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Caroline Edelstam: ”Mi abuelo fue un héroe” Participantes del seminario en honor a Harald Edelstam, en el Parlamento sueco. Caroline Edelstam es la primera de la derecha. Foto: Marisol Aliaga.

Caroline Edelstam: ”Mi abuelo fue un héroe”

El siete de diciembre pasado tuvo lugar un importante evento en la Segunda Cámara del Parlamento sueco, un seminario en honor a Harald Edelstam, Embajador de Suecia en Chile para el momento del golpe cívico-militar del 73. 

Marco Venegas, diputado del Partido Verde, estuvo a cargo del homenaje en el cual se recordó la figura y la acción del diplomático que salvó la vida de tantas personas, entre septiembre y diciembre de 1973, hasta que fuera expulsado por la dictadura militar, que lo declaró persona non gratta.

- Nosotros lo declaramos persona molto grata para toda la humanidad, dijo el Embajador de Chile en Suecia, José Goñi, agradeciendo el compromiso y la valentía de Harald Edelstam.

 

Por: Marisol Aliaga (texto y fotos)

 

El seminario sobre Harald Edelstam fue organizado por el diputado Marco Venegas, presidente del Grupo Parlamentario de Amistad con Chile, apoyado por el Instituto Latinoamericano de la Universidad de Estocolmo y la Embajada de Chile en Suecia. También contó con la participación del Instituto Sueco-Chileno de Cultura, que presentó el libro “Harald Edelstam – Hjälte då och nu”.

En el evento estuvieron presentes representantes de siete de los ocho partidos parlamentarios suecos: la Socialdemocracia, el Partido Liberal, el Partido de Izquierda, la Democracia Cristiana, los Moderados y el Partido de Centro.

"Un héroe que ha tenido una importancia enorme para Chile, Suecia y las relaciones entre ambos países", expresó Andrés Rivarola, director del Instituto Latinoamericano de la Universidad de Estocolmo, refiriéndose al diplomático sueco:

- Tal vez el homenaje a este nivel a una persona como Harald Edelstam haya tardado un poco. Pero las cosas a veces toman tiempo. Mario Benedetti ha dicho: "Existen muchos recuerdos, incluso en el olvido". Y el recuerdo de las buenas acciones que hizo Harald Edelstam han transcendido.

 

 

 

Andrés Rivarola, Mikael Wiehe, Annika Ben-David, Matilda Baraibar, David Maldonado, Jan Sandqvist, Tilde de Paula Eby, Barbro Westerholm, Marco Venegas, Eva Zetterberg.

 


El 2016 se saldó una deuda histórica que Chile tenía con Suecia. El gobierno chileno hizo un reconocimiento oficial por la valiente labor desempeñada por Harald Edelstam para el momento del golpe cívico-militar.

 

Durante su visita oficial a Suecia, la Presidenta Michelle Bachelet descubrió un busto de Harald Edelstam, hecho por el artista chileno radicado en Uppsala Luciano Escanilla. La escultura fue ubicada en una sala del Parlamento sueco llamada “La buena acción”, junto al busto de otro héroe nacional, Raoul Wallenberg.

 

El Embajador de Chile en Suecia, José Goñi, recordó la visita de la mandataria chilena, en mayo del 2016, y la entrega de la escultura al Estado sueco, en una ceremonia en la que participaron las autoridades máximas de Suecia, junto a la delegación chilena.

 

- Harald Edelstam es un héroe contemporáneo. Un ejemplo de la tradición democrática de  Suecia, que lo ubica junto a Raoul Wallenberg, Folke Bernadotte, Dag Hammarskjöld. La dictadura chilena lo declaró su enemigo acérrimo y lo expulsó del país como persona non grata. Nosotros lo declaramos hoy día  persona molto grata para toda la humanidad. Muchas gracias, embajador Edelstam, dijo José Goñi.

 

 

Annika Ben-David, Matilda Baraibar, David Maldonado, Jan Sandqvist, Tilde de Paula Eby, Barbro Westerholm, Marco Venegas, Eva Zetterberg, José Goñi, Caroline Edelstam. 

 

Al comienzo del seminario el presidente del Parlamento, Urban Ahlin, recordó la figura del embajador que, con su forma muy peculiar de trabajo diplomático, contribuyó a salvar la vida de muchas personas, al estallar el sangriento golpe militar en Chile. Enfatizó además que esta no era la primera vez que Edelstam se destacaba por su coraje, en el espíritu de lo que hoy en día se llama “la buena acción”.

