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Carta abierta al diputado UDI, Ignacio Urrutia El diputado UDI Ignacio Urrutia. Foto: El Desconcierto.

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“Ud. también es cómplice de lo que ocurrió en Chile en dictadura. Es cómplice de ese Terrorismo de Estado, al igual que sus admiradores/as pinochetistas, como el patético ejemplo de Patricia Maldonado, quien fue, es y será una vergüenza para las mujeres y hombres honestos de nuestro país”, escriben el diputado del Partido Verde (Miljöpartiet, en sueco), Marco Venegas, y la periodista Marisol Aliaga, en una carta abierta al diputado UDI, Ignacio Urrutia.

 

 Por: Marco Venegas y Marisol Aliaga



La semana pasada tuvimos conocimiento de las afirmaciones vertidas por el diputado de la Unión Democrática Independiente (UDI), Ignacio Urrutia, en el Congreso, en relación a las víctimas de la dictadura sangrienta de Augusto Pinochet.

Las aseveraciones de Urrutia, de que los exiliados son “terroristas” que pretenden “usufructuar del Estado”, constituyen un grave insulto a todo el exilio chileno.


La negación de las atrocidades cometidas por la dictadura cívico-militar, por parte del diputado Urrutia, es solo una jugada maquiavélica de un sector de la derecha intransigente para no asumir la responsabilidad que les corresponde en los asesinatos, torturas, violaciones y el exilio de miles y miles de chilenos y chilenas quienes, en su mayoría, eran jóvenes idealistas que soñaban con un Chile más justo, más digno y más incluyente.

El diputado de la UDI pretende, con estas acusaciones sin fundamentos, hacer creer a nuestros compatriotas que la hazaña fascista de Pinochet salvó al país del terrorismo.

Señor Urrutia, los únicos terroristas que hubo en Chile en esa época oscura fueron quienes protagonizaron la Caravana De La Muerte, la Operación Cóndor, el caso Degollados:  Nattino, Parada y Guerrero. Fueron quienes quemaron vivos a Rodrigo Rojas De Negri y a Carmen Quintana, quienes lanzaron a detenidos desaparecidos atados a rieles en alta mar, desde helicópteros de la Fuerza Aérea de Chile. Por nombrar algunos casos.

¡ESO SÍ ES TERRORISMO, Sr. Urrutia! Y esos son los terroristas que hoy en día siguen recibiendo millonarias pensiones por parte del Estado de Chile. No confunda a las víctimas con los agresores.

Ud. también es cómplice de lo que ocurrió en Chile en dictadura. Es cómplice de ese Terrorismo de Estado, al igual que sus admiradores/as pinochetistas, como el patético ejemplo de Patricia Maldonado, quien fue, es y será una vergüenza para las mujeres y hombres honestos de nuestro país, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

Señor Urrutia, es vergonzoso y lamentable que, en su calidad de diputado, no sea capaz de aportar constructivamente al país, con miras a que se haga justicia respecto a los crímenes cometidos. Justicia que, sin duda, contribuiría a cimentar el proceso de reconciliación entre los chilenos, algo que tanta falta le hace a Chile.

Ud., en cambio, elige la confrontación y fomenta el odio. Con ello, lo único que consigue es dificultar la sanación de las profundas heridas causadas por la dictadura, que hasta el día de hoy, nos siguen penando.


Esta odiosidad, que Ud. tan fervientemente manifiesta, es tóxica para nuestra juventud. Y la juventud no necesita veneno, necesita sueños.

Para finalizar esta carta abierta dirigida al diputado Urrutia, quisiéramos apelar al ejemplo de Alemania, país que logró limpiar y sanar las profundas heridas inflingidas por su pasado nazi a través de un mea culpa: castigando a los culpables y reconociendo las sombras de su pasado.

 

A nosotros, los chilenos, lamentablemente nos queda un largo camino por recorrer.

 

Marco Venegas

Marisol Aliaga

Estocolmo, 23 de abril de 2018

 


 

Observación: esta carta abierta también fue publicada por el medio chileno El Desconcierto. 

