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No culpemos a los manifestantes de la violencia en Chile La violencia de los miöitares y carabineros en Chile ha sido ampliamente documentada. Foto: Jornadaonline.com/Privada.

No culpemos a los manifestantes de la violencia en Chile Featured

"Podemos fácilmente constatar que no son quienes Penela trata de "bárbaros" que han estado detrás de la violencia que ha sacudido al país los últimos días. A diferencia de la violación de los derechos humanos durante el régimen de Pinochet, la violencia física que se comete en estos días puede ser documentada de una manera más expedita gracias a los medios sociales", escribe Rodrigo Durán Alfaro, en respuesta a un artículo de opinión publicado por GP, en el cual el articulista culpa la violencia en Chile a "la generación de jóvenes más privilegiada de la historia". La publicación de GP, medio de derecha, ha sido duramente criticada por parte de chilenos residentes en Suecia.

 Por: Rodrigo Durán Alfaro

 

Respuesta al artículo de opinión de Jaime Penela publicado en el Göteborgs-Posten el 27 de octubre de 2019.

 

Estoy de acuerdo con el título del artículo de opinión de Jaime Penela: "Våldet stoppar möjligheter till förändring i Chile" ("La violencia frena las posibilidades de cambio en Chile"). La violencia es y será una barrera para las relaciones basadas en el respeto y una vida en democracia. Pero en este caso es más importante preguntarse: ¿quién o quiénes son los que ejercen la violencia en la sociedad chilena?

 

Podemos fácilmente constatar que no son quienes Penela trata de "bárbaros" que han estado detrás de la violencia que ha sacudido al país los últimos días. A diferencia de la violación de los derechos humanos durante el régimen de Pinochet, la violencia física que se comete en estos días puede ser documentada de una manera más expedita gracias a los medios sociales.

 

Hay suficientes pruebas de los maltratos policiales y militares. Varios muertos y varias personas que han denunciado a carabineros por violencia sexual. Hay también evidencias de infiltraciones por parte de las fuerzas policiales para espiar a personas que protestan, principalmente líderes estudiantiles; algunos de ellos han incluso sido sacados de sus hogares. Otros policías se han hecho pasar por "radicales" que han destruido bienes públicos para descreditar las protestas. De esto también hay pruebas. Que los medios oficiales no muestren y analicen esto de una forma detallada y matizada no significa que no suceda.

 

Menoscabo de los manifestantes

 

La violencia psíquica es más difícil de visibilizar. Las amenazas, que no dejan huellas corporales, han estado desde el principio de las protestas. Es sabido que los grupos de poder controlan y dominan mediante el uso de amenazas y el miedo que estas producen, pero los jóvenes de hoy no tienen el mismo temor que sus padres y abuelos que aún tienen recuerdos de la dictadura.

 

Esto explica por qué Jaime Panela insiste en menoscabar y criminalizar a los jóvenes chilenos. Para eso cita a Carlos Peña, rector de la Universidad Diego Portales: "Ellos tienen una idea de que basta con sentir que algo es injusto, y por eso se vuelve injusto, sin ninguna consideración racional o reflexión de algún tipo". Este tipo de opiniones contra los jóvenes por parte de Peña ya las veíamos en un artículo que publicó hace un mes en contra de Greta Thunberg después de su discurso ante la ONU. Allí afirma que Greta "inspira temor" y advierte de un fanatismo que, según él, ella materializa y que es mucho más peligroso que los cambios climáticos.

 

La banalización es otra forma de violencia psíquica y es justamente lo que Penela y otros autodenominados "expertos" hacen al crear una imagen del pueblo chileno que protesta como irracional e incivilizado. Penela sostiene también que las protestas masivas llegaron como una sorpresa. Claro está que no se puede pronosticar el futuro pero las tendencias de descontento popular han estado presentes desde hace mucho tiempo.

