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Jueves, 22 Octubre 2020 18:49

Löfven: “Se acabó la fiesta”

“No podemos descartar que lo que pasó esta primavera no vuelva a ocurrir ahora”, dijo el primer ministro sueco, Stefan Löfven, en rueda de prensa este miércoles.

Löfven manifestó su malestar por las incesantes aglomeraciones en clubes nocturnos.

- Mientras algunos se van de parranda, los sanitarios luchan día y noche, dijo, e hizo un serio llamado a la responsabilidad individual.

 

 Por: Magazín Latino

 

El gobierno quiere que se acabe la fiesta.

 

En rueda de prensa y flanqueado por los ministros del interior, de cultura y el director general de la Agencia de Salud Publica, Stefan Löfven dio a conocer las nuevas recomendaciones frente a la pandemia de Covid-19.

 

Y esta vez subió el tono considerablemente.

- Se tiene que acabar la fiesta en los clubes nocturnos. Esto deberá prolongarse durante el tiempo necesario para evitar que nuevamente tengamos un aumento dramático de la infección, enfatizó Löfven.

 

Se refirió a lo que se ha estado reportando desde hace tiempo, el hecho de que la gente sigue saliendo de copas exactamente como lo han hecho siempre, sin guardar el distanciamiento físico y – puesto que Suecia es uno de los pocos países del mundo donde no se ha implantado el uso de estas - sin mascarilla.

 

Si los ciudadanos se lavan las manos o no es, naturalmente, imposible de saber.

 

Pero el gobierno parece estar disgustado con los ciudadanos, y de los halagos anteriores, Löfven pasó a un “tirón de orejas”.

 

- Se han reportado demasiadas deficiencias, demasiada congestión repetidas veces en los clubes nocturnos. Y esto, cuando el personal médico se deja la piel trabajando día y noche. Es una falta de respeto, cuando el mismo personal aprecia en los periódicos fotos de parrandas en clubes nocturnos y pistas de baile llenas de gente, subrayó el premier, con enfado.

 

Al mismo tiempo explicó que el gobierno aumenta el número de asistentes a eventos deportivos y representaciones teatrales con un público sentado hasta un límite de 300 personas.  

 

El límite anterior era de 50 y se esperaba un nuevo aforo de 500 personas.

 

No fue así.

 

Sin embargo, significa un gran cambio para, por ejemplo, los teatros, conciertos, cines, eventos deportivos, etc.

 

Se aplica de modo que se permitirá un máximo de 300 personas sentadas, respectivamente 50 personas en otro tipo de eventos o reuniones públicas.  Estas nuevas medidas comenzarán a regir desde el 1 de noviembre.

 

Al mismo tiempo, la ministra de asuntos sociales, Lena Hallengren, anunció, el miércoles por la mañana, que desde ahora las recomendaciones de distanciamiento social y otras rigen para todos los ciudadanos.

 

Vale decir: a los mayores de 70 años ya no se les recomiendan medidas más restrictas.

 

Según la ministra, este cese de medidas de máxima cautela para los adultos mayores resultan en otros problemas, como el aislamiento y la soledad. Y el gobierno ahora quiere poner coto a esta situación.

 

El ministro del interior, Mikael Damberg, por su parte, explicó que se trata de mantener una normalidad en la medida de lo posible, al mismo tiempo que recalcó que las fiestas y aglomeraciones eran una “falta de respeto” y que los dueños de bares deberán hacerse cargo.

- No se trata de recomendaciones, se trata de sanciones, dando a entender que el desobedecimiento de estas significará multas a los implicados.

 

Hasta ahora los inspectores de salud han debido lidiar con los asistentes a clubes, armados solo de unas varas de color rosa, para medir si los festejantes respetan el distanciamiento estipulado por las autoridades.

 

Nuevas medidas:

  • El límite de eventos públicos con público sentado se elevó de un máximo de 50 a 300 personas. No a 500, como se esperaba.
  • Los participantes deberán sentarse a una distancia de un metro.
  • Hasta un máximo de ocho personas pueden sentarse juntas, en un restaurante (esto no quedó completamente claro, por lo tanto está en desarrollo)
  • Las reglas se aplican a eventos culturales y deportivos, pero también a otras reuniones, como de tipo religioso.


El primer ministro Stefan Löfven estima que ya se ha festejado lo suficiente y llamó a los ciudadanos a asumir su responsabilidad frente al coronavirus. Foto: Captura de pantalla/Regeringen.se.


El monistro del interior, Mikael Damberg, la ministra de cultura, Amanda Lind, el primer ministro, Stefan Löfven y el director de la Agencia de Salud Pública, Johan Carlson. Foto: Captura de pantalla/Regeringen.se. 

 

Published in Política

Los ancianos han representado la gran mayoría de las muertes por Covid-19 en Suecia, ya sea en residencias de ancianos o en sus propios hogares, a menudo solos. A mediados de mayo de 2020, solo el 13 por ciento de aquellas víctimas habían recibido tratamiento en hospitales suecos. En agosto de 2020, solo el cinco por ciento de los pacientes de Covid-19 admitidos para recibir tratamiento en hospitales provenían de esos hogares. Comparada con sus países vecinos nórdicos, Suecia presenta con creces la mayor proporción de muertes entre los casos confirmados de corona. Este artículo analiza las posibles razones.

 Por: Marcello Ferrada de Noli (*)

La inmunidad grupal


Las comparaciones internacionales de la situación epidemiológica del covid-19 pueden ayudar a evaluar la eficacia de las diferentes estrategias utilizadas por las autoridades sanitarias. Es posible que algunos países antes conocidos como "tercer mundo", hayan asimilado estas estrategias, o ponderan hacerlo. Esto bajo una concepción de atribuir conocimientos técnicos superiores en materia de salud pública, a países considerados más desarrollados económicamente – lo cual aún persiste en algunos círculos gubernamentales. Por esta misma razón, países de América Latina, África y otras regiones han sido blanco en una propaganda diseñada en los países desarrollados que promueven, con la ayuda de medios de comunicación locales, la exportación de sus métodos epidemiológicos.


En Europa, Italia fue el primer país en aplicar el enfoque de "lockdown" (confinamiento). Al comienzo de la ‘segunda ola’, Italia tuvo una de las incidencias más bajas de nuevos casos de Covid-19. El modelo que se presenta en Europa como alternativa al italiano es la "inmunidad colectiva", más asociada a la interpretación neoliberal de Suecia. La idea aquí es priorizar la economía: no cerrar fábricas, escuelas o restaurantes. El epidemiólogo estatal sueco, Anders Tegnell, dijo que "si cerramos las escuelas perderíamos el 25% de la fuerza laboral" (los padres tendrían que quedarse en casa). También ha declarado que “la inmunidad colectiva es lo único que eventualmente detendrá la propagación de este virus”. En palabras de Johan Giesecke, principal asesor de la Agencia de Salud Pública de Suecia, y mentor de Tegnell, la estrategia de inmunidad colectiva consistiría en "dejar que el virus atraviese la población".

 


Anders Tegnell, el arquitecto de la estrategia sueca del coronavirus, en un bar en Estocolmo, el 28 de mayo de 2020. Hacia entonces, Suecia había registrado las muertes por Covid-19 per cápita más altas de Europa. El autor destaca la ausencia de ‘distanciamiento social’ observado por los huéspedes del bar, a pesar de las recomendaciones impartidas al público por el propio Tegnell. Foto Aftonbladet.

 

Hay varios hechos que prueban que la dirigencia de Folkhälsomyndigheten (Agencia Sueca de Salud Pública) había optado por la ‘inmunidad de rebaño’. En un reciente artículo, Time reproduce un intercambio de emails en que Tegnell especula sobre el beneficio de aquella estrategia, y escribe: “Un punto sería mantener las escuelas abiertas para lograr la inmunidad de rebaño rápidamente”.

 

Tengo entendido que uno de los primeros análisis críticos sobre el experimento sueco en medios de difusión internacionales, fue una entrevista y luego el primero de una serie que publiqué en RT, y que fue mencionado en Suecia en el diario Expresen. Luego siguieron otros académicos e investigadores suecos en diversos medios de Occidente, lo que motivó críticas, o al menos escepticismo, sobre el modelo gubernamental sueco para enfrentar la pandemia. En sus respuestas, el gobierno sueco ha intentado distanciarse del término, pero en la práctica la estrategia de inmunidad de rebaño no ha cambiado, tan solo se ha transformado en un problema semántico – parafraseando lo que Sir Patrick Vallance, el jefe científico británico, manifestó sobre el confinamiento, la estrategia opuesta. Es decir, independientemente de como Tegnell o el Primer Ministro Stefan Löfven quieran llamarlo ahora, en los hechos el modelo sueco ha sido un experimento dirigido a la inmunidad de rebaño “rápidamente” – como escribe Tegnell.

 

Por añadidura, el mismo embajador de Suecia en Estados Unidos declaró meses atrás que "Estocolmo podría alcanzar la inmunidad de rebaño en mayo". Aunque, de todas maneras, cinco meses después, esto no se ha logrado. Y la economía de Suecia ha sufrido tanto, si no peor, que sus vecinos que utilizaron medidas de confinamiento.

Los indicadores epidemiológicos que presento a continuación exponen los efectos nefastos, por no decir macabros, del modelo sueco. El mensaje para otras naciones es: no lo adopten. En cambio, sobrevivan.



Tasa de letalidad en Suecia y en sus vecinos nórdicos Dinamarca, Finlandia y Noruega

Basándome en datos internacionales actuales, realicé una comparación de indicadores de mortalidad entre Suecia y los países nórdicos que aplicaron formas de bloqueo.

Ciertamente, existen múltiples modelos para tales comparaciones epidemiológicas. Sin embargo, comenzaré con un método simple para determinar si existe una significancia estadística en las diferencias reportadas con respecto al número total de fatalidades, número de muertes por cápita, etc. Como sabemos, no todas las altas diferencias en las tasas de mortalidad son epidemiológica o estadísticamente significativas, aunque pueden aparecen como tales en los medios de comunicación cotidianos.

En este case, sin embargo, los resultados encontrados a través de comparaciones entre el número de muertes por Covid-19 en Suecia (n = 5.883) con el número total en Dinamarca, Finlandia y Noruega (n = 1.284), dan una sobrerrepresentación significativa de las muertes suecas (X2 = 3023.3239, p = <0,00001). Por tanto, la diferencia es altamente significativa desde el punto de vista estadístico.

Otro método es la tasa de fatalidad (en lo sucesivo llamada CFR, acrónimo de Case Fatality Rate). El CFR tiene como objeto el estimar la proporción de muertes entre los casos confirmados. Muestra la proporción de enfermos que finalmente fallecieron, y la OMS lo considera como “una medida de gravedad de los casos detectados”. Entre más de 200 países incluidos en las tablas internacionales sobre el coronavirus, Suecia ocupa actualmente el puesto número 14 entre los 15 países con la tasa de mortalidad por Covid-19 más alta por 1 millón de habitantes. Sin embargo, cuando se tiene en cuenta el CFR, Suecia sube al sexto lugar en ese grupo, lo que ilustra la importancia del método CFR. Esta posición de Suecia en la clasificación mundial se ha mantenido bastante uniforme. Mi cálculo (de octubre de 2020) indica los mismos resultados establecidos en un trabajo de investigación de mayo de 2020.

