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La población registra su crecimiento más bajo en los últimos 15 años durante la pandemia

La población registra su crecimiento más bajo en los últimos 15 años durante la pandemia

La Pandemia de Covid-19 ha dejado ya su huella en las cifras de población de Suecia. Hasta ahora, se ha registrado el crecimiento más bajo de los últimos 15 años.

Además, muchos han elegido dejar las grandes ciudades.

 

 Fuente: TT / Omni. 19-08-2020. Traducción: Magazín Latino

 

El número de personas registradas en Suecia es hoy algo más de 10,3 millones. Al comienzo del presente año, la población del país había aumentado en 24.801 personas, mientras que el año pasado la cifra alcanzaba las 51.004 personas, según datos de la Oficina Central de Estadística (SCB).

 

- Es el aumento más bajo en los primeros seis meses del año desde 2005, dice Tomas Johansson, estadístico de población de SCB.

 

El crecimiento de la población solía ser mayor en las tres ciudades más grandes: Estocolmo, Gotemburgo y Malmö. Pero a diferencia de años anteriores, ahora hay más personas que dejan Estocolmo y Gotemburgo que las que se mudan a estas ciudades.

 

”Las grandes ciudades no son un imán”

 

La migración neta de Estocolmo fue de menos de 1.703 personas; en Gotemburgo fue de menos de 109 personas. Malmö, por otro lado, tuvo una migración neta positiva de 502 personas.

 

- Las grandes ciudades ya no son un imán, al revés de lo que solían ser. Es bastante infrecuente que Estocolmo no atraiga a la mayoría. Resulta extraño ver un retroceso a lo largo de un trimestre entero, dice Tomas Johansson.

 

Él opina que la inmigración tuvo un gran impacto en la llegada de nuevas personas a Estocolmo. La inmigración a Suecia aumentó durante el primer semestre en 36.058 personas, siendo éste el número más bajo desde 2005.

 

- Se trata, más bien, de inmigración de otros países. En muchos sitios han estado las fronteras cerradas y podemos ver un claro cambio con un fuerte retroceso de la inmigración durante este semestre, argumenta Tomas Johansson.

 

Un exceso de nacimientos reducido a la mitad

 

Además, durante los seis primeros meses del año, han muerto más personas que años anteriores. En la primera mitad del año murieron 51.405 personas en Suecia. Este es el número más alto de muertes en los primeros seis meses del año desde 1869, cuando murieron 55.431 personas.

 

También hay 4.633 muertes más que en la media entre los años 2015 y 2019. Los niveles superiores a la media durante esos años se clasifican como exceso de mortalidad, y a lo largo de la primera mitad de 2020, este exceso alcanzó el diez por ciento.

 

Esta mayor cifra de muertes, en combinación con un número inferior de nacimientos en el primer semestre dio como resultado que el exceso de nacimientos se haya reducido a la mitad, en comparación con el mismo periodo de 2019.

 

Sigue siendo demasiado pronto para poder decir que la pandemia de coronavirus ha influido en el número de nacimientos.

- Los niños que nacieron este año y que figuran en nuestra estadística existían ya en 2019, por lo que, si la pandemia ha tenido un impacto en la cifra de nacimientos en Suecia, lo veremos dentro de algunos meses, comenta Tomas Johansson.

 

Datos: Crecimiento de población y exceso de mortalidad

 

El estudio de la Oficina Central de Estadística (SCB) fue realizado entre el 31 de diciembre de 2019 y el 30 de junio de 2020.

 

En el estudio se define el exceso de mortalidad como el número de muertes en relación con el promedio de defunciones en el periodo correspondiente a los últimos cinco años.

 

La elección del periodo de comparación se realiza en función de la edad y el sexo, y a su vez la cantidad de población se muestra relativamente inalterada.

 

Fuente: SCB  

 

 

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  • Magdalena Andersson fue elegida Primera Ministra de Suecia – y dimitió pocas horas después

    Cien años después de que las mujeres suecas obtuvieran el derecho al sufragio, Magdalena Andersson, presidenta del partido Socialdemócrata, se convirtió en la primera mujer elegida primera ministra, en la historia de Suecia.

