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Declaración del Partido Comunista de Chile La localidad de Santa Olga fue completamente devorada por las llamas. Foto: El Mostrador

Declaraci贸n del Partido Comunista de Chile

El Partido Comunista de Chile se pronuncia respecto a los incendios forestales que han tenido y tienen lugar en Chile.

Por: Partido Comunista de Chile

Chile vive una tragedia nacional que demanda unidad, solidaridad, esfuerzos colectivos y la adopci贸n de todas las medidas que enfrenten los incendios y sus dram谩ticas consecuencias. Rechazamos la posici贸n confrontacional y oportunista聽 que han tenido sectores聽 de oposici贸n.

Es una situaci贸n in茅dita en la historia de nuestro pa铆s, que requiere toda la unidad y todas las acciones excepcionales que se puedan adoptar.

Llamamos a todas y todos los chilenos, sin excepci贸n alguna; a los extranjeros que residen en nuestro pa铆s, a llevar adelante la solidaridad a trav茅s de los centros de acopios; del voluntariado que impulsa el Gobierno central y los Gobiernos regionales; a trav茅s de todas las instituciones gubernamentales, sociales, religiosas, municipales, pol铆ticas, deportivas y culturales.

Apoyamos sin reserva la actividad que realizan miles de bomberos; voluntarios de Conaf y otras instituciones estatales; Carabineros, PDI, Fuerza A茅rea; Armada y Ej茅rcito; y creemos que la situaci贸n de extrema urgencia requiere incluso m谩s apoyo y m谩s movilizaci贸n de este contingente humano que es la primera l铆nea de la batalla contra los incendios. La urgencia requiere no detenerse en trabas legales o burocr谩ticas.

Saludamos y agradecemos los apoyos que vienen del extranjero: Los voluntarios y expertos colombianos, franceses, argentinos y otros que ya est谩n en Chile y los que vienen en camino. El avi贸n-tanque gestionado por esfuerzos privados; el avi贸n contra incendios ofrecido por el estado de Rusia. Cada una de esas acciones dan 谩nimo y son un apoyo concreto

Los antecedentes sobre acciones intencionales para provocar incendios, deben ser investigadas de una forma excepcional, de manera r谩pida, urgente y precisa. No puede haber demora. Es extremadamente grave que esto sea as铆, porque las consecuencias han afectado en todos los aspectos la vida de los habitantes de Chile, y la Seguridad Nacional, que han costado vida de bomberos, carabineros y brigadistas de CONAF, instituciones que merecen el reconocimiento del pa铆s entero.

La Presidenta encabeza los esfuerzos del gobierno, que adopta las medidas necesarias. Este es un momento en que se requiere unidad y convicci贸n nacional, y rechazamos categ贸ricamente el uso y abuso que se ha pretendido hacer de la tragedia nacional y los ataques en contra de la Jefa de Estado.

Chile es un pa铆s con un estado precario; jibarizado por a帽os en su capacidad de gesti贸n p煤blica en muchos aspectos. Esta tragedia debe convocarnos a todas y todos a impulsar ahora un PLAN NACIONAL que le de al Estado chileno todas las capacidades y recursos humanos y materiales, para enfrentar y prevenir urgencias. Lamentablemente, no podemos descartar que haya nuevas situaciones cr铆ticas. Los privados est谩n convocados a apoyar este esfuerzo nacional, pero lo que queda claro es que Chile necesita con extrema urgencia una institucionalidad estatal para enfrentar las urgencias.

Los incendios dejan en evidencia que incluso se debe reevaluar los sistemas productivos forestales y de gesti贸n de electricidad en zonas en donde estos aspectos pueden ser causas sensibles.

Hoy, el Estado debe adoptar todas las medidas que se requieran para enfrentar los incendios, y apoyar a las v铆ctimas que estos dejan, con recursos para soluciones eficaces con la urgencia que demanda la cr铆tica situaci贸n. Se requiere un esfuerzo pa铆s al que estamos dispuestos a colaborar.

Comit茅 Central

Partido Comunista de Chile


Santiago, 26 de enero de 2017.

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  • El Winnipeg, el barco de la esperanza

    La pintora Cecilia Zabaleta y la escritora Thamar 脕lvarez son dos chilenas que comparten una historia: sus abuelos llegaron a Chile en el emblem谩tico Winnipeg, el barco con el que Pablo Neruda ayud贸 a salvar a m谩s de dos mil refugiados de la guerra civil espa帽ola.

