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Esa mañana del 11 de septiembre de 1973 – Un testimonio personal

Esa mañana del 11 de septiembre de 1973 – Un testimonio personal

Aquí, el testimonio de uno de los sobrevivientes de la época más aciaga de la historia moderna de Chile, uno de los fundadores del MIR, Movimiento de Izquierda Revolucionario: Marcello Ferrada de Noli.

Con el golpe cívico militar del 73 en Chile, auspiciado por los Estados Unidos, “los generales de Pinochet y sus aliados se apoderaron militarmente del poder que políticamente les había sido negado por el curso de las elecciones democráticas”, escribe Ferrada de Noli, en esta columna-testimonio. 

 

 Por: Marcello Ferrada de Noli

 

Eran las siete de esa mañana brillante del 11 de septiembre de 1973 en Concepción, la ciudad más grande del sur de Chile. Entonces me alojaba en la casa de campo familiar a unos 20 kilómetros al norte del campus de la Universidad, donde no hacía mucho me habían nombrado profesor de métodos psicosociales. Había regresado desde México unos meses antes. Yendo hacia el garaje, el día soleado me hizo decidir a última hora ir en mi moto al trabajo. Como se demostró más tarde, fue una decisión espontánea que ciertamente me salvó de ser capturado, torturado y asesinado ese mismo día.

 

Hacían casi exactamente tres años atrás, Salvador Allende se había convertido en el primer presidente electo democráticamente en el mundo occidental. Yo tenía entonces 27 años, vivía en ese momento en Londres, y decidí regresar de inmediato a Chile. Durante esos primeros años, los cambios estructurales realizados por el gobierno de Allende a favor de los sectores menos privilegiados de la sociedad, y que en cierta medida iban a ser financiados por la nacionalización de la industria minera chilena del cobre - entonces explotada por corporaciones privadas estadounidenses – le adjudicaron muchos enemigos poderosos para él y su gobierno, tanto dentro como fuera de Chile.

 

Los partidos más grandes e importantes de la coalición de centroizquierda que apoyaron al gobierno de Allende estaban aún convencidos, de buena fe, de que el vasto apoyo popular a Allende, junto con las garantías democráticas de su gobierno evitarían cualquier atentado político serio contra el gobierno popular. Por otro lado, una pequeña voz minoritaria dentro de las filas de la izquierda, principalmente representada por el MIR – el Movimiento de Izquierda Revolucionaria - estaba bastante convencida de que el gobierno de Allende no era seguro y que un golpe de estado sería inminente. Con esto como punto de partida, el MIR había instado a Allende a asegurarse su apoyo entre las masas, profundizando las medidas socialistas a su favor. Al mismo tiempo, el MIR comenzó a hacer preparativos para resistir militarmente si fuera necesario, y pensó seriamente que esta resistencia podría ser útil cuando llegara el momento.

 

Los hechos probaron, fatalmente, que ambas tesis estaban erradas. Pinochet y sus generales no sólo estaban bien preparados militarmente, sino que su misión estaba bien asistida e incluso organizada con poderosa ayuda del exterior, desde la tierra de los dueños extranjeros de las minas chilenas, los Estados Unidos de Norteamérica. 

 

En definitiva, utilizando drástica y brutal violencia, los generales de Pinochet y sus aliados se apoderaron militarmente del poder que políticamente les había sido negado por el curso de las elecciones democráticas. Con todo, la táctica más eficaz de la operación de Pinochet fue el consiguiente encubrimiento de sus propósitos a su jefe, el presidente Allende, a quien había jurado lealtad hasta el último momento. Ni siquiera el MIR, a pesar de toda la inteligencia que pudo recopilar sobre los preparativos del golpe, pudo predecir la fecha exacta del golpe.

 

En consecuencia, esa mañana del 11 de septiembre, mientras me dirigía en moto hacia Concepción, entrando por la Avenida Collao, no sabía que las tropas de Pinochet estaban desde antes instalando controles y deteniendo todos los automóviles o autobuses que iban al centro. Los militares buscaban armas de combate y automóviles que transportaban a personas cuyos nombres figuraban en sus listas de arrestos. Solo dejaban pasar a los peatones, y que a primera vista no portaban armas de combate.

 

Los militares y las fuerzas policiales que colaboraron con ellos en la preparación de la toma militar tenían sus listas, exactamente como la Gestapo. En estas listas estaban todas las autoridades designadas por el gobierno, todos los dirigentes sindicales (no solo de organizaciones nacionales o regionales, sino de cada uno de los dirigentes sindicales en los lugares de trabajo) y los dirigentes de los partidos y organizaciones políticas de izquierda, los académicos e intelectuales simpatizantes de izquierda, los líderes de organizaciones estudiantiles, etc.

 

Me atrevo a decir que mis condiciones  no eran las mejores. En ese momento era miembro de la dirección de la asociación de profesores y trabajadores universitarios, que era mi asignación política pública. Además, como joven catedrático universitario licenciado en Filosofía y habiendo publicado recientemente un libro que - aunque su contenido era fundamentalmente filosófico - lo había dedicado expresamente a un líder indígena de los trabajadores agrícolas (Moisés Huentelaf, fallecido en 1972 por las balas de los poderosos terratenientes del sur de Chile), efectivamente fui considerado por los militares entre los llamados “intelectuales de izquierda”. Sin mencionar que había publicado artículos en la revista independiente de izquierda “Punto Final”. Y "lo peor" de todo, había sido uno de los fundadores del MIR, en octubre de 1965 y también coautor, junto con su amigo Miguel Enríquez (líder del MIR) y su hermano Marco Antonio, de la primera "Tesis político militar". del MIR aprobado en el congreso constituyente. Aunque no más de ochenta personas de todo Chile estuvieron presentes en el congreso constituyente de 1965, en el momento del golpe de Estado de 1973, el MIR había crecido con miles de seguidores, y muchos de ellos militantes centrales. Por primera vez también reconoceré aquí que mi rol político clandestino como militante del MIR fue el de miembro del Comité Organizador del MIR para la Región de Concepción.

 

A medida que veía aumentar los puntos de control, dejé la motocicleta y seguí más discretamente de a pie hacia Concepción. Como ya me encontraba camino a la Universidad decidí ingresar a la casa de la Avenida Roosevelt 1674, la residencia del Dr. Edgardo Enríquez Frödden, que entonces vivía en Santiago, en su condición de Ministro de Educación en el gobierno de Allende. Sabía que allí vivía su hijo Marco Antonio, uno de mis amigos más cercanos (hermano de Miguel Enríquez). Marco Antonio Enríquez era un académico de la Universidad de La Sorbona en París, que también había regresado a Chile. Allí nos pusimos al día sobre los acontecimientos, a través de la radio. El golpe de Pinochet había comenzado en la base naval de Valparaíso y había sido coordinado con tropas del Ejército en Santiago. Ahora se movían por el Palacio Presidencial “La Moneda” en el centro de Santiago.

 

Desde la casa de Enríquez llamé a la “central” pero no estaba operando tan temprano. Mientras tanto, vimos los camiones del ejército, llenos de soldados, yendo en dirección al campus universitario. Aproximadamente a las 10.30 tuve finalmente contacto y me dieron un “punto” (punto de encuentro) en el centro de Concepción, concretamente al final de la calle Maipú de la Galería Rialto (si recuerdo bien el nombre), para recibir detalles de las órdenes.

