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¡Qué no se entiende? – El estallido social en Chile La imagen que se hizo icónica, manifestantes en las calles de Santiago. Fuente: Redes sociales.

¡Qué no se entiende? – El estallido social en Chile

“Algunos no entienden que las decenas de miles que salen a las calles lo que quieren es que se acabe el Neoliberalismo, el gobierno de Sebastián Piñera, y no se irán de las calles hasta lograrlo o ser masacrados en masa por el régimen”, escribe Rubén Abrines Collins, respecto al estallido social en Chile.

 

 Por: Rubén Abrines Collins

 

Un ojo acá y una mirada atenta allá

Sería un falluto si no dijera que no tengo un ojo y un oído en lo que está ocurriendo en las calles y plazas de Chile.

Hace muchos días las voces de miles que están en las calles reclaman y siguen sin que nadie se aventure a prever cual será el final y quienes dirán la última palabra.

Sin dudas lo que reclaman es más democracia y que se cree un nuevo pacto social con libertad, más democracia y justicia social.

¡Qué no se entiende?

Algunos no entienden que las decenas de miles que salen a las calles lo que quieren es que se acabe el Neoliberalismo, el gobierno de Sebastián Piñera y no se irán de las calles hasta lograrlo o ser masacrados en masa por el régimen. 

Por eso no salen de las calles de todo el país.

Lo poderes fácticos, internos y externos, guardan silencio.

Los cínicos del gobierno de los ultra ricos les declaran la guerra a los niños y la extienden a toda la sociedad por todo el país.

Realmente conmueve ver un día sí y otro también ver decenas de miles de niños, madres, jóvenes, ancianos, trabajadoras, profesionales, levantando sus reivindicaciones desde las más plebeyas hasta las de urgente necesidad, como los remedios.

Queridos uruguayos, entrañables compañeros, compatriotas todos, podemos ser de cualquier condición, de cualquier colectividad política, frenteamplistas, colorados, blancos, sin partido, menos indiferentes y mirar desde esta esquina del Río de la Plata con ajenidad, como si la cordillera de los Andes nos impidiera ver, oír y escuchar, saber lo que todo un pueblo está en las calles reclamado con toda razón y justicia.

No sería cosa de uruguayos.

No doy consejos y no me callo.

Estaríamos deshonrando los mejores legados Artiguistas y todas nuestras mejores experiencias solidarias e internacionalistas. 

El pueblo chileno sigue en las calles.

El gobierno está deslegitimado y acorralado, sin respuestas salvo la represión y balbuceos políticos zigzagueantes, agónicos, sólo se podrá mantener por la fuerza de las armas y la indiferencia de muchos en el mundo.

Hay un pueblo entero en las calles de Chile, se organiza y elaboran propuestas, para su país, hasta los niños, los adolescentes, gente de todas las condiciones y profesiones, jubilados, desocupados, comerciantes, artistas, etc.

Si te creíste que olvidé lo que está en juego el 24 de noviembre nada más y nada menos que dos proyectos antagónicos en disputa, uno el de continuar construyendo y el otro el de desconstruir, te aviso, recién nos presentaron. 

Una nueva elección, por muy importante que sea, por un nuevo gobierno en mi país, no debería distraerme.

No sería quien soy. Es más, sería un fraude, si guardara silencio de forma vulgar como un egoísta pequeñoburgués que se mira el ombligo.

La gente está en las calles y es tratada como extraños en su tierra. 

No existe democracia fuerte sin ciudadanos y militantes probados que están dispuestos a correr la suerte de sus hermanos allí donde haya un pueblo en lucha y una injustica a vencer en el continente.

Un ojo acá, una mirada atenta allí.

Es hora de levantar las voces y extender brazos voluntarios por las decenas de miles que se juegan todos los días su libertad y sus vidas en las calles de Chile.

No demorará en caer el putrefacto gobierno de los empresarios ricos que se adueñaron de esa sociedad, como cosa propia desde la dictadura Pinochetista cuando instaló el Neoliberalismo sobre un océano de sangre y asesinatos, como lo hicieron con todos los golpes de estado, incluido el de nuestro país.