- Él fue un embajador excepcional. Trabajó con determinación y compromiso para salvar vidas humanas después del golpe de Estado en Chile, y son muchos quienes pueden dar testimonio de su lucha por los Derechos Humanos, expresó Ahlin.

Harald Edelstam se había adjudicado el nombre de “El clavel negro” durante la Segunda Guerra Mundial, cuando, estando cumpliendo funciones en Noruega, contribuyó a salvar a judíos y a militantes de la resistencia de las tropas de Hitler.

Por haber distendido “a veces considerablemente” los márgenes de su labor diplomática, al llevar a cabo estas acciones humanitarias, se adjudicó las críticas de algunos. Pero trascendió el mensaje.

- Hoy en día se mantiene el recuerdo de su obra, de su convicción y su labor humanitaria. Harald Edelstam fue un hombre que con su actuar marcó la diferencia, y constituye una fuente de inspiración para visitantes y para quienes trabajamos en el parlamento, concluyó Ahlin.

 

 

Urban Ahlin.

 

Caroline Edelstam, nieta del diplomático sueco, y presidenta de la Fundación Harald Edelstam, comenzó su intervención con una reflexión del psicólogo William James: “el referirse al heroismo es referirse a uno de los misterios más grandes de la vida”, dijo.

- Hay muchas clases de héroes. Mi abuelo fue un verdadero héroe. Él rescató a personas que se encontraban en peligro en distintas ocasiones, en distintos lugares. Como diplomático en Italia, en Noruega, en Indonesia, Guatemala y, sobre todo, en Chile.

 

Contó que en todas partes donde su abuelo había servido a su país, había luchado en contra de las injusticias y en defensa de los DD.HH. Porque “los Derechos Humanos se han convertido en el lenguaje universal, en la lingua franca”, expresó.

 

Su abuelo fue declarado persona non grata por la dictadura de Pinochet, luego de un caótico incidente en que los militares habían intentado arrestar a una mujer enferma de cáncer, en un hospital de Santiago. Edelstam declaró que ella estaba bajo la protección del Reino de Suecia, y los uniformados se vieron en la obligación de dejarla en libertad.

 

Pero el diplomático debió abandonar el país. A su regreso a Suecia, lo esperaban en el aeropuerto de Arlanda algunas de las más de 1.500 personas a quienes él, junto a la  Embajada sueca, habían ayudado a salir de Chile.

 

Caroline Edelstam reflexionó sobre el tema el coraje civil. El “actuar no en defensa propia, sino en defensa de los demás. El optar por arriesgar la propia vida, para salvar a otros”:

- La pregunta que nos hacemos todos es: ¿qué habríamos hecho nosotros? ¿Qué quiere decir Williams James? Seguramente que: aquellos a quienes llamamos héroes nos enseñan algo sobre la esencia del ser humano, sobre la dignidad. Nos enseñan que sin libertad la vida no tiene sentido.

 

Caroline Edelstam, Mireya García, Marco Venegas.

 

La presidenta del Instituto Chileno-Sueco de Cultura, Eva Zetterberg, también hizo uso de la palabra, enviando un saludo de la organización, mientras que la vicepresidenta, Marta Inostroza, hizo una introducción al libro: “Harald Edelstam – hjälte då och nu”. En este se cuentan los hechos ocurridos después del golpe militar de 1973, en Santiago.

 

El seminario contó también con un panel de discusión, integrado por Ignacio Concha Ferriera, Jan Sandqvist, David Maldonado, Tilde de Paula Eby y Matilda Baraibar. En este se conversó sobre la importancia de Harald Edelstam y el significado de su figura en la sociedad contemporánea. Cada uno de los panelistas, se refirió a su experiencia personal respecto al diplomático sueco.

 

 

Ignacio Concha Ferriera, Jan Sandqvist, Matilda Baraibar, David Maldonado y Tilde de Paula Eby. 

