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Esa mañana del 11 de septiembre de 1973 – Un testimonio personal

Esa mañana del 11 de septiembre de 1973 – Un testimonio personal

Aquí, el testimonio de uno de los sobrevivientes de la época más aciaga de la historia moderna de Chile, uno de los fundadores del MIR, Movimiento de Izquierda Revolucionario: Marcello Ferrada de Noli.

Con el golpe cívico militar del 73 en Chile, auspiciado por los Estados Unidos, “los generales de Pinochet y sus aliados se apoderaron militarmente del poder que políticamente les había sido negado por el curso de las elecciones democráticas”, escribe Ferrada de Noli, en esta columna-testimonio. 

 

 Por: Marcello Ferrada de Noli

 

Eran las siete de esa mañana brillante del 11 de septiembre de 1973 en Concepción, la ciudad más grande del sur de Chile. Entonces me alojaba en la casa de campo familiar a unos 20 kilómetros al norte del campus de la Universidad, donde no hacía mucho me habían nombrado profesor de métodos psicosociales. Había regresado desde México unos meses antes. Yendo hacia el garaje, el día soleado me hizo decidir a última hora ir en mi moto al trabajo. Como se demostró más tarde, fue una decisión espontánea que ciertamente me salvó de ser capturado, torturado y asesinado ese mismo día.

 

Hacían casi exactamente tres años atrás, Salvador Allende se había convertido en el primer presidente electo democráticamente en el mundo occidental. Yo tenía entonces 27 años, vivía en ese momento en Londres, y decidí regresar de inmediato a Chile. Durante esos primeros años, los cambios estructurales realizados por el gobierno de Allende a favor de los sectores menos privilegiados de la sociedad, y que en cierta medida iban a ser financiados por la nacionalización de la industria minera chilena del cobre - entonces explotada por corporaciones privadas estadounidenses – le adjudicaron muchos enemigos poderosos para él y su gobierno, tanto dentro como fuera de Chile.

 

Los partidos más grandes e importantes de la coalición de centroizquierda que apoyaron al gobierno de Allende estaban aún convencidos, de buena fe, de que el vasto apoyo popular a Allende, junto con las garantías democráticas de su gobierno evitarían cualquier atentado político serio contra el gobierno popular. Por otro lado, una pequeña voz minoritaria dentro de las filas de la izquierda, principalmente representada por el MIR – el Movimiento de Izquierda Revolucionaria - estaba bastante convencida de que el gobierno de Allende no era seguro y que un golpe de estado sería inminente. Con esto como punto de partida, el MIR había instado a Allende a asegurarse su apoyo entre las masas, profundizando las medidas socialistas a su favor. Al mismo tiempo, el MIR comenzó a hacer preparativos para resistir militarmente si fuera necesario, y pensó seriamente que esta resistencia podría ser útil cuando llegara el momento.

 

Los hechos probaron, fatalmente, que ambas tesis estaban erradas. Pinochet y sus generales no sólo estaban bien preparados militarmente, sino que su misión estaba bien asistida e incluso organizada con poderosa ayuda del exterior, desde la tierra de los dueños extranjeros de las minas chilenas, los Estados Unidos de Norteamérica. 

 

En definitiva, utilizando drástica y brutal violencia, los generales de Pinochet y sus aliados se apoderaron militarmente del poder que políticamente les había sido negado por el curso de las elecciones democráticas. Con todo, la táctica más eficaz de la operación de Pinochet fue el consiguiente encubrimiento de sus propósitos a su jefe, el presidente Allende, a quien había jurado lealtad hasta el último momento. Ni siquiera el MIR, a pesar de toda la inteligencia que pudo recopilar sobre los preparativos del golpe, pudo predecir la fecha exacta del golpe.

 

En consecuencia, esa mañana del 11 de septiembre, mientras me dirigía en moto hacia Concepción, entrando por la Avenida Collao, no sabía que las tropas de Pinochet estaban desde antes instalando controles y deteniendo todos los automóviles o autobuses que iban al centro. Los militares buscaban armas de combate y automóviles que transportaban a personas cuyos nombres figuraban en sus listas de arrestos. Solo dejaban pasar a los peatones, y que a primera vista no portaban armas de combate.

 

Los militares y las fuerzas policiales que colaboraron con ellos en la preparación de la toma militar tenían sus listas, exactamente como la Gestapo. En estas listas estaban todas las autoridades designadas por el gobierno, todos los dirigentes sindicales (no solo de organizaciones nacionales o regionales, sino de cada uno de los dirigentes sindicales en los lugares de trabajo) y los dirigentes de los partidos y organizaciones políticas de izquierda, los académicos e intelectuales simpatizantes de izquierda, los líderes de organizaciones estudiantiles, etc.

 

Me atrevo a decir que mis condiciones  no eran las mejores. En ese momento era miembro de la dirección de la asociación de profesores y trabajadores universitarios, que era mi asignación política pública. Además, como joven catedrático universitario licenciado en Filosofía y habiendo publicado recientemente un libro que - aunque su contenido era fundamentalmente filosófico - lo había dedicado expresamente a un líder indígena de los trabajadores agrícolas (Moisés Huentelaf, fallecido en 1972 por las balas de los poderosos terratenientes del sur de Chile), efectivamente fui considerado por los militares entre los llamados “intelectuales de izquierda”. Sin mencionar que había publicado artículos en la revista independiente de izquierda “Punto Final”. Y "lo peor" de todo, había sido uno de los fundadores del MIR, en octubre de 1965 y también coautor, junto con su amigo Miguel Enríquez (líder del MIR) y su hermano Marco Antonio, de la primera "Tesis político militar". del MIR aprobado en el congreso constituyente. Aunque no más de ochenta personas de todo Chile estuvieron presentes en el congreso constituyente de 1965, en el momento del golpe de Estado de 1973, el MIR había crecido con miles de seguidores, y muchos de ellos militantes centrales. Por primera vez también reconoceré aquí que mi rol político clandestino como militante del MIR fue el de miembro del Comité Organizador del MIR para la Región de Concepción.