 

Un ejemplo de eso es que en Chile hay un gran movimiento contra el sistema de pensiones planificado y realizado por José Piñera, el hermano del presidente chileno y uno de los ministros de Pinochet. Una consecuencia de este sistema es que en el primer semestre de 2019, la mitad de los 684 mil recién jubilados reciben 151 mil pesos mensuales (unas 2290 coronas suecas) mientras que las Administradoras de Fondos de Pensiones, AFP,  obtuvieron ganancias por sobre los 267 mil millones de pesos durante el mismo periodo.

 

Enormes desigualdades

 

El autor del artículo plantea que es incomprensible que un país que ha reducido la pobreza de un 29 a un 8,6 por ciento durante los últimos 30 años esté sumido en este tipo de protestas masivas. Lo que se omite es que la mitad de la población chilena recibe solamente el 2,1 por ciento de las riquezas del país.

 

Otra cosa que no se nombra es que el 50,3 por ciento de los chilenos tienen un salario debajo de los 400 mil pesos (aprox. 6067 coronas) y al mismo tiempo el promedio de gastos mensuales llegan a casi 17 mil coronas. Esto significa que ni dos trabajadores a tiempo completo pueden mantener un hogar. ¿Cómo se soluciona esto? A través de un endeudamiento con altos intereses que han llevado a que más de la mitad de los contribuyentes chilenos se hayan convertido en deudores morosos.

 

Y los problemas continúan: la privatización del agua durante la dictadura, que es un alto costo para los hogares chilenos y una de las razones de la escasez del agua en el país; la privatización del sistema educacional y de salud que resulta en que la mayoría de los chilenos no tienen acceso a una educación de calidad y servicios médicos satisfactorios; los altos costos de la electricidad; la exigencia de información de los más de mil desaparecidos a los militares que se niegan a entregarla, etcétera, etcétera, etcétera.

 

Todos los "expertos" sobre Chile no pueden no haberse enterado de la gran cantidad de protestas en Chile desde la segunda mitad de la década de los 90. No es el pueblo el que ha fracasado en su voluntad de expresarse democráticamente, sino que es el sistema cuyas reglas del juego están en la Constitución del 80, dictada por unos pocos y que no incluye la participación ciudadana en las decisiones importantes del país.

 

La imagen de Chile como país modelo o ejemplo de "milagro económico" no es algo en que los mismos chilenos hayan creído, salvo los pinochetistas que han necesitado reafirmar su autoimagen a través de identificarse con la idea del "país modelo" y, al mismo tiempo, han encontrado una justificación a la barbarie militar y a los escándalos de corrupción de los poderosos.

 

Rodrigo Durán Alfaro

 


La violencia de los miöitares y carabineros en Chile ha sido ampliamente documentada. Foto: Jornadaonline.com/Privada.

 

 

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  • ¡Qué no se entiende? – El estallido social en Chile

    “Algunos no entienden que las decenas de miles que salen a las calles lo que quieren es que se acabe el Neoliberalismo, el gobierno de Sebastián Piñera, y no se irán de las calles hasta lograrlo o ser masacrados en masa por el régimen”, escribe Rubén Abrines Collins, respecto al estallido social en Chile.

     

     Por: Rubén Abrines Collins

     

    Un ojo acá y una mirada atenta allá

    Sería un falluto si no dijera que no tengo un ojo y un oído en lo que está ocurriendo en las calles y plazas de Chile.

    Hace muchos días las voces de miles que están en las calles reclaman y siguen sin que nadie se aventure a prever cual será el final y quienes dirán la última palabra.

    Sin dudas lo que reclaman es más democracia y que se cree un nuevo pacto social con libertad, más democracia y justicia social.

    ¡Qué no se entiende?

    Algunos no entienden que las decenas de miles que salen a las calles lo que quieren es que se acabe el Neoliberalismo, el gobierno de Sebastián Piñera y no se irán de las calles hasta lograrlo o ser masacrados en masa por el régimen. 

