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La responsabilidad de las intervenciones quirúrgicas de Macchiarini recae en el Instituto Karolinska El cirujano Paolo Macchiarini formaba parte del equipo de investigadores del Instituto Karolinska. Foto: Captura de pantalla de SVT. Tribunal de Primera Instancia, en Solna. Foto: Magazín Latino.

La responsabilidad de las intervenciones quirúrgicas de Macchiarini recae en el Instituto Karolinska

Este jueves se inició el juicio en contra del controvertido cirujano italiano Paolo Macchiarini, en el Tribunal de Primera Instancia, en Solna, acusado de “maltrato agravado” de tres pacientes, hace diez años atrás.

Macchiarini enfrenta el haber ocasionado la muerte larga y dolorosa de dos hombres y una joven mujer, a quienes se les trasplantaron tráqueas de plástico. Pero, según el sociólogo forense Arne Grip, la responsabilidad médica de los experimentos en humanos recae en el Instituto Karolinska.

 

 Fuente: Dagens Nyheter. Arne Grip. 28-04-2022

 

CARTA AL EDITOR. El Instituto Karolinska se escapa de la acusación que solo apunta al cirujano italiano Paolo Macchiarini. La responsabilidad médica por la intervención de Macchiarini recae en Karolinska y la responsabilidad política en la directiva, escribe el sociólogo forense Arne Grip.

El cirujano italiano Paolo Macchiarini logró engañar al Karolinska Institutet (KI). Prometió ayudar a los pacientes con lesiones en la tráquea. Se les trasplantarían nuevas tráqueas de plástico.

La idea sonaba muy bien. El tubo de plástico se sumergiría en una solución con células madre, que entonces produciría una membrana mucosa, y se incorporaría al resto de la garganta.

El profesor Lars Hamberger, pionero sueco en la investigación con células madre, no creía en la propuesta. Las células madre tienen dificultad para adherirse al tejido vivo. Que se incorporaran a un tubo de plástico sonaba demasiado bueno para ser verdad.

No lo era. Los pacientes sufrieron fuertes dolores y murieron uno tras otro. Macchiarini ahora enfrenta tres cargos de maltrato agravado y por ocasionar la muerte de otros. El juicio ha comenzado.

 

NOTA EN DESARROLLO

 

 

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  • Repugnante ver la pleitesía que se le rinde a Paolo Macchiarini

    Este jueves se dio a conocer el veredicto del juicio en contra de Paolo Macchiarini, acusado de maltrato agravado de tres pacientes. El ex cirujano fue absuelto de los dos primeros cargos y condenado en el tercero, por haber ocasionado graves lesiones corporales. La pena consiste en sentencia condicional.

    La periodista y escritora Kajsa Ekis Ekman considera repugnante la actitud frente a Macchiarini, en esta columna de opinión.

     

       Por: Kajsa Ekis Ekman    

     

    El juicio desveló como ha surgido la corrupción en la cultura informal en Suecia.

     

    El primer día del juicio, Paolo Macchiarini llegó como un hombre destrozado.  Cabizbajo, el pelo gris recogido en una coleta descuidada. Explicó que había tenido diez años terribles: persecución mediática, una carrera destrozada, pero solo la justicia podría juzgarlo.

    Al día siguiente la coleta se había desaparecido y él se transformó en el Cirujano Estrella, dibujó las diferentes partes de la garganta en una pizarra, usó términos en latín "para Ustedes que no son médicos puede ser difícil de entender" y, sin saber cómo sucedió, nos habíamos dejado llevar.

    Al otro día pasó a ser el Benefactor, que se formó como cirujano para ayudar a los bebés prematuros, el médico que pasó la noche y una jornada en la clínica preocupándose por su paciente, que le hizo un masaje cardíaco en el quirófano durante treinta minutos, aunque el anestesista le insistía: basta, no vale la pena, ella morirá, pero Paolo, con su larga experiencia, no quiso darse por vencido y logró salvar a su paciente. ¡Paolo, quien sólo quería hacer el bien!