 

Tasa de letalidad por Covid-19 en Suecia y países vecinos

En cuanto a la comparación de la tasa de letalidad entre los ya nombrados países nórdicos, he utilizado dos modelos de cálculo de CFR. Uno es el CFR habitual, que solo necesita el número de muertos y el número de pacientes confirmados con Covid-19. El segundo consiste en un método más depurado, recientemente referido por la OMS, que además requiere en el cómputo el número de casos que se han recuperado de la enfermedad.

Con el primer método, el cálculo del CFR da como resultado: Dinamarca 2.18, Finlandia 3.16, Noruega 1.8 y Suecia 6.11 por ciento.

 

 

Además, según la OMS, el resultado en un CFR determinado puede resultar subestimado cuando se producen retrasos en el informe de las muertes, que es el caso de Suecia, como lo demuestra un artículo reciente publicado por nueve investigadores suecos. Entonces, incluso si el CFR mencionado anteriormente de Suecia parece definitivamente más alto que el de los países vecinos, podría ser aún más alto si se considera el factor mencionado por la OMS.

El segundo modelo para calcular el CFR, y que es el recomendado por la OMS,  consiste en un cálculo que también incluye el número de casos recuperados. La pregunta es, ¿podría aplicarse ese cálculo con precisión en la comparación internacional que incluye a Suecia? Sin mayor análisis, la respuesta sería: no. Esto se debe a que Suecia no entrega datos sobre tales casos a nivel internacional. ¿Por qué no? Porque, en primer lugar, según la explicación dada por el Directorio Nacional de Salud y Bienestar de Suecia (Socialstyrelsen), ni siquiera ellos llevan un registro del número total de casos recuperados en el país.

Esta fue la respuesta que recibí del Coordinador de Estadísticas de la Junta Nacional de Salud y Bienestar de Suecia (Socialstyrelsens Statistik samordnare), quien me envió un correo electrónico el 6 de octubre de 2020:

 

"Socialstyrelsen no tiene una estimación del número total de casos recuperados de Covid-19" .

Sin embargo, hay dos hallazgos que ayudarían a estimar aproximadamente el número de casos recuperados perdidos (o no reportados) de Suecia. Primero está el porcentaje de casos confirmados en todo el mundo que se han recuperado, que es del 75%, lo que proporciona un promedio del 75%. El segundo hallazgo muestra que el número de casos recuperados de casos confirmados en los países nórdicos vecinos de Suecia también da una media del 75%.

 

 

Por lo tanto, estimaría que el número de casos recuperados en Suecia es el 75 por ciento del total de casos confirmados en el país (n = 96,145), lo que da n = 72,109. Por consiguiente, aquí el resultado del CFR de acuerdo con el método recomendado por la OMS: Dinamarca 2.7 %, Finlandia 4.1 %, Noruega 2.4 %, y Suecia 7.5 %.

 

 

¿Qué hay detrás del alto CFR del Covid-19 en Suecia?

En Suecia, la mayoría de las víctimas del covid-19 tenían 70 años o más. En junio de 2020, se sabía que la mitad de esas personas (n = 2.036) vivían en hogares de ancianos, con un número adicional (n = 1.062) en el sistema de atención domiciliaria o en residencias donde muchas víctimas vivían solas.  Sólo el 13 por ciento de las víctimas de hogares de ancianos habían recibido tratamiento en hospitales suecos a mediados de mayo. En agosto, los residentes de hogares de cuidados de Covid-19 constituían solamente el 5 por ciento de los pacientes tratados en hospitales.

Mientras que en Dinamarca, el 50 %  de los pacientes con Covid-19 mayores de 70 años ingresaron en cuidados intensivos, y en Noruega ingresaron el 30%, en Suecia solo el 21% del mismo grupo de edad recibió atención hospitalaria. Las autoridades sanitarias de Suecia emitieron una directiva que estipulaba que ciertos grupos de pacientes deberían quedar fuera de recibir cuidados intensivos. Estos incluyeron: los mayores de 80 años, los mayores de 70 años con una enfermedad importante y los entre 60 y 70 años con al menos dos enfermedades de órganos, incluidos el corazón, los pulmones y los riñones.

Posteriormente, en mayo de 2020, el Hospital Karolinska informó que sólo el 80% de las plazas de IVA en el Hospital Karolinska estaban ocupadas. Esto llevó a la televisión sueca a transmitirlo como "muy positivo", mientras que Aftonbladet se preguntaba si "lo estamos haciendo mejor que en otros países". Sin embargo, al mismo tiempo a decenas de ancianos suecos se les había negado el tratamiento en esas instalaciones de cuidados intensivos.

 

¿Son o no comparables las estadísticas de mortalidad por Covid-19 de Suecia?


Los epidemiólogos suecos
intentarían explicar que las estadísticas de mortalidad por Covid-19 para Suecia son difíciles o no son precisas, para las comparaciones internacionales porque el número de personas reales con la enfermedad debe estimarse más alto que los casos confirmados, como en el caso de la tasa de mortalidad por infecciones (IMR). Pero entonces, ¿por qué los tests de Suecia para Covid-19 han sido los más bajos entre sus países nórdicos vecinos, y también bajos en comparación con los países europeos? ¿Son las pruebas de Covid-19 en Suecia incompatibles con otros países?


Sin embargo, con respecto a los tests, la respuesta lógica es simple: reducir el número de tests significa menos oportunidades para detectar a las personas con la enfermedad. Lo que no es lo mismo que asumir que esos individuos enfermos no existen. De hecho, existen y son contagiosos. Sin embargo, la "ventaja" de esto es que tenemos un número menor de casos nuevos que informar. Por tanto, un problema de salud pública real se convierte en una herramienta para cubrir una estrategia epidemiológica defectuosa y, hasta aquí, fracasada.

 

La epidemiología como ciencia y los epidemiólogos gubernamentales suecos

 

En su definición, la epidemiología se esfuerza por identificar tanto los factores de riesgo que pueden conducir a la morbilidad / mortalidad de la enfermedad como los grupos de población que están particularmente expuestos. Como explicación de la desproporcionada mortalidad por Covid-19 de Suecia entre los ancianos, el director general de la Agencia Sueca de Salud Pública, Johan Carlson, declaró que el epidemiólogo estatal Anders Tegnell no tiene responsabilidad en "lo que ha sucedido en el cuidado de los ancianos" en Suecia, que [en su lugar] “Es una consecuencia de una estructura y preparación descuidadas”.

No obstante, los ancianos eran un grupo de riesgo conocido, incluso para la propagación del virus. ¿Por qué entonces no se tuvo en cuenta ese problema “estructural” en la arquitectura de la estrategia sueca Covid-19 desde el principio? Por ejemplo, ¿por qué se retrasaron tanto las directrices nacionales sobre residencias de ancianos (a partir del 1 de abril de 2020)? Unas semanas más tarde, se supo que los hogares de ancianos en el 81% de los municipios de Suecia "habían confirmado o sospechado casos de Covid-19".

¿Qué necesitamos?

Necesitamos no seguir el modelo de inmunidad colectiva/de rebaño. Para diezmar el SARS-cov-2 lo que sí necesitamos es una vacuna. Lo que necesitan los países golpeados por esta pandemia, es considerar la conveniencia de comenzar desde ya con programas de vacunación por el momento disponibles.

Al adoptar un modelo sueco de salud pública, es posible que se estará sirviendo también a un modelo político cuyas competencias son la codicia, el poder económico empresarial y la adhesión a una interpretación muy sui generis de lo que debería significar democracia. Porque, ¿qué es la democracia en el contexto de este debate? ¿Quién decidirá en última instancia la estrategia interna de un problema que amenaza la vida de todos los ciudadanos de un país, y por ende compete la opinión y decisión de todos?

Las decisiones democráticas se basan en la participación de todos y en el interés de todos, asegurando que se escuchen todas las voces. En mi experiencia, este no es el caso en Suecia. Los resultados de esta investigación sobre la tasa de fatalidad en Suecia por motivo del Covid-19 no se conocían públicamente antes de este trabajo. Sin embargo, los principales periódicos suecos declinaron hacerlos conocer. Prefieren, en cambio, controlar el discurso, permitiendo sólo críticas leves, que sirven como coartada a las autoridades en el actual debate Covid-19. Este nuevo concepto neoliberal de democracia ensamblado tipo Ikea, no debería ser desempacado por países de América Latina, África y otras latitudes. Allí, una fórmula digna para la democracia debería excluir la praxis sueca de cómo, sin la participación de los dēmos ("pueblo" en griego), los que están en el poder ejercen los kratos (id. "gobernar") para beneficiarse políticamente.

 

(*)  Marcello Ferrada de Noli es profesor emérito de epidemiología. Anteriormente en el Instituto Karolinska, Suecia, y en la Escuela de Medicina de Harvard. Presidente de la ONG Doctores Suecos por los Derechos Humanos – SWEDHR.

 

 

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"Dejar que el virus circule sin control solo acarrea infecciones innecesarias, sufrimiento y muerte", dijo el Director General de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus en una rueda de prensa digital este lunes, desde Ginebra.

El virus se derrota protegiendo a las personas, "no exponiéndolas a este", enfatizó Tedros, refiriéndose a la discusión internacional sobre esta peligrosa estrategia.

 

 Por: Marisol Aliaga

 

La OMS está preocupada porque, en los últimos días, el mundo está viendo el aumento más rápido de infecciones por el coronavirus durante el transcurso de toda la pandemia, especialmente en Europa y las Américas.

- Cada uno de los últimos cuatro días ha sido el mayor número de casos notificados hasta ahora. Muchas ciudades y países están también reportando un aumento en las hospitalizaciones y de ocupación de camas de cuidados intensivos, dijo Tedros Adhanom Ghebreyesus.

 

Tedros recalcó además que esta es "una pandemia desigual", puesto que cada país está respondiendo de manera diferente. Y subrayó que los brotes pueden controlarse mediante medidas específicas, por ejemplo, evitando eventos que pudieran ser riesgo de infecciones, promoviendo el aislamiento y los tests.

 

Y quiso dejar en claro algo que muchos tienden a confundir:

- No se trata de una elección entre dejar libre el virus o cerrar nuestras sociedades, enfatizó.

 

Porque mucha gente piensa que no hay más opciones que estas dos. Suecia, por ejemplo, dejó libre el virus a poco comenzar la pandemia, la primavera pasada. Cuando se implantaron las medidas restrictivas, ya la infección se había filtrado en las residencias de ancianos, lo que ocasionó una gran mortandad entre los residentes. 

 

Suecia apostó por la inmunidad de rebaño. Y es uno de los países que tiene más muertos per cápita en el mundo.  

 

Recientemente el prestigioso magazín Time publicó un artículo llamado “La respuesta sueca frente al covid-19 es un desastre. No debería ser un modelo para el resto del mundo”.

 

Por su parte el New York Times escribe, en otro reportaje: “Décadas de recorte presupuestario y reformas del mercado sentaron las bases para una ola de muerte en residencias de ancianos suecas”.