 

A medida que veía aumentar los puntos de control, dejé la motocicleta y seguí más discretamente de a pie hacia Concepción. Como ya me encontraba camino a la Universidad decidí ingresar a la casa de la Avenida Roosevelt 1674, la residencia del Dr. Edgardo Enríquez Frödden, que entonces vivía en Santiago, en su condición de Ministro de Educación en el gobierno de Allende. Sabía que allí vivía su hijo Marco Antonio, uno de mis amigos más cercanos (hermano de Miguel Enríquez). Marco Antonio Enríquez era un académico de la Universidad de La Sorbona en París, que también había regresado a Chile. Allí nos pusimos al día sobre los acontecimientos, a través de la radio. El golpe de Pinochet había comenzado en la base naval de Valparaíso y había sido coordinado con tropas del Ejército en Santiago. Ahora se movían por el Palacio Presidencial “La Moneda” en el centro de Santiago.

 

Desde la casa de Enríquez llamé a la “central” pero no estaba operando tan temprano. Mientras tanto, vimos los camiones del ejército, llenos de soldados, yendo en dirección al campus universitario. Aproximadamente a las 10.30 tuve finalmente contacto y me dieron un “punto” (punto de encuentro) en el centro de Concepción, concretamente al final de la calle Maipú de la Galería Rialto (si recuerdo bien el nombre), para recibir detalles de las órdenes.

 

En ese momento, el MIR había preparado, a nivel nacional entre su organización central, una organización política militar basada en las “estructuras del GPM” (“grupos político-militares”). Esto significaba que cada militante, independientemente de su compromiso político público, era miembro de un GPM en particular. Estos GPM, también llamados "estructuras", se organizaron a su vez en células políticas militares clandestinas ("las bases"). En mi caso particular, estando en ese momento trabajando clandestinamente en detalle de Organización del Comité Regional, mi GPM era el que se llamaba “la estructura centralizada” y mi celda operativa era el propio detalle, integrado en ese momento por cinco integrantes (de éstos, tres han sobrevivido, todos residen en distintos países de Europa).  

 

La principal estrategia de contingencia del MIR para la eventualidad de un golpe de estado estaba contenida en el “Plan militar de emergencia” (PME) a nivel nacional, según el cual cada GPM, y a su vez cada célula en particular tenía un área geográfica previamente asignada para actuar política y militarmente durante la resistencia planificada. Hasta donde yo sé, todos los militantes del MIR habían tenido algún entrenamiento militar. Fuera de las células antes mencionadas, en el MIR existían también algunos de los llamados “grupos de fuerza”, integrados por militantes con cierta especialización para este tipo de tareas de resistencia. Algunos de ellos, también como militantes del MIR, habían servido anteriormente como guardaespaldas del presidente Allende. La mayoría de ellos ahora están muertos.

 

La célula de organización a la que yo pertenecía - como dije antes, pertenecía a la estructura central del MIR en Concepción - tenía asignados puestos de combate precisamente en el centro de la ciudad de Concepción. Esto me puso en un problema terrible, personalmente, ya que mis padres vivían en el edificio de la calle Colo Colo y la calle San Martín, a dos cuadras de la “Plaza de Armas” de Concepción y donde se ubicaban las oficinas gubernamentales. Esto significa también que cerca de la residencia de mis padres (a unos doscientos metros en dirección contraria) se encuentra el cuartel general de la División Militar de la guarnición Concepción (en la calle O'Higgins y la calle Castellón). También mi hijo y su madre se habían refugiado en la residencia de mis padres; esto después de que mi padre se fue al campo y los llevó a "salvo". De hecho, las fuerzas de Pinochet habían – durante mi ausencia - asediado la propiedad en el campo, en la tarde del 11 de septiembre.

 

La resistencia en Concepción, y en Chile en su conjunto, no se hizo a la escala que el MIR había esperado, aunque se produjeron numerosos combates a través de todo el país. En esta lucha participaron también militantes de otros partidos políticos de izquierda. En Concepción se reportaron escaramuzas esporádicas las noches del 11 y 12 de septiembre, tanto en el centro de la ciudad como en algún punto de su periferia. Y se suponía que esto estaba de acuerdo con el plan.

 

Fin de la primera parte

 

 

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  • "El vuelo de Canquén". Réquiem por la muerte de Pedro Enríquez

    En Concepción muere el abogado Pedro Enríquez Barra, quien fuera allí el primer secretario regional del MIR, 1965-1968. El Profesor Marcello Ferrada de Noli, uno de sus compañeros en la fundación del MIR, y entonces Jefe de la Brigada Universitaria del MIR en Concepción, le rinde un homenaje en prosa y poesía.

     

     Por: Marcello Ferrada de Noli

     

    Mis recuerdos. Pedro Enríquez Barra tuvo una temprana participación en la formación del MIR[a] Venía del grupo trotskista de Gamaliel Carrasco, y el primer encuentro orgánico con él lo realizamos en una reunión en la casa del Dr. Edgardo Condeza en marzo 1964, o sea un mes después de nuestra partida del Partido Socialista, en su XX Congreso. Más tarde entró junto a nosotros a la VRM y en 1965 fundábamos el MIR. En el destartalado microbús que nos llevó a Santiago él iba sentado al lado de Juan Saavedra Gorriateguy ("Patula", como lo llamábamos cariñosamente, luego también abogado como Pedro, y con los años alcalde de Pedro Aguirre Cerda). El CC confirmó a Pedro como Secretario Regional en Concepción, cargo que ya tenía en el tiempo de la VRM. 

