Lunes, 06 Diciembre 2021 | Login
Contestar o ignorar, esa es la cuestión

Contestar o ignorar, esa es la cuestión

24 de mayo de 2015 | COLUMNA |

 

En el debate ocasionado a partir de la crónica radial de la corresponsal de Sveriges Radio en Latinoamérica han surgido otro tipo de problemas, que se refieren a los riesgos de tener presencia en las redes sociales, como Facebook, por ejemplo. Nuestra opinóloga Sara Olave escribe al respecto.

 

Por: Sara Olave

 

Los medios sociales como el Facebook tienen, como todo en la vida, sus pros y sus contras. Facebook nos da la oportunidad de intercambiar opiniones sobre múltiples temas, divulgar información, formar opinión etc. Manejado bien es muy útil en la lucha por las cosas en las que creemos.

Sin embargo tiene sus desventajas. Es también foro para cierto tipo de personas que lo utilizan para vendettas personales, para descargar las frustraciones de sus miserables vidas. Personas que necesitan protagonismo pero que debido a sus limitaciones no lo pueden conseguir de otra forma que insultando a diestra y siniestra. Estas personas, incapaces de autocrítica y menos de aceptar crítica constructiva, se defienden como animales heridos y utilizan cualquier medio para defenderse.

Los hay también los que son lobos con piel de oveja, que se infiltran en tu vida facebooquiana con artimañas sutiles y te utilizan para conseguir amigos e información, la que luego utilizan en tu contra con fines desconocidos. Se dicen de izquierda, progresistas, y todas las cosas admirables que una persona puede ser. Pero ante la menor discordancia con sus opiniones se vuelven en tu contra y comienzan a hostigarte e injuriarte, mostrando su verdadera cara.

Y por supuesto que los hay los que son ovejas con piel de lobo, que gritan y argumentan más fuertes que todos pero a la hora de los quiubos*, la oveja teme al lobo.

Claro, los amigos facebooquianos se pueden eliminar, bloquear, ningún problema dirás, pero sí hay un problema, cuando un rumor, una mentira se lanzan al espacio cibernético, se esparcen vertiginosamente, se transforma en viral y así una mentira se convierte en verdad.

Hemos visto el mismo fenómeno en los medios de prensa. Publican algo que después resulta no ser verdad, al día siguiente publican una nota chiquita, que apenas se ve, retractándose. Pero, ¿quién lee la notita?

Miente miente, que algo queda, decía el fascismo.

Lo vemos en todos en los reportajes sobre Latinoamérica, sobre todo cuando hablan de Venezuela y de Cuba. El último ejemplo es el reportaje de la corresponsal de Sveriges Radio Lotten Collin sobre el Día de la Madre (lean artículo Mujeres latinoamericanas responden a corresponsal sueca en Latinoamérica aquí en el ML)

Pero esta vez, mujeres latinoamericanas unidas más allá de toda división sectaria, con seriedad y respeto, ejercieron su sagrado derecho al pataleo. Y dio resultado. Sveriges Radio (Radio Suecia) respondió la carta, y aunque lo hizo defendiendo lo indefendible, se vieron obligadas a contestar la carta dirigida a ellos. También ETC, Feministisk Perspektiv y ahora SVT, publican y comentan el debate.

Entonces, ¿qué hacer? ¿Contestar y debatir con estas nocivas personas? ¿Ignorarlas? ¿Mandarlos a freír monos a Guayaquil?

¡Qué dilema! Pero no creo que haya solo una respuesta correcta. Y sobre todo cuando este tipo de personas, en su desvariar, intentan mancillar la reputación de mujeres intachables. Y esa es la razón de mi ofuscación y dilema en estos momentos, una de esas personas, un lobo con piel de oveja, vengativamente ha intentado insultar y difamar una querida amiga mía. ¿La razón? quién sabe que motiva a estas mentes enfermizas.

Desgraciadamente, ahora está arremetiendo soezmente a toda persona que se atreva a comentar lo ocurrido, personas a quienes ni siquiera conoce. Es un misógino recalcitrante, machista acérrimo. Me atrevo a usar estos epítetos pues tengo conocimiento de causa.

¿Por qué baja la cola cuando un hombre lo interpela?

Lectores, amigas, amigos: ¿qué opinan Uds. que se debe hacer en este caso? ¿Debemos gastar tiempo, energía, neuronas en este tipo de gente? ¿Los bloqueamos y nos olvidamos de su existencia? Hay una parte de mí que se inclina a ignorarlas, no darles el foro u oportunidad que buscan para descargar su miseria, no bajarnos a su nivel. Pero mi parte guerrera quisiera muchas veces hacerlos picadillo…

 

* "A la hora de los quiubos": chilenismo que significa a la hora de dar cuentas, que se acobarda.