    A las diez de la mañana del miércoles, una emocionada lideresa recibía los aplausos en el Riksdagen. Pero, siete horas más presentaba su renuncia.  

    ¿Qué pasó?

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    El miércoles 24 de noviembre fue, tal vez, el día más extraño en la historia política de Suecia.

    Recién pasadas las diez de la mañana, Magdalena Andersson se emocionaba hasta las lágrimas, al ser elegida en el cargo de primera ministra, por el Riksdagen (Parlamento) sueco. El camino allí no había sido fácil, y le habían precedido largas negociaciones con los tres partidos claves que debieron dar su aprobación: sus aliados en la coalición rojiverde: el Partido Verde (Ecologista), que votó verde (aprobación), el Partido del Centro, que votó amarillo (se abstuvo), y el partido de Izquierda, que también se abstuvo.

    Las lágrimas de la flamante premier sueca fueron, tal vez, tanto de alivio como de orgullo. El país reconocido en todo el mundo por ser un ejemplo de equidad de género, nunca antes había tenido una primera ministra, y el tema resultaba ya embarazoso para los escandinavos, sobre todo en encuentros internacionales.

    Sin embargo, siete horas más tarde, Magdalena Andersson presentaba su renuncia al presidente del parlamento, Andreas Norlén. Y todo el mundo quedó estupefacto.

    ¿Qué había pasado?

    En realidad, no es tan extraño.

    - Para mí, se trata de respeto, no quiero liderar un gobierno donde pueda haber motivos para cuestionar su legitimidad, expresó, en la rueda de prensa en la que comunicó su dimisión.

     

    Pero vamos por parte.   

    Después de que el primer ministro Stefan Löfven repentinamente presentara su renuncia, hace dos semanas atrás, Magdalena Andersson fue elegida como su sucesora y presidenta del partido Socialdemócrata.

    Como la coalición formada por el partido Socialdemócrata y el Partido Verde es quien dirige el país desde hace siete años – y puesto que el primero es mucho más grande que el segundo – lo más lógico era que la nueva líder del partido pasara a ser la primera ministra de Suecia.

    Sin embargo, el cargo no se “heredaba”, de modo que, ante la dimisión de Löfven, nuevamente el presidente del parlamento, Andreas Norlén, realizó una serie de rondas con los líderes de los ocho partidos parlamentarios.

    Norlén estimó que Magdalena Andersson era la que más posibilidades tenía de ser elegida nueva premier sueca, y llamó a una votación en la cámara de diputados, para su aprobación.

    Debido a que Suecia aplica un “parlamentarismo negativo”, lo importante en la votación del miércoles era  que la candidata no se adjudicara 175 o más votos en su contra.

    Magdalena Andersson obtuvo exactamente lo requerido, y logró ser elegida primera ministra.

    Este viernes haría posesión de su cargo.

    No obstante, las cosas tomaron otro rumbo.

    Porque siete horas después, la misma cámara – el Riksdagen – debía votar la propuesta del presupuesto. Así lo hizo, dando como resultado que rechazó el presupuesto del gobierno y aceptó en cambio la propuesta de presupuesto de la oposición, vale decir del partido Conservador (M), del partido Democratacristiano (KD) y del partido de los Demócratas Suecos (SD).

    Lo extraño fue que el partido del Centro, con el cual Stefan Löfven había llegado al famoso acuerdo de los 73 puntos, y que había “dado el visto bueno” a Magdalena Andersson como primera ministra, esta vez no votó por el presupuesto de ella, ¡sino por el de la oposición!

    Y esto, luego de que su lideresa, Annie Lööf , había repetido hasta el cansancio que “no quiere ninguna colaboración con los Demócratas de Suecia”.  

    Pero esto no fue lo más bizarro del miércoles. Sí lo fue la actuación del partido Ecologista (Verde, MP). Su vocera declaró que “no podía aceptar el gobernar con un presupuesto de derechas, por lo tanto, se retiraba de la coalición de gobierno”.  

    (Aquí vale la pena hace la aclaración de que el gobierno de la coalición rojiverde (S+MP) de Stefan Löfven ya ha gobernado prácticamente con políticas de derecha, desde el acuerdo de los 73 puntos).