 

 

La conocida conductora del canal 4 de televisión, Tilde de Paula Eby, contó que su familia había sido la primera en llegar a Suecia – la familia completa -  gracias a la ayuda de Edelstam. Ella constató, recordando el tiempo del golpe, y el apoyo que el embajador recibiera del entonces primer ministro sueco, Olof Palme:

-El coraje civil que Harald Edelstam demostró, en esa época, lo echo mucho de menos ahora. Porque hoy en día no tenemos ese tipo de políticos - o embajadores -  que cuando llaman por teléfono y dicen: “están matando gente”, sus superiores les responden: "¡salva a todos los que más puedas!". Hoy en día, nuestros políticos se preguntan cómo pueden evitar salvar vidas humanas. Esto es imperdonable. Es imperdonable que dejemos que mueran niños porque hemos decidido que hay fronteras que no se pueden traspasar.

 

 

 

Tilde de Paula Eby.

 

 

Y, tratándose de solidaridad internacional y universal, no podía faltar la música. El connotado cantautor nacional Mikael Wiehe interpretó: “Una canción a la valentía”.

 

Entre todo su gran repertorio, Wiehe no podía haber elegido un tema mejor.

 

 

 

Mikael Wiehe.

 

Mikael Wiehe y Eva Zetterberg.

 

 

 Para ver más imágenes, haga clic en este enlace.

 

 

 

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  • Löfven sostiene que la estrategia es la correcta en tanto que la oposición exige que “actúe o renuncie”

    El asalto al Capitolio, en EE. UU. y la estrategia sueca frente a la pandemia fueron puntos recurrentes en el primer debate político del año, este miércoles, en el parlamento.

    El primer ministro recibió críticas por el manejo de la pandemia del coronavirus, tanto desde la izquierda como de la derecha. "Si el gobierno no tiene el valor de actuar, que dimita", dijo la líder socialdemócrata, Ebba Bush.

     

     Por: Magazín Latino

     

    Más encendido que de costumbre fue el primer debate en el parlamento sueco, Riksdagen, este miércoles, que dio inicio al 2021. Un año marcado por la crisis sanitaria del coronavirus, cuando Suecia enfrenta las peores cifras dentro de los países nórdicos y está entre los países más castigados por la pandemia.

     

    Y la paz y el consenso que reinó el año pasado, a comienzos de la pandemia, comienza a diluirse. En sus discursos, los líderes de los partidos conservativo (M), Democratacristiano (KD), y Demócratas de Suecia (SD), criticaron a Stefan Löfven por la responsabilidad que le cabe al gobierno sobre la gestión frente al coronavirus y la propagación de la infección.

     

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    - Europa y Suecia deben aprender de esto. Aquí también están los que quieren cerrar nuestras sociedades abiertas. Suecia no es, por supuesto, Estados Unidos, pero ninguna democracia es sólida para siempre, dijo, con un guiño a los Demócratas de Suecia, su líder, Jimmie Åkesson, ha sido un admirador de Trump, y su partido lo nominó para el Nobel de la Paz.

     

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    Kristersson : “El gobierno debe dar un paso adelante o hacerse a un lado”

     

    El líder del partido conservador (Moderados, M), Ulf Kristersson, por su parte, quiere cambios en el manejo de la pandemia, debido a la alta cifra de fallecidos.

    - Ahora la estrategia sueca debe cambiar. La propagación de la infección no se detiene con un tono serio en conferencias de prensa. Y no mejora cuando quienes predican no dan el ejemplo. Es inconcebible que nadie en el gobierno supiera que el jefe de la Agencia Sueca de contingencia abandonó el país en medio de la crisis. En otro país habría tenido consecuencias para más personas que el jefe viajero.

     

    Kristersson se refirió además al hecho de que Suecia, siendo uno de los países más digitalizados del mundo es uno de los cuatro únicos países de la UE que no utilizan aplicaciones digitales para el seguimiento de infecciones.

    - Se podrían utilizar certificados de vacunas para comenzar a abrir la sociedad. ¡Hay que pensar de forma más amplia! Con cada semana que pasa, el precio humano y económico aumenta aún más. El gobierno debe dar un paso adelante o hacerse a un lado.

     

    Para Isabella Lövin, vocera del Partido Verde, fue este su último debate en el Parlamento, puesto que se retira de la política. En su discurso final se refirió a la importancia de atender los temas del medio ambiente, con el fin de evitar la próxima catástrofe global. También hizo hincapié en la importancia de defender la democracia que ha sido cuestionada y en lo valioso del voto de cada ciudadano.

