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COVID-19 en Suecia. Entrevista de Magazín Latino al Prof. de epidemiología Marcello Ferrada de Noli El Profesor de epidemiología Marcello Ferrada de Noli y la directora de Magazín Latino, Marisol Aliaga.

COVID-19 en Suecia. Entrevista de Magazín Latino al Prof. de epidemiología Marcello Ferrada de Noli

A fines de septiembre, Magazín Latino entrevistó al profesor de epidemiología Marcello Ferrada de Noli, quien está radicado en la ciudad de Bérgamo, en Italia, cuna de sus antepasados. 

El profesor Ferrada de Noli es profesor emérito en epidemiología en Suecia y doctorado en psiquiatría del Instituto Karolinska. Desde el principio de la pandemia de covid-19 ha seguido con atención el desarrollo de esta, ha publicado numerosos artículos al respecto y ha sido entrevistado en distintos medios internacionales. 

La entrevista estuvo a cargo de la directora de Magazín Latino, Marisol Aliaga en un contacto via Zoom. 

 

Otras notas sobre o del profesor Ferrada en nuestro medio:

Profesor Marcello Ferrada de Noli: "Suecia podría perfectamente haber evitado su catástrofe”

La alta tasa de letalidad por Covid-19 en Suecia y por qué el modelo neoliberal de inmunidad de rebaño no debe ser imitado en América Latina


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  • Sobre el documental “El agente topo”

    En relación con mi nota anterior, decidí contactarme con el profesor Marcello Ferrada de Noli, preguntándole si tendría tiempo para comentar la actuación de algún ex torturador en algún documental sobre espías (una pregunta en general, agregué).

    Esto es lo que me respondió:

     Por: Marcello Ferrada de Noli

    Mar y Sol, para valientes como Magazín Latino tengo todo el tiempo que no tengo. Te envío esto, pero no es un relato para flojos ni apurados. Es obligatorio no saltarse los pies de nota, o las notas de los pies –como quiera que se llame o como quiera que se olvide. Aquí está:

    I

    Lo último del Manhattan desaparece de mi vaso, para con su agilidad acostumbrada posarse en venas sonrientes. Al levantarme, la vieja poltrona de cuero me reclama con su crujido especial y depurado, sólo de ella. No es de fábrica, lo ha aprendido en sus años longevos. Leyendo mis pensamientos, como tantas veces, la poltrona me dice confortante: “No es desgaste, es experiencia”, y agrega –“Sé que volverás; alguna vez volverás. Todo vuelve”.

     

    … En el camino a mi bar bajando las escaleras de las escaleras de mi vetusta casona, su respuesta da elipses periféricas alrededor de mis recuerdos “que vienen y se van, que dejan una promesa y no vuelven nunca más”.[1] En este trayecto monótono hacia mi tarea recuperadora, [2] diviso desde una puerta abierta de la sala, la pantalla de abanicos destellantes de un encendido aparato de televisión. [3]

     

    El resplandor de colores me invita, con alguna incertidumbre, a detenerme en el marco de la puerta. Pero algo me gruñe desde mi mano, y le digo al vaso vacío que está sujeto entre dedos apurados, que espere todo lo que yo quiera. Que el capitán de mis deseos soy yo. Y entonces me vuelvo a la pantalla.

     

    Se abre el telón, emerge un león de la Metro.[4] Los títulos de la película anuncian que se documentará la vida en un convento de monjes budistas, confinado en alguna ladera del monte más alto del mundo. Por cierto más olvidada que escondida, porque a los olvidados nadie los busca. Porque nadie los necesita. Por eso no los aman. Ergo son desechables. [5]

     

    El clip de apertura del documental muestra a un monje que le llaman “hermano”, –a diferencia de los otros que se llaman entre sí “padre”. Él está faenando con calma y sosiego en un díscolo jardín de altiplanicie, que se niega a camuflarse con la nieve. Pero el predio es pequeño hacia lo casi imperceptible.

     

    La lucha corajosa del jardín por mantener su presencia, a lo menos como isla en un océano de piedras, no se nota en el horizonte de montañas.

     

    Las flores silvestres aparecen y desaparecen entre ranuras dejadas al olvido por las piedras. Su vida es fugaz, pero no por destino, sino por circunstancia.