 

Y en el referente científico The Lancet, 80 científicos advierten sobre esta “peligrosa falencia, inmunidad de rebaño, que carece de toda evidencia científica”.

 

Volviendo a la rueda de prensa del lunes, Tedros Adhanom Ghebreyesus advirtió:

- La inmunidad de rebaño es un concepto utilizado para la vacunación, en el que una población puede protegerse de un determinado virus si se alcanza un umbral de vacunación.

 

Pero, explicó que esto se logra protegiendo a las personas del virus, "no exponiéndolas a este".

- Nunca en la historia de la salud pública se ha utilizado la inmunidad del rebaño como estrategia para responder a un brote.

 

Tedros calificó esta estrategia como "científica y éticamente problemática".

 

Explicó que, para obtener inmunidad de rebaño contra el sarampión, por ejemplo, alrededor del 95 por ciento de la población debe ser vacunada.

 

Cuando se trata del coronavirus, no obstante y según estimaciones de la OMS, menos del 10% de la población mundial tiene inmunidad alguna a este virus, lo que significa que la "gran mayoría" en el mundo es susceptible a este (o sea, puede contraer la enfermedad). 

- Dejar que el virus circule sin control, por lo tanto, significa permitir infecciones innecesarias, sufrimiento y muerte, constató Tedros.

 


El Director General de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus. Foto: captura de pantalla/UN News. 

 

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Sábado, 05 Septiembre 2020 19:07

Después de los aplausos - el despido

En medio de la pandemia de covid-19 el personal de la salud en Suecia fue colmado de aplausos y felicitaciones. Pero ahora, con la llegada del otoño, hospitales en Estocolmo reducen su personal. El Hospital universitario del Karolinska, por ejemplo, anunció el despido de 266 médicos y asistentes de enfermería.

“A nadie parece importarle realmente cómo nos sentimos”, dijo la enfermera de la UCI del Nuevo Karolinska, Catherine Jiménez Flores, en entrevista con SvD.

 

 Por: Marisol Aliaga

 

Este viernes se registraron 3 nuevos fallecidos por covid-19 (el jueves 13), y la cifra total de muertos es de 5.835. Suecia, con 10 millones de habitantes, es el más castigado de los países nórdicos, que presentan cifras mucho mejores.

 

Con la llegada del otoño, la vuelta a clases y al trabajo para millones de personas, la situación frente a nuevos brotes de coronavirus es tensa, sobre todo para el personal de la salud, y para muchos que no alcanzaron a recuperarse del todo después de tomar sus vacaciones.  

 

En los meses más duros de la pandemia, abril mayo, el personal de la salud se destacó por su lucha incondicional frente al coronavirus y en sus discursos del verano, todos los políticos agradecieron su labor.  

 

Pero después de los aplausos, las condiciones de trabajo de los sanitarios siguen siendo precarias. Y en los hospitales, en lugar de mejoras se vienen despidos. Algunos profesionales no resisten el exceso de trabajo y presentan su renuncia. En el hospital universitario de Karolinska, en Solna, donde se le ha dado atención a más pacientes enfermos de covid-19, una treintena de enfermeras y asistentes de enfermería han presentado su renuncia debido a las condiciones infrahumanas en las que tienen que trabajar. Nadie sabe cómo las van a reemplazar. 

 


La enfermera Sara Nordin es una de las enfermeras del Karolinska que decidió presentar su renuncia, por el exceso de trabajo. Foto: Aftonbladet/Privada. 

 

Por otra parte está el creciente número de pacientes crónicos.  Según una encuesta de Novus, podría tratarse de unas 150.000 personas. A eso es necesario agregar más de 10.000 intervenciones quirúrgicas aplazadas y alrededor de 50.000 visitas al médico.

 

¿Cómo va a poder solucionarse esta deuda sanitaria? Nadie lo sabe.

 

A la vuelta al trabajo y después de unas merecidas vacaciones, los profesionales de la salud se encuentran ante una recarga laboral parecida a la del invierno pasado. Ante esto, un considerable número de profesionales de la salud están a punto de tirar la toalla. “Me siento como ante una máquina de moler carne”, dijo una enfermera, en redes sociales. En el noticiario, otra describía el “nudo en el estómago” que sentía ante una nueva jornada laboral.   

 

Atrás quedaron los aplausos recibidos antes de las vacaciones, y ahora los políticos se desentienden del asunto. A pesar de que se necesitará más personal nunca, las jefaturas se mantienen firmes en su decisión de despedir a médicos y asistentes de enfermería. 

 

Catherine Jiménez Flores, enfermera de la UCI del hospital Nuevo Karolinska, dijo, en una entrevista con el matutino Svenska Dagbladet: “A nadie parece importarle realmente cómo nos sentimos”.

 

- No fue solo todo con esto del corona, comenzó ya cuando nos cambiamos al Nuevo Karolinska y se nos impuso una organización completamente nueva. Fue un momento difícil y estresante, con muchos turnos dobles, debido a la falta de personal. Pero el detonante [para mí] fue que no me dieron permiso para una capacitación como enfermera anestesista.

 

La dirección del Karolinska se excusa diciendo que Catherine Jiménez Flores ya tiene una especialidad, y que ellos no están dispuestos a costearle otra.

 

Sin embargo, la enfermera se siente traicionada – al igual que otra compañera que está en la misma situación - por la falta de comprensión de sus superiores.

 

- Habíamos planeado trabajar extra durante el año que estudiábamos, pero no se hizo nada para que nos quedáramos y regresáramos después de la capacitación. Ningún aprecio en absoluto. Probablemente conseguiremos trabajo en cualquier parte cuando nos graduemos, pero en KS probablemente no lo será, dijo Catherine.

 

Por otra parte, el sindicato de la Salud se ha opuesto a la actitud de la patronal.

 

- En cierto modo no me sorprende que solo miren el esquema en un futuro cercano, pero es muy extraño cuando los hospitales al mismo tiempo tienen una tremenda necesidad de enfermeras especializadas. Al mismo tiempo sabemos que el mercado laboral es bueno para este grupo, que puede obtener mejores horarios de trabajo y mejores sueldos en empresas de contratación de personal o en empresas privadas, dijo al diario Emma Jonsson, vicepresidenta del Sindicato de la Salud para el departamento de Estocolmo.

 

Sin embargo, conviene recalcar que las empresas de contratación de personal constituye un gasto enorme para la administración de los hospitales. Además,  no es bien mirado, de parte del personal de planta, que una colega de una empresa de contratación gane 20 por ciento más que ellos y que al mismo tiempo haga menos.

 

- Agradecemos todos los aplausos durante la pandemia, pero ahora se requiere la acción de los políticos donde se nos valore económicamente y tengamos un mejor ambiente laboral. Me preocupa mucho que no podamos hacer frente a la atención médica que debería existir en una sociedad moderna. Debemos tener suficiente personal, competencia y experiencia, de lo contrario, la seguridad y la accesibilidad del paciente se verán afectadas, dijo Emma Jonsson.

 

El presidente del Colegio Médico de Estocolmo, Johan Styrud, por su parte, opina que la atención ha funcionado bien durante el verano, puesto que esta fue reforzada durante la pandemia, con más plazas de atención y de cuidados intensivos. Sin embargo, le teme a una nueva ola.

 

- Ha habido menos pacientes, al mismo tiempo que teníamos un búfer adicional en el sistema. Pero la deuda sanitaria ha aumentado y será difícil ponerse al día. Puede llevar varios años, pero todo depende de cómo se desarrolle la covid-19 durante el otoño. Si tenemos una segunda ola, la situación puede empeorar aún más.

 

Johan Styrud no comprende la lógica de despedir a 266 médicos y asistentes de enfermería en el Nuevo Karolinska, al mismo tiempo que se contrata a personal al que se le paga mucho más.

- Esto crea un ambiente muy malo, con avisos de despidos y recortes, al mismo tiempo que se espera que el personal trabaje aún más. El hecho de que Karolinska esté contratando personal para reducir ciertas colas para las cirugías es también una verdadera provocación, dice Johan Styrud.

 


La 
enfermera Catherine Jimenez Flores también presentó su renuncia. Foto: Captura de pantalla, SvD. 

 

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4000 personas se han hecho la prueba del coronavirus y han recibido resultados incorrectos.

El fallo fue descubierto reciente y actualmente está siendo investigado por la Agencia de Salud Pública.

- Tendrá un impacto en las estadísticas nacionales, dice Karin Tegmark Wisell, jefa de departamento de la Agencia Sueca de Salud Pública.

 

 Fuente: Aftonbladet. 25 agosto de 2020

 

El error se descubrió recientemente en dos laboratorios y significa que aproximadamente 4.000 personas recibieron resultados incorrectos de la prueba del corona.

 

Las personas testeadas han tenido un resultado positivo en las pruebas de PCR de auto-testeo, a pesar de que, en realidad, no han tenido la covid 19.

 

La prueba de PCR debe mostrar una infección en curso de covid.

 

El error ha ocurrido en dos laboratorios, NPC, en el Instituto Karolinska, y laboratorios privados ABC, que analizaron pruebas rápidas de China, y se tratan de muestras analizadas desde mediados de marzo hasta mediados de agosto.

 

- En sus análisis sistemáticos de garantía de calidad, estos laboratorios han identificado que hay deficiencias en un kit comercial que se compra en China. Es un kit que está certificado como CE que no ha contado con la calidad que se indica, dice Karin Tegmark Wisell.

 

El error tiene como consecuencia que las estadísticas de corona de Suecia caigan ligeramente.

 

- Hasta cierto punto, tiene el efecto de que las estadísticas a nivel nacional caen en un número correspondiente. Estas personas recibirán un nuevo resultado de prueba, que probablemente diga que fueron falsos positivos, dice Karin Tegmark Wisell.

 

Las personas que han recibido resultados incorrectos en las pruebas provienen de nueve regiones del país. Esto se aplica a Estocolmo, Västra Götaland, Gävleborg, Västerbotten, Västmanland, Dalarna, Västernorrland, Sörmland y Blekinge.

 

- Estos laboratorios trabajan febrilmente para identificar a las personas afectadas y colaboramos con ellas al mismo tiempo, para informarles, dice Karin Tegmark Wisell.

 

 

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La Agencia de Salud Pública de Suecia ha negado siempre que la estrategia para enfrentar al coronavirus sea la ´inmunidad de rebaño´.

Sin embargo, un intercambio de correos electrónicos publicados la semana pasada dejan en evidencia, entre otras cosas, la influencia que ejerció Johan Giesecke en la arriesgada apuesta sueca de cara a la pandemia. Ya en marzo, el exjefe de la agencia estatal se refería a la inmunidad colectiva.

 

 Por: Marisol Aliaga

 

A poco comenzar el estallido de la pandemia de covid-19 en Suecia, una pregunta surgía a menudo: ¿será que la estrategia de la Agencia de Salud Pública es la ´inmunidad de rebaño´? Porque si bien es cierto que cada vez que el epidemiólogo estatal Anders Tegnell ha sido preguntado al respecto, ha negado que así lo fuera, pero junto a otros expertos ha vaticinado una serie de fechas sobre cuándo en Suecia alcanzaríamos la inmunidad.

 

Ninguno acertó.