 

En ese momento, el MIR había preparado, a nivel nacional entre su organización central, una organización política militar basada en las “estructuras del GPM” (“grupos político-militares”). Esto significaba que cada militante, independientemente de su compromiso político público, era miembro de un GPM en particular. Estos GPM, también llamados "estructuras", se organizaron a su vez en células políticas militares clandestinas ("las bases"). En mi caso particular, estando en ese momento trabajando clandestinamente en detalle de Organización del Comité Regional, mi GPM era el que se llamaba “la estructura centralizada” y mi celda operativa era el propio detalle, integrado en ese momento por cinco integrantes (de éstos, tres han sobrevivido, todos residen en distintos países de Europa).  

 

La principal estrategia de contingencia del MIR para la eventualidad de un golpe de estado estaba contenida en el “Plan militar de emergencia” (PME) a nivel nacional, según el cual cada GPM, y a su vez cada célula en particular tenía un área geográfica previamente asignada para actuar política y militarmente durante la resistencia planificada. Hasta donde yo sé, todos los militantes del MIR habían tenido algún entrenamiento militar. Fuera de las células antes mencionadas, en el MIR existían también algunos de los llamados “grupos de fuerza”, integrados por militantes con cierta especialización para este tipo de tareas de resistencia. Algunos de ellos, también como militantes del MIR, habían servido anteriormente como guardaespaldas del presidente Allende. La mayoría de ellos ahora están muertos.

 

La célula de organización a la que yo pertenecía - como dije antes, pertenecía a la estructura central del MIR en Concepción - tenía asignados puestos de combate precisamente en el centro de la ciudad de Concepción. Esto me puso en un problema terrible, personalmente, ya que mis padres vivían en el edificio de la calle Colo Colo y la calle San Martín, a dos cuadras de la “Plaza de Armas” de Concepción y donde se ubicaban las oficinas gubernamentales. Esto significa también que cerca de la residencia de mis padres (a unos doscientos metros en dirección contraria) se encuentra el cuartel general de la División Militar de la guarnición Concepción (en la calle O'Higgins y la calle Castellón). También mi hijo y su madre se habían refugiado en la residencia de mis padres; esto después de que mi padre se fue al campo y los llevó a "salvo". De hecho, las fuerzas de Pinochet habían – durante mi ausencia - asediado la propiedad en el campo, en la tarde del 11 de septiembre.

 

La resistencia en Concepción, y en Chile en su conjunto, no se hizo a la escala que el MIR había esperado, aunque se produjeron numerosos combates a través de todo el país. En esta lucha participaron también militantes de otros partidos políticos de izquierda. En Concepción se reportaron escaramuzas esporádicas las noches del 11 y 12 de septiembre, tanto en el centro de la ciudad como en algún punto de su periferia. Y se suponía que esto estaba de acuerdo con el plan.

 

Fin de la primera parte

 

 

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  • “Epílogo epigoloso” – Sobre la pandemia, ideologías y paradojas

    La controvertida estrategia sueca frente a la pandemia de covid-19 ha sido tema de discusión en todo el mundo. En Suecia se cuestiona si la Agencia Sueca de Salud Pública, criticada por no haber acertado ni en los pronósticos ni en las medidas para frenar el contagio, ha tenido demasiado poder en las decisiones.

    En uno de los tantos debates en las redes se tocó el tema de la actitud de la izquierda inmigrante chilena frente al actuar del gobierno “socialista”, el profesor Ferrada de Noli presenta, en su epílogo a una discusión, y en el marco de su tema sobre derechos humanos, interesantes puntos que profundizan y sitúan la discusión actual en un contexto histórico. 

     

     Por: Marcello Ferrada de Noli

     

    Nota de la editora:

    La controvertida estrategia sueca frente a la pandemia de covid-19 ha sido tema en todo el mundo. Se han cuestionado no sólo las iniciativas epidemiológicas ortodoxas de la Agencia Sueca de Salud Pública - que ha contrariado a la OMS, ECDE y KVA - sino además la transferencia de poder y responsabilidades a su cúpula por parte del gobierno, para tomar medidas que nos han afectado a todos los ciudadanos. Esto, ha su vez, ha llevado a un análisis de las posiciones que partidos y agrupaciones cívicas suecas, incluidas sectores de inmigrantes, mantienen respecto al epidemiólogo estatal Anders Tegnell.

    Uno de los numerosos debates en las redes comenzó a raíz de una iniciativa del Profesor Marcello Ferrada de Noli de donar 740 vacunas rusas a adultos mayores de un pueblo que fue uno de los epicentros de la pandemia en Italia. La iniciativa fue particularmente comentada por chilenos ex residentes o actualmente en Suecia. Esta discusión, en sus orígenes sobre temas clínicos sobre las vacunas, pasó rápidamente a centrarse en el manejo de la pandemia en Suecia y, desde allí, a los temas de inmigración y política exterior de Suecia. Los detractores del profesor Ferrada caracterizan a Suecia como “país neutral” y antimperialista, generoso con sus inmigrantes, y además con un control profesional muy adecuado frente la pandemia de covid.  

    El profesor, por su parte, sugirió que “hay una falange de chilenos más papistas que el Papa”, quienes, a pesar de que la propia 'Comisión Corona' oficialmente ha responsabilizado al gobierno por el nefasto manejo de la estrategia Covid-19, siguen negando que ha habido, y aún hay problemas cualitativos en la estrategia del FHM. Ellos estarían cultivando, en general, “un culto al gobierno" basado en premisas equivocadas, y en particular un indebido “culto a la personalidad” respecto a Anders Tegnell. Además, ha criticado duramente que las autoridades sanitarias sigan culpando a los inmigrantes por las muertes por covid-19, en circunstancias de que la responsabilidad recae en el mal manejo de parte de las autoridades.

    El académico finalizó sus planteamientos en este comentario epílogo, que él parafraseó como “goloso”, y en el que fustiga tanto el oportunismo de la izquierda sueca, como de los que él llama “inmigrantes acólitos ni siquiera invitados a la misa".

    Publicamos este texto con el consentimiento del profesor Ferrada de Noli, protegiendo los nombres de otros foristas.  

    Marisol Aliaga,
    Editora, Magazín Latino

      

    Epílogo epigoloso

      

    No es necesario ser doctor en ciencias ocultas o en cualquiera otra especialidad relativa al entendimiento de las conductas, incluidas las verbales y epistolares, para entender qué es lo que yace tras la destilación de diatribas ad-hominem ­–ensayadas por ejemplo aquí en la ‘discusión sobre la discusión’. Aquello es una actitud, no es una opinión, ni mucho menos un argumento. Sus palabras no se basan en lo que apelan en sus palabras. Si no, más verosímilmente, podría pensarse, en posibles resentimientos a priori que quizás poco tendrían que ver con mi persona. Más tendrían que ver con una imagen utópica, quizás resquebrajada por las fuentes factuales y de fácil comprobación que he citado sobre la real 'realidad geopolítica' (y anteriormente de fallida estrategia pandémica) de su Suecia adoptadora; el descubrir la inocuidad que representa afirmarse en una figura quimérica, de una Suecia “neutral” y “antimperialista”. 

     

    Como un sueño quebrado por el pedazo de espejo que Miranda mostró al empático monstruo Calibán en “La Tempestad” de Shakespeare. Allí Calibán salió arrancando de pavor al contemplar por primera vez su rostro primitivo reflejado en un cristal. Aquí en la Red se quedaron para reclamarle al mensajero por el mensaje. 