     

    El opaco gris de las serranías, o el blanco inmutable de las altas cordilleras formadas por rocas hipermultimilenarias, es tan inconmovible como la clase conservadora. Liberalismo incluido.

     

    La montaña no va hacia Mahoma, pero Mahoma no alcanza a su cima. Para edificar un jardín de flores de igualdad y de libertad y de fraternidad, la solución es demolerla. [6][7]

     

    Volviendo al referido documental –que en honor de la diafanidad dejo en claro que lo acabo de inventar desde la pé hasta la pá– el hermano del convento de monjes aparece allí con un semblante calmo, o resignado. Su mirada apacible parece significar en parte gratitud a las flores que le dejan que él las riegue, en parte un temor sobre que él estaría viviendo un sueño.

     

    “¿Merece mi conciencia este descanso”? se pregunta el hermano.

     

    Independiente de la moral de cada humano, la memoria de hechos implacables es cruel en persistencia, y veloz en su recuerdo.

     

    La memoria del hermano contesta entonces en silencio a sus pensamientos secretos:

     

    “Es cierto, fui un torturador. Es cierto, un torturador es peor que un verdugo de cadalso”.

     

    I I

     

    El verdugo mata de un golpe de hacha, en un segundo. Y de ese instante micro milésimo, el último recuerdo del ejecutado será el de un impacto intenso, un dolor de choque agudo, y que en el mismo segundo le evita el pensar la incertidumbre de lo que pasará después. Ha caído muerto.

     

    El torturador, en cambio, es el repetidor de un fusilamiento simulado. La amenaza de muerte seguida de la experiencia de una muerte ipso facto inexistente. Cada vez que hemos recibido la tortura, junto con el dolor intenso, o intensísimo –como en el caso de “la maquinita”– [8] pensamos al unísono cuanto durará, si el dolor nos matará, si no sobreviremos cuando el dolor termine, o si sobreviviremos para soportarlo una vez más.

     

    En la conducta del torturador un fuerte componente sádico no puede ser excluido. Si aquel sadismo corresponde a un diagnóstico psiquiátrico, no es algo que desaparece entre sesión y sesión, entre víctima y víctima, entre al servicio de gobiernos tras gobiernos, entre los pasares de los años y años.

     

    Si en vez, la conducta del torturador fue hecha con una pistola encañonada sobre su espalda, podría esgrimir la razón sin razón de sobrevida de “o lo hacía o me mataban”.

     

    Si en vez, la conducta puntual de ejercer tortura corresponde a las órdenes impartidas por un gobierno sádico, entonces la responsabilidad moral es compartida entre torturadores, jefes de servicio, políticos envueltos, periodistas callando, diarios protegiendo, público conociendo y al mismo tiempo ignorando.

     

    ¿Y, por lo demás, habría alguna diferencia entre gobiernos torturadores de derecha y gobiernos torturadores de izquierda?

     

    Los derechos humanos establecidos y oficiales deberían responder enfáticamente: NO, y con mayúsculas –Pero no lo hacen, ni con minúsculas.

     

    Los humanos sin derechos, pero con la ética sujetando sus espaldas, pudieran agregar con su conciencia y experiencia: “Un gobierno que tortura no puede ser de Izquierda. La verdadera Izquierda somos nosotros, los torturados, los desaparecidos, los cientos aún detenidos luego de la rebelión de octubre 2019” –Pero no lo hacen. Ni por casualidad.

     

    En fin, si en vez, la conducta del ex torturador es todo lo anterior en parte o combinado, o nada de aquello, y si además fuese cierto que existe aquel Dios, existiría [9] el que perdona nuestros pecados, y nos redime, y nos vaticina “de los arrepentidos será el reino de los cielos”, entonces habría una esperanza para el patético ex torturador.

     

    Y un camino seguro al reino de los arrepentimientos pasa por entrar a un convento. Aquel convencido arrepentido renuncia a su vida de vida, y se dispone por los años que le quedan a esperar el veredicto de su muerte.

