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Quilapayún: "El pueblo le dio un gran tirón de orejas al sistema"

Quilapayún: "El pueblo le dio un gran tirón de orejas al sistema"

En entrevista con Magazín Latino, el emblemático Quilapayún, a quienes Salvador Allende nombró “embajadores de la cultura chilena” nos cuentan sobre sus más recientes proyectos, como la Cantata Santa María de Iquique, en voces femeninas, el tema por una nueva Constitución y “El Aburrido” con Pablo Chill-E.

“La democracia chilena se encontraba dormida y el pueblo le dio un gran tirón de orejas al sistema, a la representatividad política toda, puesto que no se tomaban en serio las reivindicaciones y la insatisfacción de nuestros conciudadanos”, nos cuentan, desde Francia, donde se encontraban para el 73, y donde residen en la actualidad. 

 Por: Marisol Aliaga

  

Siempre se me apreta el corazón al escuchar La Cantata de Santa María de Iquique, al igual que se me apretaba ¿hace ya cuantas décadas atrás?

“Vamos mujer, partamos a la ciudad”… entonaba alguno de nosotros, y los demás lo seguíamos. Sabíamos muy bien la letra que habíamos cantado tantas veces, ya sea en el bus en el viaje al sur con mis compañeras de curso; junto a los  amigos, en una convivencia; o tal vez en una fogata a la orilla del mar.

Sí, hacíamos fogatas a la orilla del mar – y era un mar rugiente y peligroso, como lo que ocurrió después en Chile.

Por intermedio de mails, y desde París, responden ahora mis preguntas dos de quienes fundaran ese emblemático grupo musical representante de “La canción revolucionaria”, Hernán Gómez y Eduardo Carrasco. 

Sobre la canción combativa, Eduardo Carrasco escribe, en su libro por los 50 años de vida artística y sobre sus planes, en la formación del grupo: “Canción revolucionaria” era para nosotros una canción que pudiera cantarse en esas manifestaciones en las cuales participábamos casi todos los días, una canción que dijera a su modo lo que la gente vivía en esas luchas, lo que pensaba y anhelaba, una canción que recogiera la tradición de la que formábamos parte, cuando pensábamos que Chile podía cambiar, que hablara de la sociedad que queríamos, de nuestros nuevos héroes de la libertad y de la unidad latinoamericana, de nuestro propio amor por estos sueños, una canción que fuera como un latido en esa conmoción histórica, en esa epopeya que nos parecía estar viviendo. Algo así era lo que queríamos". 

 

 
En un concierto en Barcelona. 

 

Tiempos difíciles que estamos viviendo. ¿Cómo han pasado Uds. este año de pandemia y cuál es el mejor consejo para no "echarse a morir”, por decirlo de algún modo?

- El mal momento lo vamos pasando con el oído atento a lo que dicen los especialistas y sobre todo cuidándonos mucho. Entre los 70 y 80 años de edad como es nuestro caso, no hay que arriesgarse. Todo es cuestión de sentido común, para no echarse a morir. Cada uno tiene su método en función de su situación y de sus intereses. Digamos que, aunque con restricciones, hay que tratar de vivir lo más normalmente posible.

 

Se dice, de todas maneras, que no hay mal que por bien no venga, ¿qué ha sido lo mejor de estas circunstancias, si es que lo ha habido?

- Dadas las circunstancias, visto desde el Quilapayún, lo menos peor es que, como muchos otros, nos hemos visto obligados a adaptarnos y ponernos en cuestión, buscando nuevas maneras de actuar. Hemos seguido creando y trabajando a distancia, cuando no se puede de otra manera.

 

¿Cuáles son los integrantes del Quilapayún y dónde viven en la actualidad?

- Once personas integramos el conjunto hoy en día: Carlos, Guillermo, Hernán, Hugo y Sebastián en Francia. En Chile viven Eduardo, Ricardo (padre e hijo), Ismael (hijo de Willy Oddó ), Rubén, y Fernando. (Ver quilapayun.com)

 

Recuerdo que hubo una cierta polémica, hace tiempo atrás, respecto al nombre de Quilapayún. ¿De qué se trató esto? Para refrescar un poco la memoria…

- Se trata de la marca QUILAPAYUN. En 2002 descubrimos que en 1998 un exintegrante la había registrado sólo a su nombre, y sin autorización, en Francia. De la misma manera había solicitado su registro en Chile en 1999 y en 2002 y, solicitado el registro internacional en España el 2002, para Europa y sesenta países más. Ser el único dueño de la marca le permitía negociar unilateralmente los asuntos del conjunto. En tanto aquellos que más hemos obrado históricamente por la notoriedad del Quilapayún, denunciamos jurídicamente esas maniobras en 2003. Enseguida trece decisiones de justicia nos han dado razón, designándonos como titulares de la marca y por lo tanto únicos usuarios legales del nombre Quilapayún en Chile y en la Unión Europea.