 

 

Columna anterior:

¡Escojo Latinoamérica, Míster Sjöstedt!

About Author

Related items

  • En la soledad absoluta y sin embargo de una entereza como ninguna

    Con esta columna sobre la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, y la forma en la cual ha sido tratada, en este su segundo mandato, ya sea por colegas dentro de la política como de ciudadanos de a pie damos la bienvenida a una nueva columnista, Titi Piedrabuena.

    "Esto que estamos viendo es solamente violencia contra las mujeres, en este caso específico violencia contra la primera mujer que nos preside", escribe la columnista.

     

    Por: Titi Piedrabuena

     

    Mujer Presidenta de Chile.

    Todo lo que hace o deje de hacer esta mujer Presidenta de Chile es boicoteado, vilipendiado, descalificado por quienes debieran ser sus aliados incondicionales puesto que suscribieron la meta de su gobierno.  No les interesa hacer críticas en el tono adecuado sino que hacen vaticinios de horóscopo.

    Me encantaría ser simbólicamente Paula Jara-Quemada y tirarles el brasero a estos señores en sus pies, pues la persecución ya diaria a la Señora Presidenta por sus pares no tiene parangón en la Historia de Chile.

    Es la segunda vez que tenemos a esta mujer de Presidenta, sin embargo el boicot soterrado, las múltiples zancadillas estudiadas o espontáneas y/o circunstanciales han sido de lo más cotidiano en esta segunda magistratura y con bastante maldad por lo demás.

    Eso sí estos señores "atacadores" se han maquillado de sabios, eficientes, estadistas de primera fila, sin tapujos dicen tener las soluciones adecuadas en todo momento, para cada momento, retroactivas y a futuro.

    ¿Nunca supieron lo que es gobernar aún estando en ese papel? ¿Si tanta sabiduría junta no la han demostrado antes, no será porque: Gobernar no es lo mismo que hablar? Y que gobernar no es privilegio absoluto de hombres. ¿Es que no pueden soportar que una mujer profesional y capaz gobierne justo cuando se destapan infinitas bolsas de corrupción?

    ¿Al final que es la mujer para Uds.? ¿Un bien privado, un objeto de uso? ¿Como una propiedad?.  Es cosa de ver la historia del Derecho a Voto de las Mujeres, o el Derecho a Enajenar para suspirar y decir, ¡ah! "y eso sería todo, no esperen más".

    Esto que estamos viendo es solamente violencia contra las mujeres, en este caso específico violencia contra la primera mujer que nos preside.

    A la Presidenta chilena hay que también verla en el contexto histórico machista-chileno pero esto no quiere decir que se debe aceptar, ¡no! No se debe aceptar bajo ningún argumento, pues es cosa primero de aprender a hacer críticas constructivas y no mandar recados en las primeras páginas sensacionalistas de los diarios, ¡que falta de luz!

    No solamente es la estructura patriarcal catolicona una de las causas.  Al parecer hay causas de figuras patriarcales y machistas más profundas y por lo tanto más pavorosas y por lo tanto menos aceptables.

    Molesta usar la palabra envidia, avaricia, e insidia pero que van juntas, ¡SÍ! de todas maneras, que van juntas en estos momentos en las palabras que se han usado para descalificar a la Presidenta chilena.

    Inteligentemente la Mujer Presidenta, con una entereza nunca vista, no ha caído en el "dime y diretes" que abundan entre sí en estos caballeros que suponen ser la vía indiscutida de las soluciones políticas que necesita Chile.

    Bastante triste, decepcionante, poco político el papel que hacen estos señores a coro contra una Señora Presidenta y bien puesta. 

     

     

     

      La Presidenta de Chile, Michelle Bachelet Foto: Marisol Aliaga.

     

     Michelle Bachelet y el Primer Ministro sueco, Stefan Löfven. Foto: Marisol Aliaga.

     

     Michelle Bachelet y el Rey de Suecia, Carl XVI Gustaf. Foto: Marisol Aliaga.

     

     

     

     

  • La actual coyuntura en América Latina y sus perspectivas

    Resumen Latinoamericano

     

    01 de abril 2016

     

    Opiniones del Partido Comunista de Cuba, marzo 2016

     

    Ante las inquietudes de diversos sectores progresistas y de izquierda sobre la actual coyuntura en América Latina, creemos oportuno divulgar la ponencia presentada por el Partido Comunista de Cuba en el Seminario Internacional

    “Los Partidos y una Nueva Sociedad”, XX edición, celebrado en México a instancias del PT mexicano.

