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"La Agencia de Salud Pública ha fallado - ahora deben intervenir los políticos" A la izquierda el epidemiólogo estatal Anders Tegnell. A la izquierda el director general de la Agencia de Salud Pública sueca, Johan Carlson. Foto: Pantallazo Dn.se.

"La Agencia de Salud Pública ha fallado - ahora deben intervenir los políticos"

La estrategia sueca de enfrentar la pandemia del covid-19, tan distinta a la de sus vecinos, no presenta, hasta la fecha, cifras alentadoras. Suecia tiene las peores cifras dentro de los países nórdicos y se han comenzado a levantar voces de alerta.

Este martes, un artículo de debate en el matutino Dagens Nyheter ocasionó gran controversia. Veintidós investigadores critican contundentemente a la Agencia de Salud Pública, advierten que Suecia sigue una curva muy parecida a la de Italia y piden que los políticos se hagan cargo. El gobierno sueco ha delegado la responsabilidad de hacer frente a la pandemia a la entidad sanitaria (Folkhälsomyndigheten). 

 

 Fuente: Dagens Nyheter. 14-04-2020. Traducción: Magazín Latino

 

Debate de DN

22 investigadores: con funcionarios sin talento para predecir o limitar la epidemia, los políticos electos deben intervenir con medidas rápidas y radicales.

En Suecia, el número de muertos se alza a las alturas de Italia, a diferencia de nuestros países vecinos. Los elegidos por el pueblo [políticos], quienes tienen la responsabilidad general, deben intervenir, no hay otra opción.

 

 

Entre el 7 al 9 de abril, los días hábiles antes de los feriados del fin de semana, murieron en Suecia 10,2 personas por millón de habitantes al día, por covid-19. En Italia la cifra fue de 9,7. En Dinamarca fue de 2,9, en Noruega 2,0 y en Finlandia 0,9 (según datos presentados por Worldometer el domingo pasado). Por lo tanto, en Suecia mueren más de diez veces más personas a causa del coronavirus que en nuestra vecina Finlandia. En Finlandia todos los cafés y restaurantes están cerrados. En Finlandia todas las escuelas están cerradas (excepto cuando hay una necesidad especial de preescolar y secundaria). En Finlandia las reuniones de más de diez personas están prohibidas.

 

"Nosotros también comenzamos con recomendaciones", dice el presidente finlandés Sauli Niinistö. "Pero no se puede recomendar a las personas que no salgan a comer si los restaurantes aún están abiertos". (DN, 12 april)

 

Noruega, con muertes por millón de habitantes cinco veces más bajas que Suecia, no ha tenido reglamentaciones de conducta tan estrictas como Finlandia, pero de todas formas mucho más estrictas que la de Suecia. "Para Noruega ha sido absolutamente crucial tener más control en esta fase, el implementar numerosas medidas en una etapa temprana", dice Camilla Stoltenberg, directora del Instituto Noruego de Salud Pública. "Ha sido importante para ganar tiempo y prepararse para lo que esté por venir y tener buenas condiciones para enfrentar la epidemia en el futuro".(Aktuellt, 9 april)

 

Uno quisiera creer que Suecia también ha tenido una estrategia prospectiva, especialmente puesto que nuestro país todo este tiempo ha tenido una forma diferente de enfrentar la propagación de la infección que el resto del mundo. Uno quisiera imaginar que nuestras autoridades se han preparado bien desde que estalló la epidemia en China, y sobre todo luego de que estuvo claro que el problema probablemente sería global.

 

El 31 de enero, la revista médica The Lancet publicó un pronóstico basado en datos chinos, sobre cómo se desarrollaría la situación a nivel mundial. El resumen decía: "Las grandes ciudades con conexiones de transporte cercanos a China también pueden convertirse en epicentro de brotes, a menos de que se implementen de inmediato medidas sanitarias esenciales de salud pública tanto a nivel poblacional como individual ... Los planes de contingencia y los esfuerzos para limitar la propagación deben prepararse en todo el mundo para una rápida implementación.”

 

Pero esto no sucedió en Suecia. Una semana después, el 6 de febrero, el Director General de la Agencia de Salud Pública, Johan Carlson, dijo: "El virus corona no se propagará en la sociedad sueca, en las circunstancias actuales".  (SvD, 6 februari).

