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Visita del Nobel a Rinkeby – Mariana le dio la bienvenida a Ishiguro El Premio Nobel de Literatura 2017, Kazuo Ishiguro, junto a la alumna de la escuela de Rinkeby, Mariana Nicole Pereira Vargas. Foto: Marisol Aliaga.

Visita del Nobel a Rinkeby – Mariana le dio la bienvenida a Ishiguro

Esta semana concluyó la semana Nobel, con eventos que mantuvieron a los laureados en constante actividad, antes de regresar a sus casas.

Magazín Latino tuvo la oportunidad de seguir de cerca uno de estos eventos, muy apreciado por los homenajeados por su calidez, frescura y espontaneidad tan típicas de los niños y jóvenes.

Y conversamos con Mariana, quien este año fue la encargada de darle la bienvenida a Kazuo Ishiguro, cuando el Nobel visitó Rinkeby. “Fue una experiencia muy bonita”, nos contó ella.

 

Por: Marisol Aliaga (texto y fotos)

 

Si hay algo que se pueda decir, sin correr el riesgo de generalizar, es que la gran mayoría de los galardonados con el Premio Nobel siguen manteniendo a su niño interior. El juego, la parte lúdica del ser humano parece ser un elemento muy fructífero, al momento de investigar o de crear.

 

Tal vez sea por esto, que los Nobel se sienten tan a sus anchas cuando visitan la escuela de Rinkeby, sin duda el evento más simpático entre la agitada agenda de los laureados en la capital sueca. Los niños, olvidándose de todo protocolo y solemnidad de otras actividades, son una verdadera inyección de alegría y espontaneidad, para los laureados.

 

Gracias a la amabilidad de la gestora principal de este evento, la escritora Gunilla Lundgren, Magazín Latino tuvo la oportunidad de estar junto a los niños, esperando el arribo de Kazuo Ishiguro.

 

 

Y la expectación era grande. Unos seis niños y niñas esperaban la llegada del literato, y se preguntaban cómo sería, con quien vendría y si llegaría en taxi o en el “auto Nobel”.

 

La respuesta la tuvimos pasadas las doce del mediodía, cuando el Nobel de literatura llegó en un sobrio coche de color gris con el logo Nobel en las puertas. Le acompañaban su señora, Lorna, y su hija, Naomi.

 Mariana le dio la bienvenida a Kazuo Ishiguro. 

 

 

 

Mariana Nicole Pereira Vargas, tiene 14 años y asiste a la clase 8 A, de la escuela de Rinkeby. Nació en Bolivia y llegó a Suecia a los dos años. Como los otros niños, habla español, sueco, inglés y un poco de francés. Con Kazuo Ishiguro fue fácil, porque todos los niños hablan inglés.

 

¿Cómo pensabas que iba a ser el encuentro con él, estabas nerviosa?

- Un poco nerviosa sí, porque él ha obtenido un premio tan importante, es un honor tener la oportunidad de poder conocerlo. Pero me pareció divertido, buena persona y muy amable. Hace chistes y uno se siente bien con él. Transmite buenas vibraciones, es una persona positiva.

 

¿Era más divertido que lo que parecía no?

- Sí. Cuando yo lo fui a recoger, lo primero que hizo al bajarse del auto fue hacer una broma. Hace chistes poquito a poco, y nosotros nos sentimos más cómodos con él, más en confianza.

 

¿Y qué te pareció que él dijera que esta visita le había gustado tanto?

- Bueno, uno se pone feliz de que le haya gustado lo que hicimos y, como ya hemos trabajado en esto durante medio año, siento que hemos cumplido nuestro objetivo, que él se sienta bien y que le guste. En otros años también les ha gustado mucho, y ese es nuestro objetivo. Él se sintió bien aquí y este encuentro con nosotros le gustó más que otras cosas, así es que nos puso muy felices a todos.

 

¿Cómo se prepararon ustedes y qué era lo principal que tenían que decirle a él, especialmente?

- Fuimos a distintos lugares, por ejemplo, cuando se hizo el anuncio donde dijeron quién había recibido el Premio Nobel de Literatura, estábamos en la Academia Sueca cuando Sara Danius anunció el premio, lo que también fue un honor. También hablamos con diferentes personas y visitamos lugares que tienen relación con el Nobel. Y, cuando supimos que era él, lo primero que hicimos fue ver sus libros, su biografía, para saber más de él. Vimos entrevistas con él y también leímos su libro “Nunca me abandones” (Never let me go).

