Domingo, 08 Diciembre 2019 | Login
Una nueva mirada a Violeta Parra Renata de la Maza interpreta a Violeta Parra en la obra de teatro "“Gracias a Violeta Parra que me ha dado tanto”. Foto: Marisol Aliaga.

Una nueva mirada a Violeta Parra

A sala llena se presentó la obra “Gracias a Violeta Parra que me ha dado tanto”, de la compañía de danzateatro Reality, en el teatro Olympia, este fin de semana.

“La puesta en escena es sencilla y colorida, como era Violeta, que con sus pinturas y sus arpilleras trajo a Europa ese país lejano y desconocido: Chile, con su riqueza en música, sapiencia popular, poesía en décimas, sin necesidad de universidad alguna. Un mundo de colores, de música, de telares, de gastronomía. Fue nuestra mejor embajadora y ni siquiera el Louvre se resistió a su encanto”, escribe Marisol Aliaga en una reseña. 

 

Por: Marisol Aliaga

 

Al mismo tiempo que escribo esta reseña se lleva a cabo la última representación de la obra de teatro “Gracias a Violeta Parra que me ha dado tanto”, de la directora Paula Fuenzalida, en el teatro Olympia (Olympiateatern), en Estocolmo.

 

Deberían haber sido más.

 

Podríamos pensar que ya hemos celebrado lo suficiente el centenario de la multifacética artista popular. Pero faltaba esta, una mezcla de teatro y danza, que reaviva la imagen de la Viola que ya tenemos en nuestra memoria colectiva, pero que de cuando en cuando merece una actualización.

 

Porque Violeta Parra era teatro, y era danza, y era versos, y pinturas, y arpilleras. Y una vida desbordante de emociones, de amor, de odio, de risas y de lágrimas.

 

De odio a las injusticias, al lujo y a lo falso. Y de amor a Gilbert. Tal vez el amor de su vida…eso, solo Violeta lo sabía.

 

La puesta en escena es sencilla y colorida, como era Violeta, que con sus pinturas y sus arpilleras trajo a Europa a ese país lejano y desconocido: Chile. Con su riqueza en música, sapiencia popular, décimas sin necesidad de ninguna universidad. Un mundo de colores, de música, de telares, de gastronomía. Fue nuestra mejor embajadora y ni siquiera el Louvre se resistió a su encanto.

 

La coreografía es, también, un fiel reflejo del mundo artístico de Violeta. La incorporación de movimientos escénicos moderniza esta nueva versión de la cantautora popular que con sentimiento y fuerza interpreta Renata de la Maza. La apoyan su conciencia (Paula Fuenzalida), que además canta y recita "Gracias a la vida", como descubriendo una y otra vez los versos inmortales, que constituyen el hilo conductor de la obra; y la niña Violeta (Sanna F. Ribbing, joven actriz, 13 años) quien emotivamente encarna a la artista popular en el seno de su familia, pobre, numerosa e inmensamente talentosa.

 

 

La obra arranca con las tres en el escenario, y ellas nos trasladan al universo de Violeta. Nos transmiten sus tribulaciones, sus afanes, su cólera por la injusticia social “Por qué los pobres no tienen, adonde volver la vista, la vuelven hacia los cielos, con la esperanza infinita de encontrar lo que a su hermano en este mundo le quitan”, debe ser el mejor verso que se haya escrito sobre la pobreza y la religión.

 

La interacción entre Renata y Paula es perfectamente sincronizada, con movimientos rápidos, audaces. Coinciden en un abrir de manos y luego se alejan, como una ola en ese mar de emociones que era Violeta.  Juntas nos transmiten la fuerza, la pasión, la alegría y el tormento del alma de la cantautora.  

 

Más tarde, la voz suave de José Miguel González, se incorpora interpretando una selección de  temas emblemáticos.

 

Este repertorio de canciones tan conocidas para todos nosotros, la fuerza de esa lírica tan sencilla y al mismo tiempo tan certera, junto al impacto de las emociones desplegadas en escena contribuyen a que, justo antes de terminar la primera parte, las lágrimas broten a nuestros ojos. 

 

¿Por qué? Es un enigma. Es la magia del Teatro.