 

Como consecuencia de esto, ocurrió muy poco durante el mes siguiente. No hubo ninguna gran incrementación de las posibilidades de hacer pruebas. No se hicieron grandes esfuerzos para aumentar los stocks de equipos de protección personal. Y se ha continuado en la misma línea. Al menos en cuatro ocasiones, la Agencia de Salud Pública ha sostenido que la propagación de la infección se ha nivelado o que disminuirá. Esto no ha ocurrido. Se aconsejó a todos los asintomáticos que regresaron de los Alpes italianos a que vivieran como de costumbre - a pesar de que se sabía que el norte de Italia había sido fuertemente golpeado. Todavía se niegan a aceptar que la propagación de la infección por personas asintomáticas ha contribuido significativamente a la mortandad entre los ancianos. Y no se está dispuesto a cambiar las recomendaciones ni siquiera cuando las curvas de Suecia comienzan a diferir radicalmente de los países vecinos.

 

Si hubiera existido una estrategia bien pensada y que funcionara bien para el trabajo sueco de prevención de infecciones con covid-19, Suecia difícilmente tendría la misma cifra de muertos que Italia hoy, y diez veces más que la de Finlandia. Si hubiera habido una estrategia bien desarrollada y que funcionara bien, la mitad de las residencias para mayores en Estocolmo no se habrían visto afectadas por la epidemia - y en algunos casos más del veinte por ciento del personal sanitario resultara positivo a los anticuerpos.

 

Hay quienes dicen que todos, tarde o temprano, nos enfermaremos. Que los países - es decir, todos – los que tienen restricciones más estrictas que Suecia solo retrasan el problema. Que es mejor tomar el toro por los cuernos.

 

Pero este enfoque ignora dos hechos básicos:

 

1 Con el enfoque actual no hemos podido proteger a nuestros ancianos - porque el equipo de protección individual no estaba disponible cuando estalló la epidemia, y porque se ignoró la transmisión de la infección de personas sin síntomas, de parte del personal que está inserto en la sociedad [vale decir, que hace su vida normal fuera de su lugar de trabajo]. 

 

2 Actualmente se están realizando miles de estudios científicos sobre diferentes métodos de tratamiento del covid-19. Métodos de tratamiento que incluyen antivirales o se basan en técnicas para inhibir los efectos devastadores de la infección. Estos estudios serán presentados en las próximas semanas y meses. Hay posibilidades de que podamos reducir la mortalidad mucho antes de tener una vacuna. Esta es quizás la razón más importante para tratar de retrasar el problema tanto como sea posible. Hacer todo para aplanar la curva.

 

Pero en Suecia, el número de muertos se alza a las alturas de Italia. A diferencia de nuestros países vecinos.

 

 

FIN DE LA PRIMERA PARTE – NOTA EN DESARROLLO

 

A la izquierda el epidemiólogo estatal Anders Tegnell. A la izquierda el director general de la Agencia de Salud Pública sueca, Johan Carlson. Foto: Pantallazo Dn.se. 

 

Firman el artículo (Sin traducir los cargos)

 

Marcus Carlsson, docent, Matematikcentrum, Lunds universitet

Lena Einhorn, med dr i virologi

Stefan Einhorn, professor i molekylär onkologi, Karolinska institutet

Fredrik Elgh, professor i virologi, Umeå universitet

Jonas Frisén, professor i stamcellsforskning, Karolinska institutet

Åke Gustafsson, klinisk virolog, tidigare chef för mikrobiologi och vårdhygien, Region Gävleborg och Region Uppsala

Claudia Hanson, associate professor, Global public health, Karolinska institutet

Stefan Hanson, infektionsläkare, fil dr i internationell hälsa

Olle Isaksson, professor emeritus i endokrinologi, Sahlgrenska akademin

Anders Jansson, överläkare i klinisk fysiologi, Danderyds sjukhus

Carina King, infektionsepidemiolog, Global public health, Karolinska institutet

Bo Lundbäck, senior professor i lungsjukdomarnas kliniska epidemiologi, Göteborgs Universitet

