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Johan Öberg: “Boliden sabía que los residuos tóxicos no serían saneados” El abogado Johan Öberg, y vista de Arica. Foto: Carat Advokatbyrå/Captura de pantalla del documental "Blybarnen", Los Niños del plomo.

Johan Öberg: “Boliden sabía que los residuos tóxicos no serían saneados” Featured

En la ciudad de Skellefteå continúa el proceso judicial en contra de la minera sueca Boliden que en la década de los 80 se deshiciera de 20.000 toneladas de residuos tóxicos enviándolos a la ciudad de Arica, en el norte de Chile.

- Boliden sabía muy bien que la empresa chilena no tenía ninguna posibilidad de sanear esos residuos tóxicos, pero a pesar de esto, los envió, sin asumir ninguna responsabilidad. Son muy cínicos, expresó a Magazín Latino Johan Öberg, representante legal de las 796 personas que presentaron una querella colectiva en contra de la minera sueca.

 A principios de diciembre se espera el fallo, luego de un proceso que durará 33 días. 

 

 Por: Marisol Aliaga

 

La querella judicial se presentó el 12 de septiembre de 2013, en el tribunal de Skellefteå. Los querellantes son Arica Victims KB, y los abogados que los representan Johan Öberg y Göran Starkebo, del bufete de abogados Carat Advokatbyrå AB, con domicilio en Estocolmo.

 

Las 796 víctimas - que en realidad no es la totalidad de las personas afectadas - de los residuos tóxicos que les arruinó las vidas exigen a la minera sueca Boliden Mineral AB una indemnización de 130 millones de coronas suecas.

 

Pero no es solamente la compensación económica, se trata de dar a conocer a la opinión pública el daño a las personas y al medioambiente, que ocasionara una empresa que asegura estar acorde a los tiempos y velar por el medio ambiente. “Metales para una vida moderna”, y “producción sostenible de metales”, escriben en su página web.  

 

Se trata de las 20.000 toneladas de residuos tóxicos que la minera sueca enviara a Chile – cuando la nueva reglamentación referente a residuos tóxicos iba a entrar en vigor en Suecia - y que fueron depositadas en las afueras de la ciudad de Arica, al norte del país.

 

20.000 toneladas de veneno que quedaron a la intemperie, donde más tarde se construyeron precarias viviendas para familias de escasos recursos, y donde los niños de estas poblaciones crecieron jugando con el barro negro.

 

Este acopio contenía arsénico, plomo y otros metales pesados que, al contacto con las personas,  se acumulan en el organismo y dan origen a una serie de enfermedades, entre otras, cáncer. Y no solo a quienes han sido expuestos, sino también a los descendientes de éstos. Es un problema transgeneracional.

 

En el tribunal de Skellefteå, el proceso judicial sigue su curso. Desde Chile han venido a declarar la periodista Magaly Messenet y el antropólogo Rodrigo Pino, entre otros (entrevista con ellos en próximas notas).  Ambos han seguido de cerca este caso, y concuerdan en que la mayor responsabilidad recae en Boliden que, en plena dictadura de Pinochet y sabiendo que en el país no se respetaban ni los derechos humanos ni el medio ambiente, envió el residuo tóxico al país.

 

Coincide en esta apreciación uno de los dos abogados de los querellantes, Johan Öberg. En conversación con Magazín Latino, el licenciado expresó que tenía confianza en ganar la querella y que Boliden había actuado en forma totalmente irresponsable, al enviar los residuos tóxicos a Chile sabiendo que allí nunca serían saneados.

- Durante el transcurso de la semana hemos presentado nuestra petición. Creemos que hemos sido capaces de esclarecer los motivos de la querella, vale decir, cómo la gente sufre en Arica y que, a pesar de todo esto, Boliden continúa mostrando una conducta negligente. Son los dos puntos importantes que queremos presentar. Boliden actuó en forma totalmente irresponsable al enviar estos tóxicos a Arica sabiendo perfectamente que la empresa chilena no sería capaz de tratar los desechos correctamente, nos contó Johan Öberg.