 

Pero, al igual que en la vida de Violeta, de las lágrimas se pasa rápidamente a las risas, a la cueca, al jolgorio, a la pasión del amor y… nuevamente, a la desesperación.

 

La desesperación de la mujer que ve como su amado, Gilbert (Charlie Andersson), se va con otra, porque ella no puede darle un hijo. Del desencanto al ver que el público no la acompaña, que la idea de una carpa popular repleta de gente – que era la razón de su vida - se va diluyendo, a medida que cae la fría lluvia precordillerana.

 

Y el final, que todos sabemos pero que igual nos hace sufrir cada vez que lo recordamos.

 

Esa ironía del destino.

 

Tal vez la desgarradora escena que protagonizan Renata y Paula haya sido, en la realidad, reflejo del torbellino interno desatado en el alma de Violeta, que gatillara ese fatídico desenlace en la carpa de La Reina, en los faldeos de la cordillera de Los Andes.

 

 

 

Renata de la Maza interpreta a Violeta Parra en la obra de teatro "“Gracias a Violeta Parra que me ha dado tanto”. Foto: Marisol Aliaga.

 

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ELENCO: (“El mejor de los elencos”, dice Paula Fuenzalida) Quiere saber más? - haga clic 

 

Renata de la Maza  

Violeta Parra / Renata

Sanna Violeta F. Ribbing 

Violeta Parra niña / bailarina

Paula Fuenzalida

Violeta conciencia

Davinya Rolando

Isabel Parra / bailarina

Virginia Rolando

Bailarina

Charlie Anderson

Gilbert

Jaime Gatica Moyano

Narrador

José Miguel González

Guitarra y voz

Francisco Zambrano

Músico / percusión, voz

 

El elenco de “Gracias a Violeta Parra que me ha dado tanto”, de la compañía de danzateatro Reality, que recientemente se presentó en el teatro Olympia, en Estocolmo. 

 

 

 

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    El número es: 070-2822526. Toda ayuda es bienvenida. 

     


     

     

     


     

     

     


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    Scenografin är skapad av den internationellt uppmärksammade konstnären Anastasia Ax. Nyskriven musik av Maria W Horn.

     Om uppsättningen

    Premiär: 28 september 2019, Scenkonstmuseet
    Speltid: ca 2 timmar, ingen paus
    Rekommenderas från 15 år

    Rikligt med rök från rökmaskin, stroboskop och hög musik förekommer i föreställningen. Dekoren är gjord av gips vilket gör att dammpartiklar förekommer. Om du har frågor vänligen kontakta Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

    I biljettpriset ingår även ett besök på Scenkonstmuseet som i samband med kvällsföreställningar av Fedra/Hippolytos håller extra öppet till kl 19.00. En introduktion till museet och huvudutställningen ges då kl 18.00.

    "Ingela Olsson - Sveriges kanske mesta karaktärsskådespelare med sin råa och osentimentala spelstil - blåser liv i Fedra så att gipsen krasar under de dammiga gymnastikskorna." SvD

    "Dialogen dansar fram, elegant och lätt…" Expressen

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  • Chile al fin ha despertado

    Chile ha despertado y se levanta en contra las injusticias que hay en el país. Paula Fuenzalida sigue las protestas de su país natal, el cual no ha logrado lo que se prometió después de la dictadura militar,  escribe la profesora de Ciencias Sociales y coreógrafa Paula Fuenzalida, en una columna publicada en el diario ETC, de Suecia. 

     

     Por: Paula Fuenzalida. Traducción: Max Díaz Araya

     

    Estoy sentada en mi casa, en la Suecia segura, y veo y leo una bomba de noticias de lo que esta ocurriendo en mi país. Lo que primero se vio claramente como una protesta estudiantil se transformó de repente en una reacción social y una necesidad para detener los abusos de las autoridades. 

     

    Yo creo que todos acá en casa han leído, oído, y seguido las noticias de lo que esta pasando en Chile, que 30 pesos han hecho que miles de estudiantes se decidieran por evadir el metro y viajar gratis. 

     

    La historia se volvió tan popular y aceptada por la gente, que incluso adultos y trabajadores siguieron el movimiento. De repente Santiago se volvió en el centro de los cambios sociales. 

