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Políticos latinoamericanos abogan por la libertad de Assange John Shipton, padre de Julian Assange, en una manifestación en Estocolmo, en septiembre de 2019. Foto: Marisol Aliaga.

Políticos latinoamericanos abogan por la libertad de Assange

Varios políticos latinoamericanos, entre ellos los presidentes de Argentina y Venezuela firmaron una petición online a favor de la libertad del fundador de Wikileaks Julian Assange, informaron hoy los promotores de la iniciativa.

De acuerdo con la organización Lawyers for Assange (Abogados por Assange), además de los mandatarios Alberto Fernández y Nicolás Maduro, la lista de firmantes incluye a la vicepresidenta argentina Cristina Fernández, y a los expresidentes Dilma Rousseff y Luis Inacio Lula da Silva, de Brasil, al ecuatoriano Rafael Correa, y a Evo Morales, de Bolivia.

 

 Fuente: Prensa Latina. 21-09-2020

 

José Mujica (Uruguay), Martín Torrijos (Panamá), Ernesto Samper (Colombia), Fernando Lugo, de Paraguay, y el dominicano Leonel Fernández completan la lista de expresidentes latinoamericanos a favor de la liberación del periodista australiano, a quien Estados Unidos busca extraditar desde el Reino Unido para juzgarlo por publicar miles de documentos clasificados de la diplomacia y el Ejército norteamericanos.



Lawyers for Assange lanzó la iniciativa a mediados de agosto pasado, para exigir al gobierno británico que detenga el proceso de extradición en marcha en un tribunal de Londres, y ponga en libertad al fundador de Wikileaks. Lo exhortamos a actuar acorde con el derecho nacional e internacional, los derechos humanos y la ley, y poner fin al actual juicio de extradición del señor Assange, y concederle la libertad que le deben desde hace tiempo, afirmó la organización internacional en la carta enviada al primer ministro Boris Johnson y otras autoridades británicas.



En opinión de los expertos legales, la entrega de Assange, quien permanece encerrado en una cárcel británica de máxima seguridad londinense desde que fue arrestado en la embajada de Ecuador en esta capital en abril de 2019, sería ilegal, porque el tratado firmado por Londres y Washington prohíbe la extradición por motivos políticos.



Advierten además que de ser extraditado a Estados Unidos, donde enfrenta 17 cargos de espionaje y uno de piratería informática que en total conllevan una sentencia a 175 años de cárcel, el fundador de Wikileaks sería sometido a torturas o a un tratamiento inhumano y degradante.



La petición, respaldada hasta el momento por 167 personalidades de 27 países, recoge también las rúbricas del exvicepresidente boliviano Álvaro García Linera y del Premio Nobel de la Paz argentino Adolfo Pérez Esquivel, además del expresidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero.



El juicio de extradición de Assange se reanudó el 7 de septiembre pasado en el tribunal londinense de Old Bailey, luego de una demora de varios meses debido a la pandemia de Covid-19.



Al igual que en la primera parte del proceso celebrado en febrero pasado, el fundador de Wikileaks asiste al proceso en su contra desde un cubículo encristalado al fondo de la sala, custodiado por dos guardias de seguridad, y sin tener contacto directo con sus abogados.



La defensa intenta demostrar que las revelaciones sobre los crímenes de guerra cometidos por los militares estadounidenses en Iraq y Afganistán no pusieron en peligro la vida de los informantes del Ejército, como asegura la fiscalía, y que de ser condenado en Estados Unidos, su cliente de 49 años de edad moriría en prisión.

 


John Shipton, padre de Julian Assange, en una manifestación en Estocolmo, en septiembre de 2019. Foto: Marisol Aliaga.

 

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  • Padre de Julian Assange: “Están destruyendo a mi hijo”

    El padre de Julian Assange, John Shipton, estuvo de visita en Estocolmo antes de viajar a Londres a visitar a su hijo en la cárcel de alta seguridad de Belmarsh. El fundador de WikiLeaks arriesga ser extraditado a EE. UU., donde le esperaría una larga condena.

    - 175 años equivale a la pena de muerte. Es una forma de sadismo. Los constantes abusos en contra de mi hijo son pruebas suficientes de que las potencias están tratando de aplastarlo, de destruirlo, dijo John Shipton en un punto de prensa en el parlamento sueco, este jueves.

     

     Por: Marisol Aliaga. Texto y fotos. 

     

    Es un hombre suave y discreto pero cálido, John Shipton, el padre de Julian Assange. Habla en un tono bajo y sosegado. A pesar de sus ojos tristes, la sonrisa aflora a sus labios constantemente. Está abatido, pero no vencido.

