Martes, 24 Noviembre 2020 | Login
Björn Olsen: “Es necesario romper el tabú de la mascarilla” La Organización Mundial de la Salud recomienda el uso de mascarillas en los espacios públicos donde no se pueda mantener la distancia. El infectólogo docente de la Universidad de Uppsala, Björn Olsen.

Björn Olsen: “Es necesario romper el tabú de la mascarilla”

Contrariando las recomendaciones de la OMS respecto al uso de mascarillas, la Agencia de Salud Pública sueca se mantiene en su posición de no imponerlas en el espacio publico.

Otros expertos no están de acuerdo. El infectólogo Björn Olsen, declaró este lunes en entrevista con Aftonladet que “en Suecia, la mascarilla se ha convertido en un insulto”. Él considera que es necesario romper con este tabú.

 

 Por: Magazín Latino

 

Este lunes, el director general de la OMS, Tedros Adhanom, informó que ya se registran 13 millones de contagiados con Covid-19 a nivel mundial, con un récord de 230.370 nuevos casos reportados en las últimas 24 horas.

 

Aunque los recuperados suman siete millones, el director de la OMS insistió en la importancia de que los países cumplan con las medidas de contención de la pandemia y de que los gobiernos establezcan estrategias integrales para suprimir la transmisión del coronavirus y salvar vidas.

 

- Tengo que ser sincero con Ustedes. No habrá un regreso a la normalidad en un futuro previsible. El coronavirus es nuestro enemigo número uno, sin embargo, muchos países van en la dirección equivocada y hacen caso omiso de esto, dijo Tedros Adhanom, sin dar nombres.

 

Las recomendaciones de la OMS son claras: respetar la distancia física, lavarse las manos, usar mascarillas y aislarse en caso de estar enfermo. Si no se siguen estos principios básicos, aseguró Adhanom, “esta pandemia solo puede ir en una dirección: de peor en peor”.

 


El director general de la OMS, Tedros Adhanom.

 

Suecia asegura que sigue las recomendaciones de la OMS al pie de la letra, sin embargo, cada vez es más evidente que el uso de mascarillas es un punto en el que la agencia sanitaria no va a ceder.

 

- ¿No van a recomendar nunca el uso de mascarillas?, preguntó un periodista en la rueda de prensa de la Agencia de Salud Pública del martes (ahora se realizan dos veces a la semana).

 

La respuesta fue la misma de siempre: "nosotros recomendamos mantener la distancia física". La Agencia ha dicho desde el primer momento del brote del Covid-19 que no existe evidencia científica respecto a los beneficios de las mascarillas y que, en caso de síntomas, el consejo es quedarse en casa. "El uso de mascarillas no se adecúa a la estrategia sueca contra el coronavirus", ha estipulado el epidemiólogo estatal Anders Tegnell. 

 

Aunque ahora la autoridad sanitaria sí reconoce la existencia de los asintomáticos, pero asegura que éstos no son motivo para imponer el uso de mascarillas en los espacios públicos.

 

A pesar de los reportes de trenes llenos, playas atiborradas y aviones completos, donde, evidentemente, el mantener la distancia es imposible.

 

El infectólogo Björn Olsen es uno de los 23 investigadores que en varias oportunidades ha exigido a la agencia de salud que reconsidere algunas medidas y que cambie el rumbo de la estrategia. Hasta la fecha sin resultados.

 

En una entrevista con Aftonbladet, Olsen, profesor de enfermedades infecciosas de la Universidad de Uppsala, expresó su preocupación por el desarrollo de la pandemia, que se ha cobrado la vida de más de 500.000 personas en todo el mundo.

 

- Los números están comenzando a ser grotescos. Pero es casi clásico del desarrollo del curso de una pandemia. Ahora es principalmente el sur de los Estados Unidos el que se ve muy afectado. Luego está la situación en América del Sur, donde realmente ahora está escalando.

 

Pero el aumento en los casos no necesariamente significa algo negativo, explica Olsen, al testear más -  como últimamente se está haciendo en Suecia - se aprecia, obviamente un incremento en el número de casos. Él supone que quienes den positivo en la prueba tratarán, de forma natural, de mantenerse alejados de otros, lo cual es una forma efectiva de evitar el contagio.