    Dado esto, a Magdalena Andersson no le quedó otra alternativa que renunciar a su tan difícilmente obtenido cargo.

    - Según la práctica, el gobierno de coalición debe dimitir, si un partido decide abandonar el gobierno. Aunque la situación parlamentaria no ha cambiado, es necesario examinarla una vez más, dijo, en rueda de prensa al informar que se había reunido con Andreas Norlén, para solicitar ser removida de sus funciones de primera ministra, las que aún no había alcanzado a asumir.

    Esta es la primera vez que algo así sucede en Suecia, el país de la moderación (lagom, ni mucho ni poco).

    Y los titulares rápidamente traspasaron las fronteras. Nuevamente Suecia era motivo de signos de interrogación. 

    ¿Quién gobierna ahora en Suecia? Se preguntaban, en tanto, los suecos.

    La respuesta es: Stefan Löfven lidera ahora, en un gobierno de transición.

     

    El presidente del parlamento, por su parte, llamó a una conferencia de prensa, este jueves. En esta, declaró que había realizado sus sondeos, y que el próximo lunes, nuevamente, el Riksdagen votaría por la candidatura de Magdalena Andersson.

    Andreas Norlén se mostró tan apacible y sosegado como de costumbre, sin embargo, debajo de su tranquila apariencia se podía atisbar un tinte de frustración.

    Expresó que “situaciones tan turbulentas como las que se desarrollaron el miércoles pueden dañar la confianza en los procesos parlamentarios del país”. Y, por primera vez y en contra de su actitud siempre tan recatada, dirigió una dura crítica al partido Verde.

    - Si sus voceros me hubieran dicho que su apoyo a la candidatura de Magdalena Andersson estaba condicionado, y que abandonarían el gobierno si ganaba la proposición de presupuesto de la derecha, entonces yo no habría llamado a la votación en la cámara, subrayó.

    La vocera del partido Verde, Märta Stenevi, inmediatamente después de las declaraciones de Norlén se mostró sorprendida de las declaraciones de éste.

    - Es triste escuchar esas críticas. Lo lamento, pero no es algo que nosotros hubiéramos deseado, dijo.

    Pero el caso es que el partido Verde – que lucha por su sobrevivencia, oscilando en el 4 por ciento requerido para tener representación en el Parlamento – se adjudicó las críticas no solo de Norlén, sino de quienes sostienen que el partido sabía que iba a abandonar a Magdalena Andersson, y que esperó que se desencadenara el caos político en el país, para comunicar su decisión.

    Resumiendo: el próximo lunes se llevará a cabo una nueva votación en el Riksdagen y Magdalena Andersson nuevamente puede ser elegida premier sueca.

    La única diferencia es que esta vez no encabezaría un gobierno de coalición, sino unipartidista de la Socialdemocracia. Sería un gobierno muy débil que tendrá que buscar apoyo en amplios sectores, para llevar a cabo su política.

    Por otra parte, no estaría sujeto a un partido que, a pesar de ser tan pequeño, tiene exigencias tan grandes. Y tendría más libertad de acción, sostienen algunos.

     


    La anterior ministra de Finanzas, actual presidenta del partido Socialdemócrata y premier sueca durante siete horas, Magdalena Andersson, quien puede ser reelegida por el Riksdagen el próximo lunes. Foto: Facebook. (La imagen está recortada).

      

  • Löfven anuncia su dimisión a principios de semana

    El primer ministro Stefan Löfven presentará su carta de renuncia a su cargo a principios de la semana entrante. Así lo anunció su secretaria de prensa. Pero aún es incierto cuándo el parlamento podrá votar a un nuevo (o nueva) primer ministro para el país.

     Fuente: SVT. 7-11-2021

     

    Este fin de semana, Stefan Löfven dejó su cargo de líder del Partido Socialdemócrata, sin embargo, sigue siendo formalmente primer ministro hasta que el Riksdag apruebe un nuevo primer ministro para el país.

     

    Un proceso que no puede iniciarse hasta que el actual primer ministro acuda al presidente del Riksdag, [Andreas Norlén] y solicite ser destituido de su cargo.

    Algo que sucederá a principios de semana.

