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Adopciones ilegales - Los niños que fueron robados en Chile y traídos a Suecia ¿Cómo reparar una vida que ya pasó? Se pregunta Fredrik Nyberg. Él encontró a su familia biológica en 2018 y supo que había sido robado a los cuatro meses de edad y enviado a Suecia en adopción. Foto: Recorte de la portada de DN del domingo.

Adopciones ilegales - Los niños que fueron robados en Chile y traídos a Suecia

¿Qué siente una madre cuando le arrebatan su hijita a dos días de haber dado a luz? ¿Que siente una joven mujer que ha vivido toda su vida con la certeza de que su madre la abandonó al nacer?  Después de 40 años, madre e hija se reencuentran, y no lo pueden creer.

Dagens Nyheter aborda el tema de los niños que fueron robados en Chile y dados en adopción en Suecia. “¿Cerró los ojos Suecia cuando se llevaron los niños?”, escribe Peter Wolodarski en la editorial del domingo. Y concluye: “Una comisión de la verdad sería un primer paso. La verdad no es peligrosa, es necesaria”.

 

 Por: Marisol Aliaga    

 

Duele el alma leer el reportaje  del matutino Dagens Nyheter (Noticias del Día) fruto de una intensa investigación periodística que ha tomado meses en realizar. El equipo del diario ha conversado con los niños/as –ahora adultos, que viven en Suecia – que fueron dados en adopción hace 40 años atrás, y viajó a Chile para escuchar los testimonios de las madres a quienes les arrebataron sus hijos.

No es la primera vez que se aborda el tema en Suecia, sin embargo, la edición impresa del sábado y el domingo pasado lo presenta en profundidad. La televisión estatal sueca también se había referido anteriormente a las adopciones ilegales desde Chile, pero Dagens Nyheter aporta nueva información y actualiza un tópico doloroso que debiera salir a la luz.

Aunque el interés de Suecia no ha sido muy grande para aclarar lo que realmente sucedió con los niños que fueron arrebatados de sus madres, puestos en un avión y ubicados en familias suecas.

Algunos tuvieron la suerte de ser acogidos con afecto por padres que anhelaban hijos. Otros no. Y al sufrimiento de haber escuchado toda la vida que fueron dados en adopción para “tener una vida mejor” o porque "su madre los había abandonado” se suma ahora la rabia de saber que fueron víctimas de personajes inescrupulosos que los arrebataron del seno de sus madres. Que fueron robados. 

En una gran cantidad de casos se trata de familias de la etnia mapuche de la zona de la Araucanía, al sur de Chile. Madres pobres y desamparadas que dejaban a sus bebés a cargo de cuidadores mientras iban a ganarse el sustento diario. Y que cuando fueron a recogerlos, al final de una dura jornada, los niños ya no estaban. O madres a quienes simple y sencillamente se les dijo que sus bebés habían muerto, a pocas horas de haberlos parido.

Cuando ellas insistieron, las amenazaron con echarle los carabineros encima, en plena dictadura cívico-militar en Chile. Todos quienes presenciamos el golpe militar del 73 sabemos lo que eso significa. Ellos tenían las armas y tenían el poder. Las madres solo tenían su dolor y su impotencia al saber que su bebé no podía estar muerto, porque habían escuchado su llanto. Pero cuando tú eres pobre, las autoridades pueden quitarte todo, incluso tus hijos. 

Es el caso de la señora Irma Flores Curilem y su esposo Oscar Godoy, quienes, luego de vivir en el campo, se trasladan a la ciudad de Temuco, junto a sus tres hijos, durante la década de los 70. Uno de los niños está enfermo y necesita ser operado. Pero cuando se ponen en contacto con el hospital, son objeto de manipulaciones y graves amenazas de parte de carabineros. La pareja es de escasos recursos y no saben cómo defenderse. Finalmente, el padre firma un documento que no ha leído. Grave error, les arrebatan a sus tres hijos. 40 años después, encuentran a sus hijos en Suecia. El reportaje de Dagens Nyheter no aparecen los nombres de los hijos ni tampoco si se han reencontrado con sus padres biológicos. 

Quienes sí se van a reencontrar son las hermanas Hilda González y Maria Nilsson. Aunque a ambas les da miedo viajar en avión. Y más de 13.000 kilómetros las separan, Hilda vive en Santiago y Maria en Småland, al sur de Suecia.    

