Martes, 19 Enero 2021 | Login

La Fiscalía General sueca decidió hoy que la policía podrá imponer de inmediato una multa de 2.000 coronas a cualquiera que infrinja determinadas normas de la nueva ley contra la pandemia, ha decidido ahora el fiscal. Incluso jóvenes de entre 15 y 18 años podrán ser sancionados.

- La suma está establecida, pero aún no sabemos cómo serán las regulaciones. Tenemos que esperar hasta que sepamos la gestión del gobierno, dice la fiscal de cámara Isabelle Bjursten al noticiario de la televisión SVT Nyheter.

  

 Por: Magazín Latino

 

La nueva ley antipandémica, que se aplicará hasta finales de septiembre de 2021, confiere al gobierno mayores posibilidades para actuar con el fin de detener la propagación del covid-19 y significa, entre otras cosas, que los gimnasios, instalaciones deportivas y centros comerciales puedan verse obligados a cerrar.

 

Pero la ley también significa que los particulares pueden ser multados si violan las disposiciones que se han establecido, por ejemplo, las reglas sobre el número de personas que pueden reunirse.

 

Ahora está claro que el monto de la multa será de 2.000 coronas, y que la policía puede imponerla directamente en el lugar del hecho. Varias autoridades, incluidas la Policía y la Agencia de Salud Pública, FHM, han debido presentar sus puntos de vista sobre la propuesta y todos son abrumadoramente positivos.

 

La fiscal de distrito Isabelle Bjursten cree, sin embargo, que es importante entender que esto no significa que las personas puedan ser multadas a partir de ahora.

- Como Fiscalía General, consideramos que esto es una preparación para lo que puede suceder cuando y si el gobierno emite las regulaciones mencionadas en la nueva ley sobre la pandemia, dijo a SVT.

 

 

Los jóvenes también pueden ser sancionados

 

Los municipios y regiones de Suecia, SKR, consideran, sin embargo, que las cantidades podrían ser menores, porque también se podrán imponer multas a jóvenes de 15 a 18 años, que acostumbran a reunirse en grupos.

 

La Fiscalía General cree que el monto debe ser lo suficientemente elevado como para señalar que la violación es grave, pero ha tenido en cuenta que la responsabilidad penal también se aplica a los jóvenes, que normalmente tienen sanciones más bajas que los adultos.

- Hay que intentar encontrar un equilibrio. Entonces llegamos a la conclusión de que 2.000 coronas suecas es una suma adecuada, dijo la fiscal de cámara Isabelle Bjursten.

 

La nueva multa entrará en vigor el 27 de enero.

 

ACTIVIDADES QUE SON AFECTADAS POR LA LEY SOBRE LA PANDEMIA

 

-Teatro, cine, partidos de fútbol y otras reuniones y eventos públicos.

 

- Gimnasios, campings, zoológicos, museos y otros lugares para actividades lúdicas o culturales. Tiendas, centros comerciales y similares.

 

- Transporte público y vuelos domésticos.

 

- Locales, como salas de fiestas y lugares para reuniones privadas.

 

- Lugares públicos, como parques y zonas de baño.

 

El gobierno también puede decretar la prohibición de reunirse en compañía de un cierto número de personas en lugares públicos.


Foto: Captura de pantalla. SVT.

Published in Sociedad

Este jueves se registraron 351 fallecimientos debido al coronavirus, y el país traspasó con ello la barrera de los diez mil. El viernes se sumaron otros 138 muertos y las cifras van al alza.

Suecia registra un total de 10.323 decesos debido al covid, y 523.486 personas contagiadas. “Si se puede reducir la mortalidad con un confinamiento de unas 3 a 4 semanas, entonces se debería sopesar esta medida”, asegura el virólogo Fredrik Elgh.

 

 Por: Marisol Aliaga

 

La situación de la pandemia de covid-19 sigue extremadamente grave en Suecia, que supera las 10.000 muertes y con cifras que van al alza. 

 

Ya lo habían vaticinado los médicos, antes de las festividades de fin de año: “La situación va a empeorar, vemos que las infecciones van en aumento y esto tendrá consecuencias”.

 

4.703 nuevos casos confirmados de covid-19 se reportaron ayer, lo que suma un total de 523.486 personas infectadas. Hoy se registraron 138 nuevas muertes, ayer fueron 351, y en total los decesos alcanzan a 10.323. 

 

Un total de 4.491 personas han recibido cuidados intensivos y en estos momentos 368 pacientes están internados en UCIs.

 

Fredrik Elgh es médico jefe y profesor de virología de la Universidad de Umeå (además de político local del Partido del Centro). Él quiere ver medidas más estrictas en el país, sobre todo pensando en la gran diferencia de fallecidos entre Suecia y sus vecinos, y que aquí se superó la barrera de los 10.000 muertos. 

- Esto es terrible. A mí me indigna y pienso que deberíamos hacer algo al respecto. Vamos a tener muchas más muertes si no nos esmeramos, dijo en el programa mañanero de la televisión estatal, Morgonstudion, de SVT.

 


El virólogo Fredrik Elgh, en entrevista con Morogonstudion. Foto: captura de pantalla. SVT.

 

Él teme que unas 5.000 personas más podrían morir en los próximos dos meses, si se continúa al mismo ritmo. 

-- Si se puede reducir la mortalidad con un confinamiento de unas 3 a 4 semanas, entonces se debería sopesar esta medida. La gran mayoría de países europeos han considerado que vale la pena el esfuerzo, pero en Suecia no lo hacemos. 

 

Fredrik Elgh quiere ver un cierre. Que no se permita viajar a las pistas de esquí, que los centros comerciales y la escuela primaria se cierren. Que durante estas semanas, las personas salgan solo para hacer las compras esenciales. Y que todos quienes lo puedan hacer se queden en casa. 

 

Según él, las recomendaciones no bastan. 

- El voluntariado del que hablamos antes no funciona del todo, afirmó.

 

¿Por qué una mortalidad tan grande?

 

En estos momentos muchos se preguntan el porqué de tantas muertes en Suecia, el único país escandinavo que presenta cifras catastróficas. 

 

Para la ex epidemióloga estatal, Annika Linde, la explicación es, sobre todo, una estrategia fallida. 

- En primer lugar, hay tantos que han muerto en Suecia porque tuvimos la estrategia de dejar libre al virus y, en segundo lugar, porque asumimos que se podría manejar esto, para proteger a los ancianos, pero no pudimos. Resultó que no teníamos ninguna preparación para ello, expresó.  

 

En tanto que el epidemiólogo estatal, Anders Tegnell, lo atribuye a que la covid-19 es "una enfermedad muy peligrosa”, sobre todo para personas de la tercera edad con comorbilidades. 

Al principio de la pandemia, Tegnell aseguró que la infección no era más grave que una gripe. 

Y sigue siendo escéptico al uso de mascarillas, aunque, desde el 7 de enero se recomiendan - solo en las horas peaks - en el transporte público. 

- Desafortunadamente, esperamos que el aumento continúe, ya que tenemos una amplia propagación de la infección en el país”, dijo este viernes Karin Tegmar Wisell, jefa de sección de la Agencia sueca de Salud Pública, en rueda de prensa.

 

En tanto, el programa de vacunación masiva sigue su curso. Hasta el 10 de enero se había vacunado a alrededor de 80.000 personas. 

 

El rey Carl Gustaf y la reina Silvia fueron vacunados el viernes.  

 


El personal de la salud se ha desempeñado al límite de su capacidad. Foto: TT.

Published in Actualidad

La anciana de 91 años, Gun Britt Johnsson, pasó a la posteridad como la primera persona vacunada de la covid-19 en Suecia.  

- No sentí nada, dijo la nonageriana de la residencia de ancianos de la localidad de Mjölby, en Östergötland. Agregó que se sentía bien, porque ahora evitaba enfermarse. 

El proceso de vacunación arrancó este domingo en diversos países europeos, y cada cual lo hace a su manera. El proceso de inmunización partió el 9 de diciembre en Gran Bretaña y fue bautizado como el “Día-V”.  

 

 Por: Marisol Aliaga

 

Ya se le había bautizado como el  “Día-V”. El 9 de diciembre la ciudadana de Irlanda del Norte Margaret Keenan, de 90 años, pasó a ser la primera persona en el mundo en recibir la vacuna contra la covid-19, de la farmacéutica Pfizer y BioNtech.

 

Aunque “primera y primera” China ya ha vacunado al menos a un millón de ciudadanos que han viajado a su país natal desde distintos lugares del mundo, para inmunizarse contra la covid-19.  También Rusia comenzó el proceso de inmunización antes que Europa, con la vacuna Sputnik V.

Pero se puede decir que el “Día-V” en Europa arrancó este domingo 27 de diciembre, cuando numerosos países iniciaban una segunda fase en la lucha contra la devastadora pandemia. Muchos calificaron este domingo como “histórico”.

 

En la localidad de Mjölby, en la provincia de Östergötland, al sureste de Suecia, Gun-Britt Johnsson, se lo tomaba con calma. Incluso cuando en la pantalla del televisor de la sala de estar apareció el primer ministro sueco, preguntándole qué sentía al ser la primera en Suecia en recibir la vacuna.

