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El negocio de la salud en Chile Imagen de una de las tantas demandas del estallido social en Chile. Foto: Theclinic.cl.

El negocio de la salud en Chile

El neoliberalismo brutal que se implantó en Chile en los ochenta ha desangrado durante décadas a un país que ahora dice ¡BASTA! indignado de que le roben hasta sus derechos más básicos.

Desde allá nos llega el testimonio de lo que significa sufrir a diario el modelo económico que vendió todo: la salud, la educación, las pensiones. El gobierno se jacta de tener “la sanidad más eficiente de América Latina”. Pero la salud es un negocio donde los pacientes pasaron a ser clientes.

 

 Por: Lilian Aliaga, enfermera universitaria

 

Recuerdo con toda claridad el día en que siendo parte del equipo profesional de salud del departamento de pediatría del Hospital del Teniente, fuimos llamados a reunión por el médico jefe de Servicio. Dicho hospital atendía a trabajadores y familiares de la minería del cobre de la división El Teniente con sede en la localidad pre cordillerana de Coya, cercana a la ciudad de Rancagua.

 

A la fecha, a fines del  año 1982 yo llevaba nueve años ejerciendo como Enfermera Pediátrica.  Las palabras del  médico jefe:

 

- Estimados colaboradores, desde hoy se deja de usar el término paciente para referirse a nuestros usuarios, en adelante, serán llamados “clientes”.

 

Eso, y los cambios que se vendrían en adelante, al transformarse  nuestro querido y familiar hospital  en una ISAPRE (Institución de salud previsional), al amparo de la Constitución de 1980, y comenzar a recibir “clientes potencialmente ventajosos” -  económicamente hablando - supondrían tal antagonismo con mis principios, que empecé a considerar seriamente la posibilidad de dejar mi bien remunerado trabajo. Eso, en una época en que debido a la crisis económica del país, en plena dictadura, parecía a juicio de todo mi entorno una verdadera “locura”.

 

Afortunadamente conté, debo decirlo, con el apoyo incondicional de mi esposo, quien estuvo dispuesto a llevarse todo el peso de la carga familiar. Vale decir que todos los trabajadores fuimos obligados a ser parte de esta ISAPRE con un nuevo contrato de trabajo. Y los pocos que no cedieron a las medidas de presión y se negaron,  fueron enviados a puestos en condiciones muy  distintas y estresantes.

 

En mi caso, renuncié.

 

Todo lo anterior se me viene a la memoria cuando, como tantos y tantas compatriotas, me toca en suerte ver y sufrir de cerca lo que significa el actual modelo de salud en Chile implantado en aquella época:

 

Hace algunos días, mi mejor amiga y vecina, de 81 años de edad, sufrió un fuerte ataque de dolor abdominal, que no mejoró con los cuidados que recibió, razón por la que tuve que llevarla al servicio de urgencia del hospital local, a 35 kilómetros de nuestra localidad. 

 

Con todas las aprehensiones del caso, dada la situación que se vive en la mayoría de las ciudades “bajamos” a San Fernando a las 23 hrs llegando al hospital alrededor de las doce de la noche.  Allí, luego del correspondiente control de signos vitales, esperamos por más de tres horas la atención médica. Fueron horas angustiantes, en que con desesperación veía como mi amiga se retorcía de dolor, al igual que otros pacientes. Uno de ellos, incluso, golpeaba los muros, preso de impotencia y de intenso dolor.

 

A las 10 de la mañana, luego de exactamente 10 horas de internación y de los procedimientos y exámenes del caso, el médico cirujano de turno nos explica que el problema es una obstrucción de vías biliares. Es necesaria una o tal vez dos operaciones, pero, previamente debe hacerse un examen en forma particular, una resonancia magnética.

 

Los hospitales públicos no cuentan con estos equipos. Con dicho examen y la orden de consulta urgente en cirugía tendría -  supuestamente - asegurada la hora para la operación dentro de una semana. También y ante nuestra inquietud, nos explica que el dolor y molestias no cederán hasta que sea operada.

