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Infección de coronavirus en residencias de ancianos en hasta 90 municipios Conferencia de prensa de la Agencia de Salud Pública. Detalle en una residencia de ancianos. Foto: Marisol Aliaga. Gnesta.se.

Infección de coronavirus en residencias de ancianos en hasta 90 municipios

Más de 90 municipios han tenido, o se sospecha que han tenido, infección por el coronavirus en sus residencias de ancianos. Solo en Estocolmo se han registrado cientos de casos constatados.

El epidemiólogo estatal Anders Tegnell reconoce que este es un fracaso. "Es muy desafortunado", dijo a Ekot, de la radio sueca.

 

 Fuente: Aftonbladet. 02-04-2020. Traducción: Magazín Latino 

 

Desde el 1 de abril, el Gobierno ha impuesto una prohibición a los visitantes en todas las residencias de ancianos en el país.

 

- Quienes viven en hogares de ancianos del país son los que más necesitan protección contra el virus. Es por eso que debemos asegurarnos de que no se propague la infección allí, dijo la ministra social, Lena Hallengren, el 30 de marzo.

 

Pero una encuesta realizada por Ekot (noticiario radial de Radio Suecia) muestra que 43 municipios ya han confirmado casos de Covid-19 en residentes enfermos en sus residencias de ancianos, y 51 municipios tienen casos sospechosos.

 

230 infectados en Estocolmo

 

Al mismo tiempo, la compañía de salud Familjeläkarna (Médicos de familia) afirma que 230 personas mayores en 45 de sus hogares en la región de Estocolmo han sido confirmadas de estar contagiadas, informa SVT Nyheter Stockholm. De ellos, 50 personas han muerto.

 

Según el jefe de operaciones Stefan Amér, existe una gran carencia de material de protección individual.

 

- Estos son los pacientes más frágiles que tenemos y, tanto por el bien de ellos, como por su cuidado, es importante que sigan siendo atendidos donde están. Pero eso requiere que los empleados tengan el equipo de protección adecuado, le dice a SVT.

 

"Muy desafortunado"

 

En el hogar de ancianos Liljegården, en Enköping, seis residentes han resultado positivos, mientras que a otros cuatro casos sospechosos aún no se les han realizado la pruebas.

 

- El equipo de testeo que debería estar en la región aún no ha llegado. Hemos informado que tenemos clientes con síntomas desde hace una semana y media atrás, dijo Katarina Löfberg a Ekot.

 

Cuando el epidemiólogo estatal Anders Tegnell recibe la pregunta del periodista de Ekot acerca de si Suecia ha logrado mantener la infección alejada de las residencias para mayores, responde:

 

- No, obviamente que no lo hemos hecho. Es muy desafortunado, porque es exactamente lo que intentamos evitar de todas las formas posibles.

 


Conferencia de prensa de la Agencia de Salud Pública. Detalle en una residencia de ancianos. Foto: Marisol Aliaga. Gnesta.se.

 

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  • Epidemiólogo noruego: “Suecia va en contra del mundo entero”

    En entrevista con el diario nacional Svenska Dagbladet, el epidemiólogo noruego Frode Forland, critica a sus homólogos suecos Anders Tegnell y Johan Giesecke. “Giesecke debiera ser más humilde”, dijo.

    Los países nórdicos se preparan para una desescalada, pero miran con recelo a Suecia, el sexto país del mundo con más muertos por millón de habitantes. Los expertos suecos fallaron en su propósito de proteger a los mayores, en tanto que la OMS advierte sobre el peligro de tratar de obtener la inmunidad a costa de los más vulnerables.

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    Suecia es motivo de debate en los foros de discusión sobre la pandemia del covid-19, en el mundo entero.

     

    La estrategia oficial de la Agencia de Salud Pública sueca es aplanar la curva y proteger a los ancianos. El epidemiólogo estatal, Anders Tegnell, sostiene que el virus no se puede parar y que todos nos contagiaremos, tarde o temprano. Es mejor que nos vamos enfermando de a poco, para que el sistema de salud de abasto y no colapse.