Indigna el silencio del mundo.

Chile es piedra, agua, tierra, montañas, cordilleras, no se movió de donde siempre estuvo, nadie lo va a mover de ahí.

Despertó y dijo basta y se echó a andar, asqueado, el pueblo chileno.

Hizo estallar el pacto social perverso impuesto por la dictadura fascista y los empresarios ladrones Neoliberales y va por un nuevo contrato social con una Constituyente, o como quieran llamarla.

La sociedad chilena no tiene retrocesos, porque el corazón de los chilenos no quiere más retiradas y está dispuesto a dejar atrás este presente que los ata al pasado.

Es más que evidente que lo que queda de gobierno, y del actual nuevo ejecutivo, simplemente está negociando con las FF.AA., para ver que pueden salvar de sus privilegios adquiridos ilegítimamente con el saqueo a millones de chilenos, postrados desde la dictadura hasta acá.

Los niños de secundaria saltaron por encima de los molinetes y se atoró el sistema de trasporte y el gobierno perdió totalmente el rumbo, puso piloto automático y les declaró la guerra.

Niños y adolescentes fueron reprimidos por el ejército con estado de sitio e igual volvieron a las calles.

La indignación se transformó en insurgencia, insubordinación civil, corrió con la ligereza de los pies de Aquiles y el mundo mira atónito lo que ya es una epopeya.

En todas las ciudades y pueblos jóvenes, muchachas y muchachos y sus padres y abuelas se volcaron a las calles con sus trajes típicos y sus danzas, y fueron reprimidos, secuestrados y asesinados.

Igual volvieron a las calles.

Silencio sepulcral, silencio, nada está ocurriendo en Chile para el mundo de países hegemónicos del capitalismo salvaje de EE. UU., la CEE y sus gobiernos falderos de este continente.

Volvieron a las calles.

Más indignados se montaron en los caballos de los monumentos, en una imagen épica galopan con sus reclamos y banderas al futuro que están construyendo entre decenas de miles.

Fueron gaseados, heridos, por cientos, y más muertos.

Informan los canales de televisión del sistema, contabilizan muertos, heridos, presos, desaparecidos, igual como hacen con la cotización de la moneda en cada informativo de cierre.

Después no quieren que haya incendios.

Y de paso cañazo los delincuentes, oportunistas, ladrones, policía y militares corruptos y supuestos radicales, siempre abona en el terreno del fascismo, del poder, de los gobiernos corruptos.

Igual vuelven a las calles.

Lo que estalló en Chile como si fuera una travesura protagonizada por niños de secundaria, no fue por treinta pesos de aumento del boleto.

Desnudó décadas del rostro de uno de los gobiernos del Neoliberalismo sostenido por el fascismo de las FF.AA., promocionado por décadas como ejemplo y modelo de los gobiernos del auto titulado “Grupo de Lima”.

Hicieron cantatas, las orquestas sinfónicas tocaron los valses clásicos, los coros al aire libre subieron los reclamos al cielo, el canto popular y la charanagua se adueñaron de los espacios populares y no dejaron las calles.

Mañana volverán.

¿Quién te asegura a vos que mañana o pasado no podríamos ser los elegidos como Bolivia, Venezuela, Nicaragua, Libia, cualquiera de los cualquiera, y seamos nosotros que tengamos que salir a las calles porque nos equivocamos?

Agarrá tu tambor y tu guitarra, una flor para regalar, y prepárate por si te toca ser elegido y tenés que salir a la calle como los chilenos por lo que ellos quieren y están decididos a dejar atrás.

No te distraigas.

Sigamos.

Rubén Abrines Collins.


2.11. 2019.


La imagen que se hizo icónica, manifestantes en las calles de Santiago. Fuente: Redes sociales. 

 

 

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  • Por la razón o la fuerza

    La pandemia del Covid-19 azota y pone a prueba el sistema sanitario de prácticamente todos los países del planeta. Suecia apela al “sentido común” de sus ciudadanos con “recomendaciones” en lugar de prohibiciones.

