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¿Libertad para quién? ¿Para quienes? Enrique Durán. Foto: Marisol Aliaga.

¿Libertad para quién? ¿Para quienes?

01 de julio de 2016 | COLUMNAS |

El escritor y dramaturgo chileno residente en Suecia, Enrique Durán nos ofrece, en esta columna, su visión sobre el proceso constituyente en Chile.

 

Por: Enrique Durán

 

       (A propósito – o despropósito – de conversaciones y  reuniones que se realizan en torno a una Nueva Constitución para Chile).

                                                        *****

El concepto  ”libertad” designa la facultad que le permite al ser humano decidir, llevar a cabo una determinada acción o no. El ser humano elige, decide sobre sus actos y esto lo hace libre. Pero, al mismo tiempo, responsable por todo lo que hace, no existe libertad sin responsabilidad. Y esto es así, porque el hombre no es un ente aislado, separado. El ser humano es un ser social, depende de los otros para poder realizar su libertad. Es la contradicción entre existir y ser.  Para resumir, se puede decir que libertad es la capacidad del ser humano de decidir su destino. Es la capacidad y la posibilidad de elección ante actos, decisiones y qué hacer con su vida. Esto se opone, naturalmente, a conceptos tales como esclavitud. Sujección. Opresión. Y podemos agregar, la “venta de trabajo”, que la mayoría de los seres humanos tienen que hacer obligadamente para subsistir.

 

   Y es en este sentido que el concepto de Marx sigue siendo vigente. Es decir, las relaciones sociales, el modo de producción en que este ser humano nace y está inserto es lo que determina, modifica o anula el grado de libertad que posee realmente. Para decirlo en otras palabras : ¿Es libre el niño mexicano o bengalí o mapuche que nace sin alcance a la propiedad de su tierra porque se la han robado?

 

   Sigue siendo interesante el planteamiento de Proudhon, pensador socialista y anarquista: “La propiedad es un robo”. Es decir, la propiedad privada de la tierra, de los medios de producción limita y ahoga la libertad de todos aquellos a quienes les han sido expropiados, precisamente, la tierra y los medios de producción. Esa gente, es decir, la gran mayoría de los habitantes del planeta, tendrán que vivir ofreciéndose como mercancía. Y lo que ofrecen es su capacidad, su fuerza de trabajo en el mercado laboral. Su libertad es alienada, robada, expropiada, dado que lo que producen no les pertenece. Pertenece al patrón, el que se ha apropiado de los medios de producción y de la tierra, al esclavista, a la Esso, a la Volvo, a la Shell, a la United Fruit, o a los señores que han robado las tierras al pueblo mapuche. Por eso, es absurdo hablar de libertad en un sistema capitalista. La libertad es para los que se han apropiado de los Medios de Producción durante siglos en la historia de la humanidad. El viejo dilema metafísico, que nos viene de Platón y Aristóteles, el ser, la esencia del ser humano, es libre y responsable, se anula. No vale, cuando la Libertad es expropiada y alienada.

 

   Por eso, es absurdo hablar de “libertad” en un sistema capitalista. No tienes influencias, ni posibilidades de influír o de elegir ante los grandes señores propietarios que “tienen la sartén por el mango.” Ellos mandan y deciden. Al resto de la humanidad sólo le queda la opción de obedecer o rebelarse. Y eso de rebelarse es ya “harina de otro costal”.

 