 

Sin embargo, los números no bajan con la rapidez esperada, y Suecia sigue lamentando fallecidos por el Covid-19. Aunque las cifras van en descenso, este martes se registraron nueve muertos.

 

Olsen desearía que la propagación de la infección disminuyera más rápidamente.

 

- Debemos prepararnos para el hecho de que esto no terminará en mucho tiempo. Ahora también hay informes de que las primeras pruebas de la vacuna no han sido tan exageradamente buenas. Por lo tanto, seguramente no solo se debería confiar en una vacuna, sino que deberíamos confiar en el distanciamiento social, en el uso de mascarillas, en ese tipo de cosas. Las mascarillas se han convertido en una suerte de insulto en Suecia, pero los barbijos utilizados adecuadamente son, de todas maneras, barreras importantes.

 


El profesor Björn Olsen. Foto: Aftonbladet. 

 

Desde comienzos de junio, la OMS recomienda el uso de mascarillas en espacios públicos y cuando no es posible mantener la distancia física. En otros países se está más consciente, además, del problema que constituyen los asintomáticos.

 

No obstante, la Agencia de Salud Pública (Folkhälsomyndigheten) se mantiene en su posición de no recomendar el uso de protectores faciales. Aunque hasta la fecha no ha presentado soluciones sobre medidas a tomar cuando el distanciamiento físico no es posible.

 

En las redes, en tanto, abundan los testimonios de personas que son acosadas por usar mascarilla en los espacios públicos. En Suecia la agencia de salud ha difundido la imagen de que la gente no sabe usar las mascarillas, y que las personas que usan mascarilla están enfermas y, por ende, deben permanecer en sus casas.

 

- Las autoridades se han aferrado a la creencia de que todos los que llevan mascarilla abusan de su uso, o que pueden propagar la infección aún más. Sin embargo, no existe evidencia de esto. Mas bien todo lo contrario, dice Olsen en la entrevista con Aftonbladet.

 

Agrega que él usa mascarilla cuando entra a un local comercial, y que a medida que pasa el tiempo se ha convencido de que estas realmente funcionan.

 

- Y no lo hago para protegerme a mí mismo, sino para proteger a los demás, en caso de que esté contagiado. De eso se trata. También se trata de lograr un comportamiento en el que no nos miremos raro si alguien usa mascarilla.

 

Otro de los puntos en los que Suecia se diferencia de otros países es que las autoridades suecas siguen aconsejando que las personas vayan a sus trabajos y a los colegios incluso cuando algún miembro de la familia esté enfermo.

 

- Ha sido como un mantra de la Agencia de Salud Pública, el que solo contagian aquellos que presentan síntomas. Yo considero que es es un gran error, concluyó Björn Olsen.

 

En la rueda de prensa del martes, la autoridad sanitaria declaró que las recomendaciones actuales se mantienen vigentes.

 


La Organización Mundial de la Salud recomienda el uso de mascarillas en los espacios públicos. Foto: OMS.

 


Media

About Author

Related items

  • “Desoigan la Agencia de Salud y recomienden el uso de mascarillas”

    Mientras el uso de la mascarilla se impone en la mayoría de los países europeos, Suecia aún debate el uso de las mascarillas, en tanto que los contagios y los fallecidos aumentan de forma alarmante. Aunque numerosos expertos suecos defienden el uso de la mascarilla, la Agencia de Salud pública se niega a recomendarla.

    “Aunque las mascarillas "sólo" puedan salvar la vida de cientos de personas en Suecia, vale la pena recomendarlas”. Escribe Gösta Gahrton, profesor emérito de medicina.

     

     Fuente: Svenska Dagbladet. 16-11-2020. Traducción: Magazín Latino

     

    DEBATE – MASCARILLAS

    Este es un artículo de opinión. Las opiniones expresadas son propias del autor.

    La Covid-19 se está extendiendo a una velocidad vertiginosa. Entre los países nórdicos, Suecia lleva la delantera. Según el Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades (ECDC), Suecia tiene una propagación de la infección diez veces más rápida que en Finlandia, cuatro veces más rápida que en Noruega y dos veces más rápida que en Dinamarca. En Suecia, 6.164 personas han muerto a causa de la enfermedad, según la actualización del jueves de la Agencia Sueca de Salud Pública [hoy 6.321 en total, con 96 muertos en las últimas 24 horas]. La propagación de la infección también está aumentando en la mayoría de los demás países, sobre todo en el resto de Europa, los Estados Unidos y la India. Mis amigos en los Estados Unidos, que tampoco han logrado frenar la propagación de la infección exitosamente y bajo la influencia de su presidente, están preocupados por el escándalo sueco que, en muchos aspectos, según ellos, se puede comparar con el suyo propio.

