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Mauricio Rojas mintió sobre su militancia en el MIR Mauricio Rojas, nuevo ministro de Cultura, Artes y Patrimonio de Chile; y el presidente de Chile, Sebastián Piñera. Foto: Prensa.Presidencia.cl.

Mauricio Rojas mintió sobre su militancia en el MIR

Gran disgusto entre la comunidad chilena en Suecia causó la designación de Mauricio Rojas como nuevo ministro de Cultura, Artes y Patrimonio de Chile. Chilenos radicados en Suecia recuerdan airados el paso del consejero de Sebastián Piñera por el país escandinavo.

Su amistad con el presidente de Chile lo sitúa ahora en la cúspide máxima de su carrera. Pero persiste una gran duda. ¿Quién es Mauricio Rojas? ¿Fue realmente militante del MIR, o inventó ese pasado revolucionario para obtener asilo en Suecia? 

 

 Por: Marisol Aliaga

 

El cambio de gabinete de Sebastián Piñera y la designación de Mauricio Rojas como nuevo titular de Cultura desató un animado debate en las redes sociales dentro de la comunidad chilena en Suecia.

Y, a los dos días, el debate seguía, ahora por los dichos de Rojas sobre el Museo de la Memoria, de que: ““Más que un museo (…) se trata de un montaje cuyo propósito, que sin duda logra, es impactar al espectador, dejarlo atónito, impedirle razonar (…) Es un uso desvergonzado y mentiroso de una tragedia nacional que a tantos nos tocó tan dura y directamente”.

En una entrevista con La Tercera, el ministro se retracta, pero el debate suma y sigue. El primero en reaccionar fue el poeta Raúl Zurita, quien le declaró la guerra e hizo un llamado a “no participar en instancias donde esté involucrado”.  

Mauricio Rojas se fue de Suecia hace años, sin embargo, mantiene los contactos y publica continuamente en el diario de derechas Svenska Dagbladet, su fan número uno en el país escandinavo.

Las columnas de Rojas en este periódico han despertado la ira de sus compatriotas en numerosas ocasiones, por sus mensajes xenófobos en contra de los inmigrantes, algo que los parridos de la derecha extrema han utilizado ampliamente.

Entre otras barbaridades ha dicho que los chilenos cometen delitos debido a su “tradición cultural” y que “los inmigrantes comparten la responsabilidad de que otros inmigrantes cometan crímenes”. Las Juventudes del partido que al fin lo albergó, en su recorrido por las derechas, el Liberal, exigieron la expulsión de Mauricio Rojas del partido. Pero su líder, Lars Leijonborg le dio su apoyo y pudo seguir a cargo de la Comisión de políticas de integración.

Sin embargo, Rojas se transformó en una piedra en el zapato para el partido, y se vio como un alivio el que, en 2008, se trasladara a España. Según él, a ocupar el puesto de rector de una universidad en Madrid.

Gracias a que el partido Liberal, demostrando que era un partido “incluyente” que acogía a los extranjeros, lo había puesto en los primeros lugares de su lista parlamentaria en las elecciones, y así Rojas ocupó un escaño en el Parlamento sueco entre el 2002 y el 2008.

En diciembre de 2011, Svenska Dagbladet publicó un artículo de la autoría de Rojas, que provocó el repudio de la comunidad chilena en Suecia. En esta columna, el íntimo amigo de Piñera culpa a Allende y al Partido Socialista de haber hecho todo lo posible por destruir la democracia en Chile.

“En este proceso de destrucción, la izquierda jugó un papel crucial, todos esos fervorosos revolucionarios, con el Partido Socialista de Allende a la cabeza, hicieron lo que pudieron por destrozar la democracia chilena. En su opinión era falsa, a diferencia de la verdadera democracia, que prevalecía en Cuba y en países comunistas similares”.   

Fue en la época de las protestas estudiantiles con Camila Vallejo y tantos otros jóvenes que exigían una educación digna y una sociedad justa. Coincidió, además, con que el gobierno de Piñera avaló los homenajes a Krasnoff Marchenko, por parte de los pinochetistas en Chile.

El alcalde de Providencia había gestado un homenaje a este monstruo, y el presidente Piñera lamentó no poder asistir, ¡pero les deseó buena suerte!

