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Epidemiólogo noruego: “Suecia va en contra del mundo entero” El epidemiólogo noruego Frode Forland y el experto Johan Giesecke. Foto: Captura de pantalla de SvD y Aftonbladet.

Epidemiólogo noruego: “Suecia va en contra del mundo entero”

En entrevista con el diario nacional Svenska Dagbladet, el epidemiólogo noruego Frode Forland, critica a sus homólogos suecos Anders Tegnell y Johan Giesecke. “Giesecke debiera ser más humilde”, dijo.

Los países nórdicos se preparan para una desescalada, pero miran con recelo a Suecia, el sexto país del mundo con más muertos por millón de habitantes. Los expertos suecos fallaron en su propósito de proteger a los mayores, en tanto que la OMS advierte sobre el peligro de tratar de obtener la inmunidad a costa de los más vulnerables.

 

 Por: Marisol Aliaga

 

Suecia es motivo de debate en los foros de discusión sobre la pandemia del covid-19, en el mundo entero.

 

La estrategia oficial de la Agencia de Salud Pública sueca es aplanar la curva y proteger a los ancianos. El epidemiólogo estatal, Anders Tegnell, sostiene que el virus no se puede parar y que todos nos contagiaremos, tarde o temprano. Es mejor que nos vamos enfermando de a poco, para que el sistema de salud de abasto y no colapse.

 

Vale decir, la estrategia no oficial es conseguir la inmunidad de rebaño, y los expertos y sus asociados figuran a menudo en los medios nacionales e internacionales pronosticando cuando se va a producir este fenómeno. Hasta la fecha ninguno ha acertado. Tegnell ha afirmado que esta inmunidad se conseguiría en mayo, pero hasta la fecha los estudios arrojan que no más de un 15 % presentaría anticuerpos, en Estocolmo. En el resto del país la cifra es aún menor.

 

La OMS advirtió recientemente sobre la peligrosidad de esta estrategia. Michael Ryan, uno de los directores de la entidad sanitaria, declaró que, al no aplicar medidas rigurosas contra la propagación del virus, “los gobiernos podrían permitir que sus poblaciones se vuelvan inmunes a costa de las muertes de los más vulnerables. Este es un cálculo realmente peligroso”.

 

 

Y un estudio español reciente arrojó que se detectaron anticuerpos en solo un 5 % de los examinados. En Bélgica se llegó a la misma cifra.

 

Sin embargo, los expertos suecos de la Agencia de Salud Pública (Folkhälsomyndigheten) siguen sosteniendo que en Estocolmo se llegará pronto a un 40 % de personas que presentan anticuerpos. En el mes de mayo. Aunque no han mostrado ninguna evidencia científica que así lo pruebe, y la inmunidad más alta que han logrado mostrar es de un 15 %.

 

Para que la inmunidad de rebaño resulte, se requiere que al menos un 70 % de la población se haya recuperado de la enfermedad.  

 

A pesar de ello, y a pesar de las cifras catastróficas que presenta Suecia, a diferencia de sus vecinos nórdicos, la mayor parte de la población sueca apoya la gestión de las autoridades sanitarias.

 

El matutino Svenska Dagbladet entrevistó recientemente al epidemiólogo estatal noruego, Frode Forland. Él piensa que en Suecia no existe un debate crítico sobre la gestión del gobierno frente a la pandemia del covid-19.

 

Y que al parecer los medios nacionales tampoco han mostrado una posición crítica al respecto.

 

- Me han entrevistado varios medios suecos y todos hacen preguntas sobre temas que apoyan la estrategia de Suecia. Parece que quieren apoyar a su propio gobierno y a su estrategia. Pero Suecia va en contra del mundo entero, expresó Frode Forland a Svenska Dagbladet.

 

Su país, Noruega, al igual que Finlandia y Dinamarca, deberán decidir qué medidas adoptan respecto a la desescalada. Porque, mientras ellos han tomado duras medidas de confinamiento, cuarentenas, cierre de bares y parques, etc. Suecia se ha destacado por su relajada postura. Todos sus vecinos cerraron sus fronteras, Suecia no. Actualmente Suecia, presenta las peores cifras, no solo dentro de los países nórdicos, si no también en sentido global, ocupando el sexto lugar en el mundo, en mortalidad.

