Sábado, 24 Octubre 2020 | Login

La Agencia de Salud Pública de Suecia ha negado siempre que la estrategia para enfrentar al coronavirus sea la ´inmunidad de rebaño´.

Sin embargo, un intercambio de correos electrónicos publicados la semana pasada dejan en evidencia, entre otras cosas, la influencia que ejerció Johan Giesecke en la arriesgada apuesta sueca de cara a la pandemia. Ya en marzo, el exjefe de la agencia estatal se refería a la inmunidad colectiva.

 

 Por: Marisol Aliaga

 

A poco comenzar el estallido de la pandemia de covid-19 en Suecia, una pregunta surgía a menudo: ¿será que la estrategia de la Agencia de Salud Pública es la ´inmunidad de rebaño´? Porque si bien es cierto que cada vez que el epidemiólogo estatal Anders Tegnell ha sido preguntado al respecto, ha negado que así lo fuera, pero junto a otros expertos ha vaticinado una serie de fechas sobre cuándo en Suecia alcanzaríamos la inmunidad.

 

Ninguno acertó.

 

Por su parte la OMS ha criticado la estrategia de la inmunidad de rebaño en varias ocasiones, puesto que el costo en vidas humanas es muy alto.

"Esta idea, de que los países que no han hecho mucho para frenar el contagio de pronto van a alcanzar la inmunidad comunitaria, y que no les importa si pierden a algunas personas mayores en el camino, es un procedimiento muy, pero muy peligroso", declaró Michael Ryan, director de respuesta a emergencias de la OMS, el 13 de mayo.

 

Suecia nunca tomó sus declaraciones como una posible crítica, y Tegnell ha reconocido, a lo más, que la inmunidad comunitaria es un “biproducto” de la verdadera estrategia: la de aplanar la curva y proteger a los adultos mayores.

 

En el resto del mundo la arriesgada apuesta sueca ha despertado tanto curiosidad como espanto. Porque mientras otros países cerraban sus fronteras y tomaban fuertes medidas para contener el virus, en Suecia seguían llegando aviones cargados con pasajeros provenientes de zonas de alto riesgo. Y nunca se les ordenó una cuarentena ni se les tomó un PCR. Las escuelas básicas nunca se cerraron y a los padres que se negaron a enviar a sus hijos al colegio se les llamó a terreno.

 

A poco de haberse declarado la transmisión comunitaria, Anders Tegnell declaró que “tiraba la toalla”, la infección no se podía parar. Incluso durante unos días cesaron los reportes diarios, hasta que se reanudaron nuevamente, mostrando durante los siguientes meses los números más devastadores de toda Escandinavia.

 

Afortunadamente, con la llegada del verano las cifras mejoraron. El número de fallecidos se redujo a un mínimo, al igual que la cantidad de ingresados en las unidades de tratamientos intensivos bajó considerablemente. También influyó en esto que en Suecia la temporada de verano es un “lockdown” natural, todo se cierra y la gente se va a pasar la temporada estival al extranjero o al campo.

 

No obstante, las recomendaciones de la FHM siguen siendo las mismas: guardar la distancia física y lavarse las manos con frecuencia. Tampoco hubo cambios respecto a las personas mayores de 70 años, a quienes se les sigue recomendando salir lo menos posible de sus casas y, de reunirse con otras personas, hacerlo al aire libre. 

 

Pero ¿en qué se ha basado la agencia sanitaria para recomendar estas medidas y quiénes han influido en la estrategia? 

 

Gracias al principio de transparencia (offentlighetsprincipen), que estipula que los documentos de todos los organismos estatales son de acceso público, cientos de mails internos fueron entregados a distintos medios, y el martes de la semana pasada el periodista independiente Emanuel Karlsten publicó algunos de estos en su blogg y en el vespertino Expressen.  