Hilda ha buscado a su hermana desde que tuvo conocimiento de su existencia. Maria desde 2018, a raíz de la investigación del canal chileno Chilevisión. El periodista Alejandro Vega desveló el caso de las adopciones ilegales, y entonces cientos de niños - ahora adultos, adoptados suecos comenzaron a buscar a sus padres biológicos.

Un día, Maria recibe buenas noticias desde Chile. Una organización que ayuda a niños a encontrar a sus padres, y viceversa, le comunica que han encontrado a su madre biológica.

“Tu madre lloraba y lloraba. Dice que te robaron cuando solo tenías dos meses”, le escriben en un mensaje de texto.

Su madre, como tantas otras madres de escasos recursos, se había visto obligada a dejarla en una guardería, para ir a trabajar. Le prometieron que era solo una solución temporal, solo por unas semanas, hasta que su situación mejorara. El personal de la guardería se encargaba de cuidar a Maria, de solo meses. Su madre volvía para amamantarla, durante el día.

Un día que la fue a recoger, no la encontró más.

Hasta el 2018, cuando Hilda y Maria se contactan. Y en un primer mensaje de texto, Hilda le escribe a su hermana:

“JAG ÄR DIN SYSTER!”, (¡soy tu hermana!), con mayúsculas y en sueco.

- Tenemos medio mundo entre nosotras, no hablamos el mismo idioma y tenemos orígenes culturales completamente diferentes. Pero vamos a encontrarnos, dice Maria Nilsson, a Dagens Nyheter.

 

 
Imagen sacada de la versión impresa de Dagens Nyheter del domingo pasado. Fotógrafo: Alexander Mahmoud.

 

El diario también toca el caso de Fredrik Nyberg, quien vive en Nyköping, 100 km al sur de Estocolmo. También encontró a su madre biológica en el 2018. Entonces supo que había sido robado desde un orfanato y dado en adopción. El mismo año viajó a Chile y se reencontró con sus hermanos Guadalupe y Leónidas. Este último le entrega un papel arrugado.  

Leónidas le dice que lo ha llevado consigo durante todos estos años: es el certificado de nacimiento de Fredrik. Nunca ha perdido la esperanza de encontrar a su hermano y ahora, por fin, puede entregarle el documento.

Entonces Fredrik no solo experimenta la sensación de haber sido abandonado, sensación que lo ha acompañado toda su vida. Ahora además siente rabia.

¿Cómo reparas una vida que ya pasó?, se pregunta.

 

Jenny Käppe, por su parte, se pregunta por qué algunas personas tienen hijos si luego se desentienden de ellos. Durante sus 40 años vivió con el convencimiento de que su madre no quería saber de ella. Que la había abandonado.

- ¿Por qué tienes hijos entonces? Solo sentía repugnancia. Pero hoy, se siente como si he vivido en una mentira, en una maldita mentira, toda mi vida ha sido una inmensa gran mentira, dice, en la entrevista con el equipo de DN.

Y durante todos esos años su madre, Juana Orias Blanco, se ha preguntado si su hija realmente había muerto. ¿Por qué no la había buscado, si estaba en vida? 


En 1979,
dio a luz una niña en el hospital de Nueva Imperial, en las afueras de Temuco. Pero la joven madre nunca vio a su hija, la matrona se la lleva de inmediato a la sala de prematuros.

Espera y espera y cuando, a los dos días, exige ver su bebé para darle pecho, le responden que la niña había muerto el día anterior. Se va a su casa, pero vuelve a diario para preguntar nuevamente por su hija. No puede ser que haya fallecido. Y cuando, ya resignada, pide que le entreguen el cuerpecito de su niña, para darle sepultura, una asistente social la amenaza con los carabineros.

 

40 años más tarde, por fin, ve el rostro de su hija, a través del celular. Y no puede creer que sea cierto.

- ¿Cómo estás Jenny? ¡Eres tan hermosa Jenny! ¡Te mando muchos besitos!

 

La madre y la hija se han reencontrado, después de cuatro décadas de ausencia.

 

Pero no todos han encontrado a sus madres o hermanos biológicos, tal cual lo constata la investigación de Dagens Nyheter.

