Domingo, 15 Diciembre 2019 | Login

El vicepresidente de la Fundación Harald Edelstam, Henrik Janbell, ha fallecido a los 70 años de edad. Henrik fue testigo en primera persona del golpe de Estado en Chile, hecho que lo marcó para toda su vida. Nunca abandonó la lucha por un mundo mejor.

“Desde su juventud, Henrik se convirtió en un actor clave de las relaciones chileno-suecas. Su humanismo, su actitud comprometida y valerosa, y su profundo amor por Chile, le definieron como persona”, escribe el historiador español Fernando Camacho Padilla. 

 

 Por: Fernando Camacho Padilla

 

HENRIK JANBELL 

*29 de noviembre de 1948

†22 de junio de 2019

 

Mientras me encontraba de viaje en Belgrado me enteré por las redes sociales de la triste noticia del fallecimiento de Henrik Janbell. Quedé profundamente consternado, pues la imagen que siempre tuve de él fue de una persona sumamente activa, luchadora, energética y con enormes ganas de hacer cosas. Características propias de alguien que tiene “carrete” para mucho tiempo. Me costó creer la información que me aparecía en la pantalla y me puse en contacto con algunas personas para confirmar si realmente era cierto.

 

Henrik y yo manteníamos algo de comunicación desde mi salida definitiva de Suecia en el invierno de 2013-2014, pero desde entonces aún así nos encontramos en varias ocasiones, la última de ellas en octubre del año pasado, en ocasión de una conferencia que impartí en el Instituto Cervantes de Estocolmo. Unos días antes Henrik me contactó para pedirme ayuda con material e información histórica para la preparación de sus memorias. Nos reunimos y, como historiador, me alegró mucho su decisión, dado que testimonios como el suyo son sumamente importantes para la reconstrucción histórica de episodios sensibles y complejos de los que no siempre es fácil encontrar antecedentes.

 

Henrik fue uno de los cinco ciudadanos suecos que fue arrestado por las fuerzas de seguridad tras el golpe militar, y había experimentado en carne propia lo que ello implicaba. Por fortuna, Harald Edelstam era el embajador de Suecia en Chile en ese momento, un diplomático decidido y comprometido en la defensa de los derechos humanos, y que no dudó ni un minuto en acudir a su rescate, así como de los otros ciudadanos suecos, y de muchas otras nacionalidades latinoamericanas. Henrik fue una de las aproximadas mil personas que Edelstam logró sacar de los centros de detención hasta el momento que, por su actuación, fue declarado persona non grata por la Junta Militar a comienzos de diciembre de 1973.

 

Mi primer contacto con Henrik ocurrió en el año 2005, poco después de mi llegada a Suecia. Me recibió en su apartamento del municipio de Kista, en las proximidades de Estocolmo, para contarme con detalle lo que fue su experiencia en Chile, tanto antes como después del golpe. Quedé profundamente conmocionado de escuchar su relato. Por suerte, el Estado chileno reconoció su condición de expreso político y Henrik fue simbólicamente indemnizado.

 

Sus vivencias en Chile le marcaron para siempre. El horror del golpe no le alejó del país, como ocurrió a no pocas personas, sino todo lo contrario. Tras su liberación y retorno a Suecia, se involucró muy activamente en las actividades de solidaridad del Comité Chile (Chilekommitté), en compañía de conocidos activistas como Anna Venegas, Anna-Karin Gauding, Tör Sellström, Stefan de Vylder, Eva Zetterberg, Rosemarie Andersson, Margareta Björling, y muchos más.

 

Con la vuelta de la democracia, Henrik y su compañera, Sygin, se compraron una hermosa casa en Valparaíso a donde fueron a pasar sus vacaciones, y compartir de nuevo con sus amistades de Chile. Siempre que tenían la oportunidad, cruzaban el Océano Atlántico.

 

En el año 2007, Henrik participó en un encuentro que organicé en el Instituto Cervantes de Escolmo, en homenaje a Harald Edelstam, donde también estaban Sonja Martinson-Uppman, Pierre Schori, Stefan Wrigstad, Carl-Johan Groth, Martin Wilkens, Håkan WIlkens, Germán Perotti, Jan Sandqvist, Anna Venegas, Jorge Godoy y Rolf Bengtsson. El mismo año, Henrik, en colaboración con la nieta de Harald Edelstam, Caroline Edelstam, y otros suecos y chilenos como José Guevara y Rolf Bengtsson, impulsaron la idea de crear una fundación que recuperara la memoria del embajador Edelstam, la cual vio finalmente la luz en el año 2009. Desde entonces, y hasta su fallecimiento, Henrik dedicó gran parte de su tiempo en la consolidación de la fundación, viajando y reuniéndose con autoridades relevantes de la defensa de los derechos humanos por distintos países de Europa y América Latina. Asimismo, no escatimó esfuerzos en la organización de actividades de distinta índole, así como la preparación del premio Edelstam, que se entrega cada dos años.

 

Desde su juventud, Henrik se convirtió en un actor clave de las relaciones chileno-suecas. Su humanismo, su actitud comprometida y valerosa, y su profundo amor por Chile, le definieron como persona. Un hombre con grandes convicciones éticas y morales, que ha sido y será un ejemplo para seguir, y por el cual tanta gente de ambos y muchos otros países, le han tenido un gran afecto y respeto. Esperemos que en Suecia también se haga memoria de la enorme importancia que tuvo Henrik en el periodo que le tocó vivir, y sirva de inspiración para las generaciones venideras.

 

Fernando Camacho Padilla

Madrid, 10 de julio de 2019

 


                                                                    Henrik Janbell


Henrik Janbell, primero a la izquierda durante un encuentro organizado en el Instituto Cervantes de Estocolmo en noviembre de 2007 en homenaje a Harald Edelstam. Foto: Ramón Maldonado.