     

    Vale decir, la estrategia no oficial es conseguir la inmunidad de rebaño, y los expertos y sus asociados figuran a menudo en los medios nacionales e internacionales pronosticando cuando se va a producir este fenómeno. Hasta la fecha ninguno ha acertado. Tegnell ha afirmado que esta inmunidad se conseguiría en mayo, pero hasta la fecha los estudios arrojan que no más de un 15 % presentaría anticuerpos, en Estocolmo. En el resto del país la cifra es aún menor.

     

    La OMS advirtió recientemente sobre la peligrosidad de esta estrategia. Michael Ryan, uno de los directores de la entidad sanitaria, declaró que, al no aplicar medidas rigurosas contra la propagación del virus, “los gobiernos podrían permitir que sus poblaciones se vuelvan inmunes a costa de las muertes de los más vulnerables. Este es un cálculo realmente peligroso”.

     

     

    Y un estudio español reciente arrojó que se detectaron anticuerpos en solo un 5 % de los examinados. En Bélgica se llegó a la misma cifra.

     

    Sin embargo, los expertos suecos de la Agencia de Salud Pública (Folkhälsomyndigheten) siguen sosteniendo que en Estocolmo se llegará pronto a un 40 % de personas que presentan anticuerpos. En el mes de mayo. Aunque no han mostrado ninguna evidencia científica que así lo pruebe, y la inmunidad más alta que han logrado mostrar es de un 15 %.

     

    Para que la inmunidad de rebaño resulte, se requiere que al menos un 70 % de la población se haya recuperado de la enfermedad.  

     

    A pesar de ello, y a pesar de las cifras catastróficas que presenta Suecia, a diferencia de sus vecinos nórdicos, la mayor parte de la población sueca apoya la gestión de las autoridades sanitarias.

     

    El matutino Svenska Dagbladet entrevistó recientemente al epidemiólogo estatal noruego, Frode Forland. Él piensa que en Suecia no existe un debate crítico sobre la gestión del gobierno frente a la pandemia del covid-19.

     

    Y que al parecer los medios nacionales tampoco han mostrado una posición crítica al respecto.

     

    - Me han entrevistado varios medios suecos y todos hacen preguntas sobre temas que apoyan la estrategia de Suecia. Parece que quieren apoyar a su propio gobierno y a su estrategia. Pero Suecia va en contra del mundo entero, expresó Frode Forland a Svenska Dagbladet.

     

    Su país, Noruega, al igual que Finlandia y Dinamarca, deberán decidir qué medidas adoptan respecto a la desescalada. Porque, mientras ellos han tomado duras medidas de confinamiento, cuarentenas, cierre de bares y parques, etc. Suecia se ha destacado por su relajada postura. Todos sus vecinos cerraron sus fronteras, Suecia no. Actualmente Suecia, presenta las peores cifras, no solo dentro de los países nórdicos, si no también en sentido global, ocupando el sexto lugar en el mundo, en mortalidad.

     

    Estas cifras hablan por sí solas, de este lunes 18 de marzo:

    Muertos por millón: (18-05-2020)

    Bélgica: 784

    España: 591

    Italia: 528

    UK: 511

    Francia: 431

    Suecia: 366. Nuevos reportados: 19

    Países Bajos: 332

    Irlanda: 313

      

    Noruega: 43 Nuevos reportados: 1

    Finlandia: 54 Nuevos reportados: 2

    Dinamarca: 95 Nuevos reportados: 1

    Islandia: 29 Nuevos reportados: 0

     

    Fuente: https://www.worldometers.info/coronavirus/

     

    A pesar de que todos concuerdan que no es posible hacer una apreciación de qué país pudo controlar mejor la pandemia, Suecia es mirada por sus vecinos con recelo. Si hubiera tenido una estrategia más de acorde a ellos, los países nórdicos ahora podrían llegar a acuerdos en común. Pero al parecer esto no va a poder ser posible.