    - Nosotros en esta Cámara somos quienes debemos demostrar que la democracia es la única forma de construir una sociedad sostenible y resistente que se mantenga unida. Estoy profundamente agradecida de todos aquellos que han estado al frente de esta pandemia y han salvado vidas. Ellos/as han asegurado que nuestra sociedad siga funcionando, dijo.

     

    Quiso recordar una frase que hace años vio en un museo, en Sarajevo, sobre la guerra en Bosnia: “Lo único que se requiere para que el mal prevalezca es que la gente buena no haga nada”.

     

     

    Dadgostar: El personal de las residencias de ancianos quedó desamparado

     

    La nueva líder del Partido de Izquierda, Nooshi Dadgostar, en cambio, hacía su debut en los debates en la Cámara. Al igual que sus colegas, se refirió a la pandemia, a las pésimas cifras que deja la pandemia en Suecia y a los esfuerzo de los cuidadores de ancianos y el personal de la salud.

    - El personal sanitario ha realizado enormes esfuerzos para prevenir la propagación de la infección. El personal médico ha trabajado 60 horas a la semana sin poder tomar vacaciones. Ha quedado claro que Suecia es el país con el menor número de camas disponibles dentro de la Unión Europea. Un sistema de salud ya falto de personal y debilitado ha tenido que soportar el dolor y la frustración de la gente este año.

     

    Al igual que los partidos de la derecha, criticó también la gestión del gobierno frente al coronavirus:

    - Antes de Navidad, la Comisión Corona, designada por el mismo gobierno, dio a conocer sus conclusiones. Dirigió críticas devastadoras al gobierno. Lo que se describe es un escándalo sanitario. Tres de cada cuatro personas fallecidas ha tenido relación con el cuidado a personas mayores. La comisión observa que la atención a los ancianos no estaba equipada para una pandemia, y que a los empleados se los dejó solos, para hacer frente a la situación de crisis.

     

    La joven líder – que asumió la presidencia del Partido de Izquierda luego de que Jonas Sjöstedt presentara su renuncia - dijo que “alguien era responsable de esto y espera que se hagan cargo”.

    - Muchos han perdido seres queridos durante este año pandémico. Merecen respuestas. Stefan Löfven necesita aclarar quién es el responsable del desastre en lo que se refiere al cuidado de los ancianos. Debemos asegurarnos de que esto nunca más vuelva a pasar.

     

    La líder de la Democracia Cristiana, Ebba Bush, por su parte, había sido la primera en criticar al gobierno, en un debate en la televisión, antes del verano pasado, y luego de las malas cifras frente a la pandemia. En el debate en el parlamento continuó su crítica diciendo que en la actualidad “más personas mueren en Suecia por semana que en Noruega durante toda la pandemia. Al mismo tiempo, que la atención médica está al límite”.

    - ¿Por qué Suecia se ha visto tan afectada? La Comisión Corona ha respondido: No es posible proteger a los grupos de riesgo y al mismo tiempo tener una alta propagación de la infección en la sociedad. Muchos se opusieron enérgicamente cuando afirmé que el gobierno, durante la primavera, deliberadamente permitió una gran propagación de la infección en la sociedad. Esa crítica probablemente ahora se les ha quedado atascada en la garganta.

     

    Ebba Bush reprochó al gobierno el no querer cambiar la estrategia al ver lo resultados.  “¿Por qué se quedaron quietos, en lugar de adaptarse y cambiar? Al final, todo se reduce a falta de liderazgo. Querían agacharse. Querían delegar”. Y agregó:

    - ¿Qué hay en el agua en Sveavägen 68 [la sede del partido] que hace que los líderes socialdemócratas prefieran aceptar errores pero sin admitirlos, incluso cuando los errores son completamente obvios para todo el mundo? ¿Que prefieran esquivar a cambiar, incluso cuando cuesta vidas?, se preguntó.

     

    Una de sus declaraciones al vespertino Aftonbladet provocó una discusión, al día siguiente. “Sólo esta semana, tenemos más muertes de las que Noruega ha tenido a lo largo de la pandemia. Atrévete a sacar conclusiones, atrévete a admitir los errores”, dijo, dirigiéndose al gobierno. Según ella, las altas cifras de mortalidad deberían llevar a una autocrítica de parte de Stefan Löfven. “Si no tiene el valor entonces debería renunciar y dejar que otra persona asuma la responsabilidad de sacar a Suecia de la crisis”, subrayó.