 

Por su parte la OMS ha criticado la estrategia de la inmunidad de rebaño en varias ocasiones, puesto que el costo en vidas humanas es muy alto.

"Esta idea, de que los países que no han hecho mucho para frenar el contagio de pronto van a alcanzar la inmunidad comunitaria, y que no les importa si pierden a algunas personas mayores en el camino, es un procedimiento muy, pero muy peligroso", declaró Michael Ryan, director de respuesta a emergencias de la OMS, el 13 de mayo.

 

Suecia nunca tomó sus declaraciones como una posible crítica, y Tegnell ha reconocido, a lo más, que la inmunidad comunitaria es un “biproducto” de la verdadera estrategia: la de aplanar la curva y proteger a los adultos mayores.

 

En el resto del mundo la arriesgada apuesta sueca ha despertado tanto curiosidad como espanto. Porque mientras otros países cerraban sus fronteras y tomaban fuertes medidas para contener el virus, en Suecia seguían llegando aviones cargados con pasajeros provenientes de zonas de alto riesgo. Y nunca se les ordenó una cuarentena ni se les tomó un PCR. Las escuelas básicas nunca se cerraron y a los padres que se negaron a enviar a sus hijos al colegio se les llamó a terreno.

 

A poco de haberse declarado la transmisión comunitaria, Anders Tegnell declaró que “tiraba la toalla”, la infección no se podía parar. Incluso durante unos días cesaron los reportes diarios, hasta que se reanudaron nuevamente, mostrando durante los siguientes meses los números más devastadores de toda Escandinavia.

 

Afortunadamente, con la llegada del verano las cifras mejoraron. El número de fallecidos se redujo a un mínimo, al igual que la cantidad de ingresados en las unidades de tratamientos intensivos bajó considerablemente. También influyó en esto que en Suecia la temporada de verano es un “lockdown” natural, todo se cierra y la gente se va a pasar la temporada estival al extranjero o al campo.

 

No obstante, las recomendaciones de la FHM siguen siendo las mismas: guardar la distancia física y lavarse las manos con frecuencia. Tampoco hubo cambios respecto a las personas mayores de 70 años, a quienes se les sigue recomendando salir lo menos posible de sus casas y, de reunirse con otras personas, hacerlo al aire libre. 

 

Pero ¿en qué se ha basado la agencia sanitaria para recomendar estas medidas y quiénes han influido en la estrategia? 

 

Gracias al principio de transparencia (offentlighetsprincipen), que estipula que los documentos de todos los organismos estatales son de acceso público, cientos de mails internos fueron entregados a distintos medios, y el martes de la semana pasada el periodista independiente Emanuel Karlsten publicó algunos de estos en su blogg y en el vespertino Expressen.  

 

De esta correspondencia electrónica se desprende que ya en marzo, el ex jefe de Tegnell, Johan Giesecke, tenía en mente la idea de la inmunidad de rebaño. Giesecke había sido contratado por la empresa de fondos de pensiones “Tredje AP-fonden”, para analizar el impacto de la pandemia en las inversiones financieras. En un mail (13 de marzo 2020) a la empresa escribía: 

“He cambiado de opinión. Creo que el virus avanzará en Suecia como una tormenta y contagiará básicamente a todos en uno o dos meses. Probablemente es más contagioso que la gripe. Yo creo que ya hay miles de infectados en Suecia. La mayoría no se enferman tanto (un resfrío normal) y muchos ni siquiera se percatarán de que están infectados. Todo termina cuando muchos se infectan y después son inmunes, y el virus no tiene adónde ir (lo que se llama 'inmunidad colectiva', puedo contarles más sobre esto cuando nos veamos). Puede llevar entre 1 – 2 meses”.

 

Al día siguiente, estando aún contratado por esta empresa, Giesecke envía un mail a la Agencia sueca de Salud Pública (FHM) proponiendo algunas ideas de trabajo.

 

“/…/ Si las cifras de la influenza son confiables, podría ser interesante (y ojalá ´políticamente´ utilizable) ver si la curva del corona sigue la de la influenza a través del tiempo. Si les gusta la idea: ¿hay alguien en FoHM que pudiera dedicar algo de tiempo para esto?” , escribe.

 

La jefa de análisis Lisa Brouwers le responde rápidamente que va a instruir a una subordinada para que se encargue de esto. A pesar de que Johan Giesecke no trabaja en la Agencia de Salud Pública y no debería tener acceso ni a los resultados internos ni a los recursos de la agencia.

 

Un par de días después, el 17 de marzo, Anders Tegnell, en un escueto correo electrónico, le hace una oferta de trabajo. 

 

Título del mail:¿tiene ganas de trabajar aquí?” (“tiene”, no “tienes” sugiere que la invitación va dirigida a más de una persona, pero se desconocen los otros posibles destinatarios).

 

“¿Por qué no?”, responde Giesecke, al cabo de media hora.

 

 

De esta manera, el ex epidemiólogo estatal obtiene un contrato millonario en la entidad sanitaria “para apoyar en el análisis y modelado de la covid-19".

 

El contrato estipula un sueldo de 1.250 coronas la hora. La primera semana de trabajo en la agencia, Johan Giesecke factura 50 horas. Y se transforma en una celebridad al figurar en todos los medios nacionales y numerosos internacionales, en calidad de experto. 

 

"Es un desastre natural [la covid-19]. Es la naturaleza la que contraataca de alguna manera. Y, al igual que en el caso de una erupción volcánica, un terremoto o similar, los más débiles son los más perjudicados. Los que "corren demasiado lento"", afirmó en una entrevista con Dagens Nyheter

 

Lo que nadie sabía ni sospechaba era que Johan Giesecke no era una voz independiente, sino un representante de la Agencia de Salud Pública sueca y que facturaba por cada aparición en algún medio.    

  

Tampoco se sabía que su esposa, Kajsa Giesecke, estaba involucrada económicamente en el hospital de campaña que se construyó en las afueras de Estocolmo, en Älvsjö.  

 

La agencia sanitaria decidió, a comienzos de la pandemia, el cierre de la escuela secundaria y las universidades, y los jóvenes han estudiado a distancia, para evitar, en lo posible, el contagio.

 

Johan Giesecke se refiere a veces a Anders Tegnell y Johan Carlson (director general de la agencia de salud) como "sus chicos". Un viernes por la tarde les propone cambios que afectan las vidas de miles de personas. Después de una copa de vino.

 

Título del mail: Escuela secundaria

Fecha: 27 de marzo 2020. 20:59 

De: Johan Giesecke

Para: Anders Tegnell, Johan Carlson

 

"Yo creo que deberíamos cesar el cierre de la escuela secundaria y la universidad, después de Semana Santa. No juega ningún rol, desde el punto de vista epidemiológico, y sería una señal de mejoría.

Lo siento especialmente por todos los que ahora están en tercer año - es triste que no se les permita celebrar la graduación después de 12 años en la escuela.

Saludos,

Johan (luego de un vaso de vino el viernes por la tarde)".

Y no sería el único mail que enviara esa tarde. A la hora después envía un mail a Preben Aavistland, del Instituto de Salud Pública de Noruega: 

 

"Hola Preben,

como lo he dicho varias veces: Ustedes lo hacen mal, en Noruega.

Que estén bien,

Johan"

 

 
Anders Tegnell, epidemiólogo estatal. Johan Giesecke, epidemiólogo emérito. 

 

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En entrevista con Magazín Latino, el experto en epidemiología Marcello Ferrada de Noli afirma que “la estrategia de la inmunidad de rebaño gestionada por las autoridades suecas ha causado cinco veces más muertos en Suecia que en todos los países vecinos contados en conjunto”. Y que esta desgracia se podría haber evitado.

El profesor emérito Marcello Ferrada se refiere aquí a las declaraciones de los arquitectos de la estrategia sueca frente al coronavirus, de que la alta mortandad en Suecia se debe a una “casualidad” y que “Suecia tuvo mala suerte”.

 

 Por: Marisol Aliaga

 

A seis meses de este cataclismo que vino a situar nuestras vidas en la peor de las novelas distópicas; cuando el debate sobre si la estrategia sueca es la correcta, y pensando en un otoño incierto, me decido a contactar al profesor Ferrada de Noli. Después de todo, tenemos algunas experiencias en común, y esto me da confianza: es experto en epidemiología, ha vivido muchos años en Suecia y en junio de este año partió rumbo al epicentro de la pandemia, a Italia, a la provincia de Bérgamo. Quería estar “donde las papas queman”, y allá se encuentra ahora, combatiendo al coronavirus, causante de la covid-19.

 

Habla siete idiomas y parece haber vivido siete vidas. Nació en el Valle de Atacama, en Copiapó, al norte de Chile. Su abuelo, Vittorio de Noli, fue un genovés  productor de vinos, que partió a América del Sur en busca de sol para sus vinos italianos. 

 

Amigo de infancia de Miguel Enríquez, fundó junto a “otros soñadores de un mundo mejor” el MIR, el 14 de agosto de 1965. A diferencia de otros jóvenes que fuimos a parar a siniestros calabozos el 11 de septiembre de 1973, Marcello Ferrada ya había pasado por ello en oportunidades anteriores. Por ejemplo, en 1969, en Concepción, cuando el gobierno democratacristiano de Frei lo incluyó en la lista de trece dirigentes del MIR buscados por la justicia, acusando a la organización de actividades subversivas. Después del golpe estuvo preso en el Estadio de Concepción y en Quiriquina, hasta que fue expulsado del país.  En 1998, cuando Pinochet estaba en Londres, inició denuncias legales en su contra, desde Suecia y Noruega.

 

Ya a los 19 años publicaba su primer libro, le siguieron alrededor de una veintena y aún tiene otros por publicar. Se pueden descargar gratis, el dinero del Royalty no le interesa. Es experto en epidemiología y doctorado en psiquiatría en el Instituto Karolinska de Estocolmo, con un postdoctorado en la Harvard Medical School. En su tiempo libre pinta cuadros que engalanan su casa en Bérgamo, donde reside en la actualidad.

 

Pero independientemente de los títulos académicos y sus apellidos de alcurnia italiana, este polifacético profesor es poco convencional y le motivan dos cosas: la verdad y la justicia. Prueba de ello es que en esta entrevista con Magazín Latino "no deja títere con cabeza".

 

“Mi posición sobre el concepto de consecuencia es que está primariamente en el dominio de lo ético, antes de lo político. Significa que si uno ha abrazado con juramento de honor consigo mismo y en frente de sus pares – y como testigo teniendo la conciencia de tantos sacrificios, tanta sangre derramada por los que han llevado esa lucha por el mismo fin, uno debe rendir tributo a esa promesa en lo cotidiano, hasta la muerte”, escribe en uno de sus libros publicados en Libertarian Books Sweden. (Ojo: lo marcado en rojo es un enlace). 

 

Fiel a esta promesa, en repetidas ocasiones se ha enfrentado al establishment, sin importarle las consecuencias. En 2017 los medios suecos lo declararon persona non grata, por haber revelado el montaje de los Estados Unidos en el caso de los White Helmets, o “cascos blancos”. Más tarde se demostró que estaba en lo cierto, cuando declaraciones de los ministros de defensa estadounidense y francés admitieron, en febrero de 2018, no tener “evidencia absoluta” sobre los ataques de gas. Pero a la prensa escandinava eso ya no le interesaba.  