   Quedaría vigente lo que en nuestros sistemas “democráticos” llamamos la “libertad política”. Es un punto que podemos y que es necesario conversar, discutir. Dado que todo partido político, en la sociedad actual, construye su estructura administrativa y de poder con, o como, un filtro excluyente. El sistema no lo inventó Stalin. Eso de “todo el poder a los soviets” parece una ironía cruel cuando, inmediatamente después, se plantea que es el Partido, o su Comisión Política, quién, de verdad, tiene el Poder. El sistema apareció ya mucho antes del Imperio Romano. Los romanos lo perfeccionaron. Y fue progresando, agudizándose en medio de las graves y terribles contradicciones de la Alta Edad Media. El Poder, ese Poder, necesita ser excluyente y total. El Poder que intenta cambios de estructura, de nueva sociedad. Las discusiones entre las distintas fracciones en los soviets eran interminables y, al parecer, no conducían a ninguna parte.  Y la nueva sociedad soviética estaba las puertas de una guerra civil y atacada, además, por las potencias europeas que temblaban ante la posiblidad de una revolución socialista en sus países. Era una situación caótica en las Asambleas de los Soviets y a Lenin no le quedaba otro camino que poner “orden”. Además, el Poder Soviético necesitaba de una estructura administrativa, lo que hoy conocemos como burocracia. No eran los trabajadores los que sabían y dominaban los vericuetos del orden burocrático. Y así hubo que acudir a los especialistas del régimen zarista.  ¿Había otra solución?. Siempre se ha necesitado una burocracia, un poder administrativo, sujeto al sistema dominante.

 

   En la Alta Edad Media el sistema feudal hizo crisis, a partir de las guerras de la Cruzadas. El paso adelante fueron los Reyes Absolutistas que liquidaron, através de guerras y pillajes, el poder atomizado de los Señores Feudales. Otra vez Proudhon: “ La propiedad es un robo”.  Y si no, pensemos en la Conquista española, portuguesa o inglesa en nuestro continente americano. Nos robaron la tierra y convirtieron a nuestros antepasados en esclavos, servidores de los conquistadores , “colonizados” , sujetos a una servidumbre y explotación inhumana.

 

   Por eso, cuando columnistas de, por ejemplo, Dagens Nyheter, Svenska Dagbladet y otros medios de comunicación, en Suecia y en el continente europeo, hablan de Latinoamérica, de Cuba, de Venezuela, de Bolivia, Brasil, Ecuador, Nicaragua, no sé si reírme o llorar.  No siempre, pero a menudo, la óptica del europeo es que el resto del planeta pertenece a Europa, con la excepción quizás de los Estados Unidos de Norteamerica, porque allí radica el Poder del Imperialismo económico, globalizador. Culturas, estructuras sociales, sistemas políticos se configuran y existen gracias a que existe Europa. Gracias a que los europeos han “civilizado” el planeta. Lo han integrado a una cultura y a una óptica específica:la europea. Se continúa confundiendo cultura, civilización con colonización. Y la Colonización presupone Conquista: o sea, robo, violencia, despojo.

 

   El avance del sistema capitalista se mantiene dentro de la misma óptica, la misma norma:  la globalización, el dominio absoluto del planeta por oligopolios económicos que mantienen y desarrollan la propiedad privada de sus accionistas mayoritarios. Gran parte del planeta se convierte en colonia de esos oligopolios que hacen alianzas entre sí para anular o destruír a empresarios más débiles. La libre competencia capitalista proclamada por las corrientes políticas llamadas liberales no pasa de ser una ilusión. La tendencia natural del capital, dentro del mercado, tiende a ser hegemónica. Y es en ese sentido que los análisis marxistas siguen teniendo una validez abrumadora. El Poder lo posee quién posee el Capital. Y por tanto, el Capital es el Poder. Y quién o quiénes poseen el Capital son dueños del planeta.

 

   La libertad real, no la imaginaria que proclaman los sistemas llamados democráticos, no está al alcance, hoy día, de miles de millones de los habitantes del planeta. Nacemos, crecemos y vivimos en una infraestructura que condiciona nuestras vidas. Nos condena a vivir en una sociedad dividida en clases. Y actuamos en medio de una Superestructura que nos manipula y sutilmente, o como sea, trata de imprimirnos un modo de pensar, una ideología que nos impregna en todos los espacios de la sociedad. La ideología de la clase dominante. La clase dueña del poder en el modo de producción capitalista. Esto no es una afirmación pesimista. Es solamente una constatación. Es sólo advertir que el camino hacia la libertad, hacia el reemplazo, el cambio de la propiedad privada a la propiedad comunitaria es un camino largo y lleno de tropiezos y de obstáculos. Es una lucha que no empezó ayer. Empezó hace siglos. Ha ido adquiriendo  el carácter de lucha de las clases trabajadores por su libertad  desde hace ya más de 250 años.

