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Panguipulli: La obscena historia de impunidad de un lindo pueblo del sur de Chile El cuerpo del joven malabarista Francisco Martínez Romero fue trasladado desde Panguipulli a Santiago, para ser despedido por sus familiares.

Panguipulli: La obscena historia de impunidad de un lindo pueblo del sur de Chile

El asesinato del joven malabarista Francisco Martínez Romero, en Panguipulli, al sur de Chile, conmocionó al país. El artista callejero cuestionó un control de identidad realizado por Carabineros, lo que resultó en que un efectivo le disparó a quemarropa. El joven falleció en la calle, a plena luz del día. 

"Quizás una conciencia colectiva que estalla frente al cobarde asesinato de Francisco Martínez Romero, un muchacho humilde, un artista de las calles y creador de bellas joyas con piedras preciosas y noble cobre andino, en medio de una ciudad turística como Panguipulli, a vista y paciencia de los transeúntes en una de esas tardes de verano de postal del sur, en un pueblo donde nunca pasa nada, no se puede entender a primera vista", escribe, en este reportaje del medio local El Puelche, el periodista Mauricio Durán Espinoza. 

 Por: Mauricio Durán Espinoza. Elpuelche.cl. 06-02-2021.  

 

Mientras escribo estas líneas, la Municipalidad de Panguipulli, el juzgado de policía local y otras dependencias de servicios públicos arden y se consumen por las llamas en una expresión de rabia e impotencia, frente a la indolencia y el desprecio por la vida de un joven.

Quizás una conciencia colectiva que estalla frente al cobarde asesinato de Francisco Martínez Romero, un muchacho humilde, un artista de las calles y creador de bellas joyas con piedras preciosas y noble cobre andino, en medio de una ciudad turística como Panguipulli, a vista y paciencia de los transeúntes en una de esas tarde de verano de postal del sur, en un pueblo donde nunca pasa nada, no se puede entender a primera vista.

Quizás la desafortunada intervención del Alcalde de Panguipulli, más preocupado del orden público y de la vuelta a la normalidad, que de dar un sentido pésame a la familia del joven asesinado en declaraciones a medios nacionales. Quizás la declaración pública de Carabineros de Chile tratando de instalar la defensa propia como excusa para respaldar al funcionario policial.

Quizás hay que dar un poco más de contexto, para que se dejen de decir que no lo vieron venir.

 

Escena uno: Un asesinato a plena luz del día

Que vemos en el video, a Francisco Martínez Romero, sosteniendo en sus manos sus malabares hechos de un latón sin filo, artefactos y no armas blancas, que se consiguen en cualquier tienda de artículos circenses. El joven está siendo rodeado y apuntado por tres efectivos policiales. Hay dos disparos a los pies del muchacho, quien se esconde del carabinero que tiene de enfrente en una caja o tablero eléctrico que controla los semáforos. Luego de los dos disparos, Francisco en una reacción natural ante el uso desproporcionado de la fuerza, se abalanza para asustar al efectivo policial quien finalmente le dispara en un muslo y luego otro disparo que le atravesó el pecho. El carabinero y los efectivos policiales se retiran del lugar, mientras el cuerpo de Francisco exhalaba su ultimo respiro, auxiliado por una TENS que fue testigo junto a su hija del hecho,

El testimonio de la Tens, Naty Peralta, que dejamos aquí, nos explica sin eufemismos la situación vivida durante la tarde del viernes 5 de febrero de 2021 en el centro de Panguipulli.

 

    

 

Escena dos: Una larga historia de impunidad I

Panguipulli es una comuna que se encuentra al noroeste de la provincia de Valdivia, en la región de Los Ríos y a pesar de su belleza natural y aspecto de pueblo donde nunca pasan este tipo de situaciones, tiene un historial de impunidades y despojos que se remontan desde la llegada de los colonos al territorio y la usurpación de tierras mapuche, ahí están los asesinatos de mapuche que se opusieron al avance del progreso a costa de su territorio, producto de engaños y corridas de cerco. Esto relatos están expuestos en el Parlamento de Koz Koz escritos por el periodista Aurelio Díaz Meza, allá por 1907.