 

También ha sido un ferviente defensor de Julian Assange, a quien la prensa sueca primero elevó a los cielos y luego trató de “cobarde” y “violador”. Una investigación que duró años y que finalmente fue archivada por Suecia, sin dar más explicaciones.

 


Aquí, con Julian Assange y la abogada de DD.HH., Jennifer Robinson, en Londres. 

 

El profesor Ferrada ha seguido con sumo interés el desarrollo de la pandemia de covid-19 en Suecia. Ya el 6 de abril había referido como “peligrosa” a la estrategia sueca en una entrevista en la televisión rusa, y en mayo publicó en RT un texto donde denunció lo que estaba ocurriendo en el país, en las residencias de mayores. 

 

Aquí, sus respuestas a mis preguntas:

 

Marcello, para comenzar, no me queda claro lo de tu nacionalidad. ¿Eres italiano, chileno o sueco, y hablas estos tres idiomas? 

 

- Tengo un pasaporte sueco, lo que en Suecia no significa automáticamente ser considerado por todos como “tener nacionalidad sueca”, que sería lo legal. Lo uso poquísimo pues tengo el documento italiano de residente permanente que me sirve como pasaporte aquí en Europa. Nacionalidad chilena no la tengo desde que la perdí en 1974, durante la dictadura de Pinochet y fui expulsado al exilio, entonces obtuve el pasaporte de la Convención de Ginebra. Sobre esos idiomas, sí los hablo. Los aprendí con la familia, o en algún colegio. Algún otro más viviendo en el exilio o en el trabajo profesional en diferentes países. Pero no soy aficionado a los idiomas y siempre me cayó mal la gramática y esas pasiones de burócratas formalistas. Además, cuando no me acuerdo bien de palabras me encanta crear las mías propias, para no disminuir la velocidad del relato. Esas así han quedado en mis libros y no las pienso cambiar.

 

¿En qué países has vivido y dónde te sientes más a gusto?

 

- He vivido y trabajado profesionalmente en Chile, Estados Unidos, Inglaterra, Italia, México, Noruega y Suecia, pero por con motivo de la epidemiología me ha tocado también estar en otros lugares, como en Tailandia, para el Tsunami, o en Hong-Kong, para el SARS. Definitivamente prefiero Italia, a donde he venido desde que tenía doce años. Y no solamente por ser el país de mis antepasados, con cuyos descendientes he mantenido mayor contacto desde niño, es primariamente un pueblo, y una cultura, una civilidad, un arte, un corazón, una humanidad y un estilo de vida tan diferente a, por ejemplo, Suecia.

 

Tienes varios títulos académicos, ¿cuantos?, ¿y a qué disciplina te has dedicado más? Sinceramente, me cuesta encontrar la relación entre la Psiquiatría y la Epidemiología…

 

- La relación entre la Psiquiatría y la Epidemiología se amalgama por la Filosofía, que es mi disciplina original y preferida. Allí uno encuentra el porqué, el qué es lo prioritario a investigar en medicina social a partir de nuestras concepciones éticas e ideológicas.Lo importante para mí ha sido elegir únicamente temas de investigación que arrojen luces sobre la situación de la salud problemática de los pobres y oprimidos, como es el caso de vastos sectores de inmigrantes en Suecia y otros grupos desventajados. Y un área postergada en Suecia había sido la epidemiología siquiátrica en aquellos grupos.  He hecho una serie de investigaciones al respecto, pero también he publicado libros sobre Geopolítica y Derechos Humanos.

- Sobre los grados académicos en total tengo cinco: dos en Filosofía, uno en Letras, dos en Psiquiatría. Además del postdoctorado en medicina social, en Harvard, que hice en el tema de Epidemiología. En Suecia seguí tres programas de cursos de doctorado, de los cuales terminé dos, el de Psicología Aplicada en la Universidad de Lund, y el de Psiquiatría en el Instituto Karolinska. El de filosofía en la Universidad de Estocolmo fue el primero, pero lo dejé hasta la mitad, porque mi estadía allí me la hicieron insoportable.

 

 
Recorte del periódico Aftenposten, de cuando el profesor Ferrada presentó una acusación legal en contra de Pincohet.  

 

Cuando estalló la pandemia tú te encontrabas aquí, en Estocolmo, pero en junio partiste a Italia para aportar con tu conocimiento como profesor emérito de Epidemiología “donde las papas queman”, en una comuna de Bérgamo. Vale decir, en plena pandemia tienes que atravesar las fronteras de cuatro países europeos, ¿no era más fácil quedarse a trabajar en Suecia?

 

- En Suecia las opiniones críticas provenientes de la epidemiologia científica no tienen cabida en el experimento de la Agencia de Salud Pública que ampara el gobierno y la prensa dócil a éstos. Un ejemplo es que, a pesar de ser autor de los primeros análisis críticos publicados en medios internacionales, y que incluso aparecen en Google News, etc., el contenido de ellos ha sido totalmente silenciado en Suecia. En Expressen 15/4 2020 por ejemplo, el editor cultural vitupera la infundada acusación de que mis análisis críticos sirven a “la propaganda de Putin” en contra de Suecia, pero se cuida de no publicar el enlace al artículo tal, cuyo contenido factual obviamente desmiente la calumnia. Otro ejemplo, el editor político de Aftonbladet, Anders Lindberg, publica en Twitter que mis artículos críticos sobre la estrategia frente al corona en Suecia no deben ser leídos puesto que los escribo justamente yo, una persona que ha sido entrevistado en la TV de Rusia, según Lindberg, negando la existencia de ataques de gas en Siria. Lo que por una parte es una falsedad, como se lo rebatí en RT, y por otra no tiene nada que ver con el contenido de mi criticismo epidemiológico a la estrategia de la covid-19 de Anders Tegnell. En Suecia, profesores o académicos que tienen algún planteamiento crítico son acusados de saboteadores, como el caso en contra de la profesora Cecilia Naucler.

- Entonces acepté sin titubear una invitación para colaborar en la evaluación epidemiológica del proyecto de test serológico de la covid-19 en San Giovanni Bianco, en Bérgamo. Viajé en auto desde Suecia, y pude pasar las fronteras con ayuda de un salvoconducto que me enviaron desde Italia explicando mi misión. Por cierto, este trabajo de asesoría o consultación lo hago de forma totalmente voluntaria, sin honorarios, y hasta el viaje lo sufragué yo. Te lo digo únicamente para contrastar con “el modelo sueco” de expertos contratados por Tegnell en el FHM. Entre estos está su ex jefe Giesecke (el cual a su vez había contratado a Tegnell cuando había sido él director del FHM), quién ahora en su turno está bajo un contrato firmado por Tegnell, que le estaría otorgando un millón de coronas en un año para funciones, al parecer, de relaciones públicas. Te ruego que ratifiques eso en la prensa de allá. Yo personalmente lo considero un escándalo imperdonable, y al borde preciso de la corrupción. [Ratificado. Johan Giesecke se hacía pasar como un “asesor independiente”, en circunstancias de que fue contratado por Anders Tegnell, y facturaba por cada aparición en los medios].

  

Hace poco tiempo atrás el director general del FHM, Johan Carlson, dijo que “la gran propagación del corona en Suecia se debió a una "casualidad" y que, por lo tanto, no podemos compararnos con los países nórdicos”. ¿Qué opinas de estas declaraciones?

 

En todos los años en que he sido entrevistado pienso que nunca he respondido ad-hominem, y siempre me he mantenido en el tema factual. Esta vez haré la excepción que confirma la regla. Te contestaré lo de la “casualidad” ridícula aducida por Carlson más adelante. Pero déjame decirte en primer lugar, y te lo diré derechamente, que yo considero a la cúpula de la Agencia de Salud Pública sueca (FHM) como si fuese el paraíso para las investigaciones psicopatológicas de Sigmund Freud. Y tanto a su director general Johan Carlson como a su epidemiólogo estatal Anders Tegnell los considero un par de profesionales probadamente incapaces, juzgando por las abultadas fatalidades producto de su estrategia recalcitrantemente malograda. No los conozco personalmente, pero estudiando el comportamiento en sus entrevistas, y fundamentalmente por las respuestas que dan, y que son de una incoherencia supina, bueno, qué te puedo decir. Aparentemente, lo que muestran en sus respuestas y reacciones, o son serios problemas de los que a lo mejor ni se dan cuenta, o ellas corresponden a un cinismo premeditado para engañar a la opinión sueca y a sus políticos auto declarados “ingenuos” tanto de gobierno u oposición. “Vi har varit naiva” (hemos sido ingenuos), repiten estos políticos de cuando en vez.

- El comportamiento al que me refiero no tiene una derivación psicológica en primera instancia, sino una referencia ética e incluso legal. Esto desde perspectivas internacionales, tanto de Derecho penal como de Derechos Humanos.

 

Suecia ha sido el país nórdico más castigado por la pandemia de la covid-19. Las autoridades aquí decidieron seguir su propio camino, optando por la inmunidad de rebaño sin tener en cuenta las advertencias de la OMS de que esta es una estrategia cruel que se cobraría muchos muertos. A pesar de ello, un 60 % de la población sueca apoya la gestión frente a la pandemia, ¿por qué?

 

Esta es la realidad: La estrategia de “inmunidad de rebaño” de Tegnell & Co. ha causado cinco veces más muertos en Suecia que en todos los países vecinos contados en conjunto. A pesar de toda la propaganda de las anteriores conferencias de prensa de Tegnell, en las que el plato favorito en su menú era presentar la dramática situación pandémica en los EE. UU., hoy en día Suecia ha sobrepasado a los Estados Unidos en muertes per cápita ocasionadas por la covid-19. Y Suecia además ocupa el quinto lugar mundial en muertes per cápita, computados 210 países y territorios golpeados por la pandemia.

- El New York Times, refiriéndose a la prohibición de entrada a Noruega, Dinamarca y Finlandia impuesta en contra de los suecos lo dice todo en el titular de un reciente artículo: “El nuevo estatus de Suecia: el estado paria”. La principal característica es que esa estrategia fue diseñada como un instrumento para la defensa del potencial capitalista e industrial de Suecia, con la perspectiva de una futura mejor posición en el mercado competitivo internacional. La idea era que mientras el “lockdown” impuesto en otros países iba a repercutir drásticamente en esas economías, Suecia en cambio no iba detener su economía en lo sustancial. Y es precisamente por esta razón que los sectores más derechistas, más reaccionarios del mundo y especialmente en los EE. UU., veían como ponderable y preferente la alternativa sueca de “laisse fair” (dejar que pase) en materia de restricciones a la población laborante. Esta propaganda en la derecha medial apoyando el modelo sueco, en por ejemplo Fox News, fue desapareciendo en la misma medida en que los hechos demostraban que Suecia estaba sufriendo pérdidas económicas y financieras en la misma magnitud que países vecinos aplicando el lockdown, como en Finlandia y Dinamarca.