    La pista del sendero especulativo que sigue, me la dio la ausencia de comentarios de fondo a lo que he expuesto en el debate anterior. Ninguno de ellos comentó o refutó ni una simple frase, punto, coma o palabra, de mis argumentos epidemiológicos o clínicos –que sí era entonces lo central en mi exposición.  Y la entrada final a la avenida de mi especulación me la abrió aquella osadía fascistoide de tratar de impedir en este foro la consecución de un diálogo que los irrita. Años en Suecia no logró enseñarles el significado de libertad de expresión, que, aunque allí no siempre se practica, al menos nunca se deja de enunciar.

    A propósito de Suecia, allí es de uso frecuente el concepto de “revir”, aunque las más veces en contextos peyorativos. En una de sus acepciones, el término significa la tendencia en algunos individuos de no permitir la entrada en “su dominio” (revir) a otros que les representan una imaginaria competencia. Por eso caninos menores como el caso de los perritos levantan la patita y hacen pipí. 

     

    Pero yo entré aquí originalmente no para invadir el revir de nadie, sino para nada más que corregir una interpretación que en mi opinión era incompleta, sobre un análisis referido en el artículo (que no fue puesto por mí en la Red), y lo que dio origen a este insólito debate. Y me quedé siguiéndolo hasta aquí, movido por la inercia narrativa que empuja un vector fuerza, aquí representado por la prolongación de un debate inesperado pero que se demostró necesario. 

    En una última intervención, un forista se queja de que yo “elijo” no extenderme en responder preguntas hechas a mí por don XX. Eso no es únicamente, como dirían los oxfordianos, una ‘contradiction of terms’; eso yo lo llamaría un ‘contradictorio absurdísimo’. Por una parte, ese señor ahora se queja porque no me extiendo en mis respuestas, y por la otra se queja porque sí respondo. Lo hago, según él –cito sus expresiones–, de manera exagerada y generalizando, y por añadidura, con tono “hastiante”. A tal punto que, plantea él, la discusión conmigo debería ser excluida de esta Red. A mi modo de ver, la lógica de aquel señor no lo pone de acuerdo ni consigo mismo. 

    En cuanto a otros temas de análisis más teórico (y por tanto más extensos), como en el caso de fenómenos migratorios contemporáneos, había invitado a don XX a discutir sus y mis tesis en un contacto email, o en un debate en The Indicter. ¿Por qué? Porque es un tópico actual e interesante, y porque The Indicter ya alcanza más de medio millón de visitas internacionales y por ende beneficiaría además a otro foro. Pero al no recibir respuesta de él al momento de completar estas líneas, trazaré un par de ideas al respecto, al final, en este texto.

     

    Por el momento, presento la Sección Especulaciones

     

    Varios de mis detractores ad-hominem declaran ser, o dejan ver haberlo sido, refugiados políticos en Suecia. Como no los conozco, sólo puedo suponer que algunos si no eran militantes del MIR, serían del GAM (grupo de amigos del MIR), que era el tipo de organización que le habíamos dado a los que perdieron su militancia por haberse exilado sin autorización, por ejemplo, en embajadas. En aquel tiempo inicial, sólo los que fuimos expulsados, los con conmutación de pena por exilio, o con extrañamiento con pérdida de nacionalidad, además de los autorizados por la dirección del MIR para trabajo en la retaguardia éramos, en aquel entonces, considerados militantes. Lo paradojal es que yo en Europa me opuse a esas medidas draconianas y defendí la integridad de muchos buenos compañeros del así llamado GAM, primero en Roma y luego en Suecia, donde llegué enviado por la dirección. Nunca hice esa diferencia. Más tarde llegaron camaradas casi directamente de prisiones y lugares de detención y tortura. Recibámoslos como héroes, mantuve yo. 

    Siempre he mantenido que héroes no pueden ser considerados sólo los militantes desaparecidos, además de aquellos que tuvieron la oportunidad de morir con las armas de fuego en sus manos, disparadas de su corazón y compromiso. Los que siguieron luchando al caminar por cada centímetro de su sendero clandestino, también estaban decididos a tan igual noble sacrificio, a ofrendarse como los valientes. Pero la clandestinidad es por definición lo contario de sobresaliente. Ella por sí misma debe aparecer anodina, insubstancial, enmascarada en anonimidad. Y luego son detenidos y presos y traumatizados y pos traumatizados, o sea además aprisionados por siempre en su recuerdo. Con todo, son los sobrevivientes de una sola y única lucha. Todos ellos deberían ser considerados al mismo nivel de quienes con toda justicia entendemos como héroes.

    Ergo, compuse este simple epígrafe como primera página de la tercera de mis tesis, publicada en el departamento de neurociencia clínica del Instituto Karolinska:

      

    “El que lucha en el combate tiene como arma su fusil.

     El que lucha en la tortura tiene como arma su silencio.

     El que lucha en el exilio, no tiene armas. 

    …La lucha continúa"

     

    Mientras la rigidez de cosas orgánicas en el MIR se flexibilizaron para bien más adelante, algunas inorgánicas y lastres de personalidad permanecieron. Y se quedaron hasta que hicieron perecer al MIR por implosión. En el intertanto, yo seguí, y a través de los años, con mi “lucha continúa” aunque fuese sólo con mi aporte individual. Primero fue con las exposiciones de mis pinturas cuyas ventas iban directamente a las campañas de solidaridad por los presos y desparecidos. La campaña de Amnesty International por los desaparecidos en Chile se hizo en base a una de esas obras expuesta entonces en la Casa de la Cultura de Estocolmo.

    Luego, basado en mis investigaciones en Karolinska y Harvard, proseguí participando en la cosa medial de Suecia, tv, diarios, debates, etc. en una variedad de temas en apoyo a los inmigrantes sin distinción de estatus políticos, o económicos, o de procedencia. Por ejemplo, luego de mis descubrimientos epidemiológicos sobre el suicidio de los inmigrantes, sobrerrepresentados significantemente en Suecia, fui sumando otros hallazgos forenses y social-psiquiátricos que correlacionaban directamente aquellos suicidios con variables socioeconómicas negativas. Se afirmaba hasta entonces que el suicidio era cosa más propia de ricos arruinados y deprimidos. Yo probé que era de un fenómeno más frecuente en inmigrantes pobres, solos, olvidados. 

     

     

    ¿Y dónde estaban los ex miristas de Suecia? Después de mi primer artículo en la serie que tuve en DN debatt, muchos inmigrantes y organizaciones políticas de refugiados se acercaron para conocer detalles y republicarlos, pero no aquellas patrocinadas por los ex del MIR, no los que dicen aquí que entonces estaban allá. No pienso que sería porque no estarían interesados en el tema de las muertes injustas e innecesarias de sus hermanos de raza social y urbana. ¿Entonces por qué? 

    A la luz de los panegíricos a una Suecia de falso socialdemocratismo y de prístina realidad neoliberal, hechos en estas últimas discusiones, me pregunto si su no acercamiento era porque una tal denuncia como la que hice entonces estaba menoscabando el prestigio de Suecia. Esto es, que, si al exponer que el suicidio era proporcionalmente mayor entre los inmigrantes que en los nativos suecos, ¿estaba yo acaso sugiriendo la causa de esa tragedia en el trato discriminatorio y a veces racista dado a los inmigrantes? ¿No contradice aquella conclusión la imagen de una Suecia límpida y humanitaria, con política exterior de ojos azules y zapatitos blancos, y de pelito suave no exageradamente oscuro de ningún color, no exageradamente de ningún rotundo sí ni de un no profundo y lapidario? ¿Cómo ”hacerse el sueco” frente a una verdad epidemiológica tan demostradora, sino excavando la testa de avestruz en un suelo de vergüenza? 