    麓 鈥淣i Cecilia Zabaleta ni yo pudimos conocer a nuestros abuelos. La pintora naci贸 cuando su abuelo ya hab铆a fallecido y mi abuelo muri贸 cuando yo ten铆a un a帽o y cuatro meses. Solo alcanc茅 a llamarlo 鈥淭ata Olo鈥 麓, escribe, en esta columna, Thamar 脕lvarez.

    聽Por: Thamar Alvarez Vega

    Este fin de semana tuve la oportunidad de visitar la exposici贸n 鈥淏oleto de Ida鈥, de la pintora chilena Cecilia Zabaleta, en el barrio de la Barceloneta, en Barcelona. As铆 expresado, ser铆a la exposici贸n pict贸rica de una inspirada artista nacional, pero su obra es mucho m谩s que eso. Es un aporte muy valioso y emotivo a la memoria hist贸rica chilena y espa帽ola, por cuanto sus cuadros reflejan una experiencia familiar asociada con un evento hist贸rico en el que muchos chilenos y chilenas estamos (me incluyo) involucrados.

    Este evento es la guerra civil espa帽ola y, m谩s en concreto, la llegada de un barco, el Winnipeg, al puerto de Valpara铆so el 2 de septiembre de 1939. En su interior, llevaba a m谩s de dos mil refugiados espa帽oles, hombres, mujeres, ni帽os y ni帽as. Entre ellos, el abuelo de la pintora, Antonio Zabaleta, procedente del Pa铆s Vasco, y mi abuelo,聽Manuel 脕lvarez, de Asturias.

    El Winnipeg hab铆a sido fletado por el gobierno del presidente Pedro Aguirre Cerda, quien cont贸 con la colaboraci贸n del poeta Pablo Neruda. 脡ste hab铆a sido c贸nsul en Espa帽a durante el gobierno de la Segunda Rep煤blica (derrocada por el militar golpista Francisco Franco) y, meses despu茅s del t茅rmino de la guerra civil, fue nombrado c贸nsul especial para la inmigraci贸n republicana espa帽ola. Sus gestiones en Argentina y Uruguay, solicitando apoyo log铆stico para acudir al rescate de los refugiados espa帽oles en suelo franc茅s, fueron exitosas. El barco zarp贸 del puerto de Pauillac el 4 de agosto de 1939 y lleg贸 a Valpara铆so un mes despu茅s.

    Los casos de Antonio Zabaleta y mi abuelo Manuel 脕lvarez nos entregan datos importantes que nos permiten describir la suerte que corrieron los exiliados espa帽oles en Chile: sus vicisitudes y destinos. Antonio Zabaleta era apenas un adolescente cuando embarc贸; mi abuelo ten铆a m谩s de veinte a帽os. El primero embarc贸 solo, pero tuvo la inmensa fortuna de encontrarse con su padre en el nav铆o. Mi abuelo embarc贸 solo y solo lleg贸 a Valpara铆so. Hubo, sin embargo, tambi茅n muchas familias que pudieron embarcar y mantenerse unidas. En los a帽os noventa, conoc铆 en Santiago a una familia chileno-catalana descendiente de un matrimonio que lleg贸 en el Winnipeg con dos hijas peque帽as. Solo la madre y la hija menor (hubo un tercer hijo nacido en Chile, pero a la fecha fallecido) sobreviv铆an en aquella 茅poca. La hija se desempe帽aba como profesora en la Universidad Cat贸lica de Chile.

    La gran mayor铆a de los refugiados lleg贸 con lo puesto y apenas unas pocas pertenencias; eran de clase media, y los hombres ejerc铆an oficios. Asimismo, fueron esforzados trabajadores que salieron adelante trabajando duro y con perseverancia. Famosa es la an茅cdota que vivi贸 Pablo Neruda antes de la partida del nav铆o desde costas francesas. El poeta entrevist贸 uno por uno a los refugiados prestos a embarcar. Les hac铆a preguntas sencillas, y una de ellas era a qu茅 se dedicaban en Espa帽a para ganarse la vida. Uno de ellos le respondi贸 que era corchero. Neruda le pregunt贸 si era consciente de que en Chile no hab铆a alcornoques (el 谩rbol a partir del cual se fabrican los corchos), a lo que el hombre, con firmeza castiza le respondi贸: 鈥淧ues los habr谩鈥.