 

¿Cuáles han sido sus presentaciones más recientes? ¿Y cuándo en Chile?

- En resumen, desde el 2003 hemos tenido 430 presentaciones en Europa y América, de las cuales 271 en Chile.

- Lo más reciente en Chile ha sido la videograbación de una versión mixta de la Cantata Santa María de Iquique, con seis destacadas cantantes chilenas y seis integrantes del Quila.

 

¿Se acuerdan de cuando estuvieron en Estocolmo, en 1973? ¿Qué recuerdos tienen de esa visita y han estado en otras ocasiones en Suecia?

- El 22 de agosto de 1973 actuamos en Västerås, el 23 y 24 en el Gröna Lund, en Estocolmo, y el 3 de septiembre nos presentamos en la televisión sueca, después de una breve visita a Finlandia.

- Pero anteriormente estuvimos en Suecia en febrero de 1971. Posteriormente, en 1974, en el mes de febrero, y en la TV en abril. En 1975 hicimos una gira en la cual lo más importante fue el Konsert Huset de Estocolmo. Hemos estado en Suecia en varias otras oportunidades, la más reciente fue en febrero de 2008 en el Konsert & Kongress de Uppsala.

¿Cómo surgió la idea de hacer un tema con Pablo Chill-E? No son los únicos que han “estado en una burbuja”, personalmente tampoco sabía de este joven artista chileno, y me encantó el tema que hicieron con él. Aunque reconozco que antes no tenía idea de qué era el “trap”. La letra es genial, ¿quién es el autor?

- El autor es Eduardo Carrasco y él explica como surgió la idea: «Siempre que yo le mostraba a mi hijo las nuevas canciones que hacíamos con el Quilapayún él tenía la misma reacción. Me decía: “Está bien. ¿Pero por qué no hacen un trapp?” Yo no sabía lo que era un trapp, así que me puse a averiguarlo. Escuché las canciones de El Residente y después las de Bad Bunny. Me interesó el género y me puse a hacer un texto tomando como modelo una canción de Bud Bunny. De ahí salió El Aburrido. Se la mandé a Fernando Julio, de los Intis, con quién he estado trabajando últimamente y él hizo la base musical utilizando el Canto de la Cuculí como tema.  Como nosotros no éramos especialistas en el género se nos ocurrió buscar a los chilenos que se hubieran destacado en este tipo de música y así llegamos a Pablo. A través de nuestro agente le propusimos hacer algo juntos y de inmediato recibimos una respuesta positiva. Nos pusimos manos a la obra y de ahí salió rápidamente la canción tal como se ha difundido. En poco tiempo hemos llegado al millón de reproducciones en varias plataformas de Internet. 

Uds. fueron representantes de lo que se llamó la nueva canción, la música comprometida, de los tiempos de la Unidad Popular y de Salvador Allende, quien los nombró embajadores de la cultura chilena. Hoy se critica todo lo que pueda contribuir a “la polarización de la sociedad”. Teniendo en cuenta esto, ¿se puede aún hacer “música política”?

- Allende sigue siendo un ejemplo de hombre de estado honesto y visionario a pesar del fracaso de la UP debido precisamente a la desunión, y como tú bien dices, a la polarización. Nuestro repertorio es amplio, hacemos también canciones políticas, que preferimos llamar de contenido. La experiencia nos ha enseñado a abordarlas dando más importancia a lo estético, cosa que no hicimos en la contingencia del período de la UP.

 

¿Siguen inspirándose en las luchas del pueblo o en qué temas se inspiran en la actualidad?

- No siempre, aunque es verdad que el estallido social y popular que motivó el proceso por una nueva Constitución ocupa el tema “El Aburrido” con Pablo Chill-E. La democracia chilena se encontraba dormida y el pueblo le dio un gran tirón de orejas al sistema, a la representatividad política toda, puesto que no se tomaban en serio las reivindicaciones y la insatisfacción de nuestros conciudadanos.

