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Yanina, de 39 años y madre de dos niños, falleció presuntamente por covid-19 Yanina Lucero tenía 39 años y falleció presuntamente del covid-19. Foto: Captura de pantalla, Dagens Nyheter.se.

Yanina, de 39 años y madre de dos niños, falleció presuntamente por covid-19 Featured

En Suecia, la pandemia del covid-19 se ha cobrado más de 5.000 víctimas fatales. Este miércoles se registraron 102 fallecimientos.

Pero detrás de cada número hay una persona. Como Yanina Lucero. Ella no fue hospitalizada por falta de cupos, y cuando al fin fue ingresada en cuidados intensivos era demasiado tarde. Falleció el 15 de abril y según su esposo nunca se le hizo la prueba del covid-19. El siguiente es el reportaje en Dagens Nyheter sobre su caso.

 

 Fuente: Dagens Nyheter. 16 junio 2020. Viviana Canoilas. Traducción: Magazín Latino

 

Este fin de semana, el matutino Dagens Nyheter publicó el reportaje "En dag, 118 liv" (Un día, 118 vidas). En este, familiares contaron sobre muchos de quienes fallecieron producto del covid-19 el 15 de abril, uno de los días más letales de la pandemia del corona en Suecia.

 

Yanina Lucero fue una de ellas. Su esposo, Cristian Lucero, habla sobre su señora, quien solo alcanzó a cumplir los 39 años.

 

Cristian Lucero se encuentra en el cementerio, la primera vez que hablamos. Para él, es demasiado difícil hablar sobre esto, y no termina nunca de llorar.

 

Su esposa Yanina Lucero tenía solo 39 años, cuando falleció en lo que se cree que es covid-19, el 15 de abril de este año.

 

Dos meses después, Cristian Lucero nos cuenta quién era su esposa. Se casaron el 27 de octubre de 2007, y vivieron juntos en Sollentuna con sus dos hijos, de 10 y 15 años.

 

- Los niños y la familia eran todo para ella y hacía todo por ellos. Era el pilar de la familia, dice Cristian Lucero.

 

- Era una mujer increíble, siempre feliz, social y preocupada por los demás. Era diaconisa y también trabajó como líder juvenil en la KFA (Iglesia para todos).

 

Cristian Lucero nos cuenta con orgullo, al mismo tiempo que las lágrimas caen sobre sus mejillas. Y ríe, al recordarla.

 

- Siempre tenía tiempo para bailar. Yanina podía poner música por la mañana y empezar a bailar. Siempre terminaba con toda la familia bailando juntos. Ella siempre miraba positivamente la vida y siempre había tiempo para bailar.

 

- Pero el canto era su gran pasión y también cantaba increíblemente bien.

 

Este fin de semana, Dagens Nyheter publicó el reportaje “En dag, 118 liv”  (Un día, 118 vidas). En este, familiares contaron sobre muchos de quienes fallecieron producto del covid-19 el 15 de abril, uno de los días más letales de la pandemia del corona en Suecia.

 

Como tantos otros familiares con los que Dagens Nyheter ha estado en contacto, la noticia de la muerte de Yanina Lucero fue una sorpresa para su esposo.

 

- Cuando se enfermó, nos dijeron primero que no había peligro, ya que ella tenía solo 39 años. Tampoco tenía enfermedades subyacentes y estaba sana.

 

Estuvo enferma durante varias semanas y tuvo graves dificultades respiratorias, fiebre y diarrea, cuenta su esposo, quien la llevó al hospital.

 

- Pero nos dijeron que estaba lleno y tuvimos que volvernos a casa.

 

Después de que Yanina Lucero fue enviada a casa, se sintió peor con cada día que pasaba. Además de la fiebre, tenía dificultades para respirar.

 

- Después de varios días, cuando apenas podía caminar, llegó una ambulancia, y la trasladaron al hospital de Huddinge. Allí fue sedada y conectada a un respirador.

 

Cristian Lucero pensó varias veces que su esposa estaba a punto de mejorar. Pero la noche del 15 de abril falleció en el hospital, según él, sin que se le hiciera la prueba de covid-19.

 

Para Cristian Lucero, todavía es difícil admitir que ella ya no está en vida.

 

- La extrañamos todos los días y veo que mis hijos sufren y aún no pueden entender que mamá se ha ido.

 


Yanina Lucero tenía 39 años y falleció presuntamente del covid-19. Foto: Captura de pantalla, Dagens Nyheter.se.

  

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  • Profesor Marcello Ferrada de Noli: "Suecia podría perfectamente haber evitado su catástrofe”

    En entrevista con Magazín Latino, el experto en epidemiología Marcello Ferrada de Noli afirma que “la estrategia de la inmunidad de rebaño gestionada por las autoridades suecas ha causado cinco veces más muertos en Suecia que en todos los países vecinos contados en conjunto”. Y que esta desgracia se podría haber evitado.

    El profesor emérito Marcello Ferrada se refiere aquí a las declaraciones de los arquitectos de la estrategia sueca frente al coronavirus, de que la alta mortandad en Suecia se debe a una “casualidad” y que “Suecia tuvo mala suerte”.

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    A seis meses de este cataclismo que vino a situar nuestras vidas en la peor de las novelas distópicas; cuando el debate sobre si la estrategia sueca es la correcta, y pensando en un otoño incierto, me decido a contactar al profesor Ferrada de Noli. Después de todo, tenemos algunas experiencias en común, y esto me da confianza: es experto en epidemiología, ha vivido muchos años en Suecia y en junio de este año partió rumbo al epicentro de la pandemia, a Italia, a la provincia de Bérgamo. Quería estar “donde las papas queman”, y allá se encuentra ahora, combatiendo al coronavirus, causante de la covid-19.

     

    Habla siete idiomas y parece haber vivido siete vidas. Nació en el Valle de Atacama, en Copiapó, al norte de Chile. Su abuelo, Vittorio de Noli, fue un genovés  productor de vinos, que partió a América del Sur en busca de sol para sus vinos italianos. 