       

    Como a incontables otros, realmente muchos otros, en lo personal me asistió profesionalmente en varias ocasiones con motivo de mis detenciones y encarcelación, principalmente en 1967 y 1969. Lo llamaban con justicia "el abogado del MIR", y de hecho fue el asesor jurídico de la FEC en nuestro tiempo. La última vez que lo vi fue el 17 de enero de 1974, en el Estadio Regional de Concepción, cuando se lo llevaron a Chacabuco. Fue siempre muy correcto, circunspecto, solidario, incluso en lo personal. Por ejemplo, en nuestros tiempos de estudiantes de Derecho, nos dio en su oficina de abogado, a Juan Saavedra y a mí, trabajo ocasional como procurador judicial [b] en casos de derecho laboral. Juan Saavedra continuó en ese desarrollo al alero profesional de Pedro, y mantuvieron una gran y continua amistad que solo la interrumpió esta partida.[c]

     

    Mi recuerdo en lo político-orgánico, es que mientras Pedro era jefe regional del MIR, tiempo en que en gran parte estuve a cargo de la Brigada Universitaria del MIR, tuvimos más de alguna discrepancia sobre cómo llevar las cosas adelante, en su velocidad y profundidad. Lo recuerdo como muy sabio y prudente, y sin sus reservas las cosas habrían resultado aún peor para todos nosotros en el período de la primera clandestinidad de 1969-70. A pesar de nuestras diferencias siempre lo he considerado un militante ejemplar y disciplinado (categoría de la que por supuesto me excluyo), y con una solvencia moral inigualable. Pedro estuvo, en total, en ocho centros de detención entre Concepción, Talcahuano y Santiago, incluyendo su larga detención en Chacabuco. En 1975 debió partir al exilio en Francia, en donde militó en el Partido Socialista. Las posiciones que él mantuvo fueron siempre de izquierda humanista, y jamás renunció al ideario ético del MIR histórico. 

     

    Y es aquella consecuencia que él tuvo, el no cambiar de ideología básica ni principios políticos fundamentales, lo que hoy me ha inspirado este humilde pero sentido réquiem pedagógico, a continuación de este texto. Debo aclarar que yo entiendo como "ideología básica" no un conglomerado de exégesis doctrinarias, sino como a la expresión en la praxis política personal, de una postura ética primaria: la de siempre estar al lado de los más oprimidos, por su justicia y dignidad, y la de apoyar sus luchas libertarias. Al contrario del ejemplo de Pedro, y el de la gran mayoría de los que sobrevivieron el MIR histórico, algunos casos de ex militantes del MIR “cambiaron la chaqueta”. Siguieron llamándose de Izquierda, pero algunos llegaron al punto de ganarse el pan desde posiciones de gobierno que prosiguieron la persecución a los militantes que, equivocados o no, se mantuvieron fieles a tácticas revolucionarias aprendidas o inspiradas en el viejo MIR –y que en aquel tiempo las suscribíamos no como 'delictivas', sino como cuestión de honor. Contrastando con la siempre consecuente postura de Pedro Enríquez Q.E.P.D., una moraleja de estos versos es que los que abandonan su redil ético primario, nunca serán aceptados como leales por sus antiguos enemigos, y nunca podrán contar de nuevo con la lealtad de su nido original.

     

     

    "El vuelo de Canquén"
    (Moraleja que dejó el abogado de los pobres)"

     

     
    Loica de Concepción con los colores de la bandera del MIR.

     

    (Por Marcello Ferrada de Noli)

    Ya murió el abogado de los pobres

    Esta noche las lágrimas del pueblo

    Cubrirán su espíritu de blanco

    En su honor altruista y militante.

     

    Golondrinas barranqueras en bandadas

    Se encargarán de llevarlo a su descanso

    Las guiará una loica pecho rojo

    Esparciendo dolor negro con su grazno.

     

    En longeva vida consecuente,

    atesoró reflexiones y vivencias.

    Un cuento,

    que bien pudo

    haber brotado

    de sus labios,

    muy bien podría ser este siguiente:

    --

     

    Cuentan que en el barrio de hermosura

    en la insigne U de Concepción, 

    en torno a la Laguna de los Cisnes [d]

    vivía un pájaro mendigo.

     

    Ignorado por el vulgo espectador

    fue en vez bautizado por la ciencia:

    Te llamarás Chloephaga poliocephala.[e]

    A lo que el pájaro protesta. 

     

    Me llamo Canquén, él repetía, 

    pero nadie lo veía ni escuchaba.

    Identidad política de paria,

    el hambre poco a poco lo mataba.

     

    Afligido hasta el cansancio,

    de académicos sin brillo,

    y de cisnes petulantes

    despojados de empatía,

     

    De estudiantes sin conciencia,

    Y profesores sin orgullo,

    con su corazón dado vuelta,

    y colocado en sus bolsillos.

    Su alma caviló 

    sobre su pájaro destino,

    y decidió un plan de fuga

    que incluía su retorno- 

     

    “Me voy a la tierra de los cisnes, 

    aprendo su idioma y su cultura, 

    me tiño los cabellos de mis plumas, 

    y regreso con la luz de La Sorpresa.”

     

    (La sorpresa es el Asombro 

    ayudado por la Ausencia,

    que olvidando entre los hombres

    cuál fue nuestra ideología

    la impide comparar

    con lo que son nuestras obras)

     

    “Entonces me llamarán 

    ’el Cisne que volvió’

    Y compartirán conmigo

    el pan de sus migajas

    Y me elegirán de caudillo 

    Y reinaré entre sus acequias.”

     

    Vuela, vuela, vuela…

     

    Ya una vez en el remonte de los cielos, 

    Canquén se encontró con una anciana.

    Era un cisne cuello negro, 

    ojos verdes de laurel, 

    sosegada en un trono 

    de nieve y de suspiros.

     

    Palabras como perlas

    del fondo de un mar sereno

    fluían en cascadas

    como sus plumas de plata.

     

    –Querido Canquén diminuto,

    Tienes la mirada de un león

    Pero sin sus garras en tus uñas.