    La enfermera universitaria Lilian Aliaga reflexiona sobre la estrategia de Chile, diametralmente opuesta a la de Suecia. ¿Qué será mejor, la razón o la fuerza? O, ¿es posible unir ambas?

     

     Por: Lilian Aliaga 

     

    “Por la razón o la fuerza” reza nuestro escudo nacional…siempre me ha violentado ese mensaje, y así lo he manifestado abiertamente cada vez que ha sido pertinente.

    Por la razón y siempre por la fuerza de la razón, fue mi lema siempre. Y digo fue, porque en estos momentos de crisis y cuando estamos siendo azotados por una pandemia de características nunca antes vista me he encontrado, casi sin darme cuenta, cambiando de opinión.

    Como yo, miles de chilenos estamos aceptando con alivio las medidas restrictivas impuestas por el gobierno, presionado - hay que subrayar - por distintos estamentos sociales, entre los más relevantes, dirigentes del Colegio Médico y autoridades comunales.

    Parece increíble que hasta el día tres de marzo - ni siquiera un mes atrás - veíamos con distanciamiento y asombro lo que ocurría en China y en otros países, cuando el coronavirus se extendía por Europa. El sentimiento colectivo era el de cierto grado de seguridad, tal vez generado por la idea de protección que nos confiere el hecho de encontrarnos situados geográficamente entre dos barreras naturales: la cordillera de Los Andes por un costado y el océano Pacífico por el otro.

    Por otra parte, el encontrarnos en una situación sociopolítica excepcional, a partir del estallido social del 18 de octubre, despertó en gran parte de nuestra población una inmensa suspicacia, llevando a muchos a creer que se trataba de un “virus tongo”, vale decir un virus inventado por un gobierno dispuesto a cualquier cosa con tal de frenar las movilizaciones ciudadanas.

    Esto, propiciado por la conducta del presidente Piñera y su ministro de Salud, Jaime Mañalich, quienes insistentemente aparecían en los medios emitiendo declaraciones con respecto al "alto grado de preparación que tendría nuestro sistema de salud para hacer frente a la llegada del coronavirus", dando incluso la sensación de que era algo que lo desearan.

    Y finalmente llegó…un médico de la ciudad de Talca que regresó junto a su esposa de un viaje de vacaciones por el sudeste asiático fueron los primeros casos registrados. De ahí en adelante el virus se ha extendido como un reguero de pólvora. Desde otros países, tanto viajeros chilenos como turistas extranjeros lo trajeron al país, y con esto la estrategiapara combatirlo se puso en marcha.

    No ha sido fácil, es muy distinto planificar en teoría que llevar a la práctica, y cada medida implementada ha tenido un alto costo, especialmente para la clase trabajadora y, por ende, una fuerte crítica social. Ha habido mucha confusión en la información y descoordinación de las autoridades encabezadas por un ministro de Salud soberbio y nada empático.

    Aunque parezca un contra sentido increíble, al gobierno le ha costado mucho aceptar la participación del Colegio Médico en la estrategia para hacer frente a la pandemia. Fue necesario que su presidenta, la doctora Izkia Siches, lo emplazara y criticara públicamente para que finalmente los invitara a ser parte de la llamada “Mesa social Covid -19” que, a una semana de su formación, ha logrado acuerdos para hacer efectivas medidas más drásticas en el combate del virus.

    Al ser consultada la doctora Siches, en el programa Mentiras Verdaderas, de Red TV, el jueves 26, acerca de la razón que, a su juicio, habría tenido el gobierno para marginar a quienes más tendrían que decir y aportar, no tuvo empacho en decir que ella pensaba que “el gobierno visualizaba en esta pandemia la oportunidad de salir triunfante, y no quería compartir el triunfo con otros actores” …

    Así las cosas, a 23 días del comienzo de la crisis, Chile presenta 1306 [hoy 1909] contagiados por corona virus y 4 [hoy 6] personas fallecidas en distintas regiones del país, siendo la región metropolitana y específicamente el sector oriente de Santiago en donde se registra el mayor número de contagios. Esto a causa de que es en ese sector de la capital donde se concentra la población de mayores recursos y, por ende, los que tienen la capacidad económica para salir del país y regresar de sus viajes portando el virus.