- Nuestra canción por una Nueva Constitución se inspira obviamente también en la actualidad social. A propósito, hay que destacar la composición musical de Fernando Julio y la participación fundamental del cantante Christian Mancilla cuya voz, guitarra y piano sirven de base a la grabación de la canción, permitiéndonos agregar nuestras voces. La letra es también de Eduardo Carrasco.

 

A propósito de la nueva versión de la emblemática Cantata de Santa María de Iquique, ¿se plantearon alguna vez la posibilidad de integrar voces femeninas?

- No, no hay planes de integrar voces femeninas.

- En los tiempos de la UP formamos un taller con cinco grupos de jóvenes músicos, uno de los cuales era femenino. Esos grupos tuvieron mucha aceptación de parte del público chileno. Lamentablemente esa experiencia se terminó con el golpe militar. La actual experiencia con voces femeninas es muy diferente, invitamos a un grupo de excelentes intérpretes de la música popular chilena actual y con ellas montamos la Cantata repartiéndonos los roles y tratando de equilibrar las participaciones de la manera más perfecta posible. Creemos que la iniciativa fue un gran éxito, tanto desde el punto de vista de los que participamos en esto, como desde el punto de vista del público. Se transformó en uno de los grandes éxitos de streaming del año en Chile. A propósito, si bien Advis la escribió especialmente para el Quilapayún, la Cantata ha adquirido vida propia, al ser adaptada por otros grupos musicales, por coros y grupos de teatro en diversos países de Europa y América. En Chile existen versiones femeninas recientes, como la del Ensamble Orquestal Femenino de la U de La Serena y una hermosa versión a capella escrita por Carlos Zamora para el grupo Femme Vocal.

 


Concierto en sala Barts de Barcelona. Foto: Quilapayún. 

  


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  • Inicio de Campaña Internacional para enviar a Piñera a la Corte Penal Internacional

    El sábado 26 de septiembre de 2020, la céntrica y emblemática plaza de Sergel en Estocolmo, Suecia, fue el lugar elegido para dar inicio a la Campaña Internacional para denunciar los crímenes de lesa humanidad en Chile, apoyando la gestión jurídica de un equipo de abogados chilenos de llevar a Sebastián Piñera ante la Oficina del Fiscal de la Corte Penal Internacional en La Haya.

     

     Por: Comisión de DDHH y Boicot – Chile Despertó Suecia

     

    Debido al actual rebrote de Covid-19, la restricción en Suecia es de reunir un máximo de 50 personas en lugares públicos. Cifra que fue superada con creces en Estocolmo, ya que muchos compatriotas se sintieron motivados a asistir. La actividad se desarrolló manteniendo el distanciamiento físico aconsejado.

     

    El acto se dió inicio con las palabras de Jimena López:

     

    ”Se va acabando un Septiembre más en nuestras vidas. Un Septiembre más para los que en Chile y fuera del país cargamos con la mochila de dolor y ausencias, pues este mes que no deja de conmovernos es Salvador Allende, Victor Jara, Pablo Neruda, Miguel Enríquez y Gladys Marín. Este mes son nuestros desaparecidos, torturados y encarcelados, nuestros héroes. Hoy, todos ellos respiran con nosotros y nos motivan para luchar - ¡hasta la victoria siempre!”

     

    A continuación, Jimena dio lectura a un saludo del abogado Ricardo Ignacio Bachmann. Y Nguyen Muñoz leyó la petición a la Corte Penal Internacional que se difunde por redes sociales para que chilenos dentro y fuera del país, y todos aquellos que quieran unirse, apoyen la iniciativa con sus firmas.

     

    Este video muestra el inicio de la campaña en Estocolmo:

     

    https://youtu.be/bWs32FG81h8

     

    El 26 de Septiembre se realizaron además actividades en las ciudades suecas de Gotemburgo y Falun. La ciudad de Uppsala se adherirá a la iniciativa en los próximos días.

     

    En París se realizó un mitin frente a la emblemática Torre Eiffel:

     

    https://youtu.be/lbetzM3V4wc

     

    En Bruselas se planifica un mitin el 2 de octubre.

     

    Enlace para firmar la petición a la Corte Penal Internacional (texto en inglés y español):

     

    https://www.change.org/PineraALaHaaya

     

    ¡La vida en la lucha es una buena vida!