     

    Amigo de infancia de Miguel Enríquez, fundó junto a “otros soñadores de un mundo mejor” el MIR, el 14 de agosto de 1965. A diferencia de otros jóvenes que fuimos a parar a siniestros calabozos el 11 de septiembre de 1973, Marcello Ferrada ya había pasado por ello en oportunidades anteriores. Por ejemplo, en 1969, en Concepción, cuando el gobierno democratacristiano de Frei lo incluyó en la lista de trece dirigentes del MIR buscados por la justicia, acusando a la organización de actividades subversivas. Después del golpe estuvo preso en el Estadio de Concepción y en Quiriquina, hasta que fue expulsado del país.  En 1998, cuando Pinochet estaba en Londres, inició denuncias legales en su contra, desde Suecia y Noruega.

     

    Ya a los 19 años publicaba su primer libro, le siguieron alrededor de una veintena y aún tiene otros por publicar. Se pueden descargar gratis, el dinero del Royalty no le interesa. Es experto en epidemiología y doctorado en psiquiatría en el Instituto Karolinska de Estocolmo, con un postdoctorado en la Harvard Medical School. En su tiempo libre pinta cuadros que engalanan su casa en Bérgamo, donde reside en la actualidad.

     

    Pero independientemente de los títulos académicos y sus apellidos de alcurnia italiana, este polifacético profesor es poco convencional y le motivan dos cosas: la verdad y la justicia. Prueba de ello es que en esta entrevista con Magazín Latino "no deja títere con cabeza".

     

    “Mi posición sobre el concepto de consecuencia es que está primariamente en el dominio de lo ético, antes de lo político. Significa que si uno ha abrazado con juramento de honor consigo mismo y en frente de sus pares – y como testigo teniendo la conciencia de tantos sacrificios, tanta sangre derramada por los que han llevado esa lucha por el mismo fin, uno debe rendir tributo a esa promesa en lo cotidiano, hasta la muerte”, escribe en uno de sus libros publicados en Libertarian Books Sweden.

     

    Fiel a esta promesa, en repetidas ocasiones se ha enfrentado al establishment, sin importarle las consecuencias. En 2017 los medios suecos lo declararon persona non grata, por haber revelado el montaje de los Estados Unidos en el caso de los White Helmets, o “cascos blancos”. Más tarde se demostró que estaba en lo cierto, cuando declaraciones de los ministros de defensa estadounidense y francés admitieron, en febrero de 2018, no tener “evidencia absoluta” sobre los ataques de gas. Pero a la prensa escandinava eso ya no le interesaba.  

     

    También ha sido un ferviente defensor de Julian Assange, a quien la prensa sueca primero elevó a los cielos y luego trató de “cobarde” y “violador”. Una investigación que duró años y que finalmente fue archivada por Suecia, sin dar más explicaciones.

     


    Aquí, con Julian Assange y la abogada de DD.HH., Jennifer Robinson, en Londres. 

     

    El profesor Ferrada ha seguido con sumo interés el desarrollo de la pandemia del covid-19 en Suecia. Ya el 6 de abril había referido como “peligrosa” a la estrategia sueca en una entrevista en la televisión rusa, y en mayo publicó en RT un texto donde denunció lo que estaba ocurriendo en el país, en las residencias de mayores. 

     

    Aquí, sus respuestas a mis preguntas:

     

    Marcello, para comenzar, no me queda claro lo de tu nacionalidad. ¿Eres italiano, chileno o sueco, y hablas estos tres idiomas? 

     

    - Tengo un pasaporte sueco, lo que en Suecia no significa automáticamente ser considerado por todos como “tener nacionalidad sueca”, que sería lo legal. Lo uso poquísimo pues tengo el documento italiano de residente permanente que me sirve como pasaporte aquí en Europa. Nacionalidad chilena no la tengo desde que la perdí en 1974, durante la dictadura de Pinochet y fui expulsado al exilio, entonces obtuve el pasaporte de la Convención de Ginebra. Sobre esos idiomas, sí los hablo. Los aprendí con la familia, o en algún colegio. Algún otro más viviendo en el exilio o en el trabajo profesional en diferentes países. Pero no soy aficionado a los idiomas y siempre me cayó mal la gramática y esas pasiones de burócratas formalistas. Además, cuando no me acuerdo bien de palabras me encanta crear las mías propias, para no disminuir la velocidad del relato. Esas así han quedado en mis libros y no las pienso cambiar.

     

    ¿En qué países has vivido y dónde te sientes más a gusto?

     

    - He vivido y trabajado profesionalmente en Chile, Estados Unidos, Inglaterra, Italia, México, Noruega y Suecia, pero por con motivo de la epidemiología me ha tocado también estar en otros lugares, como en Tailandia, para el Tsunami, o en Hong-Kong, para el SARS. Definitivamente prefiero Italia, a donde he venido desde que tenía doce años. Y no solamente por ser el país de mis antepasados, con cuyos descendientes he mantenido mayor contacto desde niño, es primariamente un pueblo, y una cultura, una civilidad, un arte, un corazón, una humanidad y un estilo de vida tan diferente a, por ejemplo, Suecia.

     

    Tienes varios títulos académicos, ¿cuantos?, ¿y a qué disciplina te has dedicado más? Sinceramente, me cuesta encontrar la relación entre la Psiquiatría y la Epidemiología…

     

    - La relación entre la Psiquiatría y la Epidemiología se amalgama por la Filosofía, que es mi disciplina original y preferida. Allí uno encuentra el porqué, el qué es lo prioritario a investigar en medicina social a partir de nuestras concepciones éticas e ideológicas.Lo importante para mí ha sido elegir únicamente temas de investigación que arrojen luces sobre la situación de la salud problemática de los pobres y oprimidos, como es el caso de vastos sectores de inmigrantes en Suecia y otros grupos desventajados. Y un área postergada en Suecia había sido la epidemiología siquiátrica en aquellos grupos.  He hecho una serie de investigaciones al respecto, pero también he publicado libros sobre Geopolítica y Derechos Humanos.