En agosto de 1976, Rosa Carrera Tenario es hospitalizada, y luego de 15 días da a luz a un niño. Sin siquiera mostrárselo a su madre, se llevan al bebé a la sala de prematuros. Durante un mes Rosa mira las cunas, a través de una mampara. Le dicen que su bebé está ahí, y que está bien. Hasta que un día le comunican que el bebé falleció, pero no le entregan su cuerpo. Ha buscado a su hijo durante todos estos años.

A las otras madres les dicen lo mismo: que sus bebés fallecieron y que sus cuerpos van a “servir a la Ciencia”, sin darles la opción de decidir se están de acuerdo con ello o no. Tampoco les entregan certificados de defunción.


Como tampoco se lo entregaron a la madre de Daniela Manríquez, quien dio a luz en el Hospital del Salvador. Tuvo dos mellizas, pero a su madre le dijeron que solo una de ellas había sobrevivido el parto. Daniela estudia Enfermería, y cuando hace su práctica en el hospital en que nació, encuentra el certificado de nacimiento en el cual aparece que las dos guaguas sobrevivieron el parto. Entonces comienza a buscar a la hermana que nació dos minutos antes que ella.

 

Estos son solo algunos de los testimonios que recoge el diario sueco. Hay más.


Fotografía de la versión impresa de Dagens Nyheter. El sueño de Robert Karlsson es que él y todos los demás tengan justicia. Foto: Alexander Mahmoud. 

 

Desde febrero de 2018, se está llevando a cabo una investigación penal en Chile que examina más de 10,000 adopciones. Al menos 640 de los casos trata de niños adoptados desde Suecia, la mayoría de estas adopciones se hicieron a través de Adoptionscentrum (Centro de adopción).

Adoptionscentrum es una organización sueca sin fines de lucro que se fundó en 1969 y que ha tramitado la adopción de alrededor de 25.000 niños, a Suecia, desde 60 países.

2.021 niños fueron dados en adopción desde Chile a Suecia, a través de este centro. Gracias a agujeros en la ley chilena de adopción, y de que las autoridades pertinentes no se percataron de ello, o, como dice Peter Wolodarski en su editorial del domingo, cerraron los ojos, se llevaron a cabo adopciones, en la práctica, ilegales. Se pasó a llevar la cláusula de que los padres adoptivos y el niño vivieran juntos dos años. En la práctica se llevó a cabo en unas semanas.

La representante de Adoptionscentrum en Chile, una mujer sueca casada con un ciudadano chileno y que ha trabajado para esta organización durante dos décadas, presentó una querella en contra de Chilevision, en 2017, cuando el canal publicó su investigación.

No obstante, una investigación parlamentaria de julio de 2019, en Chile, dio su opinión al respecto. La investigación constata que los niños fueron arrebatados a sus padres: “Es una verdad que no se puede contradecir y que se apoya en los testimonios de todas las personas que han sido llamadas a participar en este caso”. Estipula que niños desaparecieron y que esto se llevó a cabo dentro de una red que “actuó de manera coordinada con el objetivo de apoderarse de los menores, especialmente si sus madres se encontraban en situación de vulnerabilidad”.

Como siempre, en Chile, los pobres y los marginados son los más afectados. Las comunidades mapuche. Muchos de ellos de la Araucanía, de la ciudad de Temuco.

Allí se confabularon asistentes sociales con carabineros, maltrataron a los padres y les robaron sus hijos. Según la investigación a la que Dagens Nyheter ha tenido acceso, la mayoría de los niños que llegaron a Suecia son de origen mapuche.

- Era fácil robar niños en Temuco, constata Jeannette Velásquez, voluntaria de la asociación sin fines de lucro Hijos y Madres del Silencio, en entrevista con el medio.

 

 
¿Cómo reparar una vida que ya pasó? Se pregunta Fredrik Nyberg. Él encontró a su familia biológica en 2018 y supo que había sido robado a los cuatro meses de edad y enviado a Suecia en adopción. Foto: Recorte de la portada de Dagens Nyheter del domingo. 