    No tienes esa fuerza,

    Ni la de un hombre desnudo.

    Pero quieres cambiar el mundo

    y tu canto de pájaro pequeño.

     

    Quieres ser un cisne 

    Unus sed leo [f]

    Con alas de arcoíris

    Y un vozarrón de fierro.

    Quieres cambiar tu piel

    Para comer sus alimentos.

     

    Quieres ser comandante

    Sin saber ser soldado

    Quieres navegar los mares

    Sin haber sido marino

     

    Quieres ser un rey ‘bueno’

    Pintando tu sangre

    De color azul

    Sin saber que la de ellos

    Es incolora de bondad

    Inodora de empatía

    E insípida, 

    como su crueldad.

     

    (La bandera del pueblo 

    es Roja como venganza

    Blanca como pureza

    Negra como la noche,

    Como esta que cobija 

    el apresto de mis armas

    mientras te digo adiós.

    Atacaremos al alba).

     

    Ahora escúchame Canquén diminuto,

     

    Quieres ser el gobierno de los cisnes

    a partir de tu apetito egolatrado

    Pero el poder ejercido sin amor

    sólo engendrará tu cautiverio.

     

    Así como victoria

    sin piedad,

    a un enemigo

    que yace por el suelo,

    el poder practicado sin cariño

    excluye el honor, la gloria niega.

     

    Y la vida sin honor no es una vida.

     

    Triunfamos solamente

    si somos lo que somos

    y somos lo que hacemos 

    y no lo que usurpamos.

     

    Por tanto te diré

    La historia que se encuentra

    En la experiencia entera

    De todos los Canquén 

    Desde Esopo a La Fontaine 

    Desde Iriarte a Samaniego:

     

    Érase una vez 

    Un ave de nombre Milano 

    quien tenía mucha admiración

    por el relincho de un caballo.

     

    Érase una vez 

    que se posa cerca de él 

    y comenzó a imitarle, 

    gritando cuanto podía,

    y tanto fue su esfuerzo,

    que al final perdió su voz. [g]

     

    No sólo no aprendió

    a relinchar como un equino

    Tampoco ya más logró 

    graznar como un milano.

     

    Cuando volvió a su tribu 

    no pudo dar la contraseña.

    Los milanos asustados 

    lo expulsaron por cautela. 

     

    O como el cuervo negro

    que pintó sus alas

    para entrar al corral

    de pichones blancos,

    y devorar comidas

    que no eran suyas.

    Y al descubrirlo, 

    lo tiraron fuera.

    Y quedó sin casa,

    con plumaje extraño,

    que ni sus propios pares

    le reconocían [h]

     

    –Querido Canquén diminuto,

    Vuela pronto a tu redil. 

    Respétate por lo que eres

    Y podrás ser comprendido.

     

    Si no puedes cambiar 

    a los cisnes de la laguna

    No cambies tú,

    Cámbiales el agua. 

    Y a los profesores y estudiantes

    Les cambias su sociedad.

     

    Y en el intertanto

    Toma sólo lo que es tuyo

    Dales sólo lo que es de ellos

    Y por la razón y su fuerza

    Sólo abraza tus principios

    Y tu propio abecedario.

     

       Marcello Ferrada de Noli, 13 abril 2021

     

    Notas

     

    [a] Los que fundamos el MIR https://libertarianbooks.eu/2021/03/03/los-que-fundamos-el-mir-origenes-del-movimiento-de-izquierda-revolucionaria/

    [b] Actuación en los tribunales de justicia en representación de un abogado, era una posibilidad para estudiantes luego del tercer año de Derecho.

    [c] Último contacto acaecido solo cinco días antes de la muerte de Pedro.

    [d] Con los años conocida como “Laguna de Los Patos”.

    [e] http://avesdeconcepcion.blogspot.com/2006/07/canqun-chloephaga-poliocephala.html 11th July 2006

    [f] Del Latin: ”Uno, pero un león”.

    [g] Esopo, El milano que quiso relinchar. Fábulas Completas, Ediciones Ibéricas, 1965. Pág. 56.

    [h] Esopo, La corneja y los pichones. Fábulas Completas, Ediciones Ibéricas, 1965. Pág. 69.

     

  • Sobre el documental “El agente topo”

    En relación con mi nota anterior, decidí contactarme con el profesor Marcello Ferrada de Noli, preguntándole si tendría tiempo para comentar la actuación de algún ex torturador en algún documental sobre espías (una pregunta en general, agregué).

    Esto es lo que me respondió:

     Por: Marcello Ferrada de Noli

    Mar y Sol, para valientes como Magazín Latino tengo todo el tiempo que no tengo. Te envío esto, pero no es un relato para flojos ni apurados. Es obligatorio no saltarse los pies de nota, o las notas de los pies –como quiera que se llame o como quiera que se olvide. Aquí está:

    I

    Lo último del Manhattan desaparece de mi vaso, para con su agilidad acostumbrada posarse en venas sonrientes. Al levantarme, la vieja poltrona de cuero me reclama con su crujido especial y depurado, sólo de ella. No es de fábrica, lo ha aprendido en sus años longevos. Leyendo mis pensamientos, como tantas veces, la poltrona me dice confortante: “No es desgaste, es experiencia”, y agrega –“Sé que volverás; alguna vez volverás. Todo vuelve”.

     

    … En el camino a mi bar bajando las escaleras de las escaleras de mi vetusta casona, su respuesta da elipses periféricas alrededor de mis recuerdos “que vienen y se van, que dejan una promesa y no vuelven nunca más”.[1] En este trayecto monótono hacia mi tarea recuperadora, [2] diviso desde una puerta abierta de la sala, la pantalla de abanicos destellantes de un encendido aparato de televisión. [3]

     

    El resplandor de colores me invita, con alguna incertidumbre, a detenerme en el marco de la puerta. Pero algo me gruñe desde mi mano, y le digo al vaso vacío que está sujeto entre dedos apurados, que espere todo lo que yo quiera. Que el capitán de mis deseos soy yo. Y entonces me vuelvo a la pantalla.