    Sus afirmaciones sobre que la oposición sabía con certeza cuál era la estrategia por la que apostaba el gobierno causaron un cierto revuelo en las redes sociales y medios nacionales. 

    - La primavera pasada, dije que intencionalmente se ha permitido un mayor grado de contagio. Ahora además tenemos autoridades internacionales que me han dado la razón en esa crítica. Hemos estado en reuniones con el primer ministro, con los jefes de las entidades, quienes presentaron argumentos sobre las ventajas de que Suecia tuviera un mayor grado de contagio, obtendríamos inmunidad más rápido que otros países. Y esto ha resultado ser un grave error. Deberían atreverse a admitirlo.

    No tardó en llegar la respuesta del ex líder de la Izquierda, Jonas Sjöstedt, quien dijo que “esa no era su percepción” de lo que se dijo en las reuniones. El vocero del partido del Centro se unió a su crítica, en tanto que el conservador Ulf Kristersson y el partido Demócratas Suecos, Jimmie Åkesson le dieron la razón.

    El caso es que se podría dirimir rápidamente, si las actas o anotaciones de las reuniones se hicieran públicas.

    La pregunta es si algún político lo va a exigir.

     


    Stefan Löfven, primer ministro y líder de la Socialdemocracia. Jimmie Åkesson presidente de Demócratas de Suecia, en el primer debate parlamentario del 2021. Foto: Nsk.se. 

     

     

  • En Suecia se impuso el “Apruebo” en plebiscito histórico

    Con un 97 % de votos se impuso en Suecia el Apruebo ante el “Rechazo”, en el plebiscito del domingo por una nueva Constitución.

    Los chileno-suecos siguieron la senda heroica de los estudiantes en Chile hace un año atrás, que impulsaron el estallido social. Y ahora fueron partícipes de este plebiscito histórico que marca el adiós definitivo a la Constitución de Pinochet.

    Magazín Latino conversó con votantes en el centro de votación, el Hotel Clarion en Estocolmo.

     

     Por: Marisol Aliaga. Texto y fotos. 

     

    La sensación de ser parte de algo histórico se palpaba en el aire, este domingo, cuando acudimos al Hotel Clarion, para ejercer nuestro derecho cívico. Después del Plebiscito de 1988, este es, seguramente, el hito más importante en la consolidación de una democracia más robusta en Chile.

     

    Y esta vez sí pudimos participar.

     

    La opción del “Apruebo” se impuso con un 97 % de los votos sobre el “Rechazo”, entre los chilenos residentes en Suecia. Así mismo, los chilenos-suecos optaron por que la Carta Magna fuera redactada por una Convención Constitucional (94%) y no por una Convención Mixta Constitucional.

     

    Vale decir, la gran mayoría desea que sean miembros (155) elegidos en su totalidad por voto popular quienes redacten la nueva Constitución, y no una mezcla de 86 políticos y 86 elegidos.

     

    En Suecia se constituyeron siete mesas, con un padrón electoral de 1.590 habilitados en Estocolmo y 663 en Gotemburgo.

     

    Un total de 1.405 personas ejercieron su voto (un 68% en Estocolmo y 48% en Gotemburgo). No obstante, se apreció un aumento en la participación ciudadana y, sobre todo, de más jóvenes.

     

    Tres cosas no podían faltar, al momento de ir a votar: cédula de identidad, lápiz azul y mascarilla. En tiempos de pandemia, la votación se llevó a cabo tomando en cuenta todas las medidas sanitarias vigentes en Chile -vale la pena recalcar – puesto que en Suecia no se ha impuesto el uso de mascarillas.

     

    La jornada se realizó en un ambiente tranquilo, aunque algunos votantes se vieron forzados a esperar más que otros por un descompaginamiento que posteriormente se solucionó.

     

    Aquí, las impresiones de algunos de las votantes, quienes respondieron a la pregunta de por qué habían ido a votar y cuál es la prioridad principal de una nueva Constitución.

     

    Hilda Gonzales fue a votar junto a su madre, la señora Hilda, de 93 años, quien dijo que ella quería votar era porque “estoy en mi derecho, y como mujer chilena que soy quiero hacerlo”. Además quiso recalcar que lo hacía “por todos aquellos que no lo pueden hacer”.  

