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Mujeres y sus hombres. Adelante adelante

Mujeres y sus hombres. Adelante adelante

Una elección histórica se celebró en Chile este fin de semana. Histórica, porque por primera vez serán representantes del pueblo quienes redacten la Carta Magna, y no una élite de hombres y entre cuatro paredes. 

Porque los jóvenes que valientemente salieron a las calles para protestar no por un alza de 30 pesos, sino por 30 años de injusticia, lograron su objetivo: hacer polvo la Constitución del dictador. Y con reglas claras: paridad de sexo y cupos reservados a los pueblos originarios. A esos jóvenes – que lo dieron todo - debemos agradecer que nuestra historia se escriba, desde ahora, con la tinta de la dignidad.  

Aquí, un poema del Profesor Marcello Ferrada de Noli, dedicado "a los que seguirán combatiendo". (*)

 

 Por: Marcello Ferrada de Noli

 

Mujeres y sus hombres. Adelante, adelante

 

Los que llevan en sus manos

Las piedras y los palos

Y transportan en sus sueños

Una patria para todos

Los que yacen en el suelo

Con su cara sangrando

Y les sacan sus ojos

Los esbirros del gobierno

 

Y los dejan sordos

Las bombas vergonzantes

Carceleros de turno

Incomunican sus voces

 

Las cortes los sentencian

Al ver que en su argumento

Existe la justicia

Desechada por sus jueces

 

Inunda la bondad

Que no existe en el reino

De actores jurídicos

De acomodados

Y ricachentos

Y de curas

Y eclesiásticos

Y diputados corruptos

 

Un mundo al revés

De inmorales dictando

Las normas de ética

Del buen comportamiento

De obedecer a los tiranos

De alabar a los verdugos

De repetir la mentira

De dejar de ser humano

 

Obreros y estudiantes

Adelante, adelante

Mujeres y sus hombres

Adelante, adelante

Empuñen sus banderas

De frente, de frente

Ayer éramos menos

Adelante, adelante

Y muchos cayeron

De frente, de frente

La victoria será nuestra

Porque somos la conciencia

Y tenemos la razón

Y tenemos nuestra fuerza.

 

 (*) Este poema forma parte del libro recientemente publicado Si Bemol de Combate. San Giovanni Bianco, Bérgamo – Italia 2021. 

 

 

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  • El Winnipeg, el barco de la esperanza

    La pintora Cecilia Zabaleta y la escritora Thamar Álvarez son dos chilenas que comparten una historia: sus abuelos llegaron a Chile en el emblemático Winnipeg, el barco con el que Pablo Neruda ayudó a salvar a más de dos mil refugiados de la guerra civil española.

    ´ “Ni Cecilia Zabaleta ni yo pudimos conocer a nuestros abuelos. La pintora nació cuando su abuelo ya había fallecido y mi abuelo murió cuando yo tenía un año y cuatro meses. Solo alcancé a llamarlo “Tata Olo” ´, escribe, en esta columna, Thamar Álvarez.

     

      Por: Thamar Alvarez Vega

     

    Este fin de semana tuve la oportunidad de visitar la exposición “Boleto de Ida”, de la pintora chilena Cecilia Zabaleta, en el barrio de la Barceloneta, en Barcelona. Así expresado, sería la exposición pictórica de una inspirada artista nacional, pero su obra es mucho más que eso. Es un aporte muy valioso y emotivo a la memoria histórica chilena y española, por cuanto sus cuadros reflejan una experiencia familiar asociada con un evento histórico en el que muchos chilenos y chilenas estamos (me incluyo) involucrados.

    Este evento es la guerra civil española y, más en concreto, la llegada de un barco, el Winnipeg, al puerto de Valparaíso el 2 de septiembre de 1939. En su interior, llevaba a más de dos mil refugiados españoles, hombres, mujeres, niños y niñas. Entre ellos, el abuelo de la pintora, Antonio Zabaleta, procedente del País Vasco, y mi abuelo, Manuel Álvarez, de Asturias.

    El Winnipeg había sido fletado por el gobierno del presidente Pedro Aguirre Cerda, quien contó con la colaboración del poeta Pablo Neruda. Éste había sido cónsul en España durante el gobierno de la Segunda República (derrocada por el militar golpista Francisco Franco) y, meses después del término de la guerra civil, fue nombrado cónsul especial para la inmigración republicana española. Sus gestiones en Argentina y Uruguay, solicitando apoyo logístico para acudir al rescate de los refugiados españoles en suelo francés, fueron exitosas. El barco zarpó del puerto de Pauillac el 4 de agosto de 1939 y llegó a Valparaíso un mes después.

