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Mails internos revelan otra imagen de la gestión sueca frente a la pandemia Anders Tegnell, epidemiólogo estatal. Johan Giesecke, epidemiólogo emérito.

Mails internos revelan otra imagen de la gestión sueca frente a la pandemia Featured

La Agencia de Salud Pública de Suecia ha negado siempre que la estrategia para enfrentar al coronavirus sea la ´inmunidad de rebaño´.

Sin embargo, un intercambio de correos electrónicos publicados la semana pasada dejan en evidencia, entre otras cosas, la influencia que ejerció Johan Giesecke en la arriesgada apuesta sueca de cara a la pandemia. Ya en marzo, el exjefe de la agencia estatal se refería a la inmunidad colectiva.

 

 Por: Marisol Aliaga

 

A poco comenzar el estallido de la pandemia de covid-19 en Suecia, una pregunta surgía a menudo: ¿será que la estrategia de la Agencia de Salud Pública es la ´inmunidad de rebaño´? Porque si bien es cierto que cada vez que el epidemiólogo estatal Anders Tegnell ha sido preguntado al respecto, ha negado que así lo fuera, pero junto a otros expertos ha vaticinado una serie de fechas sobre cuándo en Suecia alcanzaríamos la inmunidad.

 

Ninguno acertó.

 

Por su parte la OMS ha criticado la estrategia de la inmunidad de rebaño en varias ocasiones, puesto que el costo en vidas humanas es muy alto.

"Esta idea, de que los países que no han hecho mucho para frenar el contagio de pronto van a alcanzar la inmunidad comunitaria, y que no les importa si pierden a algunas personas mayores en el camino, es un procedimiento muy, pero muy peligroso", declaró Michael Ryan, director de respuesta a emergencias de la OMS, el 13 de mayo.

 

Suecia nunca tomó sus declaraciones como una posible crítica, y Tegnell ha reconocido, a lo más, que la inmunidad comunitaria es un “biproducto” de la verdadera estrategia: la de aplanar la curva y proteger a los adultos mayores.

 

En el resto del mundo la arriesgada apuesta sueca ha despertado tanto curiosidad como espanto. Porque mientras otros países cerraban sus fronteras y tomaban fuertes medidas para contener el virus, en Suecia seguían llegando aviones cargados con pasajeros provenientes de zonas de alto riesgo. Y nunca se les ordenó una cuarentena ni se les tomó un PCR. Las escuelas básicas nunca se cerraron y a los padres que se negaron a enviar a sus hijos al colegio se les llamó a terreno.

 

A poco de haberse declarado la transmisión comunitaria, Anders Tegnell declaró que “tiraba la toalla”, la infección no se podía parar. Incluso durante unos días cesaron los reportes diarios, hasta que se reanudaron nuevamente, mostrando durante los siguientes meses los números más devastadores de toda Escandinavia.

 

Afortunadamente, con la llegada del verano las cifras mejoraron. El número de fallecidos se redujo a un mínimo, al igual que la cantidad de ingresados en las unidades de tratamientos intensivos bajó considerablemente. También influyó en esto que en Suecia la temporada de verano es un “lockdown” natural, todo se cierra y la gente se va a pasar la temporada estival al extranjero o al campo.

 

No obstante, las recomendaciones de la FHM siguen siendo las mismas: guardar la distancia física y lavarse las manos con frecuencia. Tampoco hubo cambios respecto a las personas mayores de 70 años, a quienes se les sigue recomendando salir lo menos posible de sus casas y, de reunirse con otras personas, hacerlo al aire libre. 

 

Pero ¿en qué se ha basado la agencia sanitaria para recomendar estas medidas y quiénes han influido en la estrategia? 

 

Gracias al principio de transparencia (offentlighetsprincipen), que estipula que los documentos de todos los organismos estatales son de acceso público, cientos de mails internos fueron entregados a distintos medios, y el martes de la semana pasada el periodista independiente Emanuel Karlsten publicó algunos de estos en su blogg y en el vespertino Expressen.  