    Antonio Zabaleta, tal como cuenta su nieta, trabaj贸 el primer tiempo en una zapater铆a, en Valpara铆so; pero su buen coraz贸n termin贸 causando que lo despidieran, pues a la gente pobre le regalaba los zapatos. Finalmente, se traslad贸 a Santiago, donde conoci贸 a la que ser铆a su esposa, y all铆 se afinc贸. Mi abuelo se desempe帽贸 en diversos oficios y, a la fecha de su muerte (en agosto de 1966), trabajaba en una tienda de camisas en Valpara铆so, donde se hab铆a radicado. Exiliado como estaba, se preocup贸 siempre de hacer llegar a su familia en Espa帽a parte del dinero que ganaba. En Oviedo quedaron esposa y dos hijos con los que, lamentablemente, nunca pudo reencontrarse. Mantuvo siempre sus ideales republicanos y anarquistas, por lo que sus relaciones con la administraci贸n espa帽ola en Chile (consulados, embajada) eran distantes y malas. Tampoco era asiduo del Club Espa帽ol de Valpara铆so, pues ah铆 se reun铆a la flor y nata del franquismo espa帽ol. Con el tiempo, conoci贸 a mi abuela Adriana y, debido a las malas relaciones con las autoridades, nunca pudo inscribir a mi padre (nacido en 1945), por lo que 茅ste debi贸 recuperar la nacionalidad espa帽ola ya exiliado en Oviedo, a mediados de los a帽os setenta. El exilio en 1974, esta vez de mis padres, mi hermana y yo tras el golpe de Estado de 1973, parec铆a convertirse en un karma familiar.

    Ni Cecilia Zabaleta ni yo pudimos conocer a nuestros abuelos. La pintora naci贸 cuando su abuelo ya hab铆a fallecido y mi abuelo muri贸 cuando yo ten铆a un a帽o y cuatro meses. Solo alcanc茅 a llamarlo 鈥淭ata Olo鈥 (pues estaba muy peque帽a a煤n para llamarlo 鈥淭ata Manolo鈥) y, eso s铆, a ser una nieta regalona y muy querida por 茅l.

    La exposici贸n de Cecilia Zabaleta es mucho m谩s que una muestra pict贸rica. Es un viaje al pasado en el nav铆o del amor y de la memoria hist贸rica de Chile y Espa帽a. Un recuerdo emotivo y cargado de belleza a aquellos miles de refugiados espa帽oles que llegaron a Valpara铆so una noche de septiembre de 1939, solo con 鈥渂oleto de ida鈥.

    聽聽聽聽聽聽聽聽

    Esplugues de Llobregat, enero de 2022

    Thamar 脕lvarez Vega

    Escritora y Psic贸loga


    El abuelo de la escritora Thamar 脕lvarez Vega, Manolo 脕lvarez, lleg贸 a Chile en el Winnipeg, que arrib贸 al puerto de Valpara铆so el 2 de septiembre de 1939.聽

  • Gabriel Boric: "Hoy d铆a, la esperanza le gan贸 al miedo"

    鈥淯na saludable brisa ascendi贸, atraves贸 la cordillera chilena y alcanz贸 el mundo鈥, escribe Rub茅n Abrines Collins en este texto que respira poes铆a. Se refiere al triunfo de Gabriel Boric, el presidente electo m谩s joven en la historia de Chile.

    A pesar de su juventud 鈥 35 a帽os 鈥 Boric es el presidente que ha recibido m谩s votos en 170 a帽os de democracia chilena. 聽En su primer discurso como presidente electo, cit贸 a Allende, recalc贸 la necesidad de cuidar el proceso constituyente y expres贸 su deseo ser el presidente de todos. 鈥淐on nosotros, a La Moneda entra la gente鈥, dijo.

    聽Por: 聽Rub茅n Abrines Collins

    Una saludable brisa ascendi贸, atraves贸 la cordillera chilena y alcanz贸 el mundo.

