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Con Chile en el corazón De izquierda a derecha: Jan Hammarlund, cantautor; Arja Saijonmaa, cantante; José Goñi, Embajador; Sonja Martinson Uppman; y Mireya García, Agregada Cultural. Foto: Marisol Aliaga.

Con Chile en el corazón

Una ceremonia muy especial tuvo lugar a fines del mes de agosto en la residencia del Embajador de Chile en Suecia, José Goñi.

El diplomático chileno hizo entrega de la Orden Pablo Neruda a dos artistas que se destacaron por su labor solidaria con Chile tras el golpe cívico-militar de 1973: Arja Saijomaa y Jan Hammarlund.

También se distinguió a Sonja Martinson Uppman, quien trabajó con Harald Edelstam, el embajador sueco en Chile que con su valiente actitud salvó la vida de tantas personas, cuando la oscuridad se cernió sobre Chile.  

 

 Por: Marisol Aliaga. (Texto y fotos)

 

La solidaridad y el compromiso del pueblo sueco para con sus hermanos chilenos, luego del sangriento golpe militar del 11 de septiembre de 1973 es algo conocido y documentado, entre otros por el historiador Fernando Padilla, quien ha publicado varios libros al respecto.

Los lazos fraternos que ya existían entre Salvador Allende y Olof Palme se fortalecieron más aun, luego de que el sueño de Allende, de conducir a Chile al socialismo por la vía pacífica fuera aplastado a punta de tanques y metralletas.  Con el primer ministro sueco, Olof Palme, a la cabeza, Suecia mostró desde el primer momento su solidaridad, acogiendo a miles de chilenos que se vieron forzados a partir al exilio.

El apoyo del pueblo sueco fue desbordante. Prácticamente en cada de este país de pocos habitantes se formó un “Chilekommitté”, con el fin de coordinar las acciones de solidaridad con los refugiados chilenos y con el pueblo de Chile. Acciones que fueron de suma importancia en el momento del plebiscito que permitió la vuelta a la democracia, luego de 17 años de dictadura.

Miles de ciudadanos suecos se comprometieron con la lucha del pueblo de Chile en contra de la feroz dictadura del general que traicionó a la Constitución y a su presidente e inició una matanza en contra de sus propios compatriotas.

Intelectuales, políticos, artistas, sindicalistas, trabajadores suecos se unieron en las protestas en contra del dictador asesino y del imperialismo norteamericano, que había posibilitado la caída de Allende. Icónicas se han vuelto las imágenes de las marchas en contra de la dictadura, en la década de los setenta, en Suecia.

Años después, el destino quiso que una intérprete sueco-finlandesa despidiera, con una canción de una cantautora chilena, al primer ministro sueco, asesinado a sangre fría el 28 de febrero de 1986.

Arja Saijonmaa entonó “Jag vill tacka livet”, el inmortal tema de la inolvidable Violeta Parra, en el funeral de Olof Palme.

Los destinos de Suecia y Chile están sellados con amor y lealtad.

El gobierno de Michelle Bachelet ha querido agradecer, formalmente, el apoyo del pueblo sueco por la recuperación de la democracia y la defensa de los Derechos Humanos en Chile, y ha condecorado a personalidades que se han destacado por su apoyo y su amor a Chile.

 

De izquierda a derecha: Jan Hammarlund, cantautor; Arja Saijonmaa, cantante; José Goñi, Embajador; Sonja Martinson Uppman; y Mireya García, Agregada Cultural. Foto: Marisol Aliaga.

 

A fines de agosto, fueron homenajeados la cantante Arja Saijonmaa, el cantautor Jan Hammarlund y Sonja Martinson Uppman, quien trabajó con Harald Edelstam, el embajador sueco en Chile durante la época del golpe.

Los tres se mostraron muy emocionados y honrados con este reconocimiento, cuando lo recibieron, de manos del embajador chileno José Goñi, en la residencia del mismo.

- Agradezco este fantástico galardón que se me ha otorgado, y que está lleno de recuerdos. Chile sufrió lo mismo que sufrió Grecia, y nuevamente usamos la canción como un arma de lucha. Esta es el arma más poderosa que tiene la humanidad. Y de esa manera nació mi vida en conjunto con los chilenos, dijo Arja Saijonmaa, al recibir su reconocimiento.