    Por eso no salen de las calles de todo el país.

    Lo poderes fácticos, internos y externos, guardan silencio.

    Los cínicos del gobierno de los ultra ricos les declaran la guerra a los niños y la extienden a toda la sociedad por todo el país.

    Realmente conmueve ver un día sí y otro también ver decenas de miles de niños, madres, jóvenes, ancianos, trabajadoras, profesionales, levantando sus reivindicaciones desde las más plebeyas hasta las de urgente necesidad, como los remedios.

    Queridos uruguayos, entrañables compañeros, compatriotas todos, podemos ser de cualquier condición, de cualquier colectividad política, frenteamplistas, colorados, blancos, sin partido, menos indiferentes y mirar desde esta esquina del Río de la Plata con ajenidad, como si la cordillera de los Andes nos impidiera ver, oír y escuchar, saber lo que todo un pueblo está en las calles reclamado con toda razón y justicia.

    No sería cosa de uruguayos.

    No doy consejos y no me callo.

    Estaríamos deshonrando los mejores legados Artiguistas y todas nuestras mejores experiencias solidarias e internacionalistas. 

    El pueblo chileno sigue en las calles.

    El gobierno está deslegitimado y acorralado, sin respuestas salvo la represión y balbuceos políticos zigzagueantes, agónicos, sólo se podrá mantener por la fuerza de las armas y la indiferencia de muchos en el mundo.

    Hay un pueblo entero en las calles de Chile, se organiza y elaboran propuestas, para su país, hasta los niños, los adolescentes, gente de todas las condiciones y profesiones, jubilados, desocupados, comerciantes, artistas, etc.

    Si te creíste que olvidé lo que está en juego el 24 de noviembre nada más y nada menos que dos proyectos antagónicos en disputa, uno el de continuar construyendo y el otro el de desconstruir, te aviso, recién nos presentaron. 

    Una nueva elección, por muy importante que sea, por un nuevo gobierno en mi país, no debería distraerme.

    No sería quien soy. Es más, sería un fraude, si guardara silencio de forma vulgar como un egoísta pequeñoburgués que se mira el ombligo.

    La gente está en las calles y es tratada como extraños en su tierra. 

    No existe democracia fuerte sin ciudadanos y militantes probados que están dispuestos a correr la suerte de sus hermanos allí donde haya un pueblo en lucha y una injustica a vencer en el continente.

    Un ojo acá, una mirada atenta allí.

    Es hora de levantar las voces y extender brazos voluntarios por las decenas de miles que se juegan todos los días su libertad y sus vidas en las calles de Chile.

    No demorará en caer el putrefacto gobierno de los empresarios ricos que se adueñaron de esa sociedad, como cosa propia desde la dictadura Pinochetista cuando instaló el Neoliberalismo sobre un océano de sangre y asesinatos, como lo hicieron con todos los golpes de estado, incluido el de nuestro país.

    Indigna el silencio del mundo.

    Chile es piedra, agua, tierra, montañas, cordilleras, no se movió de donde siempre estuvo, nadie lo va a mover de ahí.

    Despertó y dijo basta y se echó a andar, asqueado, el pueblo chileno.

    Hizo estallar el pacto social perverso impuesto por la dictadura fascista y los empresarios ladrones Neoliberales y va por un nuevo contrato social con una Constituyente, o como quieran llamarla.

    La sociedad chilena no tiene retrocesos, porque el corazón de los chilenos no quiere más retiradas y está dispuesto a dejar atrás este presente que los ata al pasado.

    Es más que evidente que lo que queda de gobierno, y del actual nuevo ejecutivo, simplemente está negociando con las FF.AA., para ver que pueden salvar de sus privilegios adquiridos ilegítimamente con el saqueo a millones de chilenos, postrados desde la dictadura hasta acá.