     

    Se abre el telón, emerge un león de la Metro.[4] Los títulos de la película anuncian que se documentará la vida en un convento de monjes budistas, confinado en alguna ladera del monte más alto del mundo. Por cierto más olvidada que escondida, porque a los olvidados nadie los busca. Porque nadie los necesita. Por eso no los aman. Ergo son desechables. [5]

     

    El clip de apertura del documental muestra a un monje que le llaman “hermano”, –a diferencia de los otros que se llaman entre sí “padre”. Él está faenando con calma y sosiego en un díscolo jardín de altiplanicie, que se niega a camuflarse con la nieve. Pero el predio es pequeño hacia lo casi imperceptible.

     

    La lucha corajosa del jardín por mantener su presencia, a lo menos como isla en un océano de piedras, no se nota en el horizonte de montañas.

     

    Las flores silvestres aparecen y desaparecen entre ranuras dejadas al olvido por las piedras. Su vida es fugaz, pero no por destino, sino por circunstancia.

     

    El opaco gris de las serranías, o el blanco inmutable de las altas cordilleras formadas por rocas hipermultimilenarias, es tan inconmovible como la clase conservadora. Liberalismo incluido.

     

    La montaña no va hacia Mahoma, pero Mahoma no alcanza a su cima. Para edificar un jardín de flores de igualdad y de libertad y de fraternidad, la solución es demolerla. [6][7]

     

    Volviendo al referido documental –que en honor de la diafanidad dejo en claro que lo acabo de inventar desde la pé hasta la pá– el hermano del convento de monjes aparece allí con un semblante calmo, o resignado. Su mirada apacible parece significar en parte gratitud a las flores que le dejan que él las riegue, en parte un temor sobre que él estaría viviendo un sueño.

     

    “¿Merece mi conciencia este descanso”? se pregunta el hermano.

     

    Independiente de la moral de cada humano, la memoria de hechos implacables es cruel en persistencia, y veloz en su recuerdo.

     

    La memoria del hermano contesta entonces en silencio a sus pensamientos secretos:

     

    “Es cierto, fui un torturador. Es cierto, un torturador es peor que un verdugo de cadalso”.

     

    I I

     

    El verdugo mata de un golpe de hacha, en un segundo. Y de ese instante micro milésimo, el último recuerdo del ejecutado será el de un impacto intenso, un dolor de choque agudo, y que en el mismo segundo le evita el pensar la incertidumbre de lo que pasará después. Ha caído muerto.

     

    El torturador, en cambio, es el repetidor de un fusilamiento simulado. La amenaza de muerte seguida de la experiencia de una muerte ipso facto inexistente. Cada vez que hemos recibido la tortura, junto con el dolor intenso, o intensísimo –como en el caso de “la maquinita”– [8] pensamos al unísono cuanto durará, si el dolor nos matará, si no sobreviremos cuando el dolor termine, o si sobreviviremos para soportarlo una vez más.

     

    En la conducta del torturador un fuerte componente sádico no puede ser excluido. Si aquel sadismo corresponde a un diagnóstico psiquiátrico, no es algo que desaparece entre sesión y sesión, entre víctima y víctima, entre al servicio de gobiernos tras gobiernos, entre los pasares de los años y años.

     

    Si en vez, la conducta del torturador fue hecha con una pistola encañonada sobre su espalda, podría esgrimir la razón sin razón de sobrevida de “o lo hacía o me mataban”.

     

    Si en vez, la conducta puntual de ejercer tortura corresponde a las órdenes impartidas por un gobierno sádico, entonces la responsabilidad moral es compartida entre torturadores, jefes de servicio, políticos envueltos, periodistas callando, diarios protegiendo, público conociendo y al mismo tiempo ignorando.

     

    ¿Y, por lo demás, habría alguna diferencia entre gobiernos torturadores de derecha y gobiernos torturadores de izquierda?

     

    Los derechos humanos establecidos y oficiales deberían responder enfáticamente: NO, y con mayúsculas –Pero no lo hacen, ni con minúsculas.

     

    Los humanos sin derechos, pero con la ética sujetando sus espaldas, pudieran agregar con su conciencia y experiencia: “Un gobierno que tortura no puede ser de Izquierda. La verdadera Izquierda somos nosotros, los torturados, los desaparecidos, los cientos aún detenidos luego de la rebelión de octubre 2019” –Pero no lo hacen. Ni por casualidad.

     

    En fin, si en vez, la conducta del ex torturador es todo lo anterior en parte o combinado, o nada de aquello, y si además fuese cierto que existe aquel Dios, existiría [9] el que perdona nuestros pecados, y nos redime, y nos vaticina “de los arrepentidos será el reino de los cielos”, entonces habría una esperanza para el patético ex torturador.

     

    Y un camino seguro al reino de los arrepentimientos pasa por entrar a un convento. Aquel convencido arrepentido renuncia a su vida de vida, y se dispone por los años que le quedan a esperar el veredicto de su muerte.

     

    III

     

    El hermano jardinero levanta su rostro arrugado por sus años ancianos. En el surco de su arruga del pómulo izquierdo se resbala una lágrima.  Ella le dice:

     

    “Te creo, porque has demostrado con los hechos que estás arrepentido. Pero no son nosotras, tus propias lágrimas, las que podrán darte la absolución que anhelas. Son las almas de los cuerpos que torturaste, los hombres y mujeres que quizás ayudaste a matar, aunque hayan quedado con vida. Y las de sus sobrevivientes esposas, hijos, camaradas, causas, destinos… sólo para comenzar la lista.”

     

    Por eso, finalmente, mi respuesta será condicional, sin ser agnóstica:

     

    El actor protagonista del documental que me preguntas no está en un convento –como en el caso imaginado de ese “hermano” que inventé en este relato.