     

    Sobre sus hombros pesa la preocupación de que el Estado más poderoso del planeta, Estados Unidos, exige la cabeza de su hijo, el editor y fundador de WikiLeaks, Julian Assange. Para ello cuenta, además, con el apoyo de Reino Unido, Ecuador y Suecia.

     

    Todos recordamos las fuertes imágenes de cuando Assange fue sacado en andas de la Embajada de Ecuador en Londres, luego de que el actual presidente del Ecuador, Lenin Moreno, diera el visto bueno para que los policías británicos irrumpieran en la legación, lo metieran a un van y lo trasladaran a la temida prisión de Belmarsh. Allí se encuentra, actualmente, completamente incomunicado, al igual que peligrosos terroristas o depredadores sexuales.

     

    No tiene acceso a diarios, ni a Internet (obviamente no puede usar un ordenador). Las visitas son restringidas a dos horas dos veces al mes. Solamente la familia o alguien muy cercano.

     

    Su padre se encuentra en un recorrido por algunos países europeos: Irlanda, Austria, Alemania, Francia, España, Suiza, Noruega y Suecia. La meta es lograr apoyo y presionar por la libertad de su hijo.

     

    Pero en Suecia la presencia del padre de Assange no ocasionó interés alguno en los medios establecidos, a diferencia de los llamados “alternativos”, que sí se interesaron y se han interesado en su caso.

    - Los medios de comunicación establecidos no le prestan atención. En cambio, los medios alternativos son mucho más enérgicos, constató, con un dejo de amargura en la conferencia de prensa convocada por la Red de Apoyo a Julian Assange. Esta fue posible llevar a cabo en una sala del parlamento sueco gracias a la diputada Amineh Kakabave, anterior representante del partido de Izquierda, ahora independiente.

     

    Asistieron un columnista y un fotógrafo del vespertino Aftonbladet. El otro vespertino, Expressen, realizó una mini entrevista, un video, con John Shipton, el día anterior. La única cobertura de los medios suecos establecidos.

     

    El resultado de los dos participantes de Aftonbladet en la rueda de prensa fue una nota de opinión en la cual el columnista se mofa de la conferencia, de los participantes, de Assange y de su padre.

     

    Un buen reflejo de cómo la prensa sueca trata, en la actualidad, al wistleblower (alertador) que dejó al descubierto, por ejemplo, el llamado “colateral murder”, un video que muestra la matanza de civiles desde un helicóptero Apache estadounidense, en la guerra en Irak, en 2007.  Entre risas, los militares aprietan el botón que apaga las vidas de un ser humano tras otro.  Doce almas en total, dos de ellos fotógrafos de la agencia Reuters.

     

    En 2010, Julian Assange visitó Suecia. Y fue recibido como un héroe. El director de Aftonbladet, en ese entonces, Jan Hellin (ahora jefe en la televisión estatal, SVT), se deshizo en halagos a “una de las mentes más brillantes del planeta”. Y le ofreció trabajo en su medio.

     

    Ahora lo único que produce el vespertino es una columna mofándose del otrora héroe, ahora villano. Para el medio.

     


    John Shipton durante el conversatorio en el Parlamento Sueco.  

     

    El hecho de que Julian Assange esté consumiéndose en vida en la más implacable de las cárceles del Reino Unido, compartiendo con asesinos en masa y terroristas como si fuera un criminal de alta peligrosidad parece no inquietarles mucho. A tal punto de que son capaces de reírse - a espaldas, eso sí - de un padre que lucha por salvar la vida de su hijo.  

     

    Los medios suecos han condenado a Assange. No fue necesario un proceso legal, y nadie quiere recordar las mil y una vueltas del caso que, por lo demás, ha dejado a Suecia muy mal parada, en términos de violaciones a los derechos humanos.  

     

    Incluso el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la Tortura, Nils Melzer, ha declarado que Julian Assange ha sido sometido a tratos crueles e inhumanos. Luego de su visita al fundador de Wikileaks, Melzer aseguró que éste “presenta todos los síntomas de tortura psicológica” a la que ha sido expuesto durante años.

     

    “¡La persecución colectiva a Julian Assange debe finalizar ahora!”, enfatizó el también profesor de Derecho Internacional.

     

    En la conferencia de prensa, John Shipton habló sobre esto:

     

    - Julian pasó nueve años en la embajada de Ecuador, bajo una tortura que fue en aumento, con el fin de convencerlo de que abandonara la legación. Y su salud se ha empeorado rápidamente, ha bajado 15 kilos de peso. Se ha elaborado un informe especial de la ONU sobre esto, pero no ha sido publicado, porque puede ser problemático para algunas personas.