     

    En la mayoría de los países se han adoptado medidas drásticas, en tanto que Suecia ahora, como antes y en muchos aspectos, sigue su propio camino. Una de las discrepancias más sorprendentes frente a las acciones de los otros países es que no se emita una recomendación sobre el uso de la mascarilla. Muchos, dentro de la comunidad de médicos, no comprenden esto. Tanto la ECDC como la Organización Mundial de la Salud (OMS) han analizado la documentación científica y han llegado a la conclusión de que la mascarilla debe ser recomendada. Se ha estimado que muchos cientos de miles de vidas podrían salvarse si se siguiera esa recomendación. Hace unos días atrás, el secretario de la Academia de Ciencias [ligada al Premio Nobel] dijo, en public service que él había llegado a la misma conclusión. Lena Einhorn [médica, escritora y documentalista] resumió recientemente en Svenska Dagbladet los argumentos a favor del uso de mascarillas. Recientemente, investigadores del Hospital Universitario analizaron virus Covid-19 en el sistema de ventilación del hospital y descubrieron que el virus se había propagado lejos de los pacientes infectados. La conclusión de ellos es que puede pensarse que las mascarillas posiblemente ayuden.

     

    Después de las altas tasas de mortalidad en las residencias suecas para ancianos, al comienzo de la pandemia, el personal exigió que se le proporcionaran mascarillas, e hizo una demanda a la Agencia Sueca de Ambiente Laboral. Después de algunas vueltas, se decidió que se usarían mascarillas y viseras para proteger al personal. La importancia de la medida es, según la experiencia de los médicos especialistas en enfermedades infecciosas y entre los virólogos, aún mayor para proteger a los ancianos.

     

    La Agencia Sueca de Salud Pública ya durante la primera fase de la pandemia desaconsejó el uso de mascarillas. Los argumentos poco realistas de que la gente se tocaría más la cara, y que esto aumentaría la propagación de la infección, no se sostienen. A pesar de la continua y abrumadora documentación sobre el valor de usar mascarillas en diversas situaciones, en autobuses y en el metro, en tiendas, y en los eventos con un aforo de 50 personas, la Agencia de Salud Pública sostiene a través del epidemiólogo estatal Anders Tegnell que “no hay razón alguna para cambiar la estrategia actual”. Con una propagación de la infección que aumenta velozmente y que va diez veces más rápido que en nuestro vecino más cercano, uno solo puede sorprenderse ante tal declaración.

     

    Ya es hora de que el gobierno, Stefan Löfven y Lena Hallengren, muestren resolución y escuchen a la OMS, al ECDC y a expertos de otros países. No siempre somos los mejores del mundo. El afirmar que la estrategia de la Agencia de Salud Pública es buena, es una mentira. Incluso si las mascarillas "sólo" pueden salvar algunos cientos de vidas en Suecia, vale la pena recomendarlas.

     

    Gösta Gahrton, profesor emérito de medicina, Instituto Karolinska

     


    En el sitio web de la OMS, una doctora explica cómo usar la mascarilla. Foto: Captura de pantalla/OMS. 

     

  • Löfven: “Las reuniones públicas se limitan a un máximo de ocho personas”

    A raíz de la alarmante alza de contagiados del coronavirus en Suecia – con más de 4.600 personas en un día – las autoridades introdujeron nuevas restricciones. Solamente ocho personas se podrán reunir. La prohibición de bebidas alcohólicas pasadas las diez de la noche sigue vigente.  

    Fuera de esto, el gobierno no quiere que vamos al gimnasio o a la biblioteca. Ni que tengamos cenas y fiestas en casa o que nos juntemos con personas fuera de nuestro núcleo familiar. “Cumple con tu deber y asume tu responsabilidad para limitar la infección”, pidió el primer ministro, Stefan Löfven, en rueda de prensa este martes.