 

De esta correspondencia electrónica se desprende que ya en marzo, el ex jefe de Tegnell, Johan Giesecke, tenía en mente la idea de la inmunidad de rebaño. Giesecke había sido contratado por la empresa de fondos de pensiones “Tredje AP-fonden”, para analizar el impacto de la pandemia en las inversiones financieras. En un mail (13 de marzo 2020) a la empresa escribía: 

“He cambiado de opinión. Creo que el virus avanzará en Suecia como una tormenta y contagiará básicamente a todos en uno o dos meses. Probablemente es más contagioso que la gripe. Yo creo que ya hay miles de infectados en Suecia. La mayoría no se enferman tanto (un resfrío normal) y muchos ni siquiera se percatarán de que están infectados. Todo termina cuando muchos se infectan y después son inmunes, y el virus no tiene adónde ir (lo que se llama 'inmunidad colectiva', puedo contarles más sobre esto cuando nos veamos). Puede llevar entre 1 – 2 meses”.

 

Al día siguiente, estando aún contratado por esta empresa, Giesecke envía un mail a la Agencia sueca de Salud Pública (FHM) proponiendo algunas ideas de trabajo.

 

“/…/ Si las cifras de la influenza son confiables, podría ser interesante (y ojalá ´políticamente´ utilizable) ver si la curva del corona sigue la de la influenza a través del tiempo. Si les gusta la idea: ¿hay alguien en FoHM que pudiera dedicar algo de tiempo para esto?” , escribe.

 

La jefa de análisis Lisa Brouwers le responde rápidamente que va a instruir a una subordinada para que se encargue de esto. A pesar de que Johan Giesecke no trabaja en la Agencia de Salud Pública y no debería tener acceso ni a los resultados internos ni a los recursos de la agencia.

 

Un par de días después, el 17 de marzo, Anders Tegnell, en un escueto correo electrónico, le hace una oferta de trabajo. 

 

Título del mail:¿tiene ganas de trabajar aquí?” (“tiene”, no “tienes” sugiere que la invitación va dirigida a más de una persona, pero se desconocen los otros posibles destinatarios).

 

“¿Por qué no?”, responde Giesecke, al cabo de media hora.

 

 

De esta manera, el ex epidemiólogo estatal obtiene un contrato millonario en la entidad sanitaria “para apoyar en el análisis y modelado de la covid-19".

 

El contrato estipula un sueldo de 1.250 coronas la hora. La primera semana de trabajo en la agencia, Johan Giesecke factura 50 horas. Y se transforma en una celebridad al figurar en todos los medios nacionales y numerosos internacionales, en calidad de experto. 

 

"Es un desastre natural [la covid-19]. Es la naturaleza la que contraataca de alguna manera. Y, al igual que en el caso de una erupción volcánica, un terremoto o similar, los más débiles son los más perjudicados. Los que "corren demasiado lento"", afirmó en una entrevista con Dagens Nyheter

 

Lo que nadie sabía ni sospechaba era que Johan Giesecke no era una voz independiente, sino un representante de la Agencia de Salud Pública sueca y que facturaba por cada aparición en algún medio.    

  

Tampoco se sabía que su esposa, Kajsa Giesecke, estaba involucrada económicamente en el hospital de campaña que se construyó en las afueras de Estocolmo, en Älvsjö.  

 

La agencia sanitaria decidió, a comienzos de la pandemia, el cierre de la escuela secundaria y las universidades, y los jóvenes han estudiado a distancia, para evitar, en lo posible, el contagio.

 

Johan Giesecke se refiere a veces a Anders Tegnell y Johan Carlson (director general de la agencia de salud) como "sus chicos". Un viernes por la tarde les propone cambios que afectan las vidas de miles de personas. Después de una copa de vino.

 

Título del mail: Escuela secundaria

Fecha: 27 de marzo 2020. 20:59 

De: Johan Giesecke

Para: Anders Tegnell, Johan Carlson

 

"Yo creo que deberíamos cesar el cierre de la escuela secundaria y la universidad, después de Semana Santa. No juega ningún rol, desde el punto de vista epidemiológico, y sería una señal de mejoría.

