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Rumbo a la COP25 – La farsa del presidente chileno Sebastián Piñera El presidente de Chile, Sebastián Piñera, al recibir el premio “Global Citizen Award”. Foto: Atlanticcouncil.org. La presidenta de Revolución Democrática, Catalina Pérez. Foto: Twitter.

Rumbo a la COP25 – La farsa del presidente chileno Sebastián Piñera

En carta llegada a nuestra redacción, la presidenta del movimiento Revolución Democrática se refiere al premio“Global Citizen Award”, que le fuera otorgado recientemente al presidente de Chile, Sebastián Piñera, por su “liderazgo para abordar el cambio climático”.

“Que se haga entrega de este reconocimiento a un presidente, cuyas políticas en materia ecológica y de justicia ambiental han mantenido las desigualdades y puesto en peligro nuestros recursos naturales es, por lo bajo, una farsa”, enfatiza el documento.

 

 Por: Catalina Pérez (*)

 

El pasado 23 de septiembre, en la Cumbre sobre Acción Climática, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, fue reconocido en Nueva York con el premio anual “Global Citizen Award” por el centro de pensamiento Atlantic Council, en particular por “su liderazgo innovador para abordar el cambio climático“.

 

Chile, donde se realizará la COP25, está hoy día en el top 16 de los países más vulnerables al cambio climático según el Informe Global Climate Risk Index 2019, su matriz energética depende en un 40% del carbón y la actividad desregulada de varias termoeléctricas ha generado en Chile “zonas de sacrificio”, donde el aire está contaminado con partículas emitidas por las industrias locales a niveles peligrosos para la salud humana, intoxicando a niños y niñas. En esas condiciones, que se haga entrega de este reconocimiento a un presidente, cuyas políticas en materia ecológica y de justicia ambiental han mantenido las desigualdades y puesto en peligro nuestros recursos naturales es, por lo bajo, una farsa.

 

Para nuestro idioma, una farsa puede ser una obra de teatro cómica, de carácter satírico o una acción realizada para fingir o aparentar. En cualquiera de los dos significados, las políticas del gobierno se ajustan a estas definiciones.

 

Es una farsa que nuestro presidente aún se niegue a firmar el Acuerdo Escazú, el cual podría dar garantías al pueblo chileno del compromiso del país con el desarrollo sostenible y la justicia ambiental.Es una farsa que haya ejercido presión para la aprobación del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), que otorga a las empresas activas en Chile el derecho de atacar en tribunales internacionales políticas nacionales que vayan en contra de sus intereses económicos, como podrían serlo medidas de protección de recursos naturales.

 

Es una farsa que haya pedido disculpas públicas en esa cumbre hacia las llamadas zonas de sacrificio pero que la única respuesta para tomar cartas en el asunto sea hacer oído sordo al fallo de la Corte Suprema de una de esas zonas, prolongar 20 años más la actividad de esas industrias y anunciar el cierre de 8 termoeléctricas de las cuales 4 ya habían anunciado su cierre sin presión del gobierno.

 

Es una farsa que en Chile el agua sea considerado como un bien privado, que siendo unos de los 18 países en el mundo con mayor estrés hídrico el gobierno esté buscando fomentar una carretera hídrica y apruebe la destrucción de los glaciares.

 

Es una farsa que, frente a los daños generados en tierras plantadas con monocultivos por graves incendios en años anteriores, el gobierno proponga una reforestación con pinos y eucaliptos y no con bosques nativos, reduciendo también la disponibilidad hídrica en las zonas de reforestación.

 

Chile tiene muchos líderes en la promoción de un desarrollo justo, ecológico, sostenible, como lo es Rodrigo Mundaca, que fue reconocido hace pocos días atrás en Alemania con el Premio Internacional de Derechos Humanos de Nuremberg, o como lo son los dirigentes sociales locales cuya vida peligra todos los días por defender el derecho a la vida en nuestro país.

 

A la ciudadanía chilena se le debiese reconocer por su ambición contra el cambio climático, no su gobierno. Por nuestra parte, quienes queremos realmente un país justo y respetuoso de sus recursos naturales y del planeta seguiremos movilizados y estaremos este viernes 27 en las calles en la huelga mundial por el clima para que nuestro gobierno, como los demás, se comprometan en serio con la emergencia climática. El tiempo se acaba, no hay planeta B.