 

   Todas estas reflexiones aparecen dado que se han producido tantas conversaciones y opiniones de muchos compañeros a raíz de los encuentros que mantenemos en torno a “ ¿Qué Nueva Constitución queremos para Chile?”  Porque el punto central y de partida es la lucha y la voluntad de obtener una Nueva Constitución que sea un fiel reflejo, una expresión auténtica de la voluntad, de lo que quiere realmente el pueblo de Chile. Sobre todo, sus clases trabajadoras. Es decir, Una Nueva Constitución obtenida y lograda a través de un Plebiscito. El Pueblo es el que propone y elige.

 

   Por ahora, la propuesta es realizar Diálogos Ciudadanos.  Estos Diálogos permitirán muchas propuestas e ideas para una Nueva Constitución. Y ésto, naturalmente, es positivo. Pero es aquí donde podemos ver uno de los grandes problemas que pueden deducirse del documento que nos envía el Gobierno. Porque las propuestas y resultados de estos Diálogos Ciudadanos van a resumirse en un documento que se llamará Bases Ciudadanas. Este documento será finalmente revisado por la Sra. Presidente de la República y será ella, o sus asesores, quienes redacten el documento final, la propuesta de Nueva Constitución chilena que será presentada  a la Cámara de Diputados y al Senado de la República. Serán los Señores senadores y diputados quiénes decidan, enmienden y aprueben el Proyecto de la Nueva Constitución.  ¿Es esto, entonces, de verdad un plebiscito? El pueblo de Chile es consultado a través de los Diálogos Ciudadanos. Pero, no decide. ¿Puede decirse que es ésta una Nueva Constitución aprobada por el Pueblo de Chile? Son preguntas que me hago. Preguntas que, por ahora, no tienen respuestas.

 

   Un compañero hacía la siguiente pregunta: “¿Quién va a creer que serán capaces de resolver una Nueva Constitución aquellos políticos que han vendido su alma al diablo, o sea al capital, aquellos que arreglan todo entre ellos, porque más allá de la diferencias de coaliciones, están hermanados por el modelo que les permite lucrar, corromperse y vivir como reyes, mientras la mayoría de los ciudadanos se las arregla a duras penas para llegar a fin de mes?”. Es una pregunta dura, muy fuerte, pero que tiene arraigo en la terrible realidad política, económica y social que vive Chile. Es el Chile que nos dejó la dictadura. La Constitución pinochetista es sólo un instrumento.

 

   Pero, insisto. Esta lucha por una Nueva Constitución hay darla, aunque muchos compañeros piensen que que no vale la pena participar en un proceso como éste. Esta lucha hay que darla hasta el final. Y que quede constancia que el Pueblo participa, discute. Está crítico y rechaza definitiva y rotundamente la Constitución pinochetista. Es un paso adelante. No sabemos, aún, si grande o pequeño. Aunque la Nueva Constitución sea manoseada y aprobada por senadores y diputados, muchos de los cuales no nos merecen ningún respeto, sólo desprecio, dado que conocemos sus calañas de delincuentes políticos y sus fechorías. Esta lucha hay que darla. De otro modo, somos nosotros los que perdemos el respeto por nosotros mismos, el derecho a llamarnos “un pueblo en lucha”.

 

Enrique Duran. Estocolmo, 27 de junio 2016.

 

 

 

 

 

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  • 11 de septiembre de 1973 - Una fecha para Nunca Más

    “Hoy se cumplen 48 años del golpe de Estado de 1973. Una traición imperdonable a la Constitución y al gobierno democráticamente elegido del presidente Salvador Allende, a Chile entero. Una acción bárbara, sanguinaria, criminal y asesina”, escribe la psicóloga y escritora Thamar Álvarez Vega. ¿Cómo vivieron los niños ese día fatídico en la historia de Chile? La autora nos comparte su experiencia y nos recuerda la importancia de la memoria histórica.