 

Ante esto, uno de los hijos de mi amiga, que vive en Santiago, vino a buscarla, y el día sábado se la llevó  directo a una reconocida clínica en Maipú, (Santiago).

 

Sin embargo, a las ocho de la noche, recibo un llamado de mi angustiada y aún muy dolorida amiga contándome que luego de una ecotomografía que le hicieron en la clínica, la doctora le había explicado que sus exámenes mostraban que corría el grave riesgo de sufrir ruptura de la vesícula, peritonitis, septicemia e incluso, morir.

 

Era necesario operarla de inmediato, la operación tendría el costo de siete millones de pesos. Me desespera sentirla tan angustiada por dinero al mismo tiempo que se encuentra sufriendo fuertes dolores. No es justo.

 

Pero cuando finalmente ella y su familia están dispuestos a endeudarse más allá de sus límites, con tal de que la operen a la brevedad, surge el más insólito de los problemas:

 

Para ser ingresada deben  hacer un pago de $1.500.000 en efectivo …no sirven de nada las buenas intenciones de un par de familiares solventes y residentes en el sur, dispuestos a hacer de inmediato una transferencia bancaria por la suma requerida, el pago debe ser en billetes.

 

¿Quién porta esa suma de dinero en efectivo un sábado por la noche? O ¿cómo se traslada de manera inmediata esa cantidad de dinero de un lugar a otro?

 

Resultado, el hijo de mi amiga, previo pago de $300.000, por las horas de estadía y exámenes, se ve obligado a sacarla de allí, incluso corriendo el riesgo de peligro de muerte, según le habían dicho, y la traslada al hospital público de Maipú.

 

A pesar de las carencias y como en todo servicio público, es recibida. Con el detalle de que debe esperar durante quince horas hospitalizada en una camilla, antes de tener la fortuna de acceder a una cama.

 

Hasta la fecha, mi  amiga lleva 10 días internada, y aunque recibe buena atención y está bien cuidada, todavía no ha logrado ser operada. Sigue con molestias y dolores que son paliados con fármacos. Cada día está en ayunas, a la espera de ser operada, y cada día surgen situaciones de enfermos en condiciones más urgentes que la de ella, que al menos está estabilizada. Estos pacientes son priorizados y ella sigue en espera de un cupo en pabellón, con un evidente deterioro de su salud, ya no tanto física sino mental. Percibo signos de depresión preocupantes en los mensajes que me envía día tras día.

 

Cuando las demandas ciudadanas por una salud digna, entre tantas otras demandas, se han tomado las calles, me ha parecido pertinente contar esta historia que es la de miles y miles de compatriotas.

 

Entre estas también está la mía. Este 10 de diciembre, y luego de más de dos años de espera, tengo cita con un especialista en otorrino-laringología y que dadas las circunstancias actuales, tal vez quede postergada indefinidamente.

 


Imagen de una de las tantas demandas del estallido social en Chile. Foto: Theclinic.cl.

 

 

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  • 11 de septiembre de 1973 - Una fecha para Nunca Más

    “Hoy se cumplen 48 años del golpe de Estado de 1973. Una traición imperdonable a la Constitución y al gobierno democráticamente elegido del presidente Salvador Allende, a Chile entero. Una acción bárbara, sanguinaria, criminal y asesina”, escribe la psicóloga y escritora Thamar Álvarez Vega. ¿Cómo vivieron los niños ese día fatídico en la historia de Chile? La autora nos comparte su experiencia y nos recuerda la importancia de la memoria histórica.

     

     Por: Thamar Álvarez Vega

     

    Hoy, 11 de septiembre, se conmemora uno de los eventos más duros, crueles y sanguinarios de la Historia de Chile. Pues se cumplen exactamente 48 años del golpe de Estado de 1973. Tengo claro que serán muchos los que rememoren este día desde su visión como militantes, simpatizantes, colaboradores, participantes o, simplemente, ciudadanos de a pie de la época de la UP y del gobierno del presidente Salvador Allende.