     

    La ciudad despertó. El país reaccionó. Chile despertó al fin. 

     

    Yo crecí bajo el tiempo de Pinochet donde el sistema neoliberal se fundó, ahí empezó todo. Y nada ha cambiado desde entonces. 

     

    Yo misma pude elegir y usar el sistema. Toda mi enseñanza básica y media la hice en un colegio católico de niñas privado, yo tuve el derecho de estudiar, pero éramos privilegiados. 

     

    La gente en Chile está cansada de las mentiras y de los abusos, a pesar de que la democracia ha vuelto, es el sistema y la constitución de 1980 que regula y estructura el país.

     

    Desde el exterior las cifras dicen que somos el país más rico de Latinoamérica, un país con una economía desarrollada y una democracia fuerte. 

     

    ¿Para quiénes? La sociedad chilena no ha estado bien desde que volvió la democracia en 1990.

     

    Prometimos un país para todos, un Chile mejor, pero no lo hemos logrado. Y los jóvenes ya están hartos. 

     

    Y las diferencias de clases sólo han aumentado. Y el gobierno responde a las manifestaciones pacíficas con métodos y estructuras que se usaron en la dictadura.  Las autoridades tienen a los militares en las calles, policías que están fuertemente armados, la policía de seguridad con arma en mano. Hay toque de queda y estado de emergencia en todo el país. 

     

    Lo que ocurre en Chile es claramente no sólo una reacción a el alza del precio de metro, es la gente que no soporta más. La vida normal de un chileno común incluye pagar por cosas que acá en Suecia cuestan muy poco para nosotros. 

     

    En Chile son casi todos los recursos privados, el agua, electricidad, gas, bosques, autopistas, educación, salud. Cuando nosotros acá en Suecia hablamos de bienestar y luchamos para defenderlo, en Chile eso sólo es un sueño. 

     

    Una gran parte de la sociedad chilena en todas las regiones sale a las calles a manifestarse pacíficamente. Ellos no están quemando estaciones de metro. 

     

    La mayoría ha salido con ollas y protesta contra las injusticias en el país. El alza del metro fue sólo la última gota. 

     

    Porque esto es lo que realmente sucede. Mientras los militares tienen una pensión alta y pueden vivir bien, sin recibir ningún castigo por la violación a los derechos humanos bajo la dictadura de Pinochet, un profesor común y corriente después de 40 años de trabajo recibe una pensión de mil coronas. Eso es violento.

     

    Mientras una pequeña parte del país puede pagar privado por todo lo que nombré antes, la mayoría de la gente apenas puede llegar a fin de mes y dar un poco de comida a los jóvenes. Eso es violento. 

     

    Mientras las grandes empresas siempre logran evadir sus multas y casi nunca van a la cárcel, para un chileno normal no es igual. Eso es violento. 

     

    Mientras los ricos en Chile viven bien, aún hay muchos niños, jóvenes y adultos mayores que mueren de hambre y pobreza extrema. Eso es violento. 

     

    Mientras el hijo de un senador se salva de la cárcel después de haber matado a alguien, para un chileno normal no funciona de la misma manera. Eso es violento. 

     

    El presidente de Chile puede evadir los impuestos de su propiedad por 30 años. Eso es violento. Solamente se le pidió pagar 3 de los 30 años, e incluso eso evadió. 

     

    Lo que se ve sólo es la punta de un gran iceberg. La baja calidad de la educación, salud, como también uno de los peores sistemas de pensiones del mundo hace que Chile haya reaccionado. 

     

    Pero no estamos en guerra. Nadie quiere guerra, al menos la gente no. 

     

    Es como pedir que se vuelva a cantar la canción de Víctor Jara, “El derecho de vivir en paz”.

     

    Porque es eso lo que uno realmente quiere, vivir en paz, seguro y feliz, en un país donde las extremas injusticias sociales y económicas han impedido a las personas a dejar la pesadilla de su día a día. 

     

    Sí, Chile al fin despertó. 