 

 

 

Jan Hammarlund contó que él comenzó a traducir y a interpretar las canciones de Violeta Parra en 1974. Luego se interiorizó en la obra de Pablo Neruda, y se transformó en un gran admirador del Nobel chileno.

- Nunca me he sentido tan honrado, en un momento tan especial como el de ahora, dijo Jan Hammarlund.

 

Sonja Martinson Uppman había viajado a al país en 1972, con planes de “quedarse a vivir en Chile para toda la vida”. Pero el destino no lo quiso así. A pedido de Harald Edelstam se desempeñó como secretaria en la Embajada de Suecia en Santiago, donde se refugiaron cientos de personas que más tarde llegaron a Suecia como refugiados políticos.

- Chile ha significado mucho para mí, y todo comenzó hace mucho tiempo atrás. Mi corazón late por Chile, dijo Sonja Martinson Uppman.

 

 

 

 

Al término de la ceremonia, la Agregada Cultural de Chile en Suecia, Mireya García, nos comentó:

- Estamos contentos con este reconocimiento a nuestros amigos que han sido tan solidarios y tan cercanos a ese Chile dictatorial que necesitaba en esos años tanta solidaridad. Se lo merecían, y creo que en este sentido nuestro gobierno está actuando correctamente, al reconocer a quienes tanto nos han entregado, dijo Mireya García.

 

Magazín Latino conversó también con el Embajador de Chile en Suecia, José Goñi, quien se mostró muy satisfecho de haber entregado este reconocimiento a nombre del Gobierno de Chile. “Desde que comenzó la tragedia de Chile, ellos han sido extraordinariamente solidarios con Chile y con los chilenos”, nos dijo.

 

¿Qué nos puede contar de los homenajeados?

- Sonja Martinson estaba en Chile al momento del golpe de Estado, y el embajador Edelstam le pidió que trabajara con él para reforzar el personal de la embajada. Ella se hizo cargo de tareas de organización de las casas que tenía la embajada de Suecia, puesto que, cuando la dictadura rompió relaciones con Cuba, Suecia, en términos diplomáticos, representó los intereses de Cuba ante el gobierno de Chile. Por lo tanto, asumió la responsabilidad de todas las casas, las oficinas y la residencia del embajador. Sonja estuvo a cargo de la residencia del embajador de Cuba, donde había, en ese momento, más de 75 refugiados políticos. Eso fue muy delicado, porque al comienzo la dictadura concentró su odio en la embajada de Cuba y en la residencia del embajador. Todos los días generaban provocaciones disparando contra la residencia. En una de esas ocasiones le impactó un balazo en la cabeza a un ex ministro de Allende, Rolando Calderón, quien por suerte no falleció. Posteriormente, al regreso de la democracia, fue senador de la república por el partido socialista.

 

¿De Arja Saijonmaa?

- Arja Saijonmaa, ha hecho contribuciones extraordinariamente importantes para la difusión de la cultura chilena, particularmente la de Violeta Parra. Y muy especialmente “Gracias a la vida”, con una interpretación que es conocida mundialmente. Por invitación de la familia Palme, ella interpretó esta canción en el funeral de Olof Palme. Yo recuerdo haberlo visto en televisión en esos momentos, y era muy impactante el ver que como parte central de los actos de despedida del primer ministro sueco estaba una canción de una chilena, interpretada por Arja Saijonmaa.

 

 

 

¿De Jan Hammarlund?

- Jan Hammarlund, es un artista que ha estado comprometido con Chile durante casi toda su vida. Desde muy joven, a los 22 años, como contó hoy día, descubrió a Violeta Parra y se enamoró de su música, de sus textos. Tradujo gran parte de la obra de Violeta y ha interpretado sus canciones en Suecia y en muchas partes del mundo. Junto con Arja, ha introducido dentro del pueblo sueco la música chilena, de nuestros cantantes tradicionales, de Violeta, de Víctor Jara y de tantos otros.