    "Él presentará su solicitud de destitución como primer ministro al presidente del Parlamento a principios de la próxima semana", escribe su secretaria de prensa, Maria Soläng, en un mensaje de texto al noticiero de la televisión pública, SVT Nyheter. 

     

    Prometió una respuesta clara

    Anteriormente, durante esta semana, Löfven había prometido anunciar a más tardar hoy, domingo, cuándo tiene la intención de dimitir. Pero la respuesta sobre el día y la hora, claramente, no llegó.

    En el congreso, la ministra de Finanzas, Magdalena Andersson, fue elegida nueva líder del partido, sucesora de Löfven, y el plan es que asuma el cargo de primera ministra. Pero, para que esto suceda, debe tener la aprobación del Parlamento, y el Partido de Centro y el Partido de Izquierda no deben votar en su contra.

     

    Apoyo no asegurado

    La falta de respuesta de Löfven es una señal de que el apoyo en el Parlamento aún no está asegurado para que Andersson pueda asumir el relevo.

    Las negociaciones están aún en curso, entre los dos partidos gobernantes, la Socialdemocracia (S), y el Partido Verde (MP), y el Partido del Centro, sobre cuestiones de protección de los bosques y de zonas costeras protegidas.

    Ya el verano pasado, cuando el Partido del Centro nuevamente dio su aprobación [vale decir, se abstuvo de votar en contra] a Löfven como primer ministro, este partido exigió que se fortalecieran los derechos de los propietarios de bosques y se garantizara la protección de zonas costeras privadas. Pero, el Partido Verde es el polo opuesto del Centro en esos temas y, sobre todo, las negociaciones para facilitar la construcción en zonas costeras se ha dicho que son difíciles de resolver.

     


    El primer ministro sueco, Stefan Löfven, y su posible sucesora, la ministra de Finanzas Magdalena Andersson. Foto: Pantallazo SVT.
     

  • Por qué los grandes líderes mundiales no aceptaron la invitación de Löfven al Foro contra el antisemitismo

    Líderes europeos, expertos y sobrevivientes del Holocausto participaron este miércoles en el Foro Internacional sobre la Memoria del Holocausto, en Malmö, invitados por el primer ministro Stefan Löfven.

    Sin embargo, los grandes líderes mundiales brillaron por su ausencia. El columnista de Dagens Nyheter Ingmar Nevéus, reflexiona sobre el porqué de esto.

     

     Fuente: Dagens Nyheter. 13-10-2021

     

    Se invitó a los principales líderes del mundo - pero casi ninguno asistió.

    Un encuentro en el que todos tienen el mismo mensaje no da la oportunidad de brillar a pesos pesados como Putin y Macron. Es por eso que Stefan Löfven tuvo la compañía de un equipo político B, en el Foro de Malmö contra el antisemitismo.

    Este es un artículo de opinión. El autor es responsable del análisis y puntos de vista del texto.

     

    En la exhibición del Foro de Malmö, la historia oscura de Europa cobra vida.

    Aquí está uno de los autobuses blancos suecos que rescataron a miles de prisioneros de los campos de concentración alemanes.

    Aquí hay testimonios de la última generación de sobrevivientes del Holocausto. Entre otros, el sueco Tobias Rawet, de cuya historia los visitantes pueden participar gracias a la inteligencia artificial – similares a los "asistentes" de voz de los celulares. Si uno le pregunta cómo fue llegar al campo de concentración de Ravensbrück, la respuesta del octogenario (85) llega en una pantalla grande:

    - Obligaron a las madres de todos nosotros a desnudarse, y les raparon el pelo de la cabeza y de otros lugares. Muchas nunca habían estado desnudas ni siquiera para su propia familia. Fue una humillación increíble.

    Tobias Rawet y varios otros supervivientes estuvieron también presentes físicamente en Malmö, junto con políticos de unos cincuenta países y representantes de organizaciones judías y romaníes.

    Pero los nombres más pesados brillaron con su ausencia.

    Muchos esperaron hasta el final que el foro tuviera la atención internacional que solo pueden dar los nombres realmente pesados. Como el encuentro de Göran Persson en Estocolmo, hace 21 años atrás, cuando participaron los políticos más connotados de Israel y la mayoría de los países europeos.