 

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  • El momento exacto en que Pamela Jiles encara a Urrutia por sus denigrantes dichos contra las víctimas de dictadura

    Latinoamérica - Santiago, Chile 

    "¿Esto van a hacer cuando pierden las votaciones? ¿Van a retirar los proyectos y mandar a sus matones a agredir a parlamentarios?", aseguró la diputada Pamela Jiles, quien apenas escuchó a Urrutia se levantó de su asiento y lo encaró. Fue detenida por otros diputados de Chile Vamos.

     

     Fuente: El Desconcierto. 19.04.2018 @eldesconcierto

     

    El Congreso estalló en llamas la mañana de este jueves luego de que el diputado Ignacio Urrutia (UDI) calificara a las víctimas de la dictadura de “terroristas” y de querer “usufructuar” del Estado. Eso, en medio de la discusión que generó la decisión del presidente, Sebastián Piñera, de retirar la tramitación del proyecto que establecía un aporte único de reparación a las víctimas de violaciones a los derechos humanos en dictadura.

     

    “Este proyecto es nefasto porque no es la única vez que entregan estos regalitos a esta gente que fue más que exiliada, que fue terrorista en el pasado. En buena hora el gobierno retiró este aguinaldo. Espero que en el futuro no se presente nunca más este proyecto”, dijo Urrutia.

     

    Apenas terminó su palabra, la diputada Pamela Jiles (Partido Humanista), quien sufrió prisión política y tortura en dictadura, se dirigió rauda hacia Urrutia y lo encaró. 

     

    Jiles tuvo que ser contenida por sus pares. “Fui impedida por otros cuatro parlamentarios que consideran que tengo fuerza física importante porque se tiraron a detenerme, incluso con manotazos porque parece que hay que proteger a este señor”, aseguró la diputada, un rato después. “Tuve que decirle a viva voz lo inadmisible de su actitud”, agregó.

     

    “Estas personas traen un discurso de odio y se permiten hacerlo en el hemiciclo. ¿Esta va a ser la forma de actuar del gobierno? ¿Esto van a hacer cuando pierde las votaciones? ¿Van a retirar los proyectos y mandar a sus matones a agredir a parlamentarios?”, imputó Jiles, recordando el inicio del conflicto de esta mañana: La decisión de Piñera de retirar el proyecto que entregaba un aporte único a todas las víctimas de la dictadura.

     

    La oposición, entonces, se paró inmediatamente, unos que fueron a parar a la diputada humanista y otros que se fueron indignados de la Sala.

     

    El presidente de la Cámara Jaime Mulet, dio la palabra a Miguel Crispi (RD), quien empezó a intervenir en medio del caos asegurando que “es impresentable” esas palabras. La sesión se suspendió inmediatamente.

     

     

     

  • ¡TERRORISTAS!

    Esta columna tiene relación con la ignominia del diputado de la UDI, Ignacio Urrutia, quien calificó de “terroristas” a los exiliados de la dictadura cívico-militar de Augusto Pinochet.

    Según Urrutia, pinochetista recalcitrante, las víctimas de violaciones a los Derechos Humanos pretenden “usufructuar” del Estado chileno.

    Aquí, la respuesta del escritor y dramaturgo chileno afincado en Suecia, Enrique Durán.

     

     Por: Enrique Durán 

     

    ¡Sí, carajo! ¡Somos todos terroristas! Y perdonen la expresión "carajo”, pero, ahora ocurre que socialistas, comunistas, ex miristas, mapucistas y tantos miles o millones de trabajadores, mujeres y hombres y, aún, niños explotados por la miseria, el hambre a que los somete este gran capital oligopólico, sí, señor, todos fuimos y continuamos siendo ”terroristas”.

