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Santiago de Chile Santiago de Chile Durante la protesta estudiantil en Santiago, la policía arremetió en contra de los jóvenes. Aquí, una muestra. Foto: Pablo Rojas Madariaga.

Chile - Un mes de contrastes y controversias

31 de mayo de 2015 | COLUMNA |

 

Por:  Lilian Aliaga

 

Está llegando a su fin el otoñal mes de mayo, que este año se presentó con extremos climáticos históricos en Chile. La más alta temperatura, desde que se efectúan mediciones, se registró en Santiago el día 19 de mayo, alcanzando los 31.6° grados Celsius. Hacia fin de mes el frío también ha sido inusual para la época en una amplia zona del centro sur del país, llegando la temperatura mínima a 5 grados bajo 0, en la madrugada del 23 de mayo en la ciudad de Santa Cruz.

Pareciera esto un reflejo de la polaridad de nuestra sociedad actualmente.

Penoso resulta leer las noticias o conocer las opiniones de una amplia gama de personas frente a hechos tan deplorables como han sido los registrados durante este mes en nuestro país:

El fallecimiento de dos jóvenes universitarios el jueves 14 de mayo en la ciudad de Valparaíso, finalizada una marcha estudiantil en demanda de mayor participación en las reformas educacionales impulsadas por el gobierno de la presidenta Bachelet.

Los jóvenes, de 18 y 24 años respectivamente, murieron al ser alcanzados por balazos efectuados por otro joven hombre, de 22 años de edad, quien, según testigos e información de prensa, les habría disparado en el contexto de una discusión y pelea entre su padre y unos chicos que estaban efectuando rayados en las paredes del edificio en el cual vivían. Lo paradójico es que quienes resultaron fallecidos no fueron los directamente involucrados en el altercado sino otros estudiantes, que se encontraban a cierta distancia de estos hechos, después de haber participado en la marcha estudiantil.

Las reacciones frente a esto han sido contrapuestas, especialmente entre quienes le han dado una interpretación netamente política a un hecho que tuvo un carácter más bien delictual, esto debido a la militancia en el Partido Comunista de los estudiantes fallecidos. También esa connotación le dio a lo acontecido la mayor parte de la prensa internacional. En este contexto, en las redes sociales se ha podido leer comentarios muy diversos: están quienes, increíblemente, dicen alegrarse de que haya “dos comunistas menos” o que “han muerto en su ley”, y por otra parte aquellos que sostienen que los jóvenes son mártires víctimas del resultado de “una política neoliberal en la cual se valora más la propiedad privada, que la vida humana”.

Estos deplorables hechos, que significaron la pérdida de la vida de dos estudiantes y la de un derrumbe total en la vida del tercero implicado, con terribles secuelas para las tres familias involucradas son una dolorosa muestra de la violencia y la falta de respeto por el otro que lamentablemente afecta actualmente a nuestro país. Es común saber de reacciones desmedidas en la vida cotidiana, en diversas situaciones y lugares a lo largo de nuestro país.

Pareciera que demasiadas personas arrastran una gran dosis de ira contenida y a punto de estallar, frente a cualquier situación surge la polarización, que afecta a nuestro país desde los aciagos días del golpe militar, como un verdadero estigma en nuestra sociedad.

Lamentablemente en estos momentos también la vida de otro joven estudiante universitario está en riesgo. Rodrigo Avilés, de 28 años, estudiante de Letras en la Universidad Católica de Santiago, se debate entre la vida y la muerte. Ello, a raíz de un grave traumatismo cerebral debido a un fuerte golpe en la cabeza tras sufrir una violenta caída al ser impactado a corta distancia por el potente chorro de agua del carro policial lanza agua, conocido como “guanaco”. El hecho se produjo durante las manifestaciones y posteriores disturbios en ocasión del mensaje anual al país de la presidenta Bachelet, el día 21 de mayo en el Congreso, en Valparaíso. Este hecho, repudiado por amplios sectores y justificado por otros, está siendo motivo de investigación, y el padre del joven afectado ha llegado hasta La Moneda para conversar con la presidenta no sólo para pedir justicia para su hijo, sino además para pedir, como abogado, que se revisen los procedimientos policiales de represión a las manifestaciones públicas.

