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Paolo Macchiarini y el escándalo del Instituto Karolinska ¿Héroe o villano? El cirujano Paolo Macchiarini forma parte del equipo de investigadores del Instituto Karolinska. Foto: Captura de pantalla de SVT.

Paolo Macchiarini y el escándalo del Instituto Karolinska

31 de enero de 2016 . Actualizado: 02 febrero de 2016 | SOCIEDAD - CIENCIAS |

 

ESTOCOLMO: Gran debate ocasionó en Suecia el documental transmitido por la televisión estatal, SVT, relacionado con el afamado cirujano italiano Paolo Macchiarini.

"Los experimentos" se titula el film realizado por el productor de TV, Bosse Lindquist, quien siguió durante un año los pasos del galeno italiano. El reportaje deja al desnudo detalles comprometedores no sólo para Macchiarini, sino también para el prestigioso Instituto Karolinska, conocido internacionalmente por el Premio Nobel de Medicina.

- Si tuviera que elegir entre un pelotón de fusilamiento o el método de Macchiarini, me quedo con lo primero, es menos doloroso, dice un especialista belga, en el documental.

 

Por: Marisol Aliaga

 

El cerco se cierra en torno al afamado cirujano Paolo Macchiarini, a raíz del documental transmitido por la televisión estatal, SVT, "Los experimentos".

El rector del Instituto Karolinska, Anders Hamsten, que hasta ahora había brindado su apoyo incondicional al académico, manifestó recientemente que: "Si se comprueba la veracidad de lo que muestra el documental, Paolo Macchiarini no puede mantener su cargo en el Instituto Karolinska". Y el martes 01 de enero añadió que ya "no tiene confianza en Macchiarini.

La pregunta es si Hamsten puede mantener su propio cargo, luego de este escándalo que ha dejado muy mal plantado al Instituto, que trabaja en colaboración con el hospital universitario del mismo nombre.

El documental de SVT deja al descubierto que Macchiarini operó tráqueas bioartificiales en el Hospital universitario Karolinska, sin autorización de parte del consejo ético, sin seguir los protocolos exigidos para este tipo de intervenciones, y sin ser fidedigno en la documentación posterior.

No sólo dio falsas esperanzas a sus pacientes, sino que además los utilizó como conejillos de Indias, según muestra el documental.

A raíz de las revelaciones del reportaje, la presidenta de la Asociación de Médicos, Heidi Stensmyren, consignó que la dirección del Instituto Karolinska - que el año pasado absolvió a Macchiarini de las acusaciones que pesaban sobre él - debía ser investigada.

Al mismo tiempo el presidente de la Junta Directiva del instituto, Lars Leijonborg, señaló que no bastaba con la investigación que prometida por Hamsten.

- No basta, ya que él será uno de los investigados. Se requiere una revisión externa, afirmó Leijonborg.

La Ministra de Enseñanza Superior e Investigación, Helene Hellmark Knutsson, por su parte, declaró que temía que la imagen de Suecia, como referente en la investigación científica a nivel mundial, podría resultar dañada.

Y se han levantado voces para que se haga un receso de al menos dos años, en la entrega del Premio Nobel de Medicina. El Instituto Karolinska debe recuperar, antes de este evento magno, la confianza de la comunidad científica internacional.

 

¿Quién es Paolo Macchiarini?

 

El cirujano italiano de 57 años de edad se dio a conocer en el mundo de la Medicina cuando, en el 2008, realizó un trasplante de tráquea a una mujer colombiana, quien sufría de graves problemas respiratorios. Claudia Castillo se transformó en la primera persona en el mundo a quien le fue trasplantada la tráquea de un donante, con ayuda de células madre. La intervención se llevó a cabo en un hospital de Barcelona, en España.

Macchiarini saltó nuevamente a la fama en el 2011, cuando llevó a cabo el primer trasplante en el mundo de una tráquea artificial, esta vez en el Instituto Karolinska, en Estocolmo.

El año anterior, 2010, había sido contratado como investigador invitado del Instituto Karolinska, con el propósito de dirigir un nuevo departamento de medicina regenerativa.

Fue recibido como una estrella, fascinando a sus prominentes colegas con su carismática personalidad, su imponente CV y su habilidad como cirujano.