 

Estas cifras hablan por sí solas, de este lunes 18 de marzo:

Muertos por millón: (18-05-2020)

Bélgica: 784

España: 591

Italia: 528

UK: 511

Francia: 431

Suecia: 366. Nuevos reportados: 19

Países Bajos: 332

Irlanda: 313

  

Noruega: 43 Nuevos reportados: 1

Finlandia: 54 Nuevos reportados: 2

Dinamarca: 95 Nuevos reportados: 1

Islandia: 29 Nuevos reportados: 0

 

Fuente: https://www.worldometers.info/coronavirus/

 

A pesar de que todos concuerdan que no es posible hacer una apreciación de qué país pudo controlar mejor la pandemia, Suecia es mirada por sus vecinos con recelo. Si hubiera tenido una estrategia más de acorde a ellos, los países nórdicos ahora podrían llegar a acuerdos en común. Pero al parecer esto no va a poder ser posible.

 

- Noruega, Dinamarca e Islandia han logrado estabilizar sus situaciones. En Suecia, la situación es más alarmante, dice hace poco la ministra del Interior de Finlandia, Maria Ohisalo.

 

En Noruega han fallecido 233 personas, por covid-19. En Suecia, que tiene el doble de población que este, han fallecido, hasta la fecha, 3.698 personas.

 

- Cuando no teníamos control sobre la propagación a mediados de marzo, el gobierno introdujo medidas estrictas. Ahora se ha detenido, y podemos volver a abrir gradualmente, dice Frode Forland, director de prevención de infecciones del Instituto de Salud Pública, correspondiente a la Agencia de Salud Pública de Suecia, al diario Svenska Dagbladet.

 

 
Foto: Captura de pantalla de SvD.

 

Forland piensa que en su país ya pasó la primera ola de la pandemia, que fue contenida y ahora va en descenso. Luego seguramente vendrán focos más pequeños que espera se logren contener con testeos, trazabilidad y cuarentena. Es la estrategia de Corea del Sur y de Singapur, y ha dado buenos resultados.

 

En cambio, no confía de la estrategia de que todos se vayan contagiando de a poco para que la infección termine cuando una gran parte de la población se haya enfermado. Según él, es mucho mejor asegurarse y evitar que las personas mueran.

 

Expertos internacionales han hablado de una “segunda ola” de contagio, entre estos, Anders Tegnell, quien confía que a Suecia no le afectaría tanto, puesto que muchos suecos ya habrán contraído la enfermedad.

 

Pero en la entrevista con SvD, el epidemiólogo noruego explica que tal vez no haya una segunda ola. Según él, estas teorías se basan en estudios sobre la llamada gripe “española”, la primera pandemia global que se extendió a gran velocidad por todo el mundo entre 1918 y 1919.  

 

- Estas son viejas teorías epidemiológicas que se basan en gran parte en epidemias de gripe. Creo que se ha puesto demasiado énfasis en los modelos históricos en Suecia.

 

También le ha molestado la actitud de tanto el epidemiólogo estatal Anders Tegnell y su antecesor, Johan Giesecke, actual asesor de la OMS y quien figura a diario en los medios, tanto nacionales como internacionales. Giesecke asegura que “todos se van a contagiar” y él mismo espera contagiarse ahora y no en un año más (cumple 71 años en septiembre).

 

Tanto Tegnell como Giesecke son categóricos en sus declaraciones, y no toleran ni críticas ni están abiertos a otros puntos de vista. Cuando el vespertino Expressen quiso saber la opinión de Giesecke frente a declaraciones de la OMS, que iban en contra de lo sostenido por él, respondió al diario: “podemos dejarlo”.

 

También ha dicho que “todos los países, con excepción de Suecia, lo están haciendo bien”, algo que indignó a Frode Forland.

 

- Eso él no lo puede saber. Debería ser más humilde. Hay muchas cosas que no sabemos, en relación con este virus.

 

Johan Giesecke, por su parte, comenta al diario que “Suecia tiene la mejor estrategia y las cifras de muertos se van a estabilizar con el tiempo”. Lamenta haber parecido arrogante y afirma:

 

- He sido un poco malito con Noruega, y me expresé tala vez muy categóricamente. Pero me gusta muchísimo Noruega. Es un país favorito.

 

El experto noruego concuerda en que aún no se pueden hacer comparaciones sobre la mortalidad en los distintos países, pero opina que en la actualidad es mejor hacer lo posible por contener la propagación del virus, en espera de una vacuna o un tratamiento para la enfermedad.

 

- Creo que tenemos que seguir manteniendo un distanciamiento social, no abrazarnos y no viajar tanto durante mucho tiempo más. Pero la sociedad seguirá funcionando de todas formas, expresó a SvD.