Lo siento especialmente por todos los que ahora están en tercer año - es triste que no se les permita celebrar la graduación después de 12 años en la escuela.

Saludos,

Johan (luego de un vaso de vino el viernes por la tarde)".

Y no sería el único mail que enviara esa tarde. A la hora después envía un mail a Preben Aavistland, del Instituto de Salud Pública de Noruega: 

 

"Hola Preben,

como lo he dicho varias veces: Ustedes lo hacen mal, en Noruega.

Que estén bien,

Johan"

 

 
Anders Tegnell, epidemiólogo estatal. Johan Giesecke, epidemiólogo emérito. 

 

Published in Actualidad

En entrevista con el diario nacional Svenska Dagbladet, el epidemiólogo noruego Frode Forland, critica a sus homólogos suecos Anders Tegnell y Johan Giesecke. “Giesecke debiera ser más humilde”, dijo.

Los países nórdicos se preparan para una desescalada, pero miran con recelo a Suecia, el sexto país del mundo con más muertos por millón de habitantes. Los expertos suecos fallaron en su propósito de proteger a los mayores, en tanto que la OMS advierte sobre el peligro de tratar de obtener la inmunidad a costa de los más vulnerables.

 

 Por: Marisol Aliaga

 

Suecia es motivo de debate en los foros de discusión sobre la pandemia del covid-19, en el mundo entero.

 

La estrategia oficial de la Agencia de Salud Pública sueca es aplanar la curva y proteger a los ancianos. El epidemiólogo estatal, Anders Tegnell, sostiene que el virus no se puede parar y que todos nos contagiaremos, tarde o temprano. Es mejor que nos vamos enfermando de a poco, para que el sistema de salud de abasto y no colapse.

 

Vale decir, la estrategia no oficial es conseguir la inmunidad de rebaño, y los expertos y sus asociados figuran a menudo en los medios nacionales e internacionales pronosticando cuando se va a producir este fenómeno. Hasta la fecha ninguno ha acertado. Tegnell ha afirmado que esta inmunidad se conseguiría en mayo, pero hasta la fecha los estudios arrojan que no más de un 15 % presentaría anticuerpos, en Estocolmo. En el resto del país la cifra es aún menor.

 

La OMS advirtió recientemente sobre la peligrosidad de esta estrategia. Michael Ryan, uno de los directores de la entidad sanitaria, declaró que, al no aplicar medidas rigurosas contra la propagación del virus, “los gobiernos podrían permitir que sus poblaciones se vuelvan inmunes a costa de las muertes de los más vulnerables. Este es un cálculo realmente peligroso”.

 

 

Y un estudio español reciente arrojó que se detectaron anticuerpos en solo un 5 % de los examinados. En Bélgica se llegó a la misma cifra.

 

Sin embargo, los expertos suecos de la Agencia de Salud Pública (Folkhälsomyndigheten) siguen sosteniendo que en Estocolmo se llegará pronto a un 40 % de personas que presentan anticuerpos. En el mes de mayo. Aunque no han mostrado ninguna evidencia científica que así lo pruebe, y la inmunidad más alta que han logrado mostrar es de un 15 %.

 

Para que la inmunidad de rebaño resulte, se requiere que al menos un 70 % de la población se haya recuperado de la enfermedad.  

 

A pesar de ello, y a pesar de las cifras catastróficas que presenta Suecia, a diferencia de sus vecinos nórdicos, la mayor parte de la población sueca apoya la gestión de las autoridades sanitarias.

 

El matutino Svenska Dagbladet entrevistó recientemente al epidemiólogo estatal noruego, Frode Forland. Él piensa que en Suecia no existe un debate crítico sobre la gestión del gobierno frente a la pandemia del covid-19.

 

Y que al parecer los medios nacionales tampoco han mostrado una posición crítica al respecto.