"Con carisma y grandes visiones Paolo Macchiarini encantó a la élite médica. Con gusto se refiere a sí mismo como un "científico loco" y ha cautivado a colegas, pacientes y periodistas. Pero también puede caer en furiosos ataques contra cualquiera que ponga en duda su capacidad, y ha persuadido a pacientes a tomar riesgos extremos", escribe SVT en la presentación del documental.

Aunque ninguno de sus colegas entendía cien por ciento cómo funcionaría, en la práctica, las innovativas intervenciones quirúrgicas del galeno italiano.

Macchiarini quería que el trasplante de tráquea tomara menos tiempo. El caso de Claudia Castillo, con el proceso de lavado de la tráquea del donante y el revestimiento del órgano con células madre de la receptora había sido un proceso largo.

- No tenemos tiempo que perder dice, muy serio, el cirujano en una de las escenas del documental que consta de tres capítulos, tres horas en total.

Su innovativo método consistía en obtener un molde en 3D de la tráquea del paciente, el que se fabricaba seguidamente en un material sintético poroso (PSS-PCU) fabricado por una empresa norteamericana. Esta tráquea bioartificial era posteriormente impregnada durante un lapso de tiempo con células madre del receptor, y finalmente se operaba, en el lugar exacto de dónde había sido extraída.

El material inerte, en el baño de células madre, de pronto, y como por arte de magia, se iba a transformar en materia viva, según Macchiarini.

Y uno de los problemas más graves de la medicina actual: la falta de órganos, estaba resuelto. Se podrían fabricar prácticamente en serie.

- Como Frankenstein, explica, con una sonrisa, el cirujano a un peluquero, cuando éste le pregunta sobre su profesión y Macchiarini responde que se dedica a crear órganos artificiales, en una escena de "Los experimentos".

 

El primer paciente del mundo en recibir una tráquea artificial

 

Andemariam Teklesenbet Beyene, un eritreano de 37 años quien cursaba estudios de ingeniería en Island, se transformó en el primer paciente del mundo en recibir la primera tráquea bioartificial. El 9 de junio del 2011.

La operación estuvo a cargo de Macchiarini y un equipo de cirujanos y se llevó a cabo en el Hospital universitario Karolinska de Huddinge, en Estocolmo. Fue una difícil operación de largas horas de duración. La intervención fue descrita como "un éxito total. Un hito en la historia de la medicina moderna".

El 21 de noviembre del 2011, Macchiarini opera a un segundo paciente, Christopher Lyles, de los Estados Unidos, quien, al igual que Andemariam, padece de cáncer. Falleció al cabo de unos meses.

A pesar de que Andemariam debe volver de urgencia el 21 de noviembre del mismo año al Karolinska, a raíz de tejidos inflamados que bloquean las vías respiratorias, y que en realidad se desconoce el futuro del paciente, Macchiarini publica pocos días después un artículo en la prestigiosa revista médica The Lancet, donde afirma que el trasplante de la tráquea artificial resultó completamente satisfactorio y esto es una "prueba de que el método funciona".

Al cumplirse un año de la operación de Andemariam, Macchiarini y su equipo ofrecen una rueda de prensa y presentan al saludable paciente, entre brindis y flashes de las cámaras.

No obstante, según muestra el documental de SVT, el estudiante eritreano nunca gozó de la buena salud que se le atribuía. Su viuda cuenta, entre sollozos, que Andemariam le había dicho, al ver las notas de prensa de entonces: "¿Cómo pueden escribir eso? ¡No es verdad!".

Andemariam sufría de serias complicaciones en sus vías respiratorias, luego de la operación.

Los médicos que lo trataban - en Islandia - se habían visto obligados a aplicarle un "stent", una armazón de metal que sujetaba la tráquea, que se hacía cada vez más estrecha.

Durante dos años y medio luchó Andemariam por su vida. Su viuda cuenta que él viajó a Suecia, antes de morir, buscando la ayuda de Macchiarini, pero éste se encontraba en Estados Unidos, o en Italia. "Viaje para allá", le habían instado, en Estocolmo.

Andemariam falleció luego de una larga y dolorosa agonía. Luego de su deceso, los médicos que hicieron la autopsia se encontraron con una macabra sorpresa. La tráquea que "había sido todo un éxito", se había desprendido en un 90 por ciento, y toda la zona estaba inflamada y rodeada de tejido necroso. Nunca había funcionado debidamente.