- Se siente bien. Ahora me libro de enfermarme, respondió Gun-Britt.

 

La residencia de ancianos donde la vida transcurre sin sobresaltos se transformó en el centro de la atención de los medios que viajaron al sur a cubrir la noticia, este domingo.

 

- Este es un día histórico y un momento luminoso luego de un año oscuro. El coronavirus realmente ha puesto a prueba a nuestra sociedad, declaró Stefan Löfven.

Es que luego del fracaso de la estrategia sueca frente a la pandemia, Suecia necesita mejorar su imagen frente a la comunidad internacional y la presión de la OMS, que varias veces ha advertido que todos los países deben tomar su responsabilidad frente a esta amenaza global que ya se ha cobrado la vida de más de un millón y medio de personas y ha ocasionado graves daños en la economía mundial.

Aunque el premier hizo además hincapié en la importancia de seguir las recomendaciones vigentes:

- Pero eso no significa que el peligro haya pasado. Debemos seguir siguiendo las recomendaciones de las autoridades, como mantener la distancia y lavarnos las manos. Aunque esto signifique "una luz en la oscuridad, tenemos que aguantar y perseverar un poco más, dijo Löfven.

Por alguna razón - que no ha sido especificada - el uso de mascarillas en el transporte público comienza a regir desde el 7 de enero. 

 

Una de las jefas de sección de la Agencia Sueca de Salud Pública, Karin Tegmark Wisell, dijo, en una intervención del mes pasado, que antes de implementar el uso de mascarillas, habría que asegurarse de que todos pudieran adquirirlas. En una entrevista en Expressen afirmó que "no sólo los que tienen un fuerte poder adquisitivo" deberían tener acceso a las mascarillas. (En el mercado, un set de cinco mascarillas tiene un costo de 30-50 coronas suecas. Una lavable, alrededor de 100 coronas). 

Argumento que, en un país del primer mundo, pocos entienden. En el mercado, un set de cinco mascarillas tiene un costo de 30-50 coronas suecas. Una lavable, alrededor de 100 coronas. 

La misma explicación que diera el epidemiólogo estatal, Anders Tegnell, al comienzo de la pandemia, respecto al trabajo a distancia. "No todos podían trabajar desde sus casas", dijo. En la actualidad se recomienda el trabajo telemático. 

 

Pero este domingo fue un día de esperanza en la residencia de ancianos de Mjölby. La enfermera Ann Louise Broberg, que le administró la vacuna a Gun-Britt, estaba feliz con su contribución.

 

- Se siente fantástico y divertido. No podría haber soñado que Gun-Britt y yo seríamos los primeros en Suecia en implementar esto, dijo a los medios allí presentes. 

 

Más información:

La primera entrega a Suecia fue de 9.750 dosis. A partir de estas, se esperan entregas del orden de 80.000 dosis por semana.

 

Los primeros que serán vacunados en Suecia son personas mayores, sus cuidadores, quienes estén en contacto con ellos y personal de la salud.

  

La campaña de vacunación comienza después de un proceso de desarrollo de la vacuna sin precedentes, en un récord de tiempo. La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) dio luz verde a la vacuna de Pfizers/Biontech el lunes pasado.

 

Sobre las vacunas:

 

Suecia se ha unido a un acuerdo en conjunto con la UE sobre vacunas con cinco fabricantes diferentes:

Astra Zeneca

Janssen Pharmaceutica (Johnson & Johnson)

Pfizer/Biontech

Moderna

Curevac

Fuente: Gobierno sueco. Agencia Sueca de Salud Pública

 


Gun- Britt fue la primera en recibir la vacuna de la covid-19 en Suecia. La enfermera Ann-Louise Broberg la inyectó. Ambas se mostraron satisfechas de haber sido las primeras en Suecia. Foto: SVT.se.

 

Published in Actualidad

La controvertida estrategia sueca frente a la pandemia de covid-19 ha sido tema de discusión en todo el mundo. En Suecia se cuestiona si la Agencia Sueca de Salud Pública, criticada por no haber acertado ni en los pronósticos ni en las medidas para frenar el contagio, ha tenido demasiado poder en las decisiones.

En uno de los tantos debates en las redes se tocó el tema de la actitud de la izquierda inmigrante chilena frente al actuar del gobierno “socialista”, el profesor Ferrada de Noli presenta, en su epílogo a una discusión, y en el marco de su tema sobre derechos humanos, interesantes puntos que profundizan y sitúan la discusión actual en un contexto histórico. 

 

 Por: Marcello Ferrada de Noli

 

Nota de la editora:

La controvertida estrategia sueca frente a la pandemia de covid-19 ha sido tema en todo el mundo. Se han cuestionado no sólo las iniciativas epidemiológicas ortodoxas de la Agencia Sueca de Salud Pública - que ha contrariado a la OMS, ECDE y KVA - sino además la transferencia de poder y responsabilidades a su cúpula por parte del gobierno, para tomar medidas que nos han afectado a todos los ciudadanos. Esto, ha su vez, ha llevado a un análisis de las posiciones que partidos y agrupaciones cívicas suecas, incluidas sectores de inmigrantes, mantienen respecto al epidemiólogo estatal Anders Tegnell.

Uno de los numerosos debates en las redes comenzó a raíz de una iniciativa del Profesor Marcello Ferrada de Noli de donar 740 vacunas rusas a adultos mayores de un pueblo que fue uno de los epicentros de la pandemia en Italia. La iniciativa fue particularmente comentada por chilenos ex residentes o actualmente en Suecia. Esta discusión, en sus orígenes sobre temas clínicos sobre las vacunas, pasó rápidamente a centrarse en el manejo de la pandemia en Suecia y, desde allí, a los temas de inmigración y política exterior de Suecia. Los detractores del profesor Ferrada caracterizan a Suecia como “país neutral” y antimperialista, generoso con sus inmigrantes, y además con un control profesional muy adecuado frente la pandemia de covid.  

El profesor, por su parte, sugirió que “hay una falange de chilenos más papistas que el Papa”, quienes, a pesar de que la propia 'Comisión Corona' oficialmente ha responsabilizado al gobierno por el nefasto manejo de la estrategia Covid-19, siguen negando que ha habido, y aún hay problemas cualitativos en la estrategia del FHM. Ellos estarían cultivando, en general, “un culto al gobierno" basado en premisas equivocadas, y en particular un indebido “culto a la personalidad” respecto a Anders Tegnell. Además, ha criticado duramente que las autoridades sanitarias sigan culpando a los inmigrantes por las muertes por covid-19, en circunstancias de que la responsabilidad recae en el mal manejo de parte de las autoridades.

El académico finalizó sus planteamientos en este comentario epílogo, que él parafraseó como “goloso”, y en el que fustiga tanto el oportunismo de la izquierda sueca, como de los que él llama “inmigrantes acólitos ni siquiera invitados a la misa".

Publicamos este texto con el consentimiento del profesor Ferrada de Noli, protegiendo los nombres de otros foristas.  

Marisol Aliaga,
Editora, Magazín Latino

  

Epílogo epigoloso

  

No es necesario ser doctor en ciencias ocultas o en cualquiera otra especialidad relativa al entendimiento de las conductas, incluidas las verbales y epistolares, para entender qué es lo que yace tras la destilación de diatribas ad-hominem ­–ensayadas por ejemplo aquí en la ‘discusión sobre la discusión’. Aquello es una actitud, no es una opinión, ni mucho menos un argumento. Sus palabras no se basan en lo que apelan en sus palabras. Si no, más verosímilmente, podría pensarse, en posibles resentimientos a priori que quizás poco tendrían que ver con mi persona. Más tendrían que ver con una imagen utópica, quizás resquebrajada por las fuentes factuales y de fácil comprobación que he citado sobre la real 'realidad geopolítica' (y anteriormente de fallida estrategia pandémica) de su Suecia adoptadora; el descubrir la inocuidad que representa afirmarse en una figura quimérica, de una Suecia “neutral” y “antimperialista”. 

 

Como un sueño quebrado por el pedazo de espejo que Miranda mostró al empático monstruo Calibán en “La Tempestad” de Shakespeare. Allí Calibán salió arrancando de pavor al contemplar por primera vez su rostro primitivo reflejado en un cristal. Aquí en la Red se quedaron para reclamarle al mensajero por el mensaje. 

La pista del sendero especulativo que sigue, me la dio la ausencia de comentarios de fondo a lo que he expuesto en el debate anterior. Ninguno de ellos comentó o refutó ni una simple frase, punto, coma o palabra, de mis argumentos epidemiológicos o clínicos –que sí era entonces lo central en mi exposición.  Y la entrada final a la avenida de mi especulación me la abrió aquella osadía fascistoide de tratar de impedir en este foro la consecución de un diálogo que los irrita. Años en Suecia no logró enseñarles el significado de libertad de expresión, que, aunque allí no siempre se practica, al menos nunca se deja de enunciar.

A propósito de Suecia, allí es de uso frecuente el concepto de “revir”, aunque las más veces en contextos peyorativos. En una de sus acepciones, el término significa la tendencia en algunos individuos de no permitir la entrada en “su dominio” (revir) a otros que les representan una imaginaria competencia. Por eso caninos menores como el caso de los perritos levantan la patita y hacen pipí. 

