Martes, 16 Octubre 2018 | Login
El momento exacto en que Pamela Jiles encara a Urrutia por sus denigrantes dichos contra las víctimas de dictadura La diputada Pamela Jiles quiso encarar al diputado Ignacio Urrutia, pero fue contenida por otros colegas. Foto: El Desconcierto.

El momento exacto en que Pamela Jiles encara a Urrutia por sus denigrantes dichos contra las víctimas de dictadura

Latinoamérica - Santiago, Chile 

"¿Esto van a hacer cuando pierden las votaciones? ¿Van a retirar los proyectos y mandar a sus matones a agredir a parlamentarios?", aseguró la diputada Pamela Jiles, quien apenas escuchó a Urrutia se levantó de su asiento y lo encaró. Fue detenida por otros diputados de Chile Vamos.

 

 Fuente: El Desconcierto. 19.04.2018 @eldesconcierto

 

El Congreso estalló en llamas la mañana de este jueves luego de que el diputado Ignacio Urrutia (UDI) calificara a las víctimas de la dictadura de “terroristas” y de querer “usufructuar” del Estado. Eso, en medio de la discusión que generó la decisión del presidente, Sebastián Piñera, de retirar la tramitación del proyecto que establecía un aporte único de reparación a las víctimas de violaciones a los derechos humanos en dictadura.

 

“Este proyecto es nefasto porque no es la única vez que entregan estos regalitos a esta gente que fue más que exiliada, que fue terrorista en el pasado. En buena hora el gobierno retiró este aguinaldo. Espero que en el futuro no se presente nunca más este proyecto”, dijo Urrutia.

 

Apenas terminó su palabra, la diputada Pamela Jiles (Partido Humanista), quien sufrió prisión política y tortura en dictadura, se dirigió rauda hacia Urrutia y lo encaró. 

 

Jiles tuvo que ser contenida por sus pares. “Fui impedida por otros cuatro parlamentarios que consideran que tengo fuerza física importante porque se tiraron a detenerme, incluso con manotazos porque parece que hay que proteger a este señor”, aseguró la diputada, un rato después. “Tuve que decirle a viva voz lo inadmisible de su actitud”, agregó.

 

“Estas personas traen un discurso de odio y se permiten hacerlo en el hemiciclo. ¿Esta va a ser la forma de actuar del gobierno? ¿Esto van a hacer cuando pierde las votaciones? ¿Van a retirar los proyectos y mandar a sus matones a agredir a parlamentarios?”, imputó Jiles, recordando el inicio del conflicto de esta mañana: La decisión de Piñera de retirar el proyecto que entregaba un aporte único a todas las víctimas de la dictadura.

 

La oposición, entonces, se paró inmediatamente, unos que fueron a parar a la diputada humanista y otros que se fueron indignados de la Sala.

 

El presidente de la Cámara Jaime Mulet, dio la palabra a Miguel Crispi (RD), quien empezó a intervenir en medio del caos asegurando que “es impresentable” esas palabras. La sesión se suspendió inmediatamente.

 

 

 


Media

About Author

Related items

  • Ganó Chile en La Haya: Descartan todos los argumentos de Bolivia y no existe obligación de negociar

    Se acabó la espera. La Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya entregó el fallo de la demanda marítima de Bolivia, que exigía a Chile ante el tribunal sentarse a negociar una salida soberana al mar. Pero la CIJ desechó los 14 argumentos altiplánicos por 12 votos contra 3 y determinó que Chile no tiene obligación de negociar mar con el país vecino.

     

     Fuente: Radio BioBio

     

    Por una parte, el presidente Sebastián Piñera decidió esperar los resultados en La Moneda, mientras que su par Evo Morales optó por escuchar los argumentos en primera persona ante el tribunal.

     

    Tras un largo proceso que inició en 2013, la corte partió con un resumen del tratado de límites de 1904 y las instancias de diálogo posteriores entre ambos países, en las cuales no se llegó a ningún acuerdo fructífero.