    Los niños de secundaria saltaron por encima de los molinetes y se atoró el sistema de trasporte y el gobierno perdió totalmente el rumbo, puso piloto automático y les declaró la guerra.

    Niños y adolescentes fueron reprimidos por el ejército con estado de sitio e igual volvieron a las calles.

    La indignación se transformó en insurgencia, insubordinación civil, corrió con la ligereza de los pies de Aquiles y el mundo mira atónito lo que ya es una epopeya.

    En todas las ciudades y pueblos jóvenes, muchachas y muchachos y sus padres y abuelas se volcaron a las calles con sus trajes típicos y sus danzas, y fueron reprimidos, secuestrados y asesinados.

    Igual volvieron a las calles.

    Silencio sepulcral, silencio, nada está ocurriendo en Chile para el mundo de países hegemónicos del capitalismo salvaje de EE. UU., la CEE y sus gobiernos falderos de este continente.

    Volvieron a las calles.

    Más indignados se montaron en los caballos de los monumentos, en una imagen épica galopan con sus reclamos y banderas al futuro que están construyendo entre decenas de miles.

    Fueron gaseados, heridos, por cientos, y más muertos.

    Informan los canales de televisión del sistema, contabilizan muertos, heridos, presos, desaparecidos, igual como hacen con la cotización de la moneda en cada informativo de cierre.

    Después no quieren que haya incendios.

    Y de paso cañazo los delincuentes, oportunistas, ladrones, policía y militares corruptos y supuestos radicales, siempre abona en el terreno del fascismo, del poder, de los gobiernos corruptos.

    Igual vuelven a las calles.

    Lo que estalló en Chile como si fuera una travesura protagonizada por niños de secundaria, no fue por treinta pesos de aumento del boleto.

    Desnudó décadas del rostro de uno de los gobiernos del Neoliberalismo sostenido por el fascismo de las FF.AA., promocionado por décadas como ejemplo y modelo de los gobiernos del auto titulado “Grupo de Lima”.

    Hicieron cantatas, las orquestas sinfónicas tocaron los valses clásicos, los coros al aire libre subieron los reclamos al cielo, el canto popular y la charanagua se adueñaron de los espacios populares y no dejaron las calles.

    Mañana volverán.

    ¿Quién te asegura a vos que mañana o pasado no podríamos ser los elegidos como Bolivia, Venezuela, Nicaragua, Libia, cualquiera de los cualquiera, y seamos nosotros que tengamos que salir a las calles porque nos equivocamos?

    Agarrá tu tambor y tu guitarra, una flor para regalar, y prepárate por si te toca ser elegido y tenés que salir a la calle como los chilenos por lo que ellos quieren y están decididos a dejar atrás.

    No te distraigas.

    Sigamos.

    Rubén Abrines Collins.


    2.11. 2019.


    La imagen que se hizo icónica, manifestantes en las calles de Santiago. Fuente: Redes sociales. 

     

     

  • Greta Thunberg: "Resulta que he viajado al otro lado del mundo, pero en la dirección equivocada"

    Ante la cancelación de la COP25, Greta Thunberg, quien se encuentra en Los Angeles, USA, tiene que encontrar la manera de retornar a Europa.  

    "Resulta que he viajado al otro lado del mundo, pero en la dirección equivocada", escribió este viernes la activista en su cuenta de Twitter, donde pidió ayuda para poder participar en la cumbre en Madrid. También envía un mensaje de apoyo al pueblo de Chile.

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    El presidente Sebastián Piñera pretendía posicionarse como un líder internacional, con la APEC y COP25. En cambio, y ante el estallido social que detonó en Chile, se vio en la obligación de cancelar ambas.

     

    Y Greta Thunberg ahora debe encontrar la forma de retornar a Europa. Sin viajar en avión, para evitar emisiones que afectan al medio ambiente.