 

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  • 11 de septiembre de 1973 - Una fecha para Nunca Más

    “Hoy se cumplen 48 años del golpe de Estado de 1973. Una traición imperdonable a la Constitución y al gobierno democráticamente elegido del presidente Salvador Allende, a Chile entero. Una acción bárbara, sanguinaria, criminal y asesina”, escribe la psicóloga y escritora Thamar Álvarez Vega. ¿Cómo vivieron los niños ese día fatídico en la historia de Chile? La autora nos comparte su experiencia y nos recuerda la importancia de la memoria histórica.

     

     Por: Thamar Álvarez Vega

     

    Hoy, 11 de septiembre, se conmemora uno de los eventos más duros, crueles y sanguinarios de la Historia de Chile. Pues se cumplen exactamente 48 años del golpe de Estado de 1973. Tengo claro que serán muchos los que rememoren este día desde su visión como militantes, simpatizantes, colaboradores, participantes o, simplemente, ciudadanos de a pie de la época de la UP y del gobierno del presidente Salvador Allende.

    Yo rememoraré ese día y los subsiguientes - previos al exilio de mi familia- desde la perspectiva de la persona que era entonces. Una niña de 8 años a quien el golpe de Estado alcanzó en su casa, en el seno de una familia de izquierdas, con abuelos, padres, tías y tíos militantes del PC y el MIR.


    Salvador Allende durante su campaña presidencial, con a los abuelos de la autora: Luis (a la derecha) y Raquel (izquierda). Foto: Privada. 

    Ustedes dirán que poco puede aportar a la memoria histórica y a la verdad una niña de tan corta edad. Pero se equivocarían. Pues lo que recuerdo de aquellos días impactó con tal fuerza en mi familia y en mi entorno, que me dejó imágenes, frases, escenas y, en suma, recuerdos imborrables. Como, estoy segura, ocurrió con muchos niños y niñas de entonces.

    El golpe de Estado comenzó muy temprano, en Valparaíso, puerto del que somos originarios todos los miembros de mi familia chilena. Mi abuelo, Luis Vega, era abogado y trabajaba como asesor jurídico del gobierno de Salvador Allende en la Intendencia de Valparaíso, sita en aquellos días en el edificio de la Armada, en Plaza Sotomayor. Desde muy temprano aquella mañana, captó movimientos sospechosos por parte de la plana mayor de la Armada e intentó alertar al presidente Allende por teléfono. No pudo. Fue detenido en la misma Intendencia y conducido, en primera instancia, a La Esmeralda, donde fue brutalmente interrogado y torturado. En los días y semanas siguientes, mi abuelo sería trasladado a Isla Dawson y, posteriormente, a los campos de concentración de Ritoque y Puchuncaví, donde seguiría sufriendo todo tipo de apremios y torturas.

    Mi padre, Víctor Manuel, fue exonerado de su trabajo y mi madre, Mariana, debió abandonar sus estudios universitarios en la Universidad de Playa Ancha pues esta cerró sus puertas con carácter indefinido desde el mismo 11 de septiembre. Ambos recibieron el aviso del golpe de Estado gracias a una vecina – en ese entonces vivíamos en la Población Empart de 15 Norte, en Viña del Mar – que recibió el llamado telefónico de mi abuela, Raquel, desde Valparaíso, y avisó a mis padres. Yo estaba en ese momento tomando mi desayuno, pues me aprestaba a acudir al Colegio Hebreo, donde estudiaba 4º básico. En ese mismo instante, con mi taza de té con leche en la mano, el mundo que me rodeaba cambió para siempre.


    Thamar junto a su hermana, Marcia y a su padre, Victor Manuel. Foto: Privada.

    El descalabro en mi familia podría verse como una metáfora, a escala menor, de lo que ocurrió en el país desde ese día oscuro. Un descalabro terrorífico que se volvió cotidiano en miles de hogares chilenos, y que para muchos de ellos duró 17 años.