    Y luego, al ser interrogado por el fiscal, se convirtió en el Ilusionista: ¿es esa realmente mi firma? El artículo en The Lancet donde se dice que el método funciona, no es un artículo científico, solo una "prueba de concepto", ¡algo completamente diferente! Nunca he usado gargantas sintéticas, ¡las gargantas con médula ósea no son sintéticas! ¡Gargantas sintéticas, eso habría sido criminal! ¿Si hubo experimentos con animales? Tal vez los hubo. Revisa la literatura científica.

     

    NOTA EN DESARROLLO

     

     

     

     

  • Fiscales exigen al menos cinco años de cárcel para Paolo Macchiarini

    Publicada: 26 de mayo 2022. Actualizada: 15 de junio de 2022

    Este lunes los fiscales presentaron su alegato final, en el juicio en contra del cirujano italiano Paolo Macchiarini, acusado de “maltrato agravado” de tres pacientes.

    Los fiscales Jim Westerberg y Karin Lundström-Kron, argumentaron que el cirujano estrella, que el Instituto Karolinska reclutara en 2010, había experimentado con sus pacientes, al someterlos a trasplantes de tráqueas sintéticas sin basarse en evidencia científica. 

    - Se experimentó con seres humanos, argumentaron los magistrados.

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    El decimotercero y último día de alegatos orales en el juicio en contra del cirujano Paolo Macchiarini atrajo una vez más la atención mediática, y la sala número 4 del tribunal de primera instancia de Solna se llenó al máximo, este lunes.  

     

    Fuera de esto, el interés de parte de la prensa nacional, desde que comenzara el proceso, el 5 de mayo, ha sido acotado, y el de la prensa internacional, prácticamente nulo. Con una excepción: la periodista y productora norteamericana Benita Alexander; y un team también de EE.UU., que ha documentado todo, tanto dentro de la sala, como fuera de esta.

     

    No es raro, diez años es mucho tiempo. El escándalo ocasionado por el “cirujano estrella” reclutado por el prestigioso Instituto Karolinska en 2010 - tal vez con el fin de hacerse ellos mismos de un Premio Nobel - ha caído en el olvido.

     

    Sin embargo, para los familiares de los pacientes que fueron sometidos a “experimentos”, según lo afirmaron los fiscales, la situación es distinta. Ellos viven su día a dia con las consecuencias de lo sucedido en el Hospital Karolinska en 2011 y 2012, cuando el cirujano Paolo Macchiarini, sin tener las autorizaciones necesarias ni haber experimentado antes con animales – dos requisitos fundamentales - los utilizó como conejillos de Indias.

     

    Esto quedó comprobado este lunes, cuando la viuda del “paciente número 1”, Andemarian Beyene, el estudiante de Geología en Islandia prestó testimonio en el tribunal de Solna.

     

    El testimonio de Merhawit Baryamikael Tesfaslase, arrasó con todo lo que Macchiarini había dicho sobre su marido.

     

    El 6 de junio de 2011, Andemarian Beyene fue operado en el Hospital universitario del Karolinska de Huddinge. Paolo Macchhiarini dirige la operación en la que se le trasplanta una tráquea sintética cultivada con células madre. Es el primer paciente en el mundo que es sometido a esta intervención.

     

    Durante el juicio quedó de manifiesto que Paolo Macchiarini fue el impulsor principal de que se le hiciera el trasplante, argumentando que “había que hacer algo, puesto que se iba a morir dentro de poco”. Fue él quien hizo los contactos con el hospital de Islandia, donde Beyene estaba en tratamiento.

     

    Andemarian Beyene tenía 36 años en ese entonces, y si bien es cierto sufría de un cáncer a la garganta, que crecía, pero de forma lenta, no se encontraba ante “riesgo inminente de muerte”, como argumentó Macchiarini. Él habría podido vivir los años de vida que le quedaban de forma tranquila y digna, en compañía de su esposa y sus dos hijitos, de 3 y seis meses de edad, en ese entonces.

     

    Su viuda dijo, en la audiencia del lunes, que Andemarian se sentía bien, antes de viajar a Suecia.

    - El verano antes de su cirugía en el Karolinska, nos visitó en Eritrea. Compartimos con los niños y entonces él se encontraba en buena condición física, incluso podía correr para tomar el bus.