    - Vine a votar porque, como dice mi madre, es un derecho. Este es un momento histórico del cual ninguno de nosotros, como chilenos en el exterior o donde sea que estemos, podemos restarnos. Porque es parte de la democracia que debemos defender. Pienso que octubre es un mes que nos enseñó a defender, aún más, nuestros derechos. Por todos aquellos que comenzaron esta lucha, por la dignidad de los chilenos, por los niños, por el derecho a la salud, a la educación, por una vejez digna. Ya es hora de cambiar esta herencia de la dictadura militar, que todavía sigue imperando en nuestro país.

    - Por supuesto que se debe tratar de una Convención Constitucional y no Mixta, porque de lo contrario nuevamente repetimos un modelo que está obsoleto. Y esto lo demostró Chile, gracias a los jóvenes valientes que se atrevieron a saltar las barreras del metro, lo cual fue muy simbólico, porque ellos se atrevieron a hacer lo que no hizo toda una generación, nuestra generación. Hay que cambiar la Constitución y esta tiene que ser realmente participativa. La gente nos ha demostrado, con hechos, la discriminación, la miseria, la pobreza, la desigualdad, y eso es lo principal que se debe cambiar. Y, por supuesto, es muy importante que las mujeres estemos presentes en la redacción de la nueva Constitución.


    Anna Cuadra Hernández, periodista.


    Ana Cuadra (a la derecha) junto a Paola Medel. 

    - Durante muchos a muchos años luchamos por el derecho al voto en el exterior. Este apruebo no es la solución, pero es una esperanza para poder cambiar la Constitución hecha durante la dictadura militar por el ideólogo Jaime Guzmán. La lucha la dieron los muchachos y es importante que en esta Nueva Constitución se garanticen los derechos mínimos de los ciudadanos, que son la educación, la salud, la vivienda, sueldos justos e igualitarios, porque los políticos que han gobernado a Chile – de todas las tendencias – han gobernado para los ricos. Hoy es un día histórico para Chile, ha costado vidas, ha costado sangre. ¡Por eso yo Apruebo!


    Alejandra Pizarro Carrasco, directora de Educación en la Universidad de Estocolmo. Ella es la apoderada general de los comandos por el Apruebo y por la Convención Constitucional.

    - Para mí la razón más importante de participar en este plebiscito es cambiar el futuro de nuestro Chile por un futuro más democrático, donde la participación de todas las personas sea la base. Este es un rumbo muy propio nuestro, un rumbo chilensis. No somos ni Venezuela ni Suiza, somos Chile. Lo más importante de la Nueva Constitución es asegurar la igualdad y la necesidad de que todas las personas tengan las mismas posibilidades de desarrollarse en una sociedad democrática. El Estado debe garantizar una vida digna a todos sus ciudadanos y ciudadanas.

     



    Esta vez los jóvenes acudieron a las urnas. Sentían que se trataba de un hito histórico en la historia de Chile. 

     

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    Resultados de la votación en Suecia 

      

  • Esa mañana del 11 de septiembre de 1973 – Un testimonio personal

    Aquí, el testimonio de uno de los sobrevivientes de la época más aciaga de la historia moderna de Chile, uno de los fundadores del MIR, Movimiento de Izquierda Revolucionario: Marcello Ferrada de Noli.

    Con el golpe cívico militar del 73 en Chile, auspiciado por los Estados Unidos, “los generales de Pinochet y sus aliados se apoderaron militarmente del poder que políticamente les había sido negado por el curso de las elecciones democráticas”, escribe Ferrada de Noli, en esta columna-testimonio. 

     

     Por: Marcello Ferrada de Noli

     

    Eran las siete de esa mañana brillante del 11 de septiembre de 1973 en Concepción, la ciudad más grande del sur de Chile. Entonces me alojaba en la casa de campo familiar a unos 20 kilómetros al norte del campus de la Universidad, donde no hacía mucho me habían nombrado profesor de métodos psicosociales. Había regresado desde México unos meses antes. Yendo hacia el garaje, el día soleado me hizo decidir a última hora ir en mi moto al trabajo. Como se demostró más tarde, fue una decisión espontánea que ciertamente me salvó de ser capturado, torturado y asesinado ese mismo día.

     

    Hacían casi exactamente tres años atrás, Salvador Allende se había convertido en el primer presidente electo democráticamente en el mundo occidental. Yo tenía entonces 27 años, vivía en ese momento en Londres, y decidí regresar de inmediato a Chile. Durante esos primeros años, los cambios estructurales realizados por el gobierno de Allende a favor de los sectores menos privilegiados de la sociedad, y que en cierta medida iban a ser financiados por la nacionalización de la industria minera chilena del cobre - entonces explotada por corporaciones privadas estadounidenses – le adjudicaron muchos enemigos poderosos para él y su gobierno, tanto dentro como fuera de Chile.