    ¿O era simplemente el precio del “bidrag” (ayuda económica) que las autoridades suecas ponen en la boca de ciertas organizaciones de inmigrantes –nótese que no hablo de personas sino de organizaciones– para callárselas? ¿Para impedir que hablen lo que sienten y lo que saben que íntimamente se contradice con las luchas e ideologías esgrimidas como razón de su identidad de refugiados políticos? 

    Por supuesto, existe la posibilidad de otras explicaciones. Por algo estoy en la sección especulante. Y es que acaso justo los días en que yo aparecía en alguna TV o en algún diario, justo esos días mis detractores aquí hoy día, entonces allá en Suecia, no habían visto la tele o leído los periódicos. Oh, pluscuamperfecto. Todo puede darse. Pero lo que es menos creíble es que la atención de los ex de Suecia hubiese no conocido por n-causa fortuita, mi larga campaña jurídica en Escandinavia por obtener la extradición de Pinochet desde Londres. Expresamente, como se conoció latamente en los medios de comunicación, por ej. vía Associated Press, para ser juzgado específicamente por ser él últimamente el responsable de la desaparición de mis amigos íntimos Bautista van Schouwen y Edgardo Enríquez. Todos los detalles se encuentran en mi libro “Con Bautista van Schouwen” (el completo elenco de los libros publicados por la editorial de mi propiedad Libertarian Books es un obsequio para todos). Durante aquella campaña nunca tuve el apoyo de los ex miristas ex refugiados ex suecos o ex chilenos, que algún día también fueron camaradas de van Schouwen y Edgardo Enríquez. Yo por mi parte sí me impuse de iniciativas similares en contra del archienemigo, y que aplaudí públicamente en vez de ignorarlas.

    Y con eso finalizo la sección especulativa, que atribuye en teoría la misma posición subjetiva de algunos ex miristas ex refugiados en Suecia, mantenidas al parecer tanto allá como acá en este foro. Su posición aparece ad-hominem porque es ad-hominem, y ellos en su regocijo inconsciente, que es la clave de todos los prejuicios del hombre, lo aceptan, así como causa justificativa.

     
    El profesor Marcello Ferrada de Noli, en su casa en Bérgamo. Noviembre de 2020.

     

    En cambio, la causa es objetiva, y es ideológica

     

    En esta sección quiero decir claramente, que me parece inconcebible que gente que se dice de izquierda, está dispuesta a elogiar a una élite en el poder político y cultural de Suecia, llamándola "neutral", a la vez que en una publicación de la mismísima OTAN/NATO se especula que Suecia ya era su miembro número 26 desde el año 1990. Sabiendo que por instrucciones del Pentágono, Suecia env sus aviones a bombardear Libia y participar contextualmente en el asesinato de Muamar el Gadafi; un gobierno que mantiene por casi diez años a Julian Assange prisionero, sin juicio, por órdenes de los mismos generales americanos que les comandan militarmente en Afganistán. 

    Que apoyan la lucha de los jihadistas terroristas en contra del gobierno legítimo de Siria, vía suculentas ayudas económicas a los “Cascos Blancos”, por ejemplo las sumas que acompañaron la entrega por parte de la Ministra de Relaciones Exteriores de Suecia a esa organización auxiliar del terrorismo fundamentalista de nada menos que el “alternativo Premio Nobel de la paz”. Una organización fundada y financiada por los gobiernos de UK y USA, y apoyados logísticamente por Israel. He descrito en detalle a esa militante organización fundamentalista, anti derechos humanos, en una presentación que entregué en el Club Suizo de la Prensa, en donde fui invitado como ponente en Noviembre 2017. 

    Que usan el feminismo como un trade mark para comercializar sus productos en mercados progresistas. Un gobierno que se dice neutral mientras entrega grandes sumas de dinero público sueco a las campañas intervencionistas de Hillary Clinton en diversos países,  en circunstancias que he podido comprobar que aquellas "filantrópicas" empresas a donde llega el dinero público sueco tienen en realidad un afán de lucro.

    Quiero decir que a mí, por el contrario, me causa repulsión el que el partido de “Izquierda” sueco (“Vänster”, los ex ‘euro comunistas’) han votado a favor de la intervención militar en Libia, luego de una moción presentada en el parlamento sueco por el entonces ministro de relaciones exteriores, el ultra conservador de derecha Carl Bildt. Este político que hasta incluso ha sido señalado por WikiLeaks de ser agente de información norteamericano.  

    Y que ese partido Vänster (“Izquierda”, los ex comunistas reformistas, y partido en el cual militan conspicuos ex miristas) que, junto con las instituciones y medios de comunicación suecos que siguen la línea de la NATO, proclamando públicamente de ser partidario de un No-Fly Zone en Siria, que una doctrina originada en Hillary Clinton con el supuesto fin de proteger los intereses estratégico-militares de la oposición jihadista/ fundamentalista en contra de un gobierno secular. Y en realidad, donde el fin último es derrocar ese gobierno con fin de establecer un oleoducto que parte de Arabia Saudita a Turquía, y que necesariamente necesita pedazos del territorio sirio. ¿Y quién, entre otros, tiene intereses económicos en aquel proyecto? Nada menos que Hillary Clinton, la ex Secretaria de Estado de los EEUU, cuestión denunciada por el senador estadounidense Dick Clark. 

    Quiero decir que esos usurpadores del concepto “izquierdistas”, esos del partido Vänster, más toda la corte de oportunistas, incluidos algunos miristas de ayer, hoy convertidos en indolentes reformistas que lo apoyan, a mí me dan soponcio causado por una angustia definible.

    Como se sabe, la angustia, o “ansiedad”, comparte los mismos síntomas del “miedo”, pero se diferencia de la percepción de miedo a lo conocido o a lo ignoto que nos parece amenazar, en que no es capaz de atribuir el origen de la interferente percepción. La ansiedad tiene, se diría, un origen indefinible. O sea, siempre sabemos a qué tenemos miedo y por qué, pero no sabemos porque estamos en estado de difusa ansiedad. Pero a mí me ocurre esto diferente y extraño con estos que se dicen de izquierda, con los que alguna vez leyeron obligadamente en el primer tomo de El Capital, y en los legendarios Manuscritos Económico-Filosóficos, los capítulos describiendo la enajenación del trabajo, la alienación en fin del hombre. Cuando pienso como su pensamiento mirista pueda haberse enajenado hasta el punto de no reconocer el carácter clasista de la élite dirigente sueca, su entreguismo total a la ideología geopolítica OTANista, su trato discriminatorio a sus hermanos inmigrantes y que alcanza hasta para echarles la culpa de los extremos de patología y mortalidad que la pandemia de covid-19 ha alcanzado en Suecia a raíz de manejo pésimo por parte de las autoridades. Y entonces ya no es ligera ansiedad la que amenaza a la decencia, ni es temor a un posible incremento de ese empeoramiento ideológico. Entonces la percepción es la de rabialdía. ¿Qué es rabialdía? Es rebeldía con rabia. 