     

    - Noruega, Dinamarca e Islandia han logrado estabilizar sus situaciones. En Suecia, la situación es más alarmante, dice hace poco la ministra del Interior de Finlandia, Maria Ohisalo.

     

    En Noruega han fallecido 233 personas, por covid-19. En Suecia, que tiene el doble de población que este, han fallecido, hasta la fecha, 3.698 personas.

     

    - Cuando no teníamos control sobre la propagación a mediados de marzo, el gobierno introdujo medidas estrictas. Ahora se ha detenido, y podemos volver a abrir gradualmente, dice Frode Forland, director de prevención de infecciones del Instituto de Salud Pública, correspondiente a la Agencia de Salud Pública de Suecia, al diario Svenska Dagbladet.

     

     
    Foto: Captura de pantalla de SvD.

     

    Forland piensa que en su país ya pasó la primera ola de la pandemia, que fue contenida y ahora va en descenso. Luego seguramente vendrán focos más pequeños que espera se logren contener con testeos, trazabilidad y cuarentena. Es la estrategia de Corea del Sur y de Singapur, y ha dado buenos resultados.

     

    En cambio, no confía de la estrategia de que todos se vayan contagiando de a poco para que la infección termine cuando una gran parte de la población se haya enfermado. Según él, es mucho mejor asegurarse y evitar que las personas mueran.

     

    Expertos internacionales han hablado de una “segunda ola” de contagio, entre estos, Anders Tegnell, quien confía que a Suecia no le afectaría tanto, puesto que muchos suecos ya habrán contraído la enfermedad.

     

    Pero en la entrevista con SvD, el epidemiólogo noruego explica que tal vez no haya una segunda ola. Según él, estas teorías se basan en estudios sobre la llamada gripe “española”, la primera pandemia global que se extendió a gran velocidad por todo el mundo entre 1918 y 1919.  

     

    - Estas son viejas teorías epidemiológicas que se basan en gran parte en epidemias de gripe. Creo que se ha puesto demasiado énfasis en los modelos históricos en Suecia.

     

    También le ha molestado la actitud de tanto el epidemiólogo estatal Anders Tegnell y su antecesor, Johan Giesecke, actual asesor de la OMS y quien figura a diario en los medios, tanto nacionales como internacionales. Giesecke asegura que “todos se van a contagiar” y él mismo espera contagiarse ahora y no en un año más (cumple 71 años en septiembre).

     

    Tanto Tegnell como Giesecke son categóricos en sus declaraciones, y no toleran ni críticas ni están abiertos a otros puntos de vista. Cuando el vespertino Expressen quiso saber la opinión de Giesecke frente a declaraciones de la OMS, que iban en contra de lo sostenido por él, respondió al diario: “podemos dejarlo”.

     

    También ha dicho que “todos los países, con excepción de Suecia, lo están haciendo bien”, algo que indignó a Frode Forland.

     

    - Eso él no lo puede saber. Debería ser más humilde. Hay muchas cosas que no sabemos, en relación con este virus.

     

    Johan Giesecke, por su parte, comenta al diario que “Suecia tiene la mejor estrategia y las cifras de muertos se van a estabilizar con el tiempo”. Lamenta haber parecido arrogante y afirma:

     

    - He sido un poco malito con Noruega, y me expresé tala vez muy categóricamente. Pero me gusta muchísimo Noruega. Es un país favorito.

     

    El experto noruego concuerda en que aún no se pueden hacer comparaciones sobre la mortalidad en los distintos países, pero opina que en la actualidad es mejor hacer lo posible por contener la propagación del virus, en espera de una vacuna o un tratamiento para la enfermedad.

     

    - Creo que tenemos que seguir manteniendo un distanciamiento social, no abrazarnos y no viajar tanto durante mucho tiempo más. Pero la sociedad seguirá funcionando de todas formas, expresó a SvD.