    Yo rememoraré ese día y los subsiguientes - previos al exilio de mi familia- desde la perspectiva de la persona que era entonces. Una niña de 8 años a quien el golpe de Estado alcanzó en su casa, en el seno de una familia de izquierdas, con abuelos, padres, tías y tíos militantes del PC y el MIR.


    Salvador Allende durante su campaña presidencial, con a los abuelos de la autora: Luis (a la derecha) y Raquel (izquierda). Foto: Privada. 

    Ustedes dirán que poco puede aportar a la memoria histórica y a la verdad una niña de tan corta edad. Pero se equivocarían. Pues lo que recuerdo de aquellos días impactó con tal fuerza en mi familia y en mi entorno, que me dejó imágenes, frases, escenas y, en suma, recuerdos imborrables. Como, estoy segura, ocurrió con muchos niños y niñas de entonces.

    El golpe de Estado comenzó muy temprano, en Valparaíso, puerto del que somos originarios todos los miembros de mi familia chilena. Mi abuelo, Luis Vega, era abogado y trabajaba como asesor jurídico del gobierno de Salvador Allende en la Intendencia de Valparaíso, sita en aquellos días en el edificio de la Armada, en Plaza Sotomayor. Desde muy temprano aquella mañana, captó movimientos sospechosos por parte de la plana mayor de la Armada e intentó alertar al presidente Allende por teléfono. No pudo. Fue detenido en la misma Intendencia y conducido, en primera instancia, a La Esmeralda, donde fue brutalmente interrogado y torturado. En los días y semanas siguientes, mi abuelo sería trasladado a Isla Dawson y, posteriormente, a los campos de concentración de Ritoque y Puchuncaví, donde seguiría sufriendo todo tipo de apremios y torturas.

    Mi padre, Víctor Manuel, fue exonerado de su trabajo y mi madre, Mariana, debió abandonar sus estudios universitarios en la Universidad de Playa Ancha pues esta cerró sus puertas con carácter indefinido desde el mismo 11 de septiembre. Ambos recibieron el aviso del golpe de Estado gracias a una vecina – en ese entonces vivíamos en la Población Empart de 15 Norte, en Viña del Mar – que recibió el llamado telefónico de mi abuela, Raquel, desde Valparaíso, y avisó a mis padres. Yo estaba en ese momento tomando mi desayuno, pues me aprestaba a acudir al Colegio Hebreo, donde estudiaba 4º básico. En ese mismo instante, con mi taza de té con leche en la mano, el mundo que me rodeaba cambió para siempre.


    Thamar junto a su hermana, Marcia y a su padre, Victor Manuel. Foto: Privada.

    El descalabro en mi familia podría verse como una metáfora, a escala menor, de lo que ocurrió en el país desde ese día oscuro. Un descalabro terrorífico que se volvió cotidiano en miles de hogares chilenos, y que para muchos de ellos duró 17 años.

    Muchas serían las remembranzas que podría compartir con ustedes de aquellos días. La visión del departamento de mis abuelos en Valparaíso luego del allanamiento sufrido por militares. El largo pasillo atestado de libros, revistas, posters, carpetas, que dificultaban el paso al transitar por este; los muebles corridos, las vitrinas volcadas, los cables arrancados de la pared… La detención de mi madre una noche de octubre, estando solas en casa, los golpes y gritos atronadores en la puerta, y cómo los militares se la llevaron no sin antes permitir – todo un detalle - que nos dejara a mi hermana y a mí al cuidado de una vecina, Inés; las detenciones de mis tías en la academia de guerra naval, el cuartel Silva Palma, y en el caso de una de ellas, en un barco de guerra, el Lebu; el llanto de mi abuela ante la violencia que sacudía a su familia; la radio transmitiendo una única palabra con voz tétrica y metalizada: “Esculapio”; el miedo y el desconcierto por la falta de información del estado de mi abuelo; mi padre alejado del peligro gracias al proverbial trabajo que un familiar le consiguió en Los Andes; la persecución que sobrevino después de la liberación de mi madre y mis tías; el transcurrir de los meses en un clima de amenazas constantes y la incertidumbre por el futuro del país. Y, finalmente, el exilio de toda mi familia, que dio comienzo a una diáspora que dura, para muchos de nosotros y nosotras, hasta el día de hoy.