 

De esta correspondencia electrónica se desprende que ya en marzo, el ex jefe de Tegnell, Johan Giesecke, tenía en mente la idea de la inmunidad de rebaño. Giesecke había sido contratado por la empresa de fondos de pensiones “Tredje AP-fonden”, para analizar el impacto de la pandemia en las inversiones financieras. En un mail (13 de marzo 2020) a la empresa escribía: 

“He cambiado de opinión. Creo que el virus avanzará en Suecia como una tormenta y contagiará básicamente a todos en uno o dos meses. Probablemente es más contagioso que la gripe. Yo creo que ya hay miles de infectados en Suecia. La mayoría no se enferman tanto (un resfrío normal) y muchos ni siquiera se percatarán de que están infectados. Todo termina cuando muchos se infectan y después son inmunes, y el virus no tiene adónde ir (lo que se llama 'inmunidad colectiva', puedo contarles más sobre esto cuando nos veamos). Puede llevar entre 1 – 2 meses”.

 

Al día siguiente, estando aún contratado por esta empresa, Giesecke envía un mail a la Agencia sueca de Salud Pública (FHM) proponiendo algunas ideas de trabajo.

 

“/…/ Si las cifras de la influenza son confiables, podría ser interesante (y ojalá ´políticamente´ utilizable) ver si la curva del corona sigue la de la influenza a través del tiempo. Si les gusta la idea: ¿hay alguien en FoHM que pudiera dedicar algo de tiempo para esto?” , escribe.

 

La jefa de análisis Lisa Brouwers le responde rápidamente que va a instruir a una subordinada para que se encargue de esto. A pesar de que Johan Giesecke no trabaja en la Agencia de Salud Pública y no debería tener acceso ni a los resultados internos ni a los recursos de la agencia.

 

Un par de días después, el 17 de marzo, Anders Tegnell, en un escueto correo electrónico, le hace una oferta de trabajo. 

 

Título del mail:¿tiene ganas de trabajar aquí?” (“tiene”, no “tienes” sugiere que la invitación va dirigida a más de una persona, pero se desconocen los otros posibles destinatarios).

 

“¿Por qué no?”, responde Giesecke, al cabo de media hora.

 

 

De esta manera, el ex epidemiólogo estatal obtiene un contrato millonario en la entidad sanitaria “para apoyar en el análisis y modelado de la covid-19".

 

El contrato estipula un sueldo de 1.250 coronas la hora. La primera semana de trabajo en la agencia, Johan Giesecke factura 50 horas. Y se transforma en una celebridad al figurar en todos los medios nacionales y numerosos internacionales, en calidad de experto. 

 

"Es un desastre natural [la covid-19]. Es la naturaleza la que contraataca de alguna manera. Y, al igual que en el caso de una erupción volcánica, un terremoto o similar, los más débiles son los más perjudicados. Los que "corren demasiado lento"", afirmó en una entrevista con Dagens Nyheter

 

Lo que nadie sabía ni sospechaba era que Johan Giesecke no era una voz independiente, sino un representante de la Agencia de Salud Pública sueca y que facturaba por cada aparición en algún medio.    

  

Tampoco se sabía que su esposa, Kajsa Giesecke, estaba involucrada económicamente en el hospital de campaña que se construyó en las afueras de Estocolmo, en Älvsjö.  

 

La agencia sanitaria decidió, a comienzos de la pandemia, el cierre de la escuela secundaria y las universidades, y los jóvenes han estudiado a distancia, para evitar, en lo posible, el contagio.

 

Johan Giesecke se refiere a veces a Anders Tegnell y Johan Carlson (director general de la agencia de salud) como "sus chicos". Un viernes por la tarde les propone cambios que afectan las vidas de miles de personas. Después de una copa de vino.

 

Título del mail: Escuela secundaria

Fecha: 27 de marzo 2020. 20:59 

De: Johan Giesecke

Para: Anders Tegnell, Johan Carlson

 

"Yo creo que deberíamos cesar el cierre de la escuela secundaria y la universidad, después de Semana Santa. No juega ningún rol, desde el punto de vista epidemiológico, y sería una señal de mejoría.

Lo siento especialmente por todos los que ahora están en tercer año - es triste que no se les permita celebrar la graduación después de 12 años en la escuela.

Saludos,

Johan (luego de un vaso de vino el viernes por la tarde)".

Y no sería el único mail que enviara esa tarde. A la hora después envía un mail a Preben Aavistland, del Instituto de Salud Pública de Noruega: 

 

"Hola Preben,

como lo he dicho varias veces: Ustedes lo hacen mal, en Noruega.