 

 

Más sobre Johan Giesecke

 

Johan Giesecke fue  el epidemiólogo estatal sueco entre 1995 a 2005. Ha sido jefe de investigación en la Agencia Europea de Protección de Enfermedades (ECDC) y desde 2019 es parte del equipo de asesores en la Organización Mundial de la Salud (OMS).

 

En Suecia es un personaje controvertido, lo más reciente es que, a pesar de las recomendaciones para las personas de más de 70 años de permanecer en casa y, de, por ejemplo, no encontrarse con sus nietos. Fue justamente lo que hizo el fin de semana.

 

Según él, los jubilados suecos son más sanos que los pensionistas de otros países y deberían cambiar las regulaciones.

 

Giesecke, al igual que Tegnell, cree que todos nos vamos a contagiar, y cuando antes mejor. En algunas entrevistas ha dicho que él ya tuvo el covid-19 y en otras que es mejor enfermarse ahora, antes que el próximo año. Tiene 71 años.

 

Piensa que no hay forma de parar el coronavirus.

 

- Es un desastre natural. Es la naturaleza la que contraataca de alguna manera. Y, al igual que en el caso de una erupción volcánica, un terremoto o similar, los más débiles son los más perjudicados. Los que "corren demasiado lento", afirmó en una entrevista con Dagens Nyheter. 

  

Pero, de esto tal vez se trate todo: de proteger a quienes no pueden correr tan rápido como los demás. Más de la mitad de los fallecidos en Suecia son personas mayores. Las directivas de las autoridades son de no derivar a personas de más de 80 años a las UCI, porque se supone que no tolerarían el ser entubados. Aunque las autoridades sanitarias han dicho que "esto lo decide cada médico en particular". En la actualidad hay más de mil plazas disponibles, de cuidados intensivos y los sanitarios trabajan al tope de su capacidad, en turnos de más de 12 horas.

 

Muchos familiares de personas mayores que han fallecido antes de ser trasladados a unidades de cuidados intensivos han hecho las denuncias correspondientes, y el gobierno anunció el comienzo de una investigación al respecto.

 

Las investigaciones tardan al menos un año en llegar a algún resultado. 

 

El epidemiólogo noruego Frode Forland y el experto sueco Johan Giesecke. Foto: Captura de pantalla de SvD y Aftonbladet. 

 

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  • Doctor Aliaga: “El distanciamiento social y el uso de mascarillas son muy importantes”

    A tres meses del brote de la pandemia en Suecia, los números son desalentadores, con más de 3.400 fallecidos a causa del covid-19, la gran mayoría adultos mayores. Suecia ha reconocido que falló en su intento de proteger a los ancianos, no obstante, mantiene inexorablemente su relajada postura frente al coronavirus.

    Chile, en cambio, tomó estrictas medidas, decretando estado de catástrofe y cuarentenas. Dos países, dos formas muy distintas de gestión frente a la emergencia sanitaria. Para despejar una serie de dudas, conversamos con Fernando Aliaga, quien trabaja en la salud pública de la Sexta Región, en Chile. La entrevista se realizó hace dos semanas atrás, vía Skype.

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    La pandemia del covid-19 ha asolado a prácticamente todos los rincones del planeta, y cada país toma las medidas que le parecen más convenientes para proteger a su población. Para quienes vivimos en un continente, pero estamos siempre mirando a otro, se nos hace difícil no hacer comparaciones.

     

    Así es que no solo seguimos el acontecer noticioso respecto al desarrollo de esta emergencia sanitaria en Suecia, también lo hacemos respecto a los países vecinos, y sobre todo respecto a nuestro lugar de origen, en este caso, Chile.

     

    Obviamente que es un tema complicado comparar países. Además, las autoridades suecas han dicho que no será posible hacer un balance completo hasta dentro de mucho tiempo más.  

     

    Sin embargo, las cifras duelen, y duelen hoy.

     

    Respecto a Chile y a pesar de todos los problemas que tiene el país, sobre todo por la masiva desaprobación al gobierno de Sebastián Piñera, el país ha tomado medidas que - tal vez, nadie lo sabe aún – logren apaciguar los efectos devastadores que la pandemia del covid-19 ha tenido en tantos otros países.

     

    [Hoy, miércoles 13 de mayo, nos preocupa que las cifras se dispararan, registrándose 2.256 nuevos casos en un día, lo que llevó a que se decretara cuarentena total en el Gran Santiago].

     

    En Suecia, hasta el momento, las cosas no van nada de bien. Con más de 3400 fallecidos, el país presenta las peores cifras dentro de los países nórdicos, y han comenzado a levantarse dudas acerca de si la estrategia sueca – contraria al resto de países del mundo entero – es la correcta.