     

    Los partidos más grandes e importantes de la coalición de centroizquierda que apoyaron al gobierno de Allende estaban aún convencidos, de buena fe, de que el vasto apoyo popular a Allende, junto con las garantías democráticas de su gobierno evitarían cualquier atentado político serio contra el gobierno popular. Por otro lado, una pequeña voz minoritaria dentro de las filas de la izquierda, principalmente representada por el MIR – el Movimiento de Izquierda Revolucionaria - estaba bastante convencida de que el gobierno de Allende no era seguro y que un golpe de estado sería inminente. Con esto como punto de partida, el MIR había instado a Allende a asegurarse su apoyo entre las masas, profundizando las medidas socialistas a su favor. Al mismo tiempo, el MIR comenzó a hacer preparativos para resistir militarmente si fuera necesario, y pensó seriamente que esta resistencia podría ser útil cuando llegara el momento.

     

    Los hechos probaron, fatalmente, que ambas tesis estaban erradas. Pinochet y sus generales no sólo estaban bien preparados militarmente, sino que su misión estaba bien asistida e incluso organizada con poderosa ayuda del exterior, desde la tierra de los dueños extranjeros de las minas chilenas, los Estados Unidos de Norteamérica. 

     

    En definitiva, utilizando drástica y brutal violencia, los generales de Pinochet y sus aliados se apoderaron militarmente del poder que políticamente les había sido negado por el curso de las elecciones democráticas. Con todo, la táctica más eficaz de la operación de Pinochet fue el consiguiente encubrimiento de sus propósitos a su jefe, el presidente Allende, a quien había jurado lealtad hasta el último momento. Ni siquiera el MIR, a pesar de toda la inteligencia que pudo recopilar sobre los preparativos del golpe, pudo predecir la fecha exacta del golpe.

     

    En consecuencia, esa mañana del 11 de septiembre, mientras me dirigía en moto hacia Concepción, entrando por la Avenida Collao, no sabía que las tropas de Pinochet estaban desde antes instalando controles y deteniendo todos los automóviles o autobuses que iban al centro. Los militares buscaban armas de combate y automóviles que transportaban a personas cuyos nombres figuraban en sus listas de arrestos. Solo dejaban pasar a los peatones, y que a primera vista no portaban armas de combate.

     

    Los militares y las fuerzas policiales que colaboraron con ellos en la preparación de la toma militar tenían sus listas, exactamente como la Gestapo. En estas listas estaban todas las autoridades designadas por el gobierno, todos los dirigentes sindicales (no solo de organizaciones nacionales o regionales, sino de cada uno de los dirigentes sindicales en los lugares de trabajo) y los dirigentes de los partidos y organizaciones políticas de izquierda, los académicos e intelectuales simpatizantes de izquierda, los líderes de organizaciones estudiantiles, etc.

     

    Me atrevo a decir que mis condiciones  no eran las mejores. En ese momento era miembro de la dirección de la asociación de profesores y trabajadores universitarios, que era mi asignación política pública. Además, como joven catedrático universitario licenciado en Filosofía y habiendo publicado recientemente un libro que - aunque su contenido era fundamentalmente filosófico - lo había dedicado expresamente a un líder indígena de los trabajadores agrícolas (Moisés Huentelaf, fallecido en 1972 por las balas de los poderosos terratenientes del sur de Chile), efectivamente fui considerado por los militares entre los llamados “intelectuales de izquierda”. Sin mencionar que había publicado artículos en la revista independiente de izquierda “Punto Final”. Y "lo peor" de todo, había sido uno de los fundadores del MIR, en octubre de 1965 y también coautor, junto con su amigo Miguel Enríquez (líder del MIR) y su hermano Marco Antonio, de la primera "Tesis político militar". del MIR aprobado en el congreso constituyente. Aunque no más de ochenta personas de todo Chile estuvieron presentes en el congreso constituyente de 1965, en el momento del golpe de Estado de 1973, el MIR había crecido con miles de seguidores, y muchos de ellos militantes centrales. Por primera vez también reconoceré aquí que mi rol político clandestino como militante del MIR fue el de miembro del Comité Organizador del MIR para la Región de Concepción.