    - Sobre los grados académicos en total tengo cinco: dos en Filosofía, uno en Letras, dos en Psiquiatría. Además del postdoctorado en medicina social, en Harvard, que hice en el tema de Epidemiología. En Suecia seguí tres programas de cursos de doctorado, de los cuales terminé dos, el de Psicología Aplicada en la Universidad de Lund, y el de Psiquiatría en el Instituto Karolinska. El de filosofía en la Universidad de Estocolmo fue el primero, pero lo dejé hasta la mitad, porque mi estadía allí me la hicieron insoportable.

     

    Cuando estalló la pandemia tú te encontrabas aquí, en Estocolmo, pero en junio partiste a Italia para aportar con tu conocimiento como profesor emérito de Epidemiología “donde las papas queman”, en una comuna de Bérgamo. Vale decir, en plena pandemia tienes que atravesar las fronteras de cuatro países europeos, ¿no era más fácil quedarse a trabajar en Suecia?

     

    - En Suecia las opiniones críticas provenientes de la epidemiologia científica no tienen cabida en el experimento de la Agencia de Salud Pública que ampara el gobierno y la prensa dócil a éstos. Un ejemplo es que, a pesar de ser autor de los primeros análisis críticos publicados en medios internacionales, y que incluso aparecen en Google News, etc., el contenido de ellos ha sido totalmente silenciado en Suecia. En Expressen 15/4 2020 por ejemplo, el editor cultural vitupera la infundada acusación de que mis análisis críticos sirven a “la propaganda de Putin” en contra de Suecia, pero se cuida de no publicar el enlace al artículo tal, cuyo contenido factual obviamente desmiente la calumnia. Otro ejemplo, el editor político de Aftonbladet, Anders Lindberg, publicaen Twitter que mis artículos críticos sobre la estrategia frente al corona en Suecia no deben ser leídos puesto que los escribo justamente yo, una persona que ha sido entrevistado en la TV de Rusia, según Lindberg, negando la existencia de ataques de gas en Siria. Lo que por una parte es una falsedad, como se lo rebatí en RT, y por otra no tiene nada que ver con el contenido de mi criticismo epidemiológico a la estrategia de la covid-19 de Anders Tegnell. En Suecia, profesores o académicos que tienen algún planteamiento crítico son acusados de saboteadores, como el caso en contra de la profesora Cecilia Naucler.

    - Entonces acepté sin titubear una invitación para colaborar en la evaluación epidemiológica del proyecto de test serológico de la covid-19 en San Giovanni Bianco, en Bérgamo. Viajé en auto desde Suecia, y pude pasar las fronteras con ayuda de un salvoconducto que me enviaron desde Italia explicando mi misión. Por cierto, este trabajo de asesoría o consultación lo hago de forma totalmente voluntaria, sin honorarios, y hasta el viaje lo sufragué yo. Te lo digo únicamente para contrastar con “el modelo sueco” de expertos contratados por Tegnell en el FHM. Entre estos está su ex jefe Giesecke (el cual a su vez había contratado a Tegnell cuando había sido él director del FHM), quién ahora en su turno está bajo un contrato firmado por Tegnell, que le estaría otorgando un millón de coronas en un año para funciones, al parecer, de relaciones públicas. Te ruego que ratifiques eso en la prensa de allá. Yo personalmente lo considero un escándalo imperdonable, y al borde preciso de la corrupción. [Ratificado. Johan Giesecke se hacía pasar como un “asesor independiente”, en circunstancias de que fue contratado por Anders Tegnell, y facturaba por cada aparición en los medios].

      

    Hace poco tiempo atrás el director general del FHM, Johan Carlson, dijo que “la gran propagación del corona en Suecia se debió a una "casualidad" y que, por lo tanto, no podemos compararnos con los países nórdicos”. ¿Qué opinas de estas declaraciones?

     

    En todos los años en que he sido entrevistado pienso que nunca he respondido ad-hominem, y siempre me he mantenido en el tema factual. Esta vez haré la excepción que confirma la regla. Te contestaré lo de la “casualidad” ridícula aducida por Carlson más adelante. Pero déjame decirte en primer lugar, y te lo diré derechamente, que yo considero a la cúpula de la Agencia de Salud Pública sueca (FHM) como si fuese el paraíso para las investigaciones psicopatológicas de Sigmund Freud. Y tanto a su director general Johan Carlson como a su epidemiólogo estatal Anders Tegnell los considero un par de profesionales probadamente incapaces, juzgando por las abultadas fatalidades producto de su estrategia recalcitrantemente malograda. No los conozco personalmente, pero estudiando el comportamiento en sus entrevistas, y fundamentalmente por las respuestas que dan, y que son de una incoherencia supina, bueno, qué te puedo decir. Aparentemente, lo que muestran en sus respuestas y reacciones, o son serios problemas de los que a lo mejor ni se dan cuenta, o ellas corresponden a un cinismo premeditado para engañar a la opinión sueca y a sus políticos auto declarados “ingenuos” tanto de gobierno u oposición. “Vi har varit naiva” (hemos sido ingenuos), repiten estos políticos de cuando en vez.

    - El comportamiento al que me refiero no tiene una derivación psicológica en primera instancia, sino una referencia ética e incluso legal. Esto desde perspectivas internacionales, tanto de Derecho penal como de Derechos Humanos.

     

    Suecia ha sido el país nórdico más castigado por la pandemia de la covid-19. Las autoridades aquí decidieron seguir su propio camino, optando por la inmunidad de rebaño sin tener en cuenta las advertencias de la OMS de que esta es una estrategia cruel que se cobraría muchos muertos. A pesar de ello, un 60 % de la población sueca apoya la gestión frente a la pandemia, ¿por qué?

     

    Esta es la realidad: La estrategia de “inmunidad de rebaño” de Tegnell & Co. ha causado cinco veces más muertos en Suecia que en todos los países vecinos contados en conjunto. A pesar de toda la propaganda de las anteriores conferencias de prensa de Tegnell, en las que el plato favorito en su menú era presentar la dramática situación pandémica en los EE. UU., hoy en día Suecia ha sobrepasado a los Estados Unidos en muertes per cápita ocasionadas por la covid-19. Y Suecia además ocupa el quinto lugar mundial en muertes per cápita, computados 210 países y territorios golpeados por la pandemia.