 

 

¿Por qué sabían esto?

- Porque no había método alguno para tratar esto en el mundo. Y aún no hay. Es imposible sanear este tipo de residuos tóxicos. Boliden, que era un líder mundial en estos temas, aún había incluso enviado una solicitud de patente de un método para el manejo de este tipo de desechos. Y todavía no existe nadie en el mundo que pueda hacer esto. Y, entonces, a pesar de esto, envían este material al otro lado de la Tierra. Es un cinismo que es bastante obvio.

 

¿El hecho de que en Chile en esa época estaba bajo la dictadura de Pinochet, influyó en esta decisión?

- También juega un papel importante. Boliden no envió este material ni a Dinamarca ni a otro país más cercano en Europa, lo envió a un país que casi es del tercer mundo, a una dictadura que carece de todo funcionamiento del sistema legal. Y esto se demuestra, sobre todo, en que la persona que da su autorización para el ingreso del material en Chile, el jefe de esta entidad, es responsable de asesinatos por envenenamiento de personas en contra de la dictadura. Este jefe ha sido reclutado por el propio Pinochet y es cercano a él. Por lo tanto, se sabe que Chile está bajo una dictadura, que el pueblo no puede luchar por su propio bien, y que todo es controlado desde arriba.

 

¿Cómo se llama esta persona, que en 1984 autorizó el ingreso a Chile de 20 mil toneladas de residuos tóxicos?

- Se apellida Gana. Era coronel.

 

 

En la presentación de la demanda aparece el nombre completo del coronel jefe del ISP: Joaquín Larraín Gana.

 

SEGUNDA PARTE: 

 

¿Al parecer, Boliden se defiende sosteniendo que la empresa chilena debería haberse hecho cargo de los residuos tóxicos?

- Sí, pero Boliden envía a un experto que va a inspeccionar la empresa chilena [Rolf Svedberg], y lo que éste puede apreciar son unas instalaciones que, para nada, ni en capacidad ni en calidad técnica se asemejan lo más mínimo a las instalaciones de Boliden en Rönnskärsverket [lavadero]. Es prácticamente una broma, si se cree que estas instalaciones van a tener la capacidad de sanear 20.000 toneladas de residuos altamente tóxicos, cualquiera que trabaje en este rubro lo puede ver. Esta empresa, en el desierto chileno, que utiliza palas, cubos y carretillas para transportar los desechos, se puede imaginar el nivel en el que se encuentran. Y entonces Boliden dice que “la culpa es de ellos, pero era una empresa muy buena, y nosotros pensamos que lo iban a hacer muy bien, no teníamos razones para dudar. ¡Ah! Que enviamos 10 millones de coronas. Bueno, deberían haber usado ese dinero para tratar el material en forma correcta”. Boliden no toma ninguna consideración en el hecho de que no existía método alguno para sanear el material. Y el acopio que quedó en la tierra, luego que supuestamente se le extrajeran otros metales, contenía altas cantidades de arsénico, de plomo y de otros metales contaminantes. ¿Y qué se hizo con eso? Pero Boliden insiste en que “esta es una empresa muy buena y no tenemos ninguna razón para dudar de estas personas”. O sea, ¡es tan ingenuo! Y es tan cínico. Entonces, evidentemente, Boliden tiene una parte importante en esta catástrofe.

 

¿Y cuál fue el acuerdo que hicieron con Promel? La empresa chilena compró estos residuos tóxicos, ¿o no?

- Es así: Boliden se ha aferrado siempre a una interpretación de la realidad en la que afirman que ellos habrían vendido este material. ¿Por qué dicen eso? Porque, si usted está vendiendo un artículo, Ud. no es responsable del artículo, es el comprador quien se hace cargo de esta responsabilidad. Sin embargo, cuando se pagan 10 millones para que alguien reciba un desperdicio completamente inútil, esto realmente no es -  por definición - una venta. Tratan - y han tenido éxito, incluso con Usted - de hacernos creer que ellos han vendido algo. Han pagado 10 millones de coronas, pero siguen afirmando que han vendido, porque, de esta forma, ellos eluden responsabilidades. Esto nada tiene que ver con una transacción.