    Sin embargo, no todos son recuerdos propios. Llegadas las Fiestas Navideñas y con mi padre ausente, mi madre, mi abuela, mi hermana y yo nos reunimos nuevamente en casa de Inés. Y lo que sucedió esa noche tuvieron que contármelo pues la tengo borrada, bloqueada. Por mi madre pude enterarme de que esa Nochebuena, ya oscuro, por el ventanal del jardín apareció una joven mujer disfrazada de Papá Noel. Desde dentro del departamento se apresuraron a abrir el ventanal y dejarla entrar, pues ya era hora del toque de queda. La joven les explicó que se encontraba sola, que su padre y su marido estaban presos y en paradero desconocido. Y que, sola y triste en su casa, había tomado la resolución de vestirse de fiesta y salir por la población a alegrar a los niños… Pero, allí sentada en el tresillo del salón, sus palabras se convirtieron en llanto desolado, que contagió a todos quienes la escuchaban. ¿A alguien puede extrañar que una niña bloqueara en su memoria una escena como esa?


    La autora junto a su hermana y a su madre. Foto: Privada.

    En una niña es comprensible. En un país, no. Hoy se cumplen 48 años del golpe de Estado de 1973. Una traición imperdonable a la Constitución y al gobierno democráticamente elegido del presidente Salvador Allende, a Chile entero. Una acción bárbara, sanguinaria, criminal y asesina. El principio de una dictadura cruel que duró 17 años y que significó miles de muertos, desaparecidos, exiliados, torturados, exonerados, relegados y mujeres violadas y también asesinadas y desaparecidas.

    Una fecha para no olvidar. Una fecha para Nunca Más.

     

    Esplugues de Llobregat, Barcelona, España

    Thamar Álvarez Vega 

    Psicóloga y escritora 

     


    Salvador Allende tenía una gran preocupación por los niños. El medio litro de leche diario fue una de sus emblemáticas medidas, que contribuyó a mejorar la calidad de vida, sobre todo de los niños que vivían en la extrema pobreza. Foto: Wikimedia.org.


    El Palacio de la Moneda siendo bombardeado, el 11 de septiembre de 1973. Foto: Archivos.

  • Erik Helmerson: Un liberal no puede jamás titubear ante dictadores

    Mauricio Rojas vuelve a la política sueca. En rueda de prensa, la líder del partido Liberal, Nyamko Sabuni, le dio una calurosa bienvenida y lo presentó como el nuevo asesor los liberales respecto a temas de integración. Pero su nombramiento es controversial, sobre todo dentro de la comunidad chilena en Suecia.

    Y no solo allí, el columnista de Dagens Nyheter, Erik Helmerson, escribe, en esta columna, que Rojas “debe dar cuenta, de una vez por todas, sobre sus puntos de vista sobre el Chile de Pinochet”.

     

     Fuente: Dagens Nyheter. 24.08.2021. Traducción: Magazín Latino

     

    El nuevo asesor de integración del partido Liberal, Mauricio Rojas, debe dar cuenta, de una vez por todas, sus puntos de vista sobre el Chile de Pinochet.

     

    Este es un texto publicado en las páginas editoriales de Dagens Nyheter. La postura política del consejo editorial es independiente y liberal.

     

    Está claro que Mauricio Rojas puede hacer un buen trabajo como nuevo asesor de integración de los liberales, lo cual fue presentado la semana pasada. Tiene méritos de peso. A lo largo de los años, ha tenido opiniones sobre la migración y la integración que pueden describirse como "controvertidas", pero esto no está prohibido en una democracia.

    Solo hay una cosa que primero debe investigarse, y son algunas declaraciones sobre el exdictador militar de Chile, Augusto Pinochet.