Luego vinieron los años de la explotación forestal que trajo consigo la expoliación de los trabajadores forestales y sus familias, que cansados de tantos abusos y pagos en vales de pulperías tomaron el control de sus vidas; y en el contexto de la reforma agraria intentaron construir en estas cordilleras un mundo más justo para ellos y para sus hijos. Pasó nuevamente el cuervo de la violencia estatal y en nuestra memoria están presentes los detenidos desaparecidos, las torturas, los fusilamientos de trabajadores que solo ejercían sus derechos y su dignidad en plenitud por primera vez en la vida. Más de setenta nombres están en las placas del monumento de Neltume, que diariamente hace una vigilia permanente en búsqueda de justicia a este horrible y vergonzoso capítulo de la historia nacional de la impunidad.

Todos estos elementos están descritos en extenso en el Informe Rettig y en el Informe Valech, así como en diferentes libros de memorias y testimonios de la lucha obrera. Que decir de los desplazamientos forzados de familias completas de las cordilleras a poblaciones como la Lólquellen o como pueblos cercanos como Melefquen. No olvidar que el último desalojo lo hizo el grupo Luksic, al expulsar a las familias de Enco. No olvidar que las 320 mil hectáreas del Complejo Forestal y Maderero, pasaron a las manos de los nuevos ricos a precios irrisorios, que hablan de un despojo corrupto a finales de la dictadura militar.

Tampoco podemos olvidar la impunidad en el asesinato y tortura de siete luchadores sociales en 1981, que resistieron y combatieron una dictadura que implementó este modelito de país oasis de paz, tranquilidad y progreso en América Latina.

Veo los noticieros y vuelven a repetir que Panguipulli es un lindo pueblo del sur donde nunca pasa nada. Hay que seguir con esta memoria obstinada.

 

Escena Tres: Una larga historia de impunidad II

Pero el 21 de agosto de 2016, a Macarena Valdés, madre de cuatro niños, compañera floreciente de ternura y esperanza, nos la arrebató ese cuervo invisible lleno de violencia , por defender junto a su compañero Rubén Collío y la gente de las comunidades mapuche, el territorio de Tranguil de la instalación de una mini central hidroeléctrica. A pesar de los rumores inoficiosos y viles, ahí están los informes tanatológicos que indican que Macarena no se suicidó, sino que hubo participación de terceros. Hasta el momento, la impunidad de la violencia que opera en la sombras nos impide hacer justicia en este lindo pueblo con vista al lago y la cordillera. En estos días, su suegro Marcelino Collío, dejó este plano terrenal hacia el Wenumapu sin encontrar justicia, mientras la carpeta de investigación duerme en algún escritorio de la Fiscalía de Panguipulli.

La impunidad es obscena.

Y este viernes 5 de febrero de 2021, un carabinero, al cual el Estado de Chile le entregó un revólver para defender y proteger a sus ciudadanos, comete un asesinato a plena luz del día en el centro de Panguipulli; amparado en su rol de autoridad y en medio de un remedo de protocolo de control de identidad, matando a Francisco, un muchacho en situación de calle, preocupado del sentido humano y su relación con la naturaleza, un cabro lindo con un piuke y pulli (corazón y espíritu) tan azul como el cielo que nos cubre, tan digno en su sencillez como ese profundo reflejo de las montañas azules que lo cobijarán de aquí en adelante, como un manto brillante, pues el era el más sencillo y digno entre nosotros y nosotras.

La violencia policial e institucional tambien es obscena.

 

Todo asesinato público es un asesinato político

Claramente lo de este viernes 5 de febrero, fue una muestra más de la violencia institucional que gracias a la impunidad centenarias, justifica las acciones de aquellas personas que repletas de privilegios tratan de establecer un orden clasista, represivo, segregador y humillante para los pueblos mapuche y chileno que habitan este lindo pueblito donde cada asesinato que les he relatado ha sido político.

Recalcamos lo de político por que tras una espontánea manifestación ciudadana, en repudio a este asesinato, Carabineros copó el centro de la ciudad con efectivos policiales tratando de imponer un escenario de miedo y terror, con lacrimógenas so pretexto de restablecer una normalidad que efectivos de su institución; habían quebrado con la delicadeza de un elefante corriendo en medio de una cristalería. Esto, unido a los desafortunados comentarios de la autoridad local, a la declaración pública de carabineros calificando el asesinato como en defensa propia, se sintieron como una provocación, como un escupitajo, como un insulto más a la inteligencia y la sana conciencia de la gente justa y trabajadora que habita Panguipulli.