 

Pero yo entré aquí originalmente no para invadir el revir de nadie, sino para nada más que corregir una interpretación que en mi opinión era incompleta, sobre un análisis referido en el artículo (que no fue puesto por mí en la Red), y lo que dio origen a este insólito debate. Y me quedé siguiéndolo hasta aquí, movido por la inercia narrativa que empuja un vector fuerza, aquí representado por la prolongación de un debate inesperado pero que se demostró necesario. 

En una última intervención, un forista se queja de que yo “elijo” no extenderme en responder preguntas hechas a mí por don XX. Eso no es únicamente, como dirían los oxfordianos, una ‘contradiction of terms’; eso yo lo llamaría un ‘contradictorio absurdísimo’. Por una parte, ese señor ahora se queja porque no me extiendo en mis respuestas, y por la otra se queja porque sí respondo. Lo hago, según él –cito sus expresiones–, de manera exagerada y generalizando, y por añadidura, con tono “hastiante”. A tal punto que, plantea él, la discusión conmigo debería ser excluida de esta Red. A mi modo de ver, la lógica de aquel señor no lo pone de acuerdo ni consigo mismo. 

En cuanto a otros temas de análisis más teórico (y por tanto más extensos), como en el caso de fenómenos migratorios contemporáneos, había invitado a don XX a discutir sus y mis tesis en un contacto email, o en un debate en The Indicter. ¿Por qué? Porque es un tópico actual e interesante, y porque The Indicter ya alcanza más de medio millón de visitas internacionales y por ende beneficiaría además a otro foro. Pero al no recibir respuesta de él al momento de completar estas líneas, trazaré un par de ideas al respecto, al final, en este texto.

 

Por el momento, presento la Sección Especulaciones

 

Varios de mis detractores ad-hominem declaran ser, o dejan ver haberlo sido, refugiados políticos en Suecia. Como no los conozco, sólo puedo suponer que algunos si no eran militantes del MIR, serían del GAM (grupo de amigos del MIR), que era el tipo de organización que le habíamos dado a los que perdieron su militancia por haberse exilado sin autorización, por ejemplo, en embajadas. En aquel tiempo inicial, sólo los que fuimos expulsados, los con conmutación de pena por exilio, o con extrañamiento con pérdida de nacionalidad, además de los autorizados por la dirección del MIR para trabajo en la retaguardia éramos, en aquel entonces, considerados militantes. Lo paradojal es que yo en Europa me opuse a esas medidas draconianas y defendí la integridad de muchos buenos compañeros del así llamado GAM, primero en Roma y luego en Suecia, donde llegué enviado por la dirección. Nunca hice esa diferencia. Más tarde llegaron camaradas casi directamente de prisiones y lugares de detención y tortura. Recibámoslos como héroes, mantuve yo. 

Siempre he mantenido que héroes no pueden ser considerados sólo los militantes desaparecidos, además de aquellos que tuvieron la oportunidad de morir con las armas de fuego en sus manos, disparadas de su corazón y compromiso. Los que siguieron luchando al caminar por cada centímetro de su sendero clandestino, también estaban decididos a tan igual noble sacrificio, a ofrendarse como los valientes. Pero la clandestinidad es por definición lo contario de sobresaliente. Ella por sí misma debe aparecer anodina, insubstancial, enmascarada en anonimidad. Y luego son detenidos y presos y traumatizados y pos traumatizados, o sea además aprisionados por siempre en su recuerdo. Con todo, son los sobrevivientes de una sola y única lucha. Todos ellos deberían ser considerados al mismo nivel de quienes con toda justicia entendemos como héroes.

Ergo, compuse este simple epígrafe como primera página de la tercera de mis tesis, publicada en el departamento de neurociencia clínica del Instituto Karolinska:

  

“El que lucha en el combate tiene como arma su fusil.

 El que lucha en la tortura tiene como arma su silencio.

 El que lucha en el exilio, no tiene armas. 

…La lucha continúa"

 

Mientras la rigidez de cosas orgánicas en el MIR se flexibilizaron para bien más adelante, algunas inorgánicas y lastres de personalidad permanecieron. Y se quedaron hasta que hicieron perecer al MIR por implosión. En el intertanto, yo seguí, y a través de los años, con mi “lucha continúa” aunque fuese sólo con mi aporte individual. Primero fue con las exposiciones de mis pinturas cuyas ventas iban directamente a las campañas de solidaridad por los presos y desparecidos. La campaña de Amnesty International por los desaparecidos en Chile se hizo en base a una de esas obras expuesta entonces en la Casa de la Cultura de Estocolmo.

Luego, basado en mis investigaciones en Karolinska y Harvard, proseguí participando en la cosa medial de Suecia, tv, diarios, debates, etc. en una variedad de temas en apoyo a los inmigrantes sin distinción de estatus políticos, o económicos, o de procedencia. Por ejemplo, luego de mis descubrimientos epidemiológicos sobre el suicidio de los inmigrantes, sobrerrepresentados significantemente en Suecia, fui sumando otros hallazgos forenses y social-psiquiátricos que correlacionaban directamente aquellos suicidios con variables socioeconómicas negativas. Se afirmaba hasta entonces que el suicidio era cosa más propia de ricos arruinados y deprimidos. Yo probé que era de un fenómeno más frecuente en inmigrantes pobres, solos, olvidados. 

 

 

¿Y dónde estaban los ex miristas de Suecia? Después de mi primer artículo en la serie que tuve en DN debatt, muchos inmigrantes y organizaciones políticas de refugiados se acercaron para conocer detalles y republicarlos, pero no aquellas patrocinadas por los ex del MIR, no los que dicen aquí que entonces estaban allá. No pienso que sería porque no estarían interesados en el tema de las muertes injustas e innecesarias de sus hermanos de raza social y urbana. ¿Entonces por qué? 

A la luz de los panegíricos a una Suecia de falso socialdemocratismo y de prístina realidad neoliberal, hechos en estas últimas discusiones, me pregunto si su no acercamiento era porque una tal denuncia como la que hice entonces estaba menoscabando el prestigio de Suecia. Esto es, que, si al exponer que el suicidio era proporcionalmente mayor entre los inmigrantes que en los nativos suecos, ¿estaba yo acaso sugiriendo la causa de esa tragedia en el trato discriminatorio y a veces racista dado a los inmigrantes? ¿No contradice aquella conclusión la imagen de una Suecia límpida y humanitaria, con política exterior de ojos azules y zapatitos blancos, y de pelito suave no exageradamente oscuro de ningún color, no exageradamente de ningún rotundo sí ni de un no profundo y lapidario? ¿Cómo ”hacerse el sueco” frente a una verdad epidemiológica tan demostradora, sino excavando la testa de avestruz en un suelo de vergüenza? 

¿O era simplemente el precio del “bidrag” (ayuda económica) que las autoridades suecas ponen en la boca de ciertas organizaciones de inmigrantes –nótese que no hablo de personas sino de organizaciones– para callárselas? ¿Para impedir que hablen lo que sienten y lo que saben que íntimamente se contradice con las luchas e ideologías esgrimidas como razón de su identidad de refugiados políticos? 

Por supuesto, existe la posibilidad de otras explicaciones. Por algo estoy en la sección especulante. Y es que acaso justo los días en que yo aparecía en alguna TV o en algún diario, justo esos días mis detractores aquí hoy día, entonces allá en Suecia, no habían visto la tele o leído los periódicos. Oh, pluscuamperfecto. Todo puede darse. Pero lo que es menos creíble es que la atención de los ex de Suecia hubiese no conocido por n-causa fortuita, mi larga campaña jurídica en Escandinavia por obtener la extradición de Pinochet desde Londres. Expresamente, como se conoció latamente en los medios de comunicación, por ej. vía Associated Press, para ser juzgado específicamente por ser él últimamente el responsable de la desaparición de mis amigos íntimos Bautista van Schouwen y Edgardo Enríquez. Todos los detalles se encuentran en mi libro “Con Bautista van Schouwen” (el completo elenco de los libros publicados por la editorial de mi propiedad Libertarian Books es un obsequio para todos). Durante aquella campaña nunca tuve el apoyo de los ex miristas ex refugiados ex suecos o ex chilenos, que algún día también fueron camaradas de van Schouwen y Edgardo Enríquez. Yo por mi parte sí me impuse de iniciativas similares en contra del archienemigo, y que aplaudí públicamente en vez de ignorarlas.

Y con eso finalizo la sección especulativa, que atribuye en teoría la misma posición subjetiva de algunos ex miristas ex refugiados en Suecia, mantenidas al parecer tanto allá como acá en este foro. Su posición aparece ad-hominem porque es ad-hominem, y ellos en su regocijo inconsciente, que es la clave de todos los prejuicios del hombre, lo aceptan, así como causa justificativa.

 
El profesor Marcello Ferrada de Noli, en su casa en Bérgamo. Noviembre de 2020.

 

En cambio, la causa es objetiva, y es ideológica

 

En esta sección quiero decir claramente, que me parece inconcebible que gente que se dice de izquierda, está dispuesta a elogiar a una élite en el poder político y cultural de Suecia, llamándola "neutral", a la vez que en una publicación de la mismísima OTAN/NATO se especula que Suecia ya era su miembro número 26 desde el año 1990. Sabiendo que por instrucciones del Pentágono, Suecia env sus aviones a bombardear Libia y participar contextualmente en el asesinato de Muamar el Gadafi; un gobierno que mantiene por casi diez años a Julian Assange prisionero, sin juicio, por órdenes de los mismos generales americanos que les comandan militarmente en Afganistán. 