Que estén bien,

Johan"

 

 
Anders Tegnell, epidemiólogo estatal. Johan Giesecke, epidemiólogo emérito. 

 

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    Mientras el uso de la mascarilla se impone en la mayoría de los países europeos, Suecia aún debate el uso de las mascarillas, en tanto que los contagios y los fallecidos aumentan de forma alarmante. Aunque numerosos expertos suecos defienden el uso de la mascarilla, la Agencia de Salud pública se niega a recomendarla.

    “Aunque las mascarillas "sólo" puedan salvar la vida de cientos de personas en Suecia, vale la pena recomendarlas”. Escribe Gösta Gahrton, profesor emérito de medicina.

     

     Fuente: Svenska Dagbladet. 16-11-2020. Traducción: Magazín Latino

     

    DEBATE – MASCARILLAS

    Este es un artículo de opinión. Las opiniones expresadas son propias del autor.

    La Covid-19 se está extendiendo a una velocidad vertiginosa. Entre los países nórdicos, Suecia lleva la delantera. Según el Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades (ECDC), Suecia tiene una propagación de la infección diez veces más rápida que en Finlandia, cuatro veces más rápida que en Noruega y dos veces más rápida que en Dinamarca. En Suecia, 6.164 personas han muerto a causa de la enfermedad, según la actualización del jueves de la Agencia Sueca de Salud Pública [hoy 6.321 en total, con 96 muertos en las últimas 24 horas]. La propagación de la infección también está aumentando en la mayoría de los demás países, sobre todo en el resto de Europa, los Estados Unidos y la India. Mis amigos en los Estados Unidos, que tampoco han logrado frenar la propagación de la infección exitosamente y bajo la influencia de su presidente, están preocupados por el escándalo sueco que, en muchos aspectos, según ellos, se puede comparar con el suyo propio.

     

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    Después de las altas tasas de mortalidad en las residencias suecas para ancianos, al comienzo de la pandemia, el personal exigió que se le proporcionaran mascarillas, e hizo una demanda a la Agencia Sueca de Ambiente Laboral. Después de algunas vueltas, se decidió que se usarían mascarillas y viseras para proteger al personal. La importancia de la medida es, según la experiencia de los médicos especialistas en enfermedades infecciosas y entre los virólogos, aún mayor para proteger a los ancianos.

     

    La Agencia Sueca de Salud Pública ya durante la primera fase de la pandemia desaconsejó el uso de mascarillas. Los argumentos poco realistas de que la gente se tocaría más la cara, y que esto aumentaría la propagación de la infección, no se sostienen. A pesar de la continua y abrumadora documentación sobre el valor de usar mascarillas en diversas situaciones, en autobuses y en el metro, en tiendas, y en los eventos con un aforo de 50 personas, la Agencia de Salud Pública sostiene a través del epidemiólogo estatal Anders Tegnell que “no hay razón alguna para cambiar la estrategia actual”. Con una propagación de la infección que aumenta velozmente y que va diez veces más rápido que en nuestro vecino más cercano, uno solo puede sorprenderse ante tal declaración.

     

    Ya es hora de que el gobierno, Stefan Löfven y Lena Hallengren, muestren resolución y escuchen a la OMS, al ECDC y a expertos de otros países. No siempre somos los mejores del mundo. El afirmar que la estrategia de la Agencia de Salud Pública es buena, es una mentira. Incluso si las mascarillas "sólo" pueden salvar algunos cientos de vidas en Suecia, vale la pena recomendarlas.

     

    Gösta Gahrton, profesor emérito de medicina, Instituto Karolinska

     


    En el sitio web de la OMS, una doctora explica cómo usar la mascarilla. Foto: Captura de pantalla/OMS. 

     

  • Löfven: “Las reuniones públicas se limitan a un máximo de ocho personas”

    A raíz de la alarmante alza de contagiados del coronavirus en Suecia – con más de 4.600 personas en un día – las autoridades introdujeron nuevas restricciones. Solamente ocho personas se podrán reunir. La prohibición de bebidas alcohólicas pasadas las diez de la noche sigue vigente.  

    Fuera de esto, el gobierno no quiere que vamos al gimnasio o a la biblioteca. Ni que tengamos cenas y fiestas en casa o que nos juntemos con personas fuera de nuestro núcleo familiar. “Cumple con tu deber y asume tu responsabilidad para limitar la infección”, pidió el primer ministro, Stefan Löfven, en rueda de prensa este martes.