 

Catalina Pérez, presidenta de Revolución Democrática

 

(*) Este es un artículo de opinión. Las opiniones vertidas en este no representan necesariamente la línea de Magazín Latino. 

 

 

Más información:

 

Además de Sebastián Piñera, recibieron también el galardón: Brian Grazer, Mark Rutte, will.i.am y Anna Deavere Smith.

 

Vídeo de Atlantic Council el presidente Sebastián Piñera – haga clic

 

Fundado en 1961 en el marco de la Guerra Fría, el Atlantic Council -el think tank que entrega el reconocimiento- se dedica a promover temas de economía, medioambiente y tecnología. La organización es parte de la ATA (Atlantic Treaty Association) que actualmente reúne a países, estamentos, académicos y militares, en apoyo a la OTAN.

El premio ya fue entregado anteriormente a presidentes como Mauricio Macri, Bill Clinton y George Bush, el ex secretario de Estado, Henry Kissinger, y la directora del FMI, Christine Lagarde. (Fuente: El Desconcierto.se).

 

 

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  • Por la razón o la fuerza

    La pandemia del Covid-19 azota y pone a prueba el sistema sanitario de prácticamente todos los países del planeta. Suecia apela al “sentido común” de sus ciudadanos con “recomendaciones” en lugar de prohibiciones.

    La enfermera universitaria Lilian Aliaga reflexiona sobre la estrategia de Chile, diametralmente opuesta a la de Suecia. ¿Qué será mejor, la razón o la fuerza? O, ¿es posible unir ambas?

     

     Por: Lilian Aliaga 

     

    “Por la razón o la fuerza” reza nuestro escudo nacional…siempre me ha violentado ese mensaje, y así lo he manifestado abiertamente cada vez que ha sido pertinente.

    Por la razón y siempre por la fuerza de la razón, fue mi lema siempre. Y digo fue, porque en estos momentos de crisis y cuando estamos siendo azotados por una pandemia de características nunca antes vista me he encontrado, casi sin darme cuenta, cambiando de opinión.

    Como yo, miles de chilenos estamos aceptando con alivio las medidas restrictivas impuestas por el gobierno, presionado - hay que subrayar - por distintos estamentos sociales, entre los más relevantes, dirigentes del Colegio Médico y autoridades comunales.

    Parece increíble que hasta el día tres de marzo - ni siquiera un mes atrás - veíamos con distanciamiento y asombro lo que ocurría en China y en otros países, cuando el coronavirus se extendía por Europa. El sentimiento colectivo era el de cierto grado de seguridad, tal vez generado por la idea de protección que nos confiere el hecho de encontrarnos situados geográficamente entre dos barreras naturales: la cordillera de Los Andes por un costado y el océano Pacífico por el otro.

    Por otra parte, el encontrarnos en una situación sociopolítica excepcional, a partir del estallido social del 18 de octubre, despertó en gran parte de nuestra población una inmensa suspicacia, llevando a muchos a creer que se trataba de un “virus tongo”, vale decir un virus inventado por un gobierno dispuesto a cualquier cosa con tal de frenar las movilizaciones ciudadanas.

    Esto, propiciado por la conducta del presidente Piñera y su ministro de Salud, Jaime Mañalich, quienes insistentemente aparecían en los medios emitiendo declaraciones con respecto al "alto grado de preparación que tendría nuestro sistema de salud para hacer frente a la llegada del coronavirus", dando incluso la sensación de que era algo que lo desearan.

    Y finalmente llegó…un médico de la ciudad de Talca que regresó junto a su esposa de un viaje de vacaciones por el sudeste asiático fueron los primeros casos registrados. De ahí en adelante el virus se ha extendido como un reguero de pólvora. Desde otros países, tanto viajeros chilenos como turistas extranjeros lo trajeron al país, y con esto la estrategiapara combatirlo se puso en marcha.

    No ha sido fácil, es muy distinto planificar en teoría que llevar a la práctica, y cada medida implementada ha tenido un alto costo, especialmente para la clase trabajadora y, por ende, una fuerte crítica social. Ha habido mucha confusión en la información y descoordinación de las autoridades encabezadas por un ministro de Salud soberbio y nada empático.

    Aunque parezca un contra sentido increíble, al gobierno le ha costado mucho aceptar la participación del Colegio Médico en la estrategia para hacer frente a la pandemia. Fue necesario que su presidenta, la doctora Izkia Siches, lo emplazara y criticara públicamente para que finalmente los invitara a ser parte de la llamada “Mesa social Covid -19” que, a una semana de su formación, ha logrado acuerdos para hacer efectivas medidas más drásticas en el combate del virus.