Recordemos que todo asesinato es político en este pueblito del sur de Chile, donde nunca pasa nada según la tele.

Algunos se quejarán de los incendios de espacios públicos, de las barricadas y de esta revuelta popular que con sus fuegos intenta purificar tanta miseria humana, tanta vileza, tanta sangre que ha cubierto nuestros campos y calles.

Los edificios, las construciones, los computadores, los registros, todo eso se puede recuperar o reconstruir, pero las vidas de Francisco Romero, de Macarena Valdés, de los luchadores sociales que enfrentaron dignamente la dictadura militar, de los trabajadores y trabajadoras del Complejo, y nuestras lamgen y peñi asesinados y torturados durante el proceso de colonización y usurpación del territorio mapuche de Panguipulli a inicios del siglo XX, no se pueden reparar, no se pueden resarcir, ya que la impunidad es una violenta arma política de terror y una costumbre en pueblos del sur de Chile con vista al lago y al volcán.

Los medios de comunicación han tratado de instalar ese eufemismo de mierda denominado “confuso incidente” o “enfrentamiento”. Estimados colegas comunicadores, no fue confuso, fue un asesinato a plena luz del día, ni tampoco un incidente aislado en esta larga y hermosa historia de impunidad sistemática de este pueblito del sur de chile que le hemos relatado sintéticamente.

Sabemos que intentaran utilizar esta revuelta inédita en la historia local de Panguipulli, para militarizar el territorio so pretexto de la vuelta a la normalidad y el restablecimiento del orden público, ya lo escribe y pide por redes sociales José Antonio Kast, el rubiecito fascista del Partido Republicano, pidiendo que intervenga el ejército, antes de que quemen la ciudad completa y no olvidar que la Multigremial en la voz de su vocero, Juan Pablo Swett, ha estado solicitando la implementación de estado de sitio en la macrozona sur. Sabemos, por experiencia histórica como operan los patrones en el sur. No olvidemos que la impunidad de los privilegiados siempre será defendida por los fascistas en este lindo fundo con vista al mar y a la cordillera llamado Chile.

Pero aquí no hacen falta más carabineros, ni más militares, ni imponer nuevamente el terrorismo de Estado para que la obscena impunidad siga sustentando el poder vertical y el privilegio autoritario de unos pocos, sobre los pueblos que habitan el territorio; en Panguipulli, es este territorio digno del Wallmapu, lo que es urgente y necesario es que se haga Justicia de Verdad por todos los asesinatos políticos y todas las vulneraciones a los derechos de los pueblos mapuche y chileno mestizo; realizados por la élite política, terrateniente y militar desde la mal llamada pacificación de la Araucanía hasta el presente.

 


El cuerpo del joven malabarista Francisco Martínez Romero fue trasladado desde Panguipulli a Santiago, para ser despedido por sus familiares. 

 

 

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  • Fueron condenados a pagar 43.000 coronas por "interrumpir una interpelación" en el parlamento

    El jueves 17 de febrero se llevó a cabo la audiencia de apelación al fallo que condenó a ocho personas a pagar 43.000 coronas por "interrumpir una interpelación" en el parlamento sueco.

    En noviembre de 2019, ellas/os habían manifestado su descontento ante el silencio de la canciller Ann Linde frente a las violaciones a los DDHH en Chile, en pleno estallido social.  

    El jueves 10 de marzo, el tribunal de apelaciones dará a conocer la sentencia.

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    La verdad de las cosas es que la noche anterior a la audiencia, comencé a tener serias dudas sobre si cubrir este caso. Había preguntado a dos expertos en leyes, y su opinión había sido tajante: “No tienen ninguna chance. La ley es clara al respecto, no se puede interrumpir en la cámara, menos desplegar una bandera”.

    Sin embargo, tenía dos razones fuertes para asistir. 1: mis ansias de saber la verdad. 2: había dicho que iría.