     

    Retrocesos, potencialidades y perspectivas

     

    La coyuntura política latinoamericana al comenzar este 2016 muestra cambios significativos respecto a años anteriores. Los reveses electorales de la izquierda y el progresismo son sin dudas relevantes al permitir que las oligarquías locales recuperen importantes espacios institucionales, además por sus efectos negativos en el orden ideológico y simbólico.

    El control del gobierno federal en Argentina por parte de una coalición de partidos conducida por los sectores más derechistas, planea instalar una versión recargada del neoliberalismo de los años 90.

    Por su parte, la derecha venezolana puede actuar ahora desde un espacio estatal como la Asamblea Nacional, a lo que se suman las acciones subversivas y la guerra económica. Se encuentra en mejores condiciones para articular una estrategia dirigida a socavar la revolución bolivariana.

    La izquierda y el progresismo colombiano, en momentos que parece más cerca que nunca la concreción de la paz, pierde ahora el gobierno de Bogotá, la localidad más importante del país.

    La victoria opositora en el referéndum en Bolivia devela claramente que la guerra contra el progresismo y la izquierda son de naturaleza esencialmente política y que no basta con notables avances en el terreno socio económico.

    Las derrotas suelen tener un impacto desmoralizador y lamentablemente abona a procesos de fragmentación de nuestras organizaciones, degradando la conciencia política acumulada, donde nuestros pueblos han avanzado un amplio trecho.

    El incipiente y prometedor proceso de integración nuestro americano, obstáculo para el ejercicio de la hegemonía imperial en la región, será duramente cuestionado y de ser posible desvirtuado, alentándose por el contrario la incorporación a las actuales formas de dominación imperial implícita en la Alianza del Pacífico y el TPP.

    Asimismo favorece las teorías sobre el supuesto “fin del ciclo progresista”, que en rigor coincide con el discurso de estas derechas y del enfoque imperialista sobre lo efímero de las experiencias de cambios en la región, pasando por alto la dialéctica de la política y la capacidad de recuperación de las fuerzas y movimientos sociales proclives a dichos cambios.

    Lo simbólico está también en el talante autoritario de estas derechas, coherente con las medidas y proyecciones neoliberales. Hay autoritarismo en la actuación de los grandes medios de comunicación para adormecer las conciencias y en la decisión de invisibilizar la historia patria.

    Es obligado insistir que los avances de la derecha continental no responden a que súbitamente representan una alternativa popular, sino porque han apelado a la estafa de las voluntades electorales mediante el acoso mediático, la distorsión de la verdad y el virtual chantaje a los ciudadanos. 

    Esa derecha ha contado con el apoyo decidido del Imperialismo bajo la modalidad de una contraofensiva articulada a nivel internacional, denunciada reiteradas veces. Por eso en nuestra opinión no puede pensarse en un programa y una acción de izquierda sin que sea inevitablemente antiimperialista.

    La sumatoria de estos factores pero sobre todo nuestra limitada capacidad de disputar la preeminencia ideológica del imperialismo explica en buena medida los retrocesos electorales.

    La dimensión cultural de esta confrontación alcanza por tanto niveles inéditos. En ese terreno tenemos muchas fortalezas y nuestra historia está plagada de experiencias de resistencia emancipadora que no siempre hemos podido o sabido aprovechar.

    También es obligado comprender las limitaciones de carácter estructural e internacional que debemos enfrentar, como los efectos de la crisis económica global de largo aliento o el tener que actuar en los marcos de un sistema político diseñado para prolongar los privilegios de las oligarquías subordinadas al imperialismo y no para acometer profundos cambios sociales.

     

    ¿Qué hacer?

     

    Varios análisis han abordado los errores que se han cometido sin embargo toca a cada cual sacar las experiencias pertinentes, recordando que la auto critica siempre es revolucionaria, cuando es sincera y transparente, hecha en el lugar y el momento adecuado.

    Los desafíos son enormes y la realidad se muestra adversa, pero nuestra primera tarea debería ser evitar la desmovilización de nuestras fuerzas políticas y movimientos sociales.

    En nuestra opinión estos reveses no deben servir para argumentar contra la viabilidad y pertinencia de los procesos progresistas. Si hubieran sido funcionales a los intereses imperiales, ¿cómo explicar que son blanco de la mencionada contraofensiva?