     

    “Las negociaciones entre Chile y Bolivia no progresaron desde 1950 en adelante”, señaló el juez Abdulqawi Ahmed Yusuf, presidente de la Corte Internacional de Justicia.

     

    Del mismo modo, en la lectura recalcó que “una obligación a negociar no implica una negociación de llegar a acuerdo”.

     

    Aunque “si no hay obligación de negociar establecida de manera literal, hay que mirar toda la evidencia para juzgar si existe”, dijo Ahmed.

     

    14-0: triunfo por goleada

    Tras dicho preámbulo, los argumentos fueron en su totalidad para Chile. En el primer punto a favor de Chile, la CIJ desacreditó que en 1920 haya habido un acuerdo o una promesa cierta de acceso soberano al mar para Bolivia. Según la Corte, en ese momento ambas partes realizaron negociaciones y Chile dio cierto pie para que Bolivia pudiera obtener un acceso al mar. Fueron acercamientos políticos, que no indicaron que Chile haya aceptado negociar el mar, asegura el tribunal.

     

    En tanto, el segundo argumento esgrimido por los altiplánicos, que sostenía que en 1950 Chile se había comprometido a una entrega soberana para Bolivia, también fue descartado.

     

    Acto seguido, la corte entregó otro punto a favor: que el acuerdo de Charaña entre Augusto Pinochet y Hugo Banzer no implica un acuerdo que genere obligación para nuestro país.

     

    En cuarto lugar, también desechó que dos comunicados de 1986 sean un compromiso de Chile hacia Bolivia.

     

    En la misma línea, desestimó la obligación de Chile, tras una declaración realizada por nuestro país en Portugal hace 18 años.

     

    Para cerrar, el último argumento boliviano también fue desechado, por lo que la CIJ descartó que la agenda de los 13 puntos, suscrita en 2007, establezca una obligación para Chile.

     

    De este modo, en resumen, todos los argumentos centrales de Bolivia fueron descartados por la Corte Internacional de Justicia.

     

    “Chile no tiene obligación de negociar”

    Incluso el tribunal fue más allá y apuntó que en los acuerdos unilaterales “no hay pruebas de intención de Chile de asumir obligación de negociar”, al mismo tiempo que la declaración ONU de 1984 “no se puede considerar una base jurídica para negociar”.

     

    En tanto, sobre las “expectativas legítimas” de Bolivia, el tribunal asegura que se pueden encontrar referencias de ello, pero no se sigue un principio que pueda dar lugar a una obligación fundada.

     

    Sobre carta de las Naciones Unidas, de paso, aseguró que el término “negociar” no aparece en la carta. En solución de disputas, las partes a menudo recurren a una negociación, pero no están obligadas a hacerlo.

     

    En décimo tercer lugar, la CIJ recalcó que ninguna de las resoluciones de la Asamblea General de la OEA indican que Chile tenga obligación a negociar.

     

    Asimismo, sobre la “continuidad histórica” y “acumulativa” argumentada por Bolivia, el tribunal asegura que “en ningún caso establecería una obligación”.

     

    Por ello, la Corte Internacional de Justicia concluyó por 12 votos a 3 que Chile no tiene obligación de negociar. Eso sí, precisó que el fallo no impide continuar las negociaciones a futuro.

     

     
    Varios medios chilenos transmitieron en directo la lectura del fallo. Foto: Captura de pantalla de Teletrece.

     

    Para ver vídeo, entre a la nota en Radio BioBio - haga clic 

     

     

     

     

     

  • Te recuerdo, Miguel

    El golpe de Estado del 73 no solo dejó hondas cicatrices en la memoria histórica en Chile. Dejó también innumerables historias que nunca fueron contadas, y que, si no las traemos a la luz, nunca iluminarán nuestro futuro.