    Hoy respiramos la mayor bocanada por la conquista democr谩tica arrancada al poderoso y criminal fascismo econ贸mico, civil y militar en el Chile de las esperanzas largas y altas como su geograf铆a.

    Con justificadas ganas de festejar este fant谩stico esfuerzo que venci贸 todas las trampas del sistema impuesto por el fascismo nazi llamado Pinochetismo.

    No son in煤tiles nuestras razones y responsabilidades de hermanos.

    Hasta el 煤ltimo minuto del d铆a de ayer al pie de las urnas el fascismo chileno justific贸 y defendi贸 al candidato derrotado en las urnas.

    Es la advertencia para hoy, ma帽ana y siempre de la amenaza al triunfo democr谩tico popular.

    Se abrieron brechas en las alamedas de las que nos habl贸 Salvador Allende, asesinado por los mismos que hoy salieron derrotados, despu茅s de largos a帽os de lucha, en esta batalla puntual.

    Batalla con tantos muertos y desaparecidos, y los cientos a los que dejaron ciegos por los perdigones de los cuerpos represivos militarizados y policiales de este 煤ltimo gobierno neoliberal pro-yanqui.

    Hombres, a煤n no canten victoria, la perra que los pari贸 a煤n est谩 en celo.

    Nosotros los pueblos hermanos festejamos con esa porci贸n de sufrido, combativo y organizado pueblo de Chile, de todas las condiciones, con aut茅ntica solidaridad y modestia revolucionaria antimperialista.

    Como uruguayos.

    Sabemos que el destino com煤n nos lleva por las mismas rutas.

    Aprendemos de nuestros aciertos y errores.

    Nosotros hagamos lo nuestro, no un sainete del logro del 56 por ciento que votaron para cambiar.

    Contra un 45 del fascismo nazi en una sociedad donde ir a votar no es responsabilidad c铆vica de todos.

    Seamos ponderados y manteng谩monos alertas y prontos a defender esta conquista chilena.

    Sabiendo que.

    Este 茅xito democr谩tico tiene ra铆z en aquel de Allende, en aquel programa de la Unidad Popular barrido a sangre y fuego, asesinando al presidente que defendi贸 con armas en las manos la responsabilidad que le hab铆a sido otorgada.

    Saquemos ejemplo, aprendamos de ellos y de nosotros.

    No hagamos como los peque帽oburgueses que se cuelgan del primer envi贸n pol铆tico primaveral logrado por grandes masas y luego acaban en el camino del enemigo de la democracia bailando con el oportunismo y la traici贸n, apartados de la voluntad popular por no entender el imprescindible papel de las grandes masas.

    Este gobierno uruguayo de oligarcas mediocres, cipayos, cola de rat贸n de la pol铆tica exterior de EE.UU, que se otorga el derecho de calificar y opinar de la calidad y legitimidad de elecciones en el continente y de soslayar y omitir el r茅gimen fascista - esclavista patriarcal de Quatar, se apresur贸, sin entusiasmo, a saludar al nuevo presidente chileno.

    Digno de gobiernos, de presidentes y partidos del pasado mediocre.

    Un ej茅rcito de pol铆ticos uruguayos, economistas y charlatanes de televisi贸n, nos quisieron embagayar a todos con el exitoso modelo en Chile, como Ernesto Talvi, la se帽ora Arbeleche, el se帽or Alfi, los poderosos empresarios y caga tintas, bautizados por este gobierno como los Malla Oro.

    M谩s de un vejiga crey贸 como un ni帽o que Pap谩 Noel y los Reyes Magos no son los padres.

    Soy de los que sostienen que la memoria colectiva es un animal pol铆tico que no descansa.

    Con seguridad nuestro mayor aporte a esta gigante bocanada de alegr铆a de chilenas y chilenos de estas nuevas generaciones sea que del No de este gobierno hagamos un gigantesco S脥.

    Y esta sea nuestra mayor muestra de solidaridad con los chilenos que se atrevieron a regalarnos su sacrificio con una sonrisa.

    T煤 ves.

    Si con un S脥 alcanza.

    Sigamos.

    Rub茅n Abrines Collins

    21 de diciembre de 2021聽

    Hospital Maciel.

    Cama 4.