Åke Lundkvist, professor i virologi, Uppsala universitet

Jan Lötvall, professor i klinisk allergologi, Göteborgs universitet

Marie Marklund, med dr, lektor i ortodonti och odontologi, Umeå universitet

Stefan Marklund, professor i medicinsk biovetenskap, Umeå universitet

Björn Olsen, professor i infektionssjukdomar, Uppsala universitet

Joacim Rocklöv, professor i epidemiologi, Umeå universitet

Thomas Sandström, professor i folkhälsa och klinisk medicin, Umeå universitet

Cecilia Söderberg-Nauclér, läkare, professor i medicinsk mikrobiell patogenens, Karolinska institutet, forskar om virus och vårt immunförsvar

Anders Vahlne, professor emeritus i klinisk virologi, Karolinska institutet

Anders Wahlin, professor emeritus i hematologi, Umeå universitet

 

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  • Björn Olsen: “Es necesario romper el tabú de la mascarilla”

    Contrariando las recomendaciones de la OMS respecto al uso de mascarillas, la Agencia de Salud Pública sueca se mantiene en su posición de no imponerlas en el espacio publico.

    Otros expertos no están de acuerdo. El infectólogo Björn Olsen, declaró este lunes en entrevista con Aftonladet que “en Suecia, la mascarilla se ha convertido en un insulto”. Él considera que es necesario romper con este tabú.

     

     Por: Magazín Latino

     

    Este lunes, el director general de la OMS, Tedros Adhanom, informó que ya se registran 13 millones de contagiados con Covid-19 a nivel mundial, con un récord de 230.370 nuevos casos reportados en las últimas 24 horas.

     

    Aunque los recuperados suman siete millones, el director de la OMS insistió en la importancia de que los países cumplan con las medidas de contención de la pandemia y de que los gobiernos establezcan estrategias integrales para suprimir la transmisión del coronavirus y salvar vidas.

     

    - Tengo que ser sincero con Ustedes. No habrá un regreso a la normalidad en un futuro previsible. El coronavirus es nuestro enemigo número uno, sin embargo, muchos países van en la dirección equivocada y hacen caso omiso de esto, dijo Tedros Adhanom, sin dar nombres.

     

    Las recomendaciones de la OMS son claras: respetar la distancia física, lavarse las manos, usar mascarillas y aislarse en caso de estar enfermo. Si no se siguen estos principios básicos, aseguró Adhanom, “esta pandemia solo puede ir en una dirección: de peor en peor”.

     


    El director general de la OMS, Tedros Adhanom.

     

    Suecia asegura que sigue las recomendaciones de la OMS al pie de la letra, sin embargo, cada vez es más evidente que el uso de mascarillas es un punto en el que la agencia sanitaria no va a ceder.

     

    - ¿No van a recomendar nunca el uso de mascarillas?, preguntó un periodista en la rueda de prensa de la Agencia de Salud Pública del martes (ahora se realizan dos veces a la semana).

     

    La respuesta fue la misma de siempre: "nosotros recomendamos mantener la distancia física". La Agencia ha dicho desde el primer momento del brote del Covid-19 que no existe evidencia científica respecto a los beneficios de las mascarillas y que, en caso de síntomas, el consejo es quedarse en casa. "El uso de mascarillas no se adecúa a la estrategia sueca contra el coronavirus", ha estipulado el epidemiólogo estatal Anders Tegnell. 

     

    Aunque ahora la autoridad sanitaria sí reconoce la existencia de los asintomáticos, pero asegura que éstos no son motivo para imponer el uso de mascarillas en los espacios públicos.

     

    A pesar de los reportes de trenes llenos, playas atiborradas y aviones completos, donde, evidentemente, el mantener la distancia es imposible.

     

    El infectólogo Björn Olsen es uno de los 23 investigadores que en varias oportunidades ha exigido a la agencia de salud que reconsidere algunas medidas y que cambie el rumbo de la estrategia. Hasta la fecha sin resultados.

     

    En una entrevista con Aftonbladet, Olsen, profesor de enfermedades infecciosas de la Universidad de Uppsala, expresó su preocupación por el desarrollo de la pandemia, que se ha cobrado la vida de más de 500.000 personas en todo el mundo.