Que apoyan la lucha de los jihadistas terroristas en contra del gobierno legítimo de Siria, vía suculentas ayudas económicas a los “Cascos Blancos”, por ejemplo las sumas que acompañaron la entrega por parte de la Ministra de Relaciones Exteriores de Suecia a esa organización auxiliar del terrorismo fundamentalista de nada menos que el “alternativo Premio Nobel de la paz”. Una organización fundada y financiada por los gobiernos de UK y USA, y apoyados logísticamente por Israel. He descrito en detalle a esa militante organización fundamentalista, anti derechos humanos, en una presentación que entregué en el Club Suizo de la Prensa, en donde fui invitado como ponente en Noviembre 2017. 

Que usan el feminismo como un trade mark para comercializar sus productos en mercados progresistas. Un gobierno que se dice neutral mientras entrega grandes sumas de dinero público sueco a las campañas intervencionistas de Hillary Clinton en diversos países,  en circunstancias que he podido comprobar que aquellas "filantrópicas" empresas a donde llega el dinero público sueco tienen en realidad un afán de lucro.

Quiero decir que a mí, por el contrario, me causa repulsión el que el partido de “Izquierda” sueco (“Vänster”, los ex ‘euro comunistas’) han votado a favor de la intervención militar en Libia, luego de una moción presentada en el parlamento sueco por el entonces ministro de relaciones exteriores, el ultra conservador de derecha Carl Bildt. Este político que hasta incluso ha sido señalado por WikiLeaks de ser agente de información norteamericano.  

Y que ese partido Vänster (“Izquierda”, los ex comunistas reformistas, y partido en el cual militan conspicuos ex miristas) que, junto con las instituciones y medios de comunicación suecos que siguen la línea de la NATO, proclamando públicamente de ser partidario de un No-Fly Zone en Siria, que una doctrina originada en Hillary Clinton con el supuesto fin de proteger los intereses estratégico-militares de la oposición jihadista/ fundamentalista en contra de un gobierno secular. Y en realidad, donde el fin último es derrocar ese gobierno con fin de establecer un oleoducto que parte de Arabia Saudita a Turquía, y que necesariamente necesita pedazos del territorio sirio. ¿Y quién, entre otros, tiene intereses económicos en aquel proyecto? Nada menos que Hillary Clinton, la ex Secretaria de Estado de los EEUU, cuestión denunciada por el senador estadounidense Dick Clark. 

Quiero decir que esos usurpadores del concepto “izquierdistas”, esos del partido Vänster, más toda la corte de oportunistas, incluidos algunos miristas de ayer, hoy convertidos en indolentes reformistas que lo apoyan, a mí me dan soponcio causado por una angustia definible.

Como se sabe, la angustia, o “ansiedad”, comparte los mismos síntomas del “miedo”, pero se diferencia de la percepción de miedo a lo conocido o a lo ignoto que nos parece amenazar, en que no es capaz de atribuir el origen de la interferente percepción. La ansiedad tiene, se diría, un origen indefinible. O sea, siempre sabemos a qué tenemos miedo y por qué, pero no sabemos porque estamos en estado de difusa ansiedad. Pero a mí me ocurre esto diferente y extraño con estos que se dicen de izquierda, con los que alguna vez leyeron obligadamente en el primer tomo de El Capital, y en los legendarios Manuscritos Económico-Filosóficos, los capítulos describiendo la enajenación del trabajo, la alienación en fin del hombre. Cuando pienso como su pensamiento mirista pueda haberse enajenado hasta el punto de no reconocer el carácter clasista de la élite dirigente sueca, su entreguismo total a la ideología geopolítica OTANista, su trato discriminatorio a sus hermanos inmigrantes y que alcanza hasta para echarles la culpa de los extremos de patología y mortalidad que la pandemia de covid-19 ha alcanzado en Suecia a raíz de manejo pésimo por parte de las autoridades. Y entonces ya no es ligera ansiedad la que amenaza a la decencia, ni es temor a un posible incremento de ese empeoramiento ideológico. Entonces la percepción es la de rabialdía. ¿Qué es rabialdía? Es rebeldía con rabia. 

Esa constelación es el sentimiento franco que me hace vituperarlos sin pedir disculpas. Yo les he citado cifras, fuentes, les he hecho ver gráficos, les he indicado el juicio casi unánime de toda la prensa internacional (menos la súper-adicta a Trump) que condena la fracasada estrategia sueca del corona, y porque además significa una fuente de contagio para otros países. Hechos factuales, comprobaciones científicas, para no mencionar simple sentido común, no es capaz de penetrar la coraza de sus prejuicios. Baste decir que ni siquiera reconocen la diferencia de lo que ha sido la política interna y exterior de Suecia, marcada por el antes y después del asesinato del insigne Olof Palme. Para ellos, en su confusión ideológica tanto estática como superlativa, el brillante progresismo de la otrora Suecia lo reencuentran perfectamente presente en la dictadura eutanásica de Tegnell, en la irresponsabilidad de Löfven, en la del ministro sueco de defensa Peter Hultqvist, que le lustra las botas a los generales de la OTAN regalándoles un 40% de aumento en el presupuesto militar motivado por "la amenaza rusa", y en el fanatismo del enano intelectual que la NATO puso como editor político del diario Aftonbladet

 

Lo paradojal 

Lo paradojal es que yo no he iniciado esta discusión. De repente aparece en la Red un post llamado “Académico chileno-sueco…etc”, y una primera respuesta a ese post conteniendo esa noticia, no a otro análisis ni a otro reporte periodístico, comenta que lo que falta en ese análisis, es esto y lo otro sobre las vacunas. Yo me apuro en referir que eso era sólo un piccolo extracto de mi análisis referido muy sucintamente en esa reseña periodística que subió la Red, y que un comentario de aquel análisis solo podría hacerse en base a su publicación original, la que cité. Y al mismo tiempo cité otros artículos en lo que explico con mejor entender científico las diferencias entre vacunas ofrecidas y el porqué de mi opinión.  Si los participantes estuviesen verdaderamente interesados en el tema, hubiesen leído mis descripciones ya dadas en esos artículos, la discusión o no habría existido, o se habría concentrado en ítems relevantes.

Pero obviamente el interés no estaba dirigido allí, y se demostró ser otro. Y de la iniciativa de las 740 vacunas, a nadie le importó comentar su necesidad, o a casi nadie a excepción del camarada de conciencia solidaria y mentalidad dialéctica, X., a quién le agradecí, lo mismo que a XXX.

Conversamente, en oídos de un alma pequeña, obras altruistas provocan. Si no, recuérdense del personaje Javert en Los Miserables de Victor Hugo. Javert nunca pudo perdonar la generosidad de Jean Valjean. Hasta que consiguió matarlo, tratando de encontrar paz en sí mismo. 

Un amigo me llama, a la distancia. Le cuento qué estoy escribiendo. Me pregunta por detalles. Me comenta que ninguno de los comentarios que le menciono se refirió al contenido central del cual se trataba el post original en esta Red, o sea lo que se supone dio origen al debate, las vacunas para ancianos necesitados. 

- Pero que increíble, me dice.

- Sí, bienvenido al mundo de la solidaridad de clase, respondo yo

- ¿Cuál solidaridad de clase? 

- La que no existe, porque dejó de existir cuando la pandemia invisible del egoísmo contagió hasta quiénes suponían ser la última esperanza. 

- No te puedo creer, ¿cuáles serían esos?

- Los que se suponen que aquí estaban para atacar a los Javert por la razón y la fuerza. No para defenderlos.

 
Marcello Ferrada de Noli junto a  Julian Assange, sobre quien ha escrito el libro Sweden´s Geopolitical case against Julian Assange 2010-2019

 

Por último, sobre inmigración y refugio político. Cifras, y con sus fuentes indicadas

 

Fui muy criticado en este foro por afirmar que muchos refugiados chilenos en Suecia en realidad no tenían razones políticas. Ni siquiera dije que era una mayoría. Sin embargo, cifras oficiales del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, DICOEX, elaboradas junto a la Oficina Nacional de Estadísticas, concluyen que sólo el 38.5 % de los miles de chilenos llegados a Suecia “tenían” razones políticas. Ergo, una mayoría, el 61.5%, no las tenía. Ahora bien, cuantos, entre esa minoría que declararon ”haber tenido” razones políticas, ¿realmente las tenían? ¿Cuántos fabricaron sus historias? Un militante del Partido Radical me confidenció en los años ochenta que él se enorgullecía de haber elaborado historias falsas en serie, para así poder traer a sus colegas y parientes a Suecia. Algunos de ellos incluso visitaron mi consultorio buscando ayuda supletoria. Y en base a mi trabajo profesional de muchos años en diagnóstico y psicoterapia con cientos, o más, de refugiados chilenos, y de acceso a historias clínicas y forenses en contextos de investigación científica en el Karolinska –y cuyos casos evidentemente no revelaré– mi deducción  es que a ese 38.5% habría que restarle un significativo porcentaje, correspondiente al grupo que me consta no cumplía con los requisitos de asilo así definidos por la Convención Internacional de Ginebra, de la cual Suecia es firmante. Según la embajada de Chile, habría 60.000 chilenos en Suecia. Cifras presumiblemente anteriores entregan 40-50 mil.