    El número de muertos en el Chile de Pinochet es controvertido. El New York Times escribe en el obituario del dictador, el 11 de diciembre de 2006, que más de 3.200 fueron ejecutados o "desaparecidos" mientras que "miles" de personas más fueron arrestadas, torturadas o enviadas al exilio. Según el mismo texto, los partidarios de Pinochet se "desilusionaron" cuando, en el transcurso de su último año, salió a la luz que el dictador tenía al menos 28 millones de dólares en cuentas secretas en el extranjero. Ese sentimiento bien podría haber ocurrido antes.

    Si yo estuviera a cargo de una prueba de laboratorio sobre si una persona es liberal o no, mi primera pregunta sería: "¿Qué opinas de los dictadores?" Si la respuesta no llega rápidamente y se ubica en la sección "la escoria de la tierra", la persona habrá, por una parte, reprobado como liberal, y por otra, se habrá demostrado directamente inadecuada para tareas políticas en una democracia.

    Rojas se ha pronunciado en varias ocasiones sobre el general Pinochet. Lo más conocido es cuando, en un libro, critica al Museo de Historia y Derechos Humanos de Santiago, que documenta los abusos de Pinochet: “Más que un museo, es una instalación cuyo propósito ... es escandalizar a los espectadores, sorprenderlos y evitar que razonen por su propia cuenta”, escribió, lo que llevó a su destitución como ministro de Cultura en Chile luego de solamente 90 horas en el cargo.

    En una entrevista con el diario Metro [de diciembre de 2004]  Rojas destacó el crecimiento económico de Chile bajo Pinochet y dijo que "la mayoría de las alternativas" al dictador eran peores.

     


    Foto: Twitter. Traducción: ¿La imagen de Pinochet es demasiado unilateral? - Algunos querían que las cosas le salieran mal económicamente a Chile durante la dictadura, para que se pudiera condenar y decir que todo era miseria. Ese no fue el caso. Pinochet dejó Chile con un diez por ciento de crecimiento. ¿Quiere decir que los suecos chilenos no quieren ver lo positivo con Pinochet? - No han madurado. Sobre todo, no admiten su propia culpa por lo sucedido, quieren ser víctimas. Los exiliados chilenos se quedaron en lo ocurrido en 1973. Yo suelo decir que la mayoría de las opciones eran peores.

     

    La derecha liberal debería tener esto en cuenta, para no terminar en la misma vergonzosa apología de una dictadura.

    Cabe decir aquí, de inmediato, que Rojas afirma haber sido citado erróneamente y que él también había criticado a Pinochet y dicho que debería estar en la cárcel. Sería bueno que repitiera esas palabras, preferiblemente con énfasis, y lo más rápido posible.

    Pero la pregunta es si lo necesita, por estos días. La gente lo defiende de todos modos. Polemistas liberales conocidos, políticos locales conservadores y otros que deberían tener más conocimiento de las cosas, han apoyado recientemente de varias formas su nombramiento sin abordar, y mucho menos sin problematizar, las declaraciones de Rojas respecto a su país natal.

    El viejo adagio "el enemigo del enemigo es mi amigo" sigue vigente, pero ahora se puede formular más bien como "quien manda a mis opositores en las redes es mi amigo".

    A lo largo de los años, no mucho ha fascinado más a un viejo liberal que cuando gente de izquierda tararea sobre distintos torturadores con banderas rojas  y que, probablemente, son buenas personas, a pesar de todo. Lenin, Mao, Castro, Chávez - bueno, claro que hicieron muchas locuras, pero tengamos en cuenta que tuvieron que lidiar con el gran capital y el imperialismo de USA, y entonces no es tan fácil organizar elecciones libres y abstenerse de torturar a opositores.

    Ahora se escuchan tonos similares sobre Chile: el tal Allende que Pinochet derrocó era, después de todo, un granuja sospechoso, y mira las cosas lindas que el general hizo con la economía. Y sí, los dictadores pueden tener cosas lindas para encandilar, como autopistas, medicinas y cifras del PIB. Pero no se atreven, de todas formas, a convocar a elecciones.