     

    PAULA FUENZALIDA

    Ciudadana sueca desde 1997. Profesora de Ciencias Sociales. Coreógrafa en danza teatro 

     


    La manifestación del domingo en Santiago convocó a un millón y medio de personas. Aquí, una de las tantas que se han llevado a cabo en todo el país. Foto:ETC/Facebok./Montaje: ML.

     

  • ¡Llegó la fiesta! - Las bodas de Fígaro se presenta en Dramaten

    El 12 de enero fue la premier del clásico Las bodas de Fígaro, en la sala principal del Teatro Real de Arte Dramático de Estocolmo, Dramaten. Con un gran elenco, el director, Tobias Theorell, no escatima esfuerzos y presenta una puesta en escena para un público menos convencional que se divierte sin parar durante las casi tres horas que dura la obra. La clásica comedia de Beaumarchais se convierte en musical inspirado en Mozart pero con cabaré, disco, pop, punk y mucho más.

     

    Por: Marisol Aliaga

     

    Las bodas de Fígaro despierta la curiosidad del espectador antes de comenzar la función.

    Son las 18.50, y en la sala principal del Dramaten, varios actores se pasean en el escenario e incluso bajan a la platea. Se escucha la voz de alguien que no para de hablar, y uno se pregunta qué ocurre, por qué el típico silencio que antecede al comienzo de una obra no se presenta.

     

    Es el actor Andreas T Olsson, quien conversa desenfadadamente con el público, hace bromas y no se preocupa de la hora, hasta que alguien  le informa que hay que comenzar.  

     

    Pero antes reconoce que tiene una preocupación: los actores han ensayado mucho y conocen muy bien sus líneas. Pero el público no. La audiencia no ha ensayado su papel. ”Y van a tener que ser público por casi tres horas. ¿Cómo va a resultar esto?”, se pregunta.

     

    Y comienzan las carcajadas, que no cesarán durante los 5 actos de la obra, el primero incluye un juego con el público. Esta es la obra perfecta para invitar a quienes no acostumbran frecuentar el Dramaten. Sobre todo para un público curioso que ama las sorpresas.

     

     

    Erik Stern interpreta a Fígaro y Bahar Pars a Susana. Foto: Markus Gårder

     

     

    Porque la comedia de Pierre-Augustin Caron, más comúnmente llamado Beaumarchais (1732-1798), bajo la dirección de Tobias Theorell es una mezcla de todo:

     

    ¡El día loco está más loco que nunca! Una puesta en escena musical y lúdica, vestida de cabaré que mezcla disco con Mozart, erotismo con política, seriedad con farsa, escribe el Dramaten, en un comunicado de prensa.

     

    Cuando por fin comienza la función – sin que se apague la luz del auditorio, creando una peculiar complicidad entre el público y los actores – se sucede una cabalgata de bailes, temas musicales de los más diversos géneros: disco, pop, punk, rock; vestuarios espectaculares inspirados en la Francia del 1700. Y una escenografía que a menudo tiene una alcoba en el escenario, como para recordarnos los placeres de la carne.  No debemos olvidar que Las bodas de Fígaro es una comedia picarezca propia de la Francia del 1700.

     

    Los personajes son sacados desde todas partes de la imaginación, desde una alta figura con manos  muy grandes y dedos larguísimos que nos hace recordar al conde de Drácula, pasando por cantantes de pop, trolls, hasta un monarca con una larga peluca blanca que llega al suelo.  Junto a un… ¿perro?

     

     

    Andreas T Olsson y Rakel Benér Gajdusek. Foto: Markus Gårder.

     

     

    A pesar de las dos horas y cincuenta minutos que dura la obra, no tiene momentos flojos. Pero, entre tanta acción, a veces se nos hace algo difícil seguirle el hilo. Es aquí que llega a nuestro rescate Basilio (Andreas T Olsson). Él es nuestro cicerón, y de cuando en cuando nos explica la trama, e incluso nos hace participar en la comedia. Discretamente, pero para el deleite de todos.