     

    ¡Sólo la unidad nos hará libres!

     

     

  • Te recuerdo, Miguel

    El golpe de Estado del 73 no solo dejó hondas cicatrices en la memoria histórica en Chile. Dejó también innumerables historias que nunca fueron contadas, y que, si no las traemos a la luz, nunca iluminarán nuestro futuro.

    Esta crónica de Lilian Aliaga rescata a uno de esos héroes anónimos que cayeron luchando por un mundo mejor.

     

     Por: Lilian Aliaga

     

    Sentada en frente de una hoja en blanco intento plasmar las emociones que me invaden luego de escuchar las diversas opiniones que difunden los noticieros en relación con los últimos acontecimientos que se han venido desarrollando en Chile:

     

    La acusación constitucional a los jueces del Tribunal Supremo de la nación, que concedieron libertad a prisioneros de Punta Peuco condenados por delitos de lesa humanidad.

     

    Los esfuerzos de algunos para hacer valer su opinión de “poner en contexto” los hechos ocurridos durante la dictadura, como si existiese “un contexto” que validara tanta crueldad y tanto ensañamiento con tantas miles de víctimas.

     

    Algunos, los de siempre, tratando de defender lo indefendible, quizás con el objetivo en mente de que algún día el olvido le gane a la memoria y las nuevas generaciones lleguen, tal vez, a negar lo ocurrido ese 11 de septiembre de 1973, diciendo que fue un “montaje”. Como ocurre también en relación con el Holocausto, con los llamados “negacionistas”.

     

    Ante esto, con la esperanza y la convicción de que no podemos dejar que esto ocurra, y dejándome llevar más por el corazón que por la razón, escribo por vez primera acerca de mis vivencias personales de aquellos días:

     

    El radiante sol de primavera y el persistente viento más bien frío me retrotraen a aquella mañana de septiembre del 73, cuando con apenas 20 años deambulaba por cada centro de detención en Santiago y alrededores en busca del hombre que me había robado el corazón.

     

    Un hombre soñador, amante de los perros callejeros y de las palomas. Cantor y poeta que, como tantos jóvenes idealistas de aquella época, había cruzado la cordillera de Los Andes para venir a conocer esta insólita llegada al poder por la vía democrática. La vía pacífica de un gobierno que representaba sus ideales, tan pisoteados en su propio país por las sucesivas dictaduras militares.

     

    Recuerdo las largas y apasionadas conversaciones sostenidas en el salón comedor de la UNCTAD, donde con frecuencia y por muy poco dinero, comprábamos nuestros almuerzos muchos universitarios pobres como yo, que estudiábamos gratuitamente. Trabajadores, intelectuales, artistas y un mundo variopinto de personas en un ambiente imposible de describir por su diversidad y efervescencia.

     

    Hoy tú ya habrías pasado los 70 años, y si los sueños de aquella época se hubiesen hecho realidad, viviríamos tal vez más al Sur, en una casa pequeña de paredes muy blancas y rodeados del espacio suficiente para acoger a tantos perros como hubieses podido rescatar de la calle.

     

    Pero tu destino fue otro y tú, que tan sólo tenías tu inseparable cuaderno y tu lápiz como únicas armas, fuiste uno más de los caídos en aquel desigual e injusto combate.

     

    En marzo de 1974, mi peregrinar terminó abruptamente cuando tus restos, o lo que dijeron que eran, fueron enviados a tus padres, quienes nunca lograron tener la certeza de que habían recibido el cuerpo de su hijo.

     

    Supe por testigos, muchos años más tarde, que fuiste atrozmente torturado antes de morir, te mataron a punta de golpes. Tu estatura, tu pelo claro ensortijado y tus bellos ojos color de miel eran una amenaza. Te veían como un fiel representante de un “enemigo de la patria”, como me espetó un soldado cuando mencioné tu nombre y tu nacionalidad, luego de horas de espera a pleno sol, frente al Ministerio de Defensa, en Santiago. Me respondió con una rabia tal, que sentí miedo. Me apuré en irme y me quedé con la sensación de que me seguían.

     

    Sin darme cuenta, finalmente, dirijo mis palabras a ti, Miguel, y en tu nombre rindo homenaje a los miles de hombres, mujeres y niños que corrieron tu misma suerte. A todos quienes vieron sus vidas trastocadas, sus sueños destrozados, y a quienes el destino llevó, a raíz de tan aciagos acontecimientos, por rumbos jamás imaginados.