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    Un fuerte llamado a la responsabilidad cívica hizo el primer ministro Stefan Löfven este lunes por la tarde, en una rueda de prensa digital convocada con escasa antelación. En esta participaron además la ministra de Asuntos Sociales, Lena Hallengren, el ministro del Interior, Mikael Damberg, el ministro de Hacienda y Vivienda, Per Bolund, y el director general de la Agencia Sueca de Salud Pública, Johan Carlson.

     

    Una vez más, Löfven se mostró preocupado por el desarrollo de la pandemia en el país. La cantidad de contagiados aumentan – nuevamente - exponencialmente, algo que siempre ha hecho saltar todas las alarmas.

     


    Fuente: European CDC. Comparación entre contagiados en Suecia y en Noruega. 

     

    Según el premier, la ciudadanía no está siguiendo las recomendaciones, como lo hizo en la primavera. Y si los suecos no cambian su comportamiento, las consecuencias serán graves.

     

    Por primera vez en la historia moderna del país, un gobierno toma este tipo de medidas, pero estas ahora armonizan más con el resto de Europa.

     

    - Esta es una medida muy restrictiva que no tiene paralelo en los tiempos modernos. Pero es absolutamente necesario, explicó Löfven.

     

    El primer ministro cambió su narrativa de que los suecos eran un “ejemplo de obediencia cívica”, algo que se ha venido repitiendo por las autoridades pero que, no obstante, no cuenta con evidencia científica (ver enlace).

     

    Por el contrario, la ciudadanía al parecer se ha olvidado del peligro del contagio, y el personal de la salud lleva semanas tratando de llamar la atención sobre el problema que se les viene encima: que se repita lo que ocurrió en abril – mayo pasado. Más aún cuando no todos tuvieron la posibilidad de tomar unas largas vacaciones de verano.  

     

    La ministra Hallengren reconoció hoy día que la gente no ha seguido lo suficientemente bien las nuevas recomendaciones, y que el número de contagiados ha aumentado de forma alarmante, con 600 nuevos positivos en un día, para al día siguiente 4.600.

     

    - Tenemos el personal de la salud más eficiente del mundo, pero ningún sistema de salud aguanta una presión sin límites, dijo la titular.

     

    El ministro del Interior, Mikael Damberg, por su parte, agregó que muchos se comportan como si el peligro ya hubiera pasado y también insistió en el autocuidado, con el fin de no recargar la presión hospitalaria.

     

    - Es un hecho, estamos en medio de la pandemia. Y es absolutamente necesario que demostremos solidaridad con el personal de la salud, dijo.

     

    Stefan Löfven constató una vez más que la situación es extremadamente grave, y que “del comportamiento de todos y cada uno de nosotros dependerá que se logre parar el contagio".

     

    - Vivimos en una época de prueba, y se pondrá peor. Cumple con tu deber y asume tu responsabilidad para limitar la infección, enfatizó.

     

    Ni Löfven ni ninguno de sus ministros quisieron reconocer un posible fallo en la estrategia sueca para enfrentar la pandemia, al principio de esta, la primavera pasada, ante las preguntas de varios periodistas. Y respecto al uso/obligación de la mascarilla, respondió:

     

    - Nadie ha dicho que esté prohibido usar mascarillas.

     

    Vale la pena destacar, en este sentido, que el rechazo de la Agencia Sueca de Salud Pública al uso de mascarillas (sin presentar ninguna evidencia al respecto) ha resultado en que su uso no es obligatorio ni siquiera en los consultorios y hospitales en Suecia. Algo que otros expertos de salud han criticado desde la primavera pasada, entre éstos, el secretario de la Academia Nobel de Ciencias, Göran K Hansson y el llamado "Grupo de los 22". 

     

    En Suecia la gran mayoría de los periodistas (según una encuesta reciente) aceptan, sin contrapreguntas, todo lo que declara el epidemiólogo estatal, Anders Tegnell. Él ha dicho que las mascarillas "dan una sensación de falsa seguridad" y que las personas que las portan "se tocan la cara más veces", lo cual es "contraproducente". 

     

    En España, en cambio, un medio dirigido por periodistas investigativos analiza miles de declaraciones de políticos y autoridades, entre otros, y realiza una enorme labor, en la lucha contra las noticias falsas y los bulos que circulan en las redes sociales y medios. Maldita.es ha publicado numerosos bulos sobre el coronavirus, la covid-19 y las mascarillas - enlace.  