    Sembramos el "terror” en la clase acomodada, un porcentaje de unos cientos de chilenos, que sienten terror que el resto de Chile, especialmente los exiliados que aún viven fuera de nuestro país, los saquen a patadas de sus lujosas casas, palacetes, y les arrebatemos el derecho que se han adjudicado desde hace cientos de años a ser los dueños y señores de nuestro país.

    Ellos son ángeles inocentes. No torturan ni han torturado a nadie. No matan, no encarcelan a los trabajadores que aún siguen luchando por derecho a una vida digna. El derecho a comer y a existir en paz, sin que ”pacos” o milicos los masacren.

    Esa gente, los ángeles de Chile, es dueña, propietaria de las riquezas del país. Nosotros, los que luchamos por construir una sociedad comunitaria, donde todo pertenece a todos, somos los ”terroristas” - Los ángeles están en la corte celestial, donde Augusto Pinochet, sus esbirros y lacayos, siguen siendo aún los protectores, los ”ángeles” guardianes. Ellos son el ”paraíso”. Nosotros, el infierno, ”terroristas” del carajo que no tienen derecho a una existencia digna. Nosotros somos los bandidos de una película barata, indigna. Los niños chilenos que han nacido y seguirán naciendo en la miseria, serán los herederos no de la riqueza del país. Serán los futuros ”terroristas”, si sus padres les enseñan que tienen derecho a una vida digna.

    Ni Salvador Allende, ni los partidos políticos de la Unidad Popular mandaron a la cárcel a los conspiradores como Patricio Aylwin, ni Eduardo Frei Montalva y su generales de ejército "demócratas cristianos”.

    Tampoco a los dueños de empresas como El Mercurio, a políticos y a militares que querían la muerte, la tortura y la desaparición de mujeres y hombres, de los trabajadores que luchaban por un Chile mejor, equitativo y justo.

    Los asesinos, los torturadores, los milicos y políticos que activaron la Operación Cóndor son, ahora, los angelitos, las personas de bien, los Honorables protegidos por la mano protectora de ese Arcángel llamado Augusto Pinochet Ugarte, del Santo “Mamo Contreras” y de otros angelitos creadores como Milton Friedman y los señoritos inocentes de ese clan llamado los "Chicago Boys”. Y para qué hablar de nuestro actual presidente de Chile, ¿cómo se llama? ¿El Ángel de la Guarda?.

    Y yo pienso, creo que seguiremos siendo ”terroristas” durante el resto de nuestra existencia, porque queremos recuperar la dignidad que nos han arrebatado. Porque somos seres humanos que aún luchan y combaten por su dignidad y su existencia.

    Los dueños de Chile son ángeles inocentes, sin pecado. La riqueza que poseen y roban los coloca en el reino de los cielos. Aunque Jesús dijo: ”Bienaventurados los pobres, porque ellos poseerán el Reino”.

    Pero, no. Nosotros, los pobres, nacimos ”terroristas”, en la miseria, y seguiremos siendo ”terroristas” por el resto de nuestras vidas pobres, pero dignas.

    Enrique Durán B

    Estocolmo, 23 de abril de 2018

     

     

  • Teodora sufrió un parto prematuro y fue condenada a 30 años de cárcel

    Teodora Vázquez lleva diez años recluida en una cárcel de alta seguridad en San Salvador.

    ¿Su crimen? Sufrió un parto prematuro y fue condenada por homicidio.

    El diputado Marco Venegas, del Partido Ambientalista sueco, viajó recientemente a El Salvador y se reunió con Teodora y otras mujeres que, al igual que ella, han sido condenadas a largos años de prisión por supuestos intentos de aborto. 

    - Esta es una violación a los derechos humanos y afecta solo a las mujeres de menos recursos en El Salvador, subraya el diputado medioambientalista.

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    Imagínese que está embarazada. Que, a los ochos meses de gestación, sufre un parto prematuro y da a luz a un niño muerto. Imagínese que, en lugar de recibir atención médica, la trasladan a la comisaría más cercana y más tarde la condenan a 30 años de cárcel. Por homicidio.