El documental muestra además que Andemariam había estado aterrorizado frente a la operación. Sus médicos habían solicitado ayuda internacional en vista del cáncer a la tráquea que se diagnosticaba difícil de tratar, y sus colegas de Estocolmo habían recomendado a Macchiarini.

Sin embargo, Andemariam estaba muy inseguro de ponerse en las manos del famoso cirujano.

Hasta ese momento había podido llevar una vida casi normal. Aunque nadie podía saber cuánto tiempo más viviría, el cáncer que padecía era de desarrollo lento.

- Pero el doctor Paolo lo convenció, dice su viuda, Merhawit. ¿Quieres poder ver crecer a tus hijos? Le había preguntado Macchiarini y le había asegurado que con la nueva tráquea viviría ocho - diez años más.

Entre paréntesis se puede agregar que el cirujano italiano enfrenta en Florens una denuncia de intimidación a pacientes.

El cirujano hizo firmar a Andemariam un documento en el que éste asume que esta es su única oportunidad de sobrevivir. Y le aseguró que el método quirúrgico había sido probado en cerdos, lo cual tranquilizó en parte al paciente.

La verdad es que no había experimentado ni siquiera en ratas.

 

Un buen cirujano sabe cuando no debe operar

 

El segundo capítulo del documental lleva por título "Todo cirujano tiene su cementerio" y muestra la desgarradora historia de Julia Tuulik, una joven madre rusa que luego de un accidente automovilístico respira a través de un orificio en su garganta.

- Me duele al respirar, al hablar, al acostarme, me duele todo el tiempo, dice Julia. Ella solamente quiere llevar una vida normal, y poder jugar con su hijo.

Su madre cuenta que Julia estaba embarazada al ocurrir el accidente en el cual casi perdió la vida, pero los médicos lograron salvar a ella y a su bebé. Para no poner en riesgo la vida de su pequeño, la joven madre rechazó todo tipo de calmantes, durante el parto.

Julia está feliz de ser la elegida para la operación de tráquea, en el hospital clínico de Krasnodar, al sur de Rusia. Macchiarini trabaja también en colaboración con esta clínica, y quiere probar su nueva teoría: la tráquea artificial no ha funcionado porque los pacientes han estado enfermos, se requieren pacientes sanos. Y Julia Tuulik se transforma en la primera persona que no padece de una enfermedad terminal y se le implanta una tráquea sintética.

- Un cirujano sabe cuando no debe operar, dice un colega de Macchiarini en una escena del documental. Y agrega que es necesario prepararse concienzudamente, para no toparse con sorpresas. Macchiarini asiente, en forma displicente, más preocupado de su celular, que de lo que dice su colega.

El 14 de julio de 2012 se llevó a cabo la operación de Julia, apresuradamente y haciendo caso omiso a los obstáculos: ninguna de las tres tráqueas que se habían preparado funcionaba perfectamente, pero ni Macchiarini ni sus colegas rusos pararon la operación.

Un par de días después, Julia era presentada por Macchiarini en un una rueda de prensa.

- Sean amables con ella, les tiene un poco de miedo, dijo triunfante y sonriendo el carismático cirujano. Y agregó que el ver a esta joven madre que no podía jugar con su hijito, le había partido el corazón, y que desde entonces se había propuesto ayudarla.

Macchiarini se había encontrado con Julia el día anterior.

- Yo no le tengo miedo a ninguno de Uds. dijo Julia.

Sin embargo, a la hermosa bailarina la esperaba un cruel destino. Las escenas siguientes son desgarradoras, su madre y su viudo dan testimonio de los sufrimientos de Julia.

- Al llegar a casa tenía un olor extraño, como a algo sintético. Y luego comenzó a oler muy mal. Se estaba pudriendo por dentro, dijo su madre.

Su viudo, con lágrimas en los ojos, expresó que Julia sólo había querido tener una mejor calidad de vida. Él hubiera preferido que Julia se hubiese conformado con su situación antes de la operación, pero su esposa quería ser la mujer que era antes, sana y bella.

Al igual que la élite del Instituto Karolinska, Julia había creído en las teorías de Paolo Macchiarini, y del gerente de la empresa fabricante de las tráqueas, David Green, de Harvard Bioscience, quien le había mostrado una tráquea similar a la suya, antes de la operación, para darle confianza en el método.