     

     

    Más sobre Johan Giesecke

     

    Johan Giesecke fue  el epidemiólogo estatal sueco entre 1995 a 2005. Ha sido jefe de investigación en la Agencia Europea de Protección de Enfermedades (ECDC) y desde 2019 es parte del equipo de asesores en la Organización Mundial de la Salud (OMS).

     

    En Suecia es un personaje controvertido, lo más reciente es que, a pesar de las recomendaciones para las personas de más de 70 años de permanecer en casa y, de, por ejemplo, no encontrarse con sus nietos. Fue justamente lo que hizo el fin de semana.

     

    Según él, los jubilados suecos son más sanos que los pensionistas de otros países y deberían cambiar las regulaciones.

     

    Giesecke, al igual que Tegnell, cree que todos nos vamos a contagiar, y cuando antes mejor. En algunas entrevistas ha dicho que él ya tuvo el covid-19 y en otras que es mejor enfermarse ahora, antes que el próximo año. Tiene 71 años.

     

    Piensa que no hay forma de parar el coronavirus.

     

    - Es un desastre natural. Es la naturaleza la que contraataca de alguna manera. Y, al igual que en el caso de una erupción volcánica, un terremoto o similar, los más débiles son los más perjudicados. Los que "corren demasiado lento", afirmó en una entrevista con Dagens Nyheter. 

      

    Pero, de esto tal vez se trate todo: de proteger a quienes no pueden correr tan rápido como los demás. Más de la mitad de los fallecidos en Suecia son personas mayores. Las directivas de las autoridades son de no derivar a personas de más de 80 años a las UCI, porque se supone que no tolerarían el ser entubados. Aunque las autoridades sanitarias han dicho que "esto lo decide cada médico en particular". En la actualidad hay más de mil plazas disponibles, de cuidados intensivos y los sanitarios trabajan al tope de su capacidad, en turnos de más de 12 horas.

     

    Muchos familiares de personas mayores que han fallecido antes de ser trasladados a unidades de cuidados intensivos han hecho las denuncias correspondientes, y el gobierno anunció el comienzo de una investigación al respecto.

     

    Las investigaciones tardan al menos un año en llegar a algún resultado. 

     

    El epidemiólogo noruego Frode Forland y el experto sueco Johan Giesecke. Foto: Captura de pantalla de SvD y Aftonbladet. 

     

  • El diario vivir en tiempos de pandemia

    La gestión de cada país frente a la pandemia del covid-19 ha dado lugar a fuertes debates, sobre todo en el terreno de la política. Pero también está el día a día de los ciudadanos de a pie, que en un tiempo récord vieron restringidas sus libertades individuales elementales.  Nuestro diario vivir cambió de tal forma, que algo tan simple como ir de compras se transformó – para muchos – en una complicada misión. Desde Chile, Lilian Aliaga nos envía una columna sobre “la vida en tiempos de pandemia”.

     

     Por: Lilian Aliaga

     

    Se dice que no sobrevive el más fuerte ni el más inteligente sino el que mejor se adapta a los cambios. Y pareciera ser que esta frase debiese ser el axioma que debe regir nuestra vida y nuestras conductas, hoy más que nunca.

    Hoy es el cumpleaños de una de mis mejores amigas y a pesar de vivir a unas pocas cuadras de distancia, el no poder abrazarla, como cada año en esta fecha, me produce una sensación de amargura. Muy temprano por la mañana la saludo afectuosamente, a la distancia, con un abrazo virtual como nos hemos acostumbrado a hacer y como hice con mi hijo mayor tan sólo hace un mes en su cumpleaños número 44.

    Pero no se puede negar la desazón que esto produce. Como cada día, en que desarrollar la rutina más habitual se hace tan difícil, que inevitablemente nos recuerda que estamos viviendo un tiempo excepcionalmente peligroso, y que si queremos salir bien parados de esta debemos adaptarnos a los cambios que ha traído consigo la vida en tiempos de pandemia.