     

    III

     

    El hermano jardinero levanta su rostro arrugado por sus años ancianos. En el surco de su arruga del pómulo izquierdo se resbala una lágrima.  Ella le dice:

     

    “Te creo, porque has demostrado con los hechos que estás arrepentido. Pero no son nosotras, tus propias lágrimas, las que podrán darte la absolución que anhelas. Son las almas de los cuerpos que torturaste, los hombres y mujeres que quizás ayudaste a matar, aunque hayan quedado con vida. Y las de sus sobrevivientes esposas, hijos, camaradas, causas, destinos… sólo para comenzar la lista.”

     

    Por eso, finalmente, mi respuesta será condicional, sin ser agnóstica:

     

    El actor protagonista del documental que me preguntas no está en un convento –como en el caso imaginado de ese “hermano” que inventé en este relato.

     

    El ex torturador a que te refieres ¿sería aquel que torturó bajo las órdenes de más de un gobierno, y continua su vida ufana paseándose ida y vuelta en las avenidas cosmopolitas de Santiago?

     

    En ese caso, aquel ex torturador, o sea el protagonista del documental que tú refieres, estaría usufructuando de una fama que es una fama malévola.

     

    El director del documental, y su productor, y la compañía supongo capitalista-con-afán-de-lucro que se afana en distribuir la película, estarían usufructuando de un sensacionalismo que impugna tanto el sentido común de todos, como el particular de los torturados. Que ofende tanto a la moral de cualquier sociedad del mundo, como a la más especial, que es la que representa Chile con su Concertación desconcertante.

     

    Chile, mi querido Chile, con su pinochetismo sobreviviente sin –por el momento– estatuas de Pinochet.

     

    IV

     

    En tu mensaje me dices que Javier Rebolledo habla sobre lo mismo que he dicho yo “sobre la tortura y las escuelas sobre esta. De todas esas barbaridades… Por eso quiero saber tu opinión”.

     

    Pero no sé si me preguntas una opinión en mi rol de silvestre opinador, o como ex torturado, o como autor del libro de 1996 en el Instituto Karolinska, ese de estrés postraumático entre víctimas de tortura, que comentamos una vez, hace tiempo. Y además no soy experto en documentales cinematográficos, etc. 

     

    Por eso elijo responderte en forma simple, factual y llana, como debería hacerlo un doctor en medicina cualquiera, desde la psiquiatría (la que es la ciencia popularmente definida no sólo como la “dedicada al estudio de los trastornos mentales de origen genético o neurológico”, sino también “asegurar la autonomía y la adaptación del individuo a las condiciones de su existencia”):

     

    Desde la perspectiva de la psiquiatría social, el problema es cómo una sociedad, para ser considerada adaptada, puede normalizar sus procesos de episódica ignominia histórica, convirtiéndolos en algo del pasado, y en una lección profiláctica para su presente y futuro.

     

    Una sociedad, cuyos gobiernos autollamados y embaucadamente reconocidos en la comunidad nacional e internacional como de izquierda; una sociedad que permite la perduración de torturas a personas reconocidas como de izquierda en esa misma comunidad nacional e internacional. Esa sociedad está enferma.

     

    Y los pueblos que la soportan, en vez de echar a patadas a esos políticos del poder, navegan sin saberlo en aguas de olas terribles, y se marean terriblemente confundidos, y además a la deriva sin compás.

     

    Pueblos sin compás político, pero al menos con uno moral, conservan la esperanza.

     

    Pueblos sin compás ni político ni moral, conservan su derrota.

     

    V

     

    He vuelto a mi poltrona de cuero centenario y desgarrado. Me pregunta por qué tengo pena. Le respondo simplemente, “Me dicen que así es la vida”. Y yo a veces no logro comprenderla.»

     

    Marcello Ferrada de Noli

     

    NOTAS


    [1] Farewell, Pablo Neruda

    [2] Debería decir solamente trayecto. Todo trayecto que hacemos más de mil veces en viajes sin retorno es sinónimo de monótono.

    [3] En Suecia –pueblo cuyo humor es, podría decirse, una mezcla de ‘humor inglés’ de clase noble empobrecida hasta el límite de lo inexistente, y de trabajador de la Vega los lunes por la mañana– este aparato se denomina “dumburken” (la caja boba).

    [4] Metro Goldwyn Mayer. No sé si todavía existe.

    [5] Me refiero a las víctimas ancianas de la pandemia en Suecia, aquellos que mueren sin proporcióneseles oxígeno, o que se les niega acceso a tratamientos intensivos, aduciendo su longeva edad o sus enfermedades de viejos. No por casualidad la mayoría de estas provienen de su soledad en compañía en las casas para ancianos.