    De modo que el jueves pasado me apersoné en la sala siete de Svea Hovrätt, en Estocolmo - la corte de apelaciones de Estocolmo. Al entrar, el guardia me dijo, cuando me disponía a mostrar mi tarjeta de prensa: “No me interesa su tarjeta. Aquí todos pueden entrar”. “¡Que bien!” Le respondí. “Esto es democracia”.

    Además del jurado, la fiscal, los imputados y dos abogados, una decena de personas se habían dado cita en una sala bastante pequeña, en forma de semicírculo.

    Durante el transcurso de la audiencia, se fueron despejando mis dudas. Me convencí de que no bastaba con leer la carpeta investigativa, también era necesario ver a los imputados y escuchar sus razones. También constaté que la fiscalía contaba con un solo testigo, y que éste aseguró algo que todos los demás implicados negaron fehacientemente.

    ¿Quién tenía la razón?

    Algo que, pese a todo, hablaba a favor de los condenados fue el hecho de que el tribunal de apelaciones aceptara el caso. Al parecer alguna razón hubo para que la ley quisiera enviar el caso a una instancia superior.

    Los procesos judiciales en Suecia - como en tantos países - son lentos. Este hecho ocurrió el 12 de noviembre de 2019 (pulse el enlace). Ese día, se discutieron en el parlamento sueco una serie de asuntos, estuvieron presentes los ministros del Medioambiente, de Comercio, del Trabajo y de Relaciones Exteriores (utrikesministern). Uno de los puntos a tratar era una interpelación del diputado liberal Joar Forssell respecto a los DDHH en Hong-Kong. La interpelación estaba dirigida a la ministra de Relaciones Exteriores de Suecia, Ann Linde.

     


    El parlamento sueco, o Riksdagen. Foto: Riksdagen.se

     

    Las ocho personas que se vieron implicadas eran chilenas. En realidad, eran nueve, pero también se vio comprometido “un pobre turista que estaba sentado al final de la fila y que también era de Chile” (según el FUP, carpeta investigativa), a quien la policía debió dejar en libertad.

    Ellas – la mayoría mujeres - habían tenido conocimiento de que ese día se discutirían los derechos humanos en el parlamento, y decidieron escuchar lo que la canciller sueca diría al respecto, desde las gradas destinadas al público en general, en el segundo piso de la inmensa sala. Es muy posible que – como me ha sucedido a mí tantas veces – hayan pensado que se discutirían las violaciones a los DDHH en Chile, cuando en realidad se trataba de los de China (¡ojo!, esta es una suposición mía).

    La jornada comenzó a las 13:00 horas y se trataron diversos temas. Finalmente llegó el turno de la interpelación “La estrategia respecto a China y el apoyo al desarrollo democrático en Hong-Kong”, convocado por Joar Torssell. El diputado expresó su opinión y Linde la suya, y al cabo de quince minutos, el tema estaba zanjado. Ambos se despiden con un apretón de manos y vuelven a sus asientos.

     

    En ese preciso momento, las ocho personas en las gradas se ponen de pie y expresan su descontento porque – a diferencia de lo que esperaban – Ann Linde no tocó el tema de los DDHH en Chile. Seguidamente una de ellas saca una bandera mapuche, y otras ayudan a sostenerla. El hecho ocurrió en el lapso de segundos, porque inmediatamente los guardias les ordenan abandonar el recinto, lo que hacen sin protestar.

    (Aquí vale la pena recalcar que no existe un registro de audio donde se pueda apreciar qué exactamente dicen ellas/os. Sin embargo, todos coinciden en que se trataba de los DDHH en Chile y que no se pronunciaron frases de mal gusto u ofensivas). 

    Otro guardia, no obstante – el testigo principal de la fiscal en la corte de apelaciones – asegura que hubo una interrupción que llevó a un aplazamiento de  "unos 20 minutos". (Más de esto más adelante).

    Los guardias los conducen a un baño donde permanecen durante cerca de media hora - 45 minutos. Luego son llevados a otra pieza, hasta que llega la policía que fue llamada al lugar ante un “grave hecho delictual”, según el informe policial.  

    Una de las personas detenidas, de 75 años, sufre de diabetes, y pidió poder acceder a su bolso para controlarse el azúcar y comer algo. Esto le fue negado.