    La salida habitual a las compras cada tres o cuatro días, se ha transformado en una salida cada siete o cada diez y esto, con tantos preparativos previos y tareas posteriores, limpiando y desinfectando todo, resulta tan abrumador como cansador.

    Lo primero, elaborar cuidadosamente la lista de compras, pagos, trámites, todo lo que, según la fecha, sea necesario o imprescindible. Segundo, hay que aprovechar la salida al máximo, que no quede nada pendiente. Tercero, enfrentarse a todos los cambios que durante la semana se han producido: comercios que, desgraciadamente, han ido cerrando; o han cambiado sus horarios, y tomando en consideración que la mayoría cierra sus puertas mucho antes del horario habitual anterior a la emergencia.

    Sin excepción, a la fecha, en ningún lugar es posible entrar libremente. Es necesario hacer una fila antes de ingresar al establecimiento, y según la amplitud de este, un número variable de personas. Por supuesto que el uso de mascarillas es obligatorio, tanto para el personal que atiende, como para los clientes. Y muchos locales disponen de alcohol gel, que amablemente ofrecen a todos los clientes.

    En la calle y en todos los espacios públicos de la ciudad donde vivo se ha generalizado el uso de mascarillas, aún cuando esta medida no se haya decretado oficialmente. Si algún porfiado insiste en “andar respirando libremente”, es mal mirado por el resto, se lo hacen notar y se le recuerda que él/o ella debe “atinar” o abandonar el local.

    En algunos supermercados se efectúa toma de temperatura antes de permitir el ingreso. También han marcado líneas direccionales en el piso de los pasillos para evitar que los clientes se encuentren cara a cara. Variados productos que antes uno podía elegir a su gusto, se presentan ahora envasados, para evitar que las personas los manoseen. Además, se han diferenciado las puertas de entrada y salida, se trata de ir todos en la misma dirección.

    Todas estas medidas han sido implementadas por las administraciones de los comercios o por sus propios dueños, y han sido muy bien recibidas por la gran mayoría del público.

    No obstante, como toda regla tiene excepciones, de tarde en tarde se ven discusiones: algún cliente sin mascarilla que reclama airado por “no estar enfermo” o porque “no se ha decretado el uso obligatorio de esta medida en la ciudad”, al no ser atendido por un vendedor que se niega a hacerlo en tanto el consumidor no cumpla con las medidas que rigen en el local.

    O, al revés, un vendedor que no usa mascarilla y es increpado por un cliente que lo amenaza con no volver a comprar nunca más en dicho lugar.

    Definitivamente es imperioso adaptarse a los cambios que ha traído la pandemia, ya sea nos gusten o no.

    Es simplemente cuestión de sobrevivencia.  

     

  • "La Agencia de Salud Pública ha fallado - ahora deben intervenir los políticos"

    La estrategia sueca de enfrentar la pandemia del covid-19, tan distinta a la de sus vecinos, no presenta, hasta la fecha, cifras alentadoras. Suecia tiene las peores cifras dentro de los países nórdicos y se han comenzado a levantar voces de alerta.

    Este martes, un artículo de debate en el matutino Dagens Nyheter ocasionó gran controversia. Veintidós investigadores critican contundentemente a la Agencia de Salud Pública, advierten que Suecia sigue una curva muy parecida a la de Italia y piden que los políticos se hagan cargo. El gobierno sueco ha delegado la responsabilidad de hacer frente a la pandemia a la entidad sanitaria (Folkhälsomyndigheten). 

     

     Fuente: Dagens Nyheter. 14-04-2020. Traducción: Magazín Latino

     

    Debate de DN

    22 investigadores: con funcionarios sin talento para predecir o limitar la epidemia, los políticos electos deben intervenir con medidas rápidas y radicales.

    En Suecia, el número de muertos se alza a las alturas de Italia, a diferencia de nuestros países vecinos. Los elegidos por el pueblo [políticos], quienes tienen la responsabilidad general, deben intervenir, no hay otra opción.