 

Es decir, si Promel hubiera comprado las 20 mil toneladas de residuos, tendrían que haber pagado por estos. Pero no pagaron nada y, en cambio, recibieron dinero.

- En efecto. Boliden pagó a Promel por recibir los residuos, y luego asegura que fue una venta. Es completamente ridículo. En el juicio oral, ayer, yo dije que este es el peor modelo de negocio que se les haya ocurrido.

 

Un negocio muy extraño…

- Pero es porque quieren fingir que ellos no tienen responsabilidad alguna, al deshacerse de este veneno. Sí, hemos "vendido", por ende, no nos compite ninguna otra responsabilidad. No, usted realmente no ha vendido nada. Usted se ha deshecho de algo en otro lugar. Usted ha pagado 10 millones para liberarse de toda responsabilidad y después ha dado vuelta la espalda. Eso es lo que ha hecho.

 

Sin embargo, a pesar de que han pasado muchos años, el problema persiste, y las víctimas sostienen que Boliden es el responsable

- Exactamente, eso es lo que decimos. Boliden tiene aún la responsabilidad de esto. Desde que vertieron los residuos, en 1984 y 1985, hasta ahora, han tenido la oportunidad de tratarlos. Porque existe la responsabilidad, cuando se vierten residuos tóxicos en algún lugar, de asegurarse de que sean manejados correctamente. Y todavía la tienen. Ellos podrían decir: ”vamos a retirar nuestros residuos, de modo que Ustedes no tengan este problema”. Pero no lo hacen.

 

¿Por qué no?

- Porque, ¿sabe qué? Ellos “vendieron” el material…

- Y al mismo tiempo uno siente que para Boliden no es mucho dinero. Los habitantes de allí sólo quieren mudarse a otra parte, cualquiera querría lo mismo. Es lamentable, sobre todo si uno piensa en que esta antigua compañía sueca en su marketing afirma que: "Hemos cambiado nuestra actitud sobre importantes cuestiones medioambientales. Ahora somos una empresa para una vida moderna”. Quieren limpiar su imagen y aseguran que ahora son “modernos”, pero esto es lo que podemos ver de modernidad: una empresa que se desentiende de lo que ha ocasionado anteriormente. Imagínese si hubieran pensado:”no, pero hagamos las cosas bien. No necesitamos tomar una responsabilidad legal, pero creemos de todas formas que tenemos una responsabilidad moral en esto. Hagámoslo”. Pero no. No lo hacen.

 

Al mismo tiempo han pasado varios gobiernos en Chile, después de la dictadura, y tampoco han hecho mucho por solucionar el problema, a excepción de que algunas familias recibieron una indemnización por parte del Estado chileno, hace unos años atrás.

- Durante este último tiempo  han ocurrido algunas mejorías, con la administración de Bachelet, que parece ir en la dirección correcta. Se han promulgado leyes, entre 2012 y 2015, para poder solucionar este problema medioambiental. Se ha saneado, al menos en parte, y la gente se ha mudado a otro lugar. Pero todavía no se ha logrado demoler nada y, en cambio, se han mudado otras personas, aún más pobres, a las casas vacías.

 

¿Cuales han sido, y siguen siendo, las poblaciones afectadas, en la ciudad de Arica?

- Son siete poblaciones: Los Industriales, que se compone de cuatro partes; Cerro Chuño, que comprende dos poblaciones, y luego está Sica Sica.

 

Para finalizar, ¿qué piensa Ud., habrá fallo condenatorio?

- Eso esperamos, de lo contrario no habríamos presentado la querella. Pero ahora le corresponde a Boliden presentar sus puntos de vista, durante la próxima semana. Después de esto, sabremos más sobre cómo seguir adelante.