 

¿Alguien se ha preguntado cuántos camaradas chilenos estaban en esos momentos pasando duros tiempos en cárceles y lugares similares, mientras en Suecia se hacía ‘la vista gorda’ a los impostores que ocupaban sus lugares inmerecidos?

 

A la fundación del MIR yo fui con mi ideología social-libertaria que creo tenerla en desarrollo desde los once años, profundamente anticlerical, y con valores anarquistas archiconservadores explicados en “Mi Camino A Malatesta”.Un clásico dentro de estos principios es respetar la movilidad de los individuos dentro de un planeta que nos pertenece a todos en común. Por ende, por supuesto que respeto el derecho a la emigración de todo individuo, y no solamente por sus motivos políticos, religiosos, o económicos, etc., sino porque simplemente se les de la gana de cambiarse de latitud. La tierra no es ajena sino nuestra. Por lo mismo que estoy en contra de la apropiación y comercialización privada de los recursos naturales.

Mis concepciones en torno a este tema de libre migración se nutrieron de fuentes etnográficas durante los años que estudié y trabajé en el Instituto de Antropología en la Universidad de Concepción, estudios que compartía con los que seguía en el Instituto de Filosofía, y también en la Escuela de Derecho de la misma universidad, cuyos estudios jurídicos también nutrieron esa concepción internacionalista. 

De la misma manera, he defendido y defiendo a los inmigrantes en la variedad de los países en que me encontrado por razones de exilio o de trabajo. 

Con todo lo anterior, una cosa distinta es, sin embargo, entender el fenómeno moderno de migraciones masivas abstraído de sus contextos políticos y geopolíticos.

 

Hay una variedad de materias que en mis escritos he considerado por separado, Aquí sólo las puntualizaré:

La gran mayoría de los migrantes no dejan su terruño, su cultura y su familia basados solamente en un espíritu aventurero. La gran mayoría de ellos sacrifica aquel acervo familiar y proximidad cultural, porque sienten el deber de hacerlo. Son migrantes por necesidad más que por albedrío. A su vez, estas necesidades obedecen a constelaciones económicas nacionales o regionales, tras las cuales encontramos invariablemente un clásico sistema de explotación de clase, un pedazo de neocolonialismo sobreviviente, una economía importadora y dependiente, etc. O sea, las migraciones pasan de ser el ejercicio de un derecho humano, a la consecuencia de una transgresión a esos derechos humanos. Hoy en día hecha por las nefastas consecuencias de los sistemas de mercado. Y detrás de cada empresa corporativa, y de cada monopolio, y de cada gobierno que las ampara, se encuentra siempre un puñado elitista de potentados. La lucha de clases no ha desaparecido en su esencia. Lo que al parecer ha disminuido es el espíritu de los que un día se autodefinieron como vanguardia de esa lucha. Y el cansancio ha aumentado, no necesariamente para terminar en un desenlace histórico fatal. Porque si el consumismo aún está ganando, en la rapidez de sus victorias se acerca más y más a la saturación inevitable en el alma del consumidor, o en el fondo de su bolsillo. Las leyes de la sociedad son dialécticas y naturales, allí la lucha continúa, aunque no podamos percibirla.

Por otra parte, las migraciones en épocas contemporáneas, masivas, a Europa, son la consecuencia de la política de agresión de las potencias occidentales en parte del Medio Oriente y Asia. La situación de América Latina no la he estudiado con detención. En lo que se refiere al Medio Oriente, responde a la política de “regime change”, bien representada por la invasión y guerra de Iraq, y se extiende hasta la doctrina de Hillary Clinton en el campo bélico de Siria. En estas guerras de agresión encontramos a Suecia, primero construyendo silos para proteger a la población iraquí de los inminentes bombardeos de países de la NATO, construcciones por las que cobraron siderales sumas de dinero pagados con fondos públicos de Iraq, un país que se encontraba medio de un acérrimo bloqueo económico. Luego, cuando los americanos iniciaron su guerra de agresión pretextando la mentira de “armas iraquíes de destrucción masiva” que nunca existieron en Iraq, entonces Suecia les vendió a los americanos los planos de construcción y los sitios de los bunkers secretos. Los que enseguida fueron despiadadamente bombardeados por la USAF.

Un ejemplo más en el contexto de esta discusión sobre la política exterior de Suecia, y que a mi me aparece como pérfida. La “solidaridad humanista” del gobierno sueco de recibir masivamente “refugiados de Siria”, que tanto ha sido propagandeada por sus autoridades y por supuesto sus acólitos ideológicos, corresponde en realidad a una enorme farsa, tanto jurídica como geopolítica. En sus orígenes, la emigración fue compelida por la agresión de las potencias occidentales, apoyadas en el campo diplomático por Suecia. En la práctica, la gran mayoría de los 180,000 “refugiados políticos” que entraron en Suecia en 2015, NO provenían de Siria sino de una diversidad de países de África y Asia. A un 80 por ciento de aquellos “refugiados políticos” se les dejó entrar a pesar de no tener, o no mostrar, ningún documento de identificación. Así era la avidez del gobierno de Suecia, de demostrar su servil adhesión pro NATO, mostrando al mundo como “el monstruo Assad” (el presidente electo de casi el único gobierno secular que queda en el medio oriente) obligaba con su represión la emigración masiva de sirios. Lo que se demostró era otra mentira de la propaganda sueca.

En retribución, países de la Unión Europea apoyan las iniciativas de Suecia de intensificar sanciones económicas a Rusia, su archienemigo, ahora así declarado abiertamente por el ministro sueco de defensa, Peter Hultqvist, como se le escucha en el video acompañado aquí. 

Otro tema que he considerado central en el análisis sobre migraciones es el problema de la aculturación. En realidad, siendo problemático, el tema no habría que categorizarlo como "problema", sino al contrario, descifrando sus incógnitas y posibilidades, sería una ayuda determinante para solucionar otro problema que sí es capital, el de la integración de los inmigrantes. En Suecia, habría que profundizar los estudios sobre el racismo y particularmente del racismo cultural.

 

Debo llegar aquí por problema de espacio y tiempo

Termino, agradeciendo el espacio gentilmente dado por la Red, a XX XX y al Dr. XX ZZ por la oportunidad que me dieron de aclarar mis puntos de vista. Al Dr. ZZ le debo una errata de mi parte, y esta es que cuando dije “sólo un inmigrante en Suecia”, debería en vez haber dicho “podrá ser un distinguido médico, pero en Suecia será siempre considerado, en primer lugar, inmigrante”. Porque, aunque él pudiese perfectamente ser reconocido como el mejor médico en Suecia, si es inmigrante será, en el mejor de los casos, titulado “el mejor médico inmigrante”. Un hecho muy conocido es lo que pasó con el eminente escritor Theodor Kallifatides, nacido en Grecia en 1946, pero emigró a Suecia en 1964. Su magnífico dominio del idioma sueco, y su talento de escritor, lo han llevado a una variedad de premios. Sin embargo, allí en el pódium medial es generalmente aludido, o titulado, el “escritor inmigrante” Kallifatides. Un caso que ilustra el fenómeno “kulturrasism”, concepto que introduje en Suecia en 2009.

Marcello Ferrada de Noli, 

Bérgamo, 18 diciembre 2020.

 

Published in Columnas

En rueda de prensa este miércoles, el director de salud y atención médica de Estocolmo, Björn Eriksson, declaró que la incidencia del coronavirus ha subido en forma alarmante en el país.

El 99 por ciento de ocupación de camas críticas en la Región de Estocolmo refleja la gravedad de la situación y una vez más Björn Eriksson hizo un llamado a la población.

“Ya basta. Las aglomeraciones deben cesar. Si esto no para, las consecuencias serán terribles”, dijo. 

 

 Por: Marisol Aliaga

 

Solo ocho camas críticas disponibles iban quedando ayer, en unidades de cuidados intensivos de la provincia de Estocolmo.

 

El director de salud y atención médica, Björn Eriksson, dijo que había pedido refuerzos a la Junta Nacional de Salud y Bienestar (Socialstyrelsen). Se requiere con urgencia más personal sanitario.

 

En la rueda de prensa del jueves, la vocera de la Junta Nacional de Salud y Bienestar afirmó que a nivel nacional había una capacidad libre de alrededor del 20 por ciento. Pero en todo el país los trabajadores de la salud están trabajando a toda máquina, y algunos han vuelto a los turnos de 12 horas, que se experimentaron durante la primavera pasada.

 

83 personas están internadas en las unidades de cuidados intensivos en la región de Estocolmo, lo cual significa que no hay plazas en camas críticas. Ahora, para recibir atención de este tipo, será necesario que la autoridad máxima libere personal de otras regiones, que pueda ser trasladado a la capital.

 

En estos momentos la falta de personal sanitario en un tema preocupante que las autoridades deben resolver a la brevedad posible. Por esta razón es necesario que la población comprenda la gravedad de la situación y haga lo posible para frenar el contagio.