    Gabriel Boric es el presidente electo m谩s joven en la historia de Chile, un pa铆s donde la edad promedio de la poblaci贸n es 35,8 a帽os.聽

  • 11 de septiembre de 1973 - Una fecha para Nunca M谩s

    鈥淗oy se cumplen 48 a帽os del golpe de Estado de 1973. Una traici贸n imperdonable a la Constituci贸n y al gobierno democr谩ticamente elegido del presidente Salvador Allende, a Chile entero. Una acci贸n b谩rbara, sanguinaria, criminal y asesina鈥, escribe la psic贸loga y escritora Thamar 脕lvarez Vega. 驴C贸mo vivieron los ni帽os ese d铆a fat铆dico en la historia de Chile? La autora nos comparte su experiencia y nos recuerda la importancia de la memoria hist贸rica.

    聽Por: Thamar 脕lvarez Vega

    Hoy, 11 de septiembre, se conmemora uno de los eventos m谩s duros, crueles y sanguinarios de la Historia de Chile. Pues se cumplen exactamente 48 a帽os del golpe de Estado de 1973. Tengo claro que ser谩n muchos los que rememoren este d铆a desde su visi贸n como militantes, simpatizantes, colaboradores, participantes o, simplemente, ciudadanos de a pie de la 茅poca de la UP y del gobierno del presidente Salvador Allende.

    Yo rememorar茅 ese d铆a y los subsiguientes - previos al exilio de mi familia- desde la perspectiva de la persona que era entonces. Una ni帽a de 8 a帽os a quien el golpe de Estado alcanz贸 en su casa, en el seno de una familia de izquierdas, con abuelos, padres, t铆as y t铆os militantes del PC y el MIR.


    Salvador Allende durante聽su campa帽a presidencial, con聽a los abuelos聽de la autora: Luis (a la derecha) y Raquel (izquierda). Foto: Privada.聽

    Ustedes dir谩n que poco puede aportar a la memoria hist贸rica y a la verdad una ni帽a de tan corta edad. Pero se equivocar铆an. Pues lo que recuerdo de aquellos d铆as impact贸 con tal fuerza en mi familia y en mi entorno, que me dej贸 im谩genes, frases, escenas y, en suma, recuerdos imborrables. Como, estoy segura, ocurri贸 con muchos ni帽os y ni帽as de entonces.

    El golpe de Estado comenz贸 muy temprano, en Valpara铆so, puerto del que somos originarios todos los miembros de mi familia chilena. Mi abuelo, Luis Vega, era abogado y trabajaba como asesor jur铆dico del gobierno de Salvador Allende en la Intendencia de Valpara铆so, sita en aquellos d铆as en el edificio de la Armada, en Plaza Sotomayor. Desde muy temprano aquella ma帽ana, capt贸 movimientos sospechosos por parte de la plana mayor de la Armada e intent贸 alertar al presidente Allende por tel茅fono. No pudo. Fue detenido en la misma Intendencia y conducido, en primera instancia, a La Esmeralda, donde fue brutalmente interrogado y torturado. En los d铆as y semanas siguientes, mi abuelo ser铆a trasladado a Isla Dawson y, posteriormente, a los campos de concentraci贸n de Ritoque y Puchuncav铆, donde seguir铆a sufriendo todo tipo de apremios y torturas.

    Mi padre, V铆ctor Manuel, fue exonerado de su trabajo y mi madre, Mariana, debi贸 abandonar sus estudios universitarios en la Universidad de Playa Ancha pues esta cerr贸 sus puertas con car谩cter indefinido desde el mismo 11 de septiembre. Ambos recibieron el aviso del golpe de Estado gracias a una vecina 鈥 en ese entonces viv铆amos en la Poblaci贸n Empart de 15 Norte, en Vi帽a del Mar 鈥 que recibi贸 el llamado telef贸nico de mi abuela, Raquel, desde Valpara铆so, y avis贸 a mis padres. Yo estaba en ese momento tomando mi desayuno, pues me aprestaba a acudir al Colegio Hebreo, donde estudiaba 4潞 b谩sico. En ese mismo instante, con mi taza de t茅 con leche en la mano, el mundo que me rodeaba cambi贸 para siempre.


    Thamar junto a su hermana, Marcia y a su padre, Victor Manuel. Foto: Privada.