    También es ese grupo de personas el que ha dado la mayor muestra de desobediencia cívica, al no acatar las medidas decretadas desde un comienzo, como la más simple de todas: QUEDARSE EN SUS CASAS. Y han contribuido, por consiguiente, a propagar la infección, lo que ha llevado finalmente a decretar, desde el día 26 de marzo a las 22:00 horas, CUARENTENA OBLIGATORIA en siete comunas de la capital chilena. Esto implica prohibir el desplazamiento de personas libremente dentro, desde y hacia las zonas afectadas por la medida. El cumplimiento de este decreto es reguardado por carabineros y militares que patrullan las calles, y quienes las incumplen arriesgan penas en distintos grados según las circunstancias.

    En esta ocasión, y con el fin lograr aminorar los efectos de una pandemia que recién están comenzando y que según las proyecciones tendrá su punto más álgido hacia mediados del mes de julio, vale decir en pleno invierno, desgraciadamente ha sido necesario hacer uso del lema de nuestro símbolo patrio y se han debido implementar medidas “por la FUERZA”. La razón no siempre funciona…

     


    El escudo de Chile. La doctora Izkia Siches. Foto: Wipipedia. El Desconcierto. cl 

     

     

     

     

  • “La COP de las lágrimas” – COP25 en Madrid fue calificada de fracaso

    La cumbre del clima en Madrid, COP25, fue calificada por expertos, activistas y participantes como “un fracaso total”, y muchos se preguntaron las razones por las que Chile se empeñó en no soltar la presidencia.

    Al finalizar este domingo, luego de dos días extra de negociaciones, la ministra chilena del Medio Ambiente, Carolina Schmidt, pasó un chasco al proponer a la Asamblea que las respuestas fueran enviadas electrónicamente. Obtuvo un contundente: “No”.

     

     Por: Magazín Latino

     

    Muchos se han preguntado, tanto antes y después de la COP25, por qué Chile se empeñó en albergar la cumbre climática. Y al término de esta, la incapacidad del gobierno de Sebastián Piñera para liderar un evento de esta envergadura quedó plenamente de manifiesto.

     

    Alden Mayer, veterano activista y líder de la Unión de Científicos preocupados por el Medioambiente, expresó a los medios:

     

    - He venido a estas negociaciones del clima desde que se iniciaron, en 1991, y nunca había visto una total desconexión entre lo que hemos visto en esta COP25 y lo que la ciencia plantea y la gente demanda a nivel mundial. El planeta se está quemando, y nuestra ventana de escape se está haciendo cada vez más difícil de alcanzar entre más fallamos en actuar.

     

    Las ONG defensoras del Medioambiente también se mostraron críticas ante la presidencia chilena y resaltaron su actitud frente a los países que se opusieron a medidas más contundentes.

    - La distancia entre la realidad y la negociación tiene una razón de ser que hay que mencionar. Cada vez más países contaminantes como Brasil, China, India, EE.UU. y Australia están imponiendo sus intereses y retrasando el progreso. Los países vulnerables como Colombia tienen todo que perder. Ya no se trata de una negociación de países desarrollados contra países en desarrollo. Es cada vez más una negociación de países grandes contra pequeños, en la que los últimos están perdiendo”, dijo Isabel Cavelier, directora de Visión de Transforma.

     

    Por su parte Jennifer Morgan, Directora Ejecutiva de Greenpeace y quien en un principio se había mostrado conforme con que Chile fuera sede de la cumbre, manifestó también su descontento respecto al acuerdo final. 

