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Padre de Julian Assange: “Están destruyendo a mi hijo” El padre de Julian Assange, frente a Konserthuset, en Estocolmo, luego de la marcha por la liberación de su hijo, por las calles de Estocolmo, este jueves. Foto: Marisol Aliaga.

Padre de Julian Assange: “Están destruyendo a mi hijo”

El padre de Julian Assange, John Shipton, estuvo de visita en Estocolmo antes de viajar a Londres a visitar a su hijo en la cárcel de alta seguridad de Belmarsh. El fundador de WikiLeaks arriesga ser extraditado a EE. UU., donde le esperaría una larga condena.

- 175 años equivale a la pena de muerte. Es una forma de sadismo. Los constantes abusos en contra de mi hijo son pruebas suficientes de que las potencias están tratando de aplastarlo, de destruirlo, dijo John Shipton en un punto de prensa en el parlamento sueco, este jueves.

 

 Por: Marisol Aliaga. Texto y fotos. 

 

Es un hombre suave y discreto pero cálido, John Shipton, el padre de Julian Assange. Habla en un tono bajo y sosegado. A pesar de sus ojos tristes, la sonrisa aflora a sus labios constantemente. Está abatido, pero no vencido.

 

Sobre sus hombros pesa la preocupación de que el Estado más poderoso del planeta, Estados Unidos, exige la cabeza de su hijo, el editor y fundador de WikiLeaks, Julian Assange. Para ello cuenta, además, con el apoyo de Reino Unido, Ecuador y Suecia.

 

Todos recordamos las fuertes imágenes de cuando Assange fue sacado en andas de la Embajada de Ecuador en Londres, luego de que el actual presidente del Ecuador, Lenin Moreno, diera el visto bueno para que los policías británicos irrumpieran en la legación, lo metieran a un van y lo trasladaran a la temida prisión de Belmarsh. Allí se encuentra, actualmente, completamente incomunicado, al igual que peligrosos terroristas o depredadores sexuales.

 

No tiene acceso a diarios, ni a Internet (obviamente no puede usar un ordenador). Las visitas son restringidas a dos horas dos veces al mes. Solamente la familia o alguien muy cercano.

 

Su padre se encuentra en un recorrido por algunos países europeos: Irlanda, Austria, Alemania, Francia, España, Suiza, Noruega y Suecia. La meta es lograr apoyo y presionar por la libertad de su hijo.

 

Pero en Suecia la presencia del padre de Assange no ocasionó interés alguno en los medios establecidos, a diferencia de los llamados “alternativos”, que sí se interesaron y se han interesado en su caso.

- Los medios de comunicación establecidos no le prestan atención. En cambio, los medios alternativos son mucho más enérgicos, constató, con un dejo de amargura en la conferencia de prensa convocada por la Red de Apoyo a Julian Assange. Esta fue posible llevar a cabo en una sala del parlamento sueco gracias a la diputada Amineh Kakabave, anterior representante del partido de Izquierda, ahora independiente.

 

Asistieron un columnista y un fotógrafo del vespertino Aftonbladet. El otro vespertino, Expressen, realizó una mini entrevista, un video, con John Shipton, el día anterior. La única cobertura de los medios suecos establecidos.

 

El resultado de los dos participantes de Aftonbladet en la rueda de prensa fue una nota de opinión en la cual el columnista se mofa de la conferencia, de los participantes, de Assange y de su padre.

 

Un buen reflejo de cómo la prensa sueca trata, en la actualidad, al wistleblower (alertador) que dejó al descubierto, por ejemplo, el llamado “colateral murder”, un video que muestra la matanza de civiles desde un helicóptero Apache estadounidense, en la guerra en Irak, en 2007.  Entre risas, los militares aprietan el botón que apaga las vidas de un ser humano tras otro.  Doce almas en total, dos de ellos fotógrafos de la agencia Reuters.

 

En 2010, Julian Assange visitó Suecia. Y fue recibido como un héroe. El director de Aftonbladet, en ese entonces, Jan Hellin (ahora jefe en la televisión estatal, SVT), se deshizo en halagos a “una de las mentes más brillantes del planeta”. Y le ofreció trabajo en su medio.

 

Ahora lo único que produce el vespertino es una columna mofándose del otrora héroe, ahora villano. Para el medio.

 


John Shipton durante el conversatorio en el Parlamento Sueco.  

 

El hecho de que Julian Assange esté consumiéndose en vida en la más implacable de las cárceles del Reino Unido, compartiendo con asesinos en masa y terroristas como si fuera un criminal de alta peligrosidad parece no inquietarles mucho. A tal punto de que son capaces de reírse - a espaldas, eso sí - de un padre que lucha por salvar la vida de su hijo.  

 

Los medios suecos han condenado a Assange. No fue necesario un proceso legal, y nadie quiere recordar las mil y una vueltas del caso que, por lo demás, ha dejado a Suecia muy mal parada, en términos de violaciones a los derechos humanos.  

