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¿Un nuevo milagro en Tierra Santa? El primer ministro en funciones, el conservador Benjamín Netanyahu. El líder ultranacionalista Naftali Bennett. Foto: Agencias.

¿Un nuevo milagro en Tierra Santa?

Después de dos años y cuatro elecciones generales, Benjamin Netanyahu no ha logrado la mayoría necesaria para formar gobierno, en Israel.

Y ahora, la oposición ha llegado a un histórico acuerdo entre la derecha, la izquierda, el centro y el partido árabe. “¿Qué objetivo une a líderes de fuerzas políticas tan dispares y, a simple vista, incompatibles? La respuesta es solo una: echar a Netanyahu del gobierno”, escribe, en la siguiente columna, Thamar Alvarez Vega.

 

 Por: Thamar Alvarez Vega

 

Israel nunca deja de sorprender. Es, de entrada, uno de los países más controvertidos del mundo por la importancia de su rol internacional, pero, sobre todo, por su conflictiva realidad interna.

 

Un poco de historia

La complejidad política y social de Israel deriva, de todos es sabido, del conflicto árabe-israelí, que mantienen al Estado Palestino y al Estado de Israel conviviendo en esa zona de Oriente Medio en situación de control militar israelí y agresión mutua. Desde la creación del Estado de Israel en 1948, las sucesivas guerras entre árabes y judíos y los posteriores acuerdos de paz dieron como resultado una hegemonía del poder para el Estado de Israel y la creación de un Estado Palestino, en 1995 (merced a los Acuerdos de Oslo) que incluía a dos territorios palestinos separados geográficamente, la Franja de Gaza y Cisjordania. En principio, el Estado de Palestina estuvo bajo el mando de la Autoridad Nacional Palestina. Sin embargo, desde 2005 ambos territorios se encuentran también divididos a nivel político, debido a discrepancias internas. Desde esa fecha y hasta el día de hoy, Gaza está gobernada por la organización palestina Hamás y en Cisjordania gobierna la Autoridad Nacional Palestina.

Eso desde el punto de vista administrativo. La realidad es que tanto los territorios de Gaza como Cisjordania están bajo estricto control militar israelí. Y en el caso de Gaza, a este control se suma las restricciones y bloqueos del Estado de Israel, en su afán por controlar y derrotar a Hamás, considerado terrorista. El hecho es que ambos bandos, tanto el Estado de Israel como Hamás, han sido acusados de violaciones a los DDHH por organizaciones internacionales tales como Amnistía Internacional y Human Rights Watch.

        

Israel hoy

Además de lo ya referido, Israel tiene sus propias controversias y conflictos internos a todo nivel. Su población actual es de aproximadamente 9 millones de habitantes, de la cual el 24% no son judíos, sino árabes – musulmanes y cristianos – y drusos. Y los avatares políticos, a lo largo de su historia moderna, han sido tan complejos como los territoriales.

Y estos últimos días, esa complejidad ha tocado límites insospechados. Decidido a acabar con los 12 años de mandato del derechista Benjamin Netanyahu, el líder del partido Yesh Atid (Hay Futuro), el centrista Yair Lapid, ha logrado un acuerdo no solo histórico, sino inusitadamente heterogéneo que abarca la gran mayoría del espectro político israelí: derecha (Yamina, Nueva Esperanza e Israel Beitenu), izquierda (Meretz y Abodá), centro (Yesh Atid y Azul y Blanco) e incluso árabe (Raam).

¿Qué objetivo une a líderes de fuerzas políticas tan dispares y, a simple vista, incompatibles? La respuesta es solo una: echar a Netanyahu del gobierno, a quien acusan de haber crispado y bloqueado la situación sociopolítica del país, todo ello sin olvidar las causas judiciales por corrupción en las que el actual primer ministro está aún imputado.

En principio, este acuerdo estaría llevando al líder de Yamina, Naftali Bennett, a dirigir la Knéset (Parlamento) los dos primeros años. Transcurridos estos, sería el turno de Yair Lapid por los dos años siguientes. Netanyahu ha calificado este acuerdo de “frágil”, al mismo tiempo que apela a la derecha israelí para que no lo secunde. El primer ministro en funciones y líder del partido de derecha Likud, está haciendo todo lo posible por evitar que el acuerdo fragüe, lo que vuelve incierto el futuro de la coalición, dado que esta debe lidiar también con sus propias debilidades, fruto de sus profundas diferencias políticas e ideológicas.

Benjamin Netanyahu consiguió liderar el país por más de una década y llevar a cabo una exitosa campaña de vacunación que convirtió a Israel en el país con el mayor índice de inmunizados del mundo a la fecha. Pero este acuerdo, que tiene entre sus logros la adhesión del primer partido árabe en la firma de un gobierno israelí y la participación de ocho mujeres, y entre sus curiosidades el consenso entre un histórico partido de izquierdas como es Meretz con el del ultraderechista Bennett, está prometiendo poner fin a su carrera como estadista, así como los tribunales israelíes podrían terminar poniendo fin a su vida de hombre libre. ¿Un nuevo milagro en Tierra Santa? El tiempo lo dirá.

Thamar Alvarez Vega
Escritora y Psicóloga
Barcelona, España, 06/06/2021

 


El primer ministro en funciones, el conservador Benjamín Netanyahu. El líder ultranacionalista Naftali Bennett. Foto: Agencias. 

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