Print this page
Arnault es condenado a dos años y medio de cárcel por violación Jean-Claude Arnault al momento de llegar a la corte. Foto: Captura de pantalla de Omni.se.

Arnault es condenado a dos años y medio de cárcel por violación

La Corte de Apelaciones de Estocolmo elevó la condena de Jean-Claude Arnault a dos años y seis meses de prisión, por encontrarlo culpable de una segunda violación.

Arnault ya había sido condenado en octubre, en primera instancia, a dos años de cárcel.

- Hoy ha triunfado la justicia, declaró la representante legal de la víctima, Elisabeth Massi Fritz, en tanto que el abogado de Arnault, Björn Hurtig, dijo que su cliente apelará a la Corte Suprema.

 

 Por: Marisol Aliaga

 

A finales de octubre, Jean-Claude Arnault fue condenado a dos años de prisión por un tribunal de primera instancia de Estocolmo. Los cargos eran dos violaciones, y la corte determinó su culpabilidad en uno de los casos, ocurrido hace siete años atrás.

 

En esa ocasión, su abogado, Björn Hurtig, declaró que su cliente quería apelar de inmediato, porque “era inocente de todo cuanto se le imputaba”.

 

Se puede decir que le salió el tiro por la culata. La Corte de Apelaciones, en lugar de absolverlo, aumentó la condena con medio año, y a pagar una indemnización mayor, de 215.000 coronas suecas, a la querellante.

 

El Tribunal de Apelaciones consideró incluso que la condena debería haber sido aún más larga, pero el juez Lars Dirke explicó, al dar lectura a la sentencia, este lunes a las 14.00 horas, que la corte había tomado en consideración la avanzada edad del condenado (72 años) y que había transcurrido un tiempo largo entre el crimen y la querella: casi siete años. Por lo tanto, le concedió una “rebaja” de seis meses. 

 

Respecto a los motivos de la condena, el fallo explica, en un párrafo:

 

“Está fuera de toda duda razonable que Jean-Claude Arnault, con violencia, ha obligado a la demandante a realizar sexo oral a través de sujetarla por la nuca tan fuertemente, que ella no pudo desligarse, al mismo tiempo que él introducía su órgano sexual hasta el fondo de su garganta. El sexo oral es un acto equivalente al coito. Él es condenado, por lo tanto, por violación perpetrada el 5-6 de octubre de 2011, en concordancia con las afirmaciones del fiscal respecto a la descripción del crimen en la primera parte del primer cargo”.

 

Vale la pena explicar que el fallo anterior presenta más detalles respecto a la violación, a la humillación y al vejamen de la que fuera objeto la demandante, además de la angustia al no poder respirar, y la forma brutal en la que había sido tratada por el imputado, al consumar el acto. 

 

Respecto a la culpabilidad del imputado en el segundo caso de violación, el fallo establece:

 

“También está fuera de toda duda razonable que Jean-Claude Arnault ha llevado a cabo un coito con la demandante aprovechándose, improcedentemente, que ésta se encontraba, puesto que estaba dormida, en un estado de indefensión. Jean-Claude Arnault es condenado, por esto, por violación perpetrada el 2-3 de diciembre, en concordancia con las afirmaciones del fiscal respecto a la descripción del crimen en el segundo cargo”.

 

Según el veredicto, el imputado estaba consciente de que la víctima podía estar en una situación de indefensión, pero que “no se aseguró de ninguna forma de que la demandante estuviera despierta, cuando la penetró por detrás”.

 

Esta segunda demanda no fue aceptada por el fallo de primera instancia, sin embargo, la Corte de Apelaciones llegó a otra conclusión.

 

La condena fue, por lo tanto, dos años y seis meses de cárcel y 215.000 coronas en indemnización a la demandante.

- Lo decisivo es el relato de la querellante. Es el fundamento. Este, en sí, no es suficiente para un dictamen condenatorio, es necesario que existan además pruebas de apoyo, sin embargo, si existen las pruebas de apoyo suficientes, el relato de la demandante puede servir de base al veredicto, dijo al matutino Dagens Nyheter el presidente del jurado, Lars Dirke.

 


El juez Lars 
Dirke. Foto: Marisol Aliaga

 

El juez explicó que la enorme cobertura mediática que tuvo el caso no afectó la decisión de la corte y que este caso había sido tratado como cualquier otro caso de violación.

- Nosotros examinamos toda la investigación en el juicio, y hay mucho que no figura en los medios. Nosotros juzgamos sobre lo ocurrido la noche del 5-6 de octubre de 2011 y la noche del 2-3 diciembre de 2011. Queremos saber en detalle lo que ocurrió entonces, y no todo lo demás que lo rodea, dijo Lars Dirke a DN.

 

La abogada de la querellante, Elisabeth Massi Fritz, por su parte, declaró a la prensa que el veredicto sienta un precedente para otros casos de delitos de esta índole.

- Hoy ha triunfado la justicia. Mi clienta está muy agradecida y muy aliviada. Este dictamen es importante, no solo para mi clienta, estoy convencida de que hay muchas mujeres que luchan por sus derechos y que hoy día se sienten reivindicadas.