     

     Por: Thamar Álvarez Vega

     

    Hoy, 11 de septiembre, se conmemora uno de los eventos más duros, crueles y sanguinarios de la Historia de Chile. Pues se cumplen exactamente 48 años del golpe de Estado de 1973. Tengo claro que serán muchos los que rememoren este día desde su visión como militantes, simpatizantes, colaboradores, participantes o, simplemente, ciudadanos de a pie de la época de la UP y del gobierno del presidente Salvador Allende.

    Yo rememoraré ese día y los subsiguientes - previos al exilio de mi familia- desde la perspectiva de la persona que era entonces. Una niña de 8 años a quien el golpe de Estado alcanzó en su casa, en el seno de una familia de izquierdas, con abuelos, padres, tías y tíos militantes del PC y el MIR.


    Salvador Allende durante su campaña presidencial, con a los abuelos de la autora: Luis (a la derecha) y Raquel (izquierda). Foto: Privada. 

    Ustedes dirán que poco puede aportar a la memoria histórica y a la verdad una niña de tan corta edad. Pero se equivocarían. Pues lo que recuerdo de aquellos días impactó con tal fuerza en mi familia y en mi entorno, que me dejó imágenes, frases, escenas y, en suma, recuerdos imborrables. Como, estoy segura, ocurrió con muchos niños y niñas de entonces.

    El golpe de Estado comenzó muy temprano, en Valparaíso, puerto del que somos originarios todos los miembros de mi familia chilena. Mi abuelo, Luis Vega, era abogado y trabajaba como asesor jurídico del gobierno de Salvador Allende en la Intendencia de Valparaíso, sita en aquellos días en el edificio de la Armada, en Plaza Sotomayor. Desde muy temprano aquella mañana, captó movimientos sospechosos por parte de la plana mayor de la Armada e intentó alertar al presidente Allende por teléfono. No pudo. Fue detenido en la misma Intendencia y conducido, en primera instancia, a La Esmeralda, donde fue brutalmente interrogado y torturado. En los días y semanas siguientes, mi abuelo sería trasladado a Isla Dawson y, posteriormente, a los campos de concentración de Ritoque y Puchuncaví, donde seguiría sufriendo todo tipo de apremios y torturas.

    Mi padre, Víctor Manuel, fue exonerado de su trabajo y mi madre, Mariana, debió abandonar sus estudios universitarios en la Universidad de Playa Ancha pues esta cerró sus puertas con carácter indefinido desde el mismo 11 de septiembre. Ambos recibieron el aviso del golpe de Estado gracias a una vecina – en ese entonces vivíamos en la Población Empart de 15 Norte, en Viña del Mar – que recibió el llamado telefónico de mi abuela, Raquel, desde Valparaíso, y avisó a mis padres. Yo estaba en ese momento tomando mi desayuno, pues me aprestaba a acudir al Colegio Hebreo, donde estudiaba 4º básico. En ese mismo instante, con mi taza de té con leche en la mano, el mundo que me rodeaba cambió para siempre.


    Thamar junto a su hermana, Marcia y a su padre, Victor Manuel. Foto: Privada.

    El descalabro en mi familia podría verse como una metáfora, a escala menor, de lo que ocurrió en el país desde ese día oscuro. Un descalabro terrorífico que se volvió cotidiano en miles de hogares chilenos, y que para muchos de ellos duró 17 años.

    Muchas serían las remembranzas que podría compartir con ustedes de aquellos días. La visión del departamento de mis abuelos en Valparaíso luego del allanamiento sufrido por militares. El largo pasillo atestado de libros, revistas, posters, carpetas, que dificultaban el paso al transitar por este; los muebles corridos, las vitrinas volcadas, los cables arrancados de la pared… La detención de mi madre una noche de octubre, estando solas en casa, los golpes y gritos atronadores en la puerta, y cómo los militares se la llevaron no sin antes permitir – todo un detalle - que nos dejara a mi hermana y a mí al cuidado de una vecina, Inés; las detenciones de mis tías en la academia de guerra naval, el cuartel Silva Palma, y en el caso de una de ellas, en un barco de guerra, el Lebu; el llanto de mi abuela ante la violencia que sacudía a su familia; la radio transmitiendo una única palabra con voz tétrica y metalizada: “Esculapio”; el miedo y el desconcierto por la falta de información del estado de mi abuelo; mi padre alejado del peligro gracias al proverbial trabajo que un familiar le consiguió en Los Andes; la persecución que sobrevino después de la liberación de mi madre y mis tías; el transcurrir de los meses en un clima de amenazas constantes y la incertidumbre por el futuro del país. Y, finalmente, el exilio de toda mi familia, que dio comienzo a una diáspora que dura, para muchos de nosotros y nosotras, hasta el día de hoy.