    Al ser consultada la doctora Siches, en el programa Mentiras Verdaderas, de Red TV, el jueves 26, acerca de la razón que, a su juicio, habría tenido el gobierno para marginar a quienes más tendrían que decir y aportar, no tuvo empacho en decir que ella pensaba que “el gobierno visualizaba en esta pandemia la oportunidad de salir triunfante, y no quería compartir el triunfo con otros actores” …

    Así las cosas, a 23 días del comienzo de la crisis, Chile presenta 1306 [hoy 1909] contagiados por corona virus y 4 [hoy 6] personas fallecidas en distintas regiones del país, siendo la región metropolitana y específicamente el sector oriente de Santiago en donde se registra el mayor número de contagios. Esto a causa de que es en ese sector de la capital donde se concentra la población de mayores recursos y, por ende, los que tienen la capacidad económica para salir del país y regresar de sus viajes portando el virus.

    También es ese grupo de personas el que ha dado la mayor muestra de desobediencia cívica, al no acatar las medidas decretadas desde un comienzo, como la más simple de todas: QUEDARSE EN SUS CASAS. Y han contribuido, por consiguiente, a propagar la infección, lo que ha llevado finalmente a decretar, desde el día 26 de marzo a las 22:00 horas, CUARENTENA OBLIGATORIA en siete comunas de la capital chilena. Esto implica prohibir el desplazamiento de personas libremente dentro, desde y hacia las zonas afectadas por la medida. El cumplimiento de este decreto es reguardado por carabineros y militares que patrullan las calles, y quienes las incumplen arriesgan penas en distintos grados según las circunstancias.

    En esta ocasión, y con el fin lograr aminorar los efectos de una pandemia que recién están comenzando y que según las proyecciones tendrá su punto más álgido hacia mediados del mes de julio, vale decir en pleno invierno, desgraciadamente ha sido necesario hacer uso del lema de nuestro símbolo patrio y se han debido implementar medidas “por la FUERZA”. La razón no siempre funciona…

     


    El escudo de Chile. La doctora Izkia Siches. Foto: Wipipedia. El Desconcierto. cl 

     

     

     

     

  • “La COP de las lágrimas” – COP25 en Madrid fue calificada de fracaso

    La cumbre del clima en Madrid, COP25, fue calificada por expertos, activistas y participantes como “un fracaso total”, y muchos se preguntaron las razones por las que Chile se empeñó en no soltar la presidencia.

    Al finalizar este domingo, luego de dos días extra de negociaciones, la ministra chilena del Medio Ambiente, Carolina Schmidt, pasó un chasco al proponer a la Asamblea que las respuestas fueran enviadas electrónicamente. Obtuvo un contundente: “No”.

     

     Por: Magazín Latino

     

    Muchos se han preguntado, tanto antes y después de la COP25, por qué Chile se empeñó en albergar la cumbre climática. Y al término de esta, la incapacidad del gobierno de Sebastián Piñera para liderar un evento de esta envergadura quedó plenamente de manifiesto.

     

    Alden Mayer, veterano activista y líder de la Unión de Científicos preocupados por el Medioambiente, expresó a los medios:

     

    - He venido a estas negociaciones del clima desde que se iniciaron, en 1991, y nunca había visto una total desconexión entre lo que hemos visto en esta COP25 y lo que la ciencia plantea y la gente demanda a nivel mundial. El planeta se está quemando, y nuestra ventana de escape se está haciendo cada vez más difícil de alcanzar entre más fallamos en actuar.

     

    Las ONG defensoras del Medioambiente también se mostraron críticas ante la presidencia chilena y resaltaron su actitud frente a los países que se opusieron a medidas más contundentes.

    - La distancia entre la realidad y la negociación tiene una razón de ser que hay que mencionar. Cada vez más países contaminantes como Brasil, China, India, EE.UU. y Australia están imponiendo sus intereses y retrasando el progreso. Los países vulnerables como Colombia tienen todo que perder. Ya no se trata de una negociación de países desarrollados contra países en desarrollo. Es cada vez más una negociación de países grandes contra pequeños, en la que los últimos están perdiendo”, dijo Isabel Cavelier, directora de Visión de Transforma.

     

    Por su parte Jennifer Morgan, Directora Ejecutiva de Greenpeace y quien en un principio se había mostrado conforme con que Chile fuera sede de la cumbre, manifestó también su descontento respecto al acuerdo final. 