     

    Su hijo ha asegurado todos estos años que temía venir a Suecia a declarar sobre el caso del que fue acusado aquí, por el temor de ser extraditado a Estados Unidos (lo que no significa que se haya negado a ser interrogado fuera de Suecia. Quien se negó fue la fiscal del caso, Marianne Ny). 

     

    “Suecia es un Estado de derecho”, Assange nunca va a ser extraditado a EE. UU., dijo la prensa sueca. Burlándose de sus temores.

     

    Ahora se demuestra que Julian Assange tenía razón. Estados Unidos exige su extradición, y lo acusa de “espionaje” en 18 cargos, lo que puede resultar en 175 años de cárcel.

     

    - 175 años de prisión es lo mismo que la pena capital. Julian tiene hijos, a quienes no puede ver. La familia está destrozada. Esta es una forma de sadismo. Su madre, Christine, ha luchado constantemente contra los abusos perpetrados contra su hijo, dice John Shipton.

     

    Y asegura de que, a pesar de que trata de ser lo más objetivo posible, es imposible no ver las pruebas de que las grandes potencias (Estados Unidos, a la cabeza) quieren destruir a su hijo. Por el solo hecho de haber desvelado incómodas verdades.

     

    Verdades que en su momento fueron publicadas por todos los grandes medios internacionales.

     

    - Julian ha recibido 16 premios por sus logros periodísticos. Recientemente fui a buscar el Premio Wistleblower, en su lugar. De lo que se le acusa es de algo que los grandes medios de comunicación de todo el mundo han publicado, dice.

     

    Personalmente, y debido a la actitud de los medios suecos respecto a él, tengo una sola pregunta para el padre de Assange:

     

    ¿Qué opina de la forma en que la prensa sueca ha tratado el caso de su hijo?

     

    Pero su respuesta es conciliatoria. No sé, al fin y al cabo, si está al tanto de todo lo que dice la prensa sueca sobre su hijo, y tampoco hay tiempo para ahondar en el asunto.

     

    - No quiero criticar a Suecia. Muchos aquí presentes critican severamente a Suecia, por sus errores. Y yo hago lo mismo, en mi país. Pero no estoy aquí para criticar a Suecia, estoy aquí para abogar por la libertad de Julian. Todos los otros temas pueden esperar, responde, sonriendo.

     

     

    Terminado el punto de prensa, John Shipton se encontró con los activistas que lo esperaban afuera del edificio del parlamento, y marchó junto a ellos por la calle Drottninggatan, hasta la Casa de Conciertos. Las consignas fueron, entre otras: “The one right desition: No extradition”, “Libertad para Assange. ¡Ahora!”, entre muchas otras.

     

    En compañía de los activistas, la gran mayoría latinoamericanos – que bien conocen el tema del terrorismo de Estado – John Shipman se notó más esperanzado, recibiendo numerosas muestras de cariño y solidaridad, en el trayecto por un asoleado Estocolmo.  

     

    Ya frente a la Casa de Conciertos, mi segunda pregunta para él fue en transmisión directa para Radio Bahía, que quería saber qué podíamos hacer todos nosotros, para apoyar a su hijo.  

     

    - Se han formado, en varios países, comités de ayuda a Julian. Se está formando una coalición internacional en apoyo a mi hijo. El presionar desde estas plataformas es la forma más concreta de ayudarlo, respondió.

     

    O, como dijera anteriormente, toda ayuda, por pequeña que sea, es valiosa:  

     

    - Aceptemos la realidad. Ellos quieren destruir a este hombre, y la única forma de hacerlo es a través de nosotros. Tal vez uno se siente pequeño, pero no es así porque, si miras el océano, está compuesto de gotitas de lluvia. No te preocupes por ser pequeño, solo haz lo que puedas.

     

     

     


    El padre de Julian Assange, frente a Konserthuset, en Estocolmo, luego de la marcha por la liberación de su hijo, por las calles de Estocolmo, este jueves. 

     

     

  • Lo que los mayores medios de información no están contando sobre EEUU

    El presidente estadounidense continúa ocasionando polémica, que rápidamente se hace eco en los medios internacionales. La más reciente, su forma de tratar a congresistas origen en países que el día anterior Trump había tildado de "los más incompetentes del mundo".

    Pero el problema es otro, escribe el profesor Vicenc Navarro.

    "Tal atención a la figura de Trump crea una percepción errónea de que el mayor problema que tiene EEUU es su presidente, ignorando que el problema real, apenas citado por los medios, es que la mayoría de la clase trabajadora de raza blanca (que es la mayoría de la clase trabajadora en EEUU) vota a Trump y, muy probablemente, continuará votándolo en el futuro". 

