SUECIA – MUNDO – CHILE
“Un 80% de los chilenos radicados aquí en Suecia demostramos con nuestro voto, hace un mes, que aún convivimos con el ideal de un mundo más justo y eso nos aferra a la idea del triunfo liderado por la candidata de la sonrisa ancha sobre el candidato de la sonrisa falsa, el triunfo de la inquilina sobre el patrón, escribe Rodrigo Durán, desde Nörrköping.
Por: Rodrigo Durán
Aquí estamos otra vez, embarcándonos en una nueva campaña tras ser convocados por el susurro de una esperanza que no nos esperábamos. Dirán algunos que no es la épica lucha entre el “bien” y el “mal” la que nos cita, sino una contienda que perciben como menos atractiva y cuya alternativa se reduce a lo que muchos tachan como el “mal menor”, ya sea por desilusión, por cansancio o por simple indiferencia.
Estamos lejos de Chile, respirando otros aires y abrigándonos en el calor hogareño de otras tierras que hemos aprendido a querer. Muchos cuestionan nuestro derecho a voto recuperado en 2017, argumentando que ya no existen los lazos con la tierra que nos vio nacer. Sin embargo, en nuestra nostálgica distancia continuamos amasando la masa de las empanadas, de las sopaipillas y del pan de completo de mil jornadas solidarias y, ahora, encausamos nuestra solidaridad hacia el apoyo a ese supuesto “mal menor”, que no es ni “malo” ni es “menor”.
Tampoco olvidemos nombrar a ese “mal mayor” que siempre está al acecho y que ha estirado sus tentáculos estos últimos tiempos. Surgen sin ninguna vergüenza las apologías a la necrófila tiranía que no sólo se destacó triste y mundialmente por su brutalidad sino también por el alto índice de pobreza en que dejó a Chile (40%) en 1990. El riesgo de ponerle la alfombra roja a ese “mal mayor” – que siempre se encarna en un patrón de apellido lejano – es grande, ya sea votando por él, votando nulo o votando en blanco.
¿Cómo librarnos del vil ladrido y de las mordeduras de un señorial pastor alemán que amenaza con las penas de un infierno que huele a la sangre fascistoide que reinó durante 17 años?
La respuesta a esta pregunta es la que nos convoca. Sabemos de la continua lucha por la mantención de la memoria, por la búsqueda de los desaparecidos y del trabajo por una mayor equidad social de tantos y tantos seres imprescindibles. Estamos conscientes de que las demandas levantadas por la revuelta de 2019 han sido ninguneadas y desplazadas por otros temas más afines al sector proclive al pinochetismo. Pero un 80% de los chilenos radicados aquí en Suecia demostramos con nuestro voto, hace un mes, que aún convivimos con el ideal de un mundo más justo y eso nos aferra a la idea del triunfo liderado por la candidata de la sonrisa ancha sobre el candidato de la sonrisa falsa, el triunfo de la inquilina sobre el patrón, el triunfo de la lógica del equilibrio por sobre el autoritarismo castigador.
Pero nada es fácil en el pedregoso camino de las desinformaciones, de las noticias falsas y del premeditado malentendido de los señores mediáticos. De ahí la simpleza y claridad de nuestra poética consigna: “la estrella de la esperanza (por ínfima que parezca) continuará siendo nuestra” … pase lo que pase este domingo 14 de diciembre de 2025.