     

    Lilian Aliaga

    11 de septiembre de 2018

     


    Foto: Eldesconcierto.cl. 

     

     

  • Daniel Viglietti, trovador errante

    "Soy eso, una especie de referencia de una etapa que se ha venido viviendo, con aciertos, errores, desajustes, con emociones, con valentía, con miedos, una etapa de hallazgos, de pérdidas… Seguimos buscando lo humano; eso que el Che simbolizaba como el hombre nuevo, lo seguimos buscando, aún cuando seamos generacionalmente veteranos", dijo en una entrevista con la revista Punto Final. 

    Alejandro Lavquén conversó con el músico uruguayo fallecido recientemente, a los 78 años de edad. La entrevista se realizó cuando el cantautor visitara Chile en el marco de la conmemoración de los 50 años del Che Guevara.

     

     Fuente: Punto Final. 27-10-2017. Alejandro Lavquén

     

    Daniel Viglietti es uno de los mayores exponentes del canto popular latinoamericano. Cantante y compositor de reconocidos temas, se ha presentado en los escenarios más importantes del mundo. Desde los años 90 difunde la música y a los intérpretes latinoamericanos a través de sus programas de radio y televisión “Tímpano” y “Párpado” en Uruguay. En su carrera artística, que cumple sesenta años, ha compartido escenario con músicos y trovadores connotados del continente. También vivió la cárcel y el exilio. En 1972 fue encarcelado en el marco de la represión a los movimientos de Izquierda en su país como antesala al golpe de Estado del 27 de junio de 1973. Gracias a la presión internacional encabezaba por Julio Cortázar, Oscar Niemeyer y Jean Paul Sartre, fue liberado y salió al exilio, en Argentina y luego en Francia. A Uruguay pudo regresar solo en septiembre 1984, donde tuvo una recepción masiva.

     

    Viglietti destaca por sus composiciones con contenido social. Entre sus canciones más conocidas están A desalambrarCanción para mi AméricaCanción del hombre nuevoMilonga de andar lejos, entre otras. Durante su exilio mantuvo permanente compromiso con la lucha contra las dictaduras del continente. En Chile estuvo por primera vez en los años 60, coincidiendo en la Peña de los Parra con los integrantes de la Nueva Canción Chilena, entablando con ellos una amistad que se fortaleció con el tiempo. El compromiso social y de solidaridad del cantautor ha sobrepasado todas las pruebas. De paso por Chile, donde dio varios conciertos y fue homenajeado, conversó con PF (Punto Final).

     

    En cada visita a Chile, se suma más público joven. ¿A qué atribuye esta vigencia?

    - Creo que hay diferentes periodos históricos que se van sumando. Son ya sesenta años desde que subí a un escenario. Se han sumado muchas etapas, pero hay un elemento en común, que es la necesidad de recibir mensajes que mezclen lo estético con lo ético, con lo ideológico, con una sensibilidad que no esté censurada por toda esta política de los medios de comunicación, que hacen un trabajo tan terrible de desinformación. Hay problemáticas humanas muy directas como son la desigualdad, la injusticia, la impunidad frente a las atrocidades que han sido cometidas en tantas tierras del mundo, pero en particular en América Latina y en nuestros países, Chile y Uruguay. Permanece el latifundio, sobrevive, se realimenta, se redimensiona. El yugo de la banca internacional nos sigue sometiendo, salvo rarísimas excepciones como son los casos de Cuba y del proceso bolivariano, o una experiencia altamente positiva como la de Bolivia con Evo Morales. Todos esos elementos que permanecen hacen que la canción -en el caso mío- tenga un eco y pueda encontrar nuevos oídos.

     

    ¿Le admira que los jóvenes sepan sus canciones?

    - A veces en los conciertos menciono la fecha de composición de algunos temas, como por ejemplo Canción para mi América, aquella que a veces se conoce más como Dale tu mano al indio,y les digo: ‘Aquí no había nacido nadie’. El público sonríe porque seguro que hay gente que ya había nacido, pero hace mucho tiempo de todo esto. Me gusta que jóvenes vengan a descubrir, a opinar. Uno no puede ser el referente de las audiencias jóvenes que ya tienen sus propios músicos, generacionalmente hablando, pero que nos tienen a nosotros como referentes de otras etapas. Soy eso, una especie de referencia de una etapa que se ha venido viviendo, con aciertos, errores, desajustes, con emociones, con valentía, con miedos, una etapa de hallazgos, de pérdidas… Seguimos buscando lo humano; eso que el Che simbolizaba como el hombre nuevo, lo seguimos buscando, aún cuando seamos generacionalmente veteranos.