 

¿Por qué eligieron justamente esa novela?

- Creo que es uno de los mejores que ha escrito, y también vimos la película. Tal vez es porque se trata de unos niños, como nosotros, pero ellos no viven mucho tiempo, se trata de clones. Y esa historia da mucha tristeza, pero al mismo tiempo nos hace ver que hay cosas por las que tenemos que estar felices, porque nosotros tenemos a nuestros padres – ellos no tenían padres – nosotros podemos elegir qué queremos ser, tenemos ese privilegio, mientras que ellos no podían elegir. Ellos nacieron para donar sus órganos… a nosotros también nos dejó muy pensativos.

 

¿Tal vez muy tristes?

- Sí, es una historia muy triste.

 

¿Y de qué conversaron cuando tomaron el té con él?

- Más que todo de si le gustó el acto. También le presentamos a todos nuestros profesores, para que cada uno de ellos lo saludara, y le preguntamos qué le había parecido esta semana.

 

¿Me imagino que vas a contarles a tus padres con lujo de detalles sobre este encuentro con Kazuo Ishiguro?

- Sí, les voy a decir que fue una experiencia muy bonita, y que también un gran honor. Además, fue divertido.

 

Ellos se habrán asombrado mucho, ¿no?

- Sí, pero también están un poquito acostumbrados, porque mis hermanos también han ido a este colegio y también han hecho lo mismo antes, entonces, es algo que ya ha pasado antes. Pero ahora me tocó el turno a mí.

 

¿Y te gusta la literatura, qué libros prefieres?

- Me gusta bastante, pero me cuesta encontrar buenos libros. Me gustan más los de fantasy, por ejemplo, uno que me gusta mucho The Maze Runner.

 

Durante el acto, varios niños hablaron sobre sus sueños. ¿Cuál es el tuyo?

- En realidad, no he pensado mucho en mi sueño aun, si veo una oportunidad de hacer algo grande lo tomaré, pero aún no tengo una idea clara de qué quiero ser cuando sea adulta. Pero eso ya lo veré [risas].

 

 

Mariana junto a Gunilla Lundgren. 

 

 

 

 

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  • Tres académicos comparten el Premio Nobel de Economía – por sus esfuerzos para reducir la pobreza

    El Banco Nacional de Suecia concedió este lunes el Premio de Economía en Memoria de Alfred Nobel conjuntamente a Abhijit Banerjee, Esther Duflo y Michael Kremer "por su enfoque experimental para aliviar la pobreza global".

    La francesa Esther Duflo era una de las favoritas al premio. Es la segunda mujer en recibir el Nobel en Economía y la más joven de los laureados en esta ciencia.

     

     Por: Marisol Latino

     

    Este lunes terminó la lluvia de premios Nobel 2019, con el anuncio del Nobel de Economía a la Memoria de Alfred Nobel. Este premio, a diferencia de los otros, no estaba estipulado en el testamento de Nobel, sino que se instituyó en el marco del tercer centenario del Banco Nacional de Suecia en 1968.

     

    Hasta la fecha, el laureado más joven era Kenneth J. Arrow, que tenía 51 años cuando recibió el premio, en 1972. El mismo año en que nació la premiada de hoy.

     

    En conversación telefónica con el Comité Nobel, Esther Duflo (1972) se mostró sorprendida. Justamente por su juventud, pensó que aún era muy temprano, tal vez más adelante. Sin embargo, tanto el hecho de ser la más joven y la segunda mujer que recibe el galardón, le confiere esperanzas de que otras mujeres sigan en su huella.

     

    - El que yo gane el premio demuestra que es posible que una mujer tenga éxito y sea reconocida por sus esfuerzos. Espero que muchas mujeres se inspiren para seguir trabajando, dijo Duflo.

     

    Su especialidad, al igual que sus colegas, es combatir la pobreza.

     

    "La investigación detrás de los premios de economía de este año ha mejorado enormemente nuestra capacidad para combatir la pobreza global. En solo dos décadas, su nuevo enfoque experimental ha transformado la economía en desarrollo en un campo de investigación próspero", escribe el comité en su justificación.  