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    Un fuerte llamado a la responsabilidad cívica hizo el primer ministro Stefan Löfven este lunes por la tarde, en una rueda de prensa digital convocada con escasa antelación. En esta participaron además la ministra de Asuntos Sociales, Lena Hallengren, el ministro del Interior, Mikael Damberg, el ministro de Hacienda y Vivienda, Per Bolund, y el director general de la Agencia Sueca de Salud Pública, Johan Carlson.

     

    Una vez más, Löfven se mostró preocupado por el desarrollo de la pandemia en el país. La cantidad de contagiados aumentan – nuevamente - exponencialmente, algo que siempre ha hecho saltar todas las alarmas.

     


    Fuente: European CDC. Comparación entre contagiados en Suecia y en Noruega. 

     

    Según el premier, la ciudadanía no está siguiendo las recomendaciones, como lo hizo en la primavera. Y si los suecos no cambian su comportamiento, las consecuencias serán graves.

     

    Por primera vez en la historia moderna del país, un gobierno toma este tipo de medidas, pero estas ahora armonizan más con el resto de Europa.

     

    - Esta es una medida muy restrictiva que no tiene paralelo en los tiempos modernos. Pero es absolutamente necesario, explicó Löfven.

     

    El primer ministro cambió su narrativa de que los suecos eran un “ejemplo de obediencia cívica”, algo que se ha venido repitiendo por las autoridades pero que, no obstante, no cuenta con evidencia científica (ver enlace).

     

    Por el contrario, la ciudadanía al parecer se ha olvidado del peligro del contagio, y el personal de la salud lleva semanas tratando de llamar la atención sobre el problema que se les viene encima: que se repita lo que ocurrió en abril – mayo pasado. Más aún cuando no todos tuvieron la posibilidad de tomar unas largas vacaciones de verano.  

     

    La ministra Hallengren reconoció hoy día que la gente no ha seguido lo suficientemente bien las nuevas recomendaciones, y que el número de contagiados ha aumentado de forma alarmante, con 600 nuevos positivos en un día, para al día siguiente 4.600.

     

    - Tenemos el personal de la salud más eficiente del mundo, pero ningún sistema de salud aguanta una presión sin límites, dijo la titular.

     

    El ministro del Interior, Mikael Damberg, por su parte, agregó que muchos se comportan como si el peligro ya hubiera pasado y también insistió en el autocuidado, con el fin de no recargar la presión hospitalaria.

     

    - Es un hecho, estamos en medio de la pandemia. Y es absolutamente necesario que demostremos solidaridad con el personal de la salud, dijo.

     

    Stefan Löfven constató una vez más que la situación es extremadamente grave, y que “del comportamiento de todos y cada uno de nosotros dependerá que se logre parar el contagio".

     

    - Vivimos en una época de prueba, y se pondrá peor. Cumple con tu deber y asume tu responsabilidad para limitar la infección, enfatizó.

     

    Ni Löfven ni ninguno de sus ministros quisieron reconocer un posible fallo en la estrategia sueca para enfrentar la pandemia, al principio de esta, la primavera pasada, ante las preguntas de varios periodistas. Y respecto al uso/obligación de la mascarilla, respondió:

     

    - Nadie ha dicho que esté prohibido usar mascarillas.

     

    Vale la pena destacar, en este sentido, que el rechazo de la Agencia Sueca de Salud Pública al uso de mascarillas (sin presentar ninguna evidencia al respecto) ha resultado en que su uso no es obligatorio ni siquiera en los consultorios y hospitales en Suecia. Algo que otros expertos de salud han criticado desde la primavera pasada, entre éstos, el secretario de la Academia Nobel de Ciencias, Göran K Hansson y el llamado "Grupo de los 22". 

     

    En Suecia la gran mayoría de los periodistas (según una encuesta reciente) aceptan, sin contrapreguntas, todo lo que declara el epidemiólogo estatal, Anders Tegnell. Él ha dicho que las mascarillas "dan una sensación de falsa seguridad" y que las personas que las portan "se tocan la cara más veces", lo cual es "contraproducente". 

     

    En España, en cambio, un medio dirigido por periodistas investigativos analiza miles de declaraciones de políticos y autoridades, entre otros, y realiza una enorme labor, en la lucha contra las noticias falsas y los bulos que circulan en las redes sociales y medios. Maldita.es ha publicado numerosos bulos sobre el coronavirus, la covid-19 y las mascarillas - enlace.  