 

Incluso el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la Tortura, Nils Melzer, ha declarado que Julian Assange ha sido sometido a tratos crueles e inhumanos. Luego de su visita al fundador de Wikileaks, Melzer aseguró que éste “presenta todos los síntomas de tortura psicológica” a la que ha sido expuesto durante años.

 

“¡La persecución colectiva a Julian Assange debe finalizar ahora!”, enfatizó el también profesor de Derecho Internacional.

 

En la conferencia de prensa, John Shipton habló sobre esto:

 

- Julian pasó nueve años en la embajada de Ecuador, bajo una tortura que fue en aumento, con el fin de convencerlo de que abandonara la legación. Y su salud se ha empeorado rápidamente, ha bajado 15 kilos de peso. Se ha elaborado un informe especial de la ONU sobre esto, pero no ha sido publicado, porque puede ser problemático para algunas personas.

 

Su hijo ha asegurado todos estos años que temía venir a Suecia a declarar sobre el caso del que fue acusado aquí, por el temor de ser extraditado a Estados Unidos (lo que no significa que se haya negado a ser interrogado fuera de Suecia. Quien se negó fue la fiscal del caso, Marianne Ny). 

 

“Suecia es un Estado de derecho”, Assange nunca va a ser extraditado a EE. UU., dijo la prensa sueca. Burlándose de sus temores.

 

Ahora se demuestra que Julian Assange tenía razón. Estados Unidos exige su extradición, y lo acusa de “espionaje” en 18 cargos, lo que puede resultar en 175 años de cárcel.

 

- 175 años de prisión es lo mismo que la pena capital. Julian tiene hijos, a quienes no puede ver. La familia está destrozada. Esta es una forma de sadismo. Su madre, Christine, ha luchado constantemente contra los abusos perpetrados contra su hijo, dice John Shipton.

 

Y asegura de que, a pesar de que trata de ser lo más objetivo posible, es imposible no ver las pruebas de que las grandes potencias (Estados Unidos, a la cabeza) quieren destruir a su hijo. Por el solo hecho de haber desvelado incómodas verdades.

 

Verdades que en su momento fueron publicadas por todos los grandes medios internacionales.

 

- Julian ha recibido 16 premios por sus logros periodísticos. Recientemente fui a buscar el Premio Wistleblower, en su lugar. De lo que se le acusa es de algo que los grandes medios de comunicación de todo el mundo han publicado, dice.

 

Personalmente, y debido a la actitud de los medios suecos respecto a él, tengo una sola pregunta para el padre de Assange:

 

¿Qué opina de la forma en que la prensa sueca ha tratado el caso de su hijo?

 

Pero su respuesta es conciliatoria. No sé, al fin y al cabo, si está al tanto de todo lo que dice la prensa sueca sobre su hijo, y tampoco hay tiempo para ahondar en el asunto.

 

- No quiero criticar a Suecia. Muchos aquí presentes critican severamente a Suecia, por sus errores. Y yo hago lo mismo, en mi país. Pero no estoy aquí para criticar a Suecia, estoy aquí para abogar por la libertad de Julian. Todos los otros temas pueden esperar, responde, sonriendo.

 

 

Terminado el punto de prensa, John Shipton se encontró con los activistas que lo esperaban afuera del edificio del parlamento, y marchó junto a ellos por la calle Drottninggatan, hasta la Casa de Conciertos. Las consignas fueron, entre otras: “The one right desition: No extradition”, “Libertad para Assange. ¡Ahora!”, entre muchas otras.

 

En compañía de los activistas, la gran mayoría latinoamericanos – que bien conocen el tema del terrorismo de Estado – John Shipman se notó más esperanzado, recibiendo numerosas muestras de cariño y solidaridad, en el trayecto por un asoleado Estocolmo.  

 

Ya frente a la Casa de Conciertos, mi segunda pregunta para él fue en transmisión directa para Radio Bahía, que quería saber qué podíamos hacer todos nosotros, para apoyar a su hijo.  

 

- Se han formado, en varios países, comités de ayuda a Julian. Se está formando una coalición internacional en apoyo a mi hijo. El presionar desde estas plataformas es la forma más concreta de ayudarlo, respondió.

 

O, como dijera anteriormente, toda ayuda, por pequeña que sea, es valiosa:  

 

- Aceptemos la realidad. Ellos quieren destruir a este hombre, y la única forma de hacerlo es a través de nosotros. Tal vez uno se siente pequeño, pero no es así porque, si miras el océano, está compuesto de gotitas de lluvia. No te preocupes por ser pequeño, solo haz lo que puedas.

 

 

 


El padre de Julian Assange, frente a Konserthuset, en Estocolmo, luego de la marcha por la liberación de su hijo, por las calles de Estocolmo, este jueves. 

 

 

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