 

 

 

Esta entrevista se realizó hace más de una semana atrás. El proceso judicial ha seguido su curso, en el tribunal de Skellefteå, hasta donde han llegado testigos a declarar. Otros, han prestado testimonio vía videoconferencias, desde Chile, en total, una considerable cantidad de personas. Gran expectación se espera en vistas de lo que va a declarar Rolf Svedberg, quien fuera el experto que Boliden enviara a Chile a inspeccionar las instalaciones de Promel, y que más tarde se desempeñara como jefe del tribunal del medioambiente.

 

En el documental “Los niños del plomo” (en sueco “Blybarnen”), que se puede ver en la web del canal estatal, SVTPlay, el documentalista Lars Edman cuenta la historia de este desastre, que ya lleva décadas de duración y que sigue vigente.  Lars Edman prestará declaración en el tribunal de Skellefteå el 15 de noviembre.

 

La semana pasada lo hicieron la periodista de Canal 13, Magaly Messenet, véase el programa de este canal “Contacto, polimetales Arica” y el antropólogo de la Universidad de Arica, Rodrigo Pino.

Pronto en Magazín Latino, entrevista con ambos profesionales.   

 

 

 

 

Aquí, en las afueras de Arica, y a la intemperie, se depositó el acopio. Un cerro de barro negro, altamente contaminante. Foto: Captura de pantalla dell documental "Blybarnen", Los Niños del plomo. 

 

 

 

 

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    Entre el 17 de octubre y el 7 de diciembre se desarrolla el proceso judicial en el Tribunal de Skellefteå, en el que víctimas de la minera sueca exigen indemnización por enfermedades contraídas debido a la exposición al material tóxico que Boliden trasladara a la ciudad de Arica, en 1984. 

    El hecho ocurrió en plena dictadura militar. Uno de los generales más cercanos a Pinochet fue quien autorizó el ingreso de 20 mil toneladas de desechos tóxicos que fueron depositados en las afueras de la ciudad de Arica, donde más tarde se construyeron viviendas para familias de escasos recursos. 

    Magaly Messenet, periodista, y Rodrigo Pino, antropólogo, explican en esta entrevista detalles de este escándalo medioambiental. Entre otros, la necesidad de que la minera sueca tome su responsabilidad por la negligencia cometida en el pasado y se haga cargo de estos desechos devolviéndolos a Suecia, donde podrían ser procesados de la manera correcta.

    “Ese material le sigue perteneciendo a Boliden. Ellos no lo vendieron. Lo más justo es que se hagan cargo”, enfatiza Rodrigo Pino. 

     

     

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    Este artículo fue publicado el 26 de septiembre de 2013. En el marco del proceso en contra de la empresa Boliden, lo publicamos nuevamente.

    Boliden enfrenta demanda judicial por residuos tóxicos enviados a Chile.

    Tres abogados presentaron el lunes 16 de septiembre una demanda judicial al juzgado de Skellefteå en contra de la minera sueca Boliden, que en 1985 pagó 10 millones de coronas a la empresa chilena Promel para que se hiciera cargo de residuos tóxicos.

    Promel, en lugar de procesar las 20.000 toneladas de material contaminado con mercurio, arsénico y plomo, arrojó el contenido de los barriles metálicos a la intemperie, en las afueras de la ciudad de Arica, al alcance de los niños. Más tarde se detectaron graves problemas de salud en los habitantes del sector, como alta incidencia de cáncer, cefaleas crónicas, dolencias articulares y óseas, tos crónica y enfermedades a las vías respiratorias, entre otras.  

    "Boliden sabía que la legislación en Suecia sería más estricta, pero en lugar de encargarse de los residuos tóxicos, los enviaron al Chile de Pinochet y a un destinatario dudoso", declaró a la prensa Johan Öberg, uno de los tres abogados que representan a los 707 demandantes, la mayoría de ellos niños, la más pequeña de sólo cuatro años. Ellos exigen a Boliden una indemnización de 130.000 coronas por persona, en total 90 millones de coronas.

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    Veinte mil toneladas de residuos químicos fueron enviadas en barriles metálicos desde la norteña ciudad de Skellefteå a la ciudad norteña de Chile, Arica, entre 1984 y 1985.