     

    CANCIÓN Y POESÍA

     

    Sus canciones están relacionados con la poesía. Hizo un espectáculo con Mario Benedetti. ¿Cómo fue esa experiencia?

    - Cuando comencé, en 1957, había canciones amatorias, canciones paisajistas. Después apareció la problemática social, como Canción para mi América, pero también había una necesidad de hacer música para poetas. Mucho antes de trabajar con poetas en el escenario, hice música para poesía preexistente, de García Lorca, Alberti, Nicolás Guillén, César Vallejo. No por casualidad tengo una hija que se llama Trilce. También de poetas uruguayos, como Idea Vilariño, Washington Benavides, que acabamos de perder, Juan Cunha. Hasta que llega un momento que empiezo a trabajar con el poeta en el escenario, que fue el caso de Juan Capagorry. Después con Eduardo Galeano. En el exilio, él leía textos que estaba por publicar; yo canciones mías y hacíamos una trenza con eso. Luego vino un trabajo más largo, que es el que hice con Mario Benedetti, que se volvió disco, se volvió a dos voces y se repitió en muchas partes. Nunca vinimos a Chile con Mario, pero bueno, estaba presente en nuestro trabajo, en mis recitales, siempre estaba presente alguna señal de Chile. ¿Imaginas por dónde? Por Violeta Parra.

     

    Ahora se conmemoran los 100 años de Violeta Parra. ¿Cómo ha sido su influencia en su generación?

    - A Violeta la conocí en Chile en 1965, en mi primer viaje, y estuve en varias ocasiones con ella, compartí amistad con sus hijos, con Angel, que ahora lo hemos perdido, con Isabel que sigue activa. Para mí fue una experiencia inolvidable porque esa familia me abrió las puertas en Chile. En la peña de los hijos de Violeta, allá en Carmen 340, en un momento dado se produjo un vacío en el elenco porque Patricio Manns estaba haciendo un trabajo en el norte y se ausentaría unos cuantos días. Entonces entré yo y fue una experiencia preciosa. El nacimiento de una amistad con los Parra que valoro mucho. Varias veces los acompañé en conciertos en Uruguay, nos cruzamos en el exilio, en Francia, en Alemania, en Bélgica, cantando en equipo, porque no olvidemos que en la etapa del exilio uno se hacía chileno y ellos se hacían uruguayos, se intercambiaba la sangre latinoamericana.

     

    En el exilio se hicieron muchos conciertos que reunían a cantautores de todos los países latinoamericanos. ¿Sucede hoy?

    - No hay tantos eventos, pero surgen; hay ocasiones en que se produce algo. Vengo de cantar en un festival en Uruguay, el festival de Antel, que es la empresa telefónica nacional del Estado. Hubo grupos de música con genios diversos, por ejemplo los grupos de rock, los grupos de fusión, etc. Fue muy positivo, a veces se producen esas cosas; a veces cuando hago viajes a Venezuela o a Cuba, que todavía mantienen una llama de trabajo colectivo, de espíritu colectivo. Hay ocasiones en que nos mezclamos con otros cantores. En Venezuela, por ejemplo, con Cecilia Todd y también con un grupo de jóvenes músicos muy valiosos, La Cantera. Y en Argentina también he invitado a algunos músicos a mis conciertos, por ejemplo, a Ramón Ayala, una figura legendaria. Y siempre estoy con el trabajo de investigación, con mi trabajo radial. Hago un programa semanal de radio hace décadas. Donde voy ando con mi grabadorcito, haciendo la tarea de investigar un poco a mis colegas, a mis compañeros, haciendo un trabajo diferente al periodístico habitual, porque se trata de un músico que pregunta a otro.

     

    ARTE Y LUCHA SOCIAL

     

    Su creación musical siempre fue en paralelo al desarrollo de los movimientos sociales, vivió los flujos y reflujos de la Izquierda, las dictaduras, etc. ¿Cómo evalúa esos procesos?