 

Algunas personas – como, por ejemplo, el ex secretario permanente de la Academia, Horace Engdahl – han afirmado en los medios que la corte se dejó influir por la presión mediática, y por el movimiento #MeToo.

 

Massi Fritz no concuerda en ello, y dijo que la policía y los tribunales de primera y segunda instancia se encargan de examinar las evidencias.

- No pueden dejarse llevar por los medios ni por el movimiento MeToo, dijo.

 

Ella considera que es necesario que las víctimas de abusos sexuales dejen de sentir vergüenza y que la culpa recaiga en el victimario, no en la víctima.

- La cultura del silencio tiene que desaparecer, la culpa debe recaer sobre el perpetrador, no sobre la víctima. Puede haber un fallo condenatorio, incluso si el delito es antiguo. Y la víctima no debe amedrentarse de que el perpetrador sea una figura pública. Todos somos iguales ante la ley, y es lo que muestra este veredicto.

 

El “perfil cultural”, Jean-Claude Arnault, llamado por muchos como “el miembro número 19 de la Academia” en tanto, continúa sosteniendo que es completamente inocente, a pesar de los numerosos testimonios en su contra.

- ¡Me voy a encargar de arruinarte la carrera!¿no sabes quién soy? ¡Tengo mucho poder en la Academia!, le había espetado en numerosas ocasiones (según testimonios) a más de una empleada, que, al igual que la demandante, no se atrevieron a presentar denuncias.  

 

Aunque hace ya más de 20 años atrás, en 1996, la artista Anna-Karin Bylund le escribió al entonces secretario permanente de la Academia, Sture Allén. En su carta le informaba que Arnault la había acosado sexualmente.

 

Y en 1997, el vespertino Expressen desveló que varias mujeres jóvenes habían sido acosadas por Arnault. La Oficina del Trabajo también se quejó a la Academia, luego de que practicantes que enviaban a hacer pasantías eran objeto de abusos sexuales por parte del jefe. 

 

Sture Allén – quien aún es miembro de la Academia – no hizo nada. Solamente ocultó los hechos. 

 

Su sucesor, Horace Engdahl, tampoco hizo nada. Al contrario, hasta el día de hoy, sigue defendiendo férreamente a su amigo y referente, de quien ha dicho que “debería fundar una escuela de estilo para hombres jóvenes”, para que aprendan a ser “gentlemen”.

 

Muchas voces se han alzado exigiendo que Horace Engdahl renuncie a su sillón en la Academia. Pero éste, al igual que la poeta Katarina Frostensson, esposa de Arnault, se aferra con dientes y muelas a su puesto en la Institución.

 

- Fui nombrado de por vida, y aquí me quedaré hasta que me muera, dice Engdahl, con arrogancia, en un documental reciente de la televisión sueca.

 

No obstante, a la Academia le interesa bajar el perfil del escándalo y pretende desligarse de Arnault argumentando que el veredicto condenatorio nada tiene que ver con la Institución. Pero el daño ya está hecho. Este año, una silla de la Sala de Conciertos estará vacía, en la ceremonia de los Premios Nobel.Y el discurso más esperado del banquete en el City Hall, el del Premio Nobel de Literatura, aullará con su silencio.

 

Muchos culpan de esto a Arnault. Sin embargo, la culpa es más bien de la propia Academia, que nunca quiso ver lo que estaba ocurriendo en la intimidad de sus finos salones. O, mejor dicho, nunca puso atajo a las barbaridades cometidas por el esposo francés de la poeta que ocupa el sillón número 18 de la Academia. Todos sabían lo que pasaba, era un secreto a voces.

 

Que siguió apoyando económicamente el club cultural de Katarina Frostensson y de su marido, Jean-Claude Arnault, año tras año, en completo desacuerdo con los estatutos de la hermética Institución.

 

Que quiso mantener el secretismo hasta que todo estalló cuando el artículo de Matilda Gustavsson en Dagens Nyheter, desveló la parte más indecorosa de la veterana Academia.

 

En el extenso reportaje, que le valió a Gustavsson el Gran Premio del Periodismo 2018, en la mención “La denuncia del año”, 18 mujeres dieron testimonio del acoso, abuso y violaciones de las que fueron víctimas, por parte de Arnault.

 

Este fue el detonante para que la demandante presentara la querella en contra de J-C Arnault. “Sentí que no estaba sola, que había muchas más que habían sido víctimas de este hombre”, ha dicho en las interrogaciones.

 

Por su parte, el condenado declaró el lunes, a través de su abogado, que “estaba devastado” y que apelaría a la Corte Suprema.

 

No le va a servir de mucho. La Corte Suprema no se ocupa de casos de esta índole.

 

Y Jean-Claude Arnault deberá cambiar los finos salones del mundo cultural sueco por las estériles paredes de su nueva vida en prisión. 

 



Jean-Claude Arnault al momento de llegar a la corte. Foto: Captura de pantalla de Omni.se. 

 

 

About Author

Related items