    Esa constelación es el sentimiento franco que me hace vituperarlos sin pedir disculpas. Yo les he citado cifras, fuentes, les he hecho ver gráficos, les he indicado el juicio casi unánime de toda la prensa internacional (menos la súper-adicta a Trump) que condena la fracasada estrategia sueca del corona, y porque además significa una fuente de contagio para otros países. Hechos factuales, comprobaciones científicas, para no mencionar simple sentido común, no es capaz de penetrar la coraza de sus prejuicios. Baste decir que ni siquiera reconocen la diferencia de lo que ha sido la política interna y exterior de Suecia, marcada por el antes y después del asesinato del insigne Olof Palme. Para ellos, en su confusión ideológica tanto estática como superlativa, el brillante progresismo de la otrora Suecia lo reencuentran perfectamente presente en la dictadura eutanásica de Tegnell, en la irresponsabilidad de Löfven, en la del ministro sueco de defensa Peter Hultqvist, que le lustra las botas a los generales de la OTAN regalándoles un 40% de aumento en el presupuesto militar motivado por "la amenaza rusa", y en el fanatismo del enano intelectual que la NATO puso como editor político del diario Aftonbladet

     

    Lo paradojal 

    Lo paradojal es que yo no he iniciado esta discusión. De repente aparece en la Red un post llamado “Académico chileno-sueco…etc”, y una primera respuesta a ese post conteniendo esa noticia, no a otro análisis ni a otro reporte periodístico, comenta que lo que falta en ese análisis, es esto y lo otro sobre las vacunas. Yo me apuro en referir que eso era sólo un piccolo extracto de mi análisis referido muy sucintamente en esa reseña periodística que subió la Red, y que un comentario de aquel análisis solo podría hacerse en base a su publicación original, la que cité. Y al mismo tiempo cité otros artículos en lo que explico con mejor entender científico las diferencias entre vacunas ofrecidas y el porqué de mi opinión.  Si los participantes estuviesen verdaderamente interesados en el tema, hubiesen leído mis descripciones ya dadas en esos artículos, la discusión o no habría existido, o se habría concentrado en ítems relevantes.

    Pero obviamente el interés no estaba dirigido allí, y se demostró ser otro. Y de la iniciativa de las 740 vacunas, a nadie le importó comentar su necesidad, o a casi nadie a excepción del camarada de conciencia solidaria y mentalidad dialéctica, X., a quién le agradecí, lo mismo que a XXX.

    Conversamente, en oídos de un alma pequeña, obras altruistas provocan. Si no, recuérdense del personaje Javert en Los Miserables de Victor Hugo. Javert nunca pudo perdonar la generosidad de Jean Valjean. Hasta que consiguió matarlo, tratando de encontrar paz en sí mismo. 

    Un amigo me llama, a la distancia. Le cuento qué estoy escribiendo. Me pregunta por detalles. Me comenta que ninguno de los comentarios que le menciono se refirió al contenido central del cual se trataba el post original en esta Red, o sea lo que se supone dio origen al debate, las vacunas para ancianos necesitados. 

    - Pero que increíble, me dice.

    - Sí, bienvenido al mundo de la solidaridad de clase, respondo yo

    - ¿Cuál solidaridad de clase? 

    - La que no existe, porque dejó de existir cuando la pandemia invisible del egoísmo contagió hasta quiénes suponían ser la última esperanza. 

    - No te puedo creer, ¿cuáles serían esos?

    - Los que se suponen que aquí estaban para atacar a los Javert por la razón y la fuerza. No para defenderlos.

     
    Marcello Ferrada de Noli junto a  Julian Assange, sobre quien ha escrito el libro Sweden´s Geopolitical case against Julian Assange 2010-2019

     

    Por último, sobre inmigración y refugio político. Cifras, y con sus fuentes indicadas

     

    Fui muy criticado en este foro por afirmar que muchos refugiados chilenos en Suecia en realidad no tenían razones políticas. Ni siquiera dije que era una mayoría. Sin embargo, cifras oficiales del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, DICOEX, elaboradas junto a la Oficina Nacional de Estadísticas, concluyen que sólo el 38.5 % de los miles de chilenos llegados a Suecia “tenían” razones políticas. Ergo, una mayoría, el 61.5%, no las tenía. Ahora bien, cuantos, entre esa minoría que declararon ”haber tenido” razones políticas, ¿realmente las tenían? ¿Cuántos fabricaron sus historias? Un militante del Partido Radical me confidenció en los años ochenta que él se enorgullecía de haber elaborado historias falsas en serie, para así poder traer a sus colegas y parientes a Suecia. Algunos de ellos incluso visitaron mi consultorio buscando ayuda supletoria. Y en base a mi trabajo profesional de muchos años en diagnóstico y psicoterapia con cientos, o más, de refugiados chilenos, y de acceso a historias clínicas y forenses en contextos de investigación científica en el Karolinska –y cuyos casos evidentemente no revelaré– mi deducción  es que a ese 38.5% habría que restarle un significativo porcentaje, correspondiente al grupo que me consta no cumplía con los requisitos de asilo así definidos por la Convención Internacional de Ginebra, de la cual Suecia es firmante. Según la embajada de Chile, habría 60.000 chilenos en Suecia. Cifras presumiblemente anteriores entregan 40-50 mil.

     

    ¿Alguien se ha preguntado cuántos camaradas chilenos estaban en esos momentos pasando duros tiempos en cárceles y lugares similares, mientras en Suecia se hacía ‘la vista gorda’ a los impostores que ocupaban sus lugares inmerecidos?

     

    A la fundación del MIR yo fui con mi ideología social-libertaria que creo tenerla en desarrollo desde los once años, profundamente anticlerical, y con valores anarquistas archiconservadores explicados en “Mi Camino A Malatesta”.Un clásico dentro de estos principios es respetar la movilidad de los individuos dentro de un planeta que nos pertenece a todos en común. Por ende, por supuesto que respeto el derecho a la emigración de todo individuo, y no solamente por sus motivos políticos, religiosos, o económicos, etc., sino porque simplemente se les de la gana de cambiarse de latitud. La tierra no es ajena sino nuestra. Por lo mismo que estoy en contra de la apropiación y comercialización privada de los recursos naturales.

    Mis concepciones en torno a este tema de libre migración se nutrieron de fuentes etnográficas durante los años que estudié y trabajé en el Instituto de Antropología en la Universidad de Concepción, estudios que compartía con los que seguía en el Instituto de Filosofía, y también en la Escuela de Derecho de la misma universidad, cuyos estudios jurídicos también nutrieron esa concepción internacionalista. 

    De la misma manera, he defendido y defiendo a los inmigrantes en la variedad de los países en que me encontrado por razones de exilio o de trabajo. 

    Con todo lo anterior, una cosa distinta es, sin embargo, entender el fenómeno moderno de migraciones masivas abstraído de sus contextos políticos y geopolíticos.