     

    Quisimos conversar con el doctor Fernando Aliaga, con el fin de que nos aclarara algunos conceptos básicos de la pandemia y saber su opinión frente a la apuesta sueca, tan distinta a la chilena.

     

    Fernando Aliaga es médico-cirujano, pediatra, ex jefe de Hospital y se graduó en la Universidad de Chile hace ya muchos años atrás. El facultativo cuenta con una vasta experiencia en lidiar con todo tipo de virus, bacterias y enfermedades en la atención pública de los hospitales de la Sexta Región de Chile, donde se ha desempeñado por décadas. Siempre ha estado en la primera línea, esa es su vocación.  

     

    Él entiende perfectamente las medidas draconianas (como se acostumbra a llamar en Suecia a las restricciones fuertes) que ha tomado el gobierno en Chile. Según el médico, todas las medidas de protección son pocas ante la amenaza del coronavirus.

     

    Magazín Latino: ¿Qué piensa Ud. que es lo mas importante para combatir la pandemia del covid-19? Por ejemplo, en Suecia, al comienzo se hicieron tests, pero después dijeron que no era necesario porque ya estaba el contagio interno. Luego se reanudaron y ahora se pusieron la meta de 100.000 a la semana, pero hasta la fecha se han logrado solo 28.000.   

    - Doctor Aliaga: La OMS ha recomendado test, test y más test, los testeos son sumamente necesarios. Pero también es necesaria la trazabilidad, la contención, el distanciamiento social, el uso obligatorio de mascarillas, la cuarentena obligatoria, todo tiene que ser acompañado. No se saca nada con hacer pruebas si esto no va acompañado de una buena estrategia sanitaria.

     

    Suecia sigue sosteniendo que su estrategia frente a la pandemia es aplanar la curva para que el sistema sanitario no colapse. Sin embargo, los expertos que apoyan al gobierno en su gestión hablan prácticamente todos los días sobre la “inmunidad de rebaño”. El epidemiólogo estatal Anders Tegnell ha pronosticado que esta se alcanzará pronto en Suecia y que esto ayudará a proteger a los ancianos. Pero ¿existe evidencia científica que demuestre que se consigue inmunidad? Porque aquí no se han presentado

    - Aquí se sabe que dos países apostaban a la estrategia de la inmunidad grupal: Inglaterra y Suecia. Pero los ingleses se arrepintieron porque se dieron cuenta de que no daba resultado, incluso el primer ministro se contagió y fue internado.

    - Pero, ese tipo de información lo manejan solamente Suecia, Inglaterra y eventualmente Estados Unidos. Trump también creyó en la inmunidad, pero ahora que EE. UU. tiene la mayor cantidad de muertos del mundo, Trump está tratando de echarle la culpa a China y a la OMS. Pero es una jugada política, los estadounidenses pensaron que eran tan fuertes, que el virus no les haría nada. Siguieron - al principio - la misma estrategia de los ingleses, decretando que todo tenía que seguir igual, que el país tenía que seguir funcionando. Pero se ha visto que lo único que detiene el virus son las medidas restrictivas duras. Esto implica un cambio de vida radical y no es nada de fácil, pero es la única forma de controlar el virus.  

     

    ¿Entonces, la inmunidad no es una solución? ¿Esto de que mientras más gente se contagie, se va a proteger a los grupos vulnerables, como por arte de magia? ¿El tener anticuerpos va a proteger a otros?

    - Que esto quede claro: la única forma de tener anticuerpos es que se haya tenido la enfermedad. En Chile tenemos ya más de mil pacientes [hasta la fecha, hace dos semanas atrás] que tienen anticuerpos, e incluso se está utilizando el suero de ellos para tratar a los pacientes más graves. Vale decir, estas son personas que han tenido la enfermedad, la han superado y de ahí que ahora tienen anticuerpos. Pero de que alguien cree anticuerpos por sí solo, no.

     

    ¿Pero por qué entonces aquí hay gente que incluso desea contraer el virus, porque piensan que si se contagian van a obtener la inmunidad? El mismo Johan Giesecke, de 71 años, antes epidemiólogo estatal y quien contrató al actual, Anders Tegnell, ha afirmado que espera enfermarse ahora, y no dentro de un año…

    Tal vez algunos lo quieran, porque piensan que van a sobrevivir la enfermedad. Yo también me puedo plantar frente a un paciente con covid-19 y me dejo contagiar, como lo hizo Boris Johnson, y mira lo que le pasó. ¡Y no hay que olvidar que también depende de la carga viral!