Fuimos varios los chilenos que le respondimos al director del diario, y nuestro medio publicó dos notas al respecto. Obtuvimos solamente una escueta respuesta, de parte del Sr.PJ Linder, a quien hace poco se le ve en una entrevista, cordialmente conversando con el Sr. Rojas.

Por supuesto nunca publicaron ninguna de nuestras cartas.

Incluso nos dimos la molestia de traducir una entrevista que, en el transcurso de nuestra investigación nos había llegado. Una entrevista con El Mercurio, diario que ha publicado numerosas columnas del nuevo ministro de Piñera.

La entrevista comienza así:

“Mauricio Rojas, el ex mirista que fue invitado a La Moneda

Yo me acuerdo de cuando tenía 15 o 16 años, del poder que sentía por mi intelecto, por mi pasión, por mi voluntad. Miraba a mis amigos del barrio, de la escuela, y pensaba que eran seres humanos chiquititos, que estaban al lado de un mesías y no se habían dado cuenta. Hasta que un día dije 'todos esos seres chiquititos da lo mismo que los matemos, porque son pequeñitos...'".

La entrevista fue publicada en El Mercurio el 27 de noviembre de 2011.

También nos llamó la atención, y se lo hicimos saber al editor del diario sueco, que Mauricio Rojas mentía, al decir al El Mercurio que era docente de la Universidad de Lund. Y mentía a Svenska Dagbladet, al decir que era rector de una Universidad en Madrid.

 

Ahora, al enterarnos de su designación en la cartera de la Cultura y las Artes, nuevamente surgió la pregunta de su supuesta militancia en el MIR.

Una de las primeras personas en pronunciarse al respecto en las redes fue el padre del ex diputado de la Socialdemocracia, Luciano Astudillo, quien en Facebook escribió el siguiente posteo:

“Mauricio Rojas nunca fue del MIR. Estudió Derecho en la Chile y salió del país hacia Argentina sin ningún problema, luego, buscando nuevos horizontes viajó a Suecia, donde pidió asilo político mintiendo para poder permanecer en Suecia. Allí comenzó sus estudios teóricos antimarxistas para darle sentido a su estatus de asilado político. No fue perseguido y nunca se le impidió volver a Chile, pero era más rentable permanecer en Suecia profitando de un falso exilio y militando en un partido de derecha al servicio de las grandes empresas suecas. Efectivamente fue parlamentario en Suecia y su principal preocupación legislativa fueron políticas en contra de los inmigrantes, por ejemplo, en su opinión solo podían permanecer en Suecia quienes hablaran perfectamente el idioma y que renunciaran a sus raíces.  Lo conocí personalmente, mi hijo Luciano también fue parlamentario por la Socialdemocracia en el mismo periodo, por cierto, con posiciones diametralmente opuestas. Este es el nuevo flamante ministro de Cultura, que llega al cargo por la amistad con otro renegado, Ampuero. Por último, este energúmeno, Rojas, escribió hace algún tiempo un panegírico alabando las cualidades de gran estadista del señor Piñera”.

 

Certero resumen del Sr. Cesar Astudillo y que encendió aún más las redes, respecto a la militancia y al pasado de Mauricio Rojas.

La pregunta clave era de si el nuevo ministro de Piñera mintió, al llegar a Suecia, en 1974, diciendo que era mirista, como un subterfugio para poder obtener asilo político en Suecia.

Igor Cantillana, conocido actor y dramaturgo chileno afincado en Suecia, así lo declaró, en una carta, más tarde.

“Yo, que fui miembro de la dirección del MIR en la universidad de Chile y secretario general del FER (Frente de Estudiantes Revolucionarios de la Universidad de Chile entre 1970 – 1972) nunca supe de la existencia de Mauricio Rojas como militante mirista. No eran muchos los miristas de la Escuela de Derecho en ese entonces. De cualquier manera, si lo fue y los demás no nos dimos cuenta, puede ser. Pero lo que sí es cierto es que ningún militante del MIR tuvo derecho al asilo sin que costase la expulsión del partido. Por lo tanto, no sé hasta qué punto el Sr. Rojas puede hacer uso de su militancia revolucionaria”. (Extracto de la carta).

Una serie de hechos se han ido sucediendo en Chile, respecto a este nuevo nombramiento. Hoy día, el connotado medio chileno El Desconcierto, publica una entrevista con el ex Secretario General del Movimiento de Izquierda Revolucionario, Andrés Pascal Allende. El titular: “Andrés Pascal: “Mauricio Rojas nunca militó en el MIR”.