 

Y después tenemos una conexión con Inti Illimani y Mikis Theodorakis…

- Arja cantó con también con Inti Illimani durante mucho tiempo. Y ella participó también en algo que los chilenos lamentablemente conocen poco: una musicalización del Canto General, de Pablo Neruda, que hizo Mikis Theodorakis, el gran compositor griego. Esta obra musical fue presentada en muchas partes del mundo como una de las obras cumbres de compositor. Y la cantante, la soprano, era justamente Arja Saijonmaa. Como contó hoy día, ella y Theodorakis le presentaron a Pablo Neruda las primeras versiones del Canto General, en París.

 

¿Y que puede agregar respecto al homenaje en general?

- Este es un homenaje muy merecido, muy importante. Un reconocimiento más en la línea de esta embajada y de este gobierno, de ir reconociendo a ciudadanos suecos, a amigos que viven en este país y que nos ayudaron en momentos difíciles. Lamentablemente es imposible reconocerlos a todos, fueron muchos, fueron miles, sería imposible hacerlo. Pero por lo menos que tengamos el gesto de destacar a algunos de ellos. Y las tres personas que hoy día hemos distinguido lo merecen sin ninguna duda, por sus muchos méritos.

 

 

 

 

 

Jan Eliasson, diplomático, José Goñi, Embajador de Chile en Suecia, Jakob Kiefer, Embajador de Suecia en Chile, Arja Saijonmaa, artista. Foto: Marisol Aliaga.

 

 

 

Pronto:

Entrevista con Arja Saijonmaa y con Jan Hammarlund.

 

 

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  • 11 de septiembre de 1973 - Una fecha para Nunca Más

    “Hoy se cumplen 48 años del golpe de Estado de 1973. Una traición imperdonable a la Constitución y al gobierno democráticamente elegido del presidente Salvador Allende, a Chile entero. Una acción bárbara, sanguinaria, criminal y asesina”, escribe la psicóloga y escritora Thamar Álvarez Vega. ¿Cómo vivieron los niños ese día fatídico en la historia de Chile? La autora nos comparte su experiencia y nos recuerda la importancia de la memoria histórica.

     

     Por: Thamar Álvarez Vega

     

    Hoy, 11 de septiembre, se conmemora uno de los eventos más duros, crueles y sanguinarios de la Historia de Chile. Pues se cumplen exactamente 48 años del golpe de Estado de 1973. Tengo claro que serán muchos los que rememoren este día desde su visión como militantes, simpatizantes, colaboradores, participantes o, simplemente, ciudadanos de a pie de la época de la UP y del gobierno del presidente Salvador Allende.

    Yo rememoraré ese día y los subsiguientes - previos al exilio de mi familia- desde la perspectiva de la persona que era entonces. Una niña de 8 años a quien el golpe de Estado alcanzó en su casa, en el seno de una familia de izquierdas, con abuelos, padres, tías y tíos militantes del PC y el MIR.


    Salvador Allende durante su campaña presidencial, con a los abuelos de la autora: Luis (a la derecha) y Raquel (izquierda). Foto: Privada. 

    Ustedes dirán que poco puede aportar a la memoria histórica y a la verdad una niña de tan corta edad. Pero se equivocarían. Pues lo que recuerdo de aquellos días impactó con tal fuerza en mi familia y en mi entorno, que me dejó imágenes, frases, escenas y, en suma, recuerdos imborrables. Como, estoy segura, ocurrió con muchos niños y niñas de entonces.

    El golpe de Estado comenzó muy temprano, en Valparaíso, puerto del que somos originarios todos los miembros de mi familia chilena. Mi abuelo, Luis Vega, era abogado y trabajaba como asesor jurídico del gobierno de Salvador Allende en la Intendencia de Valparaíso, sita en aquellos días en el edificio de la Armada, en Plaza Sotomayor. Desde muy temprano aquella mañana, captó movimientos sospechosos por parte de la plana mayor de la Armada e intentó alertar al presidente Allende por teléfono. No pudo. Fue detenido en la misma Intendencia y conducido, en primera instancia, a La Esmeralda, donde fue brutalmente interrogado y torturado. En los días y semanas siguientes, mi abuelo sería trasladado a Isla Dawson y, posteriormente, a los campos de concentración de Ritoque y Puchuncaví, donde seguiría sufriendo todo tipo de apremios y torturas.

