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Con Chile en el corazón De izquierda a derecha: Jan Hammarlund, cantautor; Arja Saijonmaa, cantante; José Goñi, Embajador; Sonja Martinson Uppman; y Mireya García, Agregada Cultural. Foto: Marisol Aliaga.

Con Chile en el corazón

Una ceremonia muy especial tuvo lugar a fines del mes de agosto en la residencia del Embajador de Chile en Suecia, José Goñi.

El diplomático chileno hizo entrega de la Orden Pablo Neruda a dos artistas que se destacaron por su labor solidaria con Chile tras el golpe cívico-militar de 1973: Arja Saijomaa y Jan Hammarlund.

También se distinguió a Sonja Martinson Uppman, quien trabajó con Harald Edelstam, el embajador sueco en Chile que con su valiente actitud salvó la vida de tantas personas, cuando la oscuridad se cernió sobre Chile.  

 

 Por: Marisol Aliaga. (Texto y fotos)

 

La solidaridad y el compromiso del pueblo sueco para con sus hermanos chilenos, luego del sangriento golpe militar del 11 de septiembre de 1973 es algo conocido y documentado, entre otros por el historiador Fernando Padilla, quien ha publicado varios libros al respecto.

Los lazos fraternos que ya existían entre Salvador Allende y Olof Palme se fortalecieron más aun, luego de que el sueño de Allende, de conducir a Chile al socialismo por la vía pacífica fuera aplastado a punta de tanques y metralletas.  Con el primer ministro sueco, Olof Palme, a la cabeza, Suecia mostró desde el primer momento su solidaridad, acogiendo a miles de chilenos que se vieron forzados a partir al exilio.

El apoyo del pueblo sueco fue desbordante. Prácticamente en cada de este país de pocos habitantes se formó un “Chilekommitté”, con el fin de coordinar las acciones de solidaridad con los refugiados chilenos y con el pueblo de Chile. Acciones que fueron de suma importancia en el momento del plebiscito que permitió la vuelta a la democracia, luego de 17 años de dictadura.

Miles de ciudadanos suecos se comprometieron con la lucha del pueblo de Chile en contra de la feroz dictadura del general que traicionó a la Constitución y a su presidente e inició una matanza en contra de sus propios compatriotas.

Intelectuales, políticos, artistas, sindicalistas, trabajadores suecos se unieron en las protestas en contra del dictador asesino y del imperialismo norteamericano, que había posibilitado la caída de Allende. Icónicas se han vuelto las imágenes de las marchas en contra de la dictadura, en la década de los setenta, en Suecia.

Años después, el destino quiso que una intérprete sueco-finlandesa despidiera, con una canción de una cantautora chilena, al primer ministro sueco, asesinado a sangre fría el 28 de febrero de 1986.

Arja Saijonmaa entonó “Jag vill tacka livet”, el inmortal tema de la inolvidable Violeta Parra, en el funeral de Olof Palme.

Los destinos de Suecia y Chile están sellados con amor y lealtad.

El gobierno de Michelle Bachelet ha querido agradecer, formalmente, el apoyo del pueblo sueco por la recuperación de la democracia y la defensa de los Derechos Humanos en Chile, y ha condecorado a personalidades que se han destacado por su apoyo y su amor a Chile.

 

De izquierda a derecha: Jan Hammarlund, cantautor; Arja Saijonmaa, cantante; José Goñi, Embajador; Sonja Martinson Uppman; y Mireya García, Agregada Cultural. Foto: Marisol Aliaga.

 

A fines de agosto, fueron homenajeados la cantante Arja Saijonmaa, el cantautor Jan Hammarlund y Sonja Martinson Uppman, quien trabajó con Harald Edelstam, el embajador sueco en Chile durante la época del golpe.

Los tres se mostraron muy emocionados y honrados con este reconocimiento, cuando lo recibieron, de manos del embajador chileno José Goñi, en la residencia del mismo.

- Agradezco este fantástico galardón que se me ha otorgado, y que está lleno de recuerdos. Chile sufrió lo mismo que sufrió Grecia, y nuevamente usamos la canción como un arma de lucha. Esta es el arma más poderosa que tiene la humanidad. Y de esa manera nació mi vida en conjunto con los chilenos, dijo Arja Saijonmaa, al recibir su reconocimiento.