    [6] ¿Cómo se llamaba el título original que colocamos a la Tesis Político-Militar de 1965? Se llamaba “Por la boca de los cañones a la conquista del poder”. El título duró solamente una mañana, tuvimos que transarlo por “A la conquista del poder por la vía insurreccional”. El resultado fue otra efímera rosa silvestre entre la sociedad de las piedras, y que ni siquiera la dejaron alcanzar el estadio de botón. No deberíamos haberle cambiado el título al proyecto original.

    [7] Miguel Enríquez, Marco Antonio Enríquez, Marcello Ferrada de Noli, “La Conquista de Poder por la Vía Insurreccional”. Documentos del Congreso de Fundación del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR, septiembre 1965.

    [8] Cuando me torturaron por primera vez, allá por agosto de 1969 (en el cuartel de la Prefectura de Investigaciones de calle Las Heras, en Concepción –por los detectives de la Policía Política– un día y una noche antes de pasarme incomunicado a la Cárcel de Concepción), el magneto usado como instrumento de tortura, que de acuerdo con el autor Javier Rebolledo hoy se describe en Chile como “la lora”, lo llamaban entonces “la maquinita”. (Se lo escuché a Javier en https://www.youtube.com/watch?v=RAmZz_snDWI&t=228s ).

    [9] De lo que yo, a lo mismo que en el argumento de Bertrand Russel, no estoy ni remotamente convencido.

     


    A la izquierda, el presidente de los doctores suecos por los DDHH diserta en el Club Suizo de la Prensa. Ginebra,17-11-2017. A la derecha, foto del Diario Color de Concepción (5-10-1973) tomada en Isla Quiriquina, con leyenda: “Ex Profesor de Filosofía de la Universidad de la U de Chile No se acercó a los periodistas”. Fotos: Privadas. Montaje: Marcela Elofsson.

     

  • La primera víctima de la guerra mediática es la verdad

    El matutino SvD publicó el 19 de marzo el artículo Los problemas de Astra – un sueño dorado para las fábricas de trolles rusos (*), en el que plantea que Rusia dirige una campaña de desinformación contra la vacuna de AstraZeneca. Y que uno de sus aliados en esta maniobra sería el profesor emérito en epidemiología, Marcello Ferrada de Noli.

    El medio se contactó con el profesor Ferrada, quien concedió una entrevista vía por e-mail. Pero de las extensas respuestas del epidemiólogo, SvD publica solamente una frase y un tuit suyo, tergiversado. Y la imagen de un mono con bata blanca y una jeringuilla en la mano. ¿Dónde quedó la ética periodística de Svenska Dagbladet?

     

     Por: Marisol Aliaga

     

    “Lo mejor es tener un medio propio” me aconsejó, hace muchos años atrás, el legendario periodista chileno Mario Gómez López.

    Sin embargo, frente a los medios de masas establecidos, los medios independientes somos un David frente a un Goliat.

    Una excepción podría ser la publicación The Indicter, cuyo editor en jefe es el mismo profesor Ferrada de Noli, que cuenta con más de medio millón de visitas, de acuerdo a las estadísticas publicadas. 

    La libertad de expresión en Suecia dice estar a un nivel muy alto. En la práctica no es tan así, los grandes monopolios, como en nuestros países, controlan la gran mayoría, sino todo el flujo mediático en el país.  Fuera de eso, la pandemia dejó en evidencia que el llamado Public Service que se supone debe ser totalmente independiente - muchas veces se comporta solo como un megáfono del poder.

    “No existe el periodista imparcial”, decía Stieg Larsson. Tenía toda la razón, el creer otra cosa es ingenuidad. Pero sí existe la ética periodística, el rigor, el esforzarse en llegar a la verdad. Y aquí se me vino a la mente la expresión tan consagrada de que “La primera víctima de la guerra es la verdad”, y también la guerra mediática, donde se aplican las mismas expresiones de “ofensiva” “francotiradores”, “estar bajo ataque” etc.   