Henrik Janbell junto a asistentes a la ceremonia del Premio Edelstam 2018. Foto: Marisol Aliaga.

 

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06 de julio de 2016, Acrualizado: 09 de julio de 2016 | SOCIEDAD  |

El mes pasado, Anna-Karin Gaudin, una de las fundadoras del legendario ChileKommittén, fue condecorada con la Orden Bernardo O'Higgins, por su labor de solidaridad y lucha por la recuperación de la democracia en Chile, después del golpe de Estado.  

La ceremonia se llevó a cabo en la residencia del Embajador de Chile en Suecia, Sr. José Goñi, quien fue el encargado de entregar la prestigiosa condecoración a Anna-Karin Gaudin. Ella se encuentra de visita en Suecia, desde hace años reside en Santiago. 


 

Por: Magazín Latino

 

Contrario a lo que muchos suelen pensar, los lazos fraternales y solidarios entre Suecia y Chile datan desde antes del golpe militar. Ya en 1971 se fundó el Comité de Solidaridad con el Gobierno de Salvador Allende, del cual su primera presidenta fue Ana Venegas (Rydmark).

Anna-Karin Gaudin perteneció a la generación de ciudadanos suecos que desde el primer momento y brindaron su apoyo a la vía chilena al socialismo, con Salvador Allende a la cabeza. Anna-Karin había trabajado en Chile desde los años 70, como representante de Diakonia, el organismo de trabajo internacional de la Iglesia Sueca. En enero de 1973, se integró al Comité de Solidaridad, asumiendo de inmediato tareas en la dirección. Trabajó organizando círculos de estudio en ABF, escribiendo material sobre Chile y colaboró también con Chilebulletinen.  

El primer número del boletín se publicó el 27 de enero de 1973. Al ocurrir el golpe de Estado, el comité de solidaridad se transformó en el Chilekommitté, y trabajó, desde entonces, por la recuperación de la democracia y la lucha en contra de la dictadura cívico-militar de Augusto Pinochet.

Tanto la primera presidenta de ChileKommittén, Ana Venegas (Rydmark), como otro miembro también muy activo, Stefan de Vylder, fueron condecorados el año pasado con la Orden Bernardo O'Higgins, por sus aportes a la recuperación de la democracia. Stefan de Vylder fue, en la década de los y 70, responsable de Chilebulletinen.

Anna-Karin Gaudin se fue a vivir a Chile. Estando allí, aportó en gran medida a las diferentes organizaciones de defensa de los derechos humanos a través de su cargo en Diakonia y también de su compromiso personal, salvando así a  mucha gente, a quienes ayudó a salir del país. Hasta el 1990, y gracias a una amplia red de trabajo, pudo apoyar a gente que había sido encarcelada por los militares. Con el cambio de la situación política en Chile, Anna-Karin permaneció en el país, para, posteriormente, seguir trabajando con temas de derechos humanos y de democratización, temas que nunca ha abandonado. También ha trabajado con asuntos relacionados al medio ambiente y al desarrollo sustentable, logrando convenios entre municipios chilenos y suecos, y con autoridades de ambos países.

 

 Fundadora de la Asociación Harald Edelstam

 

Anna-Karin ha desarrollado además una línea de trabajo cultural, que la llevó a ser una de las fundadoras del Instituto de Cultura Chileno-Sueco de Santiago y de un coro, en el cual participa con mucho entusiasmo. También es fundadora de la Asociación Harald Edelstam, de Santiago, cuyo objetivo es difundir la personalidad y el trabajo del embajador sueco en Chile. Inmediatamente después del golpe militar, Harald Edelstam, se destacó por su valiente actuación en contra de los militares, salvando la vida de muchas personas.

El Gobierno de Chile evaluó que Anna-Karin Gaudin había hecho un gran aporte de solidaridad y en defensa de los derechos humanos en Chile, por la recuperación de la democracia y por su contribución al desarrollo económico-social de Chile y a las relaciones bilaterales entre Suecia y Chile. En función de esto, la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, decidió otorgarle la condecoración Orden Bernardo O'Higgins. Esta orden está reservada a extranjeros que colaboran al desarrollo de Chile.

El año pasado fueron condecorados con la orden Stefan de Vylder y Ana Venegas. Y en abril del año en curso, le fue conferida a Bert Lundin.

 

 

Bert Lundin

 

El antiguo presidente del Sindicato del Metal, Bert Lundin, tiene actualmente 95 años. Él fue dirigente del sindicato metalúrgico a fines de los 70 y comienzos de los 80, y posteriormente fue colaborador directo de Olof Palme. También colaboró, a través de su organización sindical, de manera decisiva en la recuperación de la democracia en Chile.

La condecoración a Bert Lundin le fue entregada por el Embajador de Chile en Suecia, José Goñi, en el local del sindicato y contó con la participación del presidente del Sindicato del Metal, de las máximas autoridades del Sindicato Metalúrgico Nacional y con dirigentes sindicales de base. 

 

 

 

Luego de la apertura de la democracia la Orden Bernardo O'Higgins fue concedida, post-mortum, a Olof Palme y a Harald Edelstam.

 

 

 

José Goñi y Anna-Karin Gaudin. Foto: Privada.

 

 

Anna-Karin Gaudin y Eva Zetterberg. Foto: Privada.

 

José Goñi y Anna-Karin Gaudin, con la condecoración. Foto: Privada.

 

 

Busto de Harald Edelstam, obra del escultor chileno Luciano Escanilla. Foto: Privada

 

 

José Goñi y Bert Lundin. Foto: Dagens Arbete/Harald Gatu.

 

 

 

 

 

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