 

 

 

Jan Hammarlund contó que él comenzó a traducir y a interpretar las canciones de Violeta Parra en 1974. Luego se interiorizó en la obra de Pablo Neruda, y se transformó en un gran admirador del Nobel chileno.

- Nunca me he sentido tan honrado, en un momento tan especial como el de ahora, dijo Jan Hammarlund.

 

Sonja Martinson Uppman había viajado a al país en 1972, con planes de “quedarse a vivir en Chile para toda la vida”. Pero el destino no lo quiso así. A pedido de Harald Edelstam se desempeñó como secretaria en la Embajada de Suecia en Santiago, donde se refugiaron cientos de personas que más tarde llegaron a Suecia como refugiados políticos.

- Chile ha significado mucho para mí, y todo comenzó hace mucho tiempo atrás. Mi corazón late por Chile, dijo Sonja Martinson Uppman.

 

 

 

 

Al término de la ceremonia, la Agregada Cultural de Chile en Suecia, Mireya García, nos comentó:

- Estamos contentos con este reconocimiento a nuestros amigos que han sido tan solidarios y tan cercanos a ese Chile dictatorial que necesitaba en esos años tanta solidaridad. Se lo merecían, y creo que en este sentido nuestro gobierno está actuando correctamente, al reconocer a quienes tanto nos han entregado, dijo Mireya García.

 

Magazín Latino conversó también con el Embajador de Chile en Suecia, José Goñi, quien se mostró muy satisfecho de haber entregado este reconocimiento a nombre del Gobierno de Chile. “Desde que comenzó la tragedia de Chile, ellos han sido extraordinariamente solidarios con Chile y con los chilenos”, nos dijo.

 

¿Qué nos puede contar de los homenajeados?

- Sonja Martinson estaba en Chile al momento del golpe de Estado, y el embajador Edelstam le pidió que trabajara con él para reforzar el personal de la embajada. Ella se hizo cargo de tareas de organización de las casas que tenía la embajada de Suecia, puesto que, cuando la dictadura rompió relaciones con Cuba, Suecia, en términos diplomáticos, representó los intereses de Cuba ante el gobierno de Chile. Por lo tanto, asumió la responsabilidad de todas las casas, las oficinas y la residencia del embajador. Sonja estuvo a cargo de la residencia del embajador de Cuba, donde había, en ese momento, más de 75 refugiados políticos. Eso fue muy delicado, porque al comienzo la dictadura concentró su odio en la embajada de Cuba y en la residencia del embajador. Todos los días generaban provocaciones disparando contra la residencia. En una de esas ocasiones le impactó un balazo en la cabeza a un ex ministro de Allende, Rolando Calderón, quien por suerte no falleció. Posteriormente, al regreso de la democracia, fue senador de la república por el partido socialista.

 

¿De Arja Saijonmaa?

- Arja Saijonmaa, ha hecho contribuciones extraordinariamente importantes para la difusión de la cultura chilena, particularmente la de Violeta Parra. Y muy especialmente “Gracias a la vida”, con una interpretación que es conocida mundialmente. Por invitación de la familia Palme, ella interpretó esta canción en el funeral de Olof Palme. Yo recuerdo haberlo visto en televisión en esos momentos, y era muy impactante el ver que como parte central de los actos de despedida del primer ministro sueco estaba una canción de una chilena, interpretada por Arja Saijonmaa.

 

 

 

¿De Jan Hammarlund?

- Jan Hammarlund, es un artista que ha estado comprometido con Chile durante casi toda su vida. Desde muy joven, a los 22 años, como contó hoy día, descubrió a Violeta Parra y se enamoró de su música, de sus textos. Tradujo gran parte de la obra de Violeta y ha interpretado sus canciones en Suecia y en muchas partes del mundo. Junto con Arja, ha introducido dentro del pueblo sueco la música chilena, de nuestros cantantes tradicionales, de Violeta, de Víctor Jara y de tantos otros.