- La segunda característica nace de la dialéctica en la conducción del fin económico anterior: Para mantener la producción competitiva, los capitalistas suecos necesitan de un flujo ininterrumpido de la fuerza laboral. Para decirlo con las palabras del propio Tegnell en una entrevista con BBC publicada en YouTube el 1 de Abril de 2020: “Si cerramos las escuelas en Suecia perdemos el 20-25 porciento de la fuerza de trabajo”. Y esa es la razón del porqué no aplicaron las medidas de salud púbica como lo recomendaba la OMS y como se adoptaba en otros países.

 

O sea que, dicho de otro modo, ¿Suecia apostó a salvar la economía, pero no las vidas? ¿Y es esto propio de un gobierno de izquierdas, como se supone que es el gobierno de la Socialdemocracia?

 

- Lo anterior no hace el modelo sueco un “modelo de izquierda”, absolutamente no, sino precisamente lo contrario: el modelo sueco es híper neoliberal.

Y esto es lo surrealista: Para los ingenuos víctimas de una alienación de la que ni siquiera son cabalmente conscientes, y que por esto o por otras necesidades psicológicas siguen creyendo en Tegnell, e incluso “adorándolo” iconográficamente, la estrategia sueca habría que defenderla porque “es la estrategia de un gobierno de izquierda”. Pero no lo es.

- Salvador Allende, por ejemplo, él sí era de izquierda. Cuando en agosto de 1939 es nombrado Ministro de Salud en el Gobierno de Aguirre Cerda, ordena realizar el primer Catastro de la Salud Pública Chilena. En términos latos, se podría afirmar que la salud pública en Chile, pionera en Latinoamérica, la inicia la izquierda con Salvador Allende. O sea, la prioridad era la salud de la gente, del pueblo, no la salud del bolsillo de usureros ni de las arcas de capitalistas y del clero. Por supuesto, era el tiempo del gobierno izquierdista del Frente Popular. La prioridad de la salud pública en un gobierno izquierdista, o simplemente ético, o sea humano, es el salvar vidas, el prevenir enfermedades, el combatir epidemias y pandemias.

- En vez de la prioridad de salvar la acumulación del capital e intencionar un incremento de la posición económica competitiva, la línea de izquierda en salud pública prioriza la salud de sus ciudadanos.

Y protege a los ancianos. No los mata. Eso lo hacen los fascistas, los sirvientes del capital financiero y de las corporaciones multinacionales tipo la industria de armamento de Suecia y sus derivados. Ellos no trepidan en eutanasiar con el fin de lucrarse con la venta de armamentos que bombardean y asesinan a las poblaciones miserables de Yemen. Suecia ayuda al país más rico del Oriente Medio a decimar a la población paupérrima del país más pobre de la región. Con pandemia o sin pandemia, la venta de armamento amparada por el gobierno “izquierdista” de Suecia a los países de la coalición dirigida por Arabia Saudita, para usarse en la masacre del pueblo yemenita, no ha cesado un ápice. Por lo demás, la política económica del gobierno de Suecia es el resultado de un acuerdo con esos fines impuesto por los partidos “Centro” y “Liberal”, diáfanamente de derechas.

 

Este tema, el de los ancianos que han muerto en residencias, es algo que ha choqueado a muchos, pero no a todos. La idea de que “ellos ya vivieron, ahora les toca morir”. ¿No es este un tema ético terrible que Suecia debería afrontar alguna vez y por qué a la mayoría pareciera no importarle?  ¿Por qué esta obediencia, este silencio y esta aceptación sin chistar a lo que venga?

 

En mis observaciones de los comentarios internacionales y de la prensa y TV sueca, y también en redes sociales, refriéndose a la “estrategia sueca” respecto a la pandemia, y que, por supuesto tienen eco en Aftonbladet y en los programas suecos de noticias en la tv, se destacan principalmente estos cinco factores:

- a) Hay artículos de prensa que consideran la estrategia como una “alternativa”, un producto de la “creatividad sueca”, de su línea independiente y “no comprometida” (la posición sueca de “non alignment”), una cosa original y que las autoridades del FHM y del gobierno conducen con valentía y sin doblegarse por la crítica exterior.

- Pero a nadie se le ocurre la explicación - o no lo dicen – de que aquella conducta no corresponde a una perseverancia saludable, sino una porfía patológica. Y que analizando solo un poquitín más a fondo la historia geopolítica de Suecia, ese país no es ni ha sido nunca tan “neutral” ni practicante del non alignment.

b) Los propios medios oficiales suecos insisten en la imagen de una estrategia funcionante “justamente en Suecia”, por ser este país tan desarrollado cívicamente, que, a diferencia con países cívicamente “más atrasados” en el mundo (o sea todos los demás según el chauvinismo sueco) no cuentan con un púbico que “confía” en sus autoridades políticas y que por tanto siguen fielmente, voluntariamente, las decisiones de esas autoridades.

- Sin embargo, nadie piensa que la verdadera razón de aquella “obediencia” yace en un proceso de alienación política, que termina siendo social y además existencial. Y lo anterior explica lo patológico, en términos de psiquiatría social, de los comentarios chauvinistas del “rebaño”, de los tatuajes automarcados por las ovejas en su piel desnuda. De la idolatría a la sinrazón que es venerada por ingenuos. La inmunidad de rebaño solamente se alcanza en la quimera de los dóciles, y gracias a que los gobiernos han primero obtenido entre sus ciudadanos la inmunidad a la razón.

- Que una conducta cívica sana implica no obediencia ciega, sino una apreciación crítica; que involucra una comprensión de los fines mediatos e inmediatos de las medidas propuestas por las autoridades. La obediencia no es una virtud sino una enfermedad. En mis libros sostengo que la obediencia es antónimo de libertad, y que la ausencia de libertad es la negación de civilidad. El espíritu crítico debería ser prevalente en todo el ámbito de la sociedad. Con esto no estoy abogando por la desobediencia per se, sino por el acuerdo del individuo, y las decisiones que tomen en cuenta el destino de todo nuestro colectivo. De la ontogénesis a la filogénesis.

c) Las presentaciones estadísticas sobre Suecia, aquellas que sin repeticiones del FHM y sobre todo las de las últimas semanas, siempre realzan una disminución de cifras en lo que se refiere a muertes por covid-19 o nuevos casos etc.

- Pero, esta disminución también se observa en todos los países, y la diferencia cuantitativa de la disminución comparando Suecia con otros países no aparece en los reportes oficiales de allá [de Suecia].

- Luego está el asunto de lo que los medios suecos “informan” sobre la posición de Suecia en el trágico ranking mundial sobre fatalidades de la pandemia. Aquí hay mucha estafa, mucha propaganda, mucha manipulación. Por ejemplo, las cifras que ubican según ellos a Suecia sólo en el “noveno” lugar mundial de muertes por 100.000 habitantes corona. Pero para eso incluyen por ejemplo Andorra, San Marino, que estarían en la lista antes de Suecia. Lo que es una barbaridad estadística, puesto que la población total de esos “países” no alcanzan ni por cerca los 100.000 habitantes. Imagínate que San Marino en total tiene apenas 30.000 personas. DN dice que esos países tienen una población equivalente a ciudades suecas de medio tamaño, lo que no es cierto. “Medelstora städer” (ciudades medianas) en Suecia tienen un promedio de más de cien mil habitantes, inferido de un análisis de la Universidad de Umeå.

- Otra aberración, aún mayor, es lo que para fines estadísticos “oficiales”, o sea comparaciones internacionales, etc., FHM identifica y categoriza como “muertes por Covid-19”. Para el FHM sólo cuentan los casos “verificados” por ellos mismos, o sea los que ellos habían ya registrado como positivos en el test de infección activa, por ejemplo, en los hospitales. La realidad es que así dejan afuera a todas las fatalidades por el Covid-19 que morían en las casas de ancianos o en sus casas, incluidas aquellas en que médicos suecos han escrito en el certificado de defunción que se trataba de covid-19 como causal. Esta anomalía sube la cantidad de muertos por lo menos en un diez por ciento, como lo expliqué en un artículo publicado en EEUU.

d) Tegnell siempre presenta primero el panorama internacional en términos desgarradores y catastrofales, y entregando cifras absolutas, no porcentuales. Solo a continuación se presentan las cifras de Suecia, también en términos absolutos y, por supuesto, que la diferencia es impresionante y favorece a Suecia, y presenta a la estrategia de Tegnell como triunfadora. Pero lo único absoluto es la falsedad de la presentación. Las cifras pueden ser auténticas para muchos (cuestión que, y personalmente dudo, y con base), pero si ellas fuesen calculadas en función del número de habitantes, o de ciertas categorías (de edad, por ejemplo), o la densidad demográfica, etc., la comparación resulta muy distinta. Por lo demás Tegnell y Co. eligen arbitrariamente los países con los que comparan a Suecia, o incluso ha llegado a comparar el entero país de Suecia con ciudades de otros países y que él mismo elige a su arbitrio.

- Nadie reclama o hace preguntas entre los periodistas. Se lo tragan todo, ya sea por orden de sus jefaturas, o por “patriotismo”, o por ignorancia, o por falta de espíritu profesional.

e) Otra cuestión “estadística” de escándalo mayor es el insistir en presentar las cifras de camas desocupadas en las unidades de tratamiento intensivo de los hospitales suecos, para dar la impresión de que los casos graves en Suecia no eran ni son tantos en comparación con otros países. Lo que es una ignominia. Para aclarar lo que quiero decir con ignominia, diré que en mi español es un sinónimo de sinvergüenzura.

- Lo que no reconocen ni el gobierno ni los personeros del FHM ni la prensa sueca o TV, es que, si hay o había camas desocupadas en las unidades de tratamiento intensivo de los hospitales suecos, es porque esas autoridades habían impuesto una política mortífera, una instrucción lapidaria sobre no admitir en tratamiento intensivo a personas de edad mayor. Y no sólo referente a ancianos, sino que la selección comienza de los 70 para arriba, o de acuerdo con lo que ellos llaman “edad biológica”. O sea, presentaban “camas desocupadas” como prueba de eficiencia, o de baja incidencia de infecciones graves, gracias a que al mismo tiempo estaban conscientemente negando atención médica a los ancianos, entonces, dejándolos morir en hospicios o en sus casas. Del punto de vista médico aquello era y es una aberración ética. Del punto de vista penal yo lo considero un crimen, y por ende considero que aquellas autoridades deberán responder ante la justicia internacional.

 

Y la pregunta sobre la afirmación de Johan Carlson de que la gran propagación del corona en Suecia se debió a una "casualidad”, y que por ello “no debemos compararnos con los países nórdicos”?

 

¿“Casualidad” u “opción”? El griego Esopo escribió hace más de dos mil quinientos años una inspirante historia, cuyo contenido reconstituiré aquí corregida y aumentada como la “Fábula del epidemiólogo y la Fortuna”: Un epidemiólogo estaba sentado a la orilla de un pozo, y como era un poquito flojo se quedó dormido mientras las pandemias pasaban de derecha a izquierda por el pueblo. Como su engreimiento era tan crecido y pesado en su cabeza, en medio del sueño y al inclinársele la testa, por fuerza de gravedad se cae adentro del pozo arrastrando su cuerpo entero. Tiempo después los periodistas acuden a salvarlo y lo sacan del pozo, y le preguntan cómo, por qué, le había sucedido aquello. A lo que él responde, “ah, fue por casualidad, un revés de la fortuna”. En 1781, Félix María de Samaniego resumía: “Reveses de fortuna llamáis a la miseria: ¿Por qué, si son reveses de la conducta necia?". 