    La derecha liberal debería tener esto en cuenta, para no terminar en la misma humillante apología de la dictadura. Y antes que nada, Mauricio Rojas debería explicar claramente y de una vez por todas sus puntos de vista sobre Pinochet.

     


    Mauricio Rojas cuando asumía la cartera de Cultura, de Sebastián Piñera. El dictador Augusto Pinochet. Foto: Presidencia.cl. Santiago Llanquin/AP.


    La presidenta del partido Liberal (antes Folkpartiet), Nyamko Sabuni y el nuevo asesor del partido en temas de integración: Mauricio Rojas. Foto: Pantallazo Liberalerna.se. 

     

    Video: El presidente de Chile, Sebastián Piñera, quien nombró a Rojas en el cargo de ministro, abogó fervorosamente por la libertad de Augusto Pinochet, la única vez que éste estuvo a punto de ser enjuiciado por los crímenes de lesa humanidad que se cometieron en Chile durante la dictadura. Sebastián Piñera nombró (2020) a una familiar de Pinochet como ministra de la Mujer y a un pinochetista como ministro de Trabajo (2021). Las relaciones entre Piñera y el pinochetismo es evidente, y la pregunta es si Nyamko Sabuni tiene conocimiento de ello.

  • El Parlamento pasó a llevar al gobierno – quiere que se investiguen las adopciones internacionales

    En Chile se está llevando a cabo una investigación sobre el tema de los niños secuestrados contra la voluntad de las madres y las familias, y que fueron dados en adopción a distintos países. Parlamentarios suecos consideran que Suecia también debería hacerse cargo.

    El gobierno debe investigar las adopciones internacionales lo antes posible. Una oposición unida resolvió esto el martes en el Parlamento sueco (Riksdagen).

     

     Fuente: DN. 15 junio 2021. Traducción: Magazín Latino

      

    La resolución se tomó a raíz de una iniciativa en el Comité de Asuntos Sociales: el gobierno debería investigar lo antes posible cómo las autoridades suecas y las organizaciones de adopción han tratado las adopciones internacionales en Suecia, entre otros países desde Chile, desde mediados de la década de 1900 hasta la actualidad.

     

    Después de la serie de artículos del matutino Dagens Nyheter "Niños a cualquier precio", la ministra de Asuntos Sociales, Lena Hallengren (S), dijo que tiene la intención de iniciar una revisión de los procesos de adopción en Suecia desde los años sesenta hasta los noventa.

     

    El líder del partido conservador, Moderaterna (M),  Ulf Kristersson fue más allá, y exigió un "libro blanco" sobre las adopciones internacionales en Suecia.

     

    La serie de artículos de DN investiga los delitos a raíz de las adopciones y destaca, entre otras cosas, sospechas concretas de irregularidades en la mayoría de los principales países de los cuales Suecia ha adoptado niños y niñas.

     

    Sin embargo, las demandas de una investigación sobre las adopciones internacionales de Chile se habían planteado ya en 2018, luego de que medios chilenos, junto con la televisión estatal sueca, SVT, revelaran que cientos de niños chilenos podrían haber sido robados de sus familias y dados en adopción en Suecia.

     

    Con el apoyo de personas adoptadas desde Chile, Jon Thorbjörnson (del partido de Izquierda, V) ha levantado el tema varias veces en el Riksdag. Además, los miembros del partido del Centro (C) y Demócratas de Suecia (SD) también han dirigido preguntas formales a la ministra de Asuntos Sociales.

     

    El martes, los partidos de oposición V, SD, M, KD, L y C votaron a favor de la propuesta [de comenzar desde ya una investigación].

     

    Según el Parlamento, una investigación "también debería tener un impacto sobre cómo se lleva a cabo el trabajo con las adopciones internacionales en el futuro".

     

    El partido de la Socialdemocracia (S) y el partido Verde (MP) se abstuvieron a la resolución, alegando que el gobierno está trabajando actualmente en una directiva para una investigación - y quiere esperar hasta que se redacte esta.

     


    Imagen de archivo del Parlamento sueco, Riksdagen. Foto: Riksdagen.se.

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