 

Y después tenemos una conexión con Inti Illimani y Mikis Theodorakis…

- Arja cantó con también con Inti Illimani durante mucho tiempo. Y ella participó también en algo que los chilenos lamentablemente conocen poco: una musicalización del Canto General, de Pablo Neruda, que hizo Mikis Theodorakis, el gran compositor griego. Esta obra musical fue presentada en muchas partes del mundo como una de las obras cumbres de compositor. Y la cantante, la soprano, era justamente Arja Saijonmaa. Como contó hoy día, ella y Theodorakis le presentaron a Pablo Neruda las primeras versiones del Canto General, en París.

 

¿Y que puede agregar respecto al homenaje en general?

- Este es un homenaje muy merecido, muy importante. Un reconocimiento más en la línea de esta embajada y de este gobierno, de ir reconociendo a ciudadanos suecos, a amigos que viven en este país y que nos ayudaron en momentos difíciles. Lamentablemente es imposible reconocerlos a todos, fueron muchos, fueron miles, sería imposible hacerlo. Pero por lo menos que tengamos el gesto de destacar a algunos de ellos. Y las tres personas que hoy día hemos distinguido lo merecen sin ninguna duda, por sus muchos méritos.

 

 

 

 

 

Jan Eliasson, diplomático, José Goñi, Embajador de Chile en Suecia, Jakob Kiefer, Embajador de Suecia en Chile, Arja Saijonmaa, artista. Foto: Marisol Aliaga.

 

 

 

Pronto:

Entrevista con Arja Saijonmaa y con Jan Hammarlund.

 

 

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  • El Winnipeg, el barco de la esperanza

    La pintora Cecilia Zabaleta y la escritora Thamar Álvarez son dos chilenas que comparten una historia: sus abuelos llegaron a Chile en el emblemático Winnipeg, el barco con el que Pablo Neruda ayudó a salvar a más de dos mil refugiados de la guerra civil española.

    ´ “Ni Cecilia Zabaleta ni yo pudimos conocer a nuestros abuelos. La pintora nació cuando su abuelo ya había fallecido y mi abuelo murió cuando yo tenía un año y cuatro meses. Solo alcancé a llamarlo “Tata Olo” ´, escribe, en esta columna, Thamar Álvarez.

     

      Por: Thamar Alvarez Vega

     

    Este fin de semana tuve la oportunidad de visitar la exposición “Boleto de Ida”, de la pintora chilena Cecilia Zabaleta, en el barrio de la Barceloneta, en Barcelona. Así expresado, sería la exposición pictórica de una inspirada artista nacional, pero su obra es mucho más que eso. Es un aporte muy valioso y emotivo a la memoria histórica chilena y española, por cuanto sus cuadros reflejan una experiencia familiar asociada con un evento histórico en el que muchos chilenos y chilenas estamos (me incluyo) involucrados.

    Este evento es la guerra civil española y, más en concreto, la llegada de un barco, el Winnipeg, al puerto de Valparaíso el 2 de septiembre de 1939. En su interior, llevaba a más de dos mil refugiados españoles, hombres, mujeres, niños y niñas. Entre ellos, el abuelo de la pintora, Antonio Zabaleta, procedente del País Vasco, y mi abuelo, Manuel Álvarez, de Asturias.

    El Winnipeg había sido fletado por el gobierno del presidente Pedro Aguirre Cerda, quien contó con la colaboración del poeta Pablo Neruda. Éste había sido cónsul en España durante el gobierno de la Segunda República (derrocada por el militar golpista Francisco Franco) y, meses después del término de la guerra civil, fue nombrado cónsul especial para la inmigración republicana española. Sus gestiones en Argentina y Uruguay, solicitando apoyo logístico para acudir al rescate de los refugiados españoles en suelo francés, fueron exitosas. El barco zarpó del puerto de Pauillac el 4 de agosto de 1939 y llegó a Valparaíso un mes después.