     

    ¿Qué significa la carga viral?

    - Cuando estás cerca de una persona y ésta te estornuda encima, te tira 50 millones de virus de un viaje. En cambio, si alguien habla poco y además estornuda en el interior del codo, éste te tira “solamente” medio millón de virus. Vale decir, depende de la cantidad de virus que recibas en cierto momento cómo vas a reaccionar. Si el virus irrumpe en tropel a tu cuerpo, es como si te entrara un batallón entero. En cambio, si son menos tienes más tiempo para desarrollar anticuerpos. Por eso las barreras son importantes: el distanciamiento social y el uso de mascarillas. Eso se hace aquí en Chile y se ha logrado aplanar la curva. Se calcula que el peak se está corriendo hacia mayo-junio, y esto es gracias a las medidas que se han tomado.

     

    ¿Qué importancia se le confiere en Chile al testeo?

    - Aquí cada caso se testea. Cuando encuentras un positivo en el examen de PCR, se testea a todos quienes están en el entorno de esa persona. Se sigue cada caso, se trata de cubrir la mayor parte y de aislar a todos sus contactos. Y si son muchos, se aísla a todo el pueblo.

     

    ¿Qué es el PCR?

    - Es una prueba de diagnóstico que permite detectar un fragmento del código genético de un patógeno o microorganismo, su ARN. En esta prueba se saca una muestra en la faringe o en las fosas nasales de la persona. Si la prueba detecta ARN (ácido ribonucleico) del virus, el resultado es positivo, vale decir, la persona está contagiada.

     

    ¿Y cuándo uno puede dar positivo en el examen PCR?

    - Es instantáneo, si tu agarraste el virus va a salir positivo.

     

    ¿Independientemente de si uno tenga síntomas?

    - Independientemente de que uno presente síntomas o no. Todos los estudios provenientes de Wuhan y de otros países han demostrado plenamente que el virus se transmite también sin que la persona tenga síntomas. Por eso que este virus es tan maldito, porque los asintomáticos contagian sin saber que son portadores. Porque es lógico, si tu sabes que estás enfermo, te preocupas de no contagiar a los demás, ¿pero si no lo sabes?

     

    Volviendo a los exámenes, al parecer hay dos tipos, ¿no? Uno detecta la presencia del virus, el PCR. Pero también están los exámenes serológicos, de sangre, para medir anticuerpos. Pero en realidad ¿que son los anticuerpos?

    - El anticuerpo es una proteína que produce el organismo y se pueden medir cuando la enfermedad ya ha pasado. Los anticuerpos comienzan a aparecer después de una semana a diez días de haberse enfermado. Funciona así: cuando un virus te ataca, los ganglios linfáticos - que son como retenes de policía - los detectan y comienzan a producir anticuerpos para atacar al virus. Esta es la respuesta inmunológica del cuerpo y demora entre dos a tres semanas en instalarse. Tu organismo comienza a atacar el virus hasta que los anticuerpos son superiores en cantidad, vencen al virus y te mejoras. Pero en este intertanto lo pasas mal.

     

    ¿A que te refieres con pasarlo mal?

    - A estar enfermo y requerir hospitalización. Y si se tienen enfermedades crónicas, como diabetes, cardiovasculares o de hipertensión, el paciente se puede morir.

     

    ¿Pero a raíz de qué?

    - A que comienzas con dificultades respiratorias que producen una serie de problemas en el organismo. Porque todo está relacionado, si ya eres hipertenso o diabético y estás en la UCI, esto implica que bajan tus defensas y te comienzan a atacar otras bacterias. ¿Comienza a fallar el hígado, los riñones y requieres de cuidados intensivos ¿porque sabes dónde ataca el virus? Ataca en la unión entre el oxígeno y la hemoglobina, se mete en la oxihemoglobina, que es la que lleva el oxígeno a todas las células de tu cuerpo. Ahí ataca e impide que se produzca esta unión. Y entonces llega un momento en que, aunque respires, el oxígeno no pasa a tus células, y te quedas sin oxígeno. Esa es la fisiopatología del virus.

     

    Suena horrible. ¿Pero qué medicamentos se usan en los hospitales, para combatir esto?

    - En Chile se está usando mucho la Cloroquina, que es un antimalárico que actúa introduciéndose en los receptores que unen el oxígeno con la hemoglobina. Evita que el virus se meta ahí. En Chile los casos más graves se han tratado con antimalárico, y han andado bien.

     

    ¿Qué países disponen de esa medicina?