    El descalabro en mi familia podr铆a verse como una met谩fora, a escala menor, de lo que ocurri贸 en el pa铆s desde ese d铆a oscuro. Un descalabro terror铆fico que se volvi贸 cotidiano en miles de hogares chilenos, y que para muchos de ellos dur贸 17 a帽os.

    Muchas ser铆an las remembranzas que podr铆a compartir con ustedes de aquellos d铆as. La visi贸n del departamento de mis abuelos en Valpara铆so luego del allanamiento sufrido por militares. El largo pasillo atestado de libros, revistas, posters, carpetas, que dificultaban el paso al transitar por este; los muebles corridos, las vitrinas volcadas, los cables arrancados de la pared鈥 La detenci贸n de mi madre una noche de octubre, estando solas en casa, los golpes y gritos atronadores en la puerta, y c贸mo los militares se la llevaron no sin antes permitir 鈥 todo un detalle - que nos dejara a mi hermana y a m铆 al cuidado de una vecina, In茅s; las detenciones de mis t铆as en la academia de guerra naval, el cuartel Silva Palma, y en el caso de una de ellas, en un barco de guerra, el Lebu; el llanto de mi abuela ante la violencia que sacud铆a a su familia; la radio transmitiendo una 煤nica palabra con voz t茅trica y metalizada: 鈥淓sculapio鈥; el miedo y el desconcierto por la falta de informaci贸n del estado de mi abuelo; mi padre alejado del peligro gracias al proverbial trabajo que un familiar le consigui贸 en Los Andes; la persecuci贸n que sobrevino despu茅s de la liberaci贸n de mi madre y mis t铆as; el transcurrir de los meses en un clima de amenazas constantes y la incertidumbre por el futuro del pa铆s. Y, finalmente, el exilio de toda mi familia, que dio comienzo a una di谩spora que dura, para muchos de nosotros聽y nosotras, hasta el d铆a de hoy.

    Sin embargo, no todos son recuerdos propios. Llegadas las Fiestas Navide帽as y con mi padre ausente, mi madre, mi abuela, mi hermana y yo nos reunimos nuevamente en casa de In茅s. Y lo que sucedi贸 esa noche tuvieron que cont谩rmelo pues la tengo borrada, bloqueada. Por mi madre pude enterarme de que esa Nochebuena, ya oscuro, por el ventanal del jard铆n apareci贸 una joven mujer disfrazada de Pap谩 Noel. Desde dentro del departamento se apresuraron a abrir el ventanal y dejarla entrar, pues ya era hora del toque de queda. La joven les explic贸 que se encontraba sola, que su padre y su marido estaban presos y en paradero desconocido. Y que, sola y triste en su casa, hab铆a tomado la resoluci贸n de vestirse de fiesta y salir por la poblaci贸n a alegrar a los ni帽os鈥 Pero, all铆 sentada en el tresillo del sal贸n, sus palabras se convirtieron en llanto desolado, que contagi贸 a todos quienes la escuchaban. 驴A alguien puede extra帽ar que una ni帽a bloqueara en su memoria una escena como esa?


    La autora聽junto a su hermana y a su madre. Foto: Privada.

    En una ni帽a es comprensible. En un pa铆s, no. Hoy se cumplen 48 a帽os del golpe de Estado de 1973. Una traici贸n imperdonable a la Constituci贸n y al gobierno democr谩ticamente elegido del presidente Salvador Allende, a Chile entero. Una acci贸n b谩rbara, sanguinaria, criminal y asesina. El principio de una dictadura cruel que dur贸 17 a帽os y que signific贸 miles de muertos, desaparecidos, exiliados, torturados, exonerados, relegados y mujeres violadas y tambi茅n asesinadas y desaparecidas.

    Una fecha para no olvidar. Una fecha para Nunca M谩s.

    Esplugues de Llobregat, Barcelona, Espa帽a

    Thamar 脕lvarez Vega聽

    Psic贸loga y escritora聽


    Salvador Allende ten铆a una gran preocupaci贸n por los ni帽os. El medio litro de leche diario fue una de sus emblem谩ticas medidas, que contribuy贸 a mejorar la calidad de vida, sobre todo de los ni帽os que viv铆an en la extrema pobreza. Foto: Wikimedia.org.


    El Palacio de la Moneda聽siendo聽bombardeado, el 11 de septiembre de 1973. Foto: Archivos.

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