    Dagens Nyheter publicó el 2013 la editorial Bienvenido a Skellefteå, Polygono. Les escribí informándoles que "Polígono" no era un pueblo, sino un sector de la ciudad de Arica. Les envié incluso un documento que me enviaron desde allá que lo acreditaba. El autor me dio las gracias. Y no cambió nada. Durante un tiempo les recordé el error en la sección comentarios, de su sitio en la web. Más tarde los borraron todos y la nota mantiene su titular.

    Con Svenska Dagbladet he tenido algunos encontrones, por las publicaciones de Mauricio Rojas. El editor respondió a mis quejas diciendo que “sabía que era una persona controversial”, y punto. Afortunadamente cuando éste hizo una fugaz pasada por el Ministerio de las Culturas en Chile, pudimos comprobar que había mentido, entre otras cosas respecto a su militancia en el MIR.

    Este caso se me vino nuevamente a la mente, al leer el artículo titulado en un principio Los problemas de Astra – un sueño dorado para las fábricas de trolles rusos, y también la sensación de impotencia al sentir que yo tengo la razón, pero ellos el poder. Porque la primera reacción que tengo, al leer el difamatorio artículo, es contactarme con el diario y preguntarles en qué se basan para emitir esas burdas acusaciones. Para recordarles su falta de ética profesional. ¿Pero ganaría algo? Basándome en la experiencia empírica sobre el actuar de SvD, nada.

     

    Contexto:

    El programa de vacunación contra la covid-19 en Europa va lento, por no decir que ha sido un fracaso. La gran mayoría de países no han vacunado a su población en la medida que habían planeado, y los problemas por falta de vacunas han causado gran frustración, desde los ciudadanos de a pie, hasta las más altas esferas en la Unión Europea. Paralelamente con este problema, han surgido otros, como las implicaciones geopolíticas de la vacunación. La información que llega a los ciudadanos está sesgada e influenciada por los medios de cada país y este y oeste se acusan mutuamente de desprestigiar sus vacunas.

    La vacuna de AstraZeneca contra la covid-19  ha sufrido una serie de reveses que en las últimas semanas han ido en aumento. Varios países europeos suspendieron la vacunación con el suero de la empresa británica-sueca luego de muertes asociadas a la inoculación. Más tarde, algunos países la reanudaron, otros no. La Agencia de Salud Pública en Suecia decidió, el jueves, administrarla solamente a los mayores de 65 años, cuando hasta hace poco había desaconsejado su administración para personas justamente en este rango etáreo. Esto ha llevado a que algunos mayores se sienten como conejillos de Indias.  

    En este contexto de dudas e incertidumbres sobre la vacuna de AstraZeneca, un periodista del matutino sueco Svenska Dagbladet se contacta con el Profesor Marcello Ferrada de Noli, y le solicita una entrevista. Más tarde, Mattias Magnusson escribe:

    “SvD se comunica con el profesor por teléfono desde Italia. A Marcello Ferrada de Noli le gusta hablar, pero prefiere responder preguntas por correo electrónico”.

    Como si fuera algo extraño que el entrevistado responda las preguntas por mail. Prácticamente todas las entrevistas, y sobre todo con las autoridades suecas se hacen via mail.

    Agrega que el profesor Ferrada niega estar siendo utilizado con fines propagandísticos rusos, pero que “los medios suecos le llevan la contraria”. Y cita al profesor, con la frase:

    “´La principal preocupación de todos los periodistas honestos como Ud. debería ser el contenido de lo que digo y con qué evidencia científica se basa. No donde finalmente se publicaron o difundieron mis opiniones´, escribe el profesor”.

    Vale decir, una entrevista por correo electrónico que se extiende por tres días y que comprende al menos nueve preguntas y respuestas, donde el profesor Ferrada aclara pacientemente y con lujo de explicaciones las contra preguntas del reportero, se condensa en una sola frase.

    Y de los miles de tuits del del profesor en Twitter, Magnusson elige uno solo, lo tergiversa y dice que lo que afirma el profesor “muy bien podría venir de una fábrica de trolles rusos”. ¿Y qué pruebas da? Ninguna. Ni un solo enlace a fuentes, ni siquiera a fuentes tan amarillentas como su nota.