    Rumores no confirmados habían estado circulando en el aire antes de la conferencia.

    ¿Quizás el presidente ruso Vladimir Putin aparecería de todos modos? Eventualmente algún representante estadounidense importante. Posiblemente el francés Emmanuel Macron o, al menos, la presidenta de la Comisión de la UE, Ursula von der Leyen.

    Pero no.

    Por supuesto, un puñado de pequeños países europeos envió a sus presidentes. Ucrania, Albania y Estonia participaron con los primeros ministros. Pero ni siquiera la camarada de partido de Stefan Löfven, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, consideró que valía la pena hacer el viaje de 39 minutos en tren, a través del estrecho de Öresund.

    En cambio, Dinamarca envió a su ministro de Justicia. Noruega participó con un embajador. Macron, von der Leyen y el canciller de Estados Unidos, Antony Blinken, contribuyeron con mensajes de video pregrabados. Así como el presidente israelí, Isaac Herzog.

    La ministra de Relaciones Exteriores Ann Linde (S) culpa a la pandemia del corona por la baja convocatoria, y dice que muchos jefes de estado y de gobiernos aún no han comenzado a viajar al extranjero.

    Esto puede ser cierto en algunos casos aislados.

    Pero las muchas excusas no son un efecto pandémico. Más bien, se trata de la necesidad de los altos políticos de brillar en el gran escenario, de mostrarse como estadistas ante la audiencia local. Un foro donde todos vienen con el mismo mensaje no cumple esa función.

    Todos están de acuerdo en que se debe preservar la memoria del Holocausto, que debemos hacer todo lo posible para que no se repita nunca nada similar. Que la educación es una parte central de esto, y que se debe poner fin a la retórica del odio en las redes sociales.

    Esto fue formulado con énfasis y compromiso por muchos participantes.

    Al mismo tiempo, un foro como este no da mucho espacio a los temas más difíciles, aquellos en los que no todos están de acuerdo.

    Como dónde está la línea divisoria entre el antisemitismo y la crítica al estado de Israel. O en qué círculos el antisemitismo tiene hoy su principal caldo de cultivo - entre los extremistas de derecha o los islamistas radicales.

    Muchos oradores enfatizaron que el antisemitismo está en aumento, incluido el euroministro de Alemania, Michael Roth. El hecho de que el prejuicio contra los judíos esté floreciendo en Europa también fue confirmado por una encuesta de opinión esta semana.

    Sin embargo, los representantes de muchos países optaron por culpar o por presumir sobre lo mucho que hacen, en lugar de abordar sus propios problemas.

    El ministro polaco de Cultura, Piotr Glinski, hizo hincapié en los museos anunciados sobre los campos de concentración alemanes, pero, por supuesto, no dijo nada sobre la criticada ley del Holocausto de hace unos años, cuando el gobierno polaco quería condenar a prisión a cualquiera que afirmara que un solo polaco había ayudado a los alemanes durante el genocidio.

    De la misma forma, Antony Blinken eligió en su discurso grabado destacar el millón de subvenciones que Estados Unidos ha distribuido para frenar la retórica del odio.Por supuesto, no mencionó nada de que altos representantes de su propio partido Demócrata han sido acusados recientemente de fomentar el antisemitismo.

    De manera similar, el representante de Rusia, Konstantin Kosachev, no habló sobre la nueva interpretación de la historia durante los últimos años, en los que Putin "olvida" que la Unión Soviética fue el principal aliado de Hitler durante los dos primeros años de la guerra.

    En su discurso, Stefan Löfven se refirió al hecho de que fue por iniciativa sueca que los nazis tuvieran una "J" estampada en los pasaportes de los judíos alemanes -  porque Suecia no quería acogerlos:

    - La historia del Holocausto no es un lugar para la autoglorificación o el prestigio nacional. No hay lugar para negaciones o distorsiones, dijo el primer ministro.

    Fue un excepcional momento de autocrítica, durante el foro.

     

     
    El primer ministro sueco, Stefan Löfven, se dirige a los asistentes al Foro Internacional sobre la Memoria del Holocausto, en Malmö. Foto: Ninni Andersson/Government offices of Sweden

     

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