    Muchas serían las remembranzas que podría compartir con ustedes de aquellos días. La visión del departamento de mis abuelos en Valparaíso luego del allanamiento sufrido por militares. El largo pasillo atestado de libros, revistas, posters, carpetas, que dificultaban el paso al transitar por este; los muebles corridos, las vitrinas volcadas, los cables arrancados de la pared… La detención de mi madre una noche de octubre, estando solas en casa, los golpes y gritos atronadores en la puerta, y cómo los militares se la llevaron no sin antes permitir – todo un detalle - que nos dejara a mi hermana y a mí al cuidado de una vecina, Inés; las detenciones de mis tías en la academia de guerra naval, el cuartel Silva Palma, y en el caso de una de ellas, en un barco de guerra, el Lebu; el llanto de mi abuela ante la violencia que sacudía a su familia; la radio transmitiendo una única palabra con voz tétrica y metalizada: “Esculapio”; el miedo y el desconcierto por la falta de información del estado de mi abuelo; mi padre alejado del peligro gracias al proverbial trabajo que un familiar le consiguió en Los Andes; la persecución que sobrevino después de la liberación de mi madre y mis tías; el transcurrir de los meses en un clima de amenazas constantes y la incertidumbre por el futuro del país. Y, finalmente, el exilio de toda mi familia, que dio comienzo a una diáspora que dura, para muchos de nosotros y nosotras, hasta el día de hoy.

    Sin embargo, no todos son recuerdos propios. Llegadas las Fiestas Navideñas y con mi padre ausente, mi madre, mi abuela, mi hermana y yo nos reunimos nuevamente en casa de Inés. Y lo que sucedió esa noche tuvieron que contármelo pues la tengo borrada, bloqueada. Por mi madre pude enterarme de que esa Nochebuena, ya oscuro, por el ventanal del jardín apareció una joven mujer disfrazada de Papá Noel. Desde dentro del departamento se apresuraron a abrir el ventanal y dejarla entrar, pues ya era hora del toque de queda. La joven les explicó que se encontraba sola, que su padre y su marido estaban presos y en paradero desconocido. Y que, sola y triste en su casa, había tomado la resolución de vestirse de fiesta y salir por la población a alegrar a los niños… Pero, allí sentada en el tresillo del salón, sus palabras se convirtieron en llanto desolado, que contagió a todos quienes la escuchaban. ¿A alguien puede extrañar que una niña bloqueara en su memoria una escena como esa?


    La autora junto a su hermana y a su madre. Foto: Privada.

    En una niña es comprensible. En un país, no. Hoy se cumplen 48 años del golpe de Estado de 1973. Una traición imperdonable a la Constitución y al gobierno democráticamente elegido del presidente Salvador Allende, a Chile entero. Una acción bárbara, sanguinaria, criminal y asesina. El principio de una dictadura cruel que duró 17 años y que significó miles de muertos, desaparecidos, exiliados, torturados, exonerados, relegados y mujeres violadas y también asesinadas y desaparecidas.

    Una fecha para no olvidar. Una fecha para Nunca Más.

     

    Esplugues de Llobregat, Barcelona, España

    Thamar Álvarez Vega 

    Psicóloga y escritora 

     


    Salvador Allende tenía una gran preocupación por los niños. El medio litro de leche diario fue una de sus emblemáticas medidas, que contribuyó a mejorar la calidad de vida, sobre todo de los niños que vivían en la extrema pobreza. Foto: Wikimedia.org.


    El Palacio de la Moneda siendo bombardeado, el 11 de septiembre de 1973. Foto: Archivos.

  • Erik Helmerson: Un liberal no puede jamás titubear ante dictadores

    Mauricio Rojas vuelve a la política sueca. En rueda de prensa, la líder del partido Liberal, Nyamko Sabuni, le dio una calurosa bienvenida y lo presentó como el nuevo asesor los liberales respecto a temas de integración. Pero su nombramiento es controversial, sobre todo dentro de la comunidad chilena en Suecia.

    Y no solo allí, el columnista de Dagens Nyheter, Erik Helmerson, escribe, en esta columna, que Rojas “debe dar cuenta, de una vez por todas, sobre sus puntos de vista sobre el Chile de Pinochet”.

     

     Fuente: Dagens Nyheter. 24.08.2021. Traducción: Magazín Latino

     

    El nuevo asesor de integración del partido Liberal, Mauricio Rojas, debe dar cuenta, de una vez por todas, sus puntos de vista sobre el Chile de Pinochet.

     

    Este es un texto publicado en las páginas editoriales de Dagens Nyheter. La postura política del consejo editorial es independiente y liberal.