     

     

    Entre el 7 al 9 de abril, los días hábiles antes de los feriados del fin de semana, murieron en Suecia 10,2 personas por millón de habitantes al día, por covid-19. En Italia la cifra fue de 9,7. En Dinamarca fue de 2,9, en Noruega 2,0 y en Finlandia 0,9 (según datos presentados por Worldometer el domingo pasado). Por lo tanto, en Suecia mueren más de diez veces más personas a causa del coronavirus que en nuestra vecina Finlandia. En Finlandia todos los cafés y restaurantes están cerrados. En Finlandia todas las escuelas están cerradas (excepto cuando hay una necesidad especial de preescolar y secundaria). En Finlandia las reuniones de más de diez personas están prohibidas.

     

    "Nosotros también comenzamos con recomendaciones", dice el presidente finlandés Sauli Niinistö. "Pero no se puede recomendar a las personas que no salgan a comer si los restaurantes aún están abiertos". (DN, 12 april)

     

    Noruega, con muertes por millón de habitantes cinco veces más bajas que Suecia, no ha tenido reglamentaciones de conducta tan estrictas como Finlandia, pero de todas formas mucho más estrictas que la de Suecia. "Para Noruega ha sido absolutamente crucial tener más control en esta fase, el implementar numerosas medidas en una etapa temprana", dice Camilla Stoltenberg, directora del Instituto Noruego de Salud Pública. "Ha sido importante para ganar tiempo y prepararse para lo que esté por venir y tener buenas condiciones para enfrentar la epidemia en el futuro".(Aktuellt, 9 april)

     

    Uno quisiera creer que Suecia también ha tenido una estrategia prospectiva, especialmente puesto que nuestro país todo este tiempo ha tenido una forma diferente de enfrentar la propagación de la infección que el resto del mundo. Uno quisiera imaginar que nuestras autoridades se han preparado bien desde que estalló la epidemia en China, y sobre todo luego de que estuvo claro que el problema probablemente sería global.

     

    El 31 de enero, la revista médica The Lancet publicó un pronóstico basado en datos chinos, sobre cómo se desarrollaría la situación a nivel mundial. El resumen decía: "Las grandes ciudades con conexiones de transporte cercanos a China también pueden convertirse en epicentro de brotes, a menos de que se implementen de inmediato medidas sanitarias esenciales de salud pública tanto a nivel poblacional como individual ... Los planes de contingencia y los esfuerzos para limitar la propagación deben prepararse en todo el mundo para una rápida implementación.”

     

    Pero esto no sucedió en Suecia. Una semana después, el 6 de febrero, el Director General de la Agencia de Salud Pública, Johan Carlson, dijo: "El virus corona no se propagará en la sociedad sueca, en las circunstancias actuales".  (SvD, 6 februari).

     

    Como consecuencia de esto, ocurrió muy poco durante el mes siguiente. No hubo ninguna gran incrementación de las posibilidades de hacer pruebas. No se hicieron grandes esfuerzos para aumentar los stocks de equipos de protección personal. Y se ha continuado en la misma línea. Al menos en cuatro ocasiones, la Agencia de Salud Pública ha sostenido que la propagación de la infección se ha nivelado o que disminuirá. Esto no ha ocurrido. Se aconsejó a todos los asintomáticos que regresaron de los Alpes italianos a que vivieran como de costumbre - a pesar de que se sabía que el norte de Italia había sido fuertemente golpeado. Todavía se niegan a aceptar que la propagación de la infección por personas asintomáticas ha contribuido significativamente a la mortandad entre los ancianos. Y no se está dispuesto a cambiar las recomendaciones ni siquiera cuando las curvas de Suecia comienzan a diferir radicalmente de los países vecinos.