Las imágenes de otra joven estudiante, siendo brutalmente empujada y golpeada por dos policías, en esa misma manifestación, han sido ampliamente difundidas en los medios y en las redes sociales.

El sentir de muchos, pero no de todos, obviamente, es que no es posible que en democracia la fuerza policial actúe con la misma violencia con que lo hizo en dictadura.

Lo más grave, a juicio del padre de Rodrigo, es la reacción de la institución policial, cuyos altos mandos negaron en un primer momento que el accidente de su hijo se debiera a la acción de sus funcionarios, a pesar de los numerosos testigos que decían lo contrario. Recién casi una semana después de lo ocurrido y ante las impactantes imágenes aéreas obtenidas mediante un dron por una agencia de noticias y hechas públicas por Televisión Nacional, la institución reconoció su responsabilidad dando de baja al policía responsable de la manipulación del sistema lanza agua (pitonero) e iniciando un sumario para establecer otras responsabilidades. Las imágenes muestran claramente como el chorro de agua es lanzado a gran presión directamente hacia el joven, a unos cuatro metros de distancia, haciéndolo caer violentamente de espaldas. Los hechos están ahora, además, en manos del Ministerio Público, siendo la Fiscalía Nacional la encargada de esclarecerlos.

Y para finalizar un “mes para el olvido” el día jueves, distintas organizaciones de estudiantes convocaron a tres marchas durante el día, siendo la más controvertida la organizada por los universitarios (Confech) que fue autorizada para realizarse en la Alameda Bernardo O'Higgins de Santiago, contra todo lo que el sentido común dijese, a las 20 hrs., es decir, prácticamente por la noche, con los resultados temidos por toda la ciudadanía y especialmente por los comerciantes de los sectores aledaños que sabían que sufrirían las consecuencias del vandalismo con el cual, como es habitual, terminan todas las convocatorias estudiantiles. Más aún cuando en virtud de los últimos acontecimientos, carabineros tenía órdenes de ser moderados en su acción y mantenerse a distancia de los manifestantes.

La paradoja es que el motivo de esas convocatorias era justamente reclamar por el uso excesivo de la fuerza policial.

¿A quién reclamar por la delincuencia desatada al amparo de las manifestaciones estudiantiles o de cualquier otro estamento social?, sabido es que todas estas convocatorias son aprovechadas por los “encapuchados de siempre”, delincuentes organizados, para destrozar y saquear todo a su paso. Es la pregunta que queda sin repuesta. Por otra parte, hay quienes sostienes que esos encapuchados son contratados y pagados por quienes quieren crear inestabilidad y desconfianza.
Esta vez, sin embargo, las críticas al Intendente de la Región Metropolitana, han venido de todos los sectores, incluso de partidarios del gobierno. Nadie puede entender que se haya brindado al lumpen la ocasión de delinquir al amparo de la obscuridad y en condiciones especialmente ventajosas. El Intendente Orrego se defiende diciendo que "Son los estudiantes quienes deben reflexionar acerca del horario en que llaman a sus movilizaciones", por su parte estos responden que les fue sugerido este horario por el propio aludido pues ellos la programaban para las 19 hrs. Sea como fuere, una hora no habría hecho diferencia, es lo más probable.

Lamentablemente lo que fue la más grande convocatoria estudiantil en lo que va del año, terminó siendo también, la de mayor violencia, con más de veinte locales comerciales saqueados, tres de ellos con destrucción total, tras ser incendiados. Numerosos daños al patrimonio público e histórico. Doce carabineros heridos, dos de ellos con graves quemaduras, y más de un centenar de detenidos.

Queda atrás un mes de mayo marcado por estos tristes acontecimientos que contrastan con la belleza de un otoño que ya deja paso al frío invernal. No pierdo la esperanza que las bajas temperaturas contribuyan a enfriar los ánimos, que la vida de nuestro país se desarrolle en mayor armonía y respeto y no tengamos que lamentar más pérdidas de vidas humanas. Sé que puede parecer un corolario simplista, pero no quiero adherir a los que vaticinan que vamos por un despeñadero “igual que en los 70”. Se dice que “la esperanza es lo último que se pierde”, y quiero mantener la fe en que todos los sectores reflexionen y unan sus voluntades para logremos tener un país en el que tengan cabida todas las expresiones, en un marco de respeto por la vida y también por el patrimonio de todos.