El artículo comienza: “Rotundo y molesto, Andrés Pascal Allende, ex Secretario General del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, desmiente la historia militante que ha difundido el nuevo ministro de Cultura nombrado por Sebastián Piñera. El jefe mirista reconoce que tuvo que averiguar sobre los antecedentes de Rojas en Suecia y califica su autobiografía política como una desfachatez que ofende a las mujeres y hombres del MIR que sufrieron la brutalidad represiva de la dictadura con torturas, asesinatos y desapariciones”.

 

Esta entrevista aclara muchas dudas. No hacen falta más explicaciones.

 

Ahora, artistas, intelectuales y luchadores de los DD.HH. en Chile exigen la dimisión de Mauricio Rojas como ministro de las Culturas, Artes y Patrimonio de Chile.

 

 

Dato al pie de la nota:

 

Mauricio Rojas ha mencionado en numerosas oportunidades que su madre fue detenida y torturada en Villa Grimaldi.Lo que no cuenta es que fue su madre quien se asiló primero en Suecia y nos consta que MR tenía una pésima relación con ella. Fue indolente y frío con ella aún en sus últimos días, cuando ella estaba a punto de morir, debido a un cáncer. Se sabe que Juana Mullor nunca le perdonó a su hijo su traición. Nunca hicieron las paces.

 

 
Mauricio Rojas, nuevo ministro de Cultura, Artes y Patrimonio de Chile; y el presidente de Chile, Sebastián Piñera. Foto: Prensa.Presidencia.cl. 

 

 

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  • El Rasputín de Palacio

    En este artículo de opinión, David Maldonado, ex integrante del MIR,  da más detalles sobre el depuesto ministro de Cultura chileno, Mauricio Rojas, a quien conoció personalmente.

    “Sólo es conocido en las élites de los partidos, todas las cuales, por diversas razones, han tomado clara distancia de él. Su recorrido por los partidos políticos suecos, cambiando rápidamente de ideas e ideologías, lo hace un claro representante de la psicopatía política. La crítica de Mauricio Rojas al Estado solidario Socialdemócrata es demencial.”, escribe Maldonado.

     

     Por: David Maldonado

     

    Conocí muy bien a Mauricio Rojas, en Uppsala y en Estocolmo, en los años iniciales del exilio. Personalmente lo entrevisté, cuando manifestó su interés por incorporarse a los “Grupos de apoyo al MIR” (GAM).

     

    No teníamos antecedentes concretos sobre su participación política en Chile. Posteriormente comprobamos que estuvo relacionado con el “Frente de estudiantes revolucionarios” (FER) en los años finales de sus estudios secundarios y, tangencialmente, con la estructura del MIR, en la Escuela de Derecho, (estudios que no concluyó).

     

    ¡Mauricio Rojas nunca llegó a ser militante!

     

    En esos años, yo era miembro de la dirección regional del MIR, de la entonces “provincia” de Santiago. Nunca tuvimos conocimiento de la existencia de este “militante” en alguna de nuestras secciones comunales, sectoriales o estudiantiles.

     

    En Suecia se aceptó su incorporación a los GAM.

     

    Mauricio Rojas se caracterizaba por ser un hombre enérgico, con una visión “blanco o negro” del mundo... muy duro en su descripción de lo que llamaba “los enemigos políticos e ideológicos”. De sus palabras, junto con sus análisis, se desprendía un profundo desprecio y odio a todo lo que no coincidía con sus dogmas.

     

    Estuvimos juntos en muchas reuniones y círculos de estudios. Analizando los clásicos del marxismo leninismo, especialmente estudiando El Capital.

     

    Mauricio Rojas  tuvo en Chile  contacto superficial con el MIR, y también con círculos del partido comunista pro chino y otros grupos de izquierda.

     

    El ex secretario general del MIR, Andrés Pascal Allende, a partir de las indagaciones que él hizo, ha reafirmado que Mauricio Rojas nunca fue militante del partido.

     

    Se podría interpretar que Rojas es un impostor, que utiliza la sigla del MIR, para conseguir rédito político, presentándose como “soldado de la resistencia” y que paulatinamente descubrió al “Dios neoliberal de la salvación”.

     

    Su madre fue una activa y perseguida dirigente socialista, detenida y torturada en VillaGrimaldi. He tenido información de que a ella le dolió mucho la conversión - o traición -  de su hijo, llegando incluso, a quebrarse la relación familiar.