     

    A medida que veía aumentar los puntos de control, dejé la motocicleta y seguí más discretamente de a pie hacia Concepción. Como ya me encontraba camino a la Universidad decidí ingresar a la casa de la Avenida Roosevelt 1674, la residencia del Dr. Edgardo Enríquez Frödden, que entonces vivía en Santiago, en su condición de Ministro de Educación en el gobierno de Allende. Sabía que allí vivía su hijo Marco Antonio, uno de mis amigos más cercanos (hermano de Miguel Enríquez). Marco Antonio Enríquez era un académico de la Universidad de La Sorbona en París, que también había regresado a Chile. Allí nos pusimos al día sobre los acontecimientos, a través de la radio. El golpe de Pinochet había comenzado en la base naval de Valparaíso y había sido coordinado con tropas del Ejército en Santiago. Ahora se movían por el Palacio Presidencial “La Moneda” en el centro de Santiago.

     

    Desde la casa de Enríquez llamé a la “central” pero no estaba operando tan temprano. Mientras tanto, vimos los camiones del ejército, llenos de soldados, yendo en dirección al campus universitario. Aproximadamente a las 10.30 tuve finalmente contacto y me dieron un “punto” (punto de encuentro) en el centro de Concepción, concretamente al final de la calle Maipú de la Galería Rialto (si recuerdo bien el nombre), para recibir detalles de las órdenes.

     

    En ese momento, el MIR había preparado, a nivel nacional entre su organización central, una organización política militar basada en las “estructuras del GPM” (“grupos político-militares”). Esto significaba que cada militante, independientemente de su compromiso político público, era miembro de un GPM en particular. Estos GPM, también llamados "estructuras", se organizaron a su vez en células políticas militares clandestinas ("las bases"). En mi caso particular, estando en ese momento trabajando clandestinamente en detalle de Organización del Comité Regional, mi GPM era el que se llamaba “la estructura centralizada” y mi celda operativa era el propio detalle, integrado en ese momento por cinco integrantes (de éstos, tres han sobrevivido, todos residen en distintos países de Europa).  

     

    La principal estrategia de contingencia del MIR para la eventualidad de un golpe de estado estaba contenida en el “Plan militar de emergencia” (PME) a nivel nacional, según el cual cada GPM, y a su vez cada célula en particular tenía un área geográfica previamente asignada para actuar política y militarmente durante la resistencia planificada. Hasta donde yo sé, todos los militantes del MIR habían tenido algún entrenamiento militar. Fuera de las células antes mencionadas, en el MIR existían también algunos de los llamados “grupos de fuerza”, integrados por militantes con cierta especialización para este tipo de tareas de resistencia. Algunos de ellos, también como militantes del MIR, habían servido anteriormente como guardaespaldas del presidente Allende. La mayoría de ellos ahora están muertos.

     

    La célula de organización a la que yo pertenecía - como dije antes, pertenecía a la estructura central del MIR en Concepción - tenía asignados puestos de combate precisamente en el centro de la ciudad de Concepción. Esto me puso en un problema terrible, personalmente, ya que mis padres vivían en el edificio de la calle Colo Colo y la calle San Martín, a dos cuadras de la “Plaza de Armas” de Concepción y donde se ubicaban las oficinas gubernamentales. Esto significa también que cerca de la residencia de mis padres (a unos doscientos metros en dirección contraria) se encuentra el cuartel general de la División Militar de la guarnición Concepción (en la calle O'Higgins y la calle Castellón). También mi hijo y su madre se habían refugiado en la residencia de mis padres; esto después de que mi padre se fue al campo y los llevó a "salvo". De hecho, las fuerzas de Pinochet habían – durante mi ausencia - asediado la propiedad en el campo, en la tarde del 11 de septiembre.

     

    La resistencia en Concepción, y en Chile en su conjunto, no se hizo a la escala que el MIR había esperado, aunque se produjeron numerosos combates a través de todo el país. En esta lucha participaron también militantes de otros partidos políticos de izquierda. En Concepción se reportaron escaramuzas esporádicas las noches del 11 y 12 de septiembre, tanto en el centro de la ciudad como en algún punto de su periferia. Y se suponía que esto estaba de acuerdo con el plan.

     

    Fin de la primera parte

     

     

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