     

    La obra se ambienta en un palacio de Andalucía. Fígaro y Susana, doncella y siervo de los condes de Almaviva, desean contraer matrimonio. El Conde, conocido por sus infidelidades, aprueba la boda, puesto que desea hacer uso de su droit du seigneur. El ”derecho de pernada” significaba que los señores  feudales tenían derecho a tener relaciones sexuales con cualquier doncella que contrajera matrimonio con un siervo. Pero Susana informa de esto a la condesa y a Fígaro, y los tres se unen para echar por tierra los planes del Conde.

     

    Los equívocos y las situaciones comprometedoras abundan, pero en medio de las carcajadas, se transluce de vez en cuando el texto insurgente de Beaumarchais. Con el humor como arma, lanza dardos a los privilegios de la aristocracia y a la corrupción de la sociedad francesa de antes de la revolución.  

     

    Al ser presentada por primera vez, la comedia fue calificada de inmoral, y fue censurada por el rey Luis XVI, debido a su contenido político. Su consorte, en cambio, María Antonieta, se mostró encantada. Pero la monarquía no pudo con la genialidad de Beaumarchais, la obra se siguió leyendo en círculos privados, hasta que al final se estrenó oficialmente en 1784.

     

    Cinco años más tarde, estallaba la revolución y comenzaban a rodar las cabezas, bajo la guillotina. Se dice que Fígaro predijo el levantamiento de las masas.  

     

    Dos de las obras de Beaumarchais se hicieron inmortales, aunque no como comedias, sino como óperas. Mozart se encargó de Las bodas de Fígaro, y Rossini, de El barbero de Sevilla.

     

    De vez en cuando, se presenta la comedia de Beaumarchais. Como ahora, en el Teatro Real de Arte Dramático de Estocolmo, Dramaten, donde se estrenó por primera vez  en 1799.

     

     

     

    Rakel Benér Gajdusek hace el papel de un andrógino Kerubino, quien se luce en este número musical. Foto: Markus Gårder.

     

     

    En esta nueva puesta en escena, dirigida por Tobias Theorell, el espectador se encuentra con todo. Alto y bajo, mucho humor, picardía, erotismo, musicalidad. Pero también momentos de reflexión, como cuando Fígaro se pregunta por qué el Conde (léase la aristocracia) piensa que tiene el derecho a hacer lo que se le de la gana. Como si algunos seres humanos tuvieran más valor que otros. Por primera vez en las tablas, un representante del pueblo levantaba la voz por los desposeídos. Obviamente que esto no podía ser aceptado por la aristocracia, y en la versión, en la ópera de Mozart, este monólogo de Fígaro es censurado.

     

    La obra también defiende los derechos de las mujeres. Marcelina se pregunta por qué un hombre que anda de lecho en lecho es aplaudido por todos, en tanto que una mujer que hace lo mismo es tratada como ”puta”. Mientras las luces se encienden en la sala, cosa que nos podamos ver las caras.

     

    En otras palabras, no todo es juerga, en esta nueva apuesta escénica de un clásico que justamente por serlo, sigue vigente. Una comedia escrita en 1778, nos hace guiños y, entre risa y risa, nos dice unas cuantas verdades.

     

     

    O, como escribió en sus memorias la baronesa de Oberkirch, quien había asistido a una  función el año 1784:

     

    ”La pieza es una obra de arte de inmoralidad, yo diría, de indecencia. Y, de todas maneras, esta comedia mantendrá su lugar en el repertorio.

    Llegué a casa, luego de la función, con el corazón partido por lo que había visto y furiosa de que, a pesar de todo, me había reido tanto.

    En esta inconsecuencia se encuentra la explicación del éxito de la obra. Uno se divierte en contra de su voluntad”.

     

     

     

    Andreas Rothlin Svensson, como el Conde de Almaviva y  och  Pars como Susana. Foto: Markus Gårder

     

     Erik Stern interpreta a Fígaro. Foto: Henrik Halvarsson.

     

    Tanja Lorentzon interpreta a Marcelina y Bahar Pars a Susana. Foto: Markus Gårder.

     

    Tova Magnusson interpreta a la Condesa de Almaviva, quien no tiene reparos en serle infiel al infiel de su marido, el conde. Rakel Benér Gajdusek interpreta a Kerubino, quien está enamorado de la condesa, y de todas las mujeres. Foto: Markus Gårder

     

     

     

     

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