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"Suecia Suecia Suecia" La líder del Partido Demócratacristiano (KD), Ebba Bush Thor. Foto: DN.

"Suecia Suecia Suecia"

10 de julio de 2016 | OPINIÓN - ALMEDALEN |

Desde el domingo pasado se ha venido desarrollando la semana Almedalen, el evento político más mediático del año. Es entonces cuando toda la actividad se traslada a la isla de Gotland, donde se llevan a cabo cientos de actividades de todo tipo. Largas conferencias donde se discuten los temas más diversos, hasta competiciones en la discoteca, donde los políticos y los periodistas sacan "los pies del plato" y demuestran sus aptitudes en la pista de baile.

Nunca antes se había discutido tanto en Almedalen la integración, los "valores suecos" y lo fantástico que es Suecia. Y la propuesta de los Demócratas de Suecia, de llevar baile folclórico a los suburbios para contribuir a la integración fue recibida con risas.

 

 

Por: Marisol Aliaga

 

Como cada año, la semana política de Almedalen ha acaparado la atención mediática todos estos días. Quien desee impregnarse de política, no tiene más que escuchar la Radio Sueca, o mirar el canal estatal Sveriges Television, SVT: la programación de ambos medios parte de lo que sucede en Almedalen.

Y en Almedalen sucede mucho.

El día comienza con una entrevista radial al líder político de turno. Arrancaron la semana los Liberales, el domingo, y este domingo lo clausura el Partido de Izquierda.

A las 11.00, el/la político/a ofrece una conferencia de prensa, donde generalmente revela cuales serán los puntos a tratar en el discurso que tiene lugar a las 19.00 de la tarde.

Entre estos se suceden los seminarios, workshops, debates y un sinfín de puntos para todos los gustos. Al mismo tiempo se llevan a cabo una decena de seminarios, entre los cuales se hace dificil elegir. 

Después del discurso y las entrevistas con los comentadores, el líder de partido participa en el programa televisivo Opinion, en el cual además se debaten los temas más candentes y se bombardea al político de turno con preguntas. La gran mayoría se salva de cometer errores, no así el presidente de los Demócratas de Suecia, quien al ser preguntado sobre si consideraba que una persona tenía derecho a dispararle a un ladrón que se metía en casa, contestó:

- Si. Si se te meten personas a la casa, armados de barras de acero, por supuesto que uno tiene derecho a defenderse, dijo Jimmie Åkesson.

El publicó estalló en carcajadas. En su afán de defender el derecho a dispararle a un ladrón, Åkesson olvidó que hace unos años atrás miembros de la cúpula de su partido, armados justamente con barras de acero, ocasionaron un gran escándalo en las calles céntricas de Estocolmo, luego de una regada visita a unos pubs.

No obstante, no causa tanta hilaridad la huella que este partido racista y nacionalista ha dejado en la arena política sueca. Cuando todos los líderes políticos hablan de integración y segregación - sus temas favoritos -  ellos dan un paso más allá, y hablan de un "nacionalismo incluyente".

Según Åkesson, los extranjeros que quieran podrán ser considerados suecos. Si se asimilan. Porque para el líder del partido populista con raíces en el nazismo no vale que los extranjeros se integren, lo importante es que se asimilen. Vale decir, que olviden su idioma, sus costumbres, su idiosincrasia. Que adquieran, en cambio, las costumbres suecas.  Esto lo sigue sosteniendo como en un mantra, aunque cada vez que le hacen la pregunta sobre qué es lo típico sueco, comienza a balbucear.

Y no es raro. Qué define la esencia de lo sueco?

El baile folclórico, polka, tiene su origen en Austria y en Checoslovaquia. La Santa Lucía, que se canta el 13 de diciembre, fue importada desde Sicilia, y la Casa real de Francia, en el 1800. A principio del 1900 se importó fuerza de trabajo desde países del sur de Europa, y antes habían llegado los valones, desde Bélgica, maestros de la herrería.

Los tacos, las empanadas, las pizzas, el kebab, son parte de la mesa sueca desde hace ya décadas.

Tal vez la esencia sueca sea el asimilar costumbres llegadas de afuera.

El creer que la población sueca ha sido homogénea es algo tan errado como aceptado - dentro de los populistas - que ahora, en lugar de hablar de la "inmigración galopante", se refieren a la necesidad de un "nacionalismo incluyente".

Aunque lo único que se desprende de esta inclusión es la exclusión. El hacer diferencias entre quienes han nacido en Suecia y quienes no. Todas sus mociones parlamentarias, programa, declaraciones, comunicados parten de marcar la diferencia: Nosotros y ellos.

Jimmie Åkesson habla de "territorios perdidos", refiriéndose a los 53 barrios que la policía calificó como áreas vulnerables, y propone enviar elencos de danza folclórica  a estos suburbios. Al mismo tiempo que propone que en estas zonas se implante el toque de queda y se les de atribuciones casi militares a la policía, para combatir las pandillas criminales.

Es fácil reírse de estas propuestas, pero al constatar que prácticamente todos los líderes de los otros partidos han elogiado Suecia como nación, han resaltado lo fantástica que es Suecia, la importancia de los "valores suecos", etc. etc. la carcajada se queda a mitad de camino.

"Suecia, Suecia Suecia", se ha repetido como nunca antes, en Almedalen.

"Yo icé la bandera sueca, junto a mi hijo Gustav, de 11 años", dijo el líder liberal, Jan Björklund. "Suecia, Suecia, mi querida patria. Te amo no solo porque tienes las frutillas más deliciosas, los prados más bellos y el archipiélago más fantástico. Yo amo Suecia porque es mi hogar", dijo la líder democristiana, Ebba Bush Thor, con la bandera sueca flameando a sus espaldas en la pantalla gigante del escenario. El primer ministro Stefan Löfven - según cifras de algún comedido periodista - nombró a Suecia 28 veces (otras fuentes aseguran que fueron más de 40). "Yo creo en Suecia". "Suecia es fantástica". El "modelo sueco", apuntó numerosas veces Löfven.

No se trata de que Suecia no sea un país fantástico. Lo es, en muchos aspectos. Pero, ¿por qué ponerle apellido a los valores? ¿Los derechos humanos, la igualdad de género, el Estado de bienestar, el Estado de derecho, la justicia, son valores exclusivamente suecos?

¿No deberían ser valores universales?

 

La semana política de Almedalen ha dejado un sabor bastante amargo y de desazón.

 

 

 

 

 

La líder del Partido Demócratacristiano (KD), Ebba Bush Thor. Foto: DN.

 

 

 

 

Stefan Löfven obtuvo récord de público. Foto: Ekot.

 

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