     

    Se calcula que los laureados de este año han contribuido ha mitigar la pobreza de millones de personas alrededor de todo el mundo.

     

    Esther Duflo ha realizado estudios de terreno en Africa y en Afganistán y, según Radio Suecia, se ha preguntado, entre otras cosas, por qué un millón de personas mueren al año de malaria, en circunstancias de que se sabe cómo combatirla.

     

    La economista ha realizado estudios de campo en Afganistán y en el continente africano. Se ha preguntado, entre otras cosas, por qué un millón de personas al año muere de malaria a pesar de que sabemos cómo curarla.

     

    - Creo que ella es un ejemplo de cómo se puede demostrar que la economía no es solo una formación teórica encapsulada en las ciencias económicas, al contrario, el tema económico ha crecido durante las últimas décadas, se trata de economía conductual, de economía ambiental, de la economía de cooperación al desarrollo, dice el corresponsal de economía en el noticiario Ekot, Kristian Åström, en Radio Suecia.

     


    Esther Duflo, Premio Nobel de Economía 2019. Foto: Twitter. 

     

     

  • Olga Tokarczuk y Peter Handke son galardonados con el Nobel de Literatura 2018 y 2019

    La Academia Sueca anunció este jueves que la autora polaca Olga Tokarczuk obtiene el Premio Nobel de Literatura 2018, "por una imaginación narrativa que con pasión enciclopédica representa el cruce de fronteras como una forma de vida".

    Y el Premio Nobel de Literatura 2019 recayó en el autor austriaco Peter Handke "por un trabajo influyente que con ingenio lingüístico ha explorado la periferia y la especificidad de la experiencia humana".

     

     Por: Magazín Latino

     

     

    Con ambos escritores, la renovada Academia Sueca sorprendió una vez más con su elección. Después de todo el revuelo del año pasado, muchos esperaban que los letrados mostraran una visión más amplia, y miraran más allá de Europa.

     

    No lo hicieron.

     

    No obstante, ambos escritores son ampliamente reconocidos, en el universo literario, y han figurado en las quinielas durante años (obviamente Tokarczuk menos tiempo que Handke).

     

    Olga Tokarczuk parece mucho menor que sus 57 años. Será la única mujer y la más joven de los laureados que el 10 de diciembre recibirá su medalla de manos del rey Carl Gustaf. Nueve hombres y ella.

     

    Cuando el Comité de la Academia Sueca la llama por teléfono para darle la buena nueva, Olga Tokarczuk, se encuentra conduciendo en su auto en una carretera en Alemania, en gira de promoción de su ultima entrega literaria. “Estoy muy feliz”, dijo, y agregó que esperaba encontrar pronto algún hotel donde descansar y responder las llamadas de su teléfono, que no había parado de sonar.

     

    - Espero con ansias venir en diciembre. Estoy muy feliz y creo que el premio muestra que la literatura de Europa Central sigue siendo vital, a pesar de los problemas políticos que existen en nuestra parte de Europa, dice Olga Tokarczuk, y agrega que este premio nos ofrece un cierto optimismo.

     

    La autora se ha hecho conocida por ser una voz crítica en la Polonia actual. Debido a que se avecinan nuevas elecciones, el premio, en un contexto polaco, no deja de ser político.

     

    El gobierno polaco la califica de “anti polaca”, por su forma poco azucarada de mostrar su descontento con el régimen y decir las cosas sin rodeos.

     

     

    El galardón a Peter Handke, por su parte, ha sido criticado. El autor austriaco se ganó detractores cuando visitó a Slobodan Milosevic en la cárcel y más tarde asistió a su funeral. Milosevic estaba siendo procesado por crímenes de guerra, por el Tribunal de La Haya, al momento de su muerte, en 2006. 


    Olga Tokarczuk y Peter Handke son galardonados con el Nobel de Literatura 2018 y 2019. Foto: Sverigesradio.se.

     

    NOTA EN DESARROLLO

     

  • Un Premio Nobel del que podemos prescindir

    En 1976, el Comité del Premio de Ciencias Económicas fue duramente criticado por la insensibilidad demostrada al otorgar el Nobel de Economía a Milton Friedman, vinculado a los “Chicago boys” chilenos.