    - El texto es completamente inaceptable y sería una traición a quienes sufren los impactos alrededor del mundo, y también a los que están pidiendo acciones. La presidencia de Chile tenía una tarea: proteger la integridad del acuerdo de Paris, no permitir que se rompiera por sí mismo y por codicia. En este momento está fallando. El enfoque que Chile ha tomado sobre este texto muestra como como ha escuchado a los contaminadores y no a la gente.

     

    Tampoco el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, quedó conforme con los resultados de la reunión internacional. 

     

     “Estoy decepcionado con los resultados de la COP25. La comunidad internacional perdió una oportunidad importante para mostrar una mayor ambición en mitigación, adaptación y financiamiento para enfrentar la crisis climática. Pero no debemos rendirnos y no me rendiré”, escribió Guterres en su cuenta de Twitter.

     

    El objetivo principal de la cumbre era implementar medidas concretas para cumplir el acuerdo de Paris. Uno de sus puntos principales es el de limitar a 1,5 grados centígrados el aumento de la temperatura media con respecto a los niveles preindustriales antes de final de siglo. Este año será el segundo o el tercero más caluroso desde que se tienen registros.

    La ministra chilena del Medioambiente, Carolina Schmidt, quien presidió la cumbre en ausencia de Sebastián Piñera había declarado, antes del cambio de sede que “Chile está liderando una transformación hacia las energías limpias por su tremendo capital natural”, y que “nosotros queremos acelerar el paso a una energía limpia no solo en Chile, sino en el mundo entero”.

     

    En Madrid se enfrentó con la realidad.

     

    Después de maratónicas sesiones y dos días de retraso, por fin se logró un documento final el domingo pasado, cuando los delegados de los países más pobres ya habían tenido que volver a casa. 

     

    “Chile-Madrid tiempo para la acción”, se tituló el documento.

     

    No obstante, la presidencia chilena fue criticada, por su poca capacidad de liderazgo y falta de experiencia en el tema.

     

    La molestia generada en contra de Carolina Schmidt tuvo su momento más álgido el domingo, cuando se trataba de alcanzar acuerdos en la asamblea de cierre de la cumbre. La ministra comenzó a decir:

     

    - Considerando la hora y el hecho de que muchos tenemos prisa por llegar al aeropuerto, me gustaría plantear que las propuestas sean enviadas y subidas de forma electrónica…

     

    No alcanzó a terminar la frase cuando fue interrumpida por delegados y delegadas que le respondieron: “No”.

     

    Hecho que tuvo resonancia en los medios internacionales, tanto por la pobreza del acuerdo, como por la incapacidad de la secretaria de Estado.

     


    Nuestro colaborador Angonoa, no vislumbraba buenos resultados. 

     

    Uno de los medios que escribió sobre esto fue el diario español El Periódico, que en una crónica titulada “Lágrimas de cocodrilo en la cumbre del clima”, critica a Schmidt porque “rompió a llorar varias veces ante su incapacidad negociadora”.

     

    “Algunos observadores y delegados de países europeos se preguntaban por qué Chile quiso presidir la COP25 si ha demostrado tanta torpeza y tan poco empeño en sacar su contenido adelante”, escribe el medio. 

     

    "Cuando la tarde noche del sábado parecía que todo iba a irse al garete, Carolina Schmidt, reconoció entre lágrimas varias veces su incapacidad y traspasó a su homóloga española, Teresa Ribera, la negociación que había contribuido a envenenar", expone el autor de la nota y corresponsal de El Periódico en la cumbre, Manuel Villaseró. 

     

    También subraya: “Para salir vivo de un evento en el que 196 países deben aprobar todo por unanimidad, hay que saber que el voto del más pequeño archipiélago puede llegar a valer tanto como el del país más poderoso. También hay que dominar un mínimo la endemoniada jerga técnica que a veces convierte a los documentos en jeroglíficos indescifrables. No basta con llevarse a un equipo de solventes especialistas, que sí los traía Chile”.

     

    Critica la corta experiencia de la ministra en la cartera -  medio año -  y se refiere al compromiso del presidente chileno con el Medioambiente:

     

    “Una de las 10 primeras fortunas de Chile, se hace llamar ‘conservacionista’ porque compró 115 mil hectáreas de un bosque reclamado por los nativos de la isla Grande de Chiloé y las abrió al público como parque natural. Esa es su vinculación al medio ambiente”.