    Esta es la pesadilla que vive Teodora Vázquez, quien lleva recluida 10 años en Ilopango, una cárcel de mujeres, en San Salvador, capital salvadoreña.

    Le quedan por cumplir 20 años más, lo que significa que quedaría en libertad a los 54, que pasará los mejores años de su vida tras las rejas. En casa la esperan sus padres, ya mayores, y su hijo, que pronto será adolescente, y a quien solo le permiten ver una vez al año.

    El Salvador es uno de los países con las leyes más retrógradas del mundo respecto al aborto, que está totalmente prohibido, incluso después de una violación, o de haber sido víctima de incesto. Ni siquiera cuando la madre corre riesgo de morir al dar a luz, se permite interrumpir el embarazo.

    Las mujeres que sufren una pérdida o un parto prematuro, y pierden sus bebés, arriesgan hasta 40 años de prisión. La razón es que no son procesadas por aborto - que tiene como pena 8 años - sino que son acusadas por homicidio agravado de sus bebés. Como si esto fuera poco, el diputado Ricardo Velázquez Parker, del partido nacionalista de derecha, ARENA, propone incrementar las penas por aborto a 50 años de prisión.

    Si esto no es misoginia pura, vale la pena preguntarse qué motivos tiene este diputado para una proposición propia de tiempos medievales.   

     

    Teodora estaba embarazada de ocho meses y, a pesar de lo avanzado de su estado, continuaba cumpliendo con su jornada laboral, como tantas otras mujeres de escasos recursos. En el trabajo sufrió un parto prematuro, que, según el médico que la examinó más tarde, se produjo por malnutrición.

    El diputado Marco Venegas, del Partido Ambientalista sueco, se enteró de su caso y, en un viaje reciente a El Salvador se reunió con ella y con otras mujeres que están en su misma situación. También dialogó con organizaciones de mujeres que luchan por sus derechos en contra de las estructuras machistas que hacen de El Salvador un país poco igualitario que además viola tratados internacionales.

    El partido oficialista en El Salvador es el FMLN, un partido de izquierda. Sin embargo, la Asamblea Legislativa está dominada por la derecha, por lo tanto, no es fácil originar cambios.

     

    Lorena Peña, por ejemplo, ex presidenta de la Cámara de Diputados, y diputada del FMLN, ha intentado promover en La Asamblea Legislativa un cambio de ley para despenalizar el aborto en cuatro causales:
    1. Para salvar la vida y preservar la salud de la mujer embarazada. 2. Cuando el embarazo es producto de una violación o trata de personas. 3. Cuando existe malformación del feto, que haga imposible que viva al nacer. 4. En casos de violación a menores con consentimiento de los padres o tutores y de acuerdo con la Ley LEPINA.

     

    Al regreso de su viaje, Marco Venegas nos explica que la situación es complicada. Se requiere quorum para llevar a cabo los cambios de ley, y la pregunta es si se logrará conseguir. Se han presentado tres proposiciones de cambios a la ley, sin embargo, las próximas elecciones parlamentarias y de alcaldías, en marzo, atrasan este proceso.

    - La mayoría de quienes integran la comisión parlamentaria que investiga el tema del aborto opinan que la ley es horrible, pero nadie en El Salvador quiere hacer nada en la Asamblea Legislativa antes de las elecciones, dice el diputado.

    Gracias al material audiovisual recopilado por la documentalista Celina Escher, vimos fotos y vídeos de su visita al centro de reclusión para mujeres, Ilopango, donde Teodora está cumpliendo su condena. En las imágenes se puede apreciar el riguroso control de seguridad al que tienen que someterse todos quienes ingresan al recinto penitenciario.  

    Poco antes de que Venegas viajara al país, se había llevado a cabo un proceso de revisión de sentencia, y Teodora había tenido que declarar una vez más ante el tribunal. En diciembre de 2017, el juzgado se mantuvo firme en la sentencia condenatoria.