    Mi padre, Víctor Manuel, fue exonerado de su trabajo y mi madre, Mariana, debió abandonar sus estudios universitarios en la Universidad de Playa Ancha pues esta cerró sus puertas con carácter indefinido desde el mismo 11 de septiembre. Ambos recibieron el aviso del golpe de Estado gracias a una vecina – en ese entonces vivíamos en la Población Empart de 15 Norte, en Viña del Mar – que recibió el llamado telefónico de mi abuela, Raquel, desde Valparaíso, y avisó a mis padres. Yo estaba en ese momento tomando mi desayuno, pues me aprestaba a acudir al Colegio Hebreo, donde estudiaba 4º básico. En ese mismo instante, con mi taza de té con leche en la mano, el mundo que me rodeaba cambió para siempre.


    Thamar junto a su hermana, Marcia y a su padre, Victor Manuel. Foto: Privada.

    El descalabro en mi familia podría verse como una metáfora, a escala menor, de lo que ocurrió en el país desde ese día oscuro. Un descalabro terrorífico que se volvió cotidiano en miles de hogares chilenos, y que para muchos de ellos duró 17 años.

    Muchas serían las remembranzas que podría compartir con ustedes de aquellos días. La visión del departamento de mis abuelos en Valparaíso luego del allanamiento sufrido por militares. El largo pasillo atestado de libros, revistas, posters, carpetas, que dificultaban el paso al transitar por este; los muebles corridos, las vitrinas volcadas, los cables arrancados de la pared… La detención de mi madre una noche de octubre, estando solas en casa, los golpes y gritos atronadores en la puerta, y cómo los militares se la llevaron no sin antes permitir – todo un detalle - que nos dejara a mi hermana y a mí al cuidado de una vecina, Inés; las detenciones de mis tías en la academia de guerra naval, el cuartel Silva Palma, y en el caso de una de ellas, en un barco de guerra, el Lebu; el llanto de mi abuela ante la violencia que sacudía a su familia; la radio transmitiendo una única palabra con voz tétrica y metalizada: “Esculapio”; el miedo y el desconcierto por la falta de información del estado de mi abuelo; mi padre alejado del peligro gracias al proverbial trabajo que un familiar le consiguió en Los Andes; la persecución que sobrevino después de la liberación de mi madre y mis tías; el transcurrir de los meses en un clima de amenazas constantes y la incertidumbre por el futuro del país. Y, finalmente, el exilio de toda mi familia, que dio comienzo a una diáspora que dura, para muchos de nosotros y nosotras, hasta el día de hoy.

    Sin embargo, no todos son recuerdos propios. Llegadas las Fiestas Navideñas y con mi padre ausente, mi madre, mi abuela, mi hermana y yo nos reunimos nuevamente en casa de Inés. Y lo que sucedió esa noche tuvieron que contármelo pues la tengo borrada, bloqueada. Por mi madre pude enterarme de que esa Nochebuena, ya oscuro, por el ventanal del jardín apareció una joven mujer disfrazada de Papá Noel. Desde dentro del departamento se apresuraron a abrir el ventanal y dejarla entrar, pues ya era hora del toque de queda. La joven les explicó que se encontraba sola, que su padre y su marido estaban presos y en paradero desconocido. Y que, sola y triste en su casa, había tomado la resolución de vestirse de fiesta y salir por la población a alegrar a los niños… Pero, allí sentada en el tresillo del salón, sus palabras se convirtieron en llanto desolado, que contagió a todos quienes la escuchaban. ¿A alguien puede extrañar que una niña bloqueara en su memoria una escena como esa?


    La autora junto a su hermana y a su madre. Foto: Privada.

    En una niña es comprensible. En un país, no. Hoy se cumplen 48 años del golpe de Estado de 1973. Una traición imperdonable a la Constitución y al gobierno democráticamente elegido del presidente Salvador Allende, a Chile entero. Una acción bárbara, sanguinaria, criminal y asesina. El principio de una dictadura cruel que duró 17 años y que significó miles de muertos, desaparecidos, exiliados, torturados, exonerados, relegados y mujeres violadas y también asesinadas y desaparecidas.