     

    Viajó por su propia cuenta y había comprado su billete de vuelta a Islandia.

     


    El cirujano Paolo Macchiarini y su paciente Andemarian Beyene. 

     

    Andemarian no estaba muy convencido de que se le practicara el trasplante de tráquea. Sin embargo, Macchhiarini lo convenció de que esta era su única posibilidad de sobrevivir.

    - Él le dijo a mi esposo que era su única chance de ver crecer a nuestros hijos. De que la tráquea de plástico funcionaría al menos durante 10 años, dijo Merhawit, en las palabras que la intérprete tradujo de su idioma, el tigriña.

     

    Anteriormente, el mismo lunes, el médico Richard Kuylenstierna fue también interrogado por el fiscal. Él facultativo dijo que lo que había hecho Macchhiarini, el presionar a Andemarian con el fin de que firmara el documento de aprobación a la operación, iba en contra de toda ética profesional.

     

    Andemarian firmó bajo presión y bajo el convencimiento – además – de que se habían realizado trasplantaciones anteriormente, con resultados positivos, en cerdos. Otra de las mentiras del cirujano estrella.

     

    Ante la pregunta del fiscal, de cómo se sentía Andemarian después del trasplante, Merhawit respondió:

    - Al principio él decía que estaba bien. Yo no sabía, puesto que no estaba con él, y él siempre fue una persona muy positiva, decía que todo iba a estar bien. Pero se fue poniendo cada vez peor. Vomitaba sangre y todo lo que comía. Le dijeron que la tráquea no se podía incorporar a su cuerpo.

     

    Fiscal: ¿Su esposo, se arrepintió de haberse sometido a la operación?

    - Sí. Él se arrepintió mucho. Me dijo que lo mejor hubiera sido que nunca se hubiera operado.

     

    Entre lágrimas, Merhawit abandonó la sala, en tanto que el juez hizo hincapié en que se respetara su deseo de no dar declaraciones a la prensa.

     

    Andemarian Beyene falleció en enero de 2013. Después del trasplante, su estado fue agravándose cada vez más, y murió en medio de gran sufrimiento. La tráquea de plástico nunca se integró a su organismo y la autopsia comprobó que estaba casi completamente suelta, al momento de su deceso.

    - El procedimiento fue simplemente un experimento con un ser humano, dijo la fiscal.

     

    Explicó que se trataba de una lesión corporal grave. De una persona muy vulnerable, de un paciente que, en lugar de poder sentirse seguro en un hospital, y confiar en ser atendido de acuerdo con la normativa vigente, fue engañado.

    - El procedimiento también ha provocado complicaciones graves y sufrimiento durante años. Hemos escuchado al testigo Fux contar la terrible lesión corporal que tenía el paciente, cuando se le practicó la autopsia.

     

    Agregó que las intervenciones fueron ilegales, puesto que no contaban con los permisos necesarios y que la responsabilidad recaía en Paolo Macchiarini, quien era el autor principal de un artículo en The Lancet que, no obstante, no se adecuaba a la realidad.

    Al poco tiempo del trasplante de Andemarian, Paolo Macchiarini y el Instituto Karolinska convocaron a una rueda de prensa para mostrar el “éxito del primer trasplante de tráquea sintética del mundo”. No obstante, fuera de de esta conferencia de prensa, el cirujano poco y nada se preocupó de su paciente después de la intervención, según testimonios en la corte.

    Aquí vale la pena aclarar que este juicio se refiere solo a los pacientes que Macchiarini operó en Suecia, no obstante, se sabe que realizó al menos seis operaciones más, con resultados fatales en todas a excepción de una. A este paciente le fue removida la tráquea sintética.

     


    Christopher Lyles después de haber sido sometido al trasplante de tráquea sintética de acuerdo al método de Paolo Macchhiarini. Foto: Archivos, Internet.

     

    El paciente número 2 fue el norteamericano de 30 años, Christopher Lyles, quien sufría de un cáncer a la garganta, y había sido sometido a quimioterapia, sin éxito. Su familia juntó el dinero necesario para que viajara a Suecia, con la esperanza de que el método de Macchiarini pudiera ayudarlo.