    En lugar, cita a un jefe de la Agencia de Contingencias Civiles de Suecia (MSB), Mikael Tuvesson (el diario escribe, erróneamente, Tufvesson) cinco veces directamente y otras tantas, indirectamente. "El año pasado se trató mucho de la covid-19 y la estrategia sueca. En otoño, empezaron a aparecer las vacunas. Los problemas que preocupan a la gente son los que se utilizan. En este momento, la vacuna es la herramienta", dice Tuvesson, en el artículo. 

    Vale decir, Svenska Dagbladet contacta a un experto en epidemiología en Bérgamo, Italia, para una entrevista. Pero en lugar de citar las preguntas y respuestas del extenso material que obtiene - desde una de las primeras ciudades en el mundo afectadas por la covid-19, por lo tanto, interesante para cualquier periodista realmente interesado en el tema - publica un artículo difamatorio donde, tomando afirmaciones de otra persona, presenta al entrevistado como un “troll” que está a las órdenes de la propaganda rusa

    Yo me pregunto, en la soledad de mi cuarentena, como periodista independiente y directora de un modesto medio alternativo, ¿haría yo una cosa así?

    Me respondo:

    En el ejercicio de mi profesión he hecho innumerables entrevistas, muchas veces a personas que nunca pensé llegar a conocer. Pero una cosa ha tenido siempre la mayor importancia: el respeto al entrevistado. Como periodista es necesario tener en cuenta algo: el entrevistado deposita en uno toda su confianza, yo estoy ocupando su tiempo, y de mí depende el ser capaz de transcribir lo mejor posible lo que éste me quiere decir. Se trata de ética profesional y de algo que seguramente se tiene o no se tiene. Así de simple.

    Al parecer el articulista de Svenska Dagbladet carece de esta brújula moral.

     

    (*) La nota se tituló así en un principio. Después cambió de titular dos veces, desde: "Los problemas de Astra – un sueño dorado para las fábricas de trolles rusos", pasando por: "El nuevo problema de AstraZeneca es el sueño dorado de los desinformadores", hasta, el titular final, más sobrio: "¿Quién tiene fuerzas para ser crítico y controlar las fuentes, a un año después de la pandemia?".

     

     

    Notas al margen:

    El profesor Marcello Ferrada de Noli publicó un extenso artículo en el medio que dirige, The Indicter, donde reproduce en su totalidad el texto enviado a Mattias Magnusson. Como esta nota está en inglés, no ha sido posible para Magazín Latino publicar aún su contenido (espero hacerlo más adelante). No obstante, el lector interesado puede acceder a esta en el enlace.

    Del extenso artículo podemos incluir, no obstante, algunos párrafos, como:

    “Algunas cosas sobre mí, a las que se hace referencia en el artículo de SvD, no solo son completamente difamatorias sino también completamente falsas. La información de Magnusson sobre lo que le habría respondido durante la entrevista - que afortunadamente fue registrada vía e-mail - no se corresponde con lo que realmente le dije y le expliqué”, explica el profesor Ferrada.

    “De los mil tweets y los artículos que he publicado sobre el tema, a partir de una respuesta de entrevista detallada de 13 páginas y la información que envié a SvD, el periodista elige seleccionar un renglón de un tuit (y también distorsionar su significado) y hacerla representativa de una historia sobre desinformación y propaganda rusa. Esto no es solo un fracaso estadístico (en términos de selección representativa) sino también muy poco ético en términos de práctica profesional y / o periodística.”

    El profesor expresa además que ha cursado una demanda a la entidad que se encarga de examinar las infracciones de parte de los medios de comunicación.

    Otro párrafo que nos gustaría añadir a la nota tiene relación con algo que Marcello Ferrada nombra al final de su artículo, de cuando él quiso ayudar a los adultos mayores de la localidad donde actualmente reside, Bérgamo, conocido por ser el epicentro de la pandemia. Algo que ha sido citado por medios internacionales, y más recientemente en este – enlace.

    “Hoy, 19 de marzo de 2021, más de tres meses después de mi iniciativa, que pudo haber resultado en la vacunación de todos los ancianos en la población de la ciudad afectada por la pandemia, solo menos de la mitad de los ancianos sobrevivientes han podido vacunarse. debido a la accesibilidad y distribución provocada por los fabricantes", escribe el Dr. Ferrada en The Indicter.