    - Todos los países que tienen malaria. Pero acá teníamos porque hay otras enfermedades que se tratan con la Cloroquina, algunas enfermedades reumatológicas. La Hidroxicloroquina se les administra a los pacientes que están intubados a un ventilador mecánico, en tratamiento en las UCI, y ha tenido mejores resultados que al menos los corticoides.

     

    Fin de la primera parte - Nota en desarrollo 

     

     

  • El diario vivir en tiempos de pandemia

    La gestión de cada país frente a la pandemia del covid-19 ha dado lugar a fuertes debates, sobre todo en el terreno de la política. Pero también está el día a día de los ciudadanos de a pie, que en un tiempo récord vieron restringidas sus libertades individuales elementales.  Nuestro diario vivir cambió de tal forma, que algo tan simple como ir de compras se transformó – para muchos – en una complicada misión. Desde Chile, Lilian Aliaga nos envía una columna sobre “la vida en tiempos de pandemia”.

     

     Por: Lilian Aliaga

     

    Se dice que no sobrevive el más fuerte ni el más inteligente sino el que mejor se adapta a los cambios. Y pareciera ser que esta frase debiese ser el axioma que debe regir nuestra vida y nuestras conductas, hoy más que nunca.

    Hoy es el cumpleaños de una de mis mejores amigas y a pesar de vivir a unas pocas cuadras de distancia, el no poder abrazarla, como cada año en esta fecha, me produce una sensación de amargura. Muy temprano por la mañana la saludo afectuosamente, a la distancia, con un abrazo virtual como nos hemos acostumbrado a hacer y como hice con mi hijo mayor tan sólo hace un mes en su cumpleaños número 44.

    Pero no se puede negar la desazón que esto produce. Como cada día, en que desarrollar la rutina más habitual se hace tan difícil, que inevitablemente nos recuerda que estamos viviendo un tiempo excepcionalmente peligroso, y que si queremos salir bien parados de esta debemos adaptarnos a los cambios que ha traído consigo la vida en tiempos de pandemia.

    La salida habitual a las compras cada tres o cuatro días, se ha transformado en una salida cada siete o cada diez y esto, con tantos preparativos previos y tareas posteriores, limpiando y desinfectando todo, resulta tan abrumador como cansador.

    Lo primero, elaborar cuidadosamente la lista de compras, pagos, trámites, todo lo que, según la fecha, sea necesario o imprescindible. Segundo, hay que aprovechar la salida al máximo, que no quede nada pendiente. Tercero, enfrentarse a todos los cambios que durante la semana se han producido: comercios que, desgraciadamente, han ido cerrando; o han cambiado sus horarios, y tomando en consideración que la mayoría cierra sus puertas mucho antes del horario habitual anterior a la emergencia.

    Sin excepción, a la fecha, en ningún lugar es posible entrar libremente. Es necesario hacer una fila antes de ingresar al establecimiento, y según la amplitud de este, un número variable de personas. Por supuesto que el uso de mascarillas es obligatorio, tanto para el personal que atiende, como para los clientes. Y muchos locales disponen de alcohol gel, que amablemente ofrecen a todos los clientes.

    En la calle y en todos los espacios públicos de la ciudad donde vivo se ha generalizado el uso de mascarillas, aún cuando esta medida no se haya decretado oficialmente. Si algún porfiado insiste en “andar respirando libremente”, es mal mirado por el resto, se lo hacen notar y se le recuerda que él/o ella debe “atinar” o abandonar el local.

    En algunos supermercados se efectúa toma de temperatura antes de permitir el ingreso. También han marcado líneas direccionales en el piso de los pasillos para evitar que los clientes se encuentren cara a cara. Variados productos que antes uno podía elegir a su gusto, se presentan ahora envasados, para evitar que las personas los manoseen. Además, se han diferenciado las puertas de entrada y salida, se trata de ir todos en la misma dirección.

    Todas estas medidas han sido implementadas por las administraciones de los comercios o por sus propios dueños, y han sido muy bien recibidas por la gran mayoría del público.

    No obstante, como toda regla tiene excepciones, de tarde en tarde se ven discusiones: algún cliente sin mascarilla que reclama airado por “no estar enfermo” o porque “no se ha decretado el uso obligatorio de esta medida en la ciudad”, al no ser atendido por un vendedor que se niega a hacerlo en tanto el consumidor no cumpla con las medidas que rigen en el local.

    O, al revés, un vendedor que no usa mascarilla y es increpado por un cliente que lo amenaza con no volver a comprar nunca más en dicho lugar.

    Definitivamente es imperioso adaptarse a los cambios que ha traído la pandemia, ya sea nos gusten o no.