En septiembre de 2014, fallece Julia.

 

"El laberinto de la verdad"

 

Pero no fue la única. Sin monitorear el desarrollo post-operatorio de Andemariam, o de Julia, o de los otros pacientes, Macchiarini siguió operando. En total a ocho personas, de las cuales dos siguen con vida. A uno de ellos los médicos lograron extraerle la tráquea artificial, pero requiere de atención permanente, mientras que una estudiante universitaria turca sigue internada, tres años después de la operación, en la unidad de cuidados intensivos. Ambos esperan donantes apropiados.

Luego de conocerse los resultados de la autopsia del primer paciente, cuatro colegas de Macchiarini comienzan a investigar las publicaciones del cirujano. Y descubren graves irregularidades. El 18 de junio de 2014, presentan una denuncia ante el rector del Instituto Karolinska, por presunto engaño en seis publicaciones científicas. Un documento de 400 carillas.

- ¡Pensamos que esto iba a caer como una bomba!, dice uno de los médicos que presentó la denuncia en contra de Macchiarini.

No pasó nada. Mejor dicho, los cuatro facultativos fueron intimidados, en tanto que la rectoría del Instituto Karolinska guardaba silencio.

Al mismo tiempo el investigador belga Pierre Delaere afirmaba que esto era "la mentira más grande en la historia de la medicina moderna". Y denunciaba el artículo de Macchiarini en The Lancet como engaño.

- Si tuviera que elegir entre un pelotón de fusilamiento y el método de Macchiarini, me quedo con lo primero, es menos doloroso, consigna Delaere, en el documental.

A cirujano le parece increíble que el Karolinska haya podido aceptar las teorías de Macchiarini, puesto que células vivas no pueden crecer de material muerto.

- El que tráqueas sintéticas pudieran cobrar vida con ayuda de células madres es totalmente imposible, dijo.

Lo que viene a continuación debería ser también imposible. El Instituto Karolinska encargó la revisión del caso a un investigador externo, Bengt Gerdin.

Gerdin llegó a la conclusión de que lo que escribía Paolo Macchiarini en sus artículos científicos no reflejaban la realidad, o sea, el cirujano había faltado a la verdad.

Sin embargo, en una conferencia de prensa, poco tiempo después, el rector del KI, Anders Hamsten, declaró que, "si bien es cierto habían algunas faltas, Macchiarini no había cometido ningún engaño, por lo tanto el instituto mantenía su confianza en él".

Es entonces que el periodista Bosse Lundquist tiene la idea de hacer un documental:

- Comencé hace un año atrás, cuando cuatro médicos y cirujanos del hospital Karolinska denunciaron engaños en la investigación y desvelaron que pacientes habían sido sometidos a experimentos que antes no habían sido probados en animales. Una documentación contundente que había sido respondida solamente con ataques. Entonces me pregunté: ¿qué pasa aquí?, dice, en una entrevista con la radio sueca.

Y afirma que el Hospital y el Instituto Karolinska son dos de las principales instituciones del país, por lo tanto, lo que sucede allí es de vital importancia.

- Seres humanos han muerto en medio de terribles dolores. Porque los controles necesarios no han funcionado, dijo el productor.

 

En la última parte del documental, titulado "El laberinto de la verdad", Bosse Lundquist confronta a Paolo Macchiarini. Pero éste, envalentonado con el fallo del Instituto Karolinska no acepta responder las preguntas claves.

Ante la pregunta de si tuvo dudas en operar a Julia, quien no estaba enferma grave, el cirujano contestó:

- Por supuesto que siento dudas. Nos dedicamos a cosas complicadas, o ¿crees que somos bestias?

Según Macchiarini, se cometen errores al principio de toda investigación, pero que esto es necesario. En el futuro será diferente. Más o menos: "En el camino se arregla la carga".

- ¿Qué crees que soy, Dios? Soy un ser humano, y los seres humanos cometemos errores, dice, en otra secuencia.

 

Al parecer el Instituto Karolinska ha sido de la misma opinión. Aunque los facultativos entrevistados distan de dar respuestas coherentes.

Dentro de pocos días se sabrán los resultados de las más urgentes investigaciones en curso. Mientras tanto, la pregunta de Bosse Lindquist sigue repicando:

"¿Qué vale más, la reputación del Instituto Karolinska, o la vida de un ser humano?"