    Esta crónica de Lilian Aliaga rescata a uno de esos héroes anónimos que cayeron luchando por un mundo mejor.

     

     Por: Lilian Aliaga

     

    Sentada en frente de una hoja en blanco intento plasmar las emociones que me invaden luego de escuchar las diversas opiniones que difunden los noticieros en relación con los últimos acontecimientos que se han venido desarrollando en Chile:

     

    La acusación constitucional a los jueces del Tribunal Supremo de la nación, que concedieron libertad a prisioneros de Punta Peuco condenados por delitos de lesa humanidad.

     

    Los esfuerzos de algunos para hacer valer su opinión de “poner en contexto” los hechos ocurridos durante la dictadura, como si existiese “un contexto” que validara tanta crueldad y tanto ensañamiento con tantas miles de víctimas.

     

    Algunos, los de siempre, tratando de defender lo indefendible, quizás con el objetivo en mente de que algún día el olvido le gane a la memoria y las nuevas generaciones lleguen, tal vez, a negar lo ocurrido ese 11 de septiembre de 1973, diciendo que fue un “montaje”. Como ocurre también en relación con el Holocausto, con los llamados “negacionistas”.

     

    Ante esto, con la esperanza y la convicción de que no podemos dejar que esto ocurra, y dejándome llevar más por el corazón que por la razón, escribo por vez primera acerca de mis vivencias personales de aquellos días:

     

    El radiante sol de primavera y el persistente viento más bien frío me retrotraen a aquella mañana de septiembre del 73, cuando con apenas 20 años deambulaba por cada centro de detención en Santiago y alrededores en busca del hombre que me había robado el corazón.

     

    Un hombre soñador, amante de los perros callejeros y de las palomas. Cantor y poeta que, como tantos jóvenes idealistas de aquella época, había cruzado la cordillera de Los Andes para venir a conocer esta insólita llegada al poder por la vía democrática. La vía pacífica de un gobierno que representaba sus ideales, tan pisoteados en su propio país por las sucesivas dictaduras militares.

     

    Recuerdo las largas y apasionadas conversaciones sostenidas en el salón comedor de la UNCTAD, donde con frecuencia y por muy poco dinero, comprábamos nuestros almuerzos muchos universitarios pobres como yo, que estudiábamos gratuitamente. Trabajadores, intelectuales, artistas y un mundo variopinto de personas en un ambiente imposible de describir por su diversidad y efervescencia.

     

    Hoy tú ya habrías pasado los 70 años, y si los sueños de aquella época se hubiesen hecho realidad, viviríamos tal vez más al Sur, en una casa pequeña de paredes muy blancas y rodeados del espacio suficiente para acoger a tantos perros como hubieses podido rescatar de la calle.

     

    Pero tu destino fue otro y tú, que tan sólo tenías tu inseparable cuaderno y tu lápiz como únicas armas, fuiste uno más de los caídos en aquel desigual e injusto combate.

     

    En marzo de 1974, mi peregrinar terminó abruptamente cuando tus restos, o lo que dijeron que eran, fueron enviados a tus padres, quienes nunca lograron tener la certeza de que habían recibido el cuerpo de su hijo.

     

    Supe por testigos, muchos años más tarde, que fuiste atrozmente torturado antes de morir, te mataron a punta de golpes. Tu estatura, tu pelo claro ensortijado y tus bellos ojos color de miel eran una amenaza. Te veían como un fiel representante de un “enemigo de la patria”, como me espetó un soldado cuando mencioné tu nombre y tu nacionalidad, luego de horas de espera a pleno sol, frente al Ministerio de Defensa, en Santiago. Me respondió con una rabia tal, que sentí miedo. Me apuré en irme y me quedé con la sensación de que me seguían.