      

    Los consejos o recomendaciones

     

    Los  consejos que el gobierno y las autoridades sanitarias han transmitido desde que las cifras se dispararan una vez más (en octubre-noviembre) son de: no encontrarse con otras personas más que sus convivientes. (Fuera de las medidas desde un comienzo: el lavado de manos frecuente, el distanciamiento de dos metros y el no salir de casa si se tienen síntomas).  

     

    Prácticamente un lockdown, pero sin nombrar la palabra que en Suecia está prácticamente prohibida. O un “QUÉDATE EN CASA”, así, con mayúsculas.  

     

    Se espera que estas nuevas medidas comiencen a regir desde el 24 de noviembre. Si los números de contagiados, enfermos y fallecidos siguen yendo al alza, la fecha de término de estas se prolongará, lo que podrá afectar las festividades de fin de año.

     

    Vale decir, esto resultaría en que tendríamos que pasar la Navidad confinados.

     


    El primer ministro, Stefan Löfven, la ministra de Asuntos Sociales, Lena Hallengren, y el ministro de Hacienda y Vivienda, Per Bolund. También participaron en la conferencia de prensa el ministro del Interior, Mikael Damberg, y el director general de la Agencia Sueca de Salud Pública, Johan Carlson. Foto: Regeringen.se. 

     

  • No, los suecos no siguen las recomendaciones para evitar las infecciones

    La apuesta sueca frente a la pandemia se ha basado en recomendaciones y no obligaciones y las autoridades han recalcado a menudo que la ciudadanía sigue las instrucciones al pie de la letra. ¿Sin embargo, es así?

    “Estudios sobre la obediencia cívica de la población respecto a las recomendaciones de las autoridades demuestran que los suecos no han sido buenos para seguirlas. Anders Tegnell debería estar enterado de esto”, escribe Markus Balázs Göransson.

     

     Fuente: Aftonbladet. 04 noviembre 2020

     

    DEBATE. Los estudios sobre el cumplimiento de la ciudadanía a los consejos de las autoridades para evitar infecciones no muestran que los suecos hayan sido buenos para seguir estos durante la pandemia. Es importante que no alimentemos falsas esperanzas dando una falsa sensación de seguridad de que se están siguiendo los consejos. Esto puede llevar a decisiones incorrectas en el manejo de la infección.

     

    Es una verdad general y aceptada que los suecos han seguido bien los consejos de la Agencia Sueca de Salud Pública para evitar infecciones. Esta convicción parece estar bien asentada en los políticos y funcionarios suecos.

     

    La canciller Ann Linde ha declarado que "más del 80 por ciento de la gente sigue las recomendaciones". MSB [la Agencia Sueca de Contingencias Civiles, por sus siglas en sueco] ha dicho que "ocho de cada diez continúan siguiendo las recomendaciones". La Agencia Sueca de Salud Pública [FHM], ha afirmado que “una gran mayoría de la población sigue los consejos”. Rara vez se han escuchado voces disidentes.

     

    Una parte de los medios de comunicación han estado de acuerdo. Dagens Nyheter ha escrito que "las encuestas muestran que ocho de cada diez suecos siguen las recomendaciones de FHM". Emma Frans, de SvD, ha declarado que "la mayoría parece que continúan siguiendo las recomendaciones de las autoridades". Expressen ha señalado que "la mayoría" de los suecos viven de acuerdo con los consejos.

     

    Los más jóvenes a veces han recibido una o dos reprimendas. Pero en su mayor parte, los informes han transmitido que la ciudadanía sigue los consejos.

     

    Sin embargo, la evidencia ha sido escasa. Recuerda un poco a los atuendos reales de cierto cuento infantil danés. Muchos han afirmado que los suecos siguen las recomendaciones, pero pocos han examinado acuciosamente las afirmaciones.

     

    Si lo hubieran hecho, habrían descubierto muchos cabos sueltos.

     

    Tomemos, por ejemplo, al epidemiólogo estatal Anders Tegnell, quien en una conferencia de prensa el 23 de junio dijo:

     

    "Una gran mayoría de la población sigue verdaderamente estas pautas".

     

    Las palabras eran hermosas, pero lamentablemente no son ciertas.