    Una fecha para no olvidar. Una fecha para Nunca Más.

     

    Esplugues de Llobregat, Barcelona, España

    Thamar Álvarez Vega 

    Psicóloga y escritora 

     


    Salvador Allende tenía una gran preocupación por los niños. El medio litro de leche diario fue una de sus emblemáticas medidas, que contribuyó a mejorar la calidad de vida, sobre todo de los niños que vivían en la extrema pobreza. Foto: Wikimedia.org.


    El Palacio de la Moneda siendo bombardeado, el 11 de septiembre de 1973. Foto: Archivos.

  • Erik Helmerson: Un liberal no puede jamás titubear ante dictadores

    Mauricio Rojas vuelve a la política sueca. En rueda de prensa, la líder del partido Liberal, Nyamko Sabuni, le dio una calurosa bienvenida y lo presentó como el nuevo asesor los liberales respecto a temas de integración. Pero su nombramiento es controversial, sobre todo dentro de la comunidad chilena en Suecia.

    Y no solo allí, el columnista de Dagens Nyheter, Erik Helmerson, escribe, en esta columna, que Rojas “debe dar cuenta, de una vez por todas, sobre sus puntos de vista sobre el Chile de Pinochet”.

     

     Fuente: Dagens Nyheter. 24.08.2021. Traducción: Magazín Latino

     

    El nuevo asesor de integración del partido Liberal, Mauricio Rojas, debe dar cuenta, de una vez por todas, sus puntos de vista sobre el Chile de Pinochet.

     

    Este es un texto publicado en las páginas editoriales de Dagens Nyheter. La postura política del consejo editorial es independiente y liberal.

     

    Está claro que Mauricio Rojas puede hacer un buen trabajo como nuevo asesor de integración de los liberales, lo cual fue presentado la semana pasada. Tiene méritos de peso. A lo largo de los años, ha tenido opiniones sobre la migración y la integración que pueden describirse como "controvertidas", pero esto no está prohibido en una democracia.

    Solo hay una cosa que primero debe investigarse, y son algunas declaraciones sobre el exdictador militar de Chile, Augusto Pinochet.

    El número de muertos en el Chile de Pinochet es controvertido. El New York Times escribe en el obituario del dictador, el 11 de diciembre de 2006, que más de 3.200 fueron ejecutados o "desaparecidos" mientras que "miles" de personas más fueron arrestadas, torturadas o enviadas al exilio. Según el mismo texto, los partidarios de Pinochet se "desilusionaron" cuando, en el transcurso de su último año, salió a la luz que el dictador tenía al menos 28 millones de dólares en cuentas secretas en el extranjero. Ese sentimiento bien podría haber ocurrido antes.

    Si yo estuviera a cargo de una prueba de laboratorio sobre si una persona es liberal o no, mi primera pregunta sería: "¿Qué opinas de los dictadores?" Si la respuesta no llega rápidamente y se ubica en la sección "la escoria de la tierra", la persona habrá, por una parte, reprobado como liberal, y por otra, se habrá demostrado directamente inadecuada para tareas políticas en una democracia.

    Rojas se ha pronunciado en varias ocasiones sobre el general Pinochet. Lo más conocido es cuando, en un libro, critica al Museo de Historia y Derechos Humanos de Santiago, que documenta los abusos de Pinochet: “Más que un museo, es una instalación cuyo propósito ... es escandalizar a los espectadores, sorprenderlos y evitar que razonen por su propia cuenta”, escribió, lo que llevó a su destitución como ministro de Cultura en Chile luego de solamente 90 horas en el cargo.

    En una entrevista con el diario Metro [de diciembre de 2004]  Rojas destacó el crecimiento económico de Chile bajo Pinochet y dijo que "la mayoría de las alternativas" al dictador eran peores.