      

    Los consejos o recomendaciones

     

    Los  consejos que el gobierno y las autoridades sanitarias han transmitido desde que las cifras se dispararan una vez más (en octubre-noviembre) son de: no encontrarse con otras personas más que sus convivientes. (Fuera de las medidas desde un comienzo: el lavado de manos frecuente, el distanciamiento de dos metros y el no salir de casa si se tienen síntomas).  

     

    Prácticamente un lockdown, pero sin nombrar la palabra que en Suecia está prácticamente prohibida. O un “QUÉDATE EN CASA”, así, con mayúsculas.  

     

    Se espera que estas nuevas medidas comiencen a regir desde el 24 de noviembre. Si los números de contagiados, enfermos y fallecidos siguen yendo al alza, la fecha de término de estas se prolongará, lo que podrá afectar las festividades de fin de año.

     

    Vale decir, esto resultaría en que tendríamos que pasar la Navidad confinados.

     


    El primer ministro, Stefan Löfven, la ministra de Asuntos Sociales, Lena Hallengren, y el ministro de Hacienda y Vivienda, Per Bolund. También participaron en la conferencia de prensa el ministro del Interior, Mikael Damberg, y el director general de la Agencia Sueca de Salud Pública, Johan Carlson. Foto: Regeringen.se. 

     

  • No, los suecos no siguen las recomendaciones para evitar las infecciones

    La apuesta sueca frente a la pandemia se ha basado en recomendaciones y no obligaciones y las autoridades han recalcado a menudo que la ciudadanía sigue las instrucciones al pie de la letra. ¿Sin embargo, es así?

    “Estudios sobre la obediencia cívica de la población respecto a las recomendaciones de las autoridades demuestran que los suecos no han sido buenos para seguirlas. Anders Tegnell debería estar enterado de esto”, escribe Markus Balázs Göransson.

     

     Fuente: Aftonbladet. 04 noviembre 2020

     

    DEBATE. Los estudios sobre el cumplimiento de la ciudadanía a los consejos de las autoridades para evitar infecciones no muestran que los suecos hayan sido buenos para seguir estos durante la pandemia. Es importante que no alimentemos falsas esperanzas dando una falsa sensación de seguridad de que se están siguiendo los consejos. Esto puede llevar a decisiones incorrectas en el manejo de la infección.

     

    Es una verdad general y aceptada que los suecos han seguido bien los consejos de la Agencia Sueca de Salud Pública para evitar infecciones. Esta convicción parece estar bien asentada en los políticos y funcionarios suecos.

     

    La canciller Ann Linde ha declarado que "más del 80 por ciento de la gente sigue las recomendaciones". MSB [la Agencia Sueca de Contingencias Civiles, por sus siglas en sueco] ha dicho que "ocho de cada diez continúan siguiendo las recomendaciones". La Agencia Sueca de Salud Pública [FHM], ha afirmado que “una gran mayoría de la población sigue los consejos”. Rara vez se han escuchado voces disidentes.

     

    Una parte de los medios de comunicación han estado de acuerdo. Dagens Nyheter ha escrito que "las encuestas muestran que ocho de cada diez suecos siguen las recomendaciones de FHM". Emma Frans, de SvD, ha declarado que "la mayoría parece que continúan siguiendo las recomendaciones de las autoridades". Expressen ha señalado que "la mayoría" de los suecos viven de acuerdo con los consejos.

     

    Los más jóvenes a veces han recibido una o dos reprimendas. Pero en su mayor parte, los informes han transmitido que la ciudadanía sigue los consejos.

     

    Sin embargo, la evidencia ha sido escasa. Recuerda un poco a los atuendos reales de cierto cuento infantil danés. Muchos han afirmado que los suecos siguen las recomendaciones, pero pocos han examinado acuciosamente las afirmaciones.

     

    Si lo hubieran hecho, habrían descubierto muchos cabos sueltos.

     

    Tomemos, por ejemplo, al epidemiólogo estatal Anders Tegnell, quien en una conferencia de prensa el 23 de junio dijo:

     

    "Una gran mayoría de la población sigue verdaderamente estas pautas".

     

    Las palabras eran hermosas, pero lamentablemente no son ciertas.