    Sin embargo, no todos son recuerdos propios. Llegadas las Fiestas Navideñas y con mi padre ausente, mi madre, mi abuela, mi hermana y yo nos reunimos nuevamente en casa de Inés. Y lo que sucedió esa noche tuvieron que contármelo pues la tengo borrada, bloqueada. Por mi madre pude enterarme de que esa Nochebuena, ya oscuro, por el ventanal del jardín apareció una joven mujer disfrazada de Papá Noel. Desde dentro del departamento se apresuraron a abrir el ventanal y dejarla entrar, pues ya era hora del toque de queda. La joven les explicó que se encontraba sola, que su padre y su marido estaban presos y en paradero desconocido. Y que, sola y triste en su casa, había tomado la resolución de vestirse de fiesta y salir por la población a alegrar a los niños… Pero, allí sentada en el tresillo del salón, sus palabras se convirtieron en llanto desolado, que contagió a todos quienes la escuchaban. ¿A alguien puede extrañar que una niña bloqueara en su memoria una escena como esa?


    La autora junto a su hermana y a su madre. Foto: Privada.

    En una niña es comprensible. En un país, no. Hoy se cumplen 48 años del golpe de Estado de 1973. Una traición imperdonable a la Constitución y al gobierno democráticamente elegido del presidente Salvador Allende, a Chile entero. Una acción bárbara, sanguinaria, criminal y asesina. El principio de una dictadura cruel que duró 17 años y que significó miles de muertos, desaparecidos, exiliados, torturados, exonerados, relegados y mujeres violadas y también asesinadas y desaparecidas.

    Una fecha para no olvidar. Una fecha para Nunca Más.

     

    Esplugues de Llobregat, Barcelona, España

    Thamar Álvarez Vega 

    Psicóloga y escritora 

     


    Salvador Allende tenía una gran preocupación por los niños. El medio litro de leche diario fue una de sus emblemáticas medidas, que contribuyó a mejorar la calidad de vida, sobre todo de los niños que vivían en la extrema pobreza. Foto: Wikimedia.org.


    El Palacio de la Moneda siendo bombardeado, el 11 de septiembre de 1973. Foto: Archivos.

  • Erik Helmerson: Un liberal no puede jamás titubear ante dictadores

    Mauricio Rojas vuelve a la política sueca. En rueda de prensa, la líder del partido Liberal, Nyamko Sabuni, le dio una calurosa bienvenida y lo presentó como el nuevo asesor los liberales respecto a temas de integración. Pero su nombramiento es controversial, sobre todo dentro de la comunidad chilena en Suecia.

    Y no solo allí, el columnista de Dagens Nyheter, Erik Helmerson, escribe, en esta columna, que Rojas “debe dar cuenta, de una vez por todas, sobre sus puntos de vista sobre el Chile de Pinochet”.

     

     Fuente: Dagens Nyheter. 24.08.2021. Traducción: Magazín Latino

     

    El nuevo asesor de integración del partido Liberal, Mauricio Rojas, debe dar cuenta, de una vez por todas, sus puntos de vista sobre el Chile de Pinochet.

     

    Este es un texto publicado en las páginas editoriales de Dagens Nyheter. La postura política del consejo editorial es independiente y liberal.

     

    Está claro que Mauricio Rojas puede hacer un buen trabajo como nuevo asesor de integración de los liberales, lo cual fue presentado la semana pasada. Tiene méritos de peso. A lo largo de los años, ha tenido opiniones sobre la migración y la integración que pueden describirse como "controvertidas", pero esto no está prohibido en una democracia.

    Solo hay una cosa que primero debe investigarse, y son algunas declaraciones sobre el exdictador militar de Chile, Augusto Pinochet.