     

    A no ser que Mauricio Rojas hubiese sido un “infiltrado”, cosa que algunos insinúan, pero yo descarto, no me cabe duda de que, en el comienzo de su exilio en Suecia, fue convencidamente un sectario fanático del marxismo-leninismo.

     

    Todo lo que Mauricio Rojas abraza, lo hace con un convencimiento “eclesiástico”, mesiánico y de extrema vehemencia. ¡Este comportamiento, está en el ADN de su extraña personalidad, en la cual, además está su gran capacidad de intrigar!

     

    Paulatinamente, se fue produciendo su cambio político, su quiebre de posiciones y su camino hacia la derecha.

     

    Mauricio Rojas, hoy en día, miente, reniega, analiza y denuncia — sin tener coherencia, consistencia ni evidencia. En su “currículum político", el presentarse como un converso, como un ex militante del MIR, lo hace “interesante” a los ojos del mundo político y periodístico chileno.

     

    A él y a su socio de travesía, Roberto Ampuero, les encanta sentirse como “trofeos”, conquistados por la derecha.

     

    En Suecia, su cambio político fue gradual. Estuvo participando en círculos socialdemócratas, posteriormente se integró al partido del Medio Ambiente (Miljöpartiet), desde ahí, hizo un salto de trapecista y se incorporó al Partido Conservador (Moderaterna).

     

    La dirección de este partido lo marginó por utilizar “métodos anti-democráticos y conspirativos en las estructuras del partido”.

     

    Personalmente escuché literalmente estas palabras y razones, de parte del ex secretario de organización de los conservadores suecos. Ocurrió en una conferencia, ante la pregunta de un periodista.

     

    De ahí, Mauricio Rojas dio un salto, ya no de trapecio, y se adhirió a los derechistas liberales.

     

    En esa época, Rojas era ya un activo dirigente de “TIMBRO”, un centro de estudios de la derecha neoliberal sueca, apoyado por los intereses económicos más oscuros y egoístas de la sociedad. En Chile cuentan con un centro hermano, la “Fundación para el Progreso” de Axel Kaiser.

     

    Gracias a su amistad con el ex presidente del Partido Liberal sueco, Lars Leijonborg, logró una  posición de “elegible” en la lista de ese partido al parlamento [2002].

     

    A diferencia de Chile, en Suecia, es la posición en la lista electoral, lo que determina ser elegido o no. Con el sistema electoral chileno, jamás habría sido elegido diputado, ya que es un personaje completamente desconocido para el pueblo sueco y repudiado por el 99% de la comunidad latina en este país.

     

    Sólo es conocido en las élites de los partidos, todas las cuales, por diversas razones, han tomado clara distancia de él.

     

    Su recorrido por los partidos políticos suecos, cambiando rápidamente de ideas e ideologías, lo hace un claro representante de la psicopatía política.

     

    La crítica de Mauricio Rojas al Estado solidario Socialdemócrata es demencial.

     

    Acaba de publicar un nuevo librillo “La utopía socialdemócrata”.

     

    Esa utopía, que nunca lo fue, sino una realidad palpable, le fue muy útil a él, a su familia y a su media docena de hijos. La Suecia solidaria y socialdemócrata lo acogió, le dio vivienda y protección social y económica, desde el día que llegó como pobre solicitante de asilo, hasta que obtuvo su doctorado en la universidad de Lund.

     

    Eso, él y su familia, nunca lo habrían podido lograr en un sistema neoliberal, como el que él y sus perversos socios, propician hoy en día.

     

    Todo su desarrollo académico se lo debe al modelo solidario de Suecia. En donde aún se tiene la mejor educación y salud pública, universal y gratuita, pilares de un modelo de sociedad en toda la zona nórdica de Europa, contra los cuales Mauricio Rojas y sus socios neoliberales, trabajaron activamente en el Parlamento para eliminarlos, transformándose en enemigos de todo lo que huela a Estado.

     

    Hoy, este patológico personaje trabaja en Chile por la profundización bestial del egoísmo neoliberal.

     

    Si se tratase de una persona de “normal” raciocinio, una mínima pregunta que debiera hacerse a sí mismo es: ¿qué padre de familia en Chile - como él lo fue en Suecia, con seis hijos de carga, sin ingresos ni herencias especiales - podría hacer el trayecto académico que él realizó?.