    Christopher Lyles fue ingresado al Hospital Karolinska el 14 de noviembre de 2011 y ese mismo día fue sometido a una intervención para extraer médula ósea. De allí se obtendrían las células madre con las que se prepararía la tráquea sintética, y se suponía que, en dos días, esas células transformarían una materia inorgánica - el plástico - en orgánica.

    Obviamente, era un proyecto fallido, como algunos colegas del cirujano italiano trataron de advertir, siendo silenciados por la dirección del Instituto Karolinska.   

    El 17 de noviembre se le realizó el trasplante de tráquea. En la historia clínica figura tanto Macchiarini como otro cirujano, Jan Liska, como “cirujanos jefes” y las versiones sobre quién dirigió la intervención difieren, en la hoja clínica.

    Lo que sí se sabe es que el paciente nunca dio el consentimiento para la intervención por escrito. Las excusas que se dieron por ello fue que “el taxi llegó muy tarde”.   

    Durante todos estos años, poco o nada se ha sabido cómo ocurrió el deceso de Christopher Lyles. Su familia se negó a que se le practicara una autopsia, y hasta ahora no se había sabido la causa de su muerte.

    Sin embargo, el canal sueco de televisión, TV4, tuvo acceso a la hoja clínica de Lyles, y a mediados de mayo del año en curso publicó una nota donde explica:

    “Nuevos datos, el paciente del controvertido cirujano se ahogó en su propia sangre.

    TV4 Nyheterna puede dar ahora detalles completamente nuevos sobre cómo murió el segundo paciente de Macchiarini. Éste se asfixió y se ahogó en su propia sangre, en una muerte muy dolorosa provocada por la tráquea de plástico trasplantada por Macchiarini. El paciente número dos fue el primero en fallecer, y si se hubieran conocido las circunstancias, habría sido posible detener la operación del próximo paciente.” [Vale decir, de la joven turca].

    En la ficha médica del paciente, los médicos describen sus últimos momentos en vida: “Luego de tener problemas con la tráquea de plástico, comenzó a toser cantidades copiosas de sangre, lo que fue catastrófico”.

    Uno de los cuatro colegas “denunciadores”, que trataron de advertir de que las operaciones de Macchiarini en el Hospital Karolinska no tenían evidencia científica y que se ponía en juego la vida de los pacientes, el cirujano experto en tórax, Karl-Henrik Grinnemo, dijo, en entrevista con el canal:

    - Yo no tenía conocimiento de esto. Pero lo que aquí se dice [en la ficha médica] es que se formó un pasaje entre la arteria y la tráquea, lo que ocasionó una grave hemorragia que fue a parar a los bronquios. Vale decir, la persona se ahoga en su propia sangre. Es una muerte horrible.

    Si los detalles de la muerte de Christopher Lyles hubieran sido conocidos – si Macchiarini los hubiera hecho públicos  – se habrían detenido los trasplantes, y nunca se habría operado a la tercera paciente, Yesim Cetir. Sin embargo, el cirujano ocultó esto y siguió practicando los trasplantes.

    - Un cirujano que actúa con responsabilidad habría parado los trasplantes, ante la muerte del primer paciente, y no habría seguido con el próximo. Es necesario que esto se investigue, dice Karl-Henrik Grinnemo, en entrevista con TV4. 

    Sin embargo, esto no ocurrió. A pesar de saber que el joven norteamericano no había sobrevivido el trasplante, falleciendo el 5 de marzo de 2012, Paolo Macchiarini operó, en agosto del mismo año, a la estudiante turca de Pedagogía, Yesim Cetir.

    Y, desde ese momento, la joven fue condenada a una vida en la Unidad de Cuidados Intensivos: tres años en el Hospital Karolinska, en Suecia, y un año y medio en un hospital de EE.UU.

    Cuarenta veces estuvo a punto de perder la vida, y nunca pudo abandonar el hospital, falleciendo, finalmente, en marzo de 2017. Meses después, fallecía su padre, que nunca se despegó de su lado.

    Yesim declaró en entrevistas, que ella y el resto de los pacientes a quienes se les practicaron los trasplantes, fueron usados como conejillos de Indias.

    Su padre nunca se cansó de exigir que se hiciera justicia.