     


    Foto: Twitter. Traducción: ¿La imagen de Pinochet es demasiado unilateral? - Algunos querían que las cosas le salieran mal económicamente a Chile durante la dictadura, para que se pudiera condenar y decir que todo era miseria. Ese no fue el caso. Pinochet dejó Chile con un diez por ciento de crecimiento. ¿Quiere decir que los suecos chilenos no quieren ver lo positivo con Pinochet? - No han madurado. Sobre todo, no admiten su propia culpa por lo sucedido, quieren ser víctimas. Los exiliados chilenos se quedaron en lo ocurrido en 1973. Yo suelo decir que la mayoría de las opciones eran peores.

     

    La derecha liberal debería tener esto en cuenta, para no terminar en la misma vergonzosa apología de una dictadura.

    Cabe decir aquí, de inmediato, que Rojas afirma haber sido citado erróneamente y que él también había criticado a Pinochet y dicho que debería estar en la cárcel. Sería bueno que repitiera esas palabras, preferiblemente con énfasis, y lo más rápido posible.

    Pero la pregunta es si lo necesita, por estos días. La gente lo defiende de todos modos. Polemistas liberales conocidos, políticos locales conservadores y otros que deberían tener más conocimiento de las cosas, han apoyado recientemente de varias formas su nombramiento sin abordar, y mucho menos sin problematizar, las declaraciones de Rojas respecto a su país natal.

    El viejo adagio "el enemigo del enemigo es mi amigo" sigue vigente, pero ahora se puede formular más bien como "quien manda a mis opositores en las redes es mi amigo".

    A lo largo de los años, no mucho ha fascinado más a un viejo liberal que cuando gente de izquierda tararea sobre distintos torturadores con banderas rojas  y que, probablemente, son buenas personas, a pesar de todo. Lenin, Mao, Castro, Chávez - bueno, claro que hicieron muchas locuras, pero tengamos en cuenta que tuvieron que lidiar con el gran capital y el imperialismo de USA, y entonces no es tan fácil organizar elecciones libres y abstenerse de torturar a opositores.

    Ahora se escuchan tonos similares sobre Chile: el tal Allende que Pinochet derrocó era, después de todo, un granuja sospechoso, y mira las cosas lindas que el general hizo con la economía. Y sí, los dictadores pueden tener cosas lindas para encandilar, como autopistas, medicinas y cifras del PIB. Pero no se atreven, de todas formas, a convocar a elecciones.

    La derecha liberal debería tener esto en cuenta, para no terminar en la misma humillante apología de la dictadura. Y antes que nada, Mauricio Rojas debería explicar claramente y de una vez por todas sus puntos de vista sobre Pinochet.

     


    Mauricio Rojas cuando asumía la cartera de Cultura, de Sebastián Piñera. El dictador Augusto Pinochet. Foto: Presidencia.cl. Santiago Llanquin/AP.


    La presidenta del partido Liberal (antes Folkpartiet), Nyamko Sabuni y el nuevo asesor del partido en temas de integración: Mauricio Rojas. Foto: Pantallazo Liberalerna.se. 

     

    Video: El presidente de Chile, Sebastián Piñera, quien nombró a Rojas en el cargo de ministro, abogó fervorosamente por la libertad de Augusto Pinochet, la única vez que éste estuvo a punto de ser enjuiciado por los crímenes de lesa humanidad que se cometieron en Chile durante la dictadura. Sebastián Piñera nombró (2020) a una familiar de Pinochet como ministra de la Mujer y a un pinochetista como ministro de Trabajo (2021). Las relaciones entre Piñera y el pinochetismo es evidente, y la pregunta es si Nyamko Sabuni tiene conocimiento de ello.

  • Stefan Löfven anunció su dimisión: ”Lo mejor para el partido”

    Al finalizar su discurso de verano el domingo en Åkersberga, el primer ministro sueco, Stefan Löfven, anunció su dimisión.

    - No seré yo quien dirija a la Socialdemocracia en la campaña electoral del próximo año, afirmó, ante la asombrada audiencia.

    Y las especulaciones de quien lo sucedería en el cargo comenzaron de inmediato. Magdalena Andersson, ministra de finanzas se perfila como favorita para sucederle en el cargo.