     

    En las semanas previas a la conferencia de prensa, FHM, en colaboración con Novus, había examinado el cumplimiento de las recomendaciones por parte de los suecos. El material recolectado se clasificó como material de trabajo interno y no fue accesible, en un comienzo.  Pero después de un perseverante intercambio de correos electrónicos y una advertencia de que se llevara el caso a las Cortes, finalmente obtuve la información.

     

    La documentación no mostraba en absoluto que una "gran mayoría (...) realmente" siguiera las recomendaciones. Los datos indicaban que solo el 35 por ciento había respondido que habían seguido completamente las recomendaciones.

     

    Un epidemiólogo estatal debe saber que el 35 por ciento no es una gran mayoría.

     

    Otro estudio que se ha reproducido incorrectamente es una encuesta de Kantar Sifo. El estudio se ha destacado como evidencia de que la población sigue las recomendaciones, pero adolece de graves deficiencias que lo hacen inutilizable para lograr una evaluación.  

     

    De hecho, el estudio no mide en absoluto el cumplimiento de las recomendaciones. Lo que mide es si las personas han cambiado su comportamiento durante la pandemia. Por ejemplo, analiza si las personas se han lavado las manos con más frecuencia que antes, no si siguen los consejos sobre el lavado de manos, que es una diferencia crucial.

     

    Hacer algo con más frecuencia no significa hacerlo con la suficiente frecuencia, al igual que el fumar menos no significa dejar de fumar o proteger los pulmones de posibles daños.

     

    Probablemente, muchos más han cambiado su comportamiento, que aquellos que siguen los consejos al pie de la letra. Por tanto, existe un riesgo inminente de que el diseño del estudio haya dado lugar a cifras excesivamente elevadas que no reflejan el grado real del cumplimiento de las recomendaciones.

     

    Es muy preocupante que el estudio se haya utilizado para fundamentar las afirmaciones de que las recomendaciones se cumplen.

     

    Otros estudios han dado un panorama más sombrío. En mayo, Novus descubrió que hasta el 36 por ciento de los suecos que tenían síntomas de resfriado iban a trabajar. En julio, una recopilación de informes sobre la situación en 19 de las 21 administraciones provinciales de Suecia declaró que "un gran número de municipios han identificado graves deficiencias en el cumplimiento" de las recomendaciones.

     

    Esto rima mal con las afirmaciones de un alto grado de cumplimiento de los consejos.

     

    La gestión sueca de la pandemia se basa en la responsabilidad individual. La esencia de esto es que la población sigue los consejos de las autoridades para protegerse de los contagios.

     

    El hecho de que representantes gubernamentales, funcionarios gubernamentales y periodistas describan incorrectamente la evidencia sobre el comportamiento de los suecos puede habernos adormecido en una falsa sensación de seguridad.

     

    Esto puede haber contribuido a que no se introdujeran determinadas medidas, por ejemplo, recomendaciones sobre mascarillas en el transporte público, por la creencia de que la población ya sigue los consejos de mantener la distancia y de quedarse en casa en caso de presentar síntomas.

     

    También puede haber llevado a un enfoque excesivo en el comportamiento individual, en lugar de en factores más amplios, como explicaciones de pautas en la propagación de la infección.

     

    El hecho de que la propagación de la infección disminuyó durante el verano y aumentó durante el otoño probablemente se debió menos a los cambios en las elecciones individuales de las personas que a, por ejemplo, la transición al teletrabajo, las condiciones climáticas, las largas vacaciones y el cierre/apertura de universidades e institutos.

     

    Se sabe que la ignorancia no es una fortaleza. Ya es hora de que se realicen estudios científicos serios sobre el seguimiento de las recomendaciones para evitar infecciones y que examinemos las afirmaciones que se hacen, para saber si están respaldadas por la evidencia.

     

    Markus Balázs Göransson es profesor titular del Colegio de Defensa Nacional de Suecia y Ph.D. dr en Política Internacional. Columnista en la página editorial de VLT.

     


    Estudios sobre la obediencia cívica de la población respecto a las recomendaciones de las autoridades demuestran que los suecos no han sido buenos para seguirlos. Anders Tegnell debería estar enterado de eso, escribe Markus Balázs Göransson. Foto: VLT/Aftonbladet. Montaje: Magazin Latino. 

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