     

    Hay una variedad de materias que en mis escritos he considerado por separado, Aquí sólo las puntualizaré:

    La gran mayoría de los migrantes no dejan su terruño, su cultura y su familia basados solamente en un espíritu aventurero. La gran mayoría de ellos sacrifica aquel acervo familiar y proximidad cultural, porque sienten el deber de hacerlo. Son migrantes por necesidad más que por albedrío. A su vez, estas necesidades obedecen a constelaciones económicas nacionales o regionales, tras las cuales encontramos invariablemente un clásico sistema de explotación de clase, un pedazo de neocolonialismo sobreviviente, una economía importadora y dependiente, etc. O sea, las migraciones pasan de ser el ejercicio de un derecho humano, a la consecuencia de una transgresión a esos derechos humanos. Hoy en día hecha por las nefastas consecuencias de los sistemas de mercado. Y detrás de cada empresa corporativa, y de cada monopolio, y de cada gobierno que las ampara, se encuentra siempre un puñado elitista de potentados. La lucha de clases no ha desaparecido en su esencia. Lo que al parecer ha disminuido es el espíritu de los que un día se autodefinieron como vanguardia de esa lucha. Y el cansancio ha aumentado, no necesariamente para terminar en un desenlace histórico fatal. Porque si el consumismo aún está ganando, en la rapidez de sus victorias se acerca más y más a la saturación inevitable en el alma del consumidor, o en el fondo de su bolsillo. Las leyes de la sociedad son dialécticas y naturales, allí la lucha continúa, aunque no podamos percibirla.

    Por otra parte, las migraciones en épocas contemporáneas, masivas, a Europa, son la consecuencia de la política de agresión de las potencias occidentales en parte del Medio Oriente y Asia. La situación de América Latina no la he estudiado con detención. En lo que se refiere al Medio Oriente, responde a la política de “regime change”, bien representada por la invasión y guerra de Iraq, y se extiende hasta la doctrina de Hillary Clinton en el campo bélico de Siria. En estas guerras de agresión encontramos a Suecia, primero construyendo silos para proteger a la población iraquí de los inminentes bombardeos de países de la NATO, construcciones por las que cobraron siderales sumas de dinero pagados con fondos públicos de Iraq, un país que se encontraba medio de un acérrimo bloqueo económico. Luego, cuando los americanos iniciaron su guerra de agresión pretextando la mentira de “armas iraquíes de destrucción masiva” que nunca existieron en Iraq, entonces Suecia les vendió a los americanos los planos de construcción y los sitios de los bunkers secretos. Los que enseguida fueron despiadadamente bombardeados por la USAF.

    Un ejemplo más en el contexto de esta discusión sobre la política exterior de Suecia, y que a mi me aparece como pérfida. La “solidaridad humanista” del gobierno sueco de recibir masivamente “refugiados de Siria”, que tanto ha sido propagandeada por sus autoridades y por supuesto sus acólitos ideológicos, corresponde en realidad a una enorme farsa, tanto jurídica como geopolítica. En sus orígenes, la emigración fue compelida por la agresión de las potencias occidentales, apoyadas en el campo diplomático por Suecia. En la práctica, la gran mayoría de los 180,000 “refugiados políticos” que entraron en Suecia en 2015, NO provenían de Siria sino de una diversidad de países de África y Asia. A un 80 por ciento de aquellos “refugiados políticos” se les dejó entrar a pesar de no tener, o no mostrar, ningún documento de identificación. Así era la avidez del gobierno de Suecia, de demostrar su servil adhesión pro NATO, mostrando al mundo como “el monstruo Assad” (el presidente electo de casi el único gobierno secular que queda en el medio oriente) obligaba con su represión la emigración masiva de sirios. Lo que se demostró era otra mentira de la propaganda sueca.

    En retribución, países de la Unión Europea apoyan las iniciativas de Suecia de intensificar sanciones económicas a Rusia, su archienemigo, ahora así declarado abiertamente por el ministro sueco de defensa, Peter Hultqvist, como se le escucha en el video acompañado aquí. 

    Otro tema que he considerado central en el análisis sobre migraciones es el problema de la aculturación. En realidad, siendo problemático, el tema no habría que categorizarlo como "problema", sino al contrario, descifrando sus incógnitas y posibilidades, sería una ayuda determinante para solucionar otro problema que sí es capital, el de la integración de los inmigrantes. En Suecia, habría que profundizar los estudios sobre el racismo y particularmente del racismo cultural.

     

    Debo llegar aquí por problema de espacio y tiempo

    Termino, agradeciendo el espacio gentilmente dado por la Red, a XX XX y al Dr. XX ZZ por la oportunidad que me dieron de aclarar mis puntos de vista. Al Dr. ZZ le debo una errata de mi parte, y esta es que cuando dije “sólo un inmigrante en Suecia”, debería en vez haber dicho “podrá ser un distinguido médico, pero en Suecia será siempre considerado, en primer lugar, inmigrante”. Porque, aunque él pudiese perfectamente ser reconocido como el mejor médico en Suecia, si es inmigrante será, en el mejor de los casos, titulado “el mejor médico inmigrante”. Un hecho muy conocido es lo que pasó con el eminente escritor Theodor Kallifatides, nacido en Grecia en 1946, pero emigró a Suecia en 1964. Su magnífico dominio del idioma sueco, y su talento de escritor, lo han llevado a una variedad de premios. Sin embargo, allí en el pódium medial es generalmente aludido, o titulado, el “escritor inmigrante” Kallifatides. Un caso que ilustra el fenómeno “kulturrasism”, concepto que introduje en Suecia en 2009.

    Marcello Ferrada de Noli, 

    Bérgamo, 18 diciembre 2020.

     

  • COVID-19 en Suecia. Entrevista de Magazín Latino al Prof. de epidemiología Marcello Ferrada de Noli

    A fines de septiembre, Magazín Latino entrevistó al profesor de epidemiología Marcello Ferrada de Noli, quien está radicado en la ciudad de Bérgamo, en Italia, cuna de sus antepasados. 

    El profesor Ferrada de Noli es profesor emérito en epidemiología en Suecia y doctorado en psiquiatría del Instituto Karolinska. Desde el principio de la pandemia de covid-19 ha seguido con atención el desarrollo de esta, ha publicado numerosos artículos al respecto y ha sido entrevistado en distintos medios internacionales. 

    La entrevista estuvo a cargo de la directora de Magazín Latino, Marisol Aliaga en un contacto via Zoom. 

     

    Otras notas sobre o del profesor Ferrada en nuestro medio:

    Profesor Marcello Ferrada de Noli: "Suecia podría perfectamente haber evitado su catástrofe”

    La alta tasa de letalidad por Covid-19 en Suecia y por qué el modelo neoliberal de inmunidad de rebaño no debe ser imitado en América Latina

  • La alta tasa de letalidad por Covid-19 en Suecia y por qué el modelo neoliberal de inmunidad de rebaño no debe ser imitado en América Latina

    Los ancianos han representado la gran mayoría de las muertes por Covid-19 en Suecia, ya sea en residencias de ancianos o en sus propios hogares, a menudo solos. A mediados de mayo de 2020, solo el 13 por ciento de aquellas víctimas habían recibido tratamiento en hospitales suecos. En agosto de 2020, solo el cinco por ciento de los pacientes de Covid-19 admitidos para recibir tratamiento en hospitales provenían de esos hogares. Comparada con sus países vecinos nórdicos, Suecia presenta con creces la mayor proporción de muertes entre los casos confirmados de corona. Este artículo analiza las posibles razones.

     Por: Marcello Ferrada de Noli (*)

    La inmunidad grupal


    Las comparaciones internacionales de la situación epidemiológica del covid-19 pueden ayudar a evaluar la eficacia de las diferentes estrategias utilizadas por las autoridades sanitarias. Es posible que algunos países antes conocidos como "tercer mundo", hayan asimilado estas estrategias, o ponderan hacerlo. Esto bajo una concepción de atribuir conocimientos técnicos superiores en materia de salud pública, a países considerados más desarrollados económicamente – lo cual aún persiste en algunos círculos gubernamentales. Por esta misma razón, países de América Latina, África y otras regiones han sido blanco en una propaganda diseñada en los países desarrollados que promueven, con la ayuda de medios de comunicación locales, la exportación de sus métodos epidemiológicos.