    Alrededor de veinte mil son las páginas del material de la demanda colectiva presentada en contra de la compañía minera sueca Boliden, por parte de 707 pobladores afectados por la contaminación del desecho tóxico que fuera vertido en las afueras de Arica, en el sector de Cerro Chuño. Todos los demandantes muestran altos niveles de arsénico en el cuerpo.

    La mayoría de los querellantes son niños, la más chiquita se llama Jazmine, y tiene cuatro años. Su madre, Katharine Castillo, vivía a pocos metros de donde fueran vertidos los desechos tóxicos, en un sitio eriazo.

    Katharine Castillo contó al matutino Dagens Nyheter, que cuando ella era niña acostumbraba jugar allí. Se tiraban del cerro negro, saltaban y hacían bolas que se lanzaban entre ellos.

    - Nos salían granos en los brazos, que picaban, pero nadie les hacía caso, nadie sabía lo peligroso que eso era. Ahora yo estoy preocupada por mi hija, quien sabe como los polimetales la afectarán a ella, dijo Katharine Castillo a Dagens Nyheter.

    Su hijita Jazmine presenta granos en el cuerpo, no se siente bien, y los exámenes demuestran que tiene altos niveles de arsénico en la orina.

    - Yo solo quiero tener dinero suficiente para que nos podamos cambiar de aquí, dice Katharine.

     

    Captura de pantalla del Documental "Los niños del plomo".

     

    Historia


    El escándalo de los desechos tóxicos comenzó hace casi 30 años atrás, cuando la empresa Promel y Cía. obtuvo la autorización del Servicio de Salud de Arica para desaduanar las 20.000 toneladas de "barros con contenidos metálicos" provenientes del puerto de Skellefteå, donde la minera sueca Boliden había acumulado grandes cantidades de desechos químicos de la mina. Este se comprendía de un 17 por ciento de arsénico y contenía grandes cantidades de plomo y de mercurio.

    Boliden quería deshacerse de este material altamente tóxico y Promel lo ingresó a Arica como "Zona Franca", o sea, sin siquiera pagar impuestos.

    El Director Ejecutivo de Promel, Marco Beovic Vranicic, en el documento dirigido al Director del Servicio de Salud de Arica asegura que los residuos "no son tóxicos, no se pueden ingerir y que cualquier persona puede manipularlos”. La idea de Beovic, y de sus socios, David Fux Glickman, Blas Martino Muñoz, Natalio Fosk Rosemberg, Alberto Koch Sologuren y Eduardo Fosk Abrahamson, era separar el arsénico de los residuos y extraer el oro contenido en estos.

    Según ellos, Promel era "una de las pocas industrias existentes en el mundo que podía hacer ese tipo de tratamiento, que también habían internado material de España y Bolivia y que el personal de sus plantas no había registrado problema alguno de salud".

    Por otra parte, el entonces Jefe de Medio Ambiente de Boliden, Rolf Svedberg, había viajado a Chile en 1983, para inspeccionar las plantas de Promel, y a pesar de haber encontrado una primitiva fábrica de baja capacidad, Svedberg recomendó la empresa.

    El año 2009, el jurista de medio ambiente hace un mea culpa, y declara al Dagens Nyheter:

    "Estoy desilusionado de la actitud pasiva de Boliden y del Estado sueco. Hace 25 años le recomendé a la empresa minera Boliden, exportar 20.000 toneladas de desechos a la ciudad de Arica, en el norte de Chile. El objetivo era que una empresa chilena rescataría minerales de los desechos. Pero esto no ocurrió nunca y en su lugar cientos de chilenos se han enfermado por exposición al plomo, el mercurio y el arsénico. Recientemente, en septiembre de este año, el gobierno chileno evacuó a 7.000 personas de la zona. Estimo que Boliden y el estado sueco deben ayudar a los afectados. Es lo único que corresponde moral y humanamente hacer".

    Efectivamente, Promel internó las toneladas de barro tóxico, pero en lugar de extraer el oro y neutralizar el arsénico y el plomo, tal como había asegurado hacer, lo dejó a pleno aire libre en una zona urbana.

