Miércoles, 30 Septiembre 2020 | Login

"Podemos fácilmente constatar que no son quienes Penela trata de "bárbaros" que han estado detrás de la violencia que ha sacudido al país los últimos días. A diferencia de la violación de los derechos humanos durante el régimen de Pinochet, la violencia física que se comete en estos días puede ser documentada de una manera más expedita gracias a los medios sociales", escribe Rodrigo Durán Alfaro, en respuesta a un artículo de opinión publicado por GP, en el cual el articulista culpa la violencia en Chile a "la generación de jóvenes más privilegiada de la historia". La publicación de GP, medio de derecha, ha sido duramente criticada por parte de chilenos residentes en Suecia.

 Por: Rodrigo Durán Alfaro

 

Respuesta al artículo de opinión de Jaime Penela publicado en el Göteborgs-Posten el 27 de octubre de 2019.

 

Estoy de acuerdo con el título del artículo de opinión de Jaime Penela: "Våldet stoppar möjligheter till förändring i Chile" ("La violencia frena las posibilidades de cambio en Chile"). La violencia es y será una barrera para las relaciones basadas en el respeto y una vida en democracia. Pero en este caso es más importante preguntarse: ¿quién o quiénes son los que ejercen la violencia en la sociedad chilena?

 

Podemos fácilmente constatar que no son quienes Penela trata de "bárbaros" que han estado detrás de la violencia que ha sacudido al país los últimos días. A diferencia de la violación de los derechos humanos durante el régimen de Pinochet, la violencia física que se comete en estos días puede ser documentada de una manera más expedita gracias a los medios sociales.

 

Hay suficientes pruebas de los maltratos policiales y militares. Varios muertos y varias personas que han denunciado a carabineros por violencia sexual. Hay también evidencias de infiltraciones por parte de las fuerzas policiales para espiar a personas que protestan, principalmente líderes estudiantiles; algunos de ellos han incluso sido sacados de sus hogares. Otros policías se han hecho pasar por "radicales" que han destruido bienes públicos para descreditar las protestas. De esto también hay pruebas. Que los medios oficiales no muestren y analicen esto de una forma detallada y matizada no significa que no suceda.

 

Menoscabo de los manifestantes

 

La violencia psíquica es más difícil de visibilizar. Las amenazas, que no dejan huellas corporales, han estado desde el principio de las protestas. Es sabido que los grupos de poder controlan y dominan mediante el uso de amenazas y el miedo que estas producen, pero los jóvenes de hoy no tienen el mismo temor que sus padres y abuelos que aún tienen recuerdos de la dictadura.

 

Esto explica por qué Jaime Panela insiste en menoscabar y criminalizar a los jóvenes chilenos. Para eso cita a Carlos Peña, rector de la Universidad Diego Portales: "Ellos tienen una idea de que basta con sentir que algo es injusto, y por eso se vuelve injusto, sin ninguna consideración racional o reflexión de algún tipo". Este tipo de opiniones contra los jóvenes por parte de Peña ya las veíamos en un artículo que publicó hace un mes en contra de Greta Thunberg después de su discurso ante la ONU. Allí afirma que Greta "inspira temor" y advierte de un fanatismo que, según él, ella materializa y que es mucho más peligroso que los cambios climáticos.

 

La banalización es otra forma de violencia psíquica y es justamente lo que Penela y otros autodenominados "expertos" hacen al crear una imagen del pueblo chileno que protesta como irracional e incivilizado. Penela sostiene también que las protestas masivas llegaron como una sorpresa. Claro está que no se puede pronosticar el futuro pero las tendencias de descontento popular han estado presentes desde hace mucho tiempo.

 

Un ejemplo de eso es que en Chile hay un gran movimiento contra el sistema de pensiones planificado y realizado por José Piñera, el hermano del presidente chileno y uno de los ministros de Pinochet. Una consecuencia de este sistema es que en el primer semestre de 2019, la mitad de los 684 mil recién jubilados reciben 151 mil pesos mensuales (unas 2290 coronas suecas) mientras que las Administradoras de Fondos de Pensiones, AFP,  obtuvieron ganancias por sobre los 267 mil millones de pesos durante el mismo periodo.

 

Enormes desigualdades

 

El autor del artículo plantea que es incomprensible que un país que ha reducido la pobreza de un 29 a un 8,6 por ciento durante los últimos 30 años esté sumido en este tipo de protestas masivas. Lo que se omite es que la mitad de la población chilena recibe solamente el 2,1 por ciento de las riquezas del país.

 

Otra cosa que no se nombra es que el 50,3 por ciento de los chilenos tienen un salario debajo de los 400 mil pesos (aprox. 6067 coronas) y al mismo tiempo el promedio de gastos mensuales llegan a casi 17 mil coronas. Esto significa que ni dos trabajadores a tiempo completo pueden mantener un hogar. ¿Cómo se soluciona esto? A través de un endeudamiento con altos intereses que han llevado a que más de la mitad de los contribuyentes chilenos se hayan convertido en deudores morosos.

 

Y los problemas continúan: la privatización del agua durante la dictadura, que es un alto costo para los hogares chilenos y una de las razones de la escasez del agua en el país; la privatización del sistema educacional y de salud que resulta en que la mayoría de los chilenos no tienen acceso a una educación de calidad y servicios médicos satisfactorios; los altos costos de la electricidad; la exigencia de información de los más de mil desaparecidos a los militares que se niegan a entregarla, etcétera, etcétera, etcétera.

 

Todos los "expertos" sobre Chile no pueden no haberse enterado de la gran cantidad de protestas en Chile desde la segunda mitad de la década de los 90. No es el pueblo el que ha fracasado en su voluntad de expresarse democráticamente, sino que es el sistema cuyas reglas del juego están en la Constitución del 80, dictada por unos pocos y que no incluye la participación ciudadana en las decisiones importantes del país.

 

La imagen de Chile como país modelo o ejemplo de "milagro económico" no es algo en que los mismos chilenos hayan creído, salvo los pinochetistas que han necesitado reafirmar su autoimagen a través de identificarse con la idea del "país modelo" y, al mismo tiempo, han encontrado una justificación a la barbarie militar y a los escándalos de corrupción de los poderosos.

 

Rodrigo Durán Alfaro

 


La violencia de los miöitares y carabineros en Chile ha sido ampliamente documentada. Foto: Jornadaonline.com/Privada.

 

 

Published in Columnas

News Letter

Inscríbase a nuestro servicio de News Letter

  

Magazín Latino te informa en español