     

    Se rumoreaba que España relevaría a Chile en la cumbre climática COP25, y este viernes se confirmó que, efectivamente, se llevará a cabo no en Santiago, pero sí en Madrid. La información fue confirmada por las Naciones Unidas.

     

    “Vemos con gusto que España de un paso adelante para ser el anfitrión”, comentó la ministra sueca de Medio Ambiente y Clima, Isabella Lövin, al diario Dagens Nyheter, este viernes. 

     

    La cumbre se llevará a cabo, tal cual estaba planeado, entre el 2 y el 13 de diciembre.

     

    Según el diario español El País, a menos de un día del anuncio de Piñera, éste y el presidente español en funciones, Pedro Sánchez, acordaron que la cumbre pasaría de Santiago a Madrid.

     

    En una rueda de prensa, Piñera declaró que había sido “una decisión muy difícil, que nos ha causado mucho dolor”. Pero explicó que esta se basó en un sabio principio de sentido común. Cuando un padre tiene problemas, siempre tiene que privilegiar a su familia por sobre otras opciones; igual un presidente siempre tiene que poner por delante a sus propios compatriotas por encima de cualquier otra consideración”, según informa el medio chileno El Mostrador.

     

    No obstante, Chile mantendrá la presidencia de la cumbre, algo que asombra a quienes consideran que el presidente chileno debería renunciar también al encuentro que convoca a unos 200 países, con una asistencia de alrededor de 25.000 personas.

     

    Al parecer, Piñera no quiere renunciar a su sueño de posicionarse como un importante líder mundial, y no renuncia a la presidencia de la COP25. Aunque un país entero está pidiendo su renuncia a la presidencia de Chile.   

     

    Según una encuesta oficial – de principios de las protestas y de acuerdo con la entidad oficial – el mandatario cuenta con solo un 14 % de aprobación entre los chilenos, que han inundado las calles de numerosas ciudades de todo el país para manifestar su desacuerdo con las políticas del actual gobierno.

     

    Por su parte la joven activista sueca Greta Thunberg, consecuente a su lema de no viajar en avión, había partido con rumbo a Nueva York el 14 de agosto pasado, en un velero que arribó a la ciudad estadounidense al cabo de dos semanas. A su llegada fue escoltada por una flotilla de las Naciones Unidas compuesta por 17 veleros que representaron las metas para el Desarrollo Sostenible que la ONU insta a sus países miembros a cumplir para el 2030. La idea era partir, tal vez nuevamente en velero, hacia el sur, para participar en la COP25 en Santiago, en diciembre. 

     

    Ahora, ante el traslado de la cumbre, Greta deberá regresar a Europa para participar en la cita en Madrid.

     

     

    “Como la cumbre climática se trasladó de Santiago a Madrid, necesito ayuda. Resulta que he viajado al otro lado del mundo, pero en la dirección equivocada, pero en la dirección equivocada J Ahora tengo que encontrar una manera de cruzar el Atlántico en noviembre…Si alguien me ayudara a encontrar un medio de transporte, le estaría muy agradecida”, escribió en su cuenta de Twitter este viernes.

     

    Agrega que tenía muchas ganas de viajar a América Central y Sudamérica, pero que no se trata de sus experiencias, sino de la crisis climática y del medio ambiente.

     

    Y envía un saludo de apoyo al pueblo de Chile.

     

    Pero si bien en el tuit de Greta se intuía un dejo de desesperanza o de frustración, recibió inmediatamente respuestas de solidaridad y deseos de buena suerte en su retorno a Europa.

     

    La ministra española para la Transición Ecológica en funciones, Teresa Ribera, no tardó en darle una mano.

     

    "Querida Greta, sería genial tenerte aquí en #Madrid. Has hecho un largo viaje y nos ayudas a todos a generar preocupación, abrir mentes y mejorar la acción. Nos encantaría ayudarte a cruzar el Atlántico de regreso. Dispuesta a ponerme en contacto para hacerlo posible", escribe Teresa Ribera, en su cuenta de Twitter. 

