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Las mujeres brillan en la fiesta Nobel Imagen de l premiación en la Sala de Conciertos (Konserhuset), en Estocolmo. La realeza a la derecha, junto a miembros de la Fundación Nobel, y los laureados a la izquierda. Foto: Captura de pantalla de SVT.

Las mujeres brillan en la fiesta Nobel

“Girls Just Wanna Have Fun”, dijo la Premio Nobel de Física 2018, Donna Strickland, en su discurso en el banquete Nobel, recordando un tema musical de los 80. “Pero estas chicas esperaban salir del trabajo para pasarlo bien. Yo quería pasarlo bien en el trabajo”, aclaró. Le apasiona la Física.

A su discurso le siguió la Premio Nobel de Química, Frances Arnold, quien brindó, al final de su alocución, por el buen uso que la humanidad le dé a la evolución.

El traje más llamativo del banquete lo lució Sara Danius, quien acaparó todas las miradas. Un “statement” de la ex secretaria de la Academia sueca, quien, a diferencia de sus colegas de la institución, no quiso pasar inadvertida.

 

 Por: Marisol Aliaga

 

A pesar de la crisis gubernamental en Suecia y del escándalo de la Academia - que resultó en un premio menos, el de Literatura - estos “detalles” no influyeron en la celebración del día del Nobel, que cada año tiene lugar el 10 de diciembre, fecha en que falleciera “el gran donador”, Alfred Nobel, en San Remo, Italia, donde vivió los últimos años de su vida.

 

Y este año, la representación femenina estuvo reforzada. Al parecer la Fundación Nobel puso oído a las críticas, y dos de los diez científicos que recibieron su medalla y diploma de las manos del rey Carl Gustaf, en la Casa de Conciertos, eran mujeres. Una por sus investigaciones en el campo de la física experimental, la otra por sus descubrimientos con enzimas y el control de la evolución.

 

Las festividades comenzaron, como es habitual, en Konserthuset, el imponente edificio azul ubicado en el corazón de Estocolmo, donde, desde muy temprano, habían comenzado los preparativos y las rigurosas medidas de seguridad.

 

Poco después de las 16.00 horas, los invitados habían tomado sus lugares, y se esperaba la comitiva real, junto a los laureados. Al fin llegaron, el rey, Carl Gustaf, a la cabeza, como siempre, seguido de la reina Silvia, en un elegante vestido verde con joyas y tiara a tono. La princesa Victoria en una bella creación que, en realidad ya lo había portado su madre en 1995, compuesto de un fajín de color verde pistacho, blusa sin mangas rosada, una falda amplia gris y enormes rosetas en la espalda.

 

Muchas mujeres optaron por el rojo, al igual que la princesa Sofía, esposa del príncipe Carl Philip, quien vestía un vestido entallado con unas mangas muy originales y un collar de perlitas finas ajustadas al cuello.

 

Las dos laureadas lucían también muy elegantes, una en rojo y la otra en azul marino.  

 

La película The wife, que se exhibe justo a tiempo para el Nobel, muestra mejor que nadie el estricto protocolo al que se deben atener los premiados. Algo que ensayan cuidadosamente, antes de su encuentro con el rey. En la ceremonia, al salir a recibir su premio, ante el busto de Alfred Nobel y la pared de flores - cada año en distintos tonos, traídas directamente de San Remo - saben muy bien el procedimiento a seguir. Después de recibir su diploma, deben hacer tres reverencias: una ante el rey, otra ante el gran donador y los colegas, y la tercera al público.

 

Este año, como es habitual, nadie se equivocó.

 

Y después de este momento tan importante para cada uno de los laureados, un reconocimiento a los esfuerzos de toda una vida, le sigue el banquete Nobel, en el cual se relajan y disfrutan de la compañía de sus colegas, amigos y parientes.

 

Tal vez la comitiva más numerosa, entre los laureados con el Nobel de Literatura a lo largo de los años, fue la de Gabriel García Márquez. Los invitados festejaron toda la noche – según cuentan quienes estuvieron presentes – con ron enviado por Fidel Castro, desde Cuba.

 

Este año se destacaron, en el escenario de la Casa de Conciertos - sin contar la realeza - Donna Strickland, Frances Arnold y… Sara Danius. La ex secretaria permanente de la Academia lucía el traje más espectacular de la velada, un faro en medio de los caballeros en fracs negros.

 

Sara Danius aseguró más tarde, a la prensa, que “no quería decir absolutamente nada, con su atuendo, que fue aprobado tanto por las expertas en moda, como las seguidoras del movimiento #MeToo en Suecia.

- Es un nuevo capítulo. Pensé que era hora de mostrar alegría, dijo, sonriendo, a la conductora, en la transmisión en directo de la televisión estatal, SVT.

 

Pero en el noticiero cultural del canal, Kulturnyheter, se especuló, al día siguiente, acerca del vestido, compuesto de más de 25 metros de satín. “Fue su forma de choquear a los pingüinos en frac”, fue una teoría. Otra: “Ella lució su traje en contra de la sociedad patriarcal”. Para esto se necesitaban colores fuertes y chocantes entre sí, y un experto español argumentó que lucía el traje de un torero.

 

¿Pero, quien era el toro? Fue la pregunta sin respuesta.

 

 

Más tarde, durante el banquete Nobel, que comenzó a las 19.00 horas, luego de haber disfrutado lo mejor de la cocina escandinava, las científicas pronunciaron sendos discursos. En estos, celebraron el placer de dedicarse a las Ciencias, y lo gratificante que puede ser el mundo de la investigación. También para las féminas.

 

La Premio Nobel de Física, Donna Strickland, comenzó su discurso diciendo que debía haber sido Arthur Ashkin, ganador de la mitad del premio Nobel, quien debería haber hecho uso de la palabra. Pero, Ashkin, el laureado de más edad de la historia, de 96 años, no se sintió en condiciones de viajar a Estocolmo, y fue representado por su hijo.

 

Donna  Strickland es la tercera mujer que recibe el Premio Nobel de Física (¡).

 

Confesó   que se sentía “humildemente orgullosa” de hacerle compañía a Marie Curie y a Maria Göppert-Mayer.

 

Marie Curie es la única persona que ha recibido el Nobel dos veces: en Química y en Física. “Fue una científica increíble”, dijo Strickland.

 

Y otro dato hace que Marie Curie sobresalga: su hija también recibió el galardón.

 

Strickland recordó que cuando era estudiante, en 1983, el tema de Cyndi Lauper “Girls Just Wanna Have Fun” era muy popular. Pero aclaró: “Estas chicas esperaban salir del trabajo para pasarlo bien. yo quería pasarlo bien en el trabajo”.

 

Y lo consiguió.  “Tenemos juguetes increíbles, con los que hacemos cosas mágicas”, dijo, y no cupo duda de que la física experimental le parece sumamente divertida.

- No hay nada más fascinante que construir un aparato que es único en el mundo, y que funciona. Bueno, sin contar el ser despertada a las cinco de la mañana, porque la Academia de Ciencias Sueca consideró que era un momento fascinante para la física de los rayos laser, dijo, riendo.

 

El humor también abundó en el discurso de su colega, la Premio Nobel de Química, Frances Arnold, quien comenzó su discurso con un cuento de manzanas que se desplazaban en todas las direcciones, pero que solo las que caían al suelo germinaban y fueron las que quedaron después millones de años de evolución.

 

Explicó sobre el uso – y el mal uso – que se le puede dar al poder controlar la evolución dirigida de enzimas y pidió un brindis “para la evolución y porque le demos un buen uso”.

 

 

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