     

    Sin darme cuenta, finalmente, dirijo mis palabras a ti, Miguel, y en tu nombre rindo homenaje a los miles de hombres, mujeres y niños que corrieron tu misma suerte. A todos quienes vieron sus vidas trastocadas, sus sueños destrozados, y a quienes el destino llevó, a raíz de tan aciagos acontecimientos, por rumbos jamás imaginados.

     

    Lilian Aliaga

    11 de septiembre de 2018

     


    Foto: Eldesconcierto.cl. 

     

     

  • Chile, once de septiembre: culminación y comienzo

    Hoy se cumplen 45 años del golpe cívico-militar en Chile.

    Es imprescindible, necesario, conveniente y obligatorio hablar de ello, recordar los hechos, que a casi medio siglo de ocurridos, mantienen su vigencia en el dolor de los familiares de las víctimas, en el trauma de quienes lograron sobrevivir y sobreviven aún, y sobre todo en momentos en que tres jueces de la Corte Suprema, el máximo tribunal del Poder Judicial chileno, les otorga libertad condicional a siete monstruos que torturaron salvajemente a miles de compatriotas, hombres y mujeres, violaron, asesinaron, hicieron desaparecer y enviaron al exilio a más de un millón de personas.

     

     Por: Jorge Romero

     

    Sin embargo, la fecha 11 de septiembre,que muchos confunden, por ignorancia o por complicidad con los esbirros de la dictadura, con la voladura de las torres gemelas en Estados Unidos, es a mi juicio sólo la culminación de un proceso que comenzó mucho antes, de una idea que estuvo siempre presente, no sólo en las mentes retrógradas de la oligarquía, los terratenientes y, en general de los ricos de Chile, sino también de las Fuerzas Armadas del país, en el sentido de considerar un peligro para sus intereses económicos  los primeros, el ascenso al poder de las fuerzas políticas de izquierda con base en el proletariado obrero, campesino, pescador, minero o mapuche;  y el sueño de la oficialidad nazi-fascista de liberarse  de la autoridad civil sobre sus propias prerrogativas y de tener un papel protagónico en el exterminio del pueblo pobre y de sus ideales de justicia y libertad.

     

    Desde antes de la llamada ”Pacificación de la Araucanía" y del exterminio casi total del pueblo mapuche, entre los años 1861 y 1893, ha sido constante el asesinato por parte de las Fuerzas Armadas y Carabineros de Chile de obreros, mineros, campesinos, pescadores, estudiantes.

     

    En Wikipedia encontramos un detalle cronológico de 14 masacres ocurridas en Chile. No figuran en este listado los asesinatos individuales, por ejemplo, de Víctor Jara, de Litre Quiroga, de jóvenes mapuche, de Miguel Henríquez y tantos otros. Sólo masacres. Daremos cuenta aquí de algunas de ellas.

     

    El 18 de agosto de 1891, tuvo lugar en Santiago la llamada Masacre de Lo Cañas. Bajo el mando del general Orozimbo Barbosa, el Ejército asesinó a 84 personas.

     

    En el llamado "Mitin de la carne", el general Roberto Silva Renard dio la orden por la que resultaron muertas más de 100 personas que pedían rebaja en los precios. Esto bajo la presidencia de Germán Riesco Errázuriz.

     

    El mismo Silva Renard comandaba las tropas que asesinaron a más de 3 mil obreros del salitre, junto con sus mujeres y sus hijos en la Matanza de la Escuela Santa María de Iquique, el 21 de diciembre de 1907. Era presidente de Chile Pedro Montt.

     

    Bajo el gobierno de Arturo Alessandri Palma, y según estimaciones de diplomáticos británicos, fueron asesinadas más de 800 personas (hombres, mujeres y niños) en la denominada Masacre de La Coruña, el 5 de junio de 1925.

     

    En los meses de junio y julio de 1934, hubo un levantamiento de campesinos y mapuche en la provincia de Malleco. Pedían el fin de los abusos por parte de los terratenientes. El presidente Alessandri Palma ordenó nuevamente una masacre en Ranquil, de la que resultaron asesinados por fuerzas de Carabineros de Chile más de 500 campesinos.