     

     Por: Vicenç Navarro (*)

     

    Se están produciendo grandes cambios en EEUU que apenas han sido dados a conocer en España por parte de los mayores medios de información que, en su intento de informar a los españoles sobre la situación política en aquel país, se centran en presentar (y predominantemente ridiculizar) la figura del presidente Trump, comentando sus extravagancias y falsedades. Tal atención a la figura de Trump crea una percepción errónea de que el mayor problema que tiene EEUU es su presidente, ignorando que el problema real, apenas citado por los medios, es que la mayoría de la clase trabajadora de raza blanca (que es la mayoría de la clase trabajadora en EEUU) vota a Trump y, muy probablemente, continuará votándolo en el futuro (es interesante señalar, por las razones que citaré más adelante, que parece haber un redescubrimiento en aquel país de la clase trabajadora, a la que se había dado por desaparecida u olvidada, siendo sustituida por las clases medias.) Y es también interesante señalar que, aun cuando Trump ha sido votado por amplios sectores de la burguesía y la clase media, el hecho es que, sin el apoyo de la clase trabajadora de raza blanca, no habría sido elegido presidente de EEUU. En realidad, es incluso probable que sea reelegido de nuevo en 2020, y ello a pesar de que la mayoría de ciudadanos desaprueban su gestión. El sistema electoral de EEUU (que favorece a las fuerzas conservadoras), la enorme lealtad de sus votantes (el 82% de aquellos que lo votaron, volverían a hacerlo), y el desánimo y el rechazo de la clase trabajadora y de amplios sectores de las clases medias hacia el Partido Demócrata (que en su día se llamaba el Partido del Pueblo -the People’s Party­-, considerado, con una enorme generosidad, como el partido de izquierdas frente al partido de derechas, el Partido Republicano) son factores a favor de su reelección.

     

    ¿Por qué la clase trabajadora está votando a la ultraderecha? Por la misma razón que en Europa también lo hace

    Tal como también ha ocurrido en Europa, el movimiento hacia la ultraderecha de votantes de la clase trabajadora se debe, en gran parte, al abandono por parte de los partidos de centroizquierda o izquierda de las políticas “labor friendly”, es decir, de las políticas públicas redistributivas que los habían caracterizado (y que habían favorecido al mundo del trabajo). Tal abandono ha ido acompañado de la adopción de políticas públicas de sensibilidad neoliberal que han incluido medidas que han debilitado mucho el mundo del trabajo, tales como las reformas laborales regresivas que han causado un gran aumento de las desigualdades (alcanzando niveles que nunca se habían conocido en los últimos cuarenta años y que han causado un claro deterioro de la calidad de vida y el bienestar de la clase trabajadora y demás componentes de las clases populares). Tales políticas neoliberales fueron iniciadas por el presidente Reagan en EEUU y por la Sra. Thatcher en el Reino Unido, habiendo sido continuadas más tarde incluso por partidos gobernantes que se definían de centroizquierda o izquierda, como en los gobiernos de Clinton y Obama en EEUU, y Blair, Schröder y Zapatero en Europa.

    De estas observaciones se deduce que el foco principal de la atención mediática debería ser el comportamiento de estos partidos gobernantes, intentando entender por qué sus bases electorales los han abandonado. Si hicieran esto, verían que los datos muestran claramente que fueron estas políticas neoliberales las que crearon una enorme crisis social que ha afectado sobre todo a las clases populares. Y es esta realidad la que el establishment político-mediático en EEUU ignora, enfatizando en su lugar las excelencias del modelo económico liberal de aquel país, mostrando su continuo crecimiento económico como mejor prueba de ello. Otros indicadores que también utilizan para mostrar la excelencia del modelo liberal estadounidense es la evolución de los indicadores tradicionales de eficiencia económica, tales como la tasa de desempleo, sin tener en cuenta que la gran mayoría de empleo nuevo es precario y temporal.

     

    La falsedad del éxito del modelo económico neoliberal en EEUU

    La tasa de desempleo en EEUU más divulgada en los mayores medios de información es, en teoría, muy baja (3,6% en mayo de 2019), y es la que el presidente Trump utiliza constantemente. También es la que los grandes medios de información españoles reproducen. Pero esta cifra es de escaso valor para conocer el estado del mercado de trabajo estadounidense. Una tasa más realista es la publicada por la Agencia de Estadísticas Laborales (US Bureau of Labor Statistics, cuadro A-15, en “The employment situation – May 2019”) del gobierno federal, que utiliza la cifra de 7,1%, siendo mucho mayor para las personas con una educación inferior a la secundaria (que incluye la mayoría de la clase trabajadora no cualificada) y que es del 16% entre blancos y del 28% entre afroamericanos. Pero, además de la elevada tasa de desempleo, hay también una muy alta precariedad en el empleo, así como un proceso de uberización del mismo (es decir, la externalización de la relación laboral, pasando de ser empleado de una empresa a un autónomo, perdiendo así el trabajador toda capacidad de negociar los salarios y derechos laborales). Como consecuencia de estos hechos, ha habido un descenso de los salarios durante el período definido como “exitoso”. Para los trabajadores no cualificados, el salario por hora ha descendido desde 1973 un 17%.