    Los casos de Antonio Zabaleta y mi abuelo Manuel Álvarez nos entregan datos importantes que nos permiten describir la suerte que corrieron los exiliados españoles en Chile: sus vicisitudes y destinos. Antonio Zabaleta era apenas un adolescente cuando embarcó; mi abuelo tenía más de veinte años. El primero embarcó solo, pero tuvo la inmensa fortuna de encontrarse con su padre en el navío. Mi abuelo embarcó solo y solo llegó a Valparaíso. Hubo, sin embargo, también muchas familias que pudieron embarcar y mantenerse unidas. En los años noventa, conocí en Santiago a una familia chileno-catalana descendiente de un matrimonio que llegó en el Winnipeg con dos hijas pequeñas. Solo la madre y la hija menor (hubo un tercer hijo nacido en Chile, pero a la fecha fallecido) sobrevivían en aquella época. La hija se desempeñaba como profesora en la Universidad Católica de Chile.

    La gran mayoría de los refugiados llegó con lo puesto y apenas unas pocas pertenencias; eran de clase media, y los hombres ejercían oficios. Asimismo, fueron esforzados trabajadores que salieron adelante trabajando duro y con perseverancia. Famosa es la anécdota que vivió Pablo Neruda antes de la partida del navío desde costas francesas. El poeta entrevistó uno por uno a los refugiados prestos a embarcar. Les hacía preguntas sencillas, y una de ellas era a qué se dedicaban en España para ganarse la vida. Uno de ellos le respondió que era corchero. Neruda le preguntó si era consciente de que en Chile no había alcornoques (el árbol a partir del cual se fabrican los corchos), a lo que el hombre, con firmeza castiza le respondió: “Pues los habrá”.

    Antonio Zabaleta, tal como cuenta su nieta, trabajó el primer tiempo en una zapatería, en Valparaíso; pero su buen corazón terminó causando que lo despidieran, pues a la gente pobre le regalaba los zapatos. Finalmente, se trasladó a Santiago, donde conoció a la que sería su esposa, y allí se afincó. Mi abuelo se desempeñó en diversos oficios y, a la fecha de su muerte (en agosto de 1966), trabajaba en una tienda de camisas en Valparaíso, donde se había radicado. Exiliado como estaba, se preocupó siempre de hacer llegar a su familia en España parte del dinero que ganaba. En Oviedo quedaron esposa y dos hijos con los que, lamentablemente, nunca pudo reencontrarse. Mantuvo siempre sus ideales republicanos y anarquistas, por lo que sus relaciones con la administración española en Chile (consulados, embajada) eran distantes y malas. Tampoco era asiduo del Club Español de Valparaíso, pues ahí se reunía la flor y nata del franquismo español. Con el tiempo, conoció a mi abuela Adriana y, debido a las malas relaciones con las autoridades, nunca pudo inscribir a mi padre (nacido en 1945), por lo que éste debió recuperar la nacionalidad española ya exiliado en Oviedo, a mediados de los años setenta. El exilio en 1974, esta vez de mis padres, mi hermana y yo tras el golpe de Estado de 1973, parecía convertirse en un karma familiar.

    Ni Cecilia Zabaleta ni yo pudimos conocer a nuestros abuelos. La pintora nació cuando su abuelo ya había fallecido y mi abuelo murió cuando yo tenía un año y cuatro meses. Solo alcancé a llamarlo “Tata Olo” (pues estaba muy pequeña aún para llamarlo “Tata Manolo”) y, eso sí, a ser una nieta regalona y muy querida por él.

    La exposición de Cecilia Zabaleta es mucho más que una muestra pictórica. Es un viaje al pasado en el navío del amor y de la memoria histórica de Chile y España. Un recuerdo emotivo y cargado de belleza a aquellos miles de refugiados españoles que llegaron a Valparaíso una noche de septiembre de 1939, solo con “boleto de ida”.

            

    Esplugues de Llobregat, enero de 2022

    Thamar Álvarez Vega

    Escritora y Psicóloga

     
    El abuelo de la escritora Thamar Álvarez Vega, Manolo Álvarez, llegó a Chile en el Winnipeg, que arribó al puerto de Valparaíso el 2 de septiembre de 1939. 

  • Gabriel Boric: "Hoy día, la esperanza le ganó al miedo"

    “Una saludable brisa ascendió, atravesó la cordillera chilena y alcanzó el mundo”, escribe Rubén Abrines Collins en este texto que respira poesía. Se refiere al triunfo de Gabriel Boric, el presidente electo más joven en la historia de Chile.