    Los casos de Antonio Zabaleta y mi abuelo Manuel Álvarez nos entregan datos importantes que nos permiten describir la suerte que corrieron los exiliados españoles en Chile: sus vicisitudes y destinos. Antonio Zabaleta era apenas un adolescente cuando embarcó; mi abuelo tenía más de veinte años. El primero embarcó solo, pero tuvo la inmensa fortuna de encontrarse con su padre en el navío. Mi abuelo embarcó solo y solo llegó a Valparaíso. Hubo, sin embargo, también muchas familias que pudieron embarcar y mantenerse unidas. En los años noventa, conocí en Santiago a una familia chileno-catalana descendiente de un matrimonio que llegó en el Winnipeg con dos hijas pequeñas. Solo la madre y la hija menor (hubo un tercer hijo nacido en Chile, pero a la fecha fallecido) sobrevivían en aquella época. La hija se desempeñaba como profesora en la Universidad Católica de Chile.

    La gran mayoría de los refugiados llegó con lo puesto y apenas unas pocas pertenencias; eran de clase media, y los hombres ejercían oficios. Asimismo, fueron esforzados trabajadores que salieron adelante trabajando duro y con perseverancia. Famosa es la anécdota que vivió Pablo Neruda antes de la partida del navío desde costas francesas. El poeta entrevistó uno por uno a los refugiados prestos a embarcar. Les hacía preguntas sencillas, y una de ellas era a qué se dedicaban en España para ganarse la vida. Uno de ellos le respondió que era corchero. Neruda le preguntó si era consciente de que en Chile no había alcornoques (el árbol a partir del cual se fabrican los corchos), a lo que el hombre, con firmeza castiza le respondió: “Pues los habrá”.

    Antonio Zabaleta, tal como cuenta su nieta, trabajó el primer tiempo en una zapatería, en Valparaíso; pero su buen corazón terminó causando que lo despidieran, pues a la gente pobre le regalaba los zapatos. Finalmente, se trasladó a Santiago, donde conoció a la que sería su esposa, y allí se afincó. Mi abuelo se desempeñó en diversos oficios y, a la fecha de su muerte (en agosto de 1966), trabajaba en una tienda de camisas en Valparaíso, donde se había radicado. Exiliado como estaba, se preocupó siempre de hacer llegar a su familia en España parte del dinero que ganaba. En Oviedo quedaron esposa y dos hijos con los que, lamentablemente, nunca pudo reencontrarse. Mantuvo siempre sus ideales republicanos y anarquistas, por lo que sus relaciones con la administración española en Chile (consulados, embajada) eran distantes y malas. Tampoco era asiduo del Club Español de Valparaíso, pues ahí se reunía la flor y nata del franquismo español. Con el tiempo, conoció a mi abuela Adriana y, debido a las malas relaciones con las autoridades, nunca pudo inscribir a mi padre (nacido en 1945), por lo que éste debió recuperar la nacionalidad española ya exiliado en Oviedo, a mediados de los años setenta. El exilio en 1974, esta vez de mis padres, mi hermana y yo tras el golpe de Estado de 1973, parecía convertirse en un karma familiar.

    Ni Cecilia Zabaleta ni yo pudimos conocer a nuestros abuelos. La pintora nació cuando su abuelo ya había fallecido y mi abuelo murió cuando yo tenía un año y cuatro meses. Solo alcancé a llamarlo “Tata Olo” (pues estaba muy pequeña aún para llamarlo “Tata Manolo”) y, eso sí, a ser una nieta regalona y muy querida por él.

    La exposición de Cecilia Zabaleta es mucho más que una muestra pictórica. Es un viaje al pasado en el navío del amor y de la memoria histórica de Chile y España. Un recuerdo emotivo y cargado de belleza a aquellos miles de refugiados españoles que llegaron a Valparaíso una noche de septiembre de 1939, solo con “boleto de ida”.

            

    Esplugues de Llobregat, enero de 2022

    Thamar Álvarez Vega

    Escritora y Psicóloga

     
    El abuelo de la escritora Thamar Álvarez Vega, Manolo Álvarez, llegó a Chile en el Winnipeg, que arribó al puerto de Valparaíso el 2 de septiembre de 1939. 

  • Gabriel Boric: "Hoy día, la esperanza le ganó al miedo"

    “Una saludable brisa ascendió, atravesó la cordillera chilena y alcanzó el mundo”, escribe Rubén Abrines Collins en este texto que respira poesía. Se refiere al triunfo de Gabriel Boric, el presidente electo más joven en la historia de Chile.