    Las consecuencias de estos cambios en unas cifras vitales para la población se muestran con toda claridad. Lo que los medios de información no dicen es que han aumentado de una manera muy notable las enfermedades y muertes por desesperación (“diseases of despair”) entre estos trabajadores no cualificados, incluyendo epidemias de consumo de opiáceos (habiendo crecido 17 veces el número de muertes por adicción a las drogas), epidemias de alcoholismo (causando tantos muertos en un año como el número de soldados muertos en las guerras de Corea y Vietnam), y así un largo etcétera.

     

    El deterioro de la calidad de vida de las clases populares

    Este deterioro, sin ser tan acentuado ahora como a principios del siglo XX, en los años 30 (durante la Gran Depresión), ha creado una enorme crisis de legitimidad del sistema liberal económico y de su establishment político-mediático. Y es esta crisis la que no se está analizando en los grandes medios y sobre la que no se está informando, lo cual es grave, porque sin entenderlo no se puede explicar el auge de la ultraderecha –representada por Trump– (que ha aparecido también en Europa por causas semejantes). Esta ultraderecha tiene características comunes con el fascismo, tales como un nacionalismo extremo y autoritario, una demonización y represión de las minorías y de los inmigrantes, una homofobia y machismo muy extremos, una narrativa antiestablishment que considera que el Estado está captado por las minorías raciales, un desprecio por el sistema parlamentario y por las instituciones representativas, un deseo de control de los medios de comunicación con intolerancia a la crítica, unas promesas de recuperar un pasado idealizado con eslóganes que contienen enormes promesas de imposible ejecución, un culto al líder al que se considera dotado de cualidades sobrehumanas, así como un canto a la fuerza, al orden y a la seguridad, con un ejercicio de la fuerza y la violencia sin frenos. Su gran agresividad, sin embargo, no aparece en forma de intervenciones militares (ya que son conscientes de los desastres que supusieron intervenciones previas de este tipo), sino en forma de bloqueos económicos como han sido los casos de Irán y Venezuela (que han provocado más muertos que los que hubiera habido en caso de conflicto armado). No hay duda de que el desarrollo y continuidad de tales políticas podrían llevar a un desastre.

    Existe una diferencia, sin embargo, entre la ultraderecha gobernante en EEUU y el fascismo europeo en cuanto a sus políticas económicas. El fascismo conocido en Europa (y que era la defensa de la estructura del poder capitalista frente a la amenaza del socialismo y del comunismo) no era anti-Estado. Tenía un barniz social, con el cual intentaba llegar a la clase trabajadora. Así, el nacionalsocialismo era un intento de derivar a la derecha el enfado popular hacia el sistema capitalista. No así la ultraderecha actual en EEUU, que es profundamente anti-Estado, teniendo características del libertarismo. Vox ejemplifica en España el trumpismo, a diferencia de la ultraderecha francesa, por ejemplo, liderada por el partido de Le Pen.

     

    Las limitaciones políticas de carácter identitario de lo “políticamente correcto”

    Frente a esta amenaza, la estrategia de la izquierda estadounidense, a través del Partido Demócrata, fue enfatizar las políticas antidiscriminatorias de género y de raza, encaminadas a la integración de las mujeres y minorías en el establishment político-mediático del país. Se seguía una estrategia basada en lo “políticamente correcto”, es decir, con unas prácticas y un lenguaje antidiscriminatorio focalizados en políticas públicas de afirmación identitaria (repito, fundamentadas en el género y la raza).

    Tales intervenciones, sin embargo, aunque importantes, han sido insuficientes. Su falta de atención hacia la discriminación de clase (es decir, hacia la discriminación contra las clases populares) ha sido su gran punto flaco. El fracaso de esta estrategia, en el caso del mayor movimiento feminista en EEUU (NOW), se ve claramente en que la mayoría de mujeres de clase trabajadora (la mayoría de mujeres) no votaron a la candidata feminista, Hillary Clinton, sino a Trump. El supuesto de que el movimiento feminista estaba hablando en nombre y en defensa de todas las mujeres no convenció a muchas mujeres, incluyendo la mayoría de mujeres de la clase trabajadora, que no votaron por la candidata de NOW, sino por Trump, que se presentó como el candidato antiestablishment neoliberal, centrado –según él- en el Estado federal.