     

    El ex torturador a que te refieres ¿sería aquel que torturó bajo las órdenes de más de un gobierno, y continua su vida ufana paseándose ida y vuelta en las avenidas cosmopolitas de Santiago?

     

    En ese caso, aquel ex torturador, o sea el protagonista del documental que tú refieres, estaría usufructuando de una fama que es una fama malévola.

     

    El director del documental, y su productor, y la compañía supongo capitalista-con-afán-de-lucro que se afana en distribuir la película, estarían usufructuando de un sensacionalismo que impugna tanto el sentido común de todos, como el particular de los torturados. Que ofende tanto a la moral de cualquier sociedad del mundo, como a la más especial, que es la que representa Chile con su Concertación desconcertante.

     

    Chile, mi querido Chile, con su pinochetismo sobreviviente sin –por el momento– estatuas de Pinochet.

     

    IV

     

    En tu mensaje me dices que Javier Rebolledo habla sobre lo mismo que he dicho yo “sobre la tortura y las escuelas sobre esta. De todas esas barbaridades… Por eso quiero saber tu opinión”.

     

    Pero no sé si me preguntas una opinión en mi rol de silvestre opinador, o como ex torturado, o como autor del libro de 1996 en el Instituto Karolinska, ese de estrés postraumático entre víctimas de tortura, que comentamos una vez, hace tiempo. Y además no soy experto en documentales cinematográficos, etc. 

     

    Por eso elijo responderte en forma simple, factual y llana, como debería hacerlo un doctor en medicina cualquiera, desde la psiquiatría (la que es la ciencia popularmente definida no sólo como la “dedicada al estudio de los trastornos mentales de origen genético o neurológico”, sino también “asegurar la autonomía y la adaptación del individuo a las condiciones de su existencia”):

     

    Desde la perspectiva de la psiquiatría social, el problema es cómo una sociedad, para ser considerada adaptada, puede normalizar sus procesos de episódica ignominia histórica, convirtiéndolos en algo del pasado, y en una lección profiláctica para su presente y futuro.

     

    Una sociedad, cuyos gobiernos autollamados y embaucadamente reconocidos en la comunidad nacional e internacional como de izquierda; una sociedad que permite la perduración de torturas a personas reconocidas como de izquierda en esa misma comunidad nacional e internacional. Esa sociedad está enferma.

     

    Y los pueblos que la soportan, en vez de echar a patadas a esos políticos del poder, navegan sin saberlo en aguas de olas terribles, y se marean terriblemente confundidos, y además a la deriva sin compás.

     

    Pueblos sin compás político, pero al menos con uno moral, conservan la esperanza.

     

    Pueblos sin compás ni político ni moral, conservan su derrota.

     

    V

     

    He vuelto a mi poltrona de cuero centenario y desgarrado. Me pregunta por qué tengo pena. Le respondo simplemente, “Me dicen que así es la vida”. Y yo a veces no logro comprenderla.»

     

    Marcello Ferrada de Noli

     

    NOTAS


    [1] Farewell, Pablo Neruda

    [2] Debería decir solamente trayecto. Todo trayecto que hacemos más de mil veces en viajes sin retorno es sinónimo de monótono.

    [3] En Suecia –pueblo cuyo humor es, podría decirse, una mezcla de ‘humor inglés’ de clase noble empobrecida hasta el límite de lo inexistente, y de trabajador de la Vega los lunes por la mañana– este aparato se denomina “dumburken” (la caja boba).

    [4] Metro Goldwyn Mayer. No sé si todavía existe.

    [5] Me refiero a las víctimas ancianas de la pandemia en Suecia, aquellos que mueren sin proporcióneseles oxígeno, o que se les niega acceso a tratamientos intensivos, aduciendo su longeva edad o sus enfermedades de viejos. No por casualidad la mayoría de estas provienen de su soledad en compañía en las casas para ancianos.

    [6] ¿Cómo se llamaba el título original que colocamos a la Tesis Político-Militar de 1965? Se llamaba “Por la boca de los cañones a la conquista del poder”. El título duró solamente una mañana, tuvimos que transarlo por “A la conquista del poder por la vía insurreccional”. El resultado fue otra efímera rosa silvestre entre la sociedad de las piedras, y que ni siquiera la dejaron alcanzar el estadio de botón. No deberíamos haberle cambiado el título al proyecto original.

    [7] Miguel Enríquez, Marco Antonio Enríquez, Marcello Ferrada de Noli, “La Conquista de Poder por la Vía Insurreccional”. Documentos del Congreso de Fundación del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR, septiembre 1965.

    [8] Cuando me torturaron por primera vez, allá por agosto de 1969 (en el cuartel de la Prefectura de Investigaciones de calle Las Heras, en Concepción –por los detectives de la Policía Política– un día y una noche antes de pasarme incomunicado a la Cárcel de Concepción), el magneto usado como instrumento de tortura, que de acuerdo con el autor Javier Rebolledo hoy se describe en Chile como “la lora”, lo llamaban entonces “la maquinita”. (Se lo escuché a Javier en https://www.youtube.com/watch?v=RAmZz_snDWI&t=228s ).

    [9] De lo que yo, a lo mismo que en el argumento de Bertrand Russel, no estoy ni remotamente convencido.

     


    A la izquierda, el presidente de los doctores suecos por los DDHH diserta en el Club Suizo de la Prensa. Ginebra,17-11-2017. A la derecha, foto del Diario Color de Concepción (5-10-1973) tomada en Isla Quiriquina, con leyenda: “Ex Profesor de Filosofía de la Universidad de la U de Chile No se acercó a los periodistas”. Fotos: Privadas. Montaje: Marcela Elofsson.

     

  • La primera víctima de la guerra mediática es la verdad

    El matutino SvD publicó el 19 de marzo el artículo Los problemas de Astra – un sueño dorado para las fábricas de trolles rusos (*), en el que plantea que Rusia dirige una campaña de desinformación contra la vacuna de AstraZeneca. Y que uno de sus aliados en esta maniobra sería el profesor emérito en epidemiología, Marcello Ferrada de Noli.