     

    Está claro que Mauricio Rojas puede hacer un buen trabajo como nuevo asesor de integración de los liberales, lo cual fue presentado la semana pasada. Tiene méritos de peso. A lo largo de los años, ha tenido opiniones sobre la migración y la integración que pueden describirse como "controvertidas", pero esto no está prohibido en una democracia.

    Solo hay una cosa que primero debe investigarse, y son algunas declaraciones sobre el exdictador militar de Chile, Augusto Pinochet.

    El número de muertos en el Chile de Pinochet es controvertido. El New York Times escribe en el obituario del dictador, el 11 de diciembre de 2006, que más de 3.200 fueron ejecutados o "desaparecidos" mientras que "miles" de personas más fueron arrestadas, torturadas o enviadas al exilio. Según el mismo texto, los partidarios de Pinochet se "desilusionaron" cuando, en el transcurso de su último año, salió a la luz que el dictador tenía al menos 28 millones de dólares en cuentas secretas en el extranjero. Ese sentimiento bien podría haber ocurrido antes.

    Si yo estuviera a cargo de una prueba de laboratorio sobre si una persona es liberal o no, mi primera pregunta sería: "¿Qué opinas de los dictadores?" Si la respuesta no llega rápidamente y se ubica en la sección "la escoria de la tierra", la persona habrá, por una parte, reprobado como liberal, y por otra, se habrá demostrado directamente inadecuada para tareas políticas en una democracia.

    Rojas se ha pronunciado en varias ocasiones sobre el general Pinochet. Lo más conocido es cuando, en un libro, critica al Museo de Historia y Derechos Humanos de Santiago, que documenta los abusos de Pinochet: “Más que un museo, es una instalación cuyo propósito ... es escandalizar a los espectadores, sorprenderlos y evitar que razonen por su propia cuenta”, escribió, lo que llevó a su destitución como ministro de Cultura en Chile luego de solamente 90 horas en el cargo.

    En una entrevista con el diario Metro [de diciembre de 2004]  Rojas destacó el crecimiento económico de Chile bajo Pinochet y dijo que "la mayoría de las alternativas" al dictador eran peores.

     


    Foto: Twitter. Traducción: ¿La imagen de Pinochet es demasiado unilateral? - Algunos querían que las cosas le salieran mal económicamente a Chile durante la dictadura, para que se pudiera condenar y decir que todo era miseria. Ese no fue el caso. Pinochet dejó Chile con un diez por ciento de crecimiento. ¿Quiere decir que los suecos chilenos no quieren ver lo positivo con Pinochet? - No han madurado. Sobre todo, no admiten su propia culpa por lo sucedido, quieren ser víctimas. Los exiliados chilenos se quedaron en lo ocurrido en 1973. Yo suelo decir que la mayoría de las opciones eran peores.

     

    La derecha liberal debería tener esto en cuenta, para no terminar en la misma vergonzosa apología de una dictadura.

    Cabe decir aquí, de inmediato, que Rojas afirma haber sido citado erróneamente y que él también había criticado a Pinochet y dicho que debería estar en la cárcel. Sería bueno que repitiera esas palabras, preferiblemente con énfasis, y lo más rápido posible.

    Pero la pregunta es si lo necesita, por estos días. La gente lo defiende de todos modos. Polemistas liberales conocidos, políticos locales conservadores y otros que deberían tener más conocimiento de las cosas, han apoyado recientemente de varias formas su nombramiento sin abordar, y mucho menos sin problematizar, las declaraciones de Rojas respecto a su país natal.

    El viejo adagio "el enemigo del enemigo es mi amigo" sigue vigente, pero ahora se puede formular más bien como "quien manda a mis opositores en las redes es mi amigo".

    A lo largo de los años, no mucho ha fascinado más a un viejo liberal que cuando gente de izquierda tararea sobre distintos torturadores con banderas rojas  y que, probablemente, son buenas personas, a pesar de todo. Lenin, Mao, Castro, Chávez - bueno, claro que hicieron muchas locuras, pero tengamos en cuenta que tuvieron que lidiar con el gran capital y el imperialismo de USA, y entonces no es tan fácil organizar elecciones libres y abstenerse de torturar a opositores.

    Ahora se escuchan tonos similares sobre Chile: el tal Allende que Pinochet derrocó era, después de todo, un granuja sospechoso, y mira las cosas lindas que el general hizo con la economía. Y sí, los dictadores pueden tener cosas lindas para encandilar, como autopistas, medicinas y cifras del PIB. Pero no se atreven, de todas formas, a convocar a elecciones.