     

    Todo, absolutamente todo lo que ha conseguido, ha sido gracias al sistema educacional y socioeconómico de Suecia, denostado por él como “utopía socialdemócrata” que hay que destruir.

     

    No me cabe duda de que este converso exageró los motivos políticos de su exilio para así obtener su permiso de residencia en Suecia.

     

    Absolutamente condenables son sus indignas declaraciones sobre el Museo de la Memoria, mostrando la peor de las peores faltas de sensibilidad hacia todas las víctimas de la dictadura y sus familiares, incluso hacia la memoria de su propia madre.

     

    Mauricio Rojas es un ministro del Estado de Chile, sus funestos comentarios desconocen los resultados de los informes Rettig y Valech, y desconocen las decenas de condenas judiciales de lesa humanidad a torturadores y asesinos.

     

    “Para que las mentiras del presente se impongan, hay que borrar las verdades del pasado” Esta es la esencia de su “rasputinesco” discurso.

     

    Cuando ha visto la enorme avalancha de críticas de casi todos los sectores de la sociedad, sale y dice “yo ya no pienso así, he cambiado de opinión”. Esa ha sido la tónica de su historia, cambiar oportunamente de opiniones, ideas e ideologías, cuando les conviene a sus planes estratégicos.

     

    Hoy, un amigo ex mirista me escribió: “Así es, por desgracia. Este tipo ha calculado “maquiavélicamente” sus pasos”, afirma.

     

    Lamentable para Chile, que un Rasputín oportunista de tomo y lomo, esté en el gobierno del país.

     

    ¡Es sumamente peligroso!

     

    ¡Debe dimitir o ser destituido!

     

    David Maldonado

     

    Nota de la redacción:

    Esta columna fue recibida antes de la veloz dimisión del ahora ex ministro, quien solo duró 90 horas en su puesto. Pocos imaginaron que el desenlace tan rápido de este episodio. En Suecia, lo alcanzaron a felicitar el presidente del partido Liberal, Jan Björklund y el ex canciller sueco (del partido Moderados), Carl Bildt, en el momento de su designación. Ninguno de éstos se han pronunciado sobre la salida de Mauricio Rojas. 

     

     

     

     

  • Hola y chao - Renuncia Mauricio Rojas, ministro de Culturas de Piñera

    El nuevo ministro de las Culturas las Artes y el Patrimonio Nacional, Mauricio Rojas, presentó su renuncia.  

    A cuatro días de asumir, su presencia en el ámbito de la Cultura, en el que fuera designado por el presidente Sebastián Piñera, se hizo insostenible. 

    A pesar de que se retractara de lo dicho en su libro "Diálogo de conversos", escrito en conjunto con el actual Ministro de relaciones Exteriores de Chile, Roberto Ampuero, las explicaciones que Mauricio Rojas dio al respecto no fueron suficientes. Había dicho exactamente lo mismo en una entrevista televisada: que "El Museo de la Memoria era un montaje". 

    Duró solo 90 horas en su cargo.

     

     Por: Magazín Latino

     

    Radio Bio Bio publica: 

    El nuevo ministro de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Mauricio Rojas, presentó su renuncia al cargo a menos de 4 días de asumir la cartera.

    El Gobierno aceptó su decisión y se confirmó que el presidente Sebastián Piñera alista una declaración desde el Palacio de La Moneda para oficializar su salida del gabinete, el cual también fue objeto de cambios en Educación y Medio Ambiente el jueves.

    De momento, los asesores del mandatario trabajan en los nombres para poder establecer al sucesor de Rojas, quien está envuelto en una polémica tras sus dichos sobre el Museo de la Memoria, al cual calificó de “montaje”.

    “Más que un museo (…) se trata de un montaje cuyo propósito, que sin duda logra, es impactar al espectador, dejarlo atónito, impedirle razonar”, dijo Rojas en el libro “Diálogo de Conversos”, que escribió junto al actual ministro de Relaciones Exteriores, Roberto Ampuero.

    La salida del secretario de Estado será comunicada a los presidentes de los partidos de Chile Vamos en el Comité Político, pero desde el Ejecutivo respaldaron a Rojas durante la jornada del domingo.