    Las imágenes de esta audiencia, donde se ve a Teodora entrando a la sala escoltada por dos fornidos guardias de seguridad, con sus manos esposadas como una peligrosa homicida, son impactantes.

    Sin embargo, la joven madre no se rinde. Y en los alrededores del tribunal, muchas mujeres la acompañan con cánticos y consignas de apoyo: “¡Teodora, no estás sola!”, gritan, para infundirle ánimo en esta lucha propia de un David contra Goliat.

    - El Estado salvadoreño nos ha discriminado, como mujeres. Pero tenemos la valentía para seguir luchando, dice en un vídeo, Teodora. Su defensa espera que se le reduzcan los años que debe permanecer en prisión por medio de una conmutación de pena.

     

    Teodora Vásquez cuando va a declarar a la corte. Foto: Edgar Romero/Amnesty International.

     

    Le preguntamos a Marco Venegas qué fue lo que más le impactó cuando conversó con Teodora

    Lo más impactante es el hecho de que esto esté ocurriendo ahora, el 2018. Cuando tú te confrontas con la gente afectada te haces consciente, por primera vez, de que esta es una situación real, por muy bizarra que te parezca. Aquí hay mujeres que están privadas de su libertad por estas razones, y es algo deleznable.

    - En un primer momento te da mucha rabia. Pero después entras a otra etapa y te preguntas qué puedes hacer tú, para poder eliminar esta injusticia. Y entonces ya no sientes rabia, sino que adquieres un compromiso, porque no te puedes quedar llorando, tienes que hacer algo, lo que puedas.

    El diputado confía en que, a raíz de la presión de parte de la comunidad internacional, El Salvador se verá en la obligación de revisar los casos. Y nombra las declaraciones del alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra´ad Hussein, quien pidió al país latinoamericano que retirara esta “ley draconiana”, en cumplimiento de la ley internacional de Derechos Humanos. También la Unión Europea ha manifestado su preocupación por el tema.

    - En algún momento El Salvador va a tener que reaccionar, sea quien sea que maneje el poder judicial. A estas mujeres no les respetaron sus derechos, que es lo elemental en un Estado de derecho: el derecho a un juicio justo.

    ¿También es este un problema de clase?

    - Así es, porque la sociedad patriarcal, en definitiva, muestra un desprecio contra las mujeres, pero sobre todo contra las mujeres pobres. ¿Por qué? Porque les conviene, porque así pueden seguir haciendo lo que quieren con ellas. Todos tocan su parte, y las mujeres pobres carecen de recursos para defender sus derechos cuando estos son violados. Una de las brutalidades más grandes, por ejemplo, era el “derecho a pernada”, algo que ha ocurrido en países de todo el mundo. Ahora se ven formas más sutiles de ejercer este derecho, pero no son por eso menos injustas.

    ¿Qué fue lo que lo llevó a Ud. a interesarse personalmente en la situación de Teodora?

    -He trabajado varios años en El Salvador, y mi señora es salvadoreña, por lo tanto, estamos al tanto de lo que sucede en el país. Además, siempre me han interesado los temas que tienen que ver con la justicia y con los Derechos Humanos.

    - También creo que tiene que ver con el hecho - excepcional, por cierto - de que crecí en una casa donde quien “llevaba las riendas” era mi abuela, la “Mama grande”. En mi casa había un matriarcado, completamente. Pero lo importante es vivir bajo la premisa de que, independientemente de la condición social, de género, o lo que sea, somos todos iguales y todos tenemos los mismos derechos.

     

    El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, el Partido Medioambientalista (MP), organiza un encuentro en el Parlamento sueco con el fin de discutir este delicado y urgente tema. Con  representantes de la gran mayoría de los partidos parlamentarios, se llevará a cabo un panel de debate junto a Amnesty International, Latinoamerikagruppen, Diakonia, AMUSADES y otras organizaciones.

     

     

    Teodora Vázquez y Marco Venegas, durante la visita del diputado al centro de reclusión para mujeres Ilopango, en San Salvador. Foto: Celina Escher. 

     

     

     

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