    En Europa, Italia fue el primer país en aplicar el enfoque de "lockdown" (confinamiento). Al comienzo de la ‘segunda ola’, Italia tuvo una de las incidencias más bajas de nuevos casos de Covid-19. El modelo que se presenta en Europa como alternativa al italiano es la "inmunidad colectiva", más asociada a la interpretación neoliberal de Suecia. La idea aquí es priorizar la economía: no cerrar fábricas, escuelas o restaurantes. El epidemiólogo estatal sueco, Anders Tegnell, dijo que "si cerramos las escuelas perderíamos el 25% de la fuerza laboral" (los padres tendrían que quedarse en casa). También ha declarado que “la inmunidad colectiva es lo único que eventualmente detendrá la propagación de este virus”. En palabras de Johan Giesecke, principal asesor de la Agencia de Salud Pública de Suecia, y mentor de Tegnell, la estrategia de inmunidad colectiva consistiría en "dejar que el virus atraviese la población".

     


    Anders Tegnell, el arquitecto de la estrategia sueca del coronavirus, en un bar en Estocolmo, el 28 de mayo de 2020. Hacia entonces, Suecia había registrado las muertes por Covid-19 per cápita más altas de Europa. El autor destaca la ausencia de ‘distanciamiento social’ observado por los huéspedes del bar, a pesar de las recomendaciones impartidas al público por el propio Tegnell. Foto Aftonbladet.

     

    Hay varios hechos que prueban que la dirigencia de Folkhälsomyndigheten (Agencia Sueca de Salud Pública) había optado por la ‘inmunidad de rebaño’. En un reciente artículo, Time reproduce un intercambio de emails en que Tegnell especula sobre el beneficio de aquella estrategia, y escribe: “Un punto sería mantener las escuelas abiertas para lograr la inmunidad de rebaño rápidamente”.

     

    Tengo entendido que uno de los primeros análisis críticos sobre el experimento sueco en medios de difusión internacionales, fue una entrevista y luego el primero de una serie que publiqué en RT, y que fue mencionado en Suecia en el diario Expresen. Luego siguieron otros académicos e investigadores suecos en diversos medios de Occidente, lo que motivó críticas, o al menos escepticismo, sobre el modelo gubernamental sueco para enfrentar la pandemia. En sus respuestas, el gobierno sueco ha intentado distanciarse del término, pero en la práctica la estrategia de inmunidad de rebaño no ha cambiado, tan solo se ha transformado en un problema semántico – parafraseando lo que Sir Patrick Vallance, el jefe científico británico, manifestó sobre el confinamiento, la estrategia opuesta. Es decir, independientemente de como Tegnell o el Primer Ministro Stefan Löfven quieran llamarlo ahora, en los hechos el modelo sueco ha sido un experimento dirigido a la inmunidad de rebaño “rápidamente” – como escribe Tegnell.

     

    Por añadidura, el mismo embajador de Suecia en Estados Unidos declaró meses atrás que "Estocolmo podría alcanzar la inmunidad de rebaño en mayo". Aunque, de todas maneras, cinco meses después, esto no se ha logrado. Y la economía de Suecia ha sufrido tanto, si no peor, que sus vecinos que utilizaron medidas de confinamiento.

    Los indicadores epidemiológicos que presento a continuación exponen los efectos nefastos, por no decir macabros, del modelo sueco. El mensaje para otras naciones es: no lo adopten. En cambio, sobrevivan.



    Tasa de letalidad en Suecia y en sus vecinos nórdicos Dinamarca, Finlandia y Noruega

    Basándome en datos internacionales actuales, realicé una comparación de indicadores de mortalidad entre Suecia y los países nórdicos que aplicaron formas de bloqueo.

    Ciertamente, existen múltiples modelos para tales comparaciones epidemiológicas. Sin embargo, comenzaré con un método simple para determinar si existe una significancia estadística en las diferencias reportadas con respecto al número total de fatalidades, número de muertes por cápita, etc. Como sabemos, no todas las altas diferencias en las tasas de mortalidad son epidemiológica o estadísticamente significativas, aunque pueden aparecen como tales en los medios de comunicación cotidianos.

    En este case, sin embargo, los resultados encontrados a través de comparaciones entre el número de muertes por Covid-19 en Suecia (n = 5.883) con el número total en Dinamarca, Finlandia y Noruega (n = 1.284), dan una sobrerrepresentación significativa de las muertes suecas (X2 = 3023.3239, p = <0,00001). Por tanto, la diferencia es altamente significativa desde el punto de vista estadístico.

    Otro método es la tasa de fatalidad (en lo sucesivo llamada CFR, acrónimo de Case Fatality Rate). El CFR tiene como objeto el estimar la proporción de muertes entre los casos confirmados. Muestra la proporción de enfermos que finalmente fallecieron, y la OMS lo considera como “una medida de gravedad de los casos detectados”. Entre más de 200 países incluidos en las tablas internacionales sobre el coronavirus, Suecia ocupa actualmente el puesto número 14 entre los 15 países con la tasa de mortalidad por Covid-19 más alta por 1 millón de habitantes. Sin embargo, cuando se tiene en cuenta el CFR, Suecia sube al sexto lugar en ese grupo, lo que ilustra la importancia del método CFR. Esta posición de Suecia en la clasificación mundial se ha mantenido bastante uniforme. Mi cálculo (de octubre de 2020) indica los mismos resultados establecidos en un trabajo de investigación de mayo de 2020.

     

    Tasa de letalidad por Covid-19 en Suecia y países vecinos

    En cuanto a la comparación de la tasa de letalidad entre los ya nombrados países nórdicos, he utilizado dos modelos de cálculo de CFR. Uno es el CFR habitual, que solo necesita el número de muertos y el número de pacientes confirmados con Covid-19. El segundo consiste en un método más depurado, recientemente referido por la OMS, que además requiere en el cómputo el número de casos que se han recuperado de la enfermedad.

    Con el primer método, el cálculo del CFR da como resultado: Dinamarca 2.18, Finlandia 3.16, Noruega 1.8 y Suecia 6.11 por ciento.

     

     

    Además, según la OMS, el resultado en un CFR determinado puede resultar subestimado cuando se producen retrasos en el informe de las muertes, que es el caso de Suecia, como lo demuestra un artículo reciente publicado por nueve investigadores suecos. Entonces, incluso si el CFR mencionado anteriormente de Suecia parece definitivamente más alto que el de los países vecinos, podría ser aún más alto si se considera el factor mencionado por la OMS.

    El segundo modelo para calcular el CFR, y que es el recomendado por la OMS,  consiste en un cálculo que también incluye el número de casos recuperados. La pregunta es, ¿podría aplicarse ese cálculo con precisión en la comparación internacional que incluye a Suecia? Sin mayor análisis, la respuesta sería: no. Esto se debe a que Suecia no entrega datos sobre tales casos a nivel internacional. ¿Por qué no? Porque, en primer lugar, según la explicación dada por el Directorio Nacional de Salud y Bienestar de Suecia (Socialstyrelsen), ni siquiera ellos llevan un registro del número total de casos recuperados en el país.