    - El New York Times, refiriéndose a la prohibición de entrada a Noruega, Dinamarca y Finlandia impuesta en contra de los suecos lo dice todo en el titular de un reciente artículo: “El nuevo estatus de Suecia: el estado paria”. La principal característica es que esa estrategia fue diseñada como un instrumento para la defensa del potencial capitalista e industrial de Suecia, con la perspectiva de una futura mejor posición en el mercado competitivo internacional. La idea era que mientras el “lockdown” impuesto en otros países iba a repercutir drásticamente en esas economías, Suecia en cambio no iba detener su economía en lo sustancial. Y es precisamente por esta razón que los sectores más derechistas, más reaccionarios del mundo y especialmente en los EE. UU., veían como ponderable y preferente la alternativa sueca de “laisse fair” (dejar que pase) en materia de restricciones a la población laborante. Esta propaganda en la derecha medial apoyando el modelo sueco, en por ejemplo Fox News, fue desapareciendo en la misma medida en que los hechos demostraban que Suecia estaba sufriendo pérdidas económicas y financieras en la misma magnitud que países vecinos aplicando el lockdown, como en Finlandia y Dinamarca.

    - La segunda característica nace de la dialéctica en la conducción del fin económico anterior: Para mantener la producción competitiva, los capitalistas suecos necesitan de un flujo ininterrumpido de la fuerza laboral. Para decirlo con las palabras del propio Tegnell en una entrevista con BBC publicada en YouTube el 1 de Abril de 2020: “Si cerramos las escuelas en Suecia perdemos el 20-25 porciento de la fuerza de trabajo”. Y esa es la razón del porqué no aplicaron las medidas de salud púbica como lo recomendaba la OMS y como se adoptaba en otros países.

     

    O sea que, dicho de otro modo, ¿Suecia apostó a salvar la economía, pero no las vidas? ¿Y es esto propio de un gobierno de izquierdas, como se supone que es el gobierno de la Socialdemocracia?

     

    - Lo anterior no hace el modelo sueco un “modelo de izquierda”, absolutamente no, sino precisamente lo contrario: el modelo sueco es híper neoliberal.

    Y esto es lo surrealista: Para los ingenuos víctimas de una alienación de la que ni siquiera son cabalmente conscientes, y que por esto o por otras necesidades psicológicas siguen creyendo en Tegnell, e incluso “adorándolo” iconográficamente, la estrategia sueca habría que defenderla porque “es la estrategia de un gobierno de izquierda”. Pero no lo es.

    - Salvador Allende, por ejemplo, él sí era de izquierda. Cuando en agosto de 1939 es nombrado Ministro de Salud en el Gobierno de Aguirre Cerda, ordena realizar el primer Catastro de la Salud Pública Chilena. En términos latos, se podría afirmar que la salud pública en Chile, pionera en Latinoamérica, la inicia la izquierda con Salvador Allende. O sea, la prioridad era la salud de la gente, del pueblo, no la salud del bolsillo de usureros ni de las arcas de capitalistas y del clero. Por supuesto, era el tiempo del gobierno izquierdista del Frente Popular. La prioridad de la salud pública en un gobierno izquierdista, o simplemente ético, o sea humano, es el salvar vidas, el prevenir enfermedades, el combatir epidemias y pandemias.

    - En vez de la prioridad de salvar la acumulación del capital e intencionar un incremento de la posición económica competitiva, la línea de izquierda en salud pública prioriza la salud de sus ciudadanos.

    Y protege a los ancianos. No los mata. Eso lo hacen los fascistas, los sirvientes del capital financiero y de las corporaciones multinacionales tipo la industria de armamento de Suecia y sus derivados. Ellos no trepidan en eutanasiar con el fin de lucrarse con la venta de armamentos que bombardean y asesinan a las poblaciones miserables de Yemen. Suecia ayuda al país más rico del Oriente Medio a decimar a la población paupérrima del país más pobre de la región. Con pandemia o sin pandemia, la venta de armamento amparada por el gobierno “izquierdista” de Suecia a los países de la coalición dirigida por Arabia Saudita, para usarse en la masacre del pueblo yemenita, no ha cesado un ápice. Por lo demás, la política económica del gobierno de Suecia es el resultado de un acuerdo con esos fines impuesto por los partidos “Centro” y “Liberal”, diáfanamente de derechas.

     

    Este tema, el de los ancianos que han muerto en residencias, es algo que ha choqueado a muchos, pero no a todos. La idea de que “ellos ya vivieron, ahora les toca morir”. ¿No es este un tema ético terrible que Suecia debería afrontar alguna vez y por qué a la mayoría pareciera no importarle?  ¿Por qué esta obediencia, este silencio y esta aceptación sin chistar a lo que venga?

     

    En mis observaciones de los comentarios internacionales y de la prensa y TV sueca, y también en redes sociales, refriéndose a la “estrategia sueca” respecto a la pandemia, y que, por supuesto tienen eco en Aftonbladet y en los programas suecos de noticias en la tv, se destacan principalmente estos cinco factores:

    - a) Hay artículos de prensa que consideran la estrategia como una “alternativa”, un producto de la “creatividad sueca”, de su línea independiente y “no comprometida” (la posición sueca de “non alignment”), una cosa original y que las autoridades del FHM y del gobierno conducen con valentía y sin doblegarse por la crítica exterior.

    - Pero a nadie se le ocurre la explicación - o no lo dicen – de que aquella conducta no corresponde a una perseverancia saludable, sino una porfía patológica. Y que analizando solo un poquitín más a fondo la historia geopolítica de Suecia, ese país no es ni ha sido nunca tan “neutral” ni practicante del non alignment.

    b) Los propios medios oficiales suecos insisten en la imagen de una estrategia funcionante “justamente en Suecia”, por ser este país tan desarrollado cívicamente, que, a diferencia con países cívicamente “más atrasados” en el mundo (o sea todos los demás según el chauvinismo sueco) no cuentan con un púbico que “confía” en sus autoridades políticas y que por tanto siguen fielmente, voluntariamente, las decisiones de esas autoridades.