     

    La discriminación olvidada: la discriminación de clase

    Las mujeres, como los hombres, pertenecen a distintas clases sociales, cada una de las cuales sufre distintas formas de discriminación, sosteniendo intereses distintos e incluso opuestos. Y la realidad es que parte de las dirigentes del movimiento feminista son mujeres de clase media alta ilustrada (es decir, con titulación universitaria) cuyas propuestas y cuyo discurso no atrae a las mujeres de clase trabajadora, o no las atrae con suficiente fuerza para superar su identidad de clase. Como cualquier ser humano, las mujeres tienen varias identidades, una de ellas la de ser mujer. Pero tiene también otras identidades, como la de la clase social a la cual pertenecen. Y esta última define también cómo se expresa la identidad como mujer. La mujer liberal burguesa (de clase alta) por ejemplo, tiene una visión de “ser mujer” distinta a la visión de la mujer trabajadora. Y esta realidad queda ocultada, sin embargo, cuando las primeras se presentan como representantes de todas las mujeres. Lo que ha ocurrido en las últimas elecciones presidenciales en EEUU es un claro ejemplo de ello.

     

    Los derechos políticos y sociales están muy determinados por los derechos económicos

    El discurso identitario se ha centrado en EEUU principalmente en los derechos políticos y sociales (como por ejemplo los derechos de representación, puestos de poder ocupados por las personas discriminadas, sean estas mujeres o minorías), pero muy poco en los derechos económicos.

    Más concretamente, el discurso identitario en EEUU se ha centrado en corregir la discriminación de las minorías y de las mujeres, con propuestas para facilitar la integración de dichas personas discriminadas en la estructura del poder actual, asumiendo que tal integración ayudaría a todas las mujeres o miembros de las minorías. En este sentido, la estrategia feminista se ha centrado en los temas identitarios, facilitando la integración político-social de los sectores discriminados, con un énfasis en el desarrollo de los derechos políticos y sociales de representatividad, tanto en la esfera pública como en la privada. Sin embargo, ha ofrecido una atención muy limitada a los derechos económicos (los derechos que centran la atención de las clases populares -mujeres y hombres- tales como el trabajo y los salarios dignos, el acceso a la sanidad, a la educación, a la vivienda, a la jubilación digna, etc.). Al centrarse en combatir las discriminaciones por raza o género, han olvidado la discriminación por clase, facilitando así la imagen de que el objetivo de la estrategia del Partido Demócrata era la supuesta captura del Estado federal por parte de las minorías y las mujeres. Y así lo han percibido las clases discriminadas. El Partido Demócrata, por ejemplo, ha dejado de estar liderado por hombres blancos, siendo estos sustituidos ahora por mujeres y afroamericanos (la mayoría de clase media ilustrada, es decir, con formación académica), que continúan imponiendo políticas neoliberales como por ejemplo el estímulo de la movilidad de capitales e inversiones -la odiada globalización- que ha dañado a las clases populares. La Sra. Clinton, líder feminista, era la mejor promotora, como ministra de Asuntos Exteriores del gobierno Obama, de la globalización del capital estadounidense, lo que facilitó la desindustrialización de EEUU y dañó a la clase trabajadora industrial, eje del apoyo a Trump.

     

    El socialismo como ideología transversal

    Esta orientación exclusivamente identitaria evitó la transversalidad que ofrecía el concepto de clase social, lo cual habría permitido relacionar los distintos movimientos identitarios, mostrando su relación e interdependencia. De ahí la novedad y atractivo del socialismo: un proyecto basado en la universalización de los derechos sociales y de los derechos económicos, que mejore la calidad de vida de las clases populares (en su distinta y variada composición de género y raza) a través de un proyecto de empoderamiento y emancipación que una las distintas luchas para disminuir y erradicar la explotación con un hilo conductor, utilizando las instituciones representativas y las movilizaciones sociales para alcanzar su objetivo.

    Y este es el proyecto que Bernie Sanders anunció en la presentación de su candidatura en Washington D.C. Habló del socialismo democrático como la continuación del New Deal iniciado por el presidente más popular que haya tenido EEUU, el presidente Franklin D. Roosevelt. Fue este el que habló de la necesidad de que el Estado federal garantizara, junto a los derechos sociales y políticos (la libertad de expresión, de asamblea y de religión, de participación en el proceso electoral, de acceso a la información y de organización, entre otros) los derechos económicos y sociales (como el derecho al trabajo digno y bien remunerado, a los servicios sanitarios, a la salud, a la educación -desde escuelas de infancia a la universidad-, a la vivienda digna y confortable, a un medioambiente de calidad y a la jubilación -también digna y satisfactoria-, entre otros).