    Al llegar la policía, identificaron a las personas y les dijeron que “no necesitaban abogado”. Que “esto no iba a pasar a más”. Pero, una de ellas insistió en contar con un representante legal, y otra se hizo asistir por un abogado para la apelación, pero por cuenta propia (pro bono). El resto no recibió asesoría legal.

    Sin embargo, y contrariamente a lo asegurado por los policías, una fiscal levantó una demanda judicial, y el 19 de noviembre de 2020 el tribunal de primera instancia de Estocolmo dicta el fallo condenatorio de “según el cap. Artículo 4, primer párrafo del Código Penal por perturbar una ordenanza o, en su defecto, perturbar una reunión pública. Afirmando, además, que los condenados lo habían hecho intencionadamente y estaban conscientes de sus consecuencias.

     

    Lo que sostiene el guardia y lo que constatan las actas

    Al leer la extensa carpeta investigativa (99 páginas) y sobre todo al escuchar los alegatos del jueves pasado en el tribunal de apelaciones me doy cuenta de una serie de contradicciones entre lo que aseguran la fiscal y su único testigo y lo que sostienen los siete imputados (uno de ellos no apeló).

    Durante el alegato en la corte de apelaciones, el jueves pasado, se proyectan los registros audiovisuales de las interrogaciones policiales, tanto de uno de los guardias como de todos los imputados.

    Comenzando, me llama la atención que lo que dice el guardia en el video no corresponde con la transcripción en la carpeta investigativa. 

    Pero también, que en la transcripción, el guardia habla de una suspensión (o aplazamiento) de 20 minutos de la interpelación:

    “La sala está en sesiones. La ministra de Relaciones Exteriores, Ann Linde, se disponía a subir al podio a pronunciar un discurso. Ellos perturbaron la ordenanza, entonces, cometieron un crimen. Entonces posponen la sesión en la cámara para que nosotros podamos hacer nuestro trabajo sin molestar allí abajo. L [nombre del testigo] no sabe por cuanto tiempo se tuvo que aplazar la sesión en la cámara. No está claro cuánto tiempo, pero tal vez 20 minutos. Suspendieron la sesión de todas formas debido a la interrupción de la ordenanza y al trabajo de la seguridad. Y entonces, como guardias de seguridad, tienen que asegurarse de que las personas que hicieron eso salgan de allí.”. (Página 25).

    Sin embargo, en la página 10 de la carpeta investigativa, se puede apreciar parte del protocolo de la sesión. El punto 44, de la plantilla de Excel, está en amarillo, y corresponde a las palabras de la primera vicepresidenta de la cámara, Åsa Lindestam, quien recuerda que “la expresión de opiniones desde las gradas está prohibida”.

    Esto lo dijo cuando la interpelación había concluido y antes de la próxima. 

    En la página 9, en la carpeta investigativa, según las actas de la sesión, se indica la hora y la duración exacta del incidente:

    "La Cámara evita generalmente y en lo posible aplazar oficialmente las sesiones de la Cámara en caso de disturbios. En las listas y en las actas se aprecia que el disturbio tuvo lugar entre los debates de dos interpelaciones. Entre las 15:01:31 - 15:02:29…”

    Entonces, cuando la presidenta de la cámara recordó que las expresiones de opinión estaban prohibidas, el debate había concluido:

     

     

    ¿Entonces, fue correcto afirmar que “las ocho personas interrumpieron una interpelación en el parlamento”?

    Con esta pregunta comenzó su defensa uno de los dos abogados, y se refirió al punto 44 de la planilla de Excel, que corrobora que no hubo una interrupción. 

    - ¿Está entonces penado por la ley ponerse de pie y aplaudir, luego de una intervención? Preguntó.

    También puso en duda el que los ocho hubieran planeado la acción. Y que hubieran llevado una bandera con la intención de enarbolarla en la sala.

    - Mi defendida portaba una bandera, puesto que por la tarde asistiría a una manifestación. Ella fue al parlamento para escuchar sobre los DDHH en Chile. Luego se decepcionó de que solo se tocaran los DDHH en Hong-Kong y manifestó su decepción. ¿Es esto un delito? Mi defendida no interrumpió la interpelación, la presidenta dijo que esta había terminado. Independientemente de que la jornada no hubiese concluido, hubo una pausa de un minuto y seis segundos.