Casualidad se refiere a una mezcla de circunstancias las cuales, en conjunto, o por separado, no es posible anticipar. Corolariamente, casualidad resulta sinónimo de inevitable. Pero “circunstancias” viene del latín circumstantiae, o sea, los factores alrededor de algo o de un episodio. Aquí lo obvio es que alrededor de Suecia tenemos a sus países vecinos, Noruega, Dinamarca y Finlandia.

- Sólo examinando a los países circundantes, Suecia podría haber evitado la desgracia. Y se trata de una matanza muy livianamente atribuida solamente a la letalidad del coronavirus. De hecho, sus proporciones son el resultado de una opción hecha por aquellas autoridades y sus asesores incompetentes. El desastre de la estrategia sueca definitivamente no es el resultado ni de una casualidad ni de mala suerte.

- Como digo, Suecia podría perfectamente haber evitado su catástrofe si hubiese observado el curso de acontecimientos en los países de su propia vecindad. Estos países, al contrario de lo que afirma Carlson, son comparables con Suecia tanto culturalmente como en sistemas de salud pública. Esta identidad cultural entre países nórdicos ha sido, por el contrario, un tema constante en la propaganda sueca nacida de su tiempo imperial. Tanto Finlandia como Noruega han formado parte del diseño imperial sueco, y la historia de Dinamarca está unida con la de Suecia. Una diferencia ha estado en la utilización de esos recursos, y en el contexto de la estrategia adoptada. Pero la gran diferencia es la opción que implementó por una parte Suecia, y por la otra las autoridades equivalentes en esos otros países limítrofes y homogéneos en cultura, etc.

- Por último, no es cierto, es un embuste de Tegnell, que las fases de la pandemia en los países vecinos fueron diferentes a la de Suecia. Esto fue desmentido por las propias autoridades de Salud Pública de, por ejemplo, Finlandia y Noruega.

 

En conclusión:

- La principal característica de la “estrategia sueca” de Tegnell y Carlson, y de su nepótico personaje Giesecke, y de su corte de acólitos que desfilan por la pantalla sin ser cuestionados por los periodistas, es que ha dejado morir sin razón ni compasión a miles de suecos. Miles de ancianos han muerto innecesariamente.

- Estos personajes, en mi opinión, cualesquiera las causas atenuantes de salud que sus abogados podrán ofrecer en su favor tendrán que responder ante la justicia. Y ante la historia, porque han liquidado el otrora prestigio internacional de la Suecia de Olof Palme.

 


Marcello Ferrada de Noli es profesor emérito en epidemiología en Suecia y doctorado en psiquiatría del Instituto Karolinska.


El professor Ferrada de Noli, frente al Instituto Karolinska, en Solna. 

 

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Contrariando las recomendaciones de la OMS respecto al uso de mascarillas, la Agencia de Salud Pública sueca se mantiene en su posición de no imponerlas en el espacio publico.

Otros expertos no están de acuerdo. El infectólogo Björn Olsen, declaró este lunes en entrevista con Aftonladet que “en Suecia, la mascarilla se ha convertido en un insulto”. Él considera que es necesario romper con este tabú.

 

 Por: Magazín Latino

 

Este lunes, el director general de la OMS, Tedros Adhanom, informó que ya se registran 13 millones de contagiados con Covid-19 a nivel mundial, con un récord de 230.370 nuevos casos reportados en las últimas 24 horas.

 

Aunque los recuperados suman siete millones, el director de la OMS insistió en la importancia de que los países cumplan con las medidas de contención de la pandemia y de que los gobiernos establezcan estrategias integrales para suprimir la transmisión del coronavirus y salvar vidas.

 

- Tengo que ser sincero con Ustedes. No habrá un regreso a la normalidad en un futuro previsible. El coronavirus es nuestro enemigo número uno, sin embargo, muchos países van en la dirección equivocada y hacen caso omiso de esto, dijo Tedros Adhanom, sin dar nombres.

 

Las recomendaciones de la OMS son claras: respetar la distancia física, lavarse las manos, usar mascarillas y aislarse en caso de estar enfermo. Si no se siguen estos principios básicos, aseguró Adhanom, “esta pandemia solo puede ir en una dirección: de peor en peor”.

 


El director general de la OMS, Tedros Adhanom.

 

Suecia asegura que sigue las recomendaciones de la OMS al pie de la letra, sin embargo, cada vez es más evidente que el uso de mascarillas es un punto en el que la agencia sanitaria no va a ceder.

 

- ¿No van a recomendar nunca el uso de mascarillas?, preguntó un periodista en la rueda de prensa de la Agencia de Salud Pública del martes (ahora se realizan dos veces a la semana).

 

La respuesta fue la misma de siempre: "nosotros recomendamos mantener la distancia física". La Agencia ha dicho desde el primer momento del brote del Covid-19 que no existe evidencia científica respecto a los beneficios de las mascarillas y que, en caso de síntomas, el consejo es quedarse en casa. "El uso de mascarillas no se adecúa a la estrategia sueca contra el coronavirus", ha estipulado el epidemiólogo estatal Anders Tegnell. 

 

Aunque ahora la autoridad sanitaria sí reconoce la existencia de los asintomáticos, pero asegura que éstos no son motivo para imponer el uso de mascarillas en los espacios públicos.

 

A pesar de los reportes de trenes llenos, playas atiborradas y aviones completos, donde, evidentemente, el mantener la distancia es imposible.

 

El infectólogo Björn Olsen es uno de los 23 investigadores que en varias oportunidades ha exigido a la agencia de salud que reconsidere algunas medidas y que cambie el rumbo de la estrategia. Hasta la fecha sin resultados.

 

En una entrevista con Aftonbladet, Olsen, profesor de enfermedades infecciosas de la Universidad de Uppsala, expresó su preocupación por el desarrollo de la pandemia, que se ha cobrado la vida de más de 500.000 personas en todo el mundo.

 

- Los números están comenzando a ser grotescos. Pero es casi clásico del desarrollo del curso de una pandemia. Ahora es principalmente el sur de los Estados Unidos el que se ve muy afectado. Luego está la situación en América del Sur, donde realmente ahora está escalando.

 

Pero el aumento en los casos no necesariamente significa algo negativo, explica Olsen, al testear más -  como últimamente se está haciendo en Suecia - se aprecia, obviamente un incremento en el número de casos. Él supone que quienes den positivo en la prueba tratarán, de forma natural, de mantenerse alejados de otros, lo cual es una forma efectiva de evitar el contagio.

 

Sin embargo, los números no bajan con la rapidez esperada, y Suecia sigue lamentando fallecidos por el Covid-19. Aunque las cifras van en descenso, este martes se registraron nueve muertos.

 

Olsen desearía que la propagación de la infección disminuyera más rápidamente.

 

- Debemos prepararnos para el hecho de que esto no terminará en mucho tiempo. Ahora también hay informes de que las primeras pruebas de la vacuna no han sido tan exageradamente buenas. Por lo tanto, seguramente no solo se debería confiar en una vacuna, sino que deberíamos confiar en el distanciamiento social, en el uso de mascarillas, en ese tipo de cosas. Las mascarillas se han convertido en una suerte de insulto en Suecia, pero los barbijos utilizados adecuadamente son, de todas maneras, barreras importantes.

 


El profesor Björn Olsen. Foto: Aftonbladet. 

 

Desde comienzos de junio, la OMS recomienda el uso de mascarillas en espacios públicos y cuando no es posible mantener la distancia física. En otros países se está más consciente, además, del problema que constituyen los asintomáticos.

 

No obstante, la Agencia de Salud Pública (Folkhälsomyndigheten) se mantiene en su posición de no recomendar el uso de protectores faciales. Aunque hasta la fecha no ha presentado soluciones sobre medidas a tomar cuando el distanciamiento físico no es posible.

 

En las redes, en tanto, abundan los testimonios de personas que son acosadas por usar mascarilla en los espacios públicos. En Suecia la agencia de salud ha difundido la imagen de que la gente no sabe usar las mascarillas, y que las personas que usan mascarilla están enfermas y, por ende, deben permanecer en sus casas.

 

- Las autoridades se han aferrado a la creencia de que todos los que llevan mascarilla abusan de su uso, o que pueden propagar la infección aún más. Sin embargo, no existe evidencia de esto. Mas bien todo lo contrario, dice Olsen en la entrevista con Aftonbladet.

 

Agrega que él usa mascarilla cuando entra a un local comercial, y que a medida que pasa el tiempo se ha convencido de que estas realmente funcionan.

 

- Y no lo hago para protegerme a mí mismo, sino para proteger a los demás, en caso de que esté contagiado. De eso se trata. También se trata de lograr un comportamiento en el que no nos miremos raro si alguien usa mascarilla.

 

Otro de los puntos en los que Suecia se diferencia de otros países es que las autoridades suecas siguen aconsejando que las personas vayan a sus trabajos y a los colegios incluso cuando algún miembro de la familia esté enfermo.

 

- Ha sido como un mantra de la Agencia de Salud Pública, el que solo contagian aquellos que presentan síntomas. Yo considero que es es un gran error, concluyó Björn Olsen.

 

En la rueda de prensa del martes, la autoridad sanitaria declaró que las recomendaciones actuales se mantienen vigentes.

 


La Organización Mundial de la Salud recomienda el uso de mascarillas en los espacios públicos. Foto: OMS.

 

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En una criticada entrevista con Deutsche Welle la canciller sueca Ann Linde defendió la estrategia sueca frente al coronavirus, a pesar de que Suecia presenta cinco veces más fallecidos que sus tres vecinos juntos.

“Hemos logrado aplanar la curva”, sostuvo Linde. Pero un informe reciente la ECDC señala que Suecia y Polonia son los únicos países europeos que aún no han llegado al punto máximo de la pandemia, y siguen lamentando decesos diarios.

 

 Por: Marisol Aliaga

 

A pesar de que la Ministra de Relaciones Exteriores se retractó, más tarde, de las declaraciones vertidas en la controvertida entrevista con el medio alemán Deutsche Welle, el jueves de la semana pasada, sus explicaciones no cayeron en buena tierra.

 

- Es posible que una pueda ser un poco más amable, sonreír más y tal vez ser más femenina, deberé pensarlo, dijo Linde a la agencia noticiosa TT.

 

Pero las críticas, que le llovieron a poco de ser difundida la entrevista en Suecia, poco tuvieron que ver con que si Linde era más o menos coqueta.

 

Se trata más bien de la forma y el contenido, puesto que, en un arrogante y displicente tono, la ministra faltó a la verdad en varias ocasiones.

 

Como las siguientes:

 

Linde: “La verdad, hemos aplanado la curva y nunca tuvimos problemas en derivar los enfermos a la atención hospitalaria”, respondió Linde ante la pregunta de si realmente la estrategia sueca estaba dando buenos resultados.