    - Sin embargo, nadie piensa que la verdadera razón de aquella “obediencia” yace en un proceso de alienación política, que termina siendo social y además existencial. Y lo anterior explica lo patológico, en términos de psiquiatría social, de los comentarios chauvinistas del “rebaño”, de los tatuajes automarcados por las ovejas en su piel desnuda. De la idolatría a la sinrazón que es venerada por ingenuos. La inmunidad de rebaño solamente se alcanza en la quimera de los dóciles, y gracias a que los gobiernos han primero obtenido entre sus ciudadanos la inmunidad a la razón.

    - Que una conducta cívica sana implica no obediencia ciega, sino una apreciación crítica; que involucra una comprensión de los fines mediatos e inmediatos de las medidas propuestas por las autoridades. La obediencia no es una virtud sino una enfermedad. En mis libros sostengo que la obediencia es antónimo de libertad, y que la ausencia de libertad es la negación de civilidad. El espíritu crítico debería ser prevalente en todo el ámbito de la sociedad. Con esto no estoy abogando por la desobediencia per se, sino por el acuerdo del individuo, y las decisiones que tomen en cuenta el destino de todo nuestro colectivo. De la ontogénesis a la filogénesis.

    c) Las presentaciones estadísticas sobre Suecia, aquellas que sin repeticiones del FHM y sobre todo las de las últimas semanas, siempre realzan una disminución de cifras en lo que se refiere a muertes por covid-19 o nuevos casos etc.

    - Pero, esta disminución también se observa en todos los países, y la diferencia cuantitativa de la disminución comparando Suecia con otros países no aparece en los reportes oficiales de allá [de Suecia].

    - Luego está el asunto de lo que los medios suecos “informan” sobre la posición de Suecia en el trágico ranking mundial sobre fatalidades de la pandemia. Aquí hay mucha estafa, mucha propaganda, mucha manipulación. Por ejemplo, las cifras que ubican según ellos a Suecia sólo en el “noveno” lugar mundial de muertes por 100.000 habitantes corona. Pero para eso incluyen por ejemplo Andorra, San Marino, que estarían en la lista antes de Suecia. Lo que es una barbaridad estadística, puesto que la población total de esos “países” no alcanzan ni por cerca los 100.000 habitantes. Imagínate que San Marino en total tiene apenas 30.000 personas. DN dice que esos países tienen una población equivalente a ciudades suecas de medio tamaño, lo que no es cierto. “Medelstora städer” (ciudades medianas) en Suecia tienen un promedio de más de cien mil habitantes, inferido de un análisis de la Universidad de Umeå.

    - Otra aberración, aún mayor, es lo que para fines estadísticos “oficiales”, o sea comparaciones internacionales, etc., FHM identifica y categoriza como “muertes por Covid-19”. Para el FHM sólo cuentan los casos “verificados” por ellos mismos, o sea los que ellos habían ya registrado como positivos en el test de infección activa, por ejemplo, en los hospitales. La realidad es que así dejan afuera a todas las fatalidades por el Covid-19 que morían en las casas de ancianos o en sus casas, incluidas aquellas en que médicos suecos han escrito en el certificado de defunción que se trataba de covid-19 como causal. Esta anomalía sube la cantidad de muertos por lo menos en un diez por ciento, como lo expliqué en un artículo publicado en EEUU.

    d) Tegnell siempre presenta primero el panorama internacional en términos desgarradores y catastrofales, y entregando cifras absolutas, no porcentuales. Solo a continuación se presentan las cifras de Suecia, también en términos absolutos y, por supuesto, que la diferencia es impresionante y favorece a Suecia, y presenta a la estrategia de Tegnell como triunfadora. Pero lo único absoluto es la falsedad de la presentación. Las cifras pueden ser auténticas para muchos (cuestión que, y personalmente dudo, y con base), pero si ellas fuesen calculadas en función del número de habitantes, o de ciertas categorías (de edad, por ejemplo), o la densidad demográfica, etc., la comparación resulta muy distinta. Por lo demás Tegnell y Co. eligen arbitrariamente los países con los que comparan a Suecia, o incluso ha llegado a comparar el entero país de Suecia con ciudades de otros países y que él mismo elige a su arbitrio.

    - Nadie reclama o hace preguntas entre los periodistas. Se lo tragan todo, ya sea por orden de sus jefaturas, o por “patriotismo”, o por ignorancia, o por falta de espíritu profesional.

    e) Otra cuestión “estadística” de escándalo mayor es el insistir en presentar las cifras de camas desocupadas en las unidades de tratamiento intensivo de los hospitales suecos, para dar la impresión de que los casos graves en Suecia no eran ni son tantos en comparación con otros países. Lo que es una ignominia. Para aclarar lo que quiero decir con ignominia, diré que en mi español es un sinónimo de sinvergüenzura.

    - Lo que no reconocen ni el gobierno ni los personeros del FHM ni la prensa sueca o TV, es que, si hay o había camas desocupadas en las unidades de tratamiento intensivo de los hospitales suecos, es porque esas autoridades habían impuesto una política mortífera, una instrucción lapidaria sobre no admitir en tratamiento intensivo a personas de edad mayor. Y no sólo referente a ancianos, sino que la selección comienza de los 70 para arriba, o de acuerdo con lo que ellos llaman “edad biológica”. O sea, presentaban “camas desocupadas” como prueba de eficiencia, o de baja incidencia de infecciones graves, gracias a que al mismo tiempo estaban conscientemente negando atención médica a los ancianos, entonces, dejándolos morir en hospicios o en sus casas. Del punto de vista médico aquello era y es una aberración ética. Del punto de vista penal yo lo considero un crimen, y por ende considero que aquellas autoridades deberán responder ante la justicia internacional.

     

    Y la pregunta sobre la afirmación de Johan Carlson de que la gran propagación del corona en Suecia se debió a una "casualidad”, y que por ello “no debemos compararnos con los países nórdicos”?

