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Fiscal presentó querella contra médico que habría abusado sexualmente de 52 menores La fiscal Ann Lidén, y el inspector de policía Stefan Hammarroth, durante la conferencia de prensa del miércoles. Foto: Marisol Aliaga.

Fiscal presentó querella contra médico que habría abusado sexualmente de 52 menores

El 20 de septiembre comienza el juicio en contra del doctor español (*) acusado de abuso sexual contra 52 niños y 18 adultos.

Aprovechando su rol de médico, el hombre habría cometido graves abusos contra menores, en centros médicos de cuatro ciudades y a través de una aplicación en Internet.

La Fiscalía de Estocolmo presentó ayer los cargos que enfrenta el imputado, quien arriesga una pena de 14 años de cárcel y la expulsión de por vida de Suecia.

 

 Por: Marisol Aliaga

 

En una conferencia de prensa en la jefatura de Policía de Estocolmo, la fiscal Ann Lidén, y el inspector de policía Stefan Hammarroth presentaron el auto de procesamiento en contra de un médico español acusado de presunto abuso sexual en contra de menores de edad, que van desde los 2 a los 12 años de edad.

 

Desde el 29 de diciembre de 2017, el médico de 28 años se encuentra privado de su libertad, en tanto que se lleva a cabo la extensa investigación preliminar. Se trata de abusos sexuales en contra de 52 niños y 18 adultos (en el caso de los adultos, se trata de padres de menores presuntamente abusados).

 

El hombre es sospechoso de haber cometido abusos sexuales en centros médicos de las ciudades de Skellefteå, Skövde, Jönköping y Estocolmo. También es sospechoso de abuso sexual contra menor a través de la aplicación KRY, una atención médica digital.

 

Se sospecha que los crímenes fueron perpetrados entre el 2015 y 2017, y se trata de los siguientes cargos:

 

  • Violación agravada contra menor
  • Abuso sexual agravado en contra de menor
  • Utilización de menores para posar sexualmente
  • Abuso sexual contra persona en estado de dependencia
  • Acoso sexual
  • Delito de pornografía infantil

 

El caso salió a la luz luego de la denuncia de la jefatura del hospital infantil privado Martina, de Estocolmo, donde el facultativo se desempeñaba como pediatra. Padres de pacientes del doctor contactaron la dirección del hospital luego de que comenzaran a sospechar que los exámenes que hacía el joven doctor eran “extraños”. Éste se comportaba en forma “pueril” e “incómoda”, y los padres comenzaron a atar cabos entre ellos.

 

El hospital Martina resolvió abrir una investigación propia, paralela a la de la policía.

 

El pediatra ya había sido objeto de sospechas. En 2016, mientras cumplía funciones en el hospital de la localidad de Skaraborg, en Skövde, los padres de un menor se quejaron ante sus superiores. Éstos habían llegado al centro médico con el menor, que presentaba problemas respiratorios. El doctor no solo le pidió al joven paciente que se desnudara de la cintura para arriba, también lo hizo sacarse los pantalones y le tocó las ingles. Acto seguido, concertó otra cita, con el fin de examinar sus genitales. 

 

Al ser preguntado por sus jefes, el facultativo aseguró que “se trataba de un malentendido”. Y el caso no pasó a mayores.

 

El médico también es sospechoso de haber abusado sexualmente de una niña de ocho años, a quien sus padres lo dejaban a cargo de su cuidado.

 

En el caso de los adultos querellantes, se trata de padres de menores que, confiando en la profesionalidad del facultativo, filmaron a las víctimas, siguiendo las instrucciones del imputado.

- Ellos se dejaron llevar por el hecho de que era un médico quien les decía lo que tenían que hacer. Confiaron en la autoridad, dijo, en la conferencia de prensa la fiscal Ann Lidén.

 

El inspector Stefan Hammarroth explicó que se había tratado de una investigación extensa y complicada, debido a la poca escasa edad de las víctimas. La investigación consta de más de 70 horas de interrogaciones y los inspectores se han hecho asesorar por expertos en medicina infantil.

 

El doctor, por su parte, niega todas las acusaciones y asegura que todos los exámenes han sido justificados.

- Él asegura que todos los exámenes médicos han tenido plena justificación y defensa lo va a probar con testigos y literatura, dijo ayer la abogada del imputado, Frida Wallin.

 

Por esto, la fiscal piensa llamar a expertos en medicina infantil, a los alegatos orales.

- Ya que el imputado insiste en afirmar que los exámenes han sido correctamente hechos, de acuerdo con la medicina, hemos dedicado grandes recursos en este tema, dijo ayer la fiscal Lidén.

 

El médico imputado se graduó en la Universidad Autónoma de Barcelona (**) y se mudó a Suecia en 2014, sin concretar antes su especialización, como es habitual. Gracias a la falta de profesionales de la salud, no le fue difícil comenzar a ejercer la profesión, después de los trámites necesarios.

 

Comenzó su práctica en un centro médico, en la ciudad de Skellefteå, donde estaba en contacto con niños.  Allí residió hasta noviembre de 2015, cuando se cambió a la ciudad de Skövde, donde permaneció hasta mayo de 2016, para mudarse a la localidad de Axvall.

 

Más tarde se mudó a Estocolmo. Hasta el momento de su detención se desempeñaba como pediatra en el hospital infantil Martina, donde habría cometido una serie de abusos sexuales contra menores.

 

También está acusado de abusos sexuales a través de la aplicación Kry (Sano). Mediante esta, habría convencido a padres a filmar los genitales de los menores.

 

Este caso ha reactivado el debate sobre la seguridad al paciente que brindan los centros sanitarios digitales. En estos, los pacientes consultan a un médico que los atiende mediante una aplicación en el celular o en la computadora: una consultación digital.

 



La fiscal Ann Lidén, y el inspector de policía Stefan Hammarroth,  durante la conferencia de prensa del miércoles. Foto: Marisol Aliaga. 

 

 

(*) Los medios suecos son sumamente cautos a la hora de dar a conocer la procedencia de un imputado, no así los españoles. 

 

(**) Magazín Latino se contactó con la Universidad Autónoma de Barcelona con el fin de verificar que el imputado realmente se había graduado en esta institución. La respuesta fue que "la universidad no puede confirmarlo ni desmentirlo, por tratarse de datos personales". No obstante, recomendó hacer la investigación ante otra entidad. (Información en desarrollo). 

 

 

 

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