Viernes, 26 Febrero 2021 | Login

Lapidario informe de IVO corrobora que un gran número de ancianos en residencias especiales fueron condenados a cuidados paliativos, a menudo por teléfono e incluso sin ser testeados por la covid.

- Hay deficiencias demasiado graves en la atención a los mayores. El nivel es demasiado bajo, incluso cuando se trata de una pandemia, dijo Sofia Wallström, en rueda de prensa el martes. IVO dirigió una dura crítica a las 19 regiones del país, por graves faltas en la atención sanitaria a los mayores. Simple y sencillamente, se les dejó morir.

 

 Por: Marisol Aliaga

 

Desde al comienzo de la pandemia, el epidemiólogo estatal y arquitecto de la estrategia sueca frente a la pandemia de la covid-19, Anders Tegnell, ha repetido como un mantra que “la prioridad es proteger a los ancianos” y “aplanar la curva”.

 

La pregunta es qué medidas se tomaron para proteger a los “äldre äldre” (mayores mayores), como los denominó, incluso acuñando una nueva palabra al diccionario de la lengua sueca.

 

Porque al comienzo de la pandemia – y antes de que se dispararan las cifras – lo más cuerdo habría sido contactar a los especialistas en geriatría y a los encargados de las residencias de ancianos, con el fin de proteger a los “mayores mayores”, como lo decía siempre en las conferencias de prensa diarias de las dos de la tarde.

 

Los geriatras nunca fueron contactados, al menos antes de que comenzaran las muertes, y las instrucciones del Socialstyrelsen para las residencias de mayores fue de no derivar a las personas de más de 80 años, o a menores de ochenta con comorbilidad, a los hospitales.

 

Ni siquiera se les recomendó tratarlos con algo tan simple que habría salvado la vida de cientos de abuelos y abuelas: administrarles oxígeno, hidratarlos, ponerles suero.  

 

La disposición era no darles atención para que vivieran, sino para que murieran. Se trató de “cuidados paliativos”, aún sin la amenaza de una muerte inminente. Y muchos de ellos (aún no se ha dicho la cifra y la pregunta es si alguna vez se sabrá) se enfrentaron a una muerte inhumana al tratar de alcanzar el último resquicio de oxígeno que sus pulmones podían captar. Muchos de ellos en la más completa soledad.  

 

Personas mayores que habían trabajado durante toda su vida, como médicos, enfermeras, profesores, jueces, mecánicos, empleados públicos, aseadores, asistentes de enfermería, etc. fueron reducidos a una cifra: una edad, y un médico, a menudo telefónicamente, decidió que no tenían derecho a vivir.

 

Si esto no es un escándalo, me pregunto qué es lo que falta para que lo sea.

 

El caso es que mientras la Agencia Sueca de Salud Pública (FHM, por sus siglas en sueco), aseguraba que la prioridad número uno era “proteger a los ancianos”, estos morían como moscas en las residencias especiales para mayores.

 

Y la peor semana fue la 16, en abril del 2020. Entonces fallecieron 395 ancianos. 

 

Una de ellas fue Britta Wennberg, de 93 años. A ella se le hizo la prueba y, al ser positiva (infectada con el coronavirus) el médico le ordenó de inmediato y  por teléfono, cuidados paliativos. Esto significa morfina, la cual dificulta aún más la respiración del paciente.

 

Cuando la familia se enteró de que Britta estaba enferma, intentaron contactar al médico de la residencia, pero los encargados no quisieron dar su nombre. Al final, lograron contactarse con la empresa, Familjeläkarna.

 

- Entonces supe que no había ningún plan. A la abuela no se le permitiría ir al hospital porque ella no era una prioridad: la Junta Nacional de Salud y Bienestar (Socialstyrelsen) y la Región así lo habían decidido. Me dijeron que Familjeläkarna había recibido instrucciones estrictas de la Región de Estocolmo de no enviar a ningún anciano con covid-19 al hospital, dice la nieta Jenny Lunnerfeldt, en entrevista con Dagens Nyheter.

 

Britta falleció en la más completa soledad, en su pieza, el sábado santo.

 

Pero su caso no es único. Su familia hizo una denuncia a IVO (Inspección de Sanidad y Asistencia Social), al igual que otros miles de familiares, y el resultado de la investigación de la entidad fiscalizadora es el que se presentó este martes.

 

La supervisión de IVO cubre principalmente el período marzo-junio del 2020, cuando el número de muertes por covid-19 en viviendas especiales para ancianos era muy alto.

 

La semana 16 fallecieron 395 personas en las residencias.               