     

    ¿“Casualidad” u “opción”? El griego Esopo escribió hace más de dos mil quinientos años una inspirante historia, cuyo contenido reconstituiré aquí corregida y aumentada como la “Fábula del epidemiólogo y la Fortuna”: Un epidemiólogo estaba sentado a la orilla de un pozo, y como era un poquito flojo se quedó dormido mientras las pandemias pasaban de derecha a izquierda por el pueblo. Como su engreimiento era tan crecido y pesado en su cabeza, en medio del sueño y al inclinársele la testa, por fuerza de gravedad se cae adentro del pozo arrastrando su cuerpo entero. Tiempo después los periodistas acuden a salvarlo y lo sacan del pozo, y le preguntan cómo, por qué, le había sucedido aquello. A lo que él responde, “ah, fue por casualidad, un revés de la fortuna”. En 1781, Félix María de Samaniego resumía: “Reveses de fortuna llamáis a la miseria: ¿Por qué, si son reveses de la conducta necia? 

    Casualidad se refiere a una mezcla de circunstancias las cuales, en conjunto, o por separado, no es posible anticipar. Corolariamente, casualidad resulta sinónimo de inevitable. Pero “circunstancias” viene del latín circumstantiae, o sea, los factores alrededor de algo o de un episodio. Aquí lo obvio es que alrededor de Suecia tenemos a sus países vecinos, Noruega, Dinamarca y Finlandia.

    - Sólo examinando a los países circundantes, Suecia podría haber evitado la desgracia. Y se trata de una matanza muy livianamente atribuida solamente a la letalidad del coronavirus. De hecho, sus proporciones son el resultado de una opción hecha por aquellas autoridades y sus asesores incompetentes. El desastre de la estrategia sueca definitivamente no es el resultado ni de una casualidad ni de mala suerte.

    - Como digo, Suecia podría perfectamente haber evitado su catástrofe si hubiese observado el curso de acontecimientos en los países de su propia vecindad. Estos países, al contrario de lo que afirma Carlson, son comparables con Suecia tanto culturalmente como en sistemas de salud pública. Esta identidad cultural entre países nórdicos ha sido, por el contrario, un tema constante en la propaganda sueca nacida de su tiempo imperial. Tanto Finlandia como Noruega han formado parte del diseño imperial sueco, y la historia de Dinamarca está unida con la de Suecia. Una diferencia ha estado en la utilización de esos recursos, y en el contexto de la estrategia adoptada. Pero la gran diferencia es la opción que implementó por una parte Suecia, y por la otra las autoridades equivalentes en esos otros países limítrofes y homogéneos en cultura, etc.

    - Por último, no es cierto, es un embuste de Tegnell, que las fases de la pandemia en los países vecinos fueron diferentes a la de Suecia. Esto fue desmentido por las propias autoridades de Salud Pública de, por ejemplo, Finlandia y Noruega.

     

    En conclusión:

    - La principal característica de la “estrategia sueca” de Tegnell y Carlson, y de su nepótico personaje Giesecke, y de su corte de acólitos que desfilan por la pantalla sin ser cuestionados por los periodistas, es que ha dejado morir sin razón ni compasión a miles de suecos. Miles de ancianos han muerto innecesariamente.

    - Estos personajes, en mi opinión, cualesquiera las causas atenuantes de salud que sus abogados podrán ofrecer en su favor tendrán que responder ante la justicia. Y ante la historia, porque han liquidado el otrora prestigio internacional de la Suecia de Olof Palme.

     


    Marcello Ferrada de Noli es profesor emérito en epidemiología en Suecia y doctorado en psiquiatría del Instituto Karolinska,

     

  • Björn Olsen: “Es necesario romper el tabú de la mascarilla”

    Contrariando las recomendaciones de la OMS respecto al uso de mascarillas, la Agencia de Salud Pública sueca se mantiene en su posición de no imponerlas en el espacio publico.

    Otros expertos no están de acuerdo. El infectólogo Björn Olsen, declaró este lunes en entrevista con Aftonladet que “en Suecia, la mascarilla se ha convertido en un insulto”. Él considera que es necesario romper con este tabú.

     

     Por: Magazín Latino

     

    Este lunes, el director general de la OMS, Tedros Adhanom, informó que ya se registran 13 millones de contagiados con Covid-19 a nivel mundial, con un récord de 230.370 nuevos casos reportados en las últimas 24 horas.

     

    Aunque los recuperados suman siete millones, el director de la OMS insistió en la importancia de que los países cumplan con las medidas de contención de la pandemia y de que los gobiernos establezcan estrategias integrales para suprimir la transmisión del coronavirus y salvar vidas.

     

    - Tengo que ser sincero con Ustedes. No habrá un regreso a la normalidad en un futuro previsible. El coronavirus es nuestro enemigo número uno, sin embargo, muchos países van en la dirección equivocada y hacen caso omiso de esto, dijo Tedros Adhanom, sin dar nombres.

     

    Las recomendaciones de la OMS son claras: respetar la distancia física, lavarse las manos, usar mascarillas y aislarse en caso de estar enfermo. Si no se siguen estos principios básicos, aseguró Adhanom, “esta pandemia solo puede ir en una dirección: de peor en peor”.

     


    El director general de la OMS, Tedros Adhanom.

     

    Suecia asegura que sigue las recomendaciones de la OMS al pie de la letra, sin embargo, cada vez es más evidente que el uso de mascarillas es un punto en el que la agencia sanitaria no va a ceder.

     

    - ¿No van a recomendar nunca el uso de mascarillas?, preguntó un periodista en la rueda de prensa de la Agencia de Salud Pública del martes (ahora se realizan dos veces a la semana).

     

    La respuesta fue la misma de siempre: "nosotros recomendamos mantener la distancia física". La Agencia ha dicho desde el primer momento del brote del Covid-19 que no existe evidencia científica respecto a los beneficios de las mascarillas y que, en caso de síntomas, el consejo es quedarse en casa. "El uso de mascarillas no se adecúa a la estrategia sueca contra el coronavirus", ha estipulado el epidemiólogo estatal Anders Tegnell. 