     

     
    Paolo Macchiarini en un hospital de Krasnodar, Rusia. Yesim Cetir y su padre, en Estocolmo. Foto: Pantallazo, TV4.


    Los fiscales Jim Westerberg y Karin Lundström-Kron exigen un total de cinco años de cárcel para el cirujano Paolo Macchiarini, por "maltratos agravados contra tres pacientes", todos fallecidos. Foto: Marisol Aliaga. 


    Paolo Macchiarini mentía, tanto en lo profesional como en lo privado. Por el 2013, le propuso matrimonio a la periodista estadounidense Benita Alexander, estando casado y además con otra relación. La convenció de que a la boda, en el palacio de verano del Papa, asistirían cientos de invitados, entre ellos, Putin, los Obama, los Clinton, etc. Y quien los uniría en matrimonio sería el mismo Papa Francisco. Alexander, periodista investigativa, se decidió a sacar su caso a la luz, e hizo un documental sobre el cirujano y sus mentiras. También cubrió el juicio, en el tribunal de Solna. 

  • Paolo Macchiarini utilizó sus pacientes como conejillos de Indias – ahora enfrenta la justicia

    Después de 10 años, el largo brazo de la ley se dejó caer sobre Paolo Macchiarini, quien de cirujano estrella pasó a ser protagonista del escándalo médico más grande de los últimos años en Suecia, cuando sus experimentos con seres humanos fracasaron estrepitosamente. Siete de los ocho pacientes a quienes se les trasplantaron tráqueas sintéticas fallecieron en medio de grandes sufrimientos, y al único que sobrevive le fue removido el implante.

    En la corte de Solna se desarrolla el juicio en contra del controvertido cirujano, quien se defiende afirmando que “las responsabilidades son compartidas”.

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    Con su voz aterciopelada, su encanto, buena presencia y carisma, Paolo Macchiarini engañó a los profesores del Instituto Karolinska de Solna - los mismos científicos que año tras año designan el Premio Nobel de Medicina. Los convenció de que una tráquea de plástico preparada en un cultivo con células madre podría mimetizarse con la tráquea de los pacientes y convivir con esta. Materia inorgánica, pasaría de pronto a ser orgánica. Y el sueño de la Ciencia, de almacenar un depósito de órganos humanos sería realidad.

    Les vendió un sueño. 

    No obstante, cuando algo suena demasiado bueno para ser cierto, en el 99,9 % de los casos no lo es. Y, la imagen del super cirujano Paolo Macchiarini, futuro aspirante a un Nobel de Medicina y gran benefactor de la Humanidad se desvaneció de pronto. De los ocho pacientes a quienes se les implantaron las tráqueas artificiales, siete fallecieron. Al paciente que aún sobrevive, los médicos lograron removerle el órgano sintético.

    Pero si los doctores del prestigioso Instituto Karolinska cayeron deslumbrados ante el carismático cirujano – lo mismo que la periodista investigativa, Benita Alexander, a quien le prometió la boda del siglo, oficiada por el Papa Francisco - los fiscales que llevan por estos días la causa, en el tribunal de Solna, son tanto más sagaces. Y examinan con lupa todas las declaraciones del cirujano imputado.

    Es fascinante presenciar como Paolo Macchiarini, con voz muy suave, relata en la corte hechos sucedidos en el quirófano, que después resultan ser solamente una fantasía o un producto de su imaginación, a juzgar por otros testigos.

    Como en el caso de una de las víctimas, una joven turca que, por un grave problema respiratorio fue trasladada desde Estambul al Hospital universitario del Karolinska, en Solna. La joven se encontraba en estado grave, debido a una negligencia médica ocurrida durante una intervención quirúrgica en su país natal.  A diferencia de lo sostenido por PM no estaba en peligro de riesgo vital.

    El viernes pasado, en el sexto día de las audiencias en el tribunal de primera instancia de Solna, Paolo Macchiarini dio su versión sobre la intervención quirúrgica a la que fue sometida Yesim Cetir, de 21 años, en el Hospital universitario Karolinska de Solna.