    Una montaña de veneno de 90 metros de largo, 30 metros de ancho y tres metros de altura que atraía a los niños de la zona que inocentemente jugaron con la arena negra durante años. Como Katharine Castillo y sus amiguitos. Obviamente las consecuencias no demorarían en llegar, en forma de cáncer, malformaciones, osteoporosis y diversas otras enfermedades.

     

     

    Captura de pantalla del Documental "Los niños del plomo".

     

     

    Documental "Los niños del plomo"


    En Suecia, este escándalo medioambiental fue dado a conocer por el vespertino Aftonbladet, el año 1998.

    Pero pasarían diez años más hasta que se estrenara el documental "Blybarnen" (Los niños del plomo), realizado por Lars Edman y William Johansson, oriundos de la misma ciudad de donde salieran los residuos tóxicos, Skellefteå.

    Lars Edman viajó a Arica en 2009 junto a Rolf Svedberg, y conversó con los afectados. El documental se exhibió incluso en el Parlamento sueco ese mismo año, y tuvo gran resonancia dentro de la opinión pública y en los medios. Pero no pasó de eso.

    - Nos sentimos bastante decepcionados. No sé si es ingenuo pensar que uno puede cambiar algo de esta forma. Boliden mantuvo sus respuestas de que no fueron ellos quienes cometieron los errores, que la culpa es de otros. Y lamentablemente tanto los medios de comunicación como quienes podrían haber hecho algo se conformaron con esto, y luego quedó todo en silencio, dijo Lars Edman al canal de televisión estatal sueco, SVT, en una entrevista reciente.

    Ahora Lars Edman está expectante de ver cómo se desarrolla este nuevo proceso judicial que se ha puesto en marcha.

    - Lo hemos visto como nuestra misión. Queremos contar esto y hacer que la gente en Suecia y en el extranjero sepa que ha sucedido. Pero ahí termina nuestro rol. No tenemos control sobre procesos jurídicos, pero estamos muy contentos de que alguien quiera tomar la posta y que domine algo que nosotros no hacemos, leyes y derechos y esas cosas. Se siente muy bien, dijo el director de la película "Los niños del plomo".

     

    Las víctimas olvidadas


    Y, en realidad, hay mucho que contar de este escándalo medioambiental del que los niños son las principales víctimas. Pero no sólo los niños, a diferencia de lo afirmado por el director de Promel, de que en sus plantas nadie había tenido problemas de salud, Eustaquio Correa, quien trabajó para la compañía chilena, contó a Dagens Nyheter sus experiencias.

    En la actualidad Eustaquio Correa tiene 73 años, está jubilado y vive con su madre. Nunca tuvo hijos, cosa que atribuye a la exposición a los tóxicos, cuando trabajaba para Promel, a los 25 años. Él, junto a sus compañeros, nunca supo la peligrosidad de los residuos. A punta de palas y carretillas y malamente protegidos, arrojaban el barro en una banda que lo llevaba a un horno.

    - Cuando el lodo se quemaba en el horno, se desprendía un olor muy fuerte y nos salían erupciones en la piel, a algunos se les salía el cuero de la cara. Aceptamos trabajar en esas condiciones porque no teníamos otra opción, el desempleo era alto y había que tener un trabajo, contó Eustaquio Correa a Dagens Nyheter.

    En efecto, corría el año 1984, en plena dictadura de Pinochet y había que tomar lo que viniera. Promel tenía entonces 450 empleados, que trabajaban en tres turnos procesando el mineral proveniente de Bolivia. El residuo enviado por Boliden era distinto.

    - Nosotros sentimos que era venenoso, el olor era completamente distinto, dijo Arturo Flores a DN.

    Él también trabajaba descargando el lodo, pero no está en la lista de los 707 querellantes. Según explica DN, ha tratado de ser parte de la lista, pero sin éxito, y está muy frustrado.