 

- Los habitantes de Estocolmo nos hemos aglomerado demasiado y hemos tenido demasiados contactos fuera del hogar. Hasta el momento ha funcionado porque los profesionales de la salud una vez más están haciendo esfuerzos fantásticos, pero estamos al borde del límite, dijo Eriksson.

 

Y agregó:

- Ya basta. No puede valer la pena que después del trabajo la gente se aglomere en after work o compras navideñas o un café de Adviento. Porque las consecuencias serán terribles.

 

El personal de la salud ha solicitado encarecidamente al gobierno que se impongan medidas más estrictas. En vano, porque la burocracia debe seguir su camino. El gobierno de Stefan Löfven contó con atribuciones especiales para imponer lo que fuera necesario, luego de una votación en el parlamento, al comienzo de la pandemia. No obstante, no hizo uso de este recurso ni una sola vez. La política fue siempre la de consejos, no restricciones ni menos multas.  

 

Recientemente el gobierno envió una proposición a las instancias legales, con el fin de hacer cambios en la ley sobre enfermedades contagiosas. Sin embargo, esta solamente podría entrar en vigor no antes de marzo del 2021.

 

¿Por qué?

 

Por la demora de estas reformas y porque el gobierno y las autoridades sanitarias no planificaron una buena forma de enfrentar una segunda oleada de la pandemia, cuando la infección bajó, con la llegada del verano. Esta proposición se podría haber enviado antes de la temporada estival, en la que Suecia entra en un confinamiento natural, con el cierre de numerosas actividades, las estadías lejos de las grandes ciudades y las actividades al aire libre. Sin embargo, la administración de Löfven confió en el pronóstico de Anders Tegnell, quien dijo  que probablemente “en Suecia no habría una segunda ola”.

 

La segunda ola ya está aquí y este jueves azotó con toda su fuerza a Estocolmo.

 

Y ahora, cuando los contagiados aumentan nuevamente y aún más velozmente que la vez pasada, en una peligrosa curva exponencial, ha sido el primer ministro Stefan Löfven quien ha pedido en recurrentes conferencias de prensa a la ciudadanía que “salga solamente a las compras o a la farmacia y se junte  solo con los miembros de su entorno familiar”. Consejos que no han tenido el éxito esperado: las aglomeraciones han estado a la orden del día, y ahora los centros de atención médica se encuentran sobrepasados. 

 

Los testimonios del personal de la salud han inundado los medios nacionales, estos últimos días. Todos dicen lo mismo: “Estamos ante una situación extremadamente grave y al límite de nuestra capacidad, tanto física como mental”.

 

Aftonbladet entrevistó a Catrin Henricsson, auxiliar de enfermería del hospital  SÖS. Ella testificó que muchos de sus colegas se han deprimido al ver que el número de pacientes comienza a acercarse a los niveles de primavera.

 

- A la gente no le importa, hay muchas aglomeraciones por todas partes. No le tienen respeto a este virus, y eso es muy difícil de ver, dijo a Aftonbladet.

 

En tanto que Peter Eriksson, médico especialista del hospital Karolinska de Huddinge, declaró este miércoles en el noticiero de la tarde, Aktuellt, que el personal de la salud quiere ver medidas más estrictas, de parte de las autoridades sanitarias y del gobierno.

 

- Nos gustaría un regalo de Navidad de la gente y quizás de Anders Tegnell en primer lugar, con medidas más contundentes en las próximas semanas, subrayó el médico.

 

Sin embargo, las medidas más estrictas siguen siendo el sueño de quienes sufren en carne propia el azote de la pandemia: el personal de la salud. Ni que hablar de un lockdown al estilo de otras ciudades europeas. Y ni siquiera una medida tan simple, de la cual se ha probado su eficacia, y que los gobiernos de todo el mundo han adoptado: el uso de las mascarillas. La Agencia Sueca de Salud Pública mantiene su posición – a pesar del pedido de numerosas instancias – de no imponer su uso. Ni siquiera en el transporte público y cuando no es posible mantener la distancia física estipulada de, al menos, un metro.

 

Suecia sigue haciendo las cosas a su manera, el gobierno sigue fielmente los consejos de la Agencia de Salud Pública, y Tegnell ha declarado que estas "no van con la cultura sueca".  

 

Este jueves se registraron 58 muertes desde las últimas 24 horas. En total 7.354 personas han fallecido a causa de covid-19 en el país, una cifra muy superior a la de su vecino más cercano, Noruega, que con la mitad de habitantes, presenta 382 fallecidos debido a la pandemia. En términos de muertos por millón de habitantes, Suecia presenta 726, en tanto que Noruega 70, vale decir, una décima parte.

 

Esta gran diferencia entre dos países vecinos y perfectamente comparables ha sido justificada de las formas más increíbles, por la Agencia de Salud Pública, como de que "Suecia tuvo la mala suerte de que la infección llegara a las residencias de ancianos". En numerosas ocasiones, tanto políticos como la agencia han culpado al personal de las residencias, Johan Giesecke dijo en una entrevista con un medio extranjero (Unherd) que "allí trabajan inmigrantes y solicitantes de asilo que hablan no dominan el idioma sueco". La canciller sueca dijo en una entrevista con DW que el personal "no tenía buenas reglas de higiene". Y recientemente Anders Tegnell fue duramente criticado en las redes sociales, al afirmar en Aktuellt que los "extranjeros estaban por una buena parte de la expansión de la infección". 

 


El personal de la salud se deja la piel en el trabajo, y son los héroes invisibles de esta emergencia sanitaria. El director Björn Eriksson insta a la ciudadanía a hacer lo posible para no propagar el virus.  

 

Published in Actualidad

A fines de septiembre, Magazín Latino entrevistó al profesor de epidemiología Marcello Ferrada de Noli, quien está radicado en la ciudad de Bérgamo, en Italia, cuna de sus antepasados. 

El profesor Ferrada de Noli es profesor emérito en epidemiología en Suecia y doctorado en psiquiatría del Instituto Karolinska. Desde el principio de la pandemia de covid-19 ha seguido con atención el desarrollo de esta, ha publicado numerosos artículos al respecto y ha sido entrevistado en distintos medios internacionales. 

La entrevista estuvo a cargo de la directora de Magazín Latino, Marisol Aliaga en un contacto via Zoom. 

 

Otras notas sobre o del profesor Ferrada en nuestro medio:

Profesor Marcello Ferrada de Noli: "Suecia podría perfectamente haber evitado su catástrofe”

La alta tasa de letalidad por Covid-19 en Suecia y por qué el modelo neoliberal de inmunidad de rebaño no debe ser imitado en América Latina

Published in Video

En esta distendida conversación, el cirujano español Manuel Felices nos da sus impresiones acerca de la gestión de Suecia frente a la pandemia de la covid-19. La relajada postura del país escandinavo ha ocasionado asombro y curiosidad en el mundo entero. Pero, cuáles han sido los resultados de la estrategia sueca, y podría haberse evitado la pérdida de casi 6.000 vidas humanas?

 

Entrevista a cargo de la directora de Magazín Latino, Marisol Aliaga.

Suecia, 28 de agosto de 2020.

Vía: Zoom.

Published in Video

Lapidario informe de IVO corrobora que un gran número de ancianos en residencias especiales fueron condenados a cuidados paliativos, a menudo por teléfono e incluso sin ser testeados por la covid.

- Hay deficiencias demasiado graves en la atención a los mayores. El nivel es demasiado bajo, incluso cuando se trata de una pandemia, dijo Sofia Wallström, en rueda de prensa el martes. IVO dirigió una dura crítica a las 19 regiones del país, por graves faltas en la atención sanitaria a los mayores. Simple y sencillamente, se les dejó morir.

 

 Por: Marisol Aliaga

 

Desde al comienzo de la pandemia, el epidemiólogo estatal y arquitecto de la estrategia sueca frente a la pandemia de la covid-19, Anders Tegnell, ha repetido como un mantra que “la prioridad es proteger a los ancianos” y “aplanar la curva”.

 

La pregunta es qué medidas se tomaron para proteger a los “äldre äldre” (mayores mayores), como los denominó, incluso acuñando una nueva palabra al diccionario de la lengua sueca.

 

Porque al comienzo de la pandemia – y antes de que se dispararan las cifras – lo más cuerdo habría sido contactar a los especialistas en geriatría y a los encargados de las residencias de ancianos, con el fin de proteger a los “mayores mayores”, como lo decía siempre en las conferencias de prensa diarias de las dos de la tarde.

 

Los geriatras nunca fueron contactados, al menos antes de que comenzaran las muertes, y las instrucciones del Socialstyrelsen para las residencias de mayores fue de no derivar a las personas de más de 80 años, o a menores de ochenta con comorbilidad, a los hospitales.

 

Ni siquiera se les recomendó tratarlos con algo tan simple que habría salvado la vida de cientos de abuelos y abuelas: administrarles oxígeno, hidratarlos, ponerles suero.  

 

La disposición era no darles atención para que vivieran, sino para que murieran. Se trató de “cuidados paliativos”, aún sin la amenaza de una muerte inminente. Y muchos de ellos (aún no se ha dicho la cifra y la pregunta es si alguna vez se sabrá) se enfrentaron a una muerte inhumana al tratar de alcanzar el último resquicio de oxígeno que sus pulmones podían captar. Muchos de ellos en la más completa soledad.  

