Sábado, 24 Octubre 2020 | Login

Las declaraciones vertidas recientemente por el vicejefe de la policía sueca, Mats Löfvin, en una entrevista radial impulsaron un encendido debate sobre la criminalidad en Suecia.

“Espero que haya abierto las puertas a un debate necesario”, dijo Löfvin, posteriormente, en el programa televisivo Agenda. Algunos concuerdan, otros difieren, pero la discusión nuevamente ha saltado a la palestra.

 

 Por: Marisol Aliaga

 

Mats Löfving es vicejefe de la Policía Nacional de Suecia, y además dirige NOA (Departamento Nacional de Operaciones, por sus siglas en sueco).

 

En una entrevista con Radio Suecia, hace un par de semanas atrás, se refirió a la criminalidad en Suecia.

 

En el transcurso del año se han registrado en el país 230 balaceras, con un saldo de 27 muertos y 70 heridos graves. 30 personas permanecen en prisión preventiva y 200 hombres han sido arrestados por portar armas de fuego.

 

Las estadísticas muestran que la situación ha ido empeorando. Un hecho que estremeció a la sociedad, el año pasado, fue el homicidio de una joven doctora que trató de arrancar de los agresores con su bebé en brazos. Fue asesinada cerca de su vivienda, en la calle, a plena luz del día. Todo indica que su pareja era el objetivo de los asesinos.

 

Hasta la fecha nadie ha sido procesado por este crimen, y la violencia extrema se agrava aún más, según Löfving, por la “cultura del silencio”. Ni siquiera cuando los involucrados pierden a un familiar, los sobrevivientes se atreven a declarar. Y cuando se trata de clanes criminales, impera el silencio. No se es leal a la sociedad, sino al clan, a la familia.  

 

En la entrevista en la radio, Mats Löfvin expresó que su unidad había identificado a una cuarentena de redes familiares criminales - o clanes.  

 

- En este momento tenemos al menos 40 redes familiares delictivas en Suecia, los llamados clanes. Han venido a Suecia, creo, únicamente con el propósito de organizar y sistematizar crímenes. Estas personas educan a sus hijos para que tomen el control de la organización criminal. No les interesa ser parte de la sociedad, para ellos la familia es más importante que el Estado.

 

La sorprendida conductora del programa le respondió que esta era una afirmación "muy controvertida" y que "muchos dicen que la criminalidad se debe a factores socioeconómicos". Ante la pregunta de cómo la policía sabía que "venían a Suecia con ese propósito", Löfving respondió que "esta es la imagen que tienen nuestros servicios de inteligencia". 

 

- Trabajan para conseguir poder y tienen un gran potencial de violencia. Quieren ganar dinero y lo hacen a través de narcotráfico, violentas transgresiones y extorsiones. Se infiltran en los negocios y en la política. Quieren jugar un rol en la gobernanza pública en municipios, incluso en toda Suecia, dijo Löfving.

 

Según él, el crimen de pandillas está claramente vinculado a barrios vulnerables, donde es ocho veces más común que en otras zonas.

 

Piensa que los suecos han sido “inocentes” al no querer reconocer un problema que cada vez se agudiza más. Y que tiene que ver con la inmigración y la integración.

 

- Los políticos parecen unos yo-yos, hablan sobre la integración. Después se olvidan y al cabo de un tiempo retoman el tema. 

 

Para él, no son medidas que estén dando resultados.

 

Su colega y jefa de la unidad de inteligencia de NOA, Linda H Staaf, está de acuerdo con él. También está preocupada por el hecho de que estas redes familiares se estén infiltrando en la sociedad sueca, hasta el punto de convertirse en una amenaza para el sistema.

 

- El poder debe estar en el Estado, no en redes familiares, afirma en el vespertino Expressen.

 

Y luego de haber negado su existencia durante décadas, todos los políticos hablan ahora de los clanes. O de “redes familiares delictivas”, como algunos prefieren llamarlas.

 

La narrativa cambia, dependiendo del partido político. A grandes rasgos, la izquierda atribuye la creciente criminalidad a razones socioeconómicas. Mientras que la derecha resalta el tema de la inmigración.

 

La diputada del partido de Izquierda, Linda Snecker, opinó que Mats Löfvin no debería usar el termino “clan”, porque “está asociado a etnicidad”.

 

Los Demócratas de Suecia, por su parte, siguen afirmando que la solución a todos los problemas es parar la inmigración, que según éstos nutre la criminalidad.

 

Hasta ahora el primer ministro, Stefan Löfven, se había negado a hablar del tema, pero afirmó, la semana pasada:

 

- Con una gran inmigración donde no somos capaces de resolver la integración, se corre el riesgo de que surjan este tipo de problemas. Lo que yo quiero evitar, y con lo que tenemos que ser muy cuidadosos, es de no relacionar automáticamente la criminalidad con el color de la piel.

 

Mats Löfvin, en tanto, está interesado en resolver el problema, independientemente de cómo surja o cómo se le denomine. “El tema de las definiciones se lo dejo a otros”, dijo en Agenda, el domingo pasado.