     

    En la Matanza del Seguro Obrero en Santiago, el 5 de septiembre de 1933, fueron asesinadas 59 personas.

    En Puerto Montt fueron masacrados 10 pobladores, el 9 de marzo de 1969, por orden del ministro del Interior Edmundo Pérez Zujovic. Gobernaba el país el democristiano Eduardo Frei Montalva.

     

    El 18 de septiembre de 1973, ya en dictadura, fueron asesinados 19 obreros en la Matanza del Laja.

     

    Esta matanza, que forma parte del exterminio masivo de dirigentes políticos de izquierda, de sindicalistas, estudiantes, obreros, campesinos, mineros, pescadores, mujeres y niños, del asalto al palacio de La Moneda y la muerte del Presidente Salvador Allende, es el comienzo de una nueva forma de represión y asesinatos masivos por parte de las Fuerzas Armadas y Carabineros de Chile, más los organismos represivos creados por la dictadura, la CNI y la DINA.

     

    Las Fuerzas Armadas habían logrado independencia del poder civil. Ya no tenían que responder ante nadie de sus actos, ni siquiera ante organismos internacionales y la oligarquía chilena aseguraba, con este triunfo de sus guardianes, que sus intereses económicos no fueran tocados.

     

    De manera que me parece absolutamente lícito, al referirnos al 11 de septiembre de 1973, hablar de culminación y comienzo. Culminación, meta largamente soñada por civiles golpistas y Fuerzas Armadas fascistas y comienzo de una nueva era, marcada por la represión, la desaparición forzada de personas, la tortura, el asesinato masivo y el exilio. El contubernio entre civiles y militares sigue y seguirá funcionando como reloj suizo, hasta que el pueblo de Chile los borre del mapa e inicie su propio camino hacia el futuro.

     

    Testimonio personal en dos casos

    Trabajando para el gobierno de la Unidad Popular en la Gobernación de El Loa, en Calama, fui enviado por el gobernador Edmundo Checura Jeria a fiscalizar el tren Antofagasta-Oruro. Había aumentado ostensiblemente el contrabando por esa vía, en ambos sentidos. De mi investigación resultó ser que el capo de la mafia era el propio jefe de Aduana en Ollague, pueblo salitrero en la frontera con Bolivia. Y de mi informe enviado a las autoridades centrales en Santiago, resulté declarada persona 'non grata' en todo el Norte Grande, mientras el funcionario aludido conservaba su puesto. Era militante del Partido Socialista de Chile.

     

    En julio de 1973 me presenté como periodista en la Comisaría de Los Ángeles a exigir los nombres de cinco jóvenes fascistas de Patria y Libertad (brazo armado del Partido Nacional) que habían apedreado a la entrada de la ciudad un bus de la línea Vía Sur, con resultado de varias personas heridas de gravedad con cortes profundos, especialmente en sus rostros. Mientras era sacado violentamente de la Comisaría, grabé los gritos de un capitán, que decía:  - Menos mal que les queda poco a estos c. de su m!

     

    El Sr. Intendente, militante del Partido Comunista de Chile le hizo saber al ministro del Interior, Daniel Vergara, sobre lo ocurrido... y no pasó nada. 

     

    El primer caso nos muestra la contribución que hizo la propia izquierda chilena al golpe de Estado. Con el segundo ejemplo queda claro que el golpe fascista era inevitable y que se sabía que ocurriría, tarde o temprano.

    La culminación de los sueños dictatoriales de los ricos con las Fuerzas Armadas de Chile estaba a las puertas de nuestra historia.

     

    Jorge Romero, desde Oslo

     

    Septiembre 11 de septiembre de 2018

     



    Foto y montaje: El Desconcierto.

     

     

News Letter

Inscríbase a nuestro servicio de News Letter

  

Magazín Latino te informa en español