    La materialización de tales derechos exigía un cambio sustancial de las políticas públicas que, como había denunciado el presidente Roosevelt antes y Martin Luther King más tarde, habían sido favorables a ofrecer todo tipo de ayudas públicas a las rentas del capital y de las clases pudientes (el “socialismo para los ricos y para el mundo empresarial”, corporate socialism). España se podría haber añadido el socialismo bancario (por haber recibido la banca la ayuda pública más importante que el Estado haya hecho, con 60.000 millones de euros).

     

    El socialismo para los ricos y el mundo empresarial

    Lo que era necesario (según había apuntado Roosevelt) era un cambio de 180º en el tipo de socialismo. El socialismo democrático popular tenía que sustituir al “socialismo de las élites financieras y económicas”, socialismo este último que había sido un desastre y estaba (está) llevando a EEUU a la “barbarie”, forzando, como bien predijo Karl Marx, a tener que escoger entre “barbarie o socialismo”. Y la realidad lo está demostrando hoy también. Actualmente existe un gran rechazo hacia el capitalismo salvaje (el socialismo de los ricos) que Trump representa. La gran mayoría de los jóvenes y de las mujeres (los dos grupos con peores condiciones económicas) preferirían vivir en un socialismo democrático que no el capitalismo actual. En un país donde el 1% de la población estadounidense posee el 92% de todas las acciones bancarias y en el que el director ejecutivo de la compañía comercial más grande, Walmart (que tenía a la Sra. Clinton en su dirección), gana más de mil veces más que uno de sus empleados medios, no es sorprendente que las clases populares estén enfadadas. Y todo esto queda ocultado con el énfasis en Trump. Lo que es prácticamente nuevo en EEUU es que grupos que han sido víctimas del sistema, intenten romper con la monopolización de su victimismo para coordinarse e incluso unirse en un proyecto común que favorezca a todos los amplios sectores de la población que están explotados y discriminados. Para entender el elemento de transversalidad en su estrategia unitaria, hay que recuperar el concepto de poder de clase y el significado del socialismo. Este hecho, que es lo más importante en EEUU, es lo que el establishment político-mediático español quiere ocultar.

     

     (*) Vicenç Navarro es Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra y profesor de Políticas Públicas de The Johns Hopkins University

     

  • “No son criminales, son humanos”

    La imagen del migrante salvadoreño Oscar Alberto Martínez y su hija Valeria, que murieron ahogados en el Río Bravo causó consternación en todo el mundo.

    El miércoles, el senador Chuck Schumer, del partido Demócrata, mostró la fotografía en el Senado de USA. E instó a Trump a hacerse cargo de las consecuencias de sus políticas migratorias. “Cómo puede el presidente Trump ver esta fotografía y no entender que son seres humanos huyendo de la violencia”, subrayó el senador.

     

     Por: Magazín Latino

     

    Nuevamente una fotografía que deja al descubierto la terrible realidad que enfrentan los migrantes recorrió las portadas de los medios de todo el mundo.

     

    Nadie pudo permanecer insensible ante la imagen del joven padre salvadoreño, Oscar Alberto Martínez, y su hija Valeria, tumbados boca abajo a la orilla del Río Bravo, en el estado mexicano de Tamaulipas, en México.

     

    Algunos medios tomaron la decisión de no publicar la cruda imagen. Otros prefirieron visibilizar la tragedia de una familia salvadoreña que representa la de tantos migrantes que pierden la vida tratando de cruzar la frontera sur de los Estados Unidos.

     

    La periodista mexicana que tomó la fotografía, Julia Le Duc, contó a BBC Mundo que estas tragedias son frecuentes, pero que no siempre captan la atención de los medios. Ella espera que las fotografías contribuyan a crear conciencia sobre la situación de los migrantes.

     

    Le Duc había llegado a Matamoros el domingo, luego de avisos de que algo sucedía en la zona.

    - En la tarde del domingo reportan a la policía que hay una mujer gritando en la orilla [del Río Bravo] y cuando llego allí, está esta mujer muy joven, Tania Valdez Ávalos, en muy mal estado, contando que a su familia, a su esposo y a su niña pequeña se la había llevado el río, contó a BBC Mundo la corresponsal del diario mexicano La Jornada.

     

    La historia detrás de la imagen que captó con su cámara es desgarradora. La joven familia había llegado a Matamoros luego de una espera de dos meses en un centro migratorio de México. La meta era pedir asilo en Estados Unidos.