    Es simplemente cuestión de sobrevivencia.  

     

  • "La Agencia de Salud Pública ha fallado - ahora deben intervenir los políticos"

    La estrategia sueca de enfrentar la pandemia del covid-19, tan distinta a la de sus vecinos, no presenta, hasta la fecha, cifras alentadoras. Suecia tiene las peores cifras dentro de los países nórdicos y se han comenzado a levantar voces de alerta.

    Este martes, un artículo de debate en el matutino Dagens Nyheter ocasionó gran controversia. Veintidós investigadores critican contundentemente a la Agencia de Salud Pública, advierten que Suecia sigue una curva muy parecida a la de Italia y piden que los políticos se hagan cargo. El gobierno sueco ha delegado la responsabilidad de hacer frente a la pandemia a la entidad sanitaria (Folkhälsomyndigheten). 

     

     Fuente: Dagens Nyheter. 14-04-2020. Traducción: Magazín Latino

     

    Debate de DN

    22 investigadores: con funcionarios sin talento para predecir o limitar la epidemia, los políticos electos deben intervenir con medidas rápidas y radicales.

    En Suecia, el número de muertos se alza a las alturas de Italia, a diferencia de nuestros países vecinos. Los elegidos por el pueblo [políticos], quienes tienen la responsabilidad general, deben intervenir, no hay otra opción.

     

     

    Entre el 7 al 9 de abril, los días hábiles antes de los feriados del fin de semana, murieron en Suecia 10,2 personas por millón de habitantes al día, por covid-19. En Italia la cifra fue de 9,7. En Dinamarca fue de 2,9, en Noruega 2,0 y en Finlandia 0,9 (según datos presentados por Worldometer el domingo pasado). Por lo tanto, en Suecia mueren más de diez veces más personas a causa del coronavirus que en nuestra vecina Finlandia. En Finlandia todos los cafés y restaurantes están cerrados. En Finlandia todas las escuelas están cerradas (excepto cuando hay una necesidad especial de preescolar y secundaria). En Finlandia las reuniones de más de diez personas están prohibidas.

     

    "Nosotros también comenzamos con recomendaciones", dice el presidente finlandés Sauli Niinistö. "Pero no se puede recomendar a las personas que no salgan a comer si los restaurantes aún están abiertos". (DN, 12 april)

     

    Noruega, con muertes por millón de habitantes cinco veces más bajas que Suecia, no ha tenido reglamentaciones de conducta tan estrictas como Finlandia, pero de todas formas mucho más estrictas que la de Suecia. "Para Noruega ha sido absolutamente crucial tener más control en esta fase, el implementar numerosas medidas en una etapa temprana", dice Camilla Stoltenberg, directora del Instituto Noruego de Salud Pública. "Ha sido importante para ganar tiempo y prepararse para lo que esté por venir y tener buenas condiciones para enfrentar la epidemia en el futuro".(Aktuellt, 9 april)

     

    Uno quisiera creer que Suecia también ha tenido una estrategia prospectiva, especialmente puesto que nuestro país todo este tiempo ha tenido una forma diferente de enfrentar la propagación de la infección que el resto del mundo. Uno quisiera imaginar que nuestras autoridades se han preparado bien desde que estalló la epidemia en China, y sobre todo luego de que estuvo claro que el problema probablemente sería global.

     

    El 31 de enero, la revista médica The Lancet publicó un pronóstico basado en datos chinos, sobre cómo se desarrollaría la situación a nivel mundial. El resumen decía: "Las grandes ciudades con conexiones de transporte cercanos a China también pueden convertirse en epicentro de brotes, a menos de que se implementen de inmediato medidas sanitarias esenciales de salud pública tanto a nivel poblacional como individual ... Los planes de contingencia y los esfuerzos para limitar la propagación deben prepararse en todo el mundo para una rápida implementación.”

     

    Pero esto no sucedió en Suecia. Una semana después, el 6 de febrero, el Director General de la Agencia de Salud Pública, Johan Carlson, dijo: "El virus corona no se propagará en la sociedad sueca, en las circunstancias actuales".  (SvD, 6 februari).