     

    Si hubiera existido una estrategia bien pensada y que funcionara bien para el trabajo sueco de prevención de infecciones con covid-19, Suecia difícilmente tendría la misma cifra de muertos que Italia hoy, y diez veces más que la de Finlandia. Si hubiera habido una estrategia bien desarrollada y que funcionara bien, la mitad de las residencias para mayores en Estocolmo no se habrían visto afectadas por la epidemia - y en algunos casos más del veinte por ciento del personal sanitario resultara positivo a los anticuerpos.

     

    Hay quienes dicen que todos, tarde o temprano, nos enfermaremos. Que los países - es decir, todos – los que tienen restricciones más estrictas que Suecia solo retrasan el problema. Que es mejor tomar el toro por los cuernos.

     

    Pero este enfoque ignora dos hechos básicos:

     

    1 Con el enfoque actual no hemos podido proteger a nuestros ancianos - porque el equipo de protección individual no estaba disponible cuando estalló la epidemia, y porque se ignoró la transmisión de la infección de personas sin síntomas, de parte del personal que está inserto en la sociedad [vale decir, que hace su vida normal fuera de su lugar de trabajo]. 

     

    2 Actualmente se están realizando miles de estudios científicos sobre diferentes métodos de tratamiento del covid-19. Métodos de tratamiento que incluyen antivirales o se basan en técnicas para inhibir los efectos devastadores de la infección. Estos estudios serán presentados en las próximas semanas y meses. Hay posibilidades de que podamos reducir la mortalidad mucho antes de tener una vacuna. Esta es quizás la razón más importante para tratar de retrasar el problema tanto como sea posible. Hacer todo para aplanar la curva.

     

    Pero en Suecia, el número de muertos se alza a las alturas de Italia. A diferencia de nuestros países vecinos.

     

     

    FIN DE LA PRIMERA PARTE – NOTA EN DESARROLLO

     

    A la izquierda el epidemiólogo estatal Anders Tegnell. A la izquierda el director general de la Agencia de Salud Pública sueca, Johan Carlson. Foto: Pantallazo Dn.se. 

     

    Firman el artículo (Sin traducir los cargos)

     

    Marcus Carlsson, docent, Matematikcentrum, Lunds universitet

    Lena Einhorn, med dr i virologi

    Stefan Einhorn, professor i molekylär onkologi, Karolinska institutet

    Fredrik Elgh, professor i virologi, Umeå universitet

    Jonas Frisén, professor i stamcellsforskning, Karolinska institutet

    Åke Gustafsson, klinisk virolog, tidigare chef för mikrobiologi och vårdhygien, Region Gävleborg och Region Uppsala

    Claudia Hanson, associate professor, Global public health, Karolinska institutet

    Stefan Hanson, infektionsläkare, fil dr i internationell hälsa

    Olle Isaksson, professor emeritus i endokrinologi, Sahlgrenska akademin

    Anders Jansson, överläkare i klinisk fysiologi, Danderyds sjukhus

    Carina King, infektionsepidemiolog, Global public health, Karolinska institutet

    Bo Lundbäck, senior professor i lungsjukdomarnas kliniska epidemiologi, Göteborgs Universitet

    Åke Lundkvist, professor i virologi, Uppsala universitet

    Jan Lötvall, professor i klinisk allergologi, Göteborgs universitet

    Marie Marklund, med dr, lektor i ortodonti och odontologi, Umeå universitet

    Stefan Marklund, professor i medicinsk biovetenskap, Umeå universitet

    Björn Olsen, professor i infektionssjukdomar, Uppsala universitet

    Joacim Rocklöv, professor i epidemiologi, Umeå universitet

    Thomas Sandström, professor i folkhälsa och klinisk medicin, Umeå universitet

    Cecilia Söderberg-Nauclér, läkare, professor i medicinsk mikrobiell patogenens, Karolinska institutet, forskar om virus och vårt immunförsvar

    Anders Vahlne, professor emeritus i klinisk virologi, Karolinska institutet

    Anders Wahlin, professor emeritus i hematologi, Umeå universitet

     

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