     

    - Los números están comenzando a ser grotescos. Pero es casi clásico del desarrollo del curso de una pandemia. Ahora es principalmente el sur de los Estados Unidos el que se ve muy afectado. Luego está la situación en América del Sur, donde realmente ahora está escalando.

     

    Pero el aumento en los casos no necesariamente significa algo negativo, explica Olsen, al testear más -  como últimamente se está haciendo en Suecia - se aprecia, obviamente un incremento en el número de casos. Él supone que quienes den positivo en la prueba tratarán, de forma natural, de mantenerse alejados de otros, lo cual es una forma efectiva de evitar el contagio.

     

    Sin embargo, los números no bajan con la rapidez esperada, y Suecia sigue lamentando fallecidos por el Covid-19. Aunque las cifras van en descenso, este martes se registraron nueve muertos.

     

    Olsen desearía que la propagación de la infección disminuyera más rápidamente.

     

    - Debemos prepararnos para el hecho de que esto no terminará en mucho tiempo. Ahora también hay informes de que las primeras pruebas de la vacuna no han sido tan exageradamente buenas. Por lo tanto, seguramente no solo se debería confiar en una vacuna, sino que deberíamos confiar en el distanciamiento social, en el uso de mascarillas, en ese tipo de cosas. Las mascarillas se han convertido en una suerte de insulto en Suecia, pero los barbijos utilizados adecuadamente son, de todas maneras, barreras importantes.

     


    El profesor Björn Olsen. Foto: Aftonbladet. 

     

    Desde comienzos de junio, la OMS recomienda el uso de mascarillas en espacios públicos y cuando no es posible mantener la distancia física. En otros países se está más consciente, además, del problema que constituyen los asintomáticos.

     

    No obstante, la Agencia de Salud Pública (Folkhälsomyndigheten) se mantiene en su posición de no recomendar el uso de protectores faciales. Aunque hasta la fecha no ha presentado soluciones sobre medidas a tomar cuando el distanciamiento físico no es posible.

     

    En las redes, en tanto, abundan los testimonios de personas que son acosadas por usar mascarilla en los espacios públicos. En Suecia la agencia de salud ha difundido la imagen de que la gente no sabe usar las mascarillas, y que las personas que usan mascarilla están enfermas y, por ende, deben permanecer en sus casas.

     

    - Las autoridades se han aferrado a la creencia de que todos los que llevan mascarilla abusan de su uso, o que pueden propagar la infección aún más. Sin embargo, no existe evidencia de esto. Mas bien todo lo contrario, dice Olsen en la entrevista con Aftonbladet.

     

    Agrega que él usa mascarilla cuando entra a un local comercial, y que a medida que pasa el tiempo se ha convencido de que estas realmente funcionan.

     

    - Y no lo hago para protegerme a mí mismo, sino para proteger a los demás, en caso de que esté contagiado. De eso se trata. También se trata de lograr un comportamiento en el que no nos miremos raro si alguien usa mascarilla.

     

    Otro de los puntos en los que Suecia se diferencia de otros países es que las autoridades suecas siguen aconsejando que las personas vayan a sus trabajos y a los colegios incluso cuando algún miembro de la familia esté enfermo.

     

    - Ha sido como un mantra de la Agencia de Salud Pública, el que solo contagian aquellos que presentan síntomas. Yo considero que es es un gran error, concluyó Björn Olsen.

     

    En la rueda de prensa del martes, la autoridad sanitaria declaró que las recomendaciones actuales se mantienen vigentes.

     


    La Organización Mundial de la Salud recomienda el uso de mascarillas en los espacios públicos. Foto: OMS.

     

  • ¿Qué persigue realmente la Agencia de Salud Pública?

    Debate ¿Qué está buscando realmente la Agencia de Salud Pública? La pregunta se vuelve cada vez más importante a medida que crece el número de infectados y muertos, pero la estrategia sigue siendo la misma, escriben 23 investigadores, entre ellos Anders Vahlne, profesor emérito en virología clínica y Lena Einhorn, doctora en virología.