    En una entrevista con Telvisión Nacional, el ministro secretario general de la Presidencia, Gonzalo Blumel, aseguró que la opinión de Rojas sobre el recinto que recuerda los abusos durante la Dictadura había cambiado y que éste nunca “ha justificado las violaciones de los Derechos Humanos“.

    Desde la oposición, en tanto, las críticas fueron duras. La diputada y presidenta de la comisión de Derechos Humanos de la Cámara, Carmen Hertz (PC), aseveró que tales dichos “sólo buscan minimizar los horribles crímenes” que ocurrieron bajo el régimen de Augusto Pinochet.

     

    El Mostrador, por su parte, destaca que Mauricio Rojas tuvo que abandonar la cartera debido a presiones de defensores de los DDHH: 

    "Debut y despedida: Mauricio Rojas sale del ministerio de las Culturas ante presión por DDHH

    Sus dichos calificando de “montaje” al Museo de la Memoria dejaron en posición insostenible al ex “ghostwriter” de Sebastián Piñera. Sus declaraciones además dejaron en evidencia las dos almas de la derecha y finalmente tuvo que dejar el cargo tras la incesante presión desde la oposición y el mundo de la cultura". 

    El Mostrador apunta a la división de la derechas, puesto que RN y la UDI hicieron filas con Rojas, en tanto que  Evópoli expresó su rechazo a los dichos del ministro dimitido.

     

    Cambio 21, en una nota de ayer, afirma que el gobierno de Piñera respaldó a su ministro: 

    "Sigue la fiesta. Gobierno sale a respaldar a ministro de Las Culturas: "Rojas en un defensor de los DDHH"

    El Ministro Blumel debió salir a poner la cara por los crueles dichos de Rojas: "Las opiniones del pasado son opiniones del pasado", aseguró el titular de Segpres.

    El ministro de la Segrepres respaldó al ministro de las Culturas y aseguró que "ha sido una persona que ha defendido los Derechos Humanos" (SIC).

    El ministro Secretario General de la Presidencia, Gonzalo Blumel, se refirió a la polémica con el ministro de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Mauricio Rojas, por sus dichos sobre el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos.

    "Es un problema que hay que despejar y el ministro ya lo ha despejado (...) él mismo planteó que lo que él había señalado no es correcto y que ese planteamiento hoy no lo representa”, dijo en el programa Estado Nacional de TVN.

    Y agregó que, "en materia de derechos humanos no hay dos lecturas. Todos tenemos que ser absolutamente defensores y respetuosos de los DD.HH. en todo tiempo, en todo lugar y en toda circunstancia”.

    Blumel argumentó que en el panel que los ministros "actuamos" en función del planteamiento del Gobierno y dejó en claro que "las opiniones del pasado son opiniones del pasado".

    Finalmente, el ministro de la Segpres, defendió a Rojas y dijo que "ha sido siempre una persona que ha defendido los DD.HH.".

    Esto último, difícilmente él mismo se lo crea".

     

     

    EXTRA: A las pocas horas de la dimisión de Mauricio Rojas, el Gobierno dio a conocer el nombre de su sucesora. BioBio publica: 

    Consuelo Valdés Chadwick es designada como ministra de las Culturas tras renuncia de Rojas

    Luego de que Mauricio Rojas renunciara este lunes, a tan sólo 90 horas de asumir el cargo de ministro de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, el presidente Sebastián Piñera nombró a una nueva secretaria de Estado.

    Se trata de Consuelo Valdés Chadwick, quien fue designada mediante una declaración pública del mandatario en el Palacio de La Moneda.

    Valdés Chadwick tiene amplia experiencia en el área. Hasta el momento se desempeñaba como directora ejecutiva del Museo Interactivo Mirador (MIM), y fue directora del Museo Artequín, consejera del Consejo Nacional de Televisión (CNTV) y Coordinadora Nacional de Museos en la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam).

    Es arqueóloga de la Universidad del Norte de Chile, con un Master of Arts en Estudios Latinoamericanos con mención en Antropología de la Universidad de Alabama y diplomada en Producción Audiovisual de Standford University, en Estados Unidos.

    Actualmente, según indica el sitio del MIM, ejerce dos cargos ad-honorem: miembro de los directorios de la Corporación Museo Artequín (Santiago y Viña del Mar) y hasta septiembre de 2016, del directorio de la Fundación Ciencia Joven y Fundación MediaBus.