    A pesar de su juventud – 35 años – Boric es el presidente que ha recibido más votos en 170 años de democracia chilena.  En su primer discurso como presidente electo, citó a Allende, recalcó la necesidad de cuidar el proceso constituyente y expresó su deseo ser el presidente de todos. “Con nosotros, a La Moneda entra la gente”, dijo.

     

     Por:  Rubén Abrines Collins

      

    Una saludable brisa ascendió, atravesó la cordillera chilena y alcanzó el mundo.

    Hoy respiramos la mayor bocanada por la conquista democrática arrancada al poderoso y criminal fascismo económico, civil y militar en el Chile de las esperanzas largas y altas como su geografía.

    Con justificadas ganas de festejar este fantástico esfuerzo que venció todas las trampas del sistema impuesto por el fascismo nazi llamado Pinochetismo.

    No son inútiles nuestras razones y responsabilidades de hermanos.

    Hasta el último minuto del día de ayer al pie de las urnas el fascismo chileno justificó y defendió al candidato derrotado en las urnas.

    Es la advertencia para hoy, mañana y siempre de la amenaza al triunfo democrático popular.

    Se abrieron brechas en las alamedas de las que nos habló Salvador Allende, asesinado por los mismos que hoy salieron derrotados, después de largos años de lucha, en esta batalla puntual.

    Batalla con tantos muertos y desaparecidos, y los cientos a los que dejaron ciegos por los perdigones de los cuerpos represivos militarizados y policiales de este último gobierno neoliberal pro-yanqui.

    Hombres, aún no canten victoria, la perra que los parió aún está en celo.

    Nosotros los pueblos hermanos festejamos con esa porción de sufrido, combativo y organizado pueblo de Chile, de todas las condiciones, con auténtica solidaridad y modestia revolucionaria antimperialista.

    Como uruguayos.

    Sabemos que el destino común nos lleva por las mismas rutas.

    Aprendemos de nuestros aciertos y errores.

    Nosotros hagamos lo nuestro, no un sainete del logro del 56 por ciento que votaron para cambiar.

    Contra un 45 del fascismo nazi en una sociedad donde ir a votar no es responsabilidad cívica de todos.

    Seamos ponderados y mantengámonos alertas y prontos a defender esta conquista chilena.

    Sabiendo que.

    Este éxito democrático tiene raíz en aquel de Allende, en aquel programa de la Unidad Popular barrido a sangre y fuego, asesinando al presidente que defendió con armas en las manos la responsabilidad que le había sido otorgada.

    Saquemos ejemplo, aprendamos de ellos y de nosotros.

    No hagamos como los pequeñoburgueses que se cuelgan del primer envión político primaveral logrado por grandes masas y luego acaban en el camino del enemigo de la democracia bailando con el oportunismo y la traición, apartados de la voluntad popular por no entender el imprescindible papel de las grandes masas.

    Este gobierno uruguayo de oligarcas mediocres, cipayos, cola de ratón de la política exterior de EE.UU, que se otorga el derecho de calificar y opinar de la calidad y legitimidad de elecciones en el continente y de soslayar y omitir el régimen fascista - esclavista patriarcal de Quatar, se apresuró, sin entusiasmo, a saludar al nuevo presidente chileno.

    Digno de gobiernos, de presidentes y partidos del pasado mediocre.

    Un ejército de políticos uruguayos, economistas y charlatanes de televisión, nos quisieron embagayar a todos con el exitoso modelo en Chile, como Ernesto Talvi, la señora Arbeleche, el señor Alfi, los poderosos empresarios y caga tintas, bautizados por este gobierno como los Malla Oro.

    Más de un vejiga creyó como un niño que Papá Noel y los Reyes Magos no son los padres.

    Soy de los que sostienen que la memoria colectiva es un animal político que no descansa.

    Con seguridad nuestro mayor aporte a esta gigante bocanada de alegría de chilenas y chilenos de estas nuevas generaciones sea que del No de este gobierno hagamos un gigantesco SÍ.

    Y esta sea nuestra mayor muestra de solidaridad con los chilenos que se atrevieron a regalarnos su sacrificio con una sonrisa.

    Tú ves.

    Si con un SÍ alcanza.

     

    Sigamos.

     

    Rubén Abrines Collins

    21 de diciembre de 2021 

    Hospital Maciel.