    - El texto es completamente inaceptable y sería una traición a quienes sufren los impactos alrededor del mundo, y también a los que están pidiendo acciones. La presidencia de Chile tenía una tarea: proteger la integridad del acuerdo de Paris, no permitir que se rompiera por sí mismo y por codicia. En este momento está fallando. El enfoque que Chile ha tomado sobre este texto muestra como como ha escuchado a los contaminadores y no a la gente.

     

    Tampoco el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, quedó conforme con los resultados de la reunión internacional. 

     

     “Estoy decepcionado con los resultados de la COP25. La comunidad internacional perdió una oportunidad importante para mostrar una mayor ambición en mitigación, adaptación y financiamiento para enfrentar la crisis climática. Pero no debemos rendirnos y no me rendiré”, escribió Guterres en su cuenta de Twitter.

     

    El objetivo principal de la cumbre era implementar medidas concretas para cumplir el acuerdo de Paris. Uno de sus puntos principales es el de limitar a 1,5 grados centígrados el aumento de la temperatura media con respecto a los niveles preindustriales antes de final de siglo. Este año será el segundo o el tercero más caluroso desde que se tienen registros.

    La ministra chilena del Medioambiente, Carolina Schmidt, quien presidió la cumbre en ausencia de Sebastián Piñera había declarado, antes del cambio de sede que “Chile está liderando una transformación hacia las energías limpias por su tremendo capital natural”, y que “nosotros queremos acelerar el paso a una energía limpia no solo en Chile, sino en el mundo entero”.

     

    En Madrid se enfrentó con la realidad.

     

    Después de maratónicas sesiones y dos días de retraso, por fin se logró un documento final el domingo pasado, cuando los delegados de los países más pobres ya habían tenido que volver a casa. 

     

    “Chile-Madrid tiempo para la acción”, se tituló el documento.

     

    No obstante, la presidencia chilena fue criticada, por su poca capacidad de liderazgo y falta de experiencia en el tema.

     

    La molestia generada en contra de Carolina Schmidt tuvo su momento más álgido el domingo, cuando se trataba de alcanzar acuerdos en la asamblea de cierre de la cumbre. La ministra comenzó a decir:

     

    - Considerando la hora y el hecho de que muchos tenemos prisa por llegar al aeropuerto, me gustaría plantear que las propuestas sean enviadas y subidas de forma electrónica…

     

    No alcanzó a terminar la frase cuando fue interrumpida por delegados y delegadas que le respondieron: “No”.

     

    Hecho que tuvo resonancia en los medios internacionales, tanto por la pobreza del acuerdo, como por la incapacidad de la secretaria de Estado.

     


    Nuestro colaborador Angonoa, no vislumbraba buenos resultados. 

     

    Uno de los medios que escribió sobre esto fue el diario español El Periódico, que en una crónica titulada “Lágrimas de cocodrilo en la cumbre del clima”, critica a Schmidt porque “rompió a llorar varias veces ante su incapacidad negociadora”.

     

    “Algunos observadores y delegados de países europeos se preguntaban por qué Chile quiso presidir la COP25 si ha demostrado tanta torpeza y tan poco empeño en sacar su contenido adelante”, escribe el medio. 

     

    "Cuando la tarde noche del sábado parecía que todo iba a irse al garete, Carolina Schmidt, reconoció entre lágrimas varias veces su incapacidad y traspasó a su homóloga española, Teresa Ribera, la negociación que había contribuido a envenenar", expone el autor de la nota y corresponsal de El Periódico en la cumbre, Manuel Villaseró. 

     

    También subraya: “Para salir vivo de un evento en el que 196 países deben aprobar todo por unanimidad, hay que saber que el voto del más pequeño archipiélago puede llegar a valer tanto como el del país más poderoso. También hay que dominar un mínimo la endemoniada jerga técnica que a veces convierte a los documentos en jeroglíficos indescifrables. No basta con llevarse a un equipo de solventes especialistas, que sí los traía Chile”.

     

    Critica la corta experiencia de la ministra en la cartera -  medio año -  y se refiere al compromiso del presidente chileno con el Medioambiente:

     

    “Una de las 10 primeras fortunas de Chile, se hace llamar ‘conservacionista’ porque compró 115 mil hectáreas de un bosque reclamado por los nativos de la isla Grande de Chiloé y las abrió al público como parque natural. Esa es su vinculación al medio ambiente”.