    La derecha liberal debería tener esto en cuenta, para no terminar en la misma humillante apología de la dictadura. Y antes que nada, Mauricio Rojas debería explicar claramente y de una vez por todas sus puntos de vista sobre Pinochet.

     


    Mauricio Rojas cuando asumía la cartera de Cultura, de Sebastián Piñera. El dictador Augusto Pinochet. Foto: Presidencia.cl. Santiago Llanquin/AP.


    La presidenta del partido Liberal (antes Folkpartiet), Nyamko Sabuni y el nuevo asesor del partido en temas de integración: Mauricio Rojas. Foto: Pantallazo Liberalerna.se. 

     

    Video: El presidente de Chile, Sebastián Piñera, quien nombró a Rojas en el cargo de ministro, abogó fervorosamente por la libertad de Augusto Pinochet, la única vez que éste estuvo a punto de ser enjuiciado por los crímenes de lesa humanidad que se cometieron en Chile durante la dictadura. Sebastián Piñera nombró (2020) a una familiar de Pinochet como ministra de la Mujer y a un pinochetista como ministro de Trabajo (2021). Las relaciones entre Piñera y el pinochetismo es evidente, y la pregunta es si Nyamko Sabuni tiene conocimiento de ello.

  • El Parlamento pasó a llevar al gobierno – quiere que se investiguen las adopciones internacionales

    En Chile se está llevando a cabo una investigación sobre el tema de los niños secuestrados contra la voluntad de las madres y las familias, y que fueron dados en adopción a distintos países. Parlamentarios suecos consideran que Suecia también debería hacerse cargo.

    El gobierno debe investigar las adopciones internacionales lo antes posible. Una oposición unida resolvió esto el martes en el Parlamento sueco (Riksdagen).

     

     Fuente: DN. 15 junio 2021. Traducción: Magazín Latino

      

    La resolución se tomó a raíz de una iniciativa en el Comité de Asuntos Sociales: el gobierno debería investigar lo antes posible cómo las autoridades suecas y las organizaciones de adopción han tratado las adopciones internacionales en Suecia, entre otros países desde Chile, desde mediados de la década de 1900 hasta la actualidad.

     

    Después de la serie de artículos del matutino Dagens Nyheter "Niños a cualquier precio", la ministra de Asuntos Sociales, Lena Hallengren (S), dijo que tiene la intención de iniciar una revisión de los procesos de adopción en Suecia desde los años sesenta hasta los noventa.

     

    El líder del partido conservador, Moderaterna (M),  Ulf Kristersson fue más allá, y exigió un "libro blanco" sobre las adopciones internacionales en Suecia.

     

    La serie de artículos de DN investiga los delitos a raíz de las adopciones y destaca, entre otras cosas, sospechas concretas de irregularidades en la mayoría de los principales países de los cuales Suecia ha adoptado niños y niñas.

     

    Sin embargo, las demandas de una investigación sobre las adopciones internacionales de Chile se habían planteado ya en 2018, luego de que medios chilenos, junto con la televisión estatal sueca, SVT, revelaran que cientos de niños chilenos podrían haber sido robados de sus familias y dados en adopción en Suecia.

     

    Con el apoyo de personas adoptadas desde Chile, Jon Thorbjörnson (del partido de Izquierda, V) ha levantado el tema varias veces en el Riksdag. Además, los miembros del partido del Centro (C) y Demócratas de Suecia (SD) también han dirigido preguntas formales a la ministra de Asuntos Sociales.

     

    El martes, los partidos de oposición V, SD, M, KD, L y C votaron a favor de la propuesta [de comenzar desde ya una investigación].

     

    Según el Parlamento, una investigación "también debería tener un impacto sobre cómo se lleva a cabo el trabajo con las adopciones internacionales en el futuro".

     

    El partido de la Socialdemocracia (S) y el partido Verde (MP) se abstuvieron a la resolución, alegando que el gobierno está trabajando actualmente en una directiva para una investigación - y quiere esperar hasta que se redacte esta.

     


    Imagen de archivo del Parlamento sueco, Riksdagen. Foto: Riksdagen.se.

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