    - Nosotros que trabajamos en Promel somos las víctimas olvidadas. Aquellos que vivían cerca han recibido cierta ayuda y participan de esta querella. Pero nosotros, que fuimos quienes primero nos enfrentamos a este veneno, no recibimos nada, "dijo Arturo Flores.



    En efecto, las personas afectadas por los polimetales suman miles, no solamente las 707 de la querella. Porque, por más descabellada que parezca la idea, entre los años 1992 y 1996 se autorizó la construcción de viviendas para alrededor de unas 12.000 personas, en el sector de Los Industriales y del Cerro Chuño, al lado de los desechos tóxicos y sobre un basural. Más tarde se sumó Sica Sica. Se calcula que unos 3.000 pobladores de la zona presentaron problemas de salud y, ante las numerosas denuncias, en 1997 el Servicio de Salud de Arica trasladó la totalidad de los desechos.

     

     

    Captura de pantalla del Documental "Los niños del plomo".

     

     

    Más tarde se inició un seguimiento de los pobladores para averiguar los niveles de plomo y arsénico en ellos, y en 1999, la Fiscalía del Medio Ambiente, FIMA, presentó una demanda en contra de Promel y del Estado de Chile.

    Por las dos razones que han convertido la vida de miles de pobladores un infierno: la importación de residuos químicos y la construcción de viviendas en el sector contaminado.

     

    La Corte Suprema de Chile estableció, en 2007, que Promel y Cia. debían reparar los daños que habían ocasionado y ordenó una indemnización de 8 millones de pesos cada una a 356 personas. Y en 2007 se dictaminó la erradicación de 7.000 pobladores, por la contaminación de polimetales.

    No obstante, Promel y Cia. se declaró en bancarrota en 1993, y no ha podido - o más bien no ha querido - responder por nada.

    Boliden, por su parte, presenta ganancias de tres - cuatro mil millones de coronas al año.


    Y ahora se enfrentará a los abogados Johan Öberg, Karin Skugge y Göran Starkebo. Quienes han trabajado sin remuneración en esta demanda colectiva. 

    - Cuando estuvimos en Arica y nos encontramos con las víctimas, que no tenían ninguna esperanza de llevar a cabo un proceso, nuestros corazones se derritieron. Es un sector muy pobre y la gente es de escasos recursos. Los polimetales hacen que ellos no tienen la opción de vender y de mudarse de aquí. Se ven obligados a quedarse, con sus hijos, expresó Göran Starkebo a Dagens Nyheter.

     

    Los tres juristas han dedicado innumerables horas de trabajo a este litigio. Si ganan, los demandantes recibirán su indemnización. Y Boliden se verá obligada a pagar también los costos de los abogados de la parte querellante.

    Esta es la primera vez que un juicio de esta naturaleza y magnitud se lleva a cabo en Suecia. Debido a que los hechos ocurrieron en otro país, son las leyes de este país las que rigen, y esta es la razón por la cual el proceso legal puede tener lugar. En Chile no tiene validez legal que el traslado del material tóxico haya ocurrido hace casi 30 años atrás.

    Pero la posición de Boliden ha sido clara. Durante todo este tiempo se ha declarado libre de toda responsabilidad, culpando única y exclusivamente a Promel.

    "Lo que pasó en Arica es profundamente trágico. Lamentamos los incidentes y las consecuencias para las víctimas que hay desde 1993 y que pueda deberse al material suministrado por nosotros. Material que, a pesar de las medidas cautelares de nuestra parte, obviamente no se ha manejado correctamente en una segunda y tercera etapa", señala Boliden en su página web.

    No obstante, la verdad pesa más que el plomo. Y la verdad es que Boliden, en lugar de encargarse de sus desechos tóxicos decidió enviarlos a un país que estaba bajo una de las más brutales dictaduras de esa época, la de Pinochet.

    Y en Suecia se conocía muy bien la situación en Chile.

    Tal vez la minera pecó de inocente, porque ¿cómo pudo pensar que en un país donde no se respetaban los derechos humanos fundamentales, se iba a respetar el medio ambiente?

     

    Hay veces en que el dicho "hacerse el sueco" calza muy bien.