    Seguramente Mattias Magnusson no sabe, porque nunca lo averiguó, que el Profesor Ferrada, en diciembre del año pasado, al ver la devastación en la ciudad de Bérgamo, llegó a la conclusión de que la mejor manera de ayudar a sus vecinos de la localidad del norte de Italia era adquirir una vacuna. Y luego de examinar la evidencia científica, la elección recayó en Sputnik V. La vacuna rusa, ha sido vilipendiada por los medios europeos, sin embargo, hoy se perfila como una alternativa segura, y se ha anunciado que incluso hay planes de iniciar su producción en Suecia.

    Hoy, 19 de marzo de 2021, más de tres meses después de mi iniciativa, que pudo haber resultado en la vacunación de todos los ancianos en la población de la ciudad afectada por la pandemia, solo menos de la mitad de los ancianos sobrevivientes han podido vacunarse. debido a la accesibilidad y distribución provocada por los fabricantes.”

    Sus palabras son un fiel reflejo de la necesidad que existe de dejar las ideologías y las razones geopolíticas de lado, frente a un enemigo en común, y de preocuparse, en cambio, de la salud de los ciudadanos.

     


    Marcello Ferrada de Noli, Dr. en Medicina y Psiquiatría, Profesor Emérito de Epidemiología. Pantallazo de SvD. 


    Svenska Dagbladet ilustra su nota con un meme. Foto: Pantallazo, portal del matutino Svenska Dagbladet. 

     

  • España, Alemania y Francia suspenden la vacuna de AstraZeneca

    Aunque la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y la OMS insisten en que el uso de la vacuna no implica riesgo para las personas inoculadas, España se suma a Alemania y Francia y suspende la vacuna de AstraZeneca.

    La EMA mantiene una investigación en curso, mientras Dinamarca, Noruega, Islandia, Italia y otros países han suspendido el uso de la vacuna de la farmacéutica sueco-británica. Suecia y Reino Unido, no obstante, continúan administrándola.

    Actualización: El martes, la inoculación con la vacuna de AstraZeneca fue suspendida también en Suecia, en espera del informe de la autoridad europea de medicamentos, que será presentado este jueves

     

     Por: Magazín Latino

     

    Nuevas complicaciones enfrenta la farmacéutica  AstraZeneca con su vacuna en contra de la covid-19. La semana pasada ya había anunciado la reducción a la mitad de sus despachos a Suecia y a otros países de la Unión Europea, lo cual significa que Suecia dejará de recibir más de dos millones de dosis durante el primer trimestre del año en curso. Esto tendrá un impacto en la ya lenta velocidad de vacunación en el país.

     

    Sin embargo, no es el único revés que enfrenta la farmacéutica.

     

    El 8 de marzo, Austria anunció la primera suspensión de un lote de la vacuna AstraZeneca, luego de la muerte de una enfermera de 49 años por "trastornos hemorrágicos graves" días después de ser inoculada.

     

    En Noruega una sanitaria de menos de 50 años falleció, luego de una trombosis cerebral, poco después de recibir su segunda dosis. Se han reportado dos casos más de personal de la salud que presentó episodios tromboembólicos luego de ser inoculados.

     

    En Italia, se reportó el fallecimiento de un hombre de 50 años que desarrolló una trombosis venosa profunda (un coágulo en las piernas), poco después de haber sido vacunado.

     

    Casi cinco millones de personas en Europa han sido inoculados con la vacuna de AstraZeneca, y se han reportado – hasta el jueves de la semana pasada – 30 eventos tromboembólicos.

     

    No obstante, la EMA declaró la semana pasada que: “Actualmente no hay indicios de que la vacuna haya causado estos trastornos, que no figuran como efectos secundarios”, y asegura que “los beneficios de la vacuna continúan superando sus riesgos y la vacuna puede continuar administrándose mientras se está investigando los casos de eventos tromboembólicos”.

     

    Por su parte, el epidemiólogo estatal sueco, Anders Tegnell, asegura que no está preocupado por la medida preventiva de los países de suspender la vacuna de AstraZeneca, en espera de los resultados de la investigación en curso. ”Yo no veo ningún riesgo de trombos”, dijo a la televisión sueca.

     


    La vacuna de AstraZeneca es una de las tres que está autorizada en Suecia, contra el SARS-COV-2, vale decir, el virus que ocasiona la covid-19. Foto: Läkemedelsverket.se. 

     

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