    - En primer lugar, diría que nada de lo que ocurrió en los ‘años de plomo’ de América Latina fue inútil. Fue un sacrificio enorme de una generación, pero nada fue inútil y no hay de qué arrepentirse. Se cometieron errores, se tuvieron muchos aciertos en las luchas, sufrimos una derrota histórica de esa etapa. A pesar de eso, creo que la resultante fue la aparición de gobiernos progresistas, lo que explica, por ejemplo, que en Uruguay hubo luchadores sociales demonizados, que al salir de las cárceles fueron reconocidos como seres llenos de humanidad, de riqueza intelectual, humana, solidaria. Uno se transformó en un médico famoso, instalando un centro de investigación científica en Uruguay, el doctor Henry Engler, que fue uno de los rehenes de la dictadura; y bueno, por cierto, el caso muy evidente de Pepe Mujica, que llegó a ser presidente. Eso demuestra aquella siembra que hubo, de luchas, de valentía, de búsqueda de una sociedad más igualitaria, de que se terminaran los privilegios, y que tuvo que ser en un momento dado una lucha directa.

     

    Es importante la relación musical con los jóvenes…

    Vale la pena también para los veteranos aprender de los jóvenes y en materia musical creo que eso influye, porque ha habido músicos jóvenes en la resistencia uruguaya, por ejemplo, en la etapa de canciones como A redoblar. Es mentira que solo los veteranos enseñan a los jóvenes. Los jóvenes también enseñan a los veteranos. Entonces, lo que estoy hablando de música es extrapolable también a los políticos. Son experiencias que hay que ir estudiando, viendo qué frutos dan. En el plano musical, por ejemplo, es muy difícil cuando en un país ha habido una Violeta Parra: el desafío es muy alto.

     

    Sucede mucho con artistas que luego marcan una época…

    - Nadie es Violeta en su tierra. Con todo respeto por los chilenos que la aman. Pasa en todos lados, tampoco le fue fácil a Chico Buarque en Brasil, que es otra de mis referencias. Si tuviera que decir quiénes me han acompañado en mi vida, bueno, un maestro: Atahualpa Yupanqui. Violeta también nos influyó. Y desde otras áreas, el cine. Soy un cinéfilo, me influyó mucho el cine, el neorealismo italiano.

     

    ¿Con los nuevos músicos chilenos, ha tenido contacto?

    - He conocido a algunos y quiero conocer a otros. Nunca es fácil por los tiempos. He escuchado con interés a Pancho Villa, muy inquieto creativamente y solidario. He escuchado, pero sin haberlo cruzado, a Manuel García. También oí a alguien que es muy original, Mauricio Redolés. Apuesto mucho a Ángel hijo, a Javiera, a Tita. Conocí a Roberto Parra, el tío Roberto, fantástico con sus cuecas choras. Conocí a Margot Loyola, un valor muy importante.

     

    DERECHOS HUMANOS

     

    Sus canciones y las de otros trovadores han sido emblemas en la defensa de los derechos humanos en Latinoamérica. En ese sentido aún existe una herida abierta en el continente. ¿Cómo ve esa situación?

    - La pregunta que me haces toca un tema central. Si me preguntan si pertenezco a un partido o a una corriente política, contesto que pertenezco a toda la fuerza, la energía, la maravilla de lealtad con la memoria de familiares de los caídos en la lucha. Apoyo a esa corriente de madres, hijos, abuelas, que me parecen a veces una suerte de gobiernos éticos de nuestros países.

    - Creo que los responsables de violaciones a los derechos humanos, tienen que pasar por la justicia. Nadie habla de venganza, pero tienen que pasar por la justicia. En Argentina comenzó en el periodo de Kirchner. Fue importante. Como uruguayo no me meto en la política argentina, pero me parece fundamental esa política de DD.HH. que se hizo. En Uruguay ha sido un poco más lento. Son los familiares los que mantienen la llama viva, siempre trato de apoyarlos: otros músicos también lo hacen. Hay gente solidaria, escritores, pintores, cineastas, que apoyamos luchar contra la impunidad. Para que la historia no se repita, hay que demostrar que no es impune que un individuo haya hecho las atrocidades que conocemos. Creo que hay que seguir trabajando, hay que seguir remando, aún a contracorriente, sobre todo en estos tiempos en que surgen personajes como Trump y análogos, que aparecen junto a brotes xenófobos y fascistas.

     

     

     

     

     

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