    A pesar de su juventud – 35 años – Boric es el presidente que ha recibido más votos en 170 años de democracia chilena.  En su primer discurso como presidente electo, citó a Allende, recalcó la necesidad de cuidar el proceso constituyente y expresó su deseo ser el presidente de todos. “Con nosotros, a La Moneda entra la gente”, dijo.

     

     Por:  Rubén Abrines Collins

      

    Una saludable brisa ascendió, atravesó la cordillera chilena y alcanzó el mundo.

    Hoy respiramos la mayor bocanada por la conquista democrática arrancada al poderoso y criminal fascismo económico, civil y militar en el Chile de las esperanzas largas y altas como su geografía.

    Con justificadas ganas de festejar este fantástico esfuerzo que venció todas las trampas del sistema impuesto por el fascismo nazi llamado Pinochetismo.

    No son inútiles nuestras razones y responsabilidades de hermanos.

    Hasta el último minuto del día de ayer al pie de las urnas el fascismo chileno justificó y defendió al candidato derrotado en las urnas.

    Es la advertencia para hoy, mañana y siempre de la amenaza al triunfo democrático popular.

    Se abrieron brechas en las alamedas de las que nos habló Salvador Allende, asesinado por los mismos que hoy salieron derrotados, después de largos años de lucha, en esta batalla puntual.

    Batalla con tantos muertos y desaparecidos, y los cientos a los que dejaron ciegos por los perdigones de los cuerpos represivos militarizados y policiales de este último gobierno neoliberal pro-yanqui.

    Hombres, aún no canten victoria, la perra que los parió aún está en celo.

    Nosotros los pueblos hermanos festejamos con esa porción de sufrido, combativo y organizado pueblo de Chile, de todas las condiciones, con auténtica solidaridad y modestia revolucionaria antimperialista.

    Como uruguayos.

    Sabemos que el destino común nos lleva por las mismas rutas.

    Aprendemos de nuestros aciertos y errores.

    Nosotros hagamos lo nuestro, no un sainete del logro del 56 por ciento que votaron para cambiar.

    Contra un 45 del fascismo nazi en una sociedad donde ir a votar no es responsabilidad cívica de todos.

    Seamos ponderados y mantengámonos alertas y prontos a defender esta conquista chilena.

    Sabiendo que.

    Este éxito democrático tiene raíz en aquel de Allende, en aquel programa de la Unidad Popular barrido a sangre y fuego, asesinando al presidente que defendió con armas en las manos la responsabilidad que le había sido otorgada.

    Saquemos ejemplo, aprendamos de ellos y de nosotros.

    No hagamos como los pequeñoburgueses que se cuelgan del primer envión político primaveral logrado por grandes masas y luego acaban en el camino del enemigo de la democracia bailando con el oportunismo y la traición, apartados de la voluntad popular por no entender el imprescindible papel de las grandes masas.

    Este gobierno uruguayo de oligarcas mediocres, cipayos, cola de ratón de la política exterior de EE.UU, que se otorga el derecho de calificar y opinar de la calidad y legitimidad de elecciones en el continente y de soslayar y omitir el régimen fascista - esclavista patriarcal de Quatar, se apresuró, sin entusiasmo, a saludar al nuevo presidente chileno.

    Digno de gobiernos, de presidentes y partidos del pasado mediocre.

    Un ejército de políticos uruguayos, economistas y charlatanes de televisión, nos quisieron embagayar a todos con el exitoso modelo en Chile, como Ernesto Talvi, la señora Arbeleche, el señor Alfi, los poderosos empresarios y caga tintas, bautizados por este gobierno como los Malla Oro.

    Más de un vejiga creyó como un niño que Papá Noel y los Reyes Magos no son los padres.

    Soy de los que sostienen que la memoria colectiva es un animal político que no descansa.

    Con seguridad nuestro mayor aporte a esta gigante bocanada de alegría de chilenas y chilenos de estas nuevas generaciones sea que del No de este gobierno hagamos un gigantesco SÍ.

    Y esta sea nuestra mayor muestra de solidaridad con los chilenos que se atrevieron a regalarnos su sacrificio con una sonrisa.

    Tú ves.

    Si con un SÍ alcanza.

     

    Sigamos.

     

    Rubén Abrines Collins

    21 de diciembre de 2021 

    Hospital Maciel.

    Cama 4.

     


    Gabriel Boric es el presidente electo más joven en la historia de Chile, un país donde la edad promedio de la población es 35,8 años. 

     

  • Actividades culturales
     Aquí, algunos de los eventos que próximamente se llevarán a cabo en Estocolmo, además de información de actualidad para la comunidad hispanohablante:
     

     

    TEATRO/DRAMA (En sueco) 

    Enlace - haga clic 

      

     

      

     


      

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