Fuente: IVO.se

La investigación se hizo mediante entrevistas a enfermeras jefas, a los directores de salud, a médicos, examinando la historia clínica de los enfermos, y de acuerdo con las denuncias hechas por familiares y los tips que IVO ha recibido durante todo este tiempo.

 

Alrededor de 2.800 personas que vivían en residencias de ancianos han fallecido hasta el momento (de un total de más de 6.600 muertos en total, cifras que difieren por completo del resto de países escandinavos). Fuente - haga clic. 

 

Más de 20.000 tips han llegado a la entidad fiscalizadora, que este martes constató que: “En esta revisión, IVO ha identificado serias deficiencias en las 19 Regiones, respecto a la atención médica".

 

Algunas regiones han sido especialmente afectadas, como por ejemplo la Región de Sörmland, donde el medio Sn.se ha realizado una extensa cobertura y exigido respuestas de parte de los responsables.

 

IVO investigó principalmente el tratamiento que se le dio a las personas de entre 85 a 95 años.

 

- Entre el 16 al 22 no recibieron una evaluación médica individual. Esta es una cifra muy alta según la evaluación de IVO. Y es importante no ver esto solo como números, se trata de personas, dijo Sofia Wallström.

 

También en Estocolmo, "la directiva fue que los enfermos deberían ser atendidos en las residencias", según la respuesta de la enfermera responsable. La directiva era clara: los ancianos no debían ser derivados al hospital. Con o sin la evaluación de un doctor.

 

De esta forma, IVO constata que, durante un lapso de tiempo, a todos los mayores que presentaron síntomas del coronavirus se les ordenó “cuidados paliativos”.

 

Incluso a quienes ni siquiera se les había testeado.

 

Y la orden vino directamente del Socialstyrelsen, con video adjunto sobre medicamentos apropiados para facilitar la partida del paciente.

 

De esta forma, un 20 por ciento de los ancianos no recibió ninguna evaluación médica. De éstos, hasta el 40 por ciento ni siquiera fueron evaluados por una enfermera, sino solamente por el personal de la residencia.

 

Esto significa que estas decisiones de vida o muerte, sobre cuidados paliativos, no fueron tomadas por un facultativo.

 

En algunos casos el médico decidió el destino del paciente sin siquiera haberlo examinado nunca, por teléfono, en conversación con el encargado – no cualificado médicamente - en la residencia.

 

Incluso cuando la persona mayor nunca mostró haber contraído la enfermedad y sufría de dolencias fácilmente tratables en un hospital, no fueron trasladados a los centros asistenciales.

 

La investigación muestra además un hecho grave: que los médicos recetaron medicamentos típicos de cuidados paliativos, pero sin especificar la razón, como morfina, y ansiolíticos como Midazolan.

 

Cualquier médico sabe que el coronavirus ataca directamente a los pulmones y la morfina y los ansiolíticos inhiben la respiración.

 

“Los registros médicos que Ivo ha examinado muestran en muchos casos muy escasa o nula información sobre cómo y por qué se tomó la decisión de cuidados paliativos y sobre qué información se proporcionó y qué consulta se realizó con el paciente y sus familiares , escribe Ivo.

 

- Esto subraya la gran gravedad de la escasez de cuidados, dijo Sofia Wallström.

 

Y esto ocurrió a nivel nacional. En Västernorrland, por ejemplo, se tomaron decisiones sobre cuidados paliativos sin que el médico tuviera acceso al historial clínico, según una de las respuestas al cuestionario.

 

Y en una clínica en Jönköping, los médicos emitieron pautas generales, según una enfermera que especifica que recibieron directivas de:  "Cero reanimación cardiopulmonar y cero atención en IVA para todos quienes viven en residencias especiales para mayores".

 

En Suecia existe un término llamado “ättestupan”. Según este, los ancianos de una comunidad, cuando ya no cumplían ninguna función práctica, iban y se tiraban a un precipicio. A veces recibían un empujón. El término prevalece desde hace décadas, aunque investigadores aseguran que es un mito, el término sobrevive.

 

Me pregunto si es real o es ficticio. Pero a veces la realidad es tan horrible, que la gran mayoría, entre nosotros, prefiere cerrar los ojos.

Yo no soy uno de ellos.

 

Aquí, el enlace al informe de IVO – haga clic

 


Sofia Wallström, directora general de IVO. Foto: Captura de pantalla. SVT.se. 

  

Published in Columnas

News Letter

Inscríbase a nuestro servicio de News Letter

  

Magazín Latino te informa en español