     

     

    La planta de Rönnskär, en el norte de Suecia. Captura de pantalla del Documental "Los niños del plomo".

     

     

     

    Aclaración al pie de la nota:

    El matutino más importante de Suecia, Dagens Nyheter (Las Noticias del Día), ha desarrollado una extensa labor periodística, en la cobertura de este tema. No obstante, Magazín Latino descubrió que se había cometido un error. Dagens Nyheter nombra repetidas veces al pueblo "Polígono", en su cobertura. Pero este pueblo no existe. El Consejo de la Ciudadanía de Arica ha enviado una carta al diario, aclarando este hecho, y Magazín Latino la publica a continuación.

    Para ver documento - haga clic

     

     

  • Las víctimas de Boliden exigen indemnización

    El martes 17 de octubre comenzó el proceso judicial en contra de la minera sueca Boliden, que, en plena dictadura de Pinochet, se deshizo de residuos tóxicos altamente peligrosos, enviándolos a Chile.

    Desde Skellefteå, al norte de Suecia, 20. 000 toneladas de residuos químicos fueron transportados y depositados en la ciudad nortina de Arica, donde los niños de las poblaciones crecieron jugando con “el barro negro”, contaminado con plomo y arsénico.

    “Boliden sabía muy bien que Chile no era capaz de sanear ese desecho tóxico, pero lo enviaron igual, con absoluta imprudencia. Son muy cínicos”, explicó a Magazín Latino, en entrevista exclusiva, Johan Öberg, uno de los dos abogados que representan a 796 querellantes, víctimas de la contaminación ocasionada por Boliden.  El 7 de diciembre termina el juicio, que se extenderá por 33 días.

     

    Por: Marisol Aliaga

     

    El abogado que representa a “Arica Victims KB”, Johan Öberg, se manifestó conforme con los alegatos de esta semana, y confía en un fallo favorable.

    - Hemos tenido tres días de alegatos y hemos logrado presentar nuestro caso: de cómo las personas de Arica están sufriendo, y de que esto se debe a la irresponsabilidad de Boliden que envió estos tóxicos a Arica, a pesar de que sabía que la empresa chilena [Promel] no tenía ninguna posibilidad de tratar los desechos tóxicos de la forma apropiada, sostuvo Johan Öberg.

     

     

    La parte querellante afirma, entre otras razones, que:

     

    • Los contenidos de los residuos de la minera son altamente tóxicos, y peligrosos, tanto para la salud de las personas como para el medio ambiente
    • Ninguna empresa en el mundo puede sanear estos residuos en forma responsable para el medio ambiente
    • Las instalaciones de Promel eran tan insuficientes y tan primitivas que era obvio, para un experto en la materia, que la enorme cantidad de complejos residuos tóxicos de Boliden nunca podrían ser procesadas por Promel
    • Que en los alrededores del lugar donde se depositarán los residuos (el lugar de acopio), viven y trabajan muchas personas
    • Que el lugar queda cerca de una posible expansión de la ciudad de Arica
    • Que Arica es uno de los lugares más secos del planeta y además muy ventoso
    • Que los residuos tóxicos se convierten en un polvo fácilmente volátil y extremadamente peligroso cuando se secan
    • Que la autoridad chilena que da el visto bueno a la importación de este material toma la decisión en base a condiciones erróneas
    • Que la autoridad chilena que aprueba la importación está bajo el mando del dictador Pinochet, y que la autorización, por ende, no está basada en un orden de cosas en democracia y funcionando de forma normal

     

      

    Pronto, la entrevista completa con el abogado Öberg. En tanto, enlace a nuestro artículo del 26 de septiembre de 2013, cuando las víctimas presentaron la querella contra Boliden por primera vez.

     

    El juicio ha demorado en llevarse a cabo por la complejidad del mismo. Es la primera vez que un proceso judicial de tal magnitud tiene lugar en Suecia.

    Captura de pantalla del documental "Los niños de plomo", que se encuentra en los archivos de SVTplay hasta el 14 de noviembre. 

     

     

     

     

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