     

    Hasta el momento, Greta no ha respondido a la oferta. Pero vale la pena recordar que el gobierno de Sánchez ya la había invitado anteriormente, invitación que la activista denegó, porque en Europa viaja solo en tren. Y estos viajes demandan su tiempo. 

     

    La otra cumbre internacional, la APEC, que se realizaría entre el 16 y el 17 de noviembre, y donde se esperaba incluso que Donald Trump firmara un acuerdo preliminar comercial con China, también fue cancelada. En esta cumbre estaría no solo Trump, sino también Putin y otros líderes de las grandes potencias.

     

    La imagen de Chile en el exterior sufrió un fuerte deterioro, luego de que Sebastián Piñera declarara que el país estaba “en guerra”. Las respuestas, tanto de eurodiputados como de congresistas del Reino Unido ha sido de profunda preocupación por las denuncias de graves violaciones a los Derechos Humanos que han ocurrido en Chile.

     

    Hace algunos días, Magazín Latino envió una pregunta al Ministerio de Relaciones Exteriores de Suecia, para saber la posición de Suecia frente a lo que está ocurriendo en Chile, y sobre todo en relación a las violaciones a los DDHH, y las muertes por exceso de violencia de parte de Carabineros y militares. 

     

    “Las muertes que ocurrieron en relación con las protestas, así como los numerosos heridos son algo extremadamente trágico. Como suele ser el caso, son los más vulnerables y los más pobres los más afectados por el saqueo y la violencia. Miles de personas han sido arrestadas. Los militares que patrullan las calles de Santiago durante los disturbios políticos son algo que no se había visto en Chile desde la dictadura de Augusto Pinochet. Por supuesto, esto trae a la memoria recuerdos desagradables para muchos chilenos, entre los aproximadamente 50,000 suecos de origen chileno. Muchos de ellos abandonaron Chile como refugiados políticos durante la dictadura militar y encontraron un refugio en Suecia”, respondió la cancillería.

     

    Y señaló, además, que “El gobierno sueco, por supuesto, espera que se respeten los Derechos Humanos y que las denuncias de violaciones a estos se investiguen cuidadosamente”.

     


    Fotos: Twitter. Montaje: Magazín Latino. 

     

  • Chile al fin ha despertado

    Chile ha despertado y se levanta en contra las injusticias que hay en el país. Paula Fuenzalida sigue las protestas de su país natal, el cual no ha logrado lo que se prometió después de la dictadura militar,  escribe la profesora de Ciencias Sociales y coreógrafa Paula Fuenzalida, en una columna publicada en el diario ETC, de Suecia. 

     

     Por: Paula Fuenzalida. Traducción: Max Díaz Araya

     

    Estoy sentada en mi casa, en la Suecia segura, y veo y leo una bomba de noticias de lo que esta ocurriendo en mi país. Lo que primero se vio claramente como una protesta estudiantil se transformó de repente en una reacción social y una necesidad para detener los abusos de las autoridades. 

     

    Yo creo que todos acá en casa han leído, oído, y seguido las noticias de lo que esta pasando en Chile, que 30 pesos han hecho que miles de estudiantes se decidieran por evadir el metro y viajar gratis. 

     

    La historia se volvió tan popular y aceptada por la gente, que incluso adultos y trabajadores siguieron el movimiento. De repente Santiago se volvió en el centro de los cambios sociales. 

     

    La ciudad despertó. El país reaccionó. Chile despertó al fin. 

     

    Yo crecí bajo el tiempo de Pinochet donde el sistema neoliberal se fundó, ahí empezó todo. Y nada ha cambiado desde entonces. 

     

    Yo misma pude elegir y usar el sistema. Toda mi enseñanza básica y media la hice en un colegio católico de niñas privado, yo tuve el derecho de estudiar, pero éramos privilegiados. 