    El número de muertos en el Chile de Pinochet es controvertido. El New York Times escribe en el obituario del dictador, el 11 de diciembre de 2006, que más de 3.200 fueron ejecutados o "desaparecidos" mientras que "miles" de personas más fueron arrestadas, torturadas o enviadas al exilio. Según el mismo texto, los partidarios de Pinochet se "desilusionaron" cuando, en el transcurso de su último año, salió a la luz que el dictador tenía al menos 28 millones de dólares en cuentas secretas en el extranjero. Ese sentimiento bien podría haber ocurrido antes.

    Si yo estuviera a cargo de una prueba de laboratorio sobre si una persona es liberal o no, mi primera pregunta sería: "¿Qué opinas de los dictadores?" Si la respuesta no llega rápidamente y se ubica en la sección "la escoria de la tierra", la persona habrá, por una parte, reprobado como liberal, y por otra, se habrá demostrado directamente inadecuada para tareas políticas en una democracia.

    Rojas se ha pronunciado en varias ocasiones sobre el general Pinochet. Lo más conocido es cuando, en un libro, critica al Museo de Historia y Derechos Humanos de Santiago, que documenta los abusos de Pinochet: “Más que un museo, es una instalación cuyo propósito ... es escandalizar a los espectadores, sorprenderlos y evitar que razonen por su propia cuenta”, escribió, lo que llevó a su destitución como ministro de Cultura en Chile luego de solamente 90 horas en el cargo.

    En una entrevista con el diario Metro [de diciembre de 2004]  Rojas destacó el crecimiento económico de Chile bajo Pinochet y dijo que "la mayoría de las alternativas" al dictador eran peores.

     


    Foto: Twitter. Traducción: ¿La imagen de Pinochet es demasiado unilateral? - Algunos querían que las cosas le salieran mal económicamente a Chile durante la dictadura, para que se pudiera condenar y decir que todo era miseria. Ese no fue el caso. Pinochet dejó Chile con un diez por ciento de crecimiento. ¿Quiere decir que los suecos chilenos no quieren ver lo positivo con Pinochet? - No han madurado. Sobre todo, no admiten su propia culpa por lo sucedido, quieren ser víctimas. Los exiliados chilenos se quedaron en lo ocurrido en 1973. Yo suelo decir que la mayoría de las opciones eran peores.

     

    La derecha liberal debería tener esto en cuenta, para no terminar en la misma vergonzosa apología de una dictadura.

    Cabe decir aquí, de inmediato, que Rojas afirma haber sido citado erróneamente y que él también había criticado a Pinochet y dicho que debería estar en la cárcel. Sería bueno que repitiera esas palabras, preferiblemente con énfasis, y lo más rápido posible.

    Pero la pregunta es si lo necesita, por estos días. La gente lo defiende de todos modos. Polemistas liberales conocidos, políticos locales conservadores y otros que deberían tener más conocimiento de las cosas, han apoyado recientemente de varias formas su nombramiento sin abordar, y mucho menos sin problematizar, las declaraciones de Rojas respecto a su país natal.

    El viejo adagio "el enemigo del enemigo es mi amigo" sigue vigente, pero ahora se puede formular más bien como "quien manda a mis opositores en las redes es mi amigo".

    A lo largo de los años, no mucho ha fascinado más a un viejo liberal que cuando gente de izquierda tararea sobre distintos torturadores con banderas rojas  y que, probablemente, son buenas personas, a pesar de todo. Lenin, Mao, Castro, Chávez - bueno, claro que hicieron muchas locuras, pero tengamos en cuenta que tuvieron que lidiar con el gran capital y el imperialismo de USA, y entonces no es tan fácil organizar elecciones libres y abstenerse de torturar a opositores.

    Ahora se escuchan tonos similares sobre Chile: el tal Allende que Pinochet derrocó era, después de todo, un granuja sospechoso, y mira las cosas lindas que el general hizo con la economía. Y sí, los dictadores pueden tener cosas lindas para encandilar, como autopistas, medicinas y cifras del PIB. Pero no se atreven, de todas formas, a convocar a elecciones.