    Consuelo Valdés Chadwick es familiar lejana del actual ministro del Interior, Andrés Pío Bernardino Chadwick Piñera, primo del Presidente. Sin embargo, desde el entorno del abogado aseguraron a Radio Bío Bío que, pese al parentesco, no se conocen.

    En la instancia, Piñera también se refirió a las polémicas palabras de Rojas, que calificó al Museo de la Memoria como un “montaje”, asegurando que “no las comparten, respecto al sentido y misión del Museo de la Memoria, que recoge las vivencias y enseñanzas de un periodo muy oscuro de nuestro país”.

     

     


    El dimitido ministro de las Culturas, Mauricio Rojas deberá, tal vez, volver a su ocupación anterior: a escribirle los discursos a su amigo y jefe, el presidente Piñera, a quien además le escribió un libro. Foto: El Desconcierto. 

     

     

     

  • Se cumplen 31 años del asesinato de Olof Palme

    Actualizado: 4 de marzo de 2017

    Este martes 28 de febrero se cumplen 31 años del magnicidio del líder socialdemócrata, Olof Palme. Como todos los años, hoy su partido le rindió un homenaje en su tumba, en el cementerio de la Iglesia de Adolf Fredrik, a pocos metros del lugar donde fuera asesinado. El alevoso crimen sigue impune, y el trauma en la sociedad sueca sigue vigente.  

     ”Cuando las velas se hayan apagado, vamos a llevar la llama dentro de nosotros para seguir luchando por la paz, la igualdad y la democracia, en el espíritu de Olof Palme”, reza el mensaje de la Socialdemocracia en su grupo en Facebook.

     A más de tres décadas de su muerte, el mundo necesita más que nunca de sus ideales y de políticos como él: valientes y consecuentes.

     



    Por: Marisol Aliaga

     

    El 28 de febrero es una fecha fatídica en la memoria colectiva sueca. Nadie, que haya vivido esa mañana del 1 de marzo de 1986, ha podido olvidar donde y cuando se enteró de la noticia de que el primer ministro había sido asesinado. En pleno centro de la capital.

     

    A todos nos pilló de sorpresa. Muchos pensamos – equivocándonos en la fecha – que era una broma de mal gusto del 1 de abril. Pero la realidad era otra. Era que los enemigos de Palme habían al final conseguido lo que hace tiempo estaban deseando: que dejara de existir. Palme se había convertido en un estorbo, y tenía bastantes detractores. Detractores con poder y con dinero.

     

    Ahora, a 31 años del magnicidio, Suecia es un país completamente diferente al de tiempos de Olof Palme, a quien se sigue recordando con nostalgia y pesar. La gran mayoría de los suecos desearían que el crimen se aclarara, para poder poner punto final a este trauma nacional. Sin embargo, pocos creen en que esto se cumpla.

     

    Y con cada año que pasa, se pierde aún más la esperanza. El tiempo va borrando recuerdos y detalles importantes, y cada vez son menos quienes tienen algo que aportar para ayudar a que se resuelva el caso.

     

    También están quienes consideran que el crimen ya fue aclarado. Un hombre fue considerado culpable: Christer Pettersson, un personaje que rápidamente figuró entre los sospechosos, y a quien Lisbet Palme señalara como el hombre que le disparó a su marido, a la salida de una función de cine, cuando paseaban rumbo a casa. La primera bala que percutara el asesino esa noche del 28 de febrero de 1986 le dio en la espalda a Olof Palme, quien se desplomó de inmediato y falleció a las horas después. La segunda bala rozó el hombro de Lisbet, quien tuvo un ”ángel de la guarda” y se libró, por muy poco, de correr la misma suerte que su marido.

     

    Pero, el tribunal de apelaciones desestimó el fallo anterior, y determinó la inocencia de Petterson. Seguidamente, el Tribunal Supremo se negó a tomar el caso, por lo que el fallo se mantuvo y Pettersson salió de la cárcel como un hombre libre. A pesar de que a varios de sus amigos les había confesado – en secreto – que él había cometido el magnicidio. Detalle que en realidad no aporta mucho, Pettersson no era de las personas que se ajustaban a la verdad.

     

    El primer ministro, Stefan Löfven, es uno de quienes dan por cerrado el caso. Al cumplirse las tres décadas del asesinato de Palme, el año pasado, declaró:

     

    - Hay una persona que fue condenada y después absuelta. Lisbet Palme asegura que fue Christer Pettersson, por tanto yo creo en esto.