 

Personas mayores que habían trabajado durante toda su vida, como médicos, enfermeras, profesores, jueces, mecánicos, empleados públicos, aseadores, asistentes de enfermería, etc. fueron reducidos a una cifra: una edad, y un médico, a menudo telefónicamente, decidió que no tenían derecho a vivir.

 

Si esto no es un escándalo, me pregunto qué es lo que falta para que lo sea.

 

El caso es que mientras la Agencia Sueca de Salud Pública (FHM, por sus siglas en sueco), aseguraba que la prioridad número uno era “proteger a los ancianos”, estos morían como moscas en las residencias especiales para mayores.

 

Y la peor semana fue la 16, en abril del 2020. Entonces fallecieron 395 ancianos. 

 

Una de ellas fue Britta Wennberg, de 93 años. A ella se le hizo la prueba y, al ser positiva (infectada con el coronavirus) el médico le ordenó de inmediato y  por teléfono, cuidados paliativos. Esto significa morfina, la cual dificulta aún más la respiración del paciente.

 

Cuando la familia se enteró de que Britta estaba enferma, intentaron contactar al médico de la residencia, pero los encargados no quisieron dar su nombre. Al final, lograron contactarse con la empresa, Familjeläkarna.

 

- Entonces supe que no había ningún plan. A la abuela no se le permitiría ir al hospital porque ella no era una prioridad: la Junta Nacional de Salud y Bienestar (Socialstyrelsen) y la Región así lo habían decidido. Me dijeron que Familjeläkarna había recibido instrucciones estrictas de la Región de Estocolmo de no enviar a ningún anciano con covid-19 al hospital, dice la nieta Jenny Lunnerfeldt, en entrevista con Dagens Nyheter.

 

Britta falleció en la más completa soledad, en su pieza, el sábado santo.

 

Pero su caso no es único. Su familia hizo una denuncia a IVO (Inspección de Sanidad y Asistencia Social), al igual que otros miles de familiares, y el resultado de la investigación de la entidad fiscalizadora es el que se presentó este martes.

 

La supervisión de IVO cubre principalmente el período marzo-junio del 2020, cuando el número de muertes por covid-19 en viviendas especiales para ancianos era muy alto.

 

La semana 16 fallecieron 395 personas en las residencias.               


Fuente: IVO.se

La investigación se hizo mediante entrevistas a enfermeras jefas, a los directores de salud, a médicos, examinando la historia clínica de los enfermos, y de acuerdo con las denuncias hechas por familiares y los tips que IVO ha recibido durante todo este tiempo.

 

Alrededor de 2.800 personas que vivían en residencias de ancianos han fallecido hasta el momento (de un total de más de 6.600 muertos en total, cifras que difieren por completo del resto de países escandinavos). Fuente - haga clic. 

 

Más de 20.000 tips han llegado a la entidad fiscalizadora, que este martes constató que: “En esta revisión, IVO ha identificado serias deficiencias en las 19 Regiones, respecto a la atención médica".

 

Algunas regiones han sido especialmente afectadas, como por ejemplo la Región de Sörmland, donde el medio Sn.se ha realizado una extensa cobertura y exigido respuestas de parte de los responsables.

 

IVO investigó principalmente el tratamiento que se le dio a las personas de entre 85 a 95 años.

 

- Entre el 16 al 22 no recibieron una evaluación médica individual. Esta es una cifra muy alta según la evaluación de IVO. Y es importante no ver esto solo como números, se trata de personas, dijo Sofia Wallström.

 

También en Estocolmo, "la directiva fue que los enfermos deberían ser atendidos en las residencias", según la respuesta de la enfermera responsable. La directiva era clara: los ancianos no debían ser derivados al hospital. Con o sin la evaluación de un doctor.

 

De esta forma, IVO constata que, durante un lapso de tiempo, a todos los mayores que presentaron síntomas del coronavirus se les ordenó “cuidados paliativos”.

 

Incluso a quienes ni siquiera se les había testeado.

 

Y la orden vino directamente del Socialstyrelsen, con video adjunto sobre medicamentos apropiados para facilitar la partida del paciente.

 

De esta forma, un 20 por ciento de los ancianos no recibió ninguna evaluación médica. De éstos, hasta el 40 por ciento ni siquiera fueron evaluados por una enfermera, sino solamente por el personal de la residencia.

 

Esto significa que estas decisiones de vida o muerte, sobre cuidados paliativos, no fueron tomadas por un facultativo.

 

En algunos casos el médico decidió el destino del paciente sin siquiera haberlo examinado nunca, por teléfono, en conversación con el encargado – no cualificado médicamente - en la residencia.

 

Incluso cuando la persona mayor nunca mostró haber contraído la enfermedad y sufría de dolencias fácilmente tratables en un hospital, no fueron trasladados a los centros asistenciales.

 

La investigación muestra además un hecho grave: que los médicos recetaron medicamentos típicos de cuidados paliativos, pero sin especificar la razón, como morfina, y ansiolíticos como Midazolan.

 

Cualquier médico sabe que el coronavirus ataca directamente a los pulmones y la morfina y los ansiolíticos inhiben la respiración.

 

“Los registros médicos que Ivo ha examinado muestran en muchos casos muy escasa o nula información sobre cómo y por qué se tomó la decisión de cuidados paliativos y sobre qué información se proporcionó y qué consulta se realizó con el paciente y sus familiares , escribe Ivo.

 

- Esto subraya la gran gravedad de la escasez de cuidados, dijo Sofia Wallström.

 

Y esto ocurrió a nivel nacional. En Västernorrland, por ejemplo, se tomaron decisiones sobre cuidados paliativos sin que el médico tuviera acceso al historial clínico, según una de las respuestas al cuestionario.

 

Y en una clínica en Jönköping, los médicos emitieron pautas generales, según una enfermera que especifica que recibieron directivas de:  "Cero reanimación cardiopulmonar y cero atención en IVA para todos quienes viven en residencias especiales para mayores".

 

En Suecia existe un término llamado “ättestupan”. Según este, los ancianos de una comunidad, cuando ya no cumplían ninguna función práctica, iban y se tiraban a un precipicio. A veces recibían un empujón. El término prevalece desde hace décadas, aunque investigadores aseguran que es un mito, el término sobrevive.

 

Me pregunto si es real o es ficticio. Pero a veces la realidad es tan horrible, que la gran mayoría, entre nosotros, prefiere cerrar los ojos.

Yo no soy uno de ellos.

 

Aquí, el enlace al informe de IVO – haga clic

 


Sofia Wallström, directora general de IVO. Foto: Captura de pantalla. SVT.se. 

  

Published in Columnas

Mientras el uso de la mascarilla se impone en la mayoría de los países europeos, Suecia aún debate el uso de las mascarillas, en tanto que los contagios y los fallecidos aumentan de forma alarmante. Aunque numerosos expertos suecos defienden el uso de la mascarilla, la Agencia de Salud pública se niega a recomendarla.

“Aunque las mascarillas "sólo" puedan salvar la vida de cientos de personas en Suecia, vale la pena recomendarlas”. Escribe Gösta Gahrton, profesor emérito de medicina.

 

 Fuente: Svenska Dagbladet. 16-11-2020. Traducción: Magazín Latino

 

DEBATE – MASCARILLAS

Este es un artículo de opinión. Las opiniones expresadas son propias del autor.

La Covid-19 se está extendiendo a una velocidad vertiginosa. Entre los países nórdicos, Suecia lleva la delantera. Según el Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades (ECDC), Suecia tiene una propagación de la infección diez veces más rápida que en Finlandia, cuatro veces más rápida que en Noruega y dos veces más rápida que en Dinamarca. En Suecia, 6.164 personas han muerto a causa de la enfermedad, según la actualización del jueves de la Agencia Sueca de Salud Pública [hoy 6.321 en total, con 96 muertos en las últimas 24 horas]. La propagación de la infección también está aumentando en la mayoría de los demás países, sobre todo en el resto de Europa, los Estados Unidos y la India. Mis amigos en los Estados Unidos, que tampoco han logrado frenar la propagación de la infección exitosamente y bajo la influencia de su presidente, están preocupados por el escándalo sueco que, en muchos aspectos, según ellos, se puede comparar con el suyo propio.

 

En la mayoría de los países se han adoptado medidas drásticas, en tanto que Suecia ahora, como antes y en muchos aspectos, sigue su propio camino. Una de las discrepancias más sorprendentes frente a las acciones de los otros países es que no se emita una recomendación sobre el uso de la mascarilla. Muchos, dentro de la comunidad de médicos, no comprenden esto. Tanto la ECDC como la Organización Mundial de la Salud (OMS) han analizado la documentación científica y han llegado a la conclusión de que la mascarilla debe ser recomendada. Se ha estimado que muchos cientos de miles de vidas podrían salvarse si se siguiera esa recomendación. Hace unos días atrás, el secretario de la Academia de Ciencias [ligada al Premio Nobel] dijo, en public service que él había llegado a la misma conclusión. Lena Einhorn [médica, escritora y documentalista] resumió recientemente en Svenska Dagbladet los argumentos a favor del uso de mascarillas. Recientemente, investigadores del Hospital Universitario analizaron virus Covid-19 en el sistema de ventilación del hospital y descubrieron que el virus se había propagado lejos de los pacientes infectados. La conclusión de ellos es que puede pensarse que las mascarillas posiblemente ayuden.