     

     Fuente: Göteborgs-Posten. 12 jul, 2020. Traducción: Magazín Latino

     

    Este es un artículo de debate. El propósito del texto es influir y las opiniones son propias del escritor.

    Suecia es uno de los países con más muertes reportadas per cápita en covid-19 en el mundo. Sin embargo, las recomendaciones no han cambiado. Aunque ahora está perfectamente claro que el Covid-19 se contagia antes de presentar síntomas - los estudios demuestran que la ausencia de síntomas representa entre el 40 y el 45 por ciento de la transmisión de la infección - todavía dice, el sitio web de la Agencia de Salud Pública (FHM): "Si una persona de la familia está enferma - ¿todos deben quedarse en casa entonces? No, siempre que los hermanos u otros miembros de la familia no presenten síntomas, pueden hacer lo normal e ir a la escuela, al preescolar o al trabajo ".

     

    Y a pesar de que la OMS ahora aboga por el uso general de mascarillas, el FHM [Sigla en sueco de la Agencia de Salud Pública] se niega a introducir esta simple medida.

     

    ¿Cómo se puede explicar que un país tan vulnerable se aferre a recomendaciones comprobadamente equivocadas?

     

    ¿Una estrategia silenciosa?

     

    En nuestra opinión, solo hay dos posibilidades: o no hay voluntad en admitir errores. O se trata de tener una estrategia no expresada, una que se aplica en silencio, porque es muy controvertida.

     

    Hay signos de falta de voluntad en admitir errores. El New York Times describió recientemente cómo FHM precozmente tomó una fuerte posición en contra de los informes de que el covid-19 se contagia sin síntomas. Pero ¿puede esto explicar completamente la continua falta de voluntad para poner en cuarentena a los contactos asintomáticos?

     

    ´La Agencia Sueca de Salud Pública ha negado siempre que se busque la inmunidad de rebaño, pero con la misma frecuencia ha producido cálculos optimistas sobre cuántas personas presentan anticuerpos´.

     

    "Nosotros nunca hemos dicho que vamos a parar toda la infección", ha dicho Anders Tegnell. Y si uno se pregunta el porqué, otra declaración tal vez pueda arrojar luz sobre esto: "Nuestro objetivo principal ahora es hacer que la propagación de la infección sea lo más lenta posible y, por supuesto, a largo plazo obtener algún tipo de inmunidad en la sociedad, lo que hace que no puede propagarse tan rápidamente en el futuro. "

     

    La Agencia de Salud Pública siempre ha negado que busque la inmunidad de rebaño, pero con la misma frecuencia ha producido cálculos optimistas sobre cuántas personas tienen anticuerpos, y dicho que esto "puede ayudar a contener eficazmente la propagación de la infección". Incluso al principio Tegnell dijo sobre la inmunidad de rebaño, que “allí es donde tenemos llegar. No vamos a lograr controlarlo de ninguna otra manera ". Y en una conferencia de prensa en abril: "Posiblemente apostaría dinero a que alcanzaremos ese nivel de inmunidad a través de que las personas se enfermen antes de que haya una vacuna disponible".

     

    Este es un extraño doble juego, una especie de estrategia encubierta, que se niega y se confirma al mismo tiempo.

     

    Baja inmunidad en Suecia

     

    Suecia ahora tiene más de cinco mil muertos y así y todo menos del diez por ciento con anticuerpos, es decir, lejos de la inmunidad de rebaño. Recientemente ha llegado informes sobre la denominada inmunidad de células T en algunos individuos con anticuerpos negativos, lo que podría indicar que la inmunidad está subestimada. Esto es esperanzador. Pero los informes están llenos de problemas: se sacan conclusiones basándose en unos pocos individuos. El aspecto del tiempo tampoco está claro, lo que significa que los resultados de anticuerpos son difíciles de evaluar. Además, la prueba en los informes puede dar una respuesta de células T incluso en aquellos que nunca han estado expuestos a la infección del covid-19. Las células T parecen reconocer entonces estructuras del coronavirus propias del resfriado común. Posiblemente, dicha reactividad cruzada pueda proporcionar cierta protección incluso contra el covid-19, pero de ser así, es aún incierto.