 

-Yo soy policía, y mi labor es realizar un beneficio social concreto, y sobre todo hacia todas esas buenas personas que residen en áreas vulnerables. A nosotros nos interesa combatir a los criminales que delinquen usando la familia y los parientes.

 

Él desearía que la policía contara con más recursos y más facultades. Como por ejemplo, que se les permita intervenir teléfonos de sospechosos antes de que cometan un crimen, como operan los colegas de otros países europeos.

 


El vicejefe de la Policía Nacional de Suecia, Mats Löfving. Foto: Captura de pantalla. SVT. 

 


Un hecho típico que ilustra el problema ocurrió en Gotemburgo. Cuando dos policías se disponían a apresar a un hombre en motoneta, se vieron rodeados por un grupo de sujetos que exigían su liberación. Los agentes debieron pedir refuerzos, entre amenazas e insultos. Foto: Expressen. 

 

Published in Sociedad

"Hay mucha gente en esta ciudad que aún no acepta que está deprimida, pues la tristeza se manifiesta de diversas formas y matices y esa tristeza hay que trabajarla y formarla y hay que despedirla con el tiempo, eso es un lujo que los familiares de los que ya no están no podrán darse", escribe nuestro columnista invitado, el joven escritor chileno Patricio Zamorano. 

 

 Por: Patricio Zamorano

 

Este horrible suceso me ha hecho notar que pienso muy diferente a una inmensa cantidad de amigos en el Facebook, me he cuestionado bastante. No significa por ello que dejaré de ser amigo de mis amigos, pero significa, tal vez, que me he alejado del que una vez fuí. Creo que el 7 de abril murió algo dentro de todos nosotros. Cuesta dejar de pensar en las ausencias perpetuas a las cuales han sido condenadas cuatro familias, el británico que trabajaba en Estocolmo, la turista belga que estaba en la flor de la vida, la niña que comenzaba a vivir, y me pregunto quién será la otra víctima. (*)

 

(Entre las víctimas también había un perrito, una mascota que acompaña a alguien en una imagen grabada en la desgracia y quien hasta el último momento supo ser amigo).

 

Hay mucha gente en esta ciudad que aún no acepta que está deprimida, pues la tristeza se manifiesta de diversas formas y matices y esa tristeza hay que trabajarla y formarla y hay que despedirla con el tiempo, eso es un lujo que los familiares de los que ya no están no podrán darse.

 

Hoy Estocolmo salió a la calle y la calle se llenó de flores. El pueblo de Suecia le manifestó su amor a la memoria de las víctimas y le manifestó un sincero e innegable afecto al cuerpo de policía, desde ahora les será más difícil a algunos el lanzarle piedras a los policías ,cuando acudan al llamado, en las tardías horas de la noche.

 

Algo ha cambiado, y al menos los que pensamos distinto nos hemos sincerado en el dolor o en la rabia y nos hemos acercado en el cariño que sentimos por este país, porque ese cariño es el factor común que nos une a todos.

 

Creo que es legítimo manifestar su ira ante los asesinos y sus simpatizantes, es un sentimiento legítimo y nadie tiene derecho a taparnos la boca a la hora de expresarlo, solo se debe cuidar la forma de expresarlo y la forma de actuar con este sentimiento. El amor es legítimo, es la fuerza motriz del actuar humano, pero el cariño a nuestra sociedad debe estar cimentado en bases reales y concretas. Las palabras hermosas, pero vacías de contenido, solo llevan a la falsedad y a un posterior desencanto. Una sociedad plena debe descansar sobre un Estado fuerte y soberano, que sepa ser severo ante las fuerzas del oscurantismo, vengan estas de donde vengan.

 

Esta es una opinión, y opiniones hay tantas como gotas de lluvia.

 

La vida es frágil y hermosa y debemos vivirla intensamente, contagiando de esa intensidad a los demás, mientras la tengamos, siempre. Tratando de embellecer la vida ajena.

 

La amenaza continúa, lo sabemos como sabíamos que esto era cuestión de tiempo, pero sin embargo esperamos, de todo corazón, que esto nunca más vuelva a repetirse, que los niños nunca más sean ni víctimas ni testigos del terrorismo.

 

Lucharemos por que así sea. Esperamos que la fortuna bendiga a Suecia en el tiempo y en la historia. Suecia se lo merece, por ser un país digno, cuna de músicos e inventores, amante de los estudiantes y de la ciencia y gestora principal del asilo en contra de la opresión, se lo merece por ser el hogar de los innovadores y emprendedores, de los seres pensantes y festivos, de los que añoran habitar el campo abierto cercano almar, por ser la tierra antigua, libre y montañosa, de los que quieren vivir y morir en el Norte.

 

Patricio Zamorano

Sábado 8 de abril 2017

 

 

(*) Al momento de escribir la columna, no se sabía la identidad de la cuarta víctima. Más tarde se supo que se trataba de Lena Wahlberg, de 69 años, de la localidad de Ljungskile, quien estaba de paso en Estocolmo. En esta nota se nombran las víctimas mortales. 

 

 

 

La policía de Estocolmo recibió flores y abrazos, de parte de los habitantes de Estocolmo, entre ellos, muchos niños. Foto: Marisol Aliaga. 

 

 

 

 

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