 

 

 

 


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  • 11 de septiembre de 1973 - Una fecha para Nunca Más

    “Hoy se cumplen 48 años del golpe de Estado de 1973. Una traición imperdonable a la Constitución y al gobierno democráticamente elegido del presidente Salvador Allende, a Chile entero. Una acción bárbara, sanguinaria, criminal y asesina”, escribe la psicóloga y escritora Thamar Álvarez Vega. ¿Cómo vivieron los niños ese día fatídico en la historia de Chile? La autora nos comparte su experiencia y nos recuerda la importancia de la memoria histórica.

     

     Por: Thamar Álvarez Vega

     

    Hoy, 11 de septiembre, se conmemora uno de los eventos más duros, crueles y sanguinarios de la Historia de Chile. Pues se cumplen exactamente 48 años del golpe de Estado de 1973. Tengo claro que serán muchos los que rememoren este día desde su visión como militantes, simpatizantes, colaboradores, participantes o, simplemente, ciudadanos de a pie de la época de la UP y del gobierno del presidente Salvador Allende.

    Yo rememoraré ese día y los subsiguientes - previos al exilio de mi familia- desde la perspectiva de la persona que era entonces. Una niña de 8 años a quien el golpe de Estado alcanzó en su casa, en el seno de una familia de izquierdas, con abuelos, padres, tías y tíos militantes del PC y el MIR.


    Salvador Allende durante su campaña presidencial, con a los abuelos de la autora: Luis (a la derecha) y Raquel (izquierda). Foto: Privada. 

    Ustedes dirán que poco puede aportar a la memoria histórica y a la verdad una niña de tan corta edad. Pero se equivocarían. Pues lo que recuerdo de aquellos días impactó con tal fuerza en mi familia y en mi entorno, que me dejó imágenes, frases, escenas y, en suma, recuerdos imborrables. Como, estoy segura, ocurrió con muchos niños y niñas de entonces.

    El golpe de Estado comenzó muy temprano, en Valparaíso, puerto del que somos originarios todos los miembros de mi familia chilena. Mi abuelo, Luis Vega, era abogado y trabajaba como asesor jurídico del gobierno de Salvador Allende en la Intendencia de Valparaíso, sita en aquellos días en el edificio de la Armada, en Plaza Sotomayor. Desde muy temprano aquella mañana, captó movimientos sospechosos por parte de la plana mayor de la Armada e intentó alertar al presidente Allende por teléfono. No pudo. Fue detenido en la misma Intendencia y conducido, en primera instancia, a La Esmeralda, donde fue brutalmente interrogado y torturado. En los días y semanas siguientes, mi abuelo sería trasladado a Isla Dawson y, posteriormente, a los campos de concentración de Ritoque y Puchuncaví, donde seguiría sufriendo todo tipo de apremios y torturas.

    Mi padre, Víctor Manuel, fue exonerado de su trabajo y mi madre, Mariana, debió abandonar sus estudios universitarios en la Universidad de Playa Ancha pues esta cerró sus puertas con carácter indefinido desde el mismo 11 de septiembre. Ambos recibieron el aviso del golpe de Estado gracias a una vecina – en ese entonces vivíamos en la Población Empart de 15 Norte, en Viña del Mar – que recibió el llamado telefónico de mi abuela, Raquel, desde Valparaíso, y avisó a mis padres. Yo estaba en ese momento tomando mi desayuno, pues me aprestaba a acudir al Colegio Hebreo, donde estudiaba 4º básico. En ese mismo instante, con mi taza de té con leche en la mano, el mundo que me rodeaba cambió para siempre.


    Thamar junto a su hermana, Marcia y a su padre, Victor Manuel. Foto: Privada.

    El descalabro en mi familia podría verse como una metáfora, a escala menor, de lo que ocurrió en el país desde ese día oscuro. Un descalabro terrorífico que se volvió cotidiano en miles de hogares chilenos, y que para muchos de ellos duró 17 años.