    Explicó que la cirugía que se le practicó, para evaluar el estado de los bronquios y los pulmones, había sido muy dramática. Que la paciente comenzó a sangrar profusamente cuando se le abrió el pecho, y que comenzó una fuga de aire en un pulmón.

    Aseguró que en fracciones de segundo tuvo que tomar una decisión, y decidió hacer una neumonectomía  (extirpar el pulmón), porque estaba destruido.

    Y que, al hacerlo, se dio cuenta de algo muy extraño:

    - ¡Yo no le pude extirpar la tráquea porque no tenía! Extirpé el pulmón y me di cuenta, y quiero señalar que, ¡Yesim no tenía tráquea!, había sido reemplazada por los malditos stents que presionan contra y las paredes traqueales y las destruyen. Ella no tenía tráquea. Disculpen si me pongo sensible al decir esto, ¡pero esta es la verdad!. [Por vez primera, alzó algo la voz].

    Agregó que la paciente entonces sufrió un paro cardíaco, y que él mismo le hizo masaje, para no perderla. Lo hizo durante veinte minutos y siguió haciéndolo, incluso cuando la médico anestesista lo instó a desistir de ello. “Déjala, ya no tiene sentido”, le había dicho ella.

    Pero él siguió, y siguió y, de esa forma, "logró salvar la vida de Yesim".

    Según él...

     


    La joven estudiante de Pedagogía, Yesim Cetir, falleció en marzo de 2017, en un hospital de USA, donde había sido trasladada. Vivió 4,5 años en cuidados intensivos, después del trasplante practicado por Macchiarini y su equipo, en el Hospital universitario Karolinska de Solna. 

     

    Este martes, el día número 7 del juicio oral, prestó testimonio la doctora en jefe Ann-Charlotte Orre, quien había documentado la operación, en agosto de 2012.

     

    El fiscal le pidió que relatara algo de lo sucedido en esta, en la que participaron varios cirujanos.

     

    Ante la pregunta de si Yesim no tenía tráquea, respondió:

    - ¿Cómo? Bueno tenía la tráquea muy dañada, estaba,… como podría decirlo, estaba abierta, no era un tubo.

     

    Fiscal: Ella estaba en riesgo vital, vale decir, ¿le quedaba poco tiempo de vida?

    - Bueno, tenía mucha tos y secreciones. No tenía una buena calidad de vida. Pero en peligro de morir, no.

     

    ¿Cómo fue su operación?

    - Muy dramática, ella sangró mucho.

     

    ¿Puede describirnos cuando el Dr. Macchiarini le hizo el masaje al corazón?

    - ¿Cómo? Que extraña pregunta. Eso no sucedió.

     

    ¿No sucedió?

    - No. Yo no tengo ningún recuerdo de algo así. de haberlo visto, lo habría escrito en el informe, obviamente.

     

    En este juicio – que el fiscal levantó con un cambio en la tipificación del delito, vale decir, se trata de “maltrato agrabado” y no de homicidio – el fiscal acusa a Paolo Macchiarini de hacer experimentos con seres humanos.

     

    Paolo Macchiarini se defiende argumentando que se trata de “responsabilidad compartida”.

    - Yo no habría podido ni siquiera entrar al Instituto Karolinska sin la autorización de la dirección, ha dicho.

    Fue contratado por el Instituto en 2010 y más tarde fue nombrado jefe de sección de Otorrinonolarinlogogía del Hospital universitario del Karolinska.

    Como motivo de los trasplantes con tráqueas de plástico, Macchiarini aseguró que los pacientes estaban “en peligro inminente de muerte”. Que la trasplantación era su “última chance”.

    Sin embargo, según los diarios de vida de los pacientes, no existía una amenaza inminente para la vida de ninguno de los tres pacientes trasplantados, antes de las operaciones. El paciente nr. 1 y el paciente nr. 2 padecían de cáncer a la tráquea, y el pronóstico de vida era inseguro, pero no definitivo.

     


    El cirujano italiano Paolo Macchiarini con el primer paciente que fue operado en el Hospital Universitario del Karolinska, en Huddinge, Andemarian Beyene, quien residía en Islandia. 

    Gráfico de la técnica que Paolo Macchiarini presentó, para el trasplante de tráquea. Imagen: Jonas Askergren.

     

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