     

    En Suecia, la COP25 obtuvo también mala nota, la ministra sueca del Medio Ambiente, Isabella Lövin, dijo estar decepcionada e incluso molesta con los resultados: 

     

    - No hemos avanzado como deberíamos haberlo hecho y me siento muy decepcionada y, por decir lo menos, molesta por eso.Teníamos dos cosas importantes que necesitábamos presentar durante esta reunión y una fue sobre cómo deberíamos obtener buenos informes sobre la cooperación internacional para reducir las emisiones. Y allí simplemente no hemos llegado hasta el final. 

    - La segunda pregunta es, por supuesto, cómo expresamos que ahora necesitamos urgentemente elevar nuestras ambiciones para el próximo año. Aquí hemos recibido buenos textos sobre de que el próximo año haremos nuevos compromisos, pero no está tan claro como Suecia o la UE lo hubiesen deseado. Y es algo por lo que estoy muy preocupada. 

  • ¡Qué no se entiende? – El estallido social en Chile

    “Algunos no entienden que las decenas de miles que salen a las calles lo que quieren es que se acabe el Neoliberalismo, el gobierno de Sebastián Piñera, y no se irán de las calles hasta lograrlo o ser masacrados en masa por el régimen”, escribe Rubén Abrines Collins, respecto al estallido social en Chile.

     

     Por: Rubén Abrines Collins

     

    Un ojo acá y una mirada atenta allá

    Sería un falluto si no dijera que no tengo un ojo y un oído en lo que está ocurriendo en las calles y plazas de Chile.

    Hace muchos días las voces de miles que están en las calles reclaman y siguen sin que nadie se aventure a prever cual será el final y quienes dirán la última palabra.

    Sin dudas lo que reclaman es más democracia y que se cree un nuevo pacto social con libertad, más democracia y justicia social.

    ¡Qué no se entiende?

    Algunos no entienden que las decenas de miles que salen a las calles lo que quieren es que se acabe el Neoliberalismo, el gobierno de Sebastián Piñera y no se irán de las calles hasta lograrlo o ser masacrados en masa por el régimen. 

    Por eso no salen de las calles de todo el país.

    Lo poderes fácticos, internos y externos, guardan silencio.

    Los cínicos del gobierno de los ultra ricos les declaran la guerra a los niños y la extienden a toda la sociedad por todo el país.

    Realmente conmueve ver un día sí y otro también ver decenas de miles de niños, madres, jóvenes, ancianos, trabajadoras, profesionales, levantando sus reivindicaciones desde las más plebeyas hasta las de urgente necesidad, como los remedios.

    Queridos uruguayos, entrañables compañeros, compatriotas todos, podemos ser de cualquier condición, de cualquier colectividad política, frenteamplistas, colorados, blancos, sin partido, menos indiferentes y mirar desde esta esquina del Río de la Plata con ajenidad, como si la cordillera de los Andes nos impidiera ver, oír y escuchar, saber lo que todo un pueblo está en las calles reclamado con toda razón y justicia.

    No sería cosa de uruguayos.

    No doy consejos y no me callo.

    Estaríamos deshonrando los mejores legados Artiguistas y todas nuestras mejores experiencias solidarias e internacionalistas. 

    El pueblo chileno sigue en las calles.

    El gobierno está deslegitimado y acorralado, sin respuestas salvo la represión y balbuceos políticos zigzagueantes, agónicos, sólo se podrá mantener por la fuerza de las armas y la indiferencia de muchos en el mundo.

    Hay un pueblo entero en las calles de Chile, se organiza y elaboran propuestas, para su país, hasta los niños, los adolescentes, gente de todas las condiciones y profesiones, jubilados, desocupados, comerciantes, artistas, etc.

    Si te creíste que olvidé lo que está en juego el 24 de noviembre nada más y nada menos que dos proyectos antagónicos en disputa, uno el de continuar construyendo y el otro el de desconstruir, te aviso, recién nos presentaron. 

    Una nueva elección, por muy importante que sea, por un nuevo gobierno en mi país, no debería distraerme.

    No sería quien soy. Es más, sería un fraude, si guardara silencio de forma vulgar como un egoísta pequeñoburgués que se mira el ombligo.

    La gente está en las calles y es tratada como extraños en su tierra. 

    No existe democracia fuerte sin ciudadanos y militantes probados que están dispuestos a correr la suerte de sus hermanos allí donde haya un pueblo en lucha y una injustica a vencer en el continente.