    El medio se contactó con el profesor Ferrada, quien concedió una entrevista vía por e-mail. Pero de las extensas respuestas del epidemiólogo, SvD publica solamente una frase y un tuit suyo, tergiversado. Y la imagen de un mono con bata blanca y una jeringuilla en la mano. ¿Dónde quedó la ética periodística de Svenska Dagbladet?

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    “Lo mejor es tener un medio propio” me aconsejó, hace muchos años atrás, el legendario periodista chileno Mario Gómez López.

    Sin embargo, frente a los medios de masas establecidos, los medios independientes somos un David frente a un Goliat.

    Una excepción podría ser la publicación The Indicter, cuyo editor en jefe es el mismo profesor Ferrada de Noli, que cuenta con más de medio millón de visitas, de acuerdo a las estadísticas publicadas. 

    La libertad de expresión en Suecia dice estar a un nivel muy alto. En la práctica no es tan así, los grandes monopolios, como en nuestros países, controlan la gran mayoría, sino todo el flujo mediático en el país.  Fuera de eso, la pandemia dejó en evidencia que el llamado Public Service que se supone debe ser totalmente independiente - muchas veces se comporta solo como un megáfono del poder.

    “No existe el periodista imparcial”, decía Stieg Larsson. Tenía toda la razón, el creer otra cosa es ingenuidad. Pero sí existe la ética periodística, el rigor, el esforzarse en llegar a la verdad. Y aquí se me vino a la mente la expresión tan consagrada de que “La primera víctima de la guerra es la verdad”, y también la guerra mediática, donde se aplican las mismas expresiones de “ofensiva” “francotiradores”, “estar bajo ataque” etc.   

    Dagens Nyheter publicó el 2013 la editorial Bienvenido a Skellefteå, Polygono. Les escribí informándoles que "Polígono" no era un pueblo, sino un sector de la ciudad de Arica. Les envié incluso un documento que me enviaron desde allá que lo acreditaba. El autor me dio las gracias. Y no cambió nada. Durante un tiempo les recordé el error en la sección comentarios, de su sitio en la web. Más tarde los borraron todos y la nota mantiene su titular.

    Con Svenska Dagbladet he tenido algunos encontrones, por las publicaciones de Mauricio Rojas. El editor respondió a mis quejas diciendo que “sabía que era una persona controversial”, y punto. Afortunadamente cuando éste hizo una fugaz pasada por el Ministerio de las Culturas en Chile, pudimos comprobar que había mentido, entre otras cosas respecto a su militancia en el MIR.

    Este caso se me vino nuevamente a la mente, al leer el artículo titulado en un principio Los problemas de Astra – un sueño dorado para las fábricas de trolles rusos, y también la sensación de impotencia al sentir que yo tengo la razón, pero ellos el poder. Porque la primera reacción que tengo, al leer el difamatorio artículo, es contactarme con el diario y preguntarles en qué se basan para emitir esas burdas acusaciones. Para recordarles su falta de ética profesional. ¿Pero ganaría algo? Basándome en la experiencia empírica sobre el actuar de SvD, nada.

     

    Contexto:

    El programa de vacunación contra la covid-19 en Europa va lento, por no decir que ha sido un fracaso. La gran mayoría de países no han vacunado a su población en la medida que habían planeado, y los problemas por falta de vacunas han causado gran frustración, desde los ciudadanos de a pie, hasta las más altas esferas en la Unión Europea. Paralelamente con este problema, han surgido otros, como las implicaciones geopolíticas de la vacunación. La información que llega a los ciudadanos está sesgada e influenciada por los medios de cada país y este y oeste se acusan mutuamente de desprestigiar sus vacunas.

    La vacuna de AstraZeneca contra la covid-19  ha sufrido una serie de reveses que en las últimas semanas han ido en aumento. Varios países europeos suspendieron la vacunación con el suero de la empresa británica-sueca luego de muertes asociadas a la inoculación. Más tarde, algunos países la reanudaron, otros no. La Agencia de Salud Pública en Suecia decidió, el jueves, administrarla solamente a los mayores de 65 años, cuando hasta hace poco había desaconsejado su administración para personas justamente en este rango etáreo. Esto ha llevado a que algunos mayores se sienten como conejillos de Indias.  

    En este contexto de dudas e incertidumbres sobre la vacuna de AstraZeneca, un periodista del matutino sueco Svenska Dagbladet se contacta con el Profesor Marcello Ferrada de Noli, y le solicita una entrevista. Más tarde, Mattias Magnusson escribe:

    “SvD se comunica con el profesor por teléfono desde Italia. A Marcello Ferrada de Noli le gusta hablar, pero prefiere responder preguntas por correo electrónico”.

    Como si fuera algo extraño que el entrevistado responda las preguntas por mail. Prácticamente todas las entrevistas, y sobre todo con las autoridades suecas se hacen via mail.

    Agrega que el profesor Ferrada niega estar siendo utilizado con fines propagandísticos rusos, pero que “los medios suecos le llevan la contraria”. Y cita al profesor, con la frase:

    “´La principal preocupación de todos los periodistas honestos como Ud. debería ser el contenido de lo que digo y con qué evidencia científica se basa. No donde finalmente se publicaron o difundieron mis opiniones´, escribe el profesor”.

    Vale decir, una entrevista por correo electrónico que se extiende por tres días y que comprende al menos nueve preguntas y respuestas, donde el profesor Ferrada aclara pacientemente y con lujo de explicaciones las contra preguntas del reportero, se condensa en una sola frase.

    Y de los miles de tuits del del profesor en Twitter, Magnusson elige uno solo, lo tergiversa y dice que lo que afirma el profesor “muy bien podría venir de una fábrica de trolles rusos”. ¿Y qué pruebas da? Ninguna. Ni un solo enlace a fuentes, ni siquiera a fuentes tan amarillentas como su nota.