     

    La gente en Chile está cansada de las mentiras y de los abusos, a pesar de que la democracia ha vuelto, es el sistema y la constitución de 1980 que regula y estructura el país.

     

    Desde el exterior las cifras dicen que somos el país más rico de Latinoamérica, un país con una economía desarrollada y una democracia fuerte. 

     

    ¿Para quiénes? La sociedad chilena no ha estado bien desde que volvió la democracia en 1990.

     

    Prometimos un país para todos, un Chile mejor, pero no lo hemos logrado. Y los jóvenes ya están hartos. 

     

    Y las diferencias de clases sólo han aumentado. Y el gobierno responde a las manifestaciones pacíficas con métodos y estructuras que se usaron en la dictadura.  Las autoridades tienen a los militares en las calles, policías que están fuertemente armados, la policía de seguridad con arma en mano. Hay toque de queda y estado de emergencia en todo el país. 

     

    Lo que ocurre en Chile es claramente no sólo una reacción a el alza del precio de metro, es la gente que no soporta más. La vida normal de un chileno común incluye pagar por cosas que acá en Suecia cuestan muy poco para nosotros. 

     

    En Chile son casi todos los recursos privados, el agua, electricidad, gas, bosques, autopistas, educación, salud. Cuando nosotros acá en Suecia hablamos de bienestar y luchamos para defenderlo, en Chile eso sólo es un sueño. 

     

    Una gran parte de la sociedad chilena en todas las regiones sale a las calles a manifestarse pacíficamente. Ellos no están quemando estaciones de metro. 

     

    La mayoría ha salido con ollas y protesta contra las injusticias en el país. El alza del metro fue sólo la última gota. 

     

    Porque esto es lo que realmente sucede. Mientras los militares tienen una pensión alta y pueden vivir bien, sin recibir ningún castigo por la violación a los derechos humanos bajo la dictadura de Pinochet, un profesor común y corriente después de 40 años de trabajo recibe una pensión de mil coronas. Eso es violento.

     

    Mientras una pequeña parte del país puede pagar privado por todo lo que nombré antes, la mayoría de la gente apenas puede llegar a fin de mes y dar un poco de comida a los jóvenes. Eso es violento. 

     

    Mientras las grandes empresas siempre logran evadir sus multas y casi nunca van a la cárcel, para un chileno normal no es igual. Eso es violento. 

     

    Mientras los ricos en Chile viven bien, aún hay muchos niños, jóvenes y adultos mayores que mueren de hambre y pobreza extrema. Eso es violento. 

     

    Mientras el hijo de un senador se salva de la cárcel después de haber matado a alguien, para un chileno normal no funciona de la misma manera. Eso es violento. 

     

    El presidente de Chile puede evadir los impuestos de su propiedad por 30 años. Eso es violento. Solamente se le pidió pagar 3 de los 30 años, e incluso eso evadió. 

     

    Lo que se ve sólo es la punta de un gran iceberg. La baja calidad de la educación, salud, como también uno de los peores sistemas de pensiones del mundo hace que Chile haya reaccionado. 

     

    Pero no estamos en guerra. Nadie quiere guerra, al menos la gente no. 

     

    Es como pedir que se vuelva a cantar la canción de Víctor Jara, “El derecho de vivir en paz”.

     

    Porque es eso lo que uno realmente quiere, vivir en paz, seguro y feliz, en un país donde las extremas injusticias sociales y económicas han impedido a las personas a dejar la pesadilla de su día a día. 

     

    Sí, Chile al fin despertó. 

     

    PAULA FUENZALIDA

    Ciudadana sueca desde 1997. Profesora de Ciencias Sociales. Coreógrafa en danza teatro 

     


    La manifestación del domingo en Santiago convocó a un millón y medio de personas. Aquí, una de las tantas que se han llevado a cabo en todo el país. Foto:ETC/Facebok./Montaje: ML.

     

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