    Muchas serían las remembranzas que podría compartir con ustedes de aquellos días. La visión del departamento de mis abuelos en Valparaíso luego del allanamiento sufrido por militares. El largo pasillo atestado de libros, revistas, posters, carpetas, que dificultaban el paso al transitar por este; los muebles corridos, las vitrinas volcadas, los cables arrancados de la pared… La detención de mi madre una noche de octubre, estando solas en casa, los golpes y gritos atronadores en la puerta, y cómo los militares se la llevaron no sin antes permitir – todo un detalle - que nos dejara a mi hermana y a mí al cuidado de una vecina, Inés; las detenciones de mis tías en la academia de guerra naval, el cuartel Silva Palma, y en el caso de una de ellas, en un barco de guerra, el Lebu; el llanto de mi abuela ante la violencia que sacudía a su familia; la radio transmitiendo una única palabra con voz tétrica y metalizada: “Esculapio”; el miedo y el desconcierto por la falta de información del estado de mi abuelo; mi padre alejado del peligro gracias al proverbial trabajo que un familiar le consiguió en Los Andes; la persecución que sobrevino después de la liberación de mi madre y mis tías; el transcurrir de los meses en un clima de amenazas constantes y la incertidumbre por el futuro del país. Y, finalmente, el exilio de toda mi familia, que dio comienzo a una diáspora que dura, para muchos de nosotros y nosotras, hasta el día de hoy.

    Sin embargo, no todos son recuerdos propios. Llegadas las Fiestas Navideñas y con mi padre ausente, mi madre, mi abuela, mi hermana y yo nos reunimos nuevamente en casa de Inés. Y lo que sucedió esa noche tuvieron que contármelo pues la tengo borrada, bloqueada. Por mi madre pude enterarme de que esa Nochebuena, ya oscuro, por el ventanal del jardín apareció una joven mujer disfrazada de Papá Noel. Desde dentro del departamento se apresuraron a abrir el ventanal y dejarla entrar, pues ya era hora del toque de queda. La joven les explicó que se encontraba sola, que su padre y su marido estaban presos y en paradero desconocido. Y que, sola y triste en su casa, había tomado la resolución de vestirse de fiesta y salir por la población a alegrar a los niños… Pero, allí sentada en el tresillo del salón, sus palabras se convirtieron en llanto desolado, que contagió a todos quienes la escuchaban. ¿A alguien puede extrañar que una niña bloqueara en su memoria una escena como esa?


    La autora junto a su hermana y a su madre. Foto: Privada.

    En una niña es comprensible. En un país, no. Hoy se cumplen 48 años del golpe de Estado de 1973. Una traición imperdonable a la Constitución y al gobierno democráticamente elegido del presidente Salvador Allende, a Chile entero. Una acción bárbara, sanguinaria, criminal y asesina. El principio de una dictadura cruel que duró 17 años y que significó miles de muertos, desaparecidos, exiliados, torturados, exonerados, relegados y mujeres violadas y también asesinadas y desaparecidas.

    Una fecha para no olvidar. Una fecha para Nunca Más.

     

    Esplugues de Llobregat, Barcelona, España

    Thamar Álvarez Vega 

    Psicóloga y escritora 

     


    Salvador Allende tenía una gran preocupación por los niños. El medio litro de leche diario fue una de sus emblemáticas medidas, que contribuyó a mejorar la calidad de vida, sobre todo de los niños que vivían en la extrema pobreza. Foto: Wikimedia.org.


    El Palacio de la Moneda siendo bombardeado, el 11 de septiembre de 1973. Foto: Archivos.

  • Erik Helmerson: Un liberal no puede jamás titubear ante dictadores

    Mauricio Rojas vuelve a la política sueca. En rueda de prensa, la líder del partido Liberal, Nyamko Sabuni, le dio una calurosa bienvenida y lo presentó como el nuevo asesor los liberales respecto a temas de integración. Pero su nombramiento es controversial, sobre todo dentro de la comunidad chilena en Suecia.

    Y no solo allí, el columnista de Dagens Nyheter, Erik Helmerson, escribe, en esta columna, que Rojas “debe dar cuenta, de una vez por todas, sobre sus puntos de vista sobre el Chile de Pinochet”.

     

     Fuente: Dagens Nyheter. 24.08.2021. Traducción: Magazín Latino

     

    El nuevo asesor de integración del partido Liberal, Mauricio Rojas, debe dar cuenta, de una vez por todas, sus puntos de vista sobre el Chile de Pinochet.

     

    Este es un texto publicado en las páginas editoriales de Dagens Nyheter. La postura política del consejo editorial es independiente y liberal.