    Cama 4.

     


    Gabriel Boric es el presidente electo más joven en la historia de Chile, un país donde la edad promedio de la población es 35,8 años. 

     

  • Magdalena Andersson fue elegida Primera Ministra de Suecia – y dimitió pocas horas después

    Cien años después de que las mujeres suecas obtuvieran el derecho al sufragio, Magdalena Andersson, presidenta del partido Socialdemócrata, se convirtió en la primera mujer elegida primera ministra, en la historia de Suecia.

    A las diez de la mañana del miércoles, una emocionada lideresa recibía los aplausos en el Riksdagen. Pero, siete horas más presentaba su renuncia.  

    ¿Qué pasó?

     

    Actualización (*)

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    El miércoles 24 de noviembre fue, tal vez, el día más extraño en la historia política de Suecia.

    Recién pasadas las diez de la mañana, Magdalena Andersson se emocionaba hasta las lágrimas, al ser elegida en el cargo de primera ministra, por el Riksdagen (Parlamento) sueco. El camino allí no había sido fácil, y le habían precedido largas negociaciones con los tres partidos claves que debieron dar su aprobación: sus aliados en la coalición rojiverde: el Partido Verde (Ecologista), que votó verde (aprobación), el Partido del Centro, que votó amarillo (se abstuvo), y el partido de Izquierda, que también se abstuvo.

    Las lágrimas de la flamante premier sueca fueron, tal vez, tanto de alivio como de orgullo. El país reconocido en todo el mundo por ser un ejemplo de equidad de género, nunca antes había tenido una primera ministra, y el tema resultaba ya embarazoso para los escandinavos, sobre todo en encuentros internacionales.

    Sin embargo, siete horas más tarde, Magdalena Andersson presentaba su renuncia al presidente del parlamento, Andreas Norlén. Y todo el mundo quedó estupefacto.

    ¿Qué había pasado?

    En realidad, no es tan extraño.

    - Para mí, se trata de respeto, no quiero liderar un gobierno donde pueda haber motivos para cuestionar su legitimidad, expresó, en la rueda de prensa en la que comunicó su dimisión.

     

    Pero vamos por parte.   

    Después de que el primer ministro Stefan Löfven repentinamente presentara su renuncia, hace dos semanas atrás, Magdalena Andersson fue elegida como su sucesora y presidenta del partido Socialdemócrata.

    Como la coalición formada por el partido Socialdemócrata y el Partido Verde es quien dirige el país desde hace siete años – y puesto que el primero es mucho más grande que el segundo – lo más lógico era que la nueva líder del partido pasara a ser la primera ministra de Suecia.

    Sin embargo, el cargo no se “heredaba”, de modo que, ante la dimisión de Löfven, nuevamente el presidente del parlamento, Andreas Norlén, realizó una serie de rondas con los líderes de los ocho partidos parlamentarios.

    Norlén estimó que Magdalena Andersson era la que más posibilidades tenía de ser elegida nueva premier sueca, y llamó a una votación en la cámara de diputados, para su aprobación.

    Debido a que Suecia aplica un “parlamentarismo negativo”, lo importante en la votación del miércoles era  que la candidata no se adjudicara 175 o más votos en su contra.

    Magdalena Andersson obtuvo exactamente lo requerido, y logró ser elegida primera ministra.

    Este viernes haría posesión de su cargo.

    No obstante, las cosas tomaron otro rumbo.

    Porque siete horas después, la misma cámara – el Riksdagen – debía votar la propuesta del presupuesto. Así lo hizo, dando como resultado que rechazó el presupuesto del gobierno y aceptó en cambio la propuesta de presupuesto de la oposición, vale decir del partido Conservador (M), del partido Democratacristiano (KD) y del partido de los Demócratas Suecos (SD).

    Lo extraño fue que el partido del Centro, con el cual Stefan Löfven había llegado al famoso acuerdo de los 73 puntos, y que había “dado el visto bueno” a Magdalena Andersson como primera ministra, esta vez no votó por el presupuesto de ella, ¡sino por el de la oposición!

    Y esto, luego de que su lideresa, Annie Lööf , había repetido hasta el cansancio que “no quiere ninguna colaboración con los Demócratas de Suecia”.  