     

    En las semanas previas a la conferencia de prensa, FHM, en colaboración con Novus, había examinado el cumplimiento de las recomendaciones por parte de los suecos. El material recolectado se clasificó como material de trabajo interno y no fue accesible, en un comienzo.  Pero después de un perseverante intercambio de correos electrónicos y una advertencia de que se llevara el caso a las Cortes, finalmente obtuve la información.

     

    La documentación no mostraba en absoluto que una "gran mayoría (...) realmente" siguiera las recomendaciones. Los datos indicaban que solo el 35 por ciento había respondido que habían seguido completamente las recomendaciones.

     

    Un epidemiólogo estatal debe saber que el 35 por ciento no es una gran mayoría.

     

    Otro estudio que se ha reproducido incorrectamente es una encuesta de Kantar Sifo. El estudio se ha destacado como evidencia de que la población sigue las recomendaciones, pero adolece de graves deficiencias que lo hacen inutilizable para lograr una evaluación.  

     

    De hecho, el estudio no mide en absoluto el cumplimiento de las recomendaciones. Lo que mide es si las personas han cambiado su comportamiento durante la pandemia. Por ejemplo, analiza si las personas se han lavado las manos con más frecuencia que antes, no si siguen los consejos sobre el lavado de manos, que es una diferencia crucial.

     

    Hacer algo con más frecuencia no significa hacerlo con la suficiente frecuencia, al igual que el fumar menos no significa dejar de fumar o proteger los pulmones de posibles daños.

     

    Probablemente, muchos más han cambiado su comportamiento, que aquellos que siguen los consejos al pie de la letra. Por tanto, existe un riesgo inminente de que el diseño del estudio haya dado lugar a cifras excesivamente elevadas que no reflejan el grado real del cumplimiento de las recomendaciones.

     

    Es muy preocupante que el estudio se haya utilizado para fundamentar las afirmaciones de que las recomendaciones se cumplen.

     

    Otros estudios han dado un panorama más sombrío. En mayo, Novus descubrió que hasta el 36 por ciento de los suecos que tenían síntomas de resfriado iban a trabajar. En julio, una recopilación de informes sobre la situación en 19 de las 21 administraciones provinciales de Suecia declaró que "un gran número de municipios han identificado graves deficiencias en el cumplimiento" de las recomendaciones.

     

    Esto rima mal con las afirmaciones de un alto grado de cumplimiento de los consejos.

     

    La gestión sueca de la pandemia se basa en la responsabilidad individual. La esencia de esto es que la población sigue los consejos de las autoridades para protegerse de los contagios.

     

    El hecho de que representantes gubernamentales, funcionarios gubernamentales y periodistas describan incorrectamente la evidencia sobre el comportamiento de los suecos puede habernos adormecido en una falsa sensación de seguridad.

     

    Esto puede haber contribuido a que no se introdujeran determinadas medidas, por ejemplo, recomendaciones sobre mascarillas en el transporte público, por la creencia de que la población ya sigue los consejos de mantener la distancia y de quedarse en casa en caso de presentar síntomas.

     

    También puede haber llevado a un enfoque excesivo en el comportamiento individual, en lugar de en factores más amplios, como explicaciones de pautas en la propagación de la infección.

     

    El hecho de que la propagación de la infección disminuyó durante el verano y aumentó durante el otoño probablemente se debió menos a los cambios en las elecciones individuales de las personas que a, por ejemplo, la transición al teletrabajo, las condiciones climáticas, las largas vacaciones y el cierre/apertura de universidades e institutos.

     

    Se sabe que la ignorancia no es una fortaleza. Ya es hora de que se realicen estudios científicos serios sobre el seguimiento de las recomendaciones para evitar infecciones y que examinemos las afirmaciones que se hacen, para saber si están respaldadas por la evidencia.

     

    Markus Balázs Göransson es profesor titular del Colegio de Defensa Nacional de Suecia y Ph.D. dr en Política Internacional. Columnista en la página editorial de VLT.

     


    Estudios sobre la obediencia cívica de la población respecto a las recomendaciones de las autoridades demuestran que los suecos no han sido buenos para seguirlos. Anders Tegnell debería estar enterado de eso, escribe Markus Balázs Göransson. Foto: VLT/Aftonbladet. Montaje: Magazin Latino. 

News Letter

Inscríbase a nuestro servicio de News Letter

  

Magazín Latino te informa en español