 

 

 

 

 

 

 

Enlace al documental - Experimenten: Stjärnkirurgen - avsnitt 1 (En sueco y en inglés. Disponible hasta 30 días más) - haga clic

 

Enlace a un artículo en Vanity Fair que cuenta algo de la vida privada de Paolo Macchiarini (En inglés)

 

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  • Paolo Macchiarini utilizó sus pacientes como conejillos de Indias – ahora enfrenta la justicia

    lDespués de 10 años, el largo brazo de la ley se dejó caer sobre el Paolo Macchiarini, quien de cirujano estrella pasó del escándalo médico más grande de los últimos años en Suecia, cuando sus experimentos con seres humanos fracasaron estrepitosamente. Siete de los ocho pacientes a quienes se les trasplantaron tráqueas sintéticas fallecieron en medio de grandes sufrimientos, y el único que sobrevive es porque se le removió el implante.

    En la corte de Solna se desarrolla el juicio en contra del controvertido cirujano, quien se defiende afirmando que “las responsabilidades son compartidas”.

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    Con su voz aterciopelada, su encanto, buena presencia y carisma, Paolo Macchiarini engañó a los profesores del Instituto Karolinska de Solna - los mismos científicos que año tras año designan el Premio Nobel de Medicina. Los convenció de que una tráquea de plástico preparada en un cultivo con células madre podría mimetizarse con la tráquea de los pacientes y convivir con esta. Materia inorgánica, pasaría de pronto a ser orgánica. Y el sueño de la Ciencia, de almacenar un depósito de órganos humanos sería realidad.

    Les vendió un sueño. 

    No obstante, cuando algo suena demasiado bueno para ser cierto, en el 99,9 % de los casos no lo es. Y, la imagen del super cirujano Paolo Macchiarini, futuro aspirante a un Nobel de Medicina y gran benefactor de la Humanidad se desvaneció de pronto. De los ocho pacientes a quienes se les implantaron las tráqueas artificiales, siete fallecieron. Al paciente que aún sobrevive, los médicos lograron removerle el órgano sintético.

    Pero si los doctores del prestigioso Instituto Karolinska cayeron deslumbrados ante el carismático cirujano – lo mismo que la periodista investigativa, Benita Alexander, a quien le prometió la boda del siglo, oficiada por el Papa Francisco - los fiscales que llevan por estos días la causa, en el tribunal de Solna, son tanto más sagaces. Y examinan con lupa todas las declaraciones del cirujano imputado.

    Es fascinante presenciar como Paolo Macchiarini, con su voz suave, baja y aterciopelada, relata en la corte hechos sucedidos en el quirófano, que después resultan ser solamente una fantasía o un producto de su imaginación, a juzgar por otros testigos.

    Como en el caso de una de las víctimas, una joven turca que, por un grave problema respiratorio fue trasladada desde Estambul al Hospital universitario del Karolinska, en Solna. La joven se encontraba en estado grave, debido a una negligencia médica ocurrida durante una intervención quirúrgica en su país natal.  A diferencia de lo sostenido por PM no estaba en peligro de riesgo vital.

    El viernes pasado, en el sexto día de las audiencias en el tribunal de primera instancia de Solna, Paolo Macchiarini dio su versión sobre la intervención quirúrgica a la que fue sometida Yesim Cetir, de 21 años, en el Hospital universitario Karolinska de Solna.

    Explicó que la cirugía que se le practicó, para evaluar el estado de los bronquios y los pulmones, había sido muy dramática. Que la paciente comenzó a sangrar profusamente cuando se le abrió el pecho, y que comenzó una fuga de aire en un pulmón.

    Aseguró que en fracciones de segundo tuvo que tomar una decisión, y decidió hacer una neumonectomía  (extirpar el pulmón), porque estaba destruido.

    Y que, al hacerlo, se dio cuenta de algo muy extraño:

    ¡Yo no le pude extirpar la tráquea porque no tenía! Quité el pulmón y me di cuenta, y quiero señalar, ¡Yesim no tenía tráquea!, había sido reemplazada por los malditos stents que tienen diferentes dimensiones, que presionan contra y las paredes traqueales y las destruyen. Ella no tenía tráquea. Disculpen si me pongo sensible al decir esto, ¡pero esta es la verdad!.