     

    Aunque ahora la autoridad sanitaria sí reconoce la existencia de los asintomáticos, pero asegura que éstos no son motivo para imponer el uso de mascarillas en los espacios públicos.

     

    A pesar de los reportes de trenes llenos, playas atiborradas y aviones completos, donde, evidentemente, el mantener la distancia es imposible.

     

    El infectólogo Björn Olsen es uno de los 23 investigadores que en varias oportunidades ha exigido a la agencia de salud que reconsidere algunas medidas y que cambie el rumbo de la estrategia. Hasta la fecha sin resultados.

     

    En una entrevista con Aftonbladet, Olsen, profesor de enfermedades infecciosas de la Universidad de Uppsala, expresó su preocupación por el desarrollo de la pandemia, que se ha cobrado la vida de más de 500.000 personas en todo el mundo.

     

    - Los números están comenzando a ser grotescos. Pero es casi clásico del desarrollo del curso de una pandemia. Ahora es principalmente el sur de los Estados Unidos el que se ve muy afectado. Luego está la situación en América del Sur, donde realmente ahora está escalando.

     

    Pero el aumento en los casos no necesariamente significa algo negativo, explica Olsen, al testear más -  como últimamente se está haciendo en Suecia - se aprecia, obviamente un incremento en el número de casos. Él supone que quienes den positivo en la prueba tratarán, de forma natural, de mantenerse alejados de otros, lo cual es una forma efectiva de evitar el contagio.

     

    Sin embargo, los números no bajan con la rapidez esperada, y Suecia sigue lamentando fallecidos por el Covid-19. Aunque las cifras van en descenso, este martes se registraron nueve muertos.

     

    Olsen desearía que la propagación de la infección disminuyera más rápidamente.

     

    - Debemos prepararnos para el hecho de que esto no terminará en mucho tiempo. Ahora también hay informes de que las primeras pruebas de la vacuna no han sido tan exageradamente buenas. Por lo tanto, seguramente no solo se debería confiar en una vacuna, sino que deberíamos confiar en el distanciamiento social, en el uso de mascarillas, en ese tipo de cosas. Las mascarillas se han convertido en una suerte de insulto en Suecia, pero los barbijos utilizados adecuadamente son, de todas maneras, barreras importantes.

     


    El profesor Björn Olsen. Foto: Aftonbladet. 

     

    Desde comienzos de junio, la OMS recomienda el uso de mascarillas en espacios públicos y cuando no es posible mantener la distancia física. En otros países se está más consciente, además, del problema que constituyen los asintomáticos.

     

    No obstante, la Agencia de Salud Pública (Folkhälsomyndigheten) se mantiene en su posición de no recomendar el uso de protectores faciales. Aunque hasta la fecha no ha presentado soluciones sobre medidas a tomar cuando el distanciamiento físico no es posible.

     

    En las redes, en tanto, abundan los testimonios de personas que son acosadas por usar mascarilla en los espacios públicos. En Suecia la agencia de salud ha difundido la imagen de que la gente no sabe usar las mascarillas, y que las personas que usan mascarilla están enfermas y, por ende, deben permanecer en sus casas.

     

    - Las autoridades se han aferrado a la creencia de que todos los que llevan mascarilla abusan de su uso, o que pueden propagar la infección aún más. Sin embargo, no existe evidencia de esto. Mas bien todo lo contrario, dice Olsen en la entrevista con Aftonbladet.

     

    Agrega que él usa mascarilla cuando entra a un local comercial, y que a medida que pasa el tiempo se ha convencido de que estas realmente funcionan.

     

    - Y no lo hago para protegerme a mí mismo, sino para proteger a los demás, en caso de que esté contagiado. De eso se trata. También se trata de lograr un comportamiento en el que no nos miremos raro si alguien usa mascarilla.

     

    Otro de los puntos en los que Suecia se diferencia de otros países es que las autoridades suecas siguen aconsejando que las personas vayan a sus trabajos y a los colegios incluso cuando algún miembro de la familia esté enfermo.

     

    - Ha sido como un mantra de la Agencia de Salud Pública, el que solo contagian aquellos que presentan síntomas. Yo considero que es es un gran error, concluyó Björn Olsen.

     

    En la rueda de prensa del martes, la autoridad sanitaria declaró que las recomendaciones actuales se mantienen vigentes.

     


    La Organización Mundial de la Salud recomienda el uso de mascarillas en los espacios públicos. Foto: OMS.

     

  • ¿Qué persigue realmente la Agencia de Salud Pública?

    Debate ¿Qué está buscando realmente la Agencia de Salud Pública? La pregunta se vuelve cada vez más importante a medida que crece el número de infectados y muertos, pero la estrategia sigue siendo la misma, escriben 23 investigadores, entre ellos Anders Vahlne, profesor emérito en virología clínica y Lena Einhorn, doctora en virología.

     

     Fuente: Göteborgs-Posten. 12 jul, 2020. Traducción: Magazín Latino

     

    Este es un artículo de debate. El propósito del texto es influir y las opiniones son propias del escritor.

    Suecia es uno de los países con más muertes reportadas per cápita en covid-19 en el mundo. Sin embargo, las recomendaciones no han cambiado. Aunque ahora está perfectamente claro que el Covid-19 se contagia antes de presentar síntomas - los estudios demuestran que la ausencia de síntomas representa entre el 40 y el 45 por ciento de la transmisión de la infección - todavía dice, el sitio web de la Agencia de Salud Pública (FHM): "Si una persona de la familia está enferma - ¿todos deben quedarse en casa entonces? No, siempre que los hermanos u otros miembros de la familia no presenten síntomas, pueden hacer lo normal e ir a la escuela, al preescolar o al trabajo ".

     

    Y a pesar de que la OMS ahora aboga por el uso general de mascarillas, el FHM [Sigla en sueco de la Agencia de Salud Pública] se niega a introducir esta simple medida.

     

    ¿Cómo se puede explicar que un país tan vulnerable se aferre a recomendaciones comprobadamente equivocadas?

     

    ¿Una estrategia silenciosa?

     

    En nuestra opinión, solo hay dos posibilidades: o no hay voluntad en admitir errores. O se trata de tener una estrategia no expresada, una que se aplica en silencio, porque es muy controvertida.