     

    Está claro que Mauricio Rojas puede hacer un buen trabajo como nuevo asesor de integración de los liberales, lo cual fue presentado la semana pasada. Tiene méritos de peso. A lo largo de los años, ha tenido opiniones sobre la migración y la integración que pueden describirse como "controvertidas", pero esto no está prohibido en una democracia.

    Solo hay una cosa que primero debe investigarse, y son algunas declaraciones sobre el exdictador militar de Chile, Augusto Pinochet.

    El número de muertos en el Chile de Pinochet es controvertido. El New York Times escribe en el obituario del dictador, el 11 de diciembre de 2006, que más de 3.200 fueron ejecutados o "desaparecidos" mientras que "miles" de personas más fueron arrestadas, torturadas o enviadas al exilio. Según el mismo texto, los partidarios de Pinochet se "desilusionaron" cuando, en el transcurso de su último año, salió a la luz que el dictador tenía al menos 28 millones de dólares en cuentas secretas en el extranjero. Ese sentimiento bien podría haber ocurrido antes.

    Si yo estuviera a cargo de una prueba de laboratorio sobre si una persona es liberal o no, mi primera pregunta sería: "¿Qué opinas de los dictadores?" Si la respuesta no llega rápidamente y se ubica en la sección "la escoria de la tierra", la persona habrá, por una parte, reprobado como liberal, y por otra, se habrá demostrado directamente inadecuada para tareas políticas en una democracia.

    Rojas se ha pronunciado en varias ocasiones sobre el general Pinochet. Lo más conocido es cuando, en un libro, critica al Museo de Historia y Derechos Humanos de Santiago, que documenta los abusos de Pinochet: “Más que un museo, es una instalación cuyo propósito ... es escandalizar a los espectadores, sorprenderlos y evitar que razonen por su propia cuenta”, escribió, lo que llevó a su destitución como ministro de Cultura en Chile luego de solamente 90 horas en el cargo.

    En una entrevista con el diario Metro [de diciembre de 2004]  Rojas destacó el crecimiento económico de Chile bajo Pinochet y dijo que "la mayoría de las alternativas" al dictador eran peores.

     


    Foto: Twitter. Traducción: ¿La imagen de Pinochet es demasiado unilateral? - Algunos querían que las cosas le salieran mal económicamente a Chile durante la dictadura, para que se pudiera condenar y decir que todo era miseria. Ese no fue el caso. Pinochet dejó Chile con un diez por ciento de crecimiento. ¿Quiere decir que los suecos chilenos no quieren ver lo positivo con Pinochet? - No han madurado. Sobre todo, no admiten su propia culpa por lo sucedido, quieren ser víctimas. Los exiliados chilenos se quedaron en lo ocurrido en 1973. Yo suelo decir que la mayoría de las opciones eran peores.

     

    La derecha liberal debería tener esto en cuenta, para no terminar en la misma vergonzosa apología de una dictadura.

    Cabe decir aquí, de inmediato, que Rojas afirma haber sido citado erróneamente y que él también había criticado a Pinochet y dicho que debería estar en la cárcel. Sería bueno que repitiera esas palabras, preferiblemente con énfasis, y lo más rápido posible.

    Pero la pregunta es si lo necesita, por estos días. La gente lo defiende de todos modos. Polemistas liberales conocidos, políticos locales conservadores y otros que deberían tener más conocimiento de las cosas, han apoyado recientemente de varias formas su nombramiento sin abordar, y mucho menos sin problematizar, las declaraciones de Rojas respecto a su país natal.

    El viejo adagio "el enemigo del enemigo es mi amigo" sigue vigente, pero ahora se puede formular más bien como "quien manda a mis opositores en las redes es mi amigo".

    A lo largo de los años, no mucho ha fascinado más a un viejo liberal que cuando gente de izquierda tararea sobre distintos torturadores con banderas rojas  y que, probablemente, son buenas personas, a pesar de todo. Lenin, Mao, Castro, Chávez - bueno, claro que hicieron muchas locuras, pero tengamos en cuenta que tuvieron que lidiar con el gran capital y el imperialismo de USA, y entonces no es tan fácil organizar elecciones libres y abstenerse de torturar a opositores.