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    ”Det är inte lätt men det är rätt”, dijo el premier sueco ante la pregunta del porqué anunciaba su dimisión. En castellano no rima, pero la traducción es: “No es fácil, pero es lo correcto”.

    - No seré yo quien dirija la campaña electoral de la Socialdemocracia el próximo año, declaró Stefan Löfven, en el marco de su discurso de verano en la localidad de Åkersberga, el domingo por la mañana.

    El anuncio sorprendió a todos, solo sus más cercanos sabían lo que se venía.

    De esta manera, Stefan Löfven pone fin a diez años como líder de la Socialdemocracia y a siete como primer ministro.

    Hasta hace solo un mes atrás, había asegurado que seguiría a cargo de ambos cargos, pero ahora comunicó que iba a presentar su carta de renuncia al presidente del parlamento en el marco del Congreso de los socialdemócratas, en noviembre del año en curso.

    - Yo creo que es lo mejor para el partido. Cuando arranque la campaña electoral el próximo año, tendremos un/a presidente/a del partido que podrá serlo durante mucho tiempo más y, por lo tanto, también ser también primer/a ministro/a durante mucho tiempo, dijo.

    De esta forma, explicó Löfven, los electores conocerán con bastante antelación quien será el/la presidente/a del partido, al mismo tiempo que éste tendrá tiempo para sentirse cómodo/a en su rol de líder del partido y tal vez primer ministro (o ministra del país).

    El tema del género saltó de inmediato a la palestra. Porque a la Socialdemocracia se le está poniendo cada vez más difícil sostener que es un partido – y un gobierno – feminista. A lo largo de su larga historia, han tenido una sola presidenta: Mona Sahlin. Y Suecia nunca ha tenido una primera ministra – a diferencia de sus vecinos nórdicos, que son todos gobernados por mujeres.

    De este modo, la persona que está más cercana a suceder en el cargo a Stefan Löfven es su ministra de Finanzas, su “heredera”, o “princesa”, Magdalena Andersson. Méritos no le faltan y ha navegado en las turbulentas aguas de los últimos tiempos, llevando las riendas de la economía sueca con austeridad y precaución. 

    La pregunta es si ella está dispuesta.

    Magdalena Andersson pertenece también al flanco de la derecha, de la Socialdemocracia, por lo tanto su elección sería una continuación de la línea de Löfven, quien, para continuar en el cargo, en 2019, pactó con el partido Liberal y el del Centro, en el llamado "pacto de enero". Con esto cumplió algo que tenía en la mira desde hace tiempo: romper la política de bloques.

    - La política de bloques es idiotizante, ha dicho Löfven.

    No obstante, no es seguro de que esto haya sido lo mejor para el partido. El gobernar con políticas de derechas ha causado un gran descontento dentro de las bases, y el conglomerado socialdemócrata ha tenido cada vez menos apoyo del electorado.

    Stefan Löfven ha logrado mantenerse en el cargo, pero ha sido sometido a votación en la cámara en tres ocasiones. Con esto se ha adjudicado el mote de “malabarista de la política”, y no pasará a la historia como un gran líder.

    También se ha especulado acerca de las razones de su repentina dimisión. Con su salida, Löfven se evitará llevar a puerto la proposición de presupuesto, a finales de año. Algo que se ve sumamente difícil, puesto que una vez más, ni el partido de Izquierda ni el del Centro piensan dar su brazo a torcer y abandonar sus demandas. Y si la cámara no aprueba el presupuesto, el gobierno cae.

    También se evitará responder por el informe final de la Comisión Corona. (El informe de la primera parte resultó en una dura crítica al gobierno, por la gestión de la pandemia).

    Esto se lo deja “de regalo” a su sucesora.

    Y sucesora, porque la posibilidad de que una mujer lo suceda en el cargo se ve como lo más probable, de no ser así, difícilmente podrán seguir afirmando ser el primer gobierno feminista del mundo.

    En caso de que la Socialdemocracia gane las elecciones de septiembre de 2022, Suecia tendría por primera vez en la historia una primera ministra.


    Stefan Löfven anunció su dimisión en su discurso de verano, en la localidad de Åkersberga. Foto:Omni. 

     

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