    En ocasiones la correlación de fuerzas no favorece los cambios, lo que nos recuerda crudamente que no siempre lo que se quiere es lo que se puede. Obviamente debemos proponernos la modificación de esta realidad con proyectos de articulación política más eficaces, pero desde luego ello no implica postergar la acción o paralizarnos en espera de tiempos mejores.

    De allí que consideramos por ejemplo, que las fuerzas progresistas y de izquierda que conducen los procesos deben descartar la idea de abandonar eventualmente el control del gobierno, suponiendo que un supuesto y esperable fracaso de las autoridades derechistas nos catapultará de nuevo al poder.

    Un asunto de vital importancia tiene que ver con la necesidad de la unidad de la izquierda. Es cierto que se verifican grandes esfuerzos pero convengamos que son muchos los contra tiempos y fracasos en este terreno.

    Esa unidad es la garantía del triunfo y de la sostenibilidad de nuestros proyectos; es lo que trasmite la experiencia de la Revolución cubana. Naturalmente no hay ni puede haber una fórmula única, existen tantas posibilidades como situaciones políticas y momentos históricos concretos.

    Sin embargo la experiencia indica que un paso ineludible, creador e inspirador, es la elaboración de un programa político, que analice el presente que se quiere transformar y proponga el futuro que se quiere construir. Explicar el futuro aclara los alcances de la utopía y puede revolucionar la mente de los jóvenes, tan necesarios para estos empeños.

    Con el programa político se tiene la herramienta para convocar y para movilizarse e incluso para elegir cabalmente los que lideraran los procesos de cambio. Por fuera del programa político, debidamente consensuado, solo quedarán los proyectos individuales.

    Debemos ser creativos y ofensivos en la determinación y convocatoria del sujeto social de los cambios que no debería reducirse a nuestra base social natural, los llamados sectores populares.

    Los acontecimientos imponen también la necesidad de una política direccionada hacia las denominadas capas o clases medias, sobre todo cuando muchas de estas personas deben su ascenso social justamente a las políticas desarrolladas por los procesos progresistas. La realidad demuestra que la prosperidad económica, sin formación ideológica, puede producir paradójicamente adversarios políticos.

     

    Integración y concertación política regional, más necesarias que nunca

     

    En esta coyuntura se hace más pertinente y decisiva la solidaridad y el fortalecimiento de la integración de América Latina y el Caribe porque de ella depende la supervivencia de nuestra soberanía. Justamente consideramos que esa integración constituye el blanco de ataque principal del Imperialismo y sus servidores en la región.

    Por ello, los espacios de articulación política e integración como el ALBA, UNASUR y CARICOM por solo citar algunos, son instrumentos fundamentales para defender los procesos progresistas y enfrentar los planes imperiales.

    La CELAC en particular constituye un objetivo estratégico al ser el ámbito de coordinación política e integración más abarcador. Cuenta con la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, documento histórico que convoca a la unidad en la diversidad.

    Por su parte la izquierda latinoamericana debe fortalecer los espacios de concertación como son el Foro de San Pablo, la ELAP o este propio Seminario Internacional “Los Partidos y una Nueva Sociedad”, que ahora celebra su XX edición.

    Es recomendable aprovechar estos momentos para despojarnos de la auto complacencia y del debate limitado al diagnóstico; es la hora de proponernos avanzar en el intercambio de experiencias que sirvan para el lanzamiento de acciones más contundentes de solidaridad y apoyo a nuestros pueblos.

     

    Postura de Cuba en la actual coyuntura

     

    Hay que recordar que Cuba seguirá construyendo el socialismo refrendado y apoyado a costa de grandes sacrificios por la inmensa mayoría de su pueblo.

    Asimismo, en los marcos del proceso de relacionamiento con EU, reiteramos nuestra disposición a enfrentar los desafíos y las oportunidades implícitas, sin negociar jamás nuestro sistema social, la soberanía y la independencia.

    En ese sentido la política exterior de la Revolución cubana seguirá siendo fiel a sus principios. Continuaremos defendiendo sin descanso las causas justas y los intereses de América Latina y el Caribe como el mencionado proceso de integración.

    La revolución bolivariana en Venezuela, los procesos de cambio en Ecuador y Bolivia, así como el gobierno de Dilma y el PT en Brasil y otros procesos progresistas pueden contar con nuestra más absoluta solidaridad.

    En igual sentido, la izquierda y el progresismo en nuestra región tuvieron y continuaran teniendo en la Revolución cubana su más fiel acompañante en las luchas por venir.  

     

     

     

News Letter

Inscríbase a nuestro servicio de News Letter

  

Magazín Latino te informa en español