    Agregó que la paciente entonces sufrió un paro cardíaco, y que él mismo le hizo masaje, para no perderla. Lo hizo durante veinte minutos y siguió haciéndolo, incluso cuando el médico anestesista lo instó a desistir de ello. “Déjala, ya no tiene sentido”, le había dicho éste.

    Pero él siguió, y siguió y, de esa forma, logró salvar la vida de Yesim.

     


    La joven estudiante de Pedagogía, Yesim Cetir, falleció en marzo de 2017, en un hospital de USA, donde había sido trasladada. Vivió 4,5 años en cuidados intensivos, después del trasplante practicado por Macchiarini y su equipo, en el Hospital universitario Karolinska de Solna. 

     

    Este martes, el día número 7 del juicio oral, prestó testimonio la doctora en jefe Ann-Charlotte Orre, quien había documentado la operación, en agosto de 2012.

     

    El fiscal le pidió que relatara algo de lo sucedido en esta, en la que participaron varios cirujanos.

     

    Ante la pregunta de si Yesim no tenía tráquea, respondió:

    - ¿Cómo? Bueno tenía la tráquea muy dañada, estaba,… como podría decirlo, estaba abierta, no era un tubo.

     

    Fiscal: Ella estaba en riesgo vital, vale decir, ¿le quedaba poco tiempo de vida?

    - Bueno, tenía mucha tos y secreciones. No tenía una buena calidad de vida. Pero en peligro de morir, no.

     

    ¿Cómo fue su operación?

    - Muy dramática, ella sangró mucho.

     

    ¿Puede describirnos cuando el Dr. Macchiarini le hizo el masaje al corazón?

    - ¿Cómo? Que extraña pregunta. Eso no sucedió.

     

    ¿No sucedió?

    - No. Yo no tengo ningún recuerdo de algo así. de haberlo visto, lo habría escrito en el informe, obviamente.

     

    En este juicio – que el fiscal levantó con un cambio en la tipificación del delito, vale decir, se trata de “maltrato agrabado” y no de homicidio – el fiscal acusa a Paolo Macchiarini de hacer experimentos con seres humanos.

     

    Paolo Macchiarini se defiende argumentando que se trata de “responsabilidad compartida”.

    - Yo no habría podido ni siquiera entrar al Instituto Karolinska sin la autorización de la dirección, ha dicho.

    Fue contratado por el Instituto en 2010 y más tarde fue nombrado jefe de sección de Otorrinonolarinlogogía del Hospital universitario del Karolinska.

    Como motivo de los trasplantes con tráqueas de plástico, Macchiarini aseguró que los pacientes estaban “en peligro inminente de muerte”. Que la trasplantación era su “última chance”.

    Sin embargo, según los diarios de vida de los pacientes, no existía una amenaza inminente para la vida de ninguno de los tres pacientes trasplantados, antes de las operaciones. El paciente nr. 1 y el paciente nr. 2 padecían de cáncer a la tráquea, y el pronóstico de vida era inseguro, pero no definitivo.

     


    El cirujano italiano Paolo Macchiarini con el primer paciente que fue operado en el Hospital Universitario del Karolinska, en Huddinge, Andemarian Beyene, quien residía en Islandia. 

    Gráfico de la técnica que Paolo Macchiarini presentó, para el trasplante de tráquea. Imagen: Jonas Askergren.

     

  • Siete años después del escándalo - ahora comienza el juicio contra Paolo Macchiarini

    Siete años después de que los denunciantes (whistle-blowers) dieran la alarma en el Hospital Universitario Karolinska en Solna, el escándalo por las trasplantaciones de tráqueas artificiales ahora tendrá sus consecuencias legales.

    Hoy [27-04-2022] comienza el juicio contra el cirujano Paolo Macchiarini, acusado de maltrato agravado en el marco de las operaciones que realizó a principios de la década de 2010.

    Este Paolo Macchiarini está llamado a prestar testimonio.

     

     Fuente: SVT. 27 abril 2022

     

    En el Hospital Universitario Karolinska, tres pacientes fueron sometidos a cirugías: un padre de niños pequeños, de 36 años, que residía en Islandia; un hombre de 30 años de EE. UU.; y una mujer de 22 años de Turquía.

     

    Se decía que la tráquea de plástico era la última oportunidad de salvar sus vidas. Pero el método no funcionó, la garganta colapsó, provocando graves daños y un prolongado sufrimiento. Los tres pacientes fallecieron.