    El abogado hizo ver, además, que el registro audiovisual presentado por la fiscal no muestra el hecho: la grabación se corta cuando el debate termina. Y las imágenes - de muy baja resolución - en las cuales y por sus vivos colores se aprecia una bandera, apenas dan cuenta de esos 70 segundos en el parlamento.

    Porque eso duró la supuesta "interrupción": 70 segundos.

    La abogada de otra imputada, por su parte, se refirió el tema de si su defendida había actuado intencionadamente. Según ella, no es posible corroborar esto.

    Además existen varias contradicciones. Por ejemplo: 

    Según un guardia, los imputados se conocían, se habían puesto de acuerdo, se habían sentado juntos y habían conversado entre ellos. Que “por su lenguaje corporal se podía deducir que eran amigos”.

    Según los imputados, los guardias les mostraron donde sentarse. Algunas de ellas (la mayoría eran mujeres) se conocían entre ellas. Las otras no. “Siéntense allí, todos juntos”, les había dicho el guardia”.  

    Según el guardia, todos se pusieron de pie y todos gritaron “algo sobre los DDHH en Chile”.

    Una de las imputadas tenía problemas con su pierna, se levantó a duras penas y no dijo nada.  

    Según el guardia, se había interrumpido la sesión en el parlamento durante unos 20 minutos.

    Según los imputados, y según las actas, fue cosa de segundos.

    Según el guardia, fue una acción planificada.

    Según los imputados, fue una reacción espontánea ante la frustración de que, una vez más, la canciller sueca guardaba silencio frente a las graves violaciones a los DDHH que en ese entonces se estaban cometiendo en Chile.  

    Y en una corte no deben existir prejuicios, sino pruebas. Evidentemente el testigo de la fiscal hizo lo posible para que el hecho pareciera mucho más grave de lo que realmente fue.

    “Fuimos condenados a esta enorme multa, porque nos expresamos durante 77 segundos”, dijo uno de los imputados.

    Agradeció – al igual que el resto - amablemente la oportunidad que les daba la corte de defenderse, aunque fuera sin asesoría legal, porque que el fallo condenatorio era injusto.

    El imputado ejerce la profesión de profesor y, al igual que loas/los otros imputados jóvenes, el hecho de haber sido condenados por un tribunal obviamente pone trabas en el desarrollo de su vida laboral y social.

    Y esto es lo más triste de este caso, pienso yo. ¿El hecho de que estos compatriotas queden con antecedentes penales, y ¿por cuántos años?

    Desconozco las razones de por qué este proceso judicial ha tomado tanto tiempo. En el momento de ocurrir el hecho, en noviembre de 2019, se vivía en Chile el momento más álgido del estallido social, y angustiados veíamos como en Chile mutilaban a jóvenes y niños. Lo único que podíamos hacer era salir a manifestarnos y lo hicimos. Y salíamos de casa con una bandera en la cartera por si en la tarde hubiera una manifestación más de las muchas que se organizaban.

    No sé mucho de leyes, pero pienso que si las leyes no están al servicio de los ciudadanos, algo no está funcionando en la sociedad. No sé si los jueces tomarán en cuenta las declaraciones de los imputados, pero sí sé que si yo hubiera estado ese día en las gradas del parlamento, también me habría levantado y habría protestado.

    Pensé que en Suecia regía la democracia, y, en una democracia, el derecho a expresión está por sobre todos los demás.

    El 10 de marzo a las 11:00 de la mañana, el tribunal – Svea Hovrätt – da a conocer el fallo.

     


    Svea Hovrätt (Corte de Apelaciones de Estocolmo). La ministra sueca de Relaciones Exteriores, Ann Linde, y el diputado Joar Forssell (L) se dan la mano, al terminar la interpelación sobre los DDHH en China. Foto: Marisol Aliaga. Polisen. 

  • Se vence el plazo para apoyar iniciativas ciudadanas

    El 1 de febrero se vence el plazo para apoyar las iniciativas populares en el marco de la redacción de una nueva Constitución para Chile.