 

- Me han entrevistado varios medios suecos y todos hacen preguntas sobre temas que apoyan la estrategia de Suecia. Parece que quieren apoyar a su propio gobierno y a su estrategia. Pero Suecia va en contra del mundo entero, expresó Frode Forland a Svenska Dagbladet.

 

Su país, Noruega, al igual que Finlandia y Dinamarca, deberán decidir qué medidas adoptan respecto a la desescalada. Porque, mientras ellos han tomado duras medidas de confinamiento, cuarentenas, cierre de bares y parques, etc. Suecia se ha destacado por su relajada postura. Todos sus vecinos cerraron sus fronteras, Suecia no. Actualmente Suecia, presenta las peores cifras, no solo dentro de los países nórdicos, si no también en sentido global, ocupando el sexto lugar en el mundo, en mortalidad.

 

Estas cifras hablan por sí solas, de este lunes 18 de marzo:

Muertos por millón: (18-05-2020)

Bélgica: 784

España: 591

Italia: 528

UK: 511

Francia: 431

Suecia: 366. Nuevos reportados: 19

Países Bajos: 332

Irlanda: 313

  

Noruega: 43 Nuevos reportados: 1

Finlandia: 54 Nuevos reportados: 2

Dinamarca: 95 Nuevos reportados: 1

Islandia: 29 Nuevos reportados: 0

 

Fuente: https://www.worldometers.info/coronavirus/

 

A pesar de que todos concuerdan que no es posible hacer una apreciación de qué país pudo controlar mejor la pandemia, Suecia es mirada por sus vecinos con recelo. Si hubiera tenido una estrategia más de acorde a ellos, los países nórdicos ahora podrían llegar a acuerdos en común. Pero al parecer esto no va a poder ser posible.

 

- Noruega, Dinamarca e Islandia han logrado estabilizar sus situaciones. En Suecia, la situación es más alarmante, dice hace poco la ministra del Interior de Finlandia, Maria Ohisalo.

 

En Noruega han fallecido 233 personas, por covid-19. En Suecia, que tiene el doble de población que este, han fallecido, hasta la fecha, 3.698 personas.

 

- Cuando no teníamos control sobre la propagación a mediados de marzo, el gobierno introdujo medidas estrictas. Ahora se ha detenido, y podemos volver a abrir gradualmente, dice Frode Forland, director de prevención de infecciones del Instituto de Salud Pública, correspondiente a la Agencia de Salud Pública de Suecia, al diario Svenska Dagbladet.

 

 
Foto: Captura de pantalla de SvD.

 

Forland piensa que en su país ya pasó la primera ola de la pandemia, que fue contenida y ahora va en descenso. Luego seguramente vendrán focos más pequeños que espera se logren contener con testeos, trazabilidad y cuarentena. Es la estrategia de Corea del Sur y de Singapur, y ha dado buenos resultados.

 

En cambio, no confía de la estrategia de que todos se vayan contagiando de a poco para que la infección termine cuando una gran parte de la población se haya enfermado. Según él, es mucho mejor asegurarse y evitar que las personas mueran.

 

Expertos internacionales han hablado de una “segunda ola” de contagio, entre estos, Anders Tegnell, quien confía que a Suecia no le afectaría tanto, puesto que muchos suecos ya habrán contraído la enfermedad.

 

Pero en la entrevista con SvD, el epidemiólogo noruego explica que tal vez no haya una segunda ola. Según él, estas teorías se basan en estudios sobre la llamada gripe “española”, la primera pandemia global que se extendió a gran velocidad por todo el mundo entre 1918 y 1919.  

 

- Estas son viejas teorías epidemiológicas que se basan en gran parte en epidemias de gripe. Creo que se ha puesto demasiado énfasis en los modelos históricos en Suecia.

 

También le ha molestado la actitud de tanto el epidemiólogo estatal Anders Tegnell y su antecesor, Johan Giesecke, senior asesor de la OMS (no asalariado), quien figura a diario en los medios, tanto nacionales como internacionales. Giesecke asegura que “todos se van a contagiar” y él mismo espera contagiarse ahora y no en un año más (cumple 71 años en septiembre).