     

    Debido a que la oficina migratoria del lugar estaba cerrada, Oscar Martínez tomó la decisión de cruzar a nado el río fronterizo. Atravesó la corriente con la niña y la dejó en la orilla del otro lado para ir por su esposa. Pero, cuando la pequeña se vio sola, se metió al río en busca de su padre, que regresó por ella.  La corriente se llevó a ambos.

     

    Tania, en tanto, clamaba, desesperada, por ayuda. Las autoridades comenzaron la búsqueda, pero se vieron en la obligación de abandonarla, por lo peligroso del terreno.

    - Algunos reporteros acudimos la mañana siguiente, cuando se reanudó la búsqueda y los cuerpos aparecen poco después de las 10:00 horas. Los que estábamos ahí tomamos las fotos, y la sorpresa fue que los dos cuerpos emergieron juntos y abrazados.

     

    Apenas fueron publicadas las fotos del padre y su pequeña hija, las imágenes se hicieron virales.

    - He cubierto las notas policiales y tomado fotos de unos 25 ahogados. Pero creo que esta conmovió más por el tema de cómo salieron padre e hija abrazados. Lo que describe la imagen es que él, en el intento, mete a la niña en la camiseta, la niña lo abraza y así aparecen los cuerpos, explicó la periodista, agregando que la imagen la afectó mucho.

     

    El joven padre había querido una mejor vida para su hija, pero se había dejado llevar por la desesperación.

     


    La madre de Oscar, Rosa Ramírez, había intentado convencer a su hijo de no irse del país. Foto: Laprensagrafica.com. 

     

    En su país de origen, El Salvador, el testimonio de su madre ha sido estremecedor. Ella le había implorado que “no persiguiera el sueño americano”.

    - Como madre fue muy triste. Lamentablemente sucedió lo que todos ya saben. Estamos pidiéndole a Dios porque es el único que nos da esa fortaleza, dijo Rosa Ramírez a La Prensa Gráfica.

     

    En un video de BBC Mundo, Rosa relata, entre lágrimas, su dolor:  

    - Esa bebé ha dejado un vacío inmenso en toda la familia. El 18 de julio iba a cumplir sus dos añitos. Era una niña alegre, esta casa sin ella no va a ser lo mismo, ya no fue lo mismo el día en que se fueron. Hay tantos recuerdos bonitos que quedan. Somos pobres, no teníamos cosas materiales, pero hay riqueza en amor, en unión en todo eso. Gracias a Dios, eso lo teníamos.

     

    La madre y abuela quiere dejar el mensaje de que los jóvenes no abandonen el país, como lo hizo su hijo.

    - Es más valiosa nuestra vida que el irse a conseguir ese sueño que ellos dicen pero que al final se encuentra la muerte. Porque no solo es mi hijo, sino tantos otros casos. Tantas familias que han pasado por este dolor por el cual yo estoy pasando. Que no intenten eso. Sé que es difícil, pero con la ayuda de Dios se sale adelante.

     

     

    En Estados Unidos, la imagen de Oscar Alberto Martínez y su hija Valeria ha causado polémica.

     

    El miércoles, el senador Chuck Schumer, del partido Demócrata, mostró la fotografía en el Senado de USA. E instó a Donald Trump a hacerse cargo de las consecuencias de sus políticas migratorias.

    - Su pequeña cabeza metida dentro de la camisa de él, su brazo abrazando su cuello. Presidente Trump, quiero que vea esta foto. Estos no son criminales, no son narcotraficantes, son personas huyendo de una situación horrible en su país de origen. Cómo puede el presidente Trump ver esta fotografía y no entender que estos son seres humanos huyendo de la violencia, dijo el senador Schumer en una alocución en el Senado de los Estados Unidos.

     

    El senador aboga por la posibilidad de que los migrantes puedan pedir asilo desde sus países de origen.

     

    El aludido Trump, por su parte, culpó a los demócratas de la muerte de Oscar y Valeria, por no aprobar una legislación que, según él, evitaría los peligrosos viajes.

     

    Preguntado sobre la imagen, respondió: “la odio”.

    Agregó que Oscar Martínez probablemente era “un tipo maravilloso”.

     

     

    El gobierno de El Salvador comunicó que se hará cargo de los gastos de repatriación de los cuerpos del joven padre y su pequeña hija.


    El senador Chuck Schumer, del partido Demócrata, mostró la fotografía de Oscar y Valeria en el Senado de USA, este miércoles. Foto: Julia Le Duc/Laprensagrafica.com. 

     


    Oscar Alberto Martínez y su hija Valeria. Foto: Laprensagrafica.com. 

     

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