    La Convención Constitucional abrió espacios de participación ciudadana, con el fin de que todos los ciudadanos/as puedan pronunciarse sobre temas que les atañen.

    Hay iniciativas de cárcel para Piñera, libertad a los presos políticos de la revuelta de octubre, sobre los derechos de los niños, por el derecho al agua, y muchas más. Sin embargo, el martes se vence el plazo.

     

     Por: Magazín Latino   

     

    Hasta el 1 de febrero de 2022 se puede ingresar a la Plataforma Digital de Participación Popular y promover iniciativas populares.

     

    Para esto, se debe ingresar al sitio web https://iniciativas.chileconvencion.cl con la Clave Única o el número de RUT, y luego de responder a unas preguntas estadísticas, se pueden apoyar las iniciativas que se estime que la Convención Constitucional tome para debatir.

     

    El mínimo es 15.000 firmas y se puede apoyar un máximo de siete iniciativas. 

     

    En este portal se puede ver qué iniciativas hay y con cuánto apoyo cuentan: https://observablehq.com/@elaval/iniciciativas-populares-de-norma

     

    En la Plataforma Digital de Participación Popular se puede apreciar que: 

     

    INICIATIVA POPULAR DE NORMA POR LA LIBERTAD DE LOS PRESOS POLÍTICOS DE LA REBELIÓN

    Iniciativa Nº 48.358  ya tiene más de 16.000 apoyos.

     

    ACCESO AL AGUA PARA TODA LA POBLACIÓN 

    Iniciativa Nº 3.430  cuenta con 8.368 apoyos. 

     

    DERECHO POLÍTICO COLECTIVO DE PARTICIPACIÓN POPULAR: RED DE CABILDOS AUTÓNOMOS DELIBERATIVOS VINCULANTES

    Iniciativa Nº 17.274  cuenta con 450 apoyos.  

     

    Para visitar la página de la Plataforma Digital de Participación Popular pinche la imagen:

     

     

  • El Winnipeg, el barco de la esperanza

    La pintora Cecilia Zabaleta y la escritora Thamar Álvarez son dos chilenas que comparten una historia: sus abuelos llegaron a Chile en el emblemático Winnipeg, el barco con el que Pablo Neruda ayudó a salvar a más de dos mil refugiados de la guerra civil española.

    ´ “Ni Cecilia Zabaleta ni yo pudimos conocer a nuestros abuelos. La pintora nació cuando su abuelo ya había fallecido y mi abuelo murió cuando yo tenía un año y cuatro meses. Solo alcancé a llamarlo “Tata Olo” ´, escribe, en esta columna, Thamar Álvarez.

     

      Por: Thamar Alvarez Vega

     

    Este fin de semana tuve la oportunidad de visitar la exposición “Boleto de Ida”, de la pintora chilena Cecilia Zabaleta, en el barrio de la Barceloneta, en Barcelona. Así expresado, sería la exposición pictórica de una inspirada artista nacional, pero su obra es mucho más que eso. Es un aporte muy valioso y emotivo a la memoria histórica chilena y española, por cuanto sus cuadros reflejan una experiencia familiar asociada con un evento histórico en el que muchos chilenos y chilenas estamos (me incluyo) involucrados.

    Este evento es la guerra civil española y, más en concreto, la llegada de un barco, el Winnipeg, al puerto de Valparaíso el 2 de septiembre de 1939. En su interior, llevaba a más de dos mil refugiados españoles, hombres, mujeres, niños y niñas. Entre ellos, el abuelo de la pintora, Antonio Zabaleta, procedente del País Vasco, y mi abuelo, Manuel Álvarez, de Asturias.

    El Winnipeg había sido fletado por el gobierno del presidente Pedro Aguirre Cerda, quien contó con la colaboración del poeta Pablo Neruda. Éste había sido cónsul en España durante el gobierno de la Segunda República (derrocada por el militar golpista Francisco Franco) y, meses después del término de la guerra civil, fue nombrado cónsul especial para la inmigración republicana española. Sus gestiones en Argentina y Uruguay, solicitando apoyo logístico para acudir al rescate de los refugiados españoles en suelo francés, fueron exitosas. El barco zarpó del puerto de Pauillac el 4 de agosto de 1939 y llegó a Valparaíso un mes después.