 

Tanto Tegnell como Giesecke son categóricos en sus declaraciones, y no toleran ni críticas ni están abiertos a otros puntos de vista. Cuando el vespertino Expressen quiso saber la opinión de Giesecke frente a declaraciones de la OMS, que iban en contra de lo sostenido por él, respondió al diario: “podemos dejarlo”.

 

También ha dicho que “todos los países, con excepción de Suecia, lo están haciendo bien”, algo que indignó a Frode Forland.

 

- Eso él no lo puede saber. Debería ser más humilde. Hay muchas cosas que no sabemos, en relación con este virus.

 

Johan Giesecke, por su parte, comenta al diario que “Suecia tiene la mejor estrategia y las cifras de muertos se van a estabilizar con el tiempo”. Lamenta haber parecido arrogante y afirma:

 

- He sido un poco malito con Noruega, y me expresé tala vez muy categóricamente. Pero me gusta muchísimo Noruega. Es un país favorito.

 

El experto noruego concuerda en que aún no se pueden hacer comparaciones sobre la mortalidad en los distintos países, pero opina que en la actualidad es mejor hacer lo posible por contener la propagación del virus, en espera de una vacuna o un tratamiento para la enfermedad.

 

- Creo que tenemos que seguir manteniendo un distanciamiento social, no abrazarnos y no viajar tanto durante mucho tiempo más. Pero la sociedad seguirá funcionando de todas formas, expresó a SvD.

 

 

Más sobre Johan Giesecke

 

Johan Giesecke fue  el epidemiólogo estatal sueco entre 1995 a 2005. Ha sido jefe de investigación en la Agencia Europea de Protección de Enfermedades (ECDC) y desde 2019 es parte del equipo de asesores en la Organización Mundial de la Salud (OMS).

 

En Suecia es un personaje controvertido, lo más reciente es que, a pesar de las recomendaciones para las personas de más de 70 años de permanecer en casa y, de, por ejemplo, no encontrarse con sus nietos. Fue justamente lo que hizo el fin de semana.

 

Según él, los jubilados suecos son más sanos que los pensionistas de otros países y deberían cambiar las regulaciones.

 

Giesecke, al igual que Tegnell, cree que todos nos vamos a contagiar, y cuando antes mejor. En algunas entrevistas ha dicho que él ya tuvo el covid-19 y en otras que es mejor enfermarse ahora, antes que el próximo año. Tiene 71 años.

 

Piensa que no hay forma de parar el coronavirus.

 

- Es un desastre natural. Es la naturaleza la que contraataca de alguna manera. Y, al igual que en el caso de una erupción volcánica, un terremoto o similar, los más débiles son los más perjudicados. Los que "corren demasiado lento", afirmó en una entrevista con Dagens Nyheter. 

  

Pero, de esto tal vez se trate todo: de proteger a quienes no pueden correr tan rápido como los demás. Más de la mitad de los fallecidos en Suecia son personas mayores. Las directivas de las autoridades son de no derivar a personas de más de 80 años a las UCI, porque se supone que no tolerarían el ser entubados. Aunque las autoridades sanitarias han dicho que "esto lo decide cada médico en particular". En la actualidad hay más de mil plazas disponibles, de cuidados intensivos y los sanitarios trabajan al tope de su capacidad, en turnos de más de 12 horas.

 

Muchos familiares de personas mayores que han fallecido antes de ser trasladados a unidades de cuidados intensivos han hecho las denuncias correspondientes, y el gobierno anunció el comienzo de una investigación al respecto.

 

Las investigaciones tardan al menos un año en llegar a algún resultado. 

 

El epidemiólogo noruego Frode Forland y el experto sueco Johan Giesecke. Foto: Captura de pantalla de SvD y Aftonbladet. 

 

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