     

    En lugares donde la mortalidad en covid-19 ha sido excepcionalmente alta, existe hoy en día una alta positividad de anticuerpos. En Bérgamo, en Italia, el 57 por ciento de la población tiene anticuerpos. En una prisión en los Estados Unidos, el 54 por ciento tiene anticuerpos. Esto indica que la mayoría de las personas infectadas crean anticuerpos y que Suecia todavía tiene una baja inmunidad.

     

    No sabemos por qué FHM se niega a introducir mascarillas o aislar asintomáticos. Pero si se trata de una esperanza no expresada de lograr una mayor inmunidad a través de la propagación deliberada de la infección - una estrategia que ningún otro país del mundo aplica - entonces nuestros encargados de prevenir las enfermedades contagiosas son peligrosísimos.   

     

    Anders Vahlne, Profesor emérito de Virología Clínica, Instituto Karolinska

    Lena Einhorn, Doctora en Medicina, especialista en virología

    Björn Olsen, profesor de enfermedades infecciosas,  Universidad de Uppsala

    Åke Lundkvist, Profesor de virología, Universidad de Uppsala

    Jan Lötvall, Profesor de alergología clínica, Universidad de Göteborgs universitet

    Olle Isaksson, Profesor emérito de endocrinología , Academia del Sahlgrenska

    Stefan Einhorn, Profesor de Oncología Molecular, Instituto Karolinska.

    Leif Bjermer, Profesor de Medicina Pulmonar y Alergología, Universidad de Lund

    Barbara Caracciolo, Maestría en epidemiología, con un doctorado en investigación de personas mayores

    Marcus Carlsson, Docente de Matematicas, Universidad de Lund

    Fredrik Elgh, Profesor de Virología, Universidad de Umeå

    Andrew Ewing, Profesor de Biología Molecular y Química, Universidad de Gotemburgo

    Manuel Felices, Dr. en Cirugía Endocrina, Jefe de Sección, Hospital del Condado de Norra Älvsborg

    Marie Gorwa, Profesor de Microbiología Técnica, Universidad de Lund

    Åke Gustafsson, Dr. en Virología, anteriormente Jefe de Microbiología y Cuidado de la Higiene, Región de Gävleborg y Región de Uppsala

    Claudia Hanson, Profesora adjunta, Global Public Health, Instituto Karolinska

    Anders Jansson, Médico Jefe en Fisiología Clínica, Danderyds Hospital

    Bo Lundbäck, Senior Profesor de Epidemiología Clínica de enfermedades pulmonares, Universidad de Gotemburgo

    Gunnar Steineck, Senior Profesor principal de epidemiología clínica del cáncer, Academia Sahlgrenska, Universidad de Gotemburgo

    Jens Stilhoff Sörensen, Doctorado, Profesor Asociado, Departamento de Estudios Globales, Universidad de Gotemburgo.

    Cecilia Söderberg-Nauclér, Profesor de Patogénesis Microbiana Médica, Instituto Karolinska

    Dag S. Thelle, Profesor Emérito de Epidemiología, Universidad de Oslo y Universidad de Gotemburgo

    Anders Wahlin, Profesor Emérito de Hematología, Universidad de Umeå

     


    Conferencia de prensa de la Agencia de Salud Pública. Foto: Captura de pantalla SVT. 

     

  • La mea culpa de Anders Tegnell - que no lo fue

    A raíz de una entrevista en Radio Suecia, medios internacionales difundieron la noticia de que el epidemiólogo estatal Anders Tegnell se retractaba de la estrategia sueca contra la pandemia de covid-19.

    Pero no fue así. A las pocas horas, Tegnell dijo que había sido citado erróneamente. “Quise decir que siempre hay un potencial de mejora en lo que hicimos”. Y recalcó: “la estrategia sueca es correcta”.

     

     Por Magazín Latino

     

    Poco después que comenzara a quedar en evidencia que la tasa de mortalidad por la pandemia de covid-19 es mucho más alta en Suecia que en el resto de los países nórdicos, el país escandinavo ha sido seguido por el resto de la comunidad internacional con una mezcla de sorpresa y espanto.

     

    Tal vez por ello, rápidamente después de una entrevista radial, algunos medios internacionales difundieron la noticia de que el arquitecto detrás de la estrategia sueca se arrepentía de las medidas tomadas.