 

Después de las altas tasas de mortalidad en las residencias suecas para ancianos, al comienzo de la pandemia, el personal exigió que se le proporcionaran mascarillas, e hizo una demanda a la Agencia Sueca de Ambiente Laboral. Después de algunas vueltas, se decidió que se usarían mascarillas y viseras para proteger al personal. La importancia de la medida es, según la experiencia de los médicos especialistas en enfermedades infecciosas y entre los virólogos, aún mayor para proteger a los ancianos.

 

La Agencia Sueca de Salud Pública ya durante la primera fase de la pandemia desaconsejó el uso de mascarillas. Los argumentos poco realistas de que la gente se tocaría más la cara, y que esto aumentaría la propagación de la infección, no se sostienen. A pesar de la continua y abrumadora documentación sobre el valor de usar mascarillas en diversas situaciones, en autobuses y en el metro, en tiendas, y en los eventos con un aforo de 50 personas, la Agencia de Salud Pública sostiene a través del epidemiólogo estatal Anders Tegnell que “no hay razón alguna para cambiar la estrategia actual”. Con una propagación de la infección que aumenta velozmente y que va diez veces más rápido que en nuestro vecino más cercano, uno solo puede sorprenderse ante tal declaración.

 

Ya es hora de que el gobierno, Stefan Löfven y Lena Hallengren, muestren resolución y escuchen a la OMS, al ECDC y a expertos de otros países. No siempre somos los mejores del mundo. El afirmar que la estrategia de la Agencia de Salud Pública es buena, es una mentira. Incluso si las mascarillas "sólo" pueden salvar algunos cientos de vidas en Suecia, vale la pena recomendarlas.

 

Gösta Gahrton, profesor emérito de medicina, Instituto Karolinska

 


En el sitio web de la OMS, una doctora explica cómo usar la mascarilla. Foto: Captura de pantalla/OMS. 

 

Published in Columnas

La apuesta sueca frente a la pandemia se ha basado en recomendaciones y no obligaciones y las autoridades han recalcado a menudo que la ciudadanía sigue las instrucciones al pie de la letra. ¿Sin embargo, es así?

“Estudios sobre la obediencia cívica de la población respecto a las recomendaciones de las autoridades demuestran que los suecos no han sido buenos para seguirlas. Anders Tegnell debería estar enterado de esto”, escribe Markus Balázs Göransson.

 

 Fuente: Aftonbladet. 04 noviembre 2020

 

DEBATE. Los estudios sobre el cumplimiento de la ciudadanía a los consejos de las autoridades para evitar infecciones no muestran que los suecos hayan sido buenos para seguir estos durante la pandemia. Es importante que no alimentemos falsas esperanzas dando una falsa sensación de seguridad de que se están siguiendo los consejos. Esto puede llevar a decisiones incorrectas en el manejo de la infección.

 

Es una verdad general y aceptada que los suecos han seguido bien los consejos de la Agencia Sueca de Salud Pública para evitar infecciones. Esta convicción parece estar bien asentada en los políticos y funcionarios suecos.

 

La canciller Ann Linde ha declarado que "más del 80 por ciento de la gente sigue las recomendaciones". MSB [la Agencia Sueca de Contingencias Civiles, por sus siglas en sueco] ha dicho que "ocho de cada diez continúan siguiendo las recomendaciones". La Agencia Sueca de Salud Pública [FHM], ha afirmado que “una gran mayoría de la población sigue los consejos”. Rara vez se han escuchado voces disidentes.

 

Una parte de los medios de comunicación han estado de acuerdo. Dagens Nyheter ha escrito que "las encuestas muestran que ocho de cada diez suecos siguen las recomendaciones de FHM". Emma Frans, de SvD, ha declarado que "la mayoría parece que continúan siguiendo las recomendaciones de las autoridades". Expressen ha señalado que "la mayoría" de los suecos viven de acuerdo con los consejos.

 

Los más jóvenes a veces han recibido una o dos reprimendas. Pero en su mayor parte, los informes han transmitido que la ciudadanía sigue los consejos.

 

Sin embargo, la evidencia ha sido escasa. Recuerda un poco a los atuendos reales de cierto cuento infantil danés. Muchos han afirmado que los suecos siguen las recomendaciones, pero pocos han examinado acuciosamente las afirmaciones.

 

Si lo hubieran hecho, habrían descubierto muchos cabos sueltos.

 

Tomemos, por ejemplo, al epidemiólogo estatal Anders Tegnell, quien en una conferencia de prensa el 23 de junio dijo:

 

"Una gran mayoría de la población sigue verdaderamente estas pautas".

 

Las palabras eran hermosas, pero lamentablemente no son ciertas.

 

En las semanas previas a la conferencia de prensa, FHM, en colaboración con Novus, había examinado el cumplimiento de las recomendaciones por parte de los suecos. El material recolectado se clasificó como material de trabajo interno y no fue accesible, en un comienzo.  Pero después de un perseverante intercambio de correos electrónicos y una advertencia de que se llevara el caso a las Cortes, finalmente obtuve la información.

 

La documentación no mostraba en absoluto que una "gran mayoría (...) realmente" siguiera las recomendaciones. Los datos indicaban que solo el 35 por ciento había respondido que habían seguido completamente las recomendaciones.

 

Un epidemiólogo estatal debe saber que el 35 por ciento no es una gran mayoría.

 

Otro estudio que se ha reproducido incorrectamente es una encuesta de Kantar Sifo. El estudio se ha destacado como evidencia de que la población sigue las recomendaciones, pero adolece de graves deficiencias que lo hacen inutilizable para lograr una evaluación.  

 

De hecho, el estudio no mide en absoluto el cumplimiento de las recomendaciones. Lo que mide es si las personas han cambiado su comportamiento durante la pandemia. Por ejemplo, analiza si las personas se han lavado las manos con más frecuencia que antes, no si siguen los consejos sobre el lavado de manos, que es una diferencia crucial.

 

Hacer algo con más frecuencia no significa hacerlo con la suficiente frecuencia, al igual que el fumar menos no significa dejar de fumar o proteger los pulmones de posibles daños.

 

Probablemente, muchos más han cambiado su comportamiento, que aquellos que siguen los consejos al pie de la letra. Por tanto, existe un riesgo inminente de que el diseño del estudio haya dado lugar a cifras excesivamente elevadas que no reflejan el grado real del cumplimiento de las recomendaciones.

 

Es muy preocupante que el estudio se haya utilizado para fundamentar las afirmaciones de que las recomendaciones se cumplen.

 

Otros estudios han dado un panorama más sombrío. En mayo, Novus descubrió que hasta el 36 por ciento de los suecos que tenían síntomas de resfriado iban a trabajar. En julio, una recopilación de informes sobre la situación en 19 de las 21 administraciones provinciales de Suecia declaró que "un gran número de municipios han identificado graves deficiencias en el cumplimiento" de las recomendaciones.

 

Esto rima mal con las afirmaciones de un alto grado de cumplimiento de los consejos.

 

La gestión sueca de la pandemia se basa en la responsabilidad individual. La esencia de esto es que la población sigue los consejos de las autoridades para protegerse de los contagios.

 

El hecho de que representantes gubernamentales, funcionarios gubernamentales y periodistas describan incorrectamente la evidencia sobre el comportamiento de los suecos puede habernos adormecido en una falsa sensación de seguridad.

 

Esto puede haber contribuido a que no se introdujeran determinadas medidas, por ejemplo, recomendaciones sobre mascarillas en el transporte público, por la creencia de que la población ya sigue los consejos de mantener la distancia y de quedarse en casa en caso de presentar síntomas.

 

También puede haber llevado a un enfoque excesivo en el comportamiento individual, en lugar de en factores más amplios, como explicaciones de pautas en la propagación de la infección.

 

El hecho de que la propagación de la infección disminuyó durante el verano y aumentó durante el otoño probablemente se debió menos a los cambios en las elecciones individuales de las personas que a, por ejemplo, la transición al teletrabajo, las condiciones climáticas, las largas vacaciones y el cierre/apertura de universidades e institutos.

 

Se sabe que la ignorancia no es una fortaleza. Ya es hora de que se realicen estudios científicos serios sobre el seguimiento de las recomendaciones para evitar infecciones y que examinemos las afirmaciones que se hacen, para saber si están respaldadas por la evidencia.

 

Markus Balázs Göransson es profesor titular del Colegio de Defensa Nacional de Suecia y Ph.D. dr en Política Internacional. Columnista en la página editorial de VLT.

 


Estudios sobre la obediencia cívica de la población respecto a las recomendaciones de las autoridades demuestran que los suecos no han sido buenos para seguirlos. Anders Tegnell debería estar enterado de eso, escribe Markus Balázs Göransson. Foto: VLT/Aftonbladet. Montaje: Magazin Latino. 

Published in Columnas
Página 1 de 4

News Letter

Inscríbase a nuestro servicio de News Letter

  

Magazín Latino te informa en español