     

    Como consecuencia de esto, ocurrió muy poco durante el mes siguiente. No hubo ninguna gran incrementación de las posibilidades de hacer pruebas. No se hicieron grandes esfuerzos para aumentar los stocks de equipos de protección personal. Y se ha continuado en la misma línea. Al menos en cuatro ocasiones, la Agencia de Salud Pública ha sostenido que la propagación de la infección se ha nivelado o que disminuirá. Esto no ha ocurrido. Se aconsejó a todos los asintomáticos que regresaron de los Alpes italianos a que vivieran como de costumbre - a pesar de que se sabía que el norte de Italia había sido fuertemente golpeado. Todavía se niegan a aceptar que la propagación de la infección por personas asintomáticas ha contribuido significativamente a la mortandad entre los ancianos. Y no se está dispuesto a cambiar las recomendaciones ni siquiera cuando las curvas de Suecia comienzan a diferir radicalmente de los países vecinos.

     

    Si hubiera existido una estrategia bien pensada y que funcionara bien para el trabajo sueco de prevención de infecciones con covid-19, Suecia difícilmente tendría la misma cifra de muertos que Italia hoy, y diez veces más que la de Finlandia. Si hubiera habido una estrategia bien desarrollada y que funcionara bien, la mitad de las residencias para mayores en Estocolmo no se habrían visto afectadas por la epidemia - y en algunos casos más del veinte por ciento del personal sanitario resultara positivo a los anticuerpos.

     

    Hay quienes dicen que todos, tarde o temprano, nos enfermaremos. Que los países - es decir, todos – los que tienen restricciones más estrictas que Suecia solo retrasan el problema. Que es mejor tomar el toro por los cuernos.

     

    Pero este enfoque ignora dos hechos básicos:

     

    1 Con el enfoque actual no hemos podido proteger a nuestros ancianos - porque el equipo de protección individual no estaba disponible cuando estalló la epidemia, y porque se ignoró la transmisión de la infección de personas sin síntomas, de parte del personal que está inserto en la sociedad [vale decir, que hace su vida normal fuera de su lugar de trabajo]. 

     

    2 Actualmente se están realizando miles de estudios científicos sobre diferentes métodos de tratamiento del covid-19. Métodos de tratamiento que incluyen antivirales o se basan en técnicas para inhibir los efectos devastadores de la infección. Estos estudios serán presentados en las próximas semanas y meses. Hay posibilidades de que podamos reducir la mortalidad mucho antes de tener una vacuna. Esta es quizás la razón más importante para tratar de retrasar el problema tanto como sea posible. Hacer todo para aplanar la curva.

     

    Pero en Suecia, el número de muertos se alza a las alturas de Italia. A diferencia de nuestros países vecinos.

     

     

    FIN DE LA PRIMERA PARTE – NOTA EN DESARROLLO

     

    A la izquierda el epidemiólogo estatal Anders Tegnell. A la izquierda el director general de la Agencia de Salud Pública sueca, Johan Carlson. Foto: Pantallazo Dn.se. 

     

    Firman el artículo (Sin traducir los cargos)

     

    Marcus Carlsson, docent, Matematikcentrum, Lunds universitet

    Lena Einhorn, med dr i virologi

    Stefan Einhorn, professor i molekylär onkologi, Karolinska institutet

    Fredrik Elgh, professor i virologi, Umeå universitet

    Jonas Frisén, professor i stamcellsforskning, Karolinska institutet

    Åke Gustafsson, klinisk virolog, tidigare chef för mikrobiologi och vårdhygien, Region Gävleborg och Region Uppsala

    Claudia Hanson, associate professor, Global public health, Karolinska institutet

    Stefan Hanson, infektionsläkare, fil dr i internationell hälsa

    Olle Isaksson, professor emeritus i endokrinologi, Sahlgrenska akademin

    Anders Jansson, överläkare i klinisk fysiologi, Danderyds sjukhus

    Carina King, infektionsepidemiolog, Global public health, Karolinska institutet

    Bo Lundbäck, senior professor i lungsjukdomarnas kliniska epidemiologi, Göteborgs Universitet

    Åke Lundkvist, professor i virologi, Uppsala universitet

    Jan Lötvall, professor i klinisk allergologi, Göteborgs universitet

    Marie Marklund, med dr, lektor i ortodonti och odontologi, Umeå universitet

    Stefan Marklund, professor i medicinsk biovetenskap, Umeå universitet

    Björn Olsen, professor i infektionssjukdomar, Uppsala universitet

    Joacim Rocklöv, professor i epidemiologi, Umeå universitet

    Thomas Sandström, professor i folkhälsa och klinisk medicin, Umeå universitet

    Cecilia Söderberg-Nauclér, läkare, professor i medicinsk mikrobiell patogenens, Karolinska institutet, forskar om virus och vårt immunförsvar

    Anders Vahlne, professor emeritus i klinisk virologi, Karolinska institutet

    Anders Wahlin, professor emeritus i hematologi, Umeå universitet

     

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