     

    Cuidados intensivos durante varios años

     

    SVT entrevistó a Yesim Cetir [la joven turca] ya en 2014. Después de una lesión médica en Turquía, fue remitida a Suecia, convirtiéndose en el tercer paciente en recibir una tráquea artificial en el Hospital Karolinska.

     

    Pero el implante se desprendió y, después de aún otro trasplante, permaneció varios años en la unidad de cuidados intensivos. Finalmente falleció en 2017.

     

    Los colegas facultativos de Macchiarini sospecharon que las historias clínicas de los pacientes no coincidían con los resultados de las intervenciones quirúrgicas, y enviaron un informe de 500 páginas al rector del Instituto Karolinska. Las investigaciones dejaron a la luz que el método nunca había sido probado en animales, y que los procedimientos carecían de las autorizaciones necesarias.

     

    Proceso judicial excepcional

     

    Es inusual que una posible falla médica conduzca a una demanda judicial. La primera investigación de carácter penal contra Macchiarini por ocasionar la muerte de otra persona se abandonó debido a la falta de evidencia de un vínculo causal entre las operaciones y la muerte de los pacientes.

     

    Ahora que el proceso judicial está en curso, el tribunal tendrá que decidir si Paolo Macchiarini fue culpable de maltrato agravado, una tipificación jurídica que requiere dolo. El fiscal postula que el vínculo causal entre la cirugía y las lesiones corporales es más evidente que el de la muerte.

     

    Según el fiscal, Paolo Macchiarini, como médico a cargo, realizó las operaciones "en completa contraposición a la ciencia y la experiencia empírica". El fiscal sostiene que las intervenciones violaron la ley porque no se trató ni de atención médica ni de investigación.

     

    Niega el crimen

     

    Paolo Macchiarini niega el crimen y cualquier otra intención que no haya sido la de salvar vidas. Él sostiene que la dirección del Karolinska participó en el proceso de toma de decisiones, y tenía pleno conocimiento del método utilizado.

     

    Su abogado defensor, Björn Hurtig, cree que es el empleador [el Instituto Karolinska] quien es el verdadero responsable del fracaso de  las trasplantaciones de tráquea.


    Paolo Macchiarini sostiene que quería "salvar vidas". El fiscal afirma que se trató de experimentos con humanos. Foto: Pantallazo SVT. 

  • La responsabilidad de las intervenciones quirúrgicas de Macchiarini recae en el Instituto Karolinska

    Este jueves se inició el juicio en contra del controvertido cirujano italiano Paolo Macchiarini, en el Tribunal de Primera Instancia, en Solna, acusado de “maltrato agravado” de tres pacientes, hace diez años atrás.

    Macchiarini enfrenta el haber ocasionado la muerte larga y dolorosa de dos hombres y una joven mujer, a quienes se les trasplantaron tráqueas de plástico. Pero, según el sociólogo forense Arne Grip, la responsabilidad médica de los experimentos en humanos recae en el Instituto Karolinska.

     

     Fuente: Dagens Nyheter. Arne Grip. 28-04-2022

     

    CARTA AL EDITOR. El Instituto Karolinska se escapa de la acusación que solo apunta al cirujano italiano Paolo Macchiarini. La responsabilidad médica por la intervención de Macchiarini recae en Karolinska y la responsabilidad política en la directiva, escribe el sociólogo forense Arne Grip.

    El cirujano italiano Paolo Macchiarini logró engañar al Karolinska Institutet (KI). Prometió ayudar a los pacientes con lesiones en la tráquea. Se les trasplantarían nuevas tráqueas de plástico.

    La idea sonaba muy bien. El tubo de plástico se sumergiría en una solución con células madre, que entonces produciría una membrana mucosa, y se incorporaría al resto de la garganta.

    El profesor Lars Hamberger, pionero sueco en la investigación con células madre, no creía en la propuesta. Las células madre tienen dificultad para adherirse al tejido vivo. Que se incorporaran a un tubo de plástico sonaba demasiado bueno para ser verdad.

    No lo era. Los pacientes sufrieron fuertes dolores y murieron uno tras otro. Macchiarini ahora enfrenta tres cargos de maltrato agravado y por ocasionar la muerte de otros. El juicio ha comenzado.

     

    NOTA EN DESARROLLO

     

     

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