Print this page
Encuentran a sospechoso de violación ocurrida hace 24 años atrás – gracias a ADN familiar Gracias al ADN de parientes, la policía logró seguirle la huella a un hombre sospechoso de haber violado a una menor hace 24 años atrás. Foto: Svt.se.

Encuentran a sospechoso de violación ocurrida hace 24 años atrás – gracias a ADN familiar

Este viernes fue detenido un hombre de 58 años por sospecha de haber violado, hace 24 años atrás, a una niña que entonces tenía 8 años.

La niña fue brutalmente golpeada y violada cuando volvía del colegio a su casa, en bicicleta.

Los esfuerzos de la policía por encontrar al culpable habían sido infructuosos, hasta ahora. Gracias a un cambio de ley, el hombre pudo ser identificado por el ADN de familiares. Justo a tiempo, el caso sería archivado en marzo del 2020.

 

 Por: Magazín Latino

 

Una de las dificultades más grandes que enfrentan los detectives al tratar de resolver un crimen – incluso cuando se han encontrado muestras de ADN – es que el perfil genético del sospechoso no se corresponde con ninguna de las personas que figuran en la base de datos nacional de ADN.

 

Para poder asociar a un sospechoso a un crimen, es preciso que la persona figure en esta base de datos. Vale decir, que haya cometido algún delito anteriormente. En ausencia de ello, muchos casos han quedado sin resolver, y pasan a ser los casos estancados o “cold cases”.

 

Esto ocurrió con el de una niña de ocho años que fuera fue víctima de una brutal golpiza y violación, hace 24 años atrás.

 

El 14 de septiembre de 1995, la niña pedaleaba en su bicicleta por el camino a casa, en la localidad de Billdal, cercana a Gotemburgo, cuando de pronto un hombre se le planta por delante. El individuo la arrastra al interior del bosque y comienza a golpearla de manera tan brutal, que rompe su casco para bicicletas.

 

La niña grita pidiendo ayuda, pero el hombre amenaza quitarle la vida. Con una mano le tapa la boca y con la otra le asesta golpes en la cabeza. Luego la agarra del cuello y la viola.

 

Personal del recinto escolar encuentra a la menor más tarde, en la parada de un autobús, sangrienta y vestida solamente con una camiseta rota.

 

El examen médico constata graves daños en el cráneo y en sus genitales, y la niña debe ser sometida de inmediato a una cirugía.

 

Su caso consternó a todo el país, y causó temor en la población. Los padres en Gotemburgo no se atrevían a dejar a sus hijos irse solos a la escuela.

 

La policía había encontrado huellas de ADN, pero estas no se correspondían con ningún perfil de la base de datos nacional de ADN.

 

El perpetrador conseguía, de esta manera, burlar la justicia.

 

Sin embargo, el 1 de enero del año en curso, entró en vigor una modificación de la ley de datos policiales en relación con las investigaciones forenses con ayuda de ADN.

 

Ahora los forenses no necesitan tener una correspondencia de ADN exacta. Basta con correspondencias muy similares, de parientes. La llamada“búsqueda familiar”.

 

Vale decir: el sospechoso, que no figuraba en la base de datos de la policía, tenía un pariente muy cercano que sí figuraba, y por éste pudieron llegar a él.

 

Los agentes lograron cerrar el cerco e identificar al hombre de 58 años, a quien se le envió una orden policial de presentarse para que se le tomaran pruebas de ADN.

 

El individuo, en cambio, se dio a la fuga. La policía entonces dictó una orden de arresto y a las pocas horas era detenido. Desde el viernes se encuentra en prisión preventiva a la espera de ser formalizado.

 

El caso de la brutal violación de la niña en Gotemburgo fue uno de los primeros que la policía enviara al Centro Nacional Forense, NFC, luego del cambio de ley. Era uno de los llamados cold cases. 

 

Poco tiempo después, los expertos habían encontrado un perfil de ADN que correspondía con las huellas que se encontraron.

 

El sospechoso es un hombre de 58 años, casado y separado dos veces. Un padre de familia como cualquier otro, a no ser por el hecho de que, a principios de la década del 2000, fue condenado por maltratar a su propio hijo. Un tribunal de segunda instancia lo condenó a pagar una indemnización de 50.000 coronas a su hijo, a quien había maltratado hasta el punto de que el niño contó lo ocurrido en la escuela, como razón para no querer visitar a su padre.

 

Durante las interrogaciones policiales en ese entonces, la policía - lamentablemente - no tomó pruebas de ADN del sujeto.

 

Este viernes, el fiscal Thomas Ahlstrand ordenó poner al sospechoso bajo prisión preventiva.

- Es un gran éxito el que finalmente lo hemos encontrado. Hay muchos años de compromiso y trabajo detrás de esto. Se siente muy bien que ahora hemos llegado tan lejos, expresó el fiscal en un comunicado de prensa.

 

 

About Author

Related items