    Pero esto no fue lo más bizarro del miércoles. Sí lo fue la actuación del partido Ecologista (Verde, MP). Su vocera declaró que “no podía aceptar el gobernar con un presupuesto de derechas, por lo tanto, se retiraba de la coalición de gobierno”.  

    (Aquí vale la pena hace la aclaración de que el gobierno de la coalición rojiverde (S+MP) de Stefan Löfven ya ha gobernado prácticamente con políticas de derecha, desde el acuerdo de los 73 puntos).

    Dado esto, a Magdalena Andersson no le quedó otra alternativa que renunciar a su tan difícilmente obtenido cargo.

    - Según la práctica, el gobierno de coalición debe dimitir, si un partido decide abandonar el gobierno. Aunque la situación parlamentaria no ha cambiado, es necesario examinarla una vez más, dijo, en rueda de prensa al informar que se había reunido con Andreas Norlén, para solicitar ser removida de sus funciones de primera ministra, las que aún no había alcanzado a asumir.

    Esta es la primera vez que algo así sucede en Suecia, el país de la moderación (lagom, ni mucho ni poco).

    Y los titulares rápidamente traspasaron las fronteras. Nuevamente Suecia era motivo de signos de interrogación. 

    ¿Quién gobierna ahora en Suecia? Se preguntaban, en tanto, los suecos.

    La respuesta es: Stefan Löfven lidera ahora, en un gobierno de transición.

     

    El presidente del parlamento, por su parte, llamó a una conferencia de prensa, este jueves. En esta, declaró que había realizado sus sondeos, y que el próximo lunes, nuevamente, el Riksdagen votaría por la candidatura de Magdalena Andersson.

    Andreas Norlén se mostró tan apacible y sosegado como de costumbre, sin embargo, debajo de su tranquila apariencia se podía atisbar un tinte de frustración.

    Expresó que “situaciones tan turbulentas como las que se desarrollaron el miércoles pueden dañar la confianza en los procesos parlamentarios del país”. Y, por primera vez y en contra de su actitud siempre tan recatada, dirigió una dura crítica al partido Verde.

    - Si sus voceros me hubieran dicho que su apoyo a la candidatura de Magdalena Andersson estaba condicionado, y que abandonarían el gobierno si ganaba la proposición de presupuesto de la derecha, entonces yo no habría llamado a la votación en la cámara, subrayó.

    La vocera del partido Verde, Märta Stenevi, inmediatamente después de las declaraciones de Norlén se mostró sorprendida de las declaraciones de éste.

    - Es triste escuchar esas críticas. Lo lamento, pero no es algo que nosotros hubiéramos deseado, dijo.

    Pero el caso es que el partido Verde – que lucha por su sobrevivencia, oscilando en el 4 por ciento requerido para tener representación en el Parlamento – se adjudicó las críticas no solo de Norlén, sino de quienes sostienen que el partido sabía que iba a abandonar a Magdalena Andersson, y que esperó que se desencadenara el caos político en el país, para comunicar su decisión.

    Resumiendo: el próximo lunes se llevará a cabo una nueva votación en el Riksdagen y Magdalena Andersson nuevamente puede ser elegida premier sueca.

    La única diferencia es que esta vez no encabezaría un gobierno de coalición, sino unipartidista de la Socialdemocracia. Sería un gobierno muy débil que tendrá que buscar apoyo en amplios sectores, para llevar a cabo su política.

    Por otra parte, no estaría sujeto a un partido que, a pesar de ser tan pequeño, tiene exigencias tan grandes. Y tendría más libertad de acción, sostienen algunos.

     

    (*) Actualización    

    Cinco días después, Magdalena Andersson se sometió a una nueva votación en la cámara, esta vez con la propuesta de un gobierno unipartidista, recibiendo una vez más la aprobación del Riksdagen. 

    El 30 de noviembre la nueva primera ministra de Suecia presentó su gabinete (enlace). 

     


    La anterior ministra de Finanzas, actual presidenta del partido Socialdemócrata y premier sueca durante siete horas, Magdalena Andersson, quien puede ser reelegida por el Riksdagen el próximo lunes. Foto: Facebook. (La imagen está recortada).

     

      

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