    Ahora se escuchan tonos similares sobre Chile: el tal Allende que Pinochet derrocó era, después de todo, un granuja sospechoso, y mira las cosas lindas que el general hizo con la economía. Y sí, los dictadores pueden tener cosas lindas para encandilar, como autopistas, medicinas y cifras del PIB. Pero no se atreven, de todas formas, a convocar a elecciones.

    La derecha liberal debería tener esto en cuenta, para no terminar en la misma humillante apología de la dictadura. Y antes que nada, Mauricio Rojas debería explicar claramente y de una vez por todas sus puntos de vista sobre Pinochet.

     


    Mauricio Rojas cuando asumía la cartera de Cultura, de Sebastián Piñera. El dictador Augusto Pinochet. Foto: Presidencia.cl. Santiago Llanquin/AP.


    La presidenta del partido Liberal (antes Folkpartiet), Nyamko Sabuni y el nuevo asesor del partido en temas de integración: Mauricio Rojas. Foto: Pantallazo Liberalerna.se. 

     

    Video: El presidente de Chile, Sebastián Piñera, quien nombró a Rojas en el cargo de ministro, abogó fervorosamente por la libertad de Augusto Pinochet, la única vez que éste estuvo a punto de ser enjuiciado por los crímenes de lesa humanidad que se cometieron en Chile durante la dictadura. Sebastián Piñera nombró (2020) a una familiar de Pinochet como ministra de la Mujer y a un pinochetista como ministro de Trabajo (2021). Las relaciones entre Piñera y el pinochetismo es evidente, y la pregunta es si Nyamko Sabuni tiene conocimiento de ello.

  • El Parlamento pasó a llevar al gobierno – quiere que se investiguen las adopciones internacionales

    En Chile se está llevando a cabo una investigación sobre el tema de los niños secuestrados contra la voluntad de las madres y las familias, y que fueron dados en adopción a distintos países. Parlamentarios suecos consideran que Suecia también debería hacerse cargo.

    El gobierno debe investigar las adopciones internacionales lo antes posible. Una oposición unida resolvió esto el martes en el Parlamento sueco (Riksdagen).

     

     Fuente: DN. 15 junio 2021. Traducción: Magazín Latino

      

    La resolución se tomó a raíz de una iniciativa en el Comité de Asuntos Sociales: el gobierno debería investigar lo antes posible cómo las autoridades suecas y las organizaciones de adopción han tratado las adopciones internacionales en Suecia, entre otros países desde Chile, desde mediados de la década de 1900 hasta la actualidad.

     

    Después de la serie de artículos del matutino Dagens Nyheter "Niños a cualquier precio", la ministra de Asuntos Sociales, Lena Hallengren (S), dijo que tiene la intención de iniciar una revisión de los procesos de adopción en Suecia desde los años sesenta hasta los noventa.

     

    El líder del partido conservador, Moderaterna (M),  Ulf Kristersson fue más allá, y exigió un "libro blanco" sobre las adopciones internacionales en Suecia.

     

    La serie de artículos de DN investiga los delitos a raíz de las adopciones y destaca, entre otras cosas, sospechas concretas de irregularidades en la mayoría de los principales países de los cuales Suecia ha adoptado niños y niñas.

     

    Sin embargo, las demandas de una investigación sobre las adopciones internacionales de Chile se habían planteado ya en 2018, luego de que medios chilenos, junto con la televisión estatal sueca, SVT, revelaran que cientos de niños chilenos podrían haber sido robados de sus familias y dados en adopción en Suecia.

     

    Con el apoyo de personas adoptadas desde Chile, Jon Thorbjörnson (del partido de Izquierda, V) ha levantado el tema varias veces en el Riksdag. Además, los miembros del partido del Centro (C) y Demócratas de Suecia (SD) también han dirigido preguntas formales a la ministra de Asuntos Sociales.

     

    El martes, los partidos de oposición V, SD, M, KD, L y C votaron a favor de la propuesta [de comenzar desde ya una investigación].

     

    Según el Parlamento, una investigación "también debería tener un impacto sobre cómo se lleva a cabo el trabajo con las adopciones internacionales en el futuro".

     

    El partido de la Socialdemocracia (S) y el partido Verde (MP) se abstuvieron a la resolución, alegando que el gobierno está trabajando actualmente en una directiva para una investigación - y quiere esperar hasta que se redacte esta.

     


    Imagen de archivo del Parlamento sueco, Riksdagen. Foto: Riksdagen.se.

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