     

    Hay signos de falta de voluntad en admitir errores. El New York Times describió recientemente cómo FHM precozmente tomó una fuerte posición en contra de los informes de que el covid-19 se contagia sin síntomas. Pero ¿puede esto explicar completamente la continua falta de voluntad para poner en cuarentena a los contactos asintomáticos?

     

    ´La Agencia Sueca de Salud Pública ha negado siempre que se busque la inmunidad de rebaño, pero con la misma frecuencia ha producido cálculos optimistas sobre cuántas personas presentan anticuerpos´.

     

    "Nosotros nunca hemos dicho que vamos a parar toda la infección", ha dicho Anders Tegnell. Y si uno se pregunta el porqué, otra declaración tal vez pueda arrojar luz sobre esto: "Nuestro objetivo principal ahora es hacer que la propagación de la infección sea lo más lenta posible y, por supuesto, a largo plazo obtener algún tipo de inmunidad en la sociedad, lo que hace que no puede propagarse tan rápidamente en el futuro. "

     

    La Agencia de Salud Pública siempre ha negado que busque la inmunidad de rebaño, pero con la misma frecuencia ha producido cálculos optimistas sobre cuántas personas tienen anticuerpos, y dicho que esto "puede ayudar a contener eficazmente la propagación de la infección". Incluso al principio Tegnell dijo sobre la inmunidad de rebaño, que “allí es donde tenemos llegar. No vamos a lograr controlarlo de ninguna otra manera ". Y en una conferencia de prensa en abril: "Posiblemente apostaría dinero a que alcanzaremos ese nivel de inmunidad a través de que las personas se enfermen antes de que haya una vacuna disponible".

     

    Este es un extraño doble juego, una especie de estrategia encubierta, que se niega y se confirma al mismo tiempo.

     

    Baja inmunidad en Suecia

     

    Suecia ahora tiene más de cinco mil muertos y así y todo menos del diez por ciento con anticuerpos, es decir, lejos de la inmunidad de rebaño. Recientemente ha llegado informes sobre la denominada inmunidad de células T en algunos individuos con anticuerpos negativos, lo que podría indicar que la inmunidad está subestimada. Esto es esperanzador. Pero los informes están llenos de problemas: se sacan conclusiones basándose en unos pocos individuos. El aspecto del tiempo tampoco está claro, lo que significa que los resultados de anticuerpos son difíciles de evaluar. Además, la prueba en los informes puede dar una respuesta de células T incluso en aquellos que nunca han estado expuestos a la infección del covid-19. Las células T parecen reconocer entonces estructuras del coronavirus propias del resfriado común. Posiblemente, dicha reactividad cruzada pueda proporcionar cierta protección incluso contra el covid-19, pero de ser así, es aún incierto.

     

    En lugares donde la mortalidad en covid-19 ha sido excepcionalmente alta, existe hoy en día una alta positividad de anticuerpos. En Bérgamo, en Italia, el 57 por ciento de la población tiene anticuerpos. En una prisión en los Estados Unidos, el 54 por ciento tiene anticuerpos. Esto indica que la mayoría de las personas infectadas crean anticuerpos y que Suecia todavía tiene una baja inmunidad.

     

    No sabemos por qué FHM se niega a introducir mascarillas o aislar asintomáticos. Pero si se trata de una esperanza no expresada de lograr una mayor inmunidad a través de la propagación deliberada de la infección - una estrategia que ningún otro país del mundo aplica - entonces nuestros encargados de prevenir las enfermedades contagiosas son peligrosísimos.   

     

    Anders Vahlne, Profesor emérito de Virología Clínica, Instituto Karolinska

    Lena Einhorn, Doctora en Medicina, especialista en virología

    Björn Olsen, profesor de enfermedades infecciosas,  Universidad de Uppsala

    Åke Lundkvist, Profesor de virología, Universidad de Uppsala

    Jan Lötvall, Profesor de alergología clínica, Universidad de Göteborgs universitet

    Olle Isaksson, Profesor emérito de endocrinología , Academia del Sahlgrenska

    Stefan Einhorn, Profesor de Oncología Molecular, Instituto Karolinska.

    Leif Bjermer, Profesor de Medicina Pulmonar y Alergología, Universidad de Lund

    Barbara Caracciolo, Maestría en epidemiología, con un doctorado en investigación de personas mayores

    Marcus Carlsson, Docente de Matematicas, Universidad de Lund

    Fredrik Elgh, Profesor de Virología, Universidad de Umeå

    Andrew Ewing, Profesor de Biología Molecular y Química, Universidad de Gotemburgo

    Manuel Felices, Dr. en Cirugía Endocrina, Jefe de Sección, Hospital del Condado de Norra Älvsborg

    Marie Gorwa, Profesor de Microbiología Técnica, Universidad de Lund

    Åke Gustafsson, Dr. en Virología, anteriormente Jefe de Microbiología y Cuidado de la Higiene, Región de Gävleborg y Región de Uppsala

    Claudia Hanson, Profesora adjunta, Global Public Health, Instituto Karolinska

    Anders Jansson, Médico Jefe en Fisiología Clínica, Danderyds Hospital

    Bo Lundbäck, Senior Profesor de Epidemiología Clínica de enfermedades pulmonares, Universidad de Gotemburgo

    Gunnar Steineck, Senior Profesor principal de epidemiología clínica del cáncer, Academia Sahlgrenska, Universidad de Gotemburgo

    Jens Stilhoff Sörensen, Doctorado, Profesor Asociado, Departamento de Estudios Globales, Universidad de Gotemburgo.

    Cecilia Söderberg-Nauclér, Profesor de Patogénesis Microbiana Médica, Instituto Karolinska

    Dag S. Thelle, Profesor Emérito de Epidemiología, Universidad de Oslo y Universidad de Gotemburgo

    Anders Wahlin, Profesor Emérito de Hematología, Universidad de Umeå

     


    Conferencia de prensa de la Agencia de Salud Pública. Foto: Captura de pantalla SVT. 

     

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