    Esta fue la respuesta que recibí del Coordinador de Estadísticas de la Junta Nacional de Salud y Bienestar de Suecia (Socialstyrelsens Statistik samordnare), quien me envió un correo electrónico el 6 de octubre de 2020:

     

    "Socialstyrelsen no tiene una estimación del número total de casos recuperados de Covid-19" .

    Sin embargo, hay dos hallazgos que ayudarían a estimar aproximadamente el número de casos recuperados perdidos (o no reportados) de Suecia. Primero está el porcentaje de casos confirmados en todo el mundo que se han recuperado, que es del 75%, lo que proporciona un promedio del 75%. El segundo hallazgo muestra que el número de casos recuperados de casos confirmados en los países nórdicos vecinos de Suecia también da una media del 75%.

     

     

    Por lo tanto, estimaría que el número de casos recuperados en Suecia es el 75 por ciento del total de casos confirmados en el país (n = 96,145), lo que da n = 72,109. Por consiguiente, aquí el resultado del CFR de acuerdo con el método recomendado por la OMS: Dinamarca 2.7 %, Finlandia 4.1 %, Noruega 2.4 %, y Suecia 7.5 %.

     

     

    ¿Qué hay detrás del alto CFR del Covid-19 en Suecia?

    En Suecia, la mayoría de las víctimas del covid-19 tenían 70 años o más. En junio de 2020, se sabía que la mitad de esas personas (n = 2.036) vivían en hogares de ancianos, con un número adicional (n = 1.062) en el sistema de atención domiciliaria o en residencias donde muchas víctimas vivían solas.  Sólo el 13 por ciento de las víctimas de hogares de ancianos habían recibido tratamiento en hospitales suecos a mediados de mayo. En agosto, los residentes de hogares de cuidados de Covid-19 constituían solamente el 5 por ciento de los pacientes tratados en hospitales.

    Mientras que en Dinamarca, el 50 %  de los pacientes con Covid-19 mayores de 70 años ingresaron en cuidados intensivos, y en Noruega ingresaron el 30%, en Suecia solo el 21% del mismo grupo de edad recibió atención hospitalaria. Las autoridades sanitarias de Suecia emitieron una directiva que estipulaba que ciertos grupos de pacientes deberían quedar fuera de recibir cuidados intensivos. Estos incluyeron: los mayores de 80 años, los mayores de 70 años con una enfermedad importante y los entre 60 y 70 años con al menos dos enfermedades de órganos, incluidos el corazón, los pulmones y los riñones.

    Posteriormente, en mayo de 2020, el Hospital Karolinska informó que sólo el 80% de las plazas de IVA en el Hospital Karolinska estaban ocupadas. Esto llevó a la televisión sueca a transmitirlo como "muy positivo", mientras que Aftonbladet se preguntaba si "lo estamos haciendo mejor que en otros países". Sin embargo, al mismo tiempo a decenas de ancianos suecos se les había negado el tratamiento en esas instalaciones de cuidados intensivos.

     

    ¿Son o no comparables las estadísticas de mortalidad por Covid-19 de Suecia?


    Los epidemiólogos suecos
    intentarían explicar que las estadísticas de mortalidad por Covid-19 para Suecia son difíciles o no son precisas, para las comparaciones internacionales porque el número de personas reales con la enfermedad debe estimarse más alto que los casos confirmados, como en el caso de la tasa de mortalidad por infecciones (IMR). Pero entonces, ¿por qué los tests de Suecia para Covid-19 han sido los más bajos entre sus países nórdicos vecinos, y también bajos en comparación con los países europeos? ¿Son las pruebas de Covid-19 en Suecia incompatibles con otros países?


    Sin embargo, con respecto a los tests, la respuesta lógica es simple: reducir el número de tests significa menos oportunidades para detectar a las personas con la enfermedad. Lo que no es lo mismo que asumir que esos individuos enfermos no existen. De hecho, existen y son contagiosos. Sin embargo, la "ventaja" de esto es que tenemos un número menor de casos nuevos que informar. Por tanto, un problema de salud pública real se convierte en una herramienta para cubrir una estrategia epidemiológica defectuosa y, hasta aquí, fracasada.

     

    La epidemiología como ciencia y los epidemiólogos gubernamentales suecos

     

    En su definición, la epidemiología se esfuerza por identificar tanto los factores de riesgo que pueden conducir a la morbilidad / mortalidad de la enfermedad como los grupos de población que están particularmente expuestos. Como explicación de la desproporcionada mortalidad por Covid-19 de Suecia entre los ancianos, el director general de la Agencia Sueca de Salud Pública, Johan Carlson, declaró que el epidemiólogo estatal Anders Tegnell no tiene responsabilidad en "lo que ha sucedido en el cuidado de los ancianos" en Suecia, que [en su lugar] “Es una consecuencia de una estructura y preparación descuidadas”.

    No obstante, los ancianos eran un grupo de riesgo conocido, incluso para la propagación del virus. ¿Por qué entonces no se tuvo en cuenta ese problema “estructural” en la arquitectura de la estrategia sueca Covid-19 desde el principio? Por ejemplo, ¿por qué se retrasaron tanto las directrices nacionales sobre residencias de ancianos (a partir del 1 de abril de 2020)? Unas semanas más tarde, se supo que los hogares de ancianos en el 81% de los municipios de Suecia "habían confirmado o sospechado casos de Covid-19".

    ¿Qué necesitamos?

    Necesitamos no seguir el modelo de inmunidad colectiva/de rebaño. Para diezmar el SARS-cov-2 lo que sí necesitamos es una vacuna. Lo que necesitan los países golpeados por esta pandemia, es considerar la conveniencia de comenzar desde ya con programas de vacunación por el momento disponibles.

    Al adoptar un modelo sueco de salud pública, es posible que se estará sirviendo también a un modelo político cuyas competencias son la codicia, el poder económico empresarial y la adhesión a una interpretación muy sui generis de lo que debería significar democracia. Porque, ¿qué es la democracia en el contexto de este debate? ¿Quién decidirá en última instancia la estrategia interna de un problema que amenaza la vida de todos los ciudadanos de un país, y por ende compete la opinión y decisión de todos?

    Las decisiones democráticas se basan en la participación de todos y en el interés de todos, asegurando que se escuchen todas las voces. En mi experiencia, este no es el caso en Suecia. Los resultados de esta investigación sobre la tasa de fatalidad en Suecia por motivo del Covid-19 no se conocían públicamente antes de este trabajo. Sin embargo, los principales periódicos suecos declinaron hacerlos conocer. Prefieren, en cambio, controlar el discurso, permitiendo sólo críticas leves, que sirven como coartada a las autoridades en el actual debate Covid-19. Este nuevo concepto neoliberal de democracia ensamblado tipo Ikea, no debería ser desempacado por países de América Latina, África y otras latitudes. Allí, una fórmula digna para la democracia debería excluir la praxis sueca de cómo, sin la participación de los dēmos ("pueblo" en griego), los que están en el poder ejercen los kratos (id. "gobernar") para beneficiarse políticamente.

     

    (*)  Marcello Ferrada de Noli es profesor emérito de epidemiología. Anteriormente en el Instituto Karolinska, Suecia, y en la Escuela de Medicina de Harvard. Presidente de la ONG Doctores Suecos por los Derechos Humanos – SWEDHR.

     

     

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