    Los casos de Antonio Zabaleta y mi abuelo Manuel Álvarez nos entregan datos importantes que nos permiten describir la suerte que corrieron los exiliados españoles en Chile: sus vicisitudes y destinos. Antonio Zabaleta era apenas un adolescente cuando embarcó; mi abuelo tenía más de veinte años. El primero embarcó solo, pero tuvo la inmensa fortuna de encontrarse con su padre en el navío. Mi abuelo embarcó solo y solo llegó a Valparaíso. Hubo, sin embargo, también muchas familias que pudieron embarcar y mantenerse unidas. En los años noventa, conocí en Santiago a una familia chileno-catalana descendiente de un matrimonio que llegó en el Winnipeg con dos hijas pequeñas. Solo la madre y la hija menor (hubo un tercer hijo nacido en Chile, pero a la fecha fallecido) sobrevivían en aquella época. La hija se desempeñaba como profesora en la Universidad Católica de Chile.

    La gran mayoría de los refugiados llegó con lo puesto y apenas unas pocas pertenencias; eran de clase media, y los hombres ejercían oficios. Asimismo, fueron esforzados trabajadores que salieron adelante trabajando duro y con perseverancia. Famosa es la anécdota que vivió Pablo Neruda antes de la partida del navío desde costas francesas. El poeta entrevistó uno por uno a los refugiados prestos a embarcar. Les hacía preguntas sencillas, y una de ellas era a qué se dedicaban en España para ganarse la vida. Uno de ellos le respondió que era corchero. Neruda le preguntó si era consciente de que en Chile no había alcornoques (el árbol a partir del cual se fabrican los corchos), a lo que el hombre, con firmeza castiza le respondió: “Pues los habrá”.

    Antonio Zabaleta, tal como cuenta su nieta, trabajó el primer tiempo en una zapatería, en Valparaíso; pero su buen corazón terminó causando que lo despidieran, pues a la gente pobre le regalaba los zapatos. Finalmente, se trasladó a Santiago, donde conoció a la que sería su esposa, y allí se afincó. Mi abuelo se desempeñó en diversos oficios y, a la fecha de su muerte (en agosto de 1966), trabajaba en una tienda de camisas en Valparaíso, donde se había radicado. Exiliado como estaba, se preocupó siempre de hacer llegar a su familia en España parte del dinero que ganaba. En Oviedo quedaron esposa y dos hijos con los que, lamentablemente, nunca pudo reencontrarse. Mantuvo siempre sus ideales republicanos y anarquistas, por lo que sus relaciones con la administración española en Chile (consulados, embajada) eran distantes y malas. Tampoco era asiduo del Club Español de Valparaíso, pues ahí se reunía la flor y nata del franquismo español. Con el tiempo, conoció a mi abuela Adriana y, debido a las malas relaciones con las autoridades, nunca pudo inscribir a mi padre (nacido en 1945), por lo que éste debió recuperar la nacionalidad española ya exiliado en Oviedo, a mediados de los años setenta. El exilio en 1974, esta vez de mis padres, mi hermana y yo tras el golpe de Estado de 1973, parecía convertirse en un karma familiar.

    Ni Cecilia Zabaleta ni yo pudimos conocer a nuestros abuelos. La pintora nació cuando su abuelo ya había fallecido y mi abuelo murió cuando yo tenía un año y cuatro meses. Solo alcancé a llamarlo “Tata Olo” (pues estaba muy pequeña aún para llamarlo “Tata Manolo”) y, eso sí, a ser una nieta regalona y muy querida por él.

    La exposición de Cecilia Zabaleta es mucho más que una muestra pictórica. Es un viaje al pasado en el navío del amor y de la memoria histórica de Chile y España. Un recuerdo emotivo y cargado de belleza a aquellos miles de refugiados españoles que llegaron a Valparaíso una noche de septiembre de 1939, solo con “boleto de ida”.

            

    Esplugues de Llobregat, enero de 2022

    Thamar Álvarez Vega

    Escritora y Psicóloga

     
    El abuelo de la escritora Thamar Álvarez Vega, Manolo Álvarez, llegó a Chile en el Winnipeg, que arribó al puerto de Valparaíso el 2 de septiembre de 1939. 

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