    “Un propósito tácito del premio ha sido, durante muchos años, la economía liberal del mercado. Probablemente Alfred Nobel se enfurecería si lo hubiera sabido”, escribe Björn Elmbrant, en esta columna.

     

     Fuente: Dagens Arena/10-10-2018/Editorial/Björn Elmbrant

     

    En numerosas ocasiones, chiflados políticos han recibido el Premio Nobel de Economía. Un propósito tácito del premio ha sido, durante muchos años, normalizar la economía liberal del mercado. Probablemente Alfred Nobel se enfurecería si lo hubiera sabido.

    Muchos se han lamentado de que este año no se haya otorgado el premio Nobel de Literatura, teniendo en cuenta las contradicciones dentro de la Academia. En cambio, no sería una gran tragedia si el llamado Premio Nobel de Economía desapareciera.

    Este muy extraño galardón, formalmente llamado Premio de Economía del Banco Nacional (Riksbanken) en memoria de Alfred Nobel, fue creado por el Riksbanken hace 50 años, sin consulta al Parlamento.

    Uno de los declarados propósitos de esta distinción, fue darle a la economía política un estatus científico, con el fin de hacerla tan exacta como la química y la física. Pero casi nunca lo es.

    Uno de los críticos más duros de la macroeconomía, por su a veces débil arraigo en la realidad, es uno de los laureados esta semana, Paul M. Romer. Él ha criticado duramente como se ha ocultado una opinión política detrás de una excesiva utilización de la matemática, y a través de ser un grupo cerrado y homogéneo donde todos deben pensar lo mismo. Es por lo que las teorías de los economistas políticos fallan, una y otra vez.

    Es famoso el error del premio Nobel de Economía, Robert E. Lucas. En 2003 creyó haber encontrado un modelo que hacía que la economía se pudiese arreglar sin políticos y que “el problema central para impedir depresiones había sido resuelto”. Sin embargo, cinco años más tarde vino la gran crisis financiera, que los políticos debieron resolver.

    En 1997, otros dos estadounidenses obtuvieron el premio Nobel por sus teorías para efectivizar los mercados financieros. Poco después, el fondo especulativo de alto riesgo, LTCM, tuvo que ser rescatado por otros bancos.

    Es importante señalar que en ocasiones el premio se otorga a economistas sensatos, como Robert Schiller y Elionor Ostrom, ambos profundamente arraigados en la realidad.

    Típicamente, esta última es la única mujer que ha recibido el premio, en sus 50 años de existencia, quizás porque el pensamiento en grupo es tradicionalmente un área masculina.

    Pero al mismo tiempo varios chiflados políticos han recibido el premio, ya que un propósito tácito del premio ha sido durante muchos años normalizar las ideas de libre mercado.

    Es por lo que personas como Friedrich Hayek y James Buchanan obtuvieron el premio, a pesar de que principalmente eran agitadores neoliberales, que solo podían odiar al Estado y apenas tenían méritos económicos que mostrar.

    El inventor e industrial Alfred Nobel probablemente se habría enfurecido si hubiera sabido que en su nombre se otorgaba un galardón que durante años y no rara vez premió a aquellos que habían deseado que los principios del mercado se aplicaran en todas partes, y que la política de bienestar socialdemócrata había sido muy costosa.

    Esto porque Nobel había escrito que odiaba los negocios con todo su corazón, y que se consideraba a sí mismo como un socialdemócrata.

    Los millones que se reparten todos los años a los laureados de economía, se consiguieron en forma golpista, cuando el Riksbanken tomó una considerable suma de los fondos AP y los convirtió en una fundación. Por lo tanto, una parte de las pensiones con tanto esfuerzo pagadas por los asalariados fueron utilizadas para rendir homenaje a economistas que rara vez defienden los intereses populares.

    El hecho de que el premio, durante los últimos años haya tenido algunos laureados dignos, no frustra el hecho de que el propósito de hacer del premio de economía una ciencia como cualquier otra, apenas se ha logrado. Los fiascos politizados son muchos, en los 50 años de existencia del premio.

    Por lo tanto, pocos lamentarían que este extraño premio dejara de otorgarse. Los dineros que no se gasten en festejos serían mucho más útiles cubriendo los huecos del sistema de pensiones.

     


    Copia de la medalla que reciben los laureados. Foto: Marisol Aliaga.

     

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