    La derecha liberal debería tener esto en cuenta, para no terminar en la misma humillante apología de la dictadura. Y antes que nada, Mauricio Rojas debería explicar claramente y de una vez por todas sus puntos de vista sobre Pinochet.

     


    Mauricio Rojas cuando asumía la cartera de Cultura, de Sebastián Piñera. El dictador Augusto Pinochet. Foto: Presidencia.cl. Santiago Llanquin/AP.


    La presidenta del partido Liberal (antes Folkpartiet), Nyamko Sabuni y el nuevo asesor del partido en temas de integración: Mauricio Rojas. Foto: Pantallazo Liberalerna.se. 

     

    Video: El presidente de Chile, Sebastián Piñera, quien nombró a Rojas en el cargo de ministro, abogó fervorosamente por la libertad de Augusto Pinochet, la única vez que éste estuvo a punto de ser enjuiciado por los crímenes de lesa humanidad que se cometieron en Chile durante la dictadura. Sebastián Piñera nombró (2020) a una familiar de Pinochet como ministra de la Mujer y a un pinochetista como ministro de Trabajo (2021). Las relaciones entre Piñera y el pinochetismo es evidente, y la pregunta es si Nyamko Sabuni tiene conocimiento de ello.

  • El Parlamento pasó a llevar al gobierno – quiere que se investiguen las adopciones internacionales

    En Chile se está llevando a cabo una investigación sobre el tema de los niños secuestrados contra la voluntad de las madres y las familias, y que fueron dados en adopción a distintos países. Parlamentarios suecos consideran que Suecia también debería hacerse cargo.

    El gobierno debe investigar las adopciones internacionales lo antes posible. Una oposición unida resolvió esto el martes en el Parlamento sueco (Riksdagen).

     

     Fuente: DN. 15 junio 2021. Traducción: Magazín Latino

      

    La resolución se tomó a raíz de una iniciativa en el Comité de Asuntos Sociales: el gobierno debería investigar lo antes posible cómo las autoridades suecas y las organizaciones de adopción han tratado las adopciones internacionales en Suecia, entre otros países desde Chile, desde mediados de la década de 1900 hasta la actualidad.

     

    Después de la serie de artículos del matutino Dagens Nyheter "Niños a cualquier precio", la ministra de Asuntos Sociales, Lena Hallengren (S), dijo que tiene la intención de iniciar una revisión de los procesos de adopción en Suecia desde los años sesenta hasta los noventa.

     

    El líder del partido conservador, Moderaterna (M),  Ulf Kristersson fue más allá, y exigió un "libro blanco" sobre las adopciones internacionales en Suecia.

     

    La serie de artículos de DN investiga los delitos a raíz de las adopciones y destaca, entre otras cosas, sospechas concretas de irregularidades en la mayoría de los principales países de los cuales Suecia ha adoptado niños y niñas.

     

    Sin embargo, las demandas de una investigación sobre las adopciones internacionales de Chile se habían planteado ya en 2018, luego de que medios chilenos, junto con la televisión estatal sueca, SVT, revelaran que cientos de niños chilenos podrían haber sido robados de sus familias y dados en adopción en Suecia.

     

    Con el apoyo de personas adoptadas desde Chile, Jon Thorbjörnson (del partido de Izquierda, V) ha levantado el tema varias veces en el Riksdag. Además, los miembros del partido del Centro (C) y Demócratas de Suecia (SD) también han dirigido preguntas formales a la ministra de Asuntos Sociales.

     

    El martes, los partidos de oposición V, SD, M, KD, L y C votaron a favor de la propuesta [de comenzar desde ya una investigación].

     

    Según el Parlamento, una investigación "también debería tener un impacto sobre cómo se lleva a cabo el trabajo con las adopciones internacionales en el futuro".

     

    El partido de la Socialdemocracia (S) y el partido Verde (MP) se abstuvieron a la resolución, alegando que el gobierno está trabajando actualmente en una directiva para una investigación - y quiere esperar hasta que se redacte esta.

     


    Imagen de archivo del Parlamento sueco, Riksdagen. Foto: Riksdagen.se.

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