    Un ojo acá, una mirada atenta allí.

    Es hora de levantar las voces y extender brazos voluntarios por las decenas de miles que se juegan todos los días su libertad y sus vidas en las calles de Chile.

    No demorará en caer el putrefacto gobierno de los empresarios ricos que se adueñaron de esa sociedad, como cosa propia desde la dictadura Pinochetista cuando instaló el Neoliberalismo sobre un océano de sangre y asesinatos, como lo hicieron con todos los golpes de estado, incluido el de nuestro país.

    Indigna el silencio del mundo.

    Chile es piedra, agua, tierra, montañas, cordilleras, no se movió de donde siempre estuvo, nadie lo va a mover de ahí.

    Despertó y dijo basta y se echó a andar, asqueado, el pueblo chileno.

    Hizo estallar el pacto social perverso impuesto por la dictadura fascista y los empresarios ladrones Neoliberales y va por un nuevo contrato social con una Constituyente, o como quieran llamarla.

    La sociedad chilena no tiene retrocesos, porque el corazón de los chilenos no quiere más retiradas y está dispuesto a dejar atrás este presente que los ata al pasado.

    Es más que evidente que lo que queda de gobierno, y del actual nuevo ejecutivo, simplemente está negociando con las FF.AA., para ver que pueden salvar de sus privilegios adquiridos ilegítimamente con el saqueo a millones de chilenos, postrados desde la dictadura hasta acá.

    Los niños de secundaria saltaron por encima de los molinetes y se atoró el sistema de trasporte y el gobierno perdió totalmente el rumbo, puso piloto automático y les declaró la guerra.

    Niños y adolescentes fueron reprimidos por el ejército con estado de sitio e igual volvieron a las calles.

    La indignación se transformó en insurgencia, insubordinación civil, corrió con la ligereza de los pies de Aquiles y el mundo mira atónito lo que ya es una epopeya.

    En todas las ciudades y pueblos jóvenes, muchachas y muchachos y sus padres y abuelas se volcaron a las calles con sus trajes típicos y sus danzas, y fueron reprimidos, secuestrados y asesinados.

    Igual volvieron a las calles.

    Silencio sepulcral, silencio, nada está ocurriendo en Chile para el mundo de países hegemónicos del capitalismo salvaje de EE. UU., la CEE y sus gobiernos falderos de este continente.

    Volvieron a las calles.

    Más indignados se montaron en los caballos de los monumentos, en una imagen épica galopan con sus reclamos y banderas al futuro que están construyendo entre decenas de miles.

    Fueron gaseados, heridos, por cientos, y más muertos.

    Informan los canales de televisión del sistema, contabilizan muertos, heridos, presos, desaparecidos, igual como hacen con la cotización de la moneda en cada informativo de cierre.

    Después no quieren que haya incendios.

    Y de paso cañazo los delincuentes, oportunistas, ladrones, policía y militares corruptos y supuestos radicales, siempre abona en el terreno del fascismo, del poder, de los gobiernos corruptos.

    Igual vuelven a las calles.

    Lo que estalló en Chile como si fuera una travesura protagonizada por niños de secundaria, no fue por treinta pesos de aumento del boleto.

    Desnudó décadas del rostro de uno de los gobiernos del Neoliberalismo sostenido por el fascismo de las FF.AA., promocionado por décadas como ejemplo y modelo de los gobiernos del auto titulado “Grupo de Lima”.

    Hicieron cantatas, las orquestas sinfónicas tocaron los valses clásicos, los coros al aire libre subieron los reclamos al cielo, el canto popular y la charanagua se adueñaron de los espacios populares y no dejaron las calles.

    Mañana volverán.

    ¿Quién te asegura a vos que mañana o pasado no podríamos ser los elegidos como Bolivia, Venezuela, Nicaragua, Libia, cualquiera de los cualquiera, y seamos nosotros que tengamos que salir a las calles porque nos equivocamos?

    Agarrá tu tambor y tu guitarra, una flor para regalar, y prepárate por si te toca ser elegido y tenés que salir a la calle como los chilenos por lo que ellos quieren y están decididos a dejar atrás.

    No te distraigas.

    Sigamos.

    Rubén Abrines Collins.


    2.11. 2019.


    La imagen que se hizo icónica, manifestantes en las calles de Santiago. Fuente: Redes sociales. 

     

     

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