    En lugar, cita a un jefe de la Agencia de Contingencias Civiles de Suecia (MSB), Mikael Tuvesson (el diario escribe, erróneamente, Tufvesson) cinco veces directamente y otras tantas, indirectamente. "El año pasado se trató mucho de la covid-19 y la estrategia sueca. En otoño, empezaron a aparecer las vacunas. Los problemas que preocupan a la gente son los que se utilizan. En este momento, la vacuna es la herramienta", dice Tuvesson, en el artículo. 

    Vale decir, Svenska Dagbladet contacta a un experto en epidemiología en Bérgamo, Italia, para una entrevista. Pero en lugar de citar las preguntas y respuestas del extenso material que obtiene - desde una de las primeras ciudades en el mundo afectadas por la covid-19, por lo tanto, interesante para cualquier periodista realmente interesado en el tema - publica un artículo difamatorio donde, tomando afirmaciones de otra persona, presenta al entrevistado como un “troll” que está a las órdenes de la propaganda rusa

    Yo me pregunto, en la soledad de mi cuarentena, como periodista independiente y directora de un modesto medio alternativo, ¿haría yo una cosa así?

    Me respondo:

    En el ejercicio de mi profesión he hecho innumerables entrevistas, muchas veces a personas que nunca pensé llegar a conocer. Pero una cosa ha tenido siempre la mayor importancia: el respeto al entrevistado. Como periodista es necesario tener en cuenta algo: el entrevistado deposita en uno toda su confianza, yo estoy ocupando su tiempo, y de mí depende el ser capaz de transcribir lo mejor posible lo que éste me quiere decir. Se trata de ética profesional y de algo que seguramente se tiene o no se tiene. Así de simple.

    Al parecer el articulista de Svenska Dagbladet carece de esta brújula moral.

     

    (*) La nota se tituló así en un principio. Después cambió de titular dos veces, desde: "Los problemas de Astra – un sueño dorado para las fábricas de trolles rusos", pasando por: "El nuevo problema de AstraZeneca es el sueño dorado de los desinformadores", hasta, el titular final, más sobrio: "¿Quién tiene fuerzas para ser crítico y controlar las fuentes, a un año después de la pandemia?".

     

     

    Notas al margen:

    El profesor Marcello Ferrada de Noli publicó un extenso artículo en el medio que dirige, The Indicter, donde reproduce en su totalidad el texto enviado a Mattias Magnusson. Como esta nota está en inglés, no ha sido posible para Magazín Latino publicar aún su contenido (espero hacerlo más adelante). No obstante, el lector interesado puede acceder a esta en el enlace.

    Del extenso artículo podemos incluir, no obstante, algunos párrafos, como:

    “Algunas cosas sobre mí, a las que se hace referencia en el artículo de SvD, no solo son completamente difamatorias sino también completamente falsas. La información de Magnusson sobre lo que le habría respondido durante la entrevista - que afortunadamente fue registrada vía e-mail - no se corresponde con lo que realmente le dije y le expliqué”, explica el profesor Ferrada.

    “De los mil tweets y los artículos que he publicado sobre el tema, a partir de una respuesta de entrevista detallada de 13 páginas y la información que envié a SvD, el periodista elige seleccionar un renglón de un tuit (y también distorsionar su significado) y hacerla representativa de una historia sobre desinformación y propaganda rusa. Esto no es solo un fracaso estadístico (en términos de selección representativa) sino también muy poco ético en términos de práctica profesional y / o periodística.”

    El profesor expresa además que ha cursado una demanda a la entidad que se encarga de examinar las infracciones de parte de los medios de comunicación.

    Otro párrafo que nos gustaría añadir a la nota tiene relación con algo que Marcello Ferrada nombra al final de su artículo, de cuando él quiso ayudar a los adultos mayores de la localidad donde actualmente reside, Bérgamo, conocido por ser el epicentro de la pandemia. Algo que ha sido citado por medios internacionales, y más recientemente en este – enlace.

    “Hoy, 19 de marzo de 2021, más de tres meses después de mi iniciativa, que pudo haber resultado en la vacunación de todos los ancianos en la población de la ciudad afectada por la pandemia, solo menos de la mitad de los ancianos sobrevivientes han podido vacunarse. debido a la accesibilidad y distribución provocada por los fabricantes", escribe el Dr. Ferrada en The Indicter.

    Seguramente Mattias Magnusson no sabe, porque nunca lo averiguó, que el Profesor Ferrada, en diciembre del año pasado, al ver la devastación en la ciudad de Bérgamo, llegó a la conclusión de que la mejor manera de ayudar a sus vecinos de la localidad del norte de Italia era adquirir una vacuna. Y luego de examinar la evidencia científica, la elección recayó en Sputnik V. La vacuna rusa, ha sido vilipendiada por los medios europeos, sin embargo, hoy se perfila como una alternativa segura, y se ha anunciado que incluso hay planes de iniciar su producción en Suecia.

    Hoy, 19 de marzo de 2021, más de tres meses después de mi iniciativa, que pudo haber resultado en la vacunación de todos los ancianos en la población de la ciudad afectada por la pandemia, solo menos de la mitad de los ancianos sobrevivientes han podido vacunarse. debido a la accesibilidad y distribución provocada por los fabricantes.”

    Sus palabras son un fiel reflejo de la necesidad que existe de dejar las ideologías y las razones geopolíticas de lado, frente a un enemigo en común, y de preocuparse, en cambio, de la salud de los ciudadanos.

     


    Marcello Ferrada de Noli, Dr. en Medicina y Psiquiatría, Profesor Emérito de Epidemiología. Pantallazo de SvD. 


    Svenska Dagbladet ilustra su nota con un meme. Foto: Pantallazo, portal del matutino Svenska Dagbladet. 

     

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