     

     

    La declaración pasó casi inadvertida, a pesar de lo controversial de su postulado: el primer ministro sueco desestima un fallo de la corte de apelaciones. Esto quiere decir que no cree en el juicio. No cree que se hizo justicia. Cree que Pettersson fue quien acabó con la vida del principal líder de la Socialdemocracia, su propio partido que nunca se recuperó de la ausencia de Palme. Existe un antes y un después de Olof Palme, en la Socialdemocracia.

     

    No deja de ser extraña la declaración de Löfven. Uno querría escuchar (ya que él considera que no se hizo justicia): ”vamos a hacer todo lo posible para que este crimen se resuelva, pase el tiempo que pase”. Pero no. Stefan Löfven considera que el caso ya está resuelto. Aunque el sospechoso haya sido absuelto.

     

    Porque las dudas no se han resuelto. Según fuentes, el hombre que le disparó a la pareja Palme era fornido y atlético. Y fue certero, una sola bala le bastó para terminar con la vida de Palme, y por poco también acaba con la de Lisbet. El fanfarrón de Pettersson poco o nada tenía que ver con estas características. Dedicado al alcohol, las drogas y crímenes de poca monta, se hace difícil creer que hubiera actuado con la pericia del perpetrador y que haya tenido la preparación física del asesino.

     

    Se sabe que Lisbet Palme, al señalar a Christer Pettersson como culpable, a los tres años de ocurrido el hecho, se dejó influenciar por sus prejuicios. ”Es él. El que tiene aspecto de alcohólico. Todos saben como se ve un alcohólico”, dijo, apuntando a uno de los hombres detrás de la ventana, a Christer Pettersson, en el careo. Esta fue una de las razones de más peso para que el tribunal de apelaciones no considerara válido su testimonio.

     

    La pregunta que queda es, si no fue Pettersson, ¿quien fue?  

     

    En la actualidad se barajan tres posibles autores del crimen: Pettersson; agentes sudafricanos; la policía secreta sueca. Se han escrito libros y se han hecho innumerables reportajes al respecto, pero, hasta la fecha, no se ha logrado demostrar nada. El arma nunca ha sido encontrada, y sin esta, imposible encontrar al culpable.

     

    Y ya han pasado más de tres décadas.

     

    El 2010, se cumplía el tiempo de prescripción del delito, el caso corría el riesgo de ser cerrado, pero el Parlamento Sueco determinó que este crimen no se archivaría nunca, al igual que otros crímenes de lesa humanidad. Esto cambió las condiciones legales para evitar la impunidad de la que gozaban genocidas que se habían refugiado en Suecia. Un gran punto para la justicia y algo que, por ejemplo el partido racista Demócratas de Suecia parece haber olvidado, que afirman lo contrario.

     

     

    Algo que lamentan quienes se han interiorizado en el tema, es que el asesinato de Olof Palme le restó importancia al político y a su legado. Se han publicado varios libros sobre el asesinato, los posibles culpables y las distintas teorías, pero poco se ha escrito - para todo lector - sobre el cambio experimentado en la Socialdemocracia, sin Palme.  

     

    Habría sido interesante ver cuál habría sido la postura de Palme respecto a la administración de Donald Trump. Olof Palme no era una persona que se guardara sus opiniones, tenía una agudeza excepcional y no dudaba de ponerse al lado de los más débiles. Su lucha en contra del Apartheid resultó que Suecia se levantara mundialmente como una poderosa voz de defensa de los Derechos Humanos. Lo mismo frente a las dictaduras en Latinoamérica y en otras partes del mundo.

     

     

    Palme ayudó a muchos chilenos y latinoamericanos, después del golpe de Estado en Chile, al ofrecer refugio a miles de exiliados.

     

     

    La semana próxima, en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, en Santiago de Chile, se le rendirá un merecido homenaje, con la inauguración de la exposición ”Olof Palme o la solidaridad urgente”.

     

    El miércoles 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer, por lo tanto la fecha calza muy bien, Palme fue un reconocido feminista.

     

    ”El día en que los hombres se den cuenta de que ser feminista también les conviene a ellos, habremos avanzado mucho”, acostumbraba decir Olof Palme, respecto al tema.

     

     

     

    Entrevista con David Frost, 1969 (en inglés) - haga clic  

     

     

     

     

     

     

     

     

     

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