     

    Pero si bien es cierto que el epidemiólogo estatal admitió que la estrategia sueca no había dado buenos resultados, está muy lejos de hacer un mea culpa. Al contrario, a las pocas horas de la transmisión, Tegnell defendió una vez más su estrategia, a pesar de las críticas que han ido aumentando a la par con la cantidad de muertos que ha dejado la pandemia, en la actualidad en un promedio de 50 personas al día. En tanto que sus vecinos están en cero.

     

    La entrevista se llevó a cabo la mañana del miércoles pasado, en el noticiero radial Ekot. De partida, Anders Tegnell reconoce que Suecia debió haber tomado más medidas contra el coronavirus, desde un comienzo.

     

    Si nos volviéramos a encontrar con la misma enfermedad, sabiendo exactamente lo que sabemos sobre esta hoy, creo que resolveríamos hacer algo entre lo que hizo Suecia y lo que ha hecho el resto del mundo, expresó.

     

    Radio Suecia: ¿En algún lugar entremedio?

     

    Sí, creo que hay un potencial de mejora en lo que hemos hecho en Suecia, claramente. Y sería bueno saber más exactamente qué es lo que hay que cerrar para prevenir mejor la propagación de la infección.

     

    A diferencia de sus vecinos, Suecia ha mantenido el país abierto y ha apostado a la responsabilidad individual, pensando que esto sería lo mejor, a largo plazo.

     

    “Nosotros no cerramos ni confinamos a la gente, porque al final la gente se va a cansar y van a desobedecer las medidas”, declaró la Agencia de Salud Pública, al comienzo de la pandemia. 

     

    Al final, las cosas no resultaron como se pensaron. Cuando los otros países están en plena desescalada, y ya no tienen que lamentar fallecidos, Suecia sigue teniendo los números más catastróficos de los países nórdicos. Y la mortandad en las residencias de ancianos, donde se ha prescrito demasiado a la ligera cuidados paliativos – según alarmas de personal de la salud – no habla muy bien de la apuesta sueca.

     

    Los protocolos que se han aplicado en las residencias es que los médicos deben evitar las visitas en persona, y que a los mayores de 80 años no se les trasladase al hospital. Hasta la entidad que tiene que ver con irregularidades cometidas en la atención sanitaria, IVO, han llegado miles de denuncias al respecto, de parte de familiares de adultos mayores.

     

    Radio Suecia: ¿Han muerto demasiadas personas demasiado pronto en Suecia hasta ahora?

     

    - Si, absolutamente.

     

    ¿Se podría haber hecho algo al respecto?

     

    - Sí, eso es lo que debemos considerar en el futuro, si hubiera habido alguna forma de evitarlo.

      

    Pero, aunque en esta entrevista Anders Tegnell reconoció – al menos en parte – algunos errores, horas después, en la rueda de prensa diaria de la Agencia de Salud Pública, se retractó de ello:

     

    - Se ha difundido la noticia de que yo/nosotros en la entidad, creemos que la estrategia que tenemos frente al corona ha sido incorrecta y debería cambiarse drásticamente. Esto no es para nada así, creemos todavía que la estrategia es buena, pero siempre hay mejoras posibles, especialmente cuando se mira hacia atrás, en el tiempo. Y personalmente creo que sería bastante extraño que uno respondiera otra cosa a esa pregunta. En este trabajo siempre puedes mejorar.

     

    En el debate en la televisión de los líderes de todos los partidos parlamentarios, el domingo por la tarde noche el primer ministro Stefan Löfven declaró también, ante la crítica de los partidos de oposición que: “la estrategia sueca es la correcta”.

     

    Sin embargo, admitió que deberían haberse llevado a cabo más testeos.

     

    La promesa de del gobierno, de 100.000 testeos a la semana, sigue siendo algo imposible de cumplir, y los implicados en que las pruebas se lleven a cabo se culpan los unos a los otros. Como máximo se ha llegado a 34.000 por semana.

     

    En tanto, el coronavirus sigue cobrando víctimas.  

     


    El epidemiólogo estatal Anders Tegnell. Foto: Captura de pantalla. SVT. 

     

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