     

    En Suecia, la COP25 obtuvo también mala nota, la ministra sueca del Medio Ambiente, Isabella Lövin, dijo estar decepcionada e incluso molesta con los resultados: 

     

    - No hemos avanzado como deberíamos haberlo hecho y me siento muy decepcionada y, por decir lo menos, molesta por eso.Teníamos dos cosas importantes que necesitábamos presentar durante esta reunión y una fue sobre cómo deberíamos obtener buenos informes sobre la cooperación internacional para reducir las emisiones. Y allí simplemente no hemos llegado hasta el final. 

    - La segunda pregunta es, por supuesto, cómo expresamos que ahora necesitamos urgentemente elevar nuestras ambiciones para el próximo año. Aquí hemos recibido buenos textos sobre de que el próximo año haremos nuevos compromisos, pero no está tan claro como Suecia o la UE lo hubiesen deseado. Y es algo por lo que estoy muy preocupada. 

  • El negocio de la salud en Chile

    El neoliberalismo brutal que se implantó en Chile en los ochenta ha desangrado durante décadas a un país que ahora dice ¡BASTA! indignado de que le roben hasta sus derechos más básicos.

    Desde allá nos llega el testimonio de lo que significa sufrir a diario el modelo económico que vendió todo: la salud, la educación, las pensiones. El gobierno se jacta de tener “la sanidad más eficiente de América Latina”. Pero la salud es un negocio donde los pacientes pasaron a ser clientes.

     

     Por: Lilian Aliaga, enfermera universitaria

     

    Recuerdo con toda claridad el día en que siendo parte del equipo profesional de salud del departamento de pediatría del Hospital del Teniente, fuimos llamados a reunión por el médico jefe de Servicio. Dicho hospital atendía a trabajadores y familiares de la minería del cobre de la división El Teniente con sede en la localidad pre cordillerana de Coya, cercana a la ciudad de Rancagua.

     

    A la fecha, a fines del  año 1982 yo llevaba nueve años ejerciendo como Enfermera Pediátrica.  Las palabras del  médico jefe:

     

    - Estimados colaboradores, desde hoy se deja de usar el término paciente para referirse a nuestros usuarios, en adelante, serán llamados “clientes”.

     

    Eso, y los cambios que se vendrían en adelante, al transformarse  nuestro querido y familiar hospital  en una ISAPRE (Institución de salud previsional), al amparo de la Constitución de 1980, y comenzar a recibir “clientes potencialmente ventajosos” -  económicamente hablando - supondrían tal antagonismo con mis principios, que empecé a considerar seriamente la posibilidad de dejar mi bien remunerado trabajo. Eso, en una época en que debido a la crisis económica del país, en plena dictadura, parecía a juicio de todo mi entorno una verdadera “locura”.

     

    Afortunadamente conté, debo decirlo, con el apoyo incondicional de mi esposo, quien estuvo dispuesto a llevarse todo el peso de la carga familiar. Vale decir que todos los trabajadores fuimos obligados a ser parte de esta ISAPRE con un nuevo contrato de trabajo. Y los pocos que no cedieron a las medidas de presión y se negaron,  fueron enviados a puestos en condiciones muy  distintas y estresantes.

     

    En mi caso, renuncié.

     

    Todo lo anterior se me viene a la memoria cuando, como tantos y tantas compatriotas, me toca en suerte ver y sufrir de cerca lo que significa el actual modelo de salud en Chile implantado en aquella época:

     

    Hace algunos días, mi mejor amiga y vecina, de 81 años de edad, sufrió un fuerte ataque de dolor abdominal, que no mejoró con los cuidados que recibió, razón por la que tuve que llevarla al servicio de urgencia del hospital local, a 35 kilómetros de nuestra localidad. 

