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Adolescentes enfrentan la justicia por matar a golpes a un mendigo El abogado del niño de 14 años, Martin Cullberg. Gheorghe Hortolomei Lupu, "Gica. Foto: SVT.

Adolescentes enfrentan la justicia por matar a golpes a un mendigo Featured

Este miércoles comenzó el juicio en contra de dos adolescentes acusados de matar a golpes a Gheorghe Hortolomei Lupu, un mendigo rumano, en la ciudad de Huskvarna.

La cobertura mediática por el presunto asesinato ha sido amplia, debido a la corta edad de los sospechosos: 16 y 14 años. Por esta misma razón, los alegatos se llevarán a puertas cerradas.

La fiscal, Linda Schön, presentó la demanda argumentando que “Gica” fue objeto de “violencia extremadamente despiadada”.

 

 Por: Magazín Latino

 

La noticia del mendigo asesinado a golpes por dos adolescentes causó consternación no solo en la localidad de Huskvarna, en Jönköping, sino también en todo el país.

¿Cómo? ¿Por qué? y ¿dónde estaban los adultos? Son las preguntas que todos se han hecho, desde que se diera a conocer el lamentable suceso.

Hoy comenzó el proceso legal. Pero no es un juicio en el completo sentido de la palabra, puesto que los imputados son niños, pero sí un proceso con el fin de esclarecer, al menos, cómo sucedieron los hechos que llevaron a este desenlace fatal.

El abogado del niño de 14 años, Martin Cullberg, declaró hoy a la prensa que se había tratado de “una travesura de niños que terminó mal”. Su cliente se confesó culpable de acoso a la víctima, pero no de haber ocasionado su muerte.

Sin embargo, la fiscal, Linda Schön, afirma que los dos menores actuaron de común acuerdo, cuando maltrataron a Gheorghe Hortolomei Lupu, apodado “Gica” hasta dejarlo sin conocimiento.

El 8 de agosto, su cuerpo sin vida fue encontrado en un parque cerca del riachuelo Smedby, en la localidad de Huskvarna.

 

Gica acostumbraba pernoctar en el parque, por las noches. Durante el día, mendigaba generalmente afuera del supermercado Willys, en la ciudad.

El 15 de agosto, la autopsia dio como resultado de que no se trataba de una muerte natural. Gica presentaba graves heridas que habían ocasionado su deceso.

Pocos días después, la policía comenzó a recibir tips. Jóvenes dijeron que habían visto a dos chicos, uno de 16 años y otro de 14 años, acosar al mendigo rumano en repetidas ocasiones.

Según la investigación policial, los dos adolescentes (está por esclarecerse si fueron más) tenían como “distracción” ir al parque a acosar a “La Rata”, como lo llamaban.

 

Esa tarde de fines del verano, hicieron lo mismo. Fueron a “divertirse” un rato con el mendigo rumano, quien dormía en el parque, a la intemperie. Le asestaron golpes con un aro salvavidas, con un cono de caminos, le lanzaron un montón de manzanas.

Cuando Gica hace un leve intento de defenderse, le pegan aún más, hasta que pierde el equilibrio. Y cuando yace en el pasto le siguen asestando patadas en la cabeza, en la garganta y en el tórax.

Uno de ellos orina en un tarro, y le lanza el líquido a Gica, quien comienza a desvanecerse.

Después de su muerte, enviaron mensajes a sus amigos con el texto: “La Rata está muerta”, y difundieron un video que muestra como le pegan al hombre de 48 años, quien aguantó pasivamente el ataque.

 

 

¿Quién era Gica?

En poco tiempo las personas que se conmovieron con el destino de Gheorghe Hortolomei Lupu, lograron recaudar 140.000 coronas, que se usaron para repatriar sus restos a Rumania, donde se le dio sepultura.

Este martes se llevaron a cabo sus funerales en el pequeño pueblo montañés de Caraclau. Fue un funeral digno de una persona muy importante, oficiado por el máximo representante de la Iglesia ortodoxa-rumana.

Pero Gheorghe Hortolomei Lupu no había sido mendigo toda su vida. Su calvario comenzó cuando quedó cesante de la imprenta en la que se desempeñaba como tipógrafo. La desesperación de no poder sostener a su familia lo llevó a abandonar a su esposa y a sus tres hijos, en 2008. Ella lo buscó durante años, junto a su hijo mayor, hasta que abandonó su búsqueda y se mudó al pueblo de Caraclau, donde encontró una nueva pareja. Nunca se separaron formalmente.

Supo que se había mudado a Suecia solo cuando la policía la contactó para comunicarle sobre el deceso del padre de sus hijos.

Su marido ganaba escaso dinero mendigando en las calles, como tantos otros migrantes europeos. Solo que Gica tuvo la mala suerte de ser el blanco del desprecio de los jóvenes que lo acosaron durante un largo tiempo, en la localidad de Huskvarna. Lo insultaban, le tiraban objetos y le pateaban el vaso de papel que usaba para mendigar.

A pesar de que él nunca trató mal ni atacó a nadie. Al contrario, las pocas personas que lo conocieron lo recuerdan como muy agradecido por todo. Nunca se quejó de los chicos que lo acosaban.  

- Venía todos los días a tomar desayuno, era muy callado, pero siempre agradecía mucho todo lo que le podíamos dar, dijo una trabajadora social de una de las instituciones que ayudan a personas sin casa.

 

Volvió a su patria

El obispo Dragoi Macarie, quien ofició la ceremonia religiosa durante el sepelio de Gheorghe Hortolomei Lupu expresó:

- Es hora de que dejemos de preocuparnos solamente de nuestros problemas diarios y preguntarnos qué podemos hacer por los demás. ¿Hacia dónde vamos? Y ¿cómo es posible que unos adolescentes, que tenían todo lo que necesitaban, pudieron llegar a un punto tal, que acosaron a un prójimo hasta la muerte?

 

La madre de sus hijos, Nela Hortolomei, por su parte, declaró a los numerosos reporteros rumanos y suecos que viajaron al pueblo a cubrir la noticia:

- Agradezco a todas las personas de buen corazón que hicieron posible traer su cuerpo de vuelta a su patria, cosa de que su alma pueda descansar en paz. Debo decir también que estamos tristes por los niños, y las familias de los niños que hicieron esto. Entendemos que están pasando por una difícil situación, al igual que nosotros.

 

Los dos menores que hoy enfrentan la justicia no recibirán – debido a su corta edad – condenas. En cambio, serán puesto al cuidado de las autoridades sociales, como lo han estado desde finales de agosto.

 


El abogado del niño de 14 años, Martin Cullberg. Gheorghe Hortolomei Lupu, "Gica. Foto: SVT.

 

 

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