 

Hechos: En su último informe, el Centro Europeo para el Control de Enfermedades (ECDC) afirma que Suecia y Polonia aún no han alcanzado el “peak” de la pandemia. Este viernes 26 de junio, Suecia registró 50 nuevos fallecimientos en tanto que Polonia 17.

 

En un artículo de Svenska Dagbladet del 30 de abril el epidemiólogo estatal Anders Tegnell, a quien la canciller cita repetidas veces en la entrevista, afirmó que “La estimación de que entre 8,000 y 20,000 suecos pueden morir por el virus corona no es del todo irracional” y que todo dependerá de lo bien que Suecia logre proteger a sus ancianos.

 

Algo que hasta el momento no lo ha hecho bien. El mismo Tegnell ha reconocido públicamente el fracaso.

 

Familiares de adultos mayores que no fueron remitidos a los servicios de urgencia han presentado denuncias a la entidad que controla las irregularidades en el servicio de atención sanitaria, IVO. Las denuncias ascienden a miles.

 

 

Linde: “El gobierno ha introducido medidas legalmente vinculantes. Por ejemplo, el consejo de mantener la distancia social, de trabajar desde casa y de lavarse las manos no es solamente un consejo, es una regulación que todos los ciudadanos deben seguir, es legalmente vinculante y más del 80 % de la población las sigue”.

 

Hechos: Como la Agencia de Salud Pública, Folkhälsomyndigheten lo ha aclarado todo el tiempo: estos son solo recomendaciones que se basan en la confianza de los suecos en sus autoridades. El desobedecerlas no es penado por la ley. En realidad, muchos han hecho oídos sordos a la supuesta distancia de dos metros, sobre todo con la llegada del verano, y en las manifestaciones en apoyo al movimiento “Black lives matter”, por ejemplo, se reunieron en las grandes ciudades suecas miles de personas, muchas más de las 50 aconsejadas por las autoridades.

 

Respecto a la norma del teletrabajo, Anders Tegnell se opuso en un principio, hasta que las empresas comenzaron a aplicarlo por cuenta propia. La objeción que tuvo entonces el epidemiólogo estatal fue que: “el teletrabajo no es igualitario”.

 

 

Linde, sobre la sobre mortalidad en las residencias de ancianos: “Cada muerte es trágica” … ”Pero el problema principal está en la atención privada de los ancianos, porque más personas han muerto en hogares de ancianos de gestión privada”.

 

Hechos: La gran mayoría de los fallecidos en Suecia son adultos mayores. Sin embargo, no existe evidencia que corrobore que los fallecidos en las residencias privadas superan a los de las estatales. Más del 50 % de las residencias son de gestión estatal, y la empresa Vårdföretagarna, por ejemplo, exigió que Linde se retractara de haber señalado a las empresas privadas como las culpables de la mortandad en las casas de reposo.

 

- No es propio que la canciller haga acusaciones infundadas contra la atención privada de ancianos. Esperamos una explicación de parte de la ministra. En Suecia, alrededor del 20 por ciento de las personas mayores viven en viviendas para personas mayores administradas de forma privada, dijo la directora asociada de Vårdföretagarna, Antje Dedering, quienes enviaron una carta al ministerio, pidiendo explicaciones.

 

Respecto al mismo tema, la conductora del programa quiso saber qué parte le cabía al gobierno sueco respecto a la mortandad en las casas de reposo, recordando las palabras de la ex epidemióloga estatal. Annika Linde, quien dijo que “No había ninguna estrategia para el cuidado de los mayores. No entiendo cómo ahora pueden afirmar que el nivel de preparación fue bueno cuando en realidad fue pésimo”. 

 

DW: La gran mayoría de los fallecidos son adultos mayores, pareciera que la estrategia sueca es solo para los jóvenes, ¿no es cierto? ¿No es esto vergonzoso?

 

- Bueno, son sus palabras. Ud. Está actuando como si se tratara de una competencia mundial sobre quien tiene la enfermedad y quien no…/... de hecho, es preciso aclarar, en medios internacionales, que el aumento de los contagiados se debe a que se testea más../..Pero ha habido irregularidades, por la organización de administración regional estableció que más del 40 % de los empleados que no tenían suficientes conocimientos sobre cuidados de higiene básicos, como por ejemplo de cómo lavarse las manos. Por eso hemos capacitado más de 1.400 personas.  

 

 

Linde: “Todos, incluso quienes presenten el más mínimo síntoma, se pueden hacer la prueba del covid-19”.

 

Hecho: La semana pasada arrancó recién el testeo masivo que el gobierno había prometido hace tiempo atrás con 100.000 pruebas a la semana. Sin embargo, solamente las personas que presentan síntomas se pueden hacer la prueba. Linde explicó más tarde que ella se refirió solamente a la región de Estocolmo.  

 

 

Arrogancia y “matar al mensajero”

 

En las redes sociales uno de los comentarios más frecuentes fue la arrogancia con que Ann Linde respondió a las preguntas de la conductora Sarah Kelly.

 

Por ejemplo, ante la pregunta por qué Suecia, junto a otros tres países de la UE se había opuesto a un fondo europeo de salvataje para los países más afectados económicamente, Linde respondió: “¡Pareciera que Usted quiere echar a Suecia de la Unión Europea!”

 

Y ante la pregunta de por qué Suecia había optado por un camino diferente a todos los otros países y de que, si Suecia tenía “la ciencia correcta sobre la inmunidad”, la respuesta fue:

 

- Bueno, en realidad yo soy la ministra de Asuntos Exteriores, así es que yo no sé si nosotros tenemos los conocimientos correctos sobre la inmunidad de rebaño o lo que sea. Y espero que Ud. También entreviste a los epidemiólogos y a la ministra de asuntos sociales, quienes están mas capacitados para responder esos temas.

 

 

Más tarde, en la televisión estatal sueca, SVT, Linde afirmó que la conductora había sido la agresiva y que ella había querido aclarar cómo era la situación en Suecia.  

 

- Si se insiste visible y agresivamente en que Suecia no piensa en lo mejor para su gente, entonces reacciono con fuerza, tal vez demasiado fuertemente, pero creo que hay que tener en cuenta toda la situación, dijo el lunes.

 

 

El presidente del partido conservador, Ulf Kristersson (Moderaterna), tiene otra opinión y acusa a Linde de “poner en peligro la reputación de Suecia”.

 

“Respuestas arrogantes y autosuficientes a las preguntas razonables del exterior sobre las altas tasas de mortalidad suecas. Declaraciones mal fundamentadas sobre la causa de la propagación de la infección y muertes en las viviendas para ancianos del país”, escribió Kristersson en Facebook.

 

 

En la reunión de líderes de los partidos políticos en el Parlamento sueco de esta semana, los dirigentes de la oposición tocaron el tema de la entrevista de la canciller. Según afirmó más tarde a los medios la líder de la Democracia Cristiana, Eba Bush, el primer ministro Stefan Löfven no había querido hablar más del tema.

 

En declaraciones a la agencia TT, Stefan Löfven respaldó a Linde expresando:

 

- La Ministra de Asuntos Exteriores también está haciendo un fantástico trabajo para defender a Suecia.



Sarah Kelly, periodista del medio alemán Deutsche Welle (DW) y la canciller sueca Ann Linde. 

 

 

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En Suecia, la pandemia del covid-19 se ha cobrado más de 5.000 víctimas fatales. Este miércoles se registraron 102 fallecimientos.

Pero detrás de cada número hay una persona. Como Yanina Lucero. Ella no fue hospitalizada por falta de cupos, y cuando al fin fue ingresada en cuidados intensivos era demasiado tarde. Falleció el 15 de abril y según su esposo nunca se le hizo la prueba del covid-19. El siguiente es el reportaje en Dagens Nyheter sobre su caso.

 

 Fuente: Dagens Nyheter. 16 junio 2020. Viviana Canoilas. Traducción: Magazín Latino

 

Este fin de semana, el matutino Dagens Nyheter publicó el reportaje "En dag, 118 liv" (Un día, 118 vidas). En este, familiares contaron sobre muchos de quienes fallecieron producto del covid-19 el 15 de abril, uno de los días más letales de la pandemia del corona en Suecia.

 

Yanina Lucero fue una de ellas. Su esposo, Cristian Lucero, habla sobre su señora, quien solo alcanzó a cumplir los 39 años.

 

Cristian Lucero se encuentra en el cementerio, la primera vez que hablamos. Para él, es demasiado difícil hablar sobre esto, y no termina nunca de llorar.

 

Su esposa Yanina Lucero tenía solo 39 años, cuando falleció en lo que se cree que es covid-19, el 15 de abril de este año.

 

Dos meses después, Cristian Lucero nos cuenta quién era su esposa. Se casaron el 27 de octubre de 2007, y vivieron juntos en Sollentuna con sus dos hijos, de 10 y 15 años.

 

- Los niños y la familia eran todo para ella y hacía todo por ellos. Era el pilar de la familia, dice Cristian Lucero.

 

- Era una mujer increíble, siempre feliz, social y preocupada por los demás. Era diaconisa y también trabajó como líder juvenil en la KFA (Iglesia para todos).

 

Cristian Lucero nos cuenta con orgullo, al mismo tiempo que las lágrimas caen sobre sus mejillas. Y ríe, al recordarla.

 

- Siempre tenía tiempo para bailar. Yanina podía poner música por la mañana y empezar a bailar. Siempre terminaba con toda la familia bailando juntos. Ella siempre miraba positivamente la vida y siempre había tiempo para bailar.

 

- Pero el canto era su gran pasión y también cantaba increíblemente bien.

 

Este fin de semana, Dagens Nyheter publicó el reportaje “En dag, 118 liv”  (Un día, 118 vidas). En este, familiares contaron sobre muchos de quienes fallecieron producto del covid-19 el 15 de abril, uno de los días más letales de la pandemia del corona en Suecia.

 

Como tantos otros familiares con los que Dagens Nyheter ha estado en contacto, la noticia de la muerte de Yanina Lucero fue una sorpresa para su esposo.

 

- Cuando se enfermó, nos dijeron primero que no había peligro, ya que ella tenía solo 39 años. Tampoco tenía enfermedades subyacentes y estaba sana.

 

Estuvo enferma durante varias semanas y tuvo graves dificultades respiratorias, fiebre y diarrea, cuenta su esposo, quien la llevó al hospital.

 

- Pero nos dijeron que estaba lleno y tuvimos que volvernos a casa.

 

Después de que Yanina Lucero fue enviada a casa, se sintió peor con cada día que pasaba. Además de la fiebre, tenía dificultades para respirar.

 

- Después de varios días, cuando apenas podía caminar, llegó una ambulancia, y la trasladaron al hospital de Huddinge. Allí fue sedada y conectada a un respirador.

 

Cristian Lucero pensó varias veces que su esposa estaba a punto de mejorar. Pero la noche del 15 de abril falleció en el hospital, según él, sin que se le hiciera la prueba de covid-19.

 

Para Cristian Lucero, todavía es difícil admitir que ella ya no está en vida.

 

- La extrañamos todos los días y veo que mis hijos sufren y aún no pueden entender que mamá se ha ido.

 


Yanina Lucero tenía 39 años y falleció presuntamente del covid-19. Foto: Captura de pantalla, Dagens Nyheter.se.

  

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