     

    Con todas las aprehensiones del caso, dada la situación que se vive en la mayoría de las ciudades “bajamos” a San Fernando a las 23 hrs llegando al hospital alrededor de las doce de la noche.  Allí, luego del correspondiente control de signos vitales, esperamos por más de tres horas la atención médica. Fueron horas angustiantes, en que con desesperación veía como mi amiga se retorcía de dolor, al igual que otros pacientes. Uno de ellos, incluso, golpeaba los muros, preso de impotencia y de intenso dolor.

     

    A las 10 de la mañana, luego de exactamente 10 horas de internación y de los procedimientos y exámenes del caso, el médico cirujano de turno nos explica que el problema es una obstrucción de vías biliares. Es necesaria una o tal vez dos operaciones, pero, previamente debe hacerse un examen en forma particular, una resonancia magnética.

     

    Los hospitales públicos no cuentan con estos equipos. Con dicho examen y la orden de consulta urgente en cirugía tendría -  supuestamente - asegurada la hora para la operación dentro de una semana. También y ante nuestra inquietud, nos explica que el dolor y molestias no cederán hasta que sea operada.

     

    Ante esto, uno de los hijos de mi amiga, que vive en Santiago, vino a buscarla, y el día sábado se la llevó  directo a una reconocida clínica en Maipú, (Santiago).

     

    Sin embargo, a las ocho de la noche, recibo un llamado de mi angustiada y aún muy dolorida amiga contándome que luego de una ecotomografía que le hicieron en la clínica, la doctora le había explicado que sus exámenes mostraban que corría el grave riesgo de sufrir ruptura de la vesícula, peritonitis, septicemia e incluso, morir.

     

    Era necesario operarla de inmediato, la operación tendría el costo de siete millones de pesos. Me desespera sentirla tan angustiada por dinero al mismo tiempo que se encuentra sufriendo fuertes dolores. No es justo.

     

    Pero cuando finalmente ella y su familia están dispuestos a endeudarse más allá de sus límites, con tal de que la operen a la brevedad, surge el más insólito de los problemas:

     

    Para ser ingresada deben  hacer un pago de $1.500.000 en efectivo …no sirven de nada las buenas intenciones de un par de familiares solventes y residentes en el sur, dispuestos a hacer de inmediato una transferencia bancaria por la suma requerida, el pago debe ser en billetes.

     

    ¿Quién porta esa suma de dinero en efectivo un sábado por la noche? O ¿cómo se traslada de manera inmediata esa cantidad de dinero de un lugar a otro?

     

    Resultado, el hijo de mi amiga, previo pago de $300.000, por las horas de estadía y exámenes, se ve obligado a sacarla de allí, incluso corriendo el riesgo de peligro de muerte, según le habían dicho, y la traslada al hospital público de Maipú.

     

    A pesar de las carencias y como en todo servicio público, es recibida. Con el detalle de que debe esperar durante quince horas hospitalizada en una camilla, antes de tener la fortuna de acceder a una cama.

     

    Hasta la fecha, mi  amiga lleva 10 días internada, y aunque recibe buena atención y está bien cuidada, todavía no ha logrado ser operada. Sigue con molestias y dolores que son paliados con fármacos. Cada día está en ayunas, a la espera de ser operada, y cada día surgen situaciones de enfermos en condiciones más urgentes que la de ella, que al menos está estabilizada. Estos pacientes son priorizados y ella sigue en espera de un cupo en pabellón, con un evidente deterioro de su salud, ya no tanto física sino mental. Percibo signos de depresión preocupantes en los mensajes que me envía día tras día.

     

    Cuando las demandas ciudadanas por una salud digna, entre tantas otras demandas, se han tomado las calles, me ha parecido pertinente contar esta historia que es la de miles y miles de compatriotas.

     

    Entre estas también está la mía. Este 10 de diciembre, y luego de más de dos años de espera, tengo cita con un especialista en otorrino-laringología y que dadas las circunstancias actuales, tal vez quede postergada indefinidamente.

     